La Exteriorización de la Jerarquía

 

Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul

 

(Alice A. Bailey)

 

 

 

 


PRIMERA PARTE

 

OBSERVACIONES DE INTRODUCCIÓN

 

 

 

El Período de Transición

 

Marzo de 1934

 

 Uno de los resultados en la actual condición mundial es la acele­ración de todas las vidas atómicas sobre y dentro del planeta. Necesariamente esto involucra la acrecentada actividad vibratoria del mecanismo humano, con el consiguiente efecto sobre la natu­raleza psíquica, que produce una sensibilidad y una percepción psíquica anormal. Aquí sería útil recordar que la actual condición de la humanidad no es simplemente el resultado de un sólo factor, sino de varios –todos simultáneamente activos, porque este pe­ríodo marca el fin de una era y la inauguración de la nueva.

 

Los factores a los cuales me refiero son, principalmente, tres:

 

1. Éste es un período de transición entre la saliente era pisceana, con su énfasis sobre la autoridad y la fe, y la entrada en la era acuariana, con su énfasis sobre la comprensión individual y el conocimiento directo. La actividad de estas fuerzas, que carac­teriza a los dos signos, produce en los átomos del cuerpo humano la correspondiente actividad. Estamos en víspera de nuevos cono­cimientos, y los átomos del cuerpo están siendo sintonizados para su recepción. Los átomos predominantemente pisceanos comienzan a reducir su actividad y a ser "ocultamente retirados" o abstraí­dos, como suele decirse, mientras que los que responden a las tendencias de la nueva era están, a su vez, siendo estimulados y acrecentada su actividad vibratoria.

 

 2. La guerra mundial marcó un punto culminante en la historia del género humano y su efecto subjetivo fue mucho más potente de lo que creemos. Por el poder prolongado del sonido, lle­vado a cabo como gran experimento en los campos de batalla de todo el mundo, durante un período de cuatro años (1914‑1918), y, mediante la intensa tensión emocional de toda la población pla­netaria, la red de materia etérica (llamada el "velo del templo") que separa los planos físico y astral; fue desgarrada o rasgada en dos, y comenzó el asombroso proceso de unificar los dos mundos, el de la vida en el plano físico y el de la experiencia en el plano astral, y aún continúa lentamente. Por lo tanto, evidentemente esto debe dar lugar a vastos cambios y alteraciones en la con­ciencia humana. Aunque se introduzca la era de comprensión, de hermandad y de iluminación, traerá también reacciones y la libe­ración de fuerzas psíquicas que hoy en día amenazan al incontro­lado y al ignorante y justifican la emisión de una nota de advertencia y precaución.

 

3. El tercer factor es el siguiente. Los místicos de todas las religiones mundiales y los estudiantes esotéricos de todas par­tes supieron, durante largo tiempo, que ciertos miembros de la Jerarquía planetaria se iban acercando cada vez más a la Tierra. Por lo antedicho, quisiera pues que infirieran que el pensamiento o la atención mental del Cristo y algunos de Sus grandes discípu­los, los Maestros de Sabiduría, está dirigido o enfocado actual­mente sobre los asuntos humanos y que algunos de Ellos se prepa­ran para romper Su largo silencio y poder aparecer más tarde entre los hombres. Esto tiene necesariamente un poderoso efecto, primero, sobre Sus discípulos y quienes están sintonizados y sin­cronizados con Sus mentes y, segundo, debería recordarse que la energía que afluye por intermedio de dichos puntos focales de la Voluntad divina tendrá un efecto dual y será tanto destruc­tiva como constructiva, de acuerdo a la cualidad de los cuerpos que reaccionan a la misma. Distintos tipos de hombres respon­den de manera característica a cualquier afluencia de energía y, en este momento, está teniendo lugar un enorme estímulo psíqui­co, cuyos resultados son divinamente benéficos y penosamente destructivos.

 

 Podría agregarse además que ciertas relaciones astrológicas entre las constelaciones, van liberando nuevos tipos de fuerza que actúan a través de nuestro sistema solar y de éste a nuestro planeta, posibilitando así desarrollos cuya expresión hasta ahora había sido frustrada, y trayendo la demostración de poderes latentes y la manifestación de nuevos conocimientos. El trabaja­dor en el campo de los asuntos humanos debe tener esto muy cuidadosamente presente, si se quiere que la crisis actual sea correctamente valorada y sus espléndidas oportunidades correc­tamente aprovechadas. He considerado conveniente exponer en pocas palabras la condición existente hoy en el mundo, especial­mente en conexión con los grupos esotéricos, ocultistas, místicos y el movimiento espiritista.

 

Todos los verdaderos pensadores y trabajadores espirituales están preocupados actualmente por la proliferación de la delin­cuencia en todas partes, por el despliegue de los poderes psíquicos inferiores, por el deterioro aparente del cuerpo físico, tal como se muestra en la propagación de la enfermedad y por el extraordinario acrecentamiento de las condiciones de insanía, de neurosis y desequilibrio mental. Todo esto es el resultado del desga­rramiento de la red planetaria y al mismo tiempo parte del Plan evolutivo, que proporciona la oportunidad por la cual la humanidad podrá dar su próximo paso. La opinión de la Jerarquía de Adeptos difiere (si puede aplicarse una palabra tan inadecuada a un grupo de almas y hermanos que no conocen sentimiento alguno de separatividad, pero difieren únicamente sobre los problemas que conciernen a la “habilidad de actuar”) respecto a la actual condición mundial. Algunos consideran que la oportunidad es prematura y en consecuencia indeseable, y que produciría una situación difícil; que otros se apoyan en la básica solidez de la humanidad y consideran la crisis actual como inevitable y produ­cida por el desarrollo del hombre mismo, y también como una enseñanza, constituyendo un problema. momentáneo que –mien­tras se va solucionando— conducirá al género humano a un futu­ro aún más glorioso. Pero, al mismo tiempo, no puede negarse el hecho de que grandes y a menudo devastadoras fuerzas han sido liberadas sobre la tierra, y cuyo efecto causa una seria pre­ocupación en todos los Maestros y Sus discípulos y colaboradores.

 

 La dificultad puede ser atribuida principalmente al sobrestí­mulo y a la indebida tensión puesta sobre el mecanismo de los cuerpos que el mundo de las almas (en encarnación física) tiene que emplear cuando trata de manifestarse en el plano físico y responder así a su medio ambiente. La afluencia de energía, que procede del plano astral y (en menor grado) del plano mental inferior, se pone en contacto con los cuerpos que al principio no responden y después lo hacen en exceso, la cual se vierte en las células del cerebro, que por falta de uso no están acostumbradas al poderoso ritmo que se les impone, pues el caudal de conoci­miento de la humanidad es tan pobre que la mayoría carece del suficiente sentido para proceder cautelosamente y progresar len­tamente. Por eso casi inmediatamente enfrenta peligros y difi­cultades; sus naturalezas con frecuencia son tan impuras y egoístas que los nuevos poderes que comienzan a hacer sentir su presencia, abriendo así nuevas avenidas de percepción y contacto, están subordinados a fines puramente egoístas y prostituidos por obje­tivos mundanos. La vislumbre concedida al hombre sobre lo que hay detrás del velo es mal interpretada y la información obteni­da mal empleada y distorsionada por móviles erróneos. Pero aunque una persona involuntariamente sea víctima de la fuerza o se ponga deliberadamente en contacto con la misma, pagará el precio de su ignorancia o temeridad en su cuerpo físico, aunque, no obstante, su alma "sigue adelante".

 

De nada sirve, en la actualidad, cerrar los ojos al problema inmediato, o tratar de culpar a su propia estupidez o a ciertos instructores, grupos u organizaciones, por los penosos fracasos, por los decrépitos ocultistas, por los psíquicos casi dementes, los místicos alucinados y los débiles mentales, que especulan con el esoterismo. Gran parte de la culpa puede achacarse a uno u otro, pero sería inteligente enfrentar los hechos y comprender la causa de lo que sucede en todas partes, pudiendo exponerla de la siguien­te manera:

 

La causa del acrecentamiento del psiquismo inferior y de la creciente sensibilidad actual de la humanidad, es la afluencia repentina de una nueva forma de energía astral a través de la rasgadura del velo que hasta hace poco protegía a muchos. Agre­guen a esto lo inadecuado del conjunto de los vehículos humanos para enfrentar la tensión recientemente impuesta, y tendrán una idea del problema.

 

Sin embargo, recuerden que hay otro aspecto. La afluencia de esta energía llevó a centenares de personas a una comprensión espiritual nueva y más profunda, que ha abierto una puerta que muchos la atravesarán dentro de poco tiempo y recibirán la segunda iniciación, y ha permitido entrar en el mundo una oleada de luz –luz que irá acrecentándose en los próximos treinta años, trayendo seguridad acerca de la inmortalidad y una nueva revelación de las potencias divinas en el ser humano. Se ha faci­litado así el acceso a niveles de inspiración; hasta ahora inalcan­zables. El estímulo de las facultades superiores (y ello en vasta escala) es ya posible y la coordinación de la personalidad con el alma y el empleo correcto de la energía pueden avanzar con reno­vada comprensión y esfuerzo. La carrera siempre la ganan los fuertes, y muchos son los llamados y pocos los elegidos. Ésta es la ley oculta.

 

Atravesamos hoy un período de enorme poder espiritual y de oportunidad para todos los que recorren los senderos de pro­bación y del discipulado. El toque de clarín se ha emitido en esta hora, para que el hombre no pierda la esperanza y exprese buena voluntad, pues la liberación está en camino. Pero también es la hora del peligro y de la amenaza para el incauto y el que no está preparada, para el ambicioso, el ignorante y aquellos que egoísta­mente buscan el Camino y se niegan a hollar el sendero del ser­vicio con móvil puro. A fin de evitar que a tantas personas les parezca injusto este general trastorno y el consiguiente desastre, les recordaré que esta vida es sólo un segundo de tiempo en la mayor y amplia existencia del alma y que quienes fracasan y se sienten perturbados por el impacto de las poderosas fuerzas que ahora anegan nuestra tierra, su vibración será, no obstante, "ace­lerada" hacia cosas mejores, conjuntamente con los que llegan a la realización,  aunque sus vehículos físicos sean destruidos en el  proceso. La destrucción del cuerpo no es el peor desastre que pue­de sobrevenirle a un hombre.

 

No tengo la intención de abarcar todo el terreno en relación con la situación causada por la actual afluencia de energía astral en el campo del psiquismo. Trato de limitarme al efecto de esta afluencia sobre los aspirantes y sensitivos. Empleo en este artículo ambas palabras –aspirantes y sensitivos— para diferenciar al despierto investigador, que trata de controlar y dominar, del psí­quico inferior, que es controlado y dominado. Es necesario re­cordar aquí, que el así llamado psiquismo, puede ser dividido en dos grupos:

 

Psiquismo Superior                            Psiquismo Inferior

 

Divino                                              Animal

Controlado                                       Incontrolado

Positivo                                            Negativo

Inteligentemente aplicado                  Automático

Mediador                                         Mediumnímico

 

Estas diferencias son poco comprendidas y es poco apreciado el hecho de que ambos grupos de cualidades indican nuestra divini­dad. Todas son expresiones de Dios.

 

Hay ciertos poderes psíquicos que los hombres comparten en común con los animales, poderes instintivos e inherentes al cuerpo animal, pero en la mayoría, han descendido bajo el umbral de la conciencia y por no ser comprendidos resultan por lo tanto inú­tiles. Son, por ejemplo, los poderes de clarividencia y clariaudien­cia astrales, la visualización de colores y fenómenos similares. Son también posibles la clarividencia y la clariaudiencia en ni­veles mentales, entonces los denominamos telepatía y visualización de símbolos, porque toda visión de formas geométricas es clarivi­dencia mental. Sin embargo, todos estos poderes están ligados al mecanismo humano o aparato de respuesta, y sirven para poner al hombre en contacto con los aspectos del mundo fenoménico para el que existe el mecanismo de respuesta que llamamos personali­dad, producto de la actividad del alma divina en el hombre, que adopta la forma de lo que llamamos "alma animal", correspon­diendo realmente al aspecto Espíritu Santo en la trinidad micro­cósmica humana. Todos estos poderes tienen sus analogías espiri­tuales superiores que se manifiestan cuando el alma se hace conscientemente activa y controla su mecanismo por intermedio de la mente y el cerebro. Cuando la clarividencia y la clariaudiencia astrales no están bajo el umbral de la conciencia, sino activamente empleadas y funcionando, significa que el centro plexo solar está abierto y activo. Cuando las correspondientes facultades mentales están presentes en la conciencia, entonces el centro laríngeo y el  centro entre las cejas se van "despertando" y activando. Pero los poderes psíquicos superiores, tales como la percepción espiri­tual con su infalible conocimiento; la intuición con su inequívoco juicio, y la psicometría de tipo superior con su poder para revelar el pasado y el futuro, son prerrogativas del alma divina. Estos poderes superiores entran en acción cuando los centros coronario y cardíaco y además el centro laríngeo, son puestos en actividad como resultado de la meditación y del servicio. Sin embargo, el estudiante debe recordar dos cosas:

 

Que lo mayor puede incluir siempre a lo menor, pero que lo psíquico puramente animal no incluye a lo superior.

Que entre el tipo inferior de mediumnidad negativa y el tipo superior del instructor y vidente inspirado, existe una vasta diversidad de graduaciones y que los centros no están uniformemente desarrollados en la humanidad.

 

La complejidad del tema es muy grande, pero la situación general y la significación de la oportunidad ofrecida pueden ser comprendidas y el correcto empleo del conocimiento puede apli­carse para extraer el bien del actual período crítico y fomentarse y nutrirse así el crecimiento psíquico y espiritual del hombre.

 

En la actualidad, creo que dos preguntas deberían absorber la atención de los trabajadores en el campo del esoterismo y de quie­nes están empeñados en el entrenamiento de estudiantes y aspi­rantes.

 

¿Cómo entrenaremos a nuestros ' sensitivos y síquicos para evitar los peligros, y que los hombres avancen con seguridad hacia su nueva y gloriosa herencia?

 

¿Cómo pueden aprovechar correctamente la oportunidad las escuelas o las "disciplinas" esotéricas, según se las denomina a veces?

 

Nos ocuparemos primero del entrenamiento y la protección de nuestros psíquicos y sensitivos.

 

 

I. El Entrenamiento de los Psíquicos

 

Ante todo debe tenerse presente que la mediumnidad y el psiquismo negativo e ignorante, reducen a sus exponentes al nivel de un autómata; es peligroso y no aconsejable, porque priva al hombre de su libre albedrío y su positivismo, y milita en contra de su actuación como ser humano libre e inteligente. El hombre, en estos casos, no actúa como canal de su propia alma, es algo mejor que un animal instintivo, si literalmente no es un cascarón vacío, el cual puede ser ocupado y utilizado por una entidad obse­sora. Al hablar así me refiero al tipo más bajo de mediumnidad animal que existe en exceso en estos días y preocupa a las mejores mentes de los movimientos que fomentan la mediumnidad. La mediumnidad puede ser buena y correcta cuando se adopta una acti­tud enfocada, plenamente consciente, donde el médium, a sabiendas e inteligentemente, desocupa su cuerpo para dar entrada a una entidad de la cual es plenamente consciente y que se posesiona de él, permitiéndole conscientemente servir a algún fin espiritual y ayudar a sus semejantes. Pero ¿cuántas veces se ve este tipo de mediumnidad? Muy pocos médium conocen la técnica que rige la entrada y salida de una entidad animadora, ni saben cómo llevar a cabo este trabajo, de modo de no dejar en ningún momento de ser conscientes de lo que están haciendo y del propósito de su acti­vidad. Con definida intención ceden momentáneamente su cuer­po a otra alma, para que preste servicio, conservando su propia integridad todo el tiempo. La expresión más elevada de este tipo de actividad fue la cesión de su cuerpo por el discípulo Jesús para ser empleado por el Cristo. En la palabra servicio está contenida toda la historia y protección. Cuando esta verdadera mediumnidad sea mejor comprendida, el médium entrará y saldrá de su cuerpo en plena conciencia vigílica a través del orificio situado en la cima de la cabeza y no como sucede ahora, en la mayoría de los casos, a través del plexo solar, sin tener conocimiento de la transacción ni recuerdo de lo transcurrido.

 

Entonces entrará momentáneamente el nuevo ocupante me­diante la vibración sincronizada a través del orificio de la cabeza y el consiguiente empleo del instrumento, facilitado para prestar algún tipo de servicio. Pero este procedimiento nunca deberá se­guirse para satisfacer la vana curiosidad o un sufrimiento análo­gamente vano, basado en la soledad y en la autoconmiseración personales. En la actualidad muchos de los médium de tipo infe­rior son explotados por el público curioso o infeliz, y por esos peculiares seres humanos cuya conciencia está centrada totalmente abajo del diafragma y cuyo plexo solar es en realidad su cerebro (como lo es el del animal), viéndose obligados a actuar como mé­dium para satisfacer el amor a la sensación o el ansia de consuelo de sus semejantes, igualmente ignorantes.

 

También hay médium, de orden superior, que ofrecen sus vidas para servir a las almas avanzadas que están en el más allá, a fin de que sus semejantes las conozcan, de allí que tanto aquí como en el más allá, hay almas que reciben ayuda y se les da la oportunidad de oír o de servir. Pero también se beneficiarían me­diante un entrenamiento más inteligente y una comprensión más exacta de la técnica de su trabajo y la organización de sus cuer­pos. Entonces serían mejores canales e intermediarios más seguros.

 

Ante todo, los psíquicos del mundo deberán captar la necesidad de controlar y no de ser controlados; comprender que todo lo que hacen puede ser hecho por cualquier discípulo entrenado de la Sabiduría Eterna, si la ocasión lo exige y las circunstancias jus­tifican tal despliegue de fuerza. Los psíquicos son fácilmente enga­ñados. Por ejemplo, es evidente que existe en el plano astral una forma mental de mí mismo, vuestro hermano Tibetano. Quienes han recibido las instrucciones mensuales del grado de discípulos, los que han leído los libros que di al mundo con la ayuda de A.A.B.  y también aquellos que trabajan en mi grupo personal de discípulos natural y automáticamente, han ayudado a construir esta forma mental astral. No soy yo, ni está ligada a mí, tampoco la empleo. Me he disociado definitivamente de la misma y no la uso como medio para entrar en contacto con quienes enseño, porque decidí trabajar totalmente en niveles mentales, limitando por ello, sin duda, mi campo de contactos, pero aumentando la efectividad de mi trabajo. Esta forma mental astral es una distorsión de mi persona y de mi trabajo, y es inútil decirlo que se parece a un cas­carón animal energetizado.

 

Debido a que esta forma contiene mucha sustancia emocional y también cierta cantidad de sustancia mental, puede tener un amplio atractivo, y su validez es análoga a la de todos los cascarones con los que se entra en contacto, por ejemplo en las sesiones mediumnímicas, y se presenta como si fuera yo, y cuando la intui­ción no está despierta la ilusión es completa y real. Por lo tanto, los devotos pueden sintonizarse con gran facilidad con esta forma ilusoria y ser totalmente engañados. Su vibración es de un orden relativamente elevado. Su efecto mental es como una bella parodia de mí mismo y sirve para poner a los devotos engañados en con­tacto con los papiros de la luz astral, que son el reflejo de los re­gistros akáshicos, los cuales se trasforman en los rollos etéricos donde está inscripto el plan para nuestro mundo y del cual, quie­nes enseñamos, extraemos datos y gran parte de nuestra infor­mación. Esto lo distorsiona y aminora la luz astral. Debido a que esta imagen es distorsionada, actúa en los tres mundos de la forma y carece de una fuente valedera superior a la de la forma que contiene en sí las simientes de la separatividad y del desastre. De ella emanan ciertos tipos de alabanza, las ideas de separativi­dad, los pensamientos que nutren la ambición y fomentan el amor al poder y esos gérmenes de deseo y de anhelo personal que di­viden a los grupos. Las consecuencias son muy penosas para los que han sido engañados así.

 

Quisiera señalar además, que la mediumnidad de trance, tal como se la llama, debe ser inevitablemente reemplazada por esa mediumnidad del hombre o la mujer clarividente o clariaudiente en el plano astral y que, por lo tanto, en plena conciencia vigílica y con el cerebro físico alerta y activo, puede ofrecerse como inter­mediario entre los hombres que poseen cuerpos en el plano físico (y, por lo tanto, son ciegos y sordos en niveles sutiles) y quienes han descargado sus cuerpos, y están impedidos de toda comunica­ción física. Este tipo de psíquico puede comunicarse con ambos grupos, y su valor y utilidad como médium está más allá de todo cálculo cuando tiene una mente centrada o altruista, pura y dedi­cada al servicio. Pero en el entrenamiento al que se sometan de­berán evitar los actuales métodos negativos y, en vez de “tratar de desarrollar la mediumnidad” en un silencio vacuo y expectante, deben esforzarse por actuar positivamente como almas, y perma­necer consciente e inteligentemente en posesión del mecanismo inferior de sus cuerpos; además deben saber qué centro de ese cuerpo emplean mientras trabajan psíquicamente, y aprender a observar, como almas, el mundo de ilusión en el cual emprenden el trabajo; desde su posición elevada y pura deben ver con nitidez, oír con claridad e informar con exactitud, y de este modo servir a su era y generación, haciendo del plano astral un lugar bien cono­cido de actividad familiar y acostumbrando al género humano a llevar una existencia donde sus semejantes experimenten, vivan y sigan el sendero.

 

No puedo explayarme sobre la técnica de dicho entrenamiento. El tema es demasiado vasto para un breve artículo. Pero sí digo, enfáticamente, que es necesario un entrenamiento más cuidadoso y sensato y el empleo más inteligente del conocimiento que, si se lo busca, está. disponible. Apelo a todos los que se interesan en des­arrollar el conocimiento psíquico a fin de estudiar, pensar, expe­rimentar, enseñar y aprender, hasta el momento en que el nivel de los fenómenos psíquicos haya sido elevado de su actual posición de ignorancia especulativa y negativa a otra de firme seguridad, de probada técnica y de expresión espiritual. Exhorto a los movi­mientos tales como las Sociedades de Investigaciones Psíquicas del mundo y al vasto movimiento espiritista, para que pongan el én­fasis sobre la expresión divina y no sobre los fenómenos; que aborden el tema desde el ángulo del servicio, y lleven sus investiga­ciones al reino de la energía y cesen de brindar al público lo que éste desea. La oportunidad que se les ofrece es grande y la nece­sidad de su trabajo vital. El servicio prestado ha sido real y esen­cial, pero si estos movimientos quieren aprovechar la afluencia entrante de energía espiritual, deben trasladar su atención a la esfera de los valores verdaderos. El entrenamiento del intelecto y la presentación al mundo de un grupo de psíquicos inteligentes, debería ser uno de los objetivos principales, entonces el plano astral será para ellos sólo una etapa en el camino a ese mundo donde se encuentran todos los Guías y Maestros espirituales y desde donde todas las almas vienen a la encarnación y vuelven del lugar de experiencia y experimento.

 

Quizás se pregunten qué terreno debería abarcar este entre­namiento. Sugeriría que la enseñanza se diera sobre la naturaleza del hombre y el propósito y los objetivos del alma; podría ofrecerse también entrenamiento sobre la técnica de expresión, y darse ade­más una cuidadosa instrucción sobre el empleo de los centros del cuerpo etérico, y el desarrollo de la capacidad para mantener in­cólume la actitud del observador positivo, que es siempre el factor director controlante. Deberá hacerse un cuidadoso análisis del tipo y del carácter del psíquico y luego aplicar métodos diferencia­dos y adecuados para que pueda progresar con menor dificultad. Las escuelas y clases de entrenamiento, que tratan de desarrollar al estudiante, deben ser graduadas de acuerdo a la etapa de evo­lución y deberá evitarse el ingreso en un grupo, con la esperanza optimista que algo sobrenatural le suceda.

 

La meta para el psíquico negativo de grado inferior debería ser el entrenamiento de la mente y el cierre del plexo solar, hasta el momento en que pueda funcionar como verdadero mediador; si esto involucra la cesación temporaria de sus poderes mediumní­micos (y, por lo tanto, de su explotación comercial), entonces tanto mejor para él, considerándoselo como alma inmortal, espiritual­mente útil, que tiene también un destino espiritual.

 

La instrucción dada al médium y psíquico inteligente debe con­ducirlo a una plena comprensión de sí mismo y de sus poderes; debería desarrollar esos poderes con cuidado y sin riesgo y estar bien afianzado en la posición del factor controlante positivo. Sus poderes clarividentes y clariaudientes deberían ser gradualmente perfeccionados, cultivándose la correcta interpretación de lo que ve, con lo cual entra en contacto en el plano de la ilusión, el astral.

 

Veremos así emerger gradualmente en el mundo un gran gru­po de psíquicos entrenados cuyos poderes son comprendidos, actuan­do en el plano astral con tanta inteligencia como cuando lo hacen en el plano físico, y preparándose para expresar los poderes psí­quicos superiores –percepción y telepatía espirituales. Estas per­sonas constituirán oportunamente un grupo de almas vincula­doras, mediando entre les que no pueden ver ni oír en el plano astral, por ser prisioneros del cuerpo físico, y los que son igual­mente prisioneros del plano astral, por carecer del mecanismo fí­sico de respuesta.

 

Por lo tanto, la gran necesidad no es de que cesemos de consultar y entrenar a nuestros psíquicos y médiums, sino de que los entrenemos correctamente y los protejamos inteligentemente, vin­culando así, por su intermedio, los dos mundos, el físico y el astral. *

 

 

II. Escuelas y Disciplinas Esotéricas

 

Nuestra segunda pregunta se relaciona con el trabajo de las escuelas o "disciplinas" esotéricas, como a veces se las denomina, y el entrenamiento y la protección de los aspirantes que trabajan en ellas.

 

Ante todo, quisiera aclarar un punto. El gran obstáculo para el trabajo de la mayoría de las escuelas esotéricas, en la actuali­dad, es su sentido de la separatividad y su intolerancia para otras escuelas y métodos. Los conductores de dichas escuelas deben asi­milar el hecho siguiente: Todas las escuelas que reconocen la in­fluencia de la Logia Transhimaláyica y cuyos trabajadores están vinculados, consciente o incons-cientemente, con los Maestros de Sabiduría, tales como el Maestro Morya o el Maestro K. H., cons­tituyen una escuela y parte de una "disciplina". Por lo tanto, no existen esencialmente conflictos de intereses, y en el aspecto interno –si actúan de alguna manera en forma eficaz— las diferentes es­cuelas y presentaciones son consideradas como una unidad. No hay diferencia básica en la enseñanza, aunque la terminología emplea­da pueda variar y la técnica del trabajo sea fundamentalmente idéntica. Si el trabajo de los Grandes Seres debe ir adelante, como es de desear en estos días de tensión y necesidad mundiales, es imperativo que los diferentes grupos empiecen a reconocer la ver­dadera unidad de su meta, guía y técnica, y sus conductores com­prendan que el temor hacia los otros conductores y el deseo de que su grupo sea numéricamente el más importante, predispone al frecuente empleo de las palabras, “ésta es una disciplina diferente” o “su trabajo no es el mismo que el nuestro”. Tal actitud obstacu­liza el verdadero desarrollo de la vida y la comprensión espiri­tuales, entre los innumerables estudiantes reunidos en las nume­rosas organizaciones externas, contaminadas en la actualidad por “la gran herejía de la separatividad”. Los conductores y miembros hablan en términos de “nuestra” y “vuestra”, de “esta disciplina” y de “aquella”, que este método es el correcto (generalmente el propio) y el otro quizás sea correcto, pero probablemente dudoso o sino, positivamente erróneo. Cada uno considera que su propio grupo está específicamente consagrado a él y a su método de instrucción, y amenaza a los miembros con terribles resultados si colaboran con miembros de otros grupos. En cambio, deberían reconocer que los estudiantes de escuelas análogas, que trabajan bajo los mismos impulsos espirituales, son miembros de la escuela una y están vinculados en una unidad subjetiva básica. Llegará el momento en que estos diversos grupos esotéricos, actualmente separatistas, tendrán que proclamar su identificación, cuando los conductores, trabajadores y secretarios, se reúnan y aprendan a conocerse y comprenderse. Algún día tal reconocimiento y com­prensión los llevará al punto en que procurarán complementar los esfuerzos de cada uno, intercambiar ideas y constituirán, en ver­dad y de hecho, una gran escuela de esoterismo en el mundo, con diferentes clases y grados, pero todos ocupados en la tarea de entrenar aspirantes y prepararlos para el discipulado, o en super­visar el trabajo de los discípulos que se preparan para recibir la iniciación. Entonces cesarán las tentativas actuales de obstaculizarse el trabajo mutuamente, mediante la comparación de métodos y técnicas, la crítica y la difamación, la prevención y el cultivo del temor y la insistencia sobre la exclusividad. Estas actitudes y métodos obstaculizan en la actualidad la entrada de la luz pura de la verdad.

 

Los aspirantes de estas escuelas presentan un problema diferente del psiquismo y la mediumnidad comunes. Estos hombres y mujeres se ofrecieron para el entrenamiento intelectual y se so­metieron a un proceso forzado, destinado al pleno florecimiento del alma en forma prematura, a fin de servir a la raza, más rápida y eficazmente, y colaborar con el plan de la Jerarquía. Dichos es­tudiantes se exponen a peligros y dificultades que se hubieran evitado, eligiendo el camino más lento y análogamente más seguro. Este hecho debería ser comprendido por todos los estudiantes de esas escuelas, y el problema cuidadosamente explicado al aspirante que ingresa, para estar alerta y adherirse cuidadosamente a las reglas e instrucciones. No debería permitírsele temer y tampoco negarse él a ser sometido a este proceso forzado; debería ingresar con los ojos totalmente abiertos y aprender a valerse de las pro­tecciones ofrecidas y de la experiencia de los estudiantes más an­tiguos.

 

En todas las escuelas esotéricas, el énfasis es puesto necesaria y correctamente sobre la meditación. Técnicamente hablando, la meditación es el proceso por el cual el centro coronario despierta, se lo controla y utiliza. Cuando esto sucede, el alma y la persona­lidad se coordinan y fusionan, y tiene lugar la unificación que produce en el aspirante una enorme afluencia de energía espiritual, energetizando todo su ser para que entre en actividad, trayendo a la superficie el bien latente y también el mal. Aquí reside gran  parte del problema y del peligro. Por eso la insistencia de tales escuelas verdaderas, sobre la necesidad de que haya pureza y ve­racidad. Se ha insistido demasiado en la necesidad de pureza física y no suficientemente en la necesidad de evitar todo fanatismo e intolerancia. Estos dos defectos obstaculizan al estudiante mucho más que la dieta errónea, y nutren los fuegos de la separatividad más que cualquier otro factor.

 

La meditación implica vivir una vida enfocada cada día y siempre. Esto impone forzosamente una indebida tensión a las células del cerebro, porque entran en actividad las células pasivas, y despierta la conciencia cerebral a la luz del alma. Este proceso de meditación ordenada, cuando se lleva a cabo durante un período de años, complementado por la vida meditativa y un servicio con­centrado, despertará exitosamente todo el sistema y pondrá al hombre inferior bajo la influencia y el control del hombre espi­ritual; además despertará los centros de fuerza en el cuerpo eté­rico y estimulará, para entrar en actividad, esa misteriosa co­rriente de energía que duerme en la base de la columna vertebral. Cuando este proceso sea llevado adelante con cuidado y con la debida protección y dirección y cuando el proceso se extienda du­rante un largo lapso, se aminorará el peligro y el despertar tendrá lugar en forma normal y de acuerdo a la ley del ser. No obstante, si la sintonización y el despertar es forzado, o llevado a cabo por ejercicios de distintos tipos, antes de que el estudiante esté pre­parado y los cuerpos coordinados y desarrollados, entonces el as­pirante va directamente al desastre. Los ejercicios de respiración o entrenamiento de pranayama, no deberían emprenderse sin una guía experta y sólo después de años de dedicación, de devoción y servicio espirituales; la concentración sobre los centros que existen en el cuerpo físico (con la intención de despertarlos) debe evitarse siempre, pues provocará el sobreestímulo y abrirá las puertas al plano astral, que el estudiante tendrá dificultad en cerrar. Nunca insistiré demasiado a los aspirantes de todas las escuelas ocultistas que para este período de transición se recomienda la yoga de la intención enfocada, del propósito dirigido, de la constante prác­tica de la Presencia de Dios y de la meditación regular ordenada, practicada sistemática y constantemente durante años de esfuerzo.

 

Cuando esto se efectúa con desapego y va acompañado por una vida de servicio amoroso, el despertar de los centros y la elevación del adormecido fuego kundalínico tendrá lugar sin pe­ligro y con cordura, y todo el sistema será llevado a la requerida etapa de vivencia. No puedo evitar de precaver suficientemente a los estudiantes contra la práctica de los intensos procesos de meditación durante horas, o contra las prácticas que tienen por obje­tivo la elevación de los fuegos del cuerpo, el despertar de un centro determinado y el movimiento del fuego serpentino. El estímulo mundial general es tan grande en este momento y el aspirante común es tan sensible y sutilmente organizado, que la excesiva me­ditación, la dieta fanática, el cercenamiento, de las horas de sueño o el indebido interés en la experiencia psíquica y su énfasis, rom­perá el equilibrio mental y producirá a menudo un daño irre­parable.

 

Que los estudiantes de las escuelas esotéricas se dispongan a realizar un trabajo firme, tranquilo y no emocional. Que se absten­gan de horas de estudio y de meditación prolongadas. Sus cuerpos son todavía incapaces de mantener la tensión requerida y sólo se perjudican a sí mismos. Que lleven vidas normales de trabajo y recuerden, en la presión de los deberes y servicios diarios, quiénes son ellos esencialmente y cuáles son sus metas y objetivos. Que mediten regularmente cada mañana, empezando con un período de quince minutos, no excediendo nunca los cuarenta. Que se olvi­den de sí mismos al servir y que no concentren su interés sobre su propio desarrollo psíquico. Que entrenen sus mentes con una medida normal de estudio y aprendan a pensar inteligentemente, de ma­nera de equilibrar sus emociones y permitirles interpretar correc­tamente aquello con lo que entran en contacto a medida que aumen­ta su percepción y se expande su conciencia.

 

Los estudiantes deben recordar que no es suficiente tener de­voción al Sendero o al Maestro. Los Grandes Seres buscan cola­boradores y trabajadores inteligentes, más que devoción a Sus Personalidades, y al estudiante que camina independientemente a la luz de su propia alma lo consideran un instrumento en el cual se puede confiar, más que en un fanático devoto. La luz de su alma le revelará al aspirante serio la unidad que subyace en todos los grupos y le permitirá eliminar el veneno de la intolerancia que con­tamina y obstaculiza a tantos; le hará reconocer los fundamentos espirituales que guían los pasos de la humanidad; lo obligará a pasar por alto la intolerancia, el fanatismo y la separatividad que caracterizan a las mentes pequeñas y al principiante en el sendero, y lo ayudará a amar en tal forma que comenzará a ver con más veracidad y ampliará su horizonte; le permitirá estimar en verdad el valor esotérico del servicio y le enseñará sobre todo a practicar esa inofensividad que es la cualidad sobresaliente de todo hijo de Dios. La inofensividad que no pronuncia ninguna palabra que per­judique a otra persona, que no tiene ningún pensamiento que en­venene o produzca un malentendido, y que no efectúa ninguna acción que pueda herir al más insignificante de sus hermanos –virtud principal que permitirá al estudiante esotérico hollar sin peligro el difícil sendero del desarrollo. Cuando se acentúa el servicio al semejante y la tendencia de la fuerza vital se exterioriza hacia el mundo, entonces no existe peligro y el aspirante puede meditar, aspirar y trabajar sin riesgos. Su móvil es puro y trata de descentralizar su personalidad y apartar de sí mismo el foco de su atención, dirigiéndolo al grupo. De esta manera, la vida del alma puede afluir a través suyo y expresarse como amor hacia todos los seres. Sabe que es parte de un todo y la vida de ese todo puede afluir conscientemente a través de él, conduciéndolo a la comprensión de la hermandad y de su unicidad en relación con todas las vidas manifestadas.

 

* Tratado sobre los Siete Rayos, T. II (Psicología Esotérica), Págs. 418‑450.

 

 

 

LA URGENCIA ACTUAL

 

10 de octubre de 1934

 

Tengo algo que decir a quienes conocen las palabras que con­tienen mis libros y folletos y que, con interés y devoción mentales, siguen en lo posible mi línea de pensamiento.

 

Durante años, desde 1919, he tratado de ayudarlos lo mejor que he podido. La Jerarquía (nombre que abarca a los discípulos activos de todos los grados), durante centenares de generaciones, ha tratado de ayudar a la humanidad y, desde el siglo xv, se ha ido acercando constantemente al plano físico y ha procurado hacer un impacto más profundo en la conciencia humana. Esto ha dado como resultado un reconocimiento que en sí contiene, en la actua­lidad, las simientes de la salvación del mundo. Hasta el siglo XV la atracción y el llamado magnético provino de los atentos Her­manos Mayores. Hoy son tan numerosos los discípulos internos y externos y tantos los aspirantes mundiales, que la atracción y el llamado magnético están ampliamente equilibrados, y lo que su­ceda en el desarrollo del mundo y en los reconocimientos de las razas, será resultado de la interacción mutua de ambos intentos (elijo mis palabras con cuidado) –la intención de los Maestros para ayudar a la humanidad y la de los discípulos y aspirantes mundiales para colaborar en esa ayuda.

 

Hablando esotéricamente es inminente un punto de contacto, un momento de intercambio espiritual, y de ese momento puede nacer un nuevo mundo.

 

Si eso puede llevarse a cabo, entonces podrá restablecerse en la Tierra la condición finiquitada en días primitivos, cuando la Jerarquía (a fin de llevar adelante el desarrollo mental del hom­bre) se apartó de la escena durante un período. Si este contacto espiritual puede realizarse, significa que la Jerarquía ya no es­tará oculta ni será desconocida, y se reconocerá su presencia en el plano físico. Al comienzo esto ocurrirá lógicamente en pequeña escala y el reconocimiento estará limitado a aspirantes y discípu­los. El nuevo grupo de servidores del mundo acrecentará su acti­vidad en todas las naciones y actuará en todo el mundo.

 

Trato de plasmar en la mente de ustedes dos pensamientos, primero, el restablecimiento de esta relación más estrecha y, se­gundo, el trabajo práctico que cada uno puede efectuar para lo­grar este reconocimiento general. Insistiré en que la actividad final traerá ese acontecimiento espiritual que debe venir del plano externo de la vida física. Los que nos ocupamos del Plan para "los próximos tres años", buscamos ansiosamente a quienes pue­den ayudarnos, a los cuales se los puede exhortar a que realicen ese esfuerzo final que traerá el resultado deseado y anticipado.

 

 Como prólogo de lo que tengo que decir, recordaré que sólo hago sugerencias y que nada de lo que digo encierra el menor vestigio de autoridad, y también que soy consciente de la frecuente inutilidad de tales llamados a la colaboración. La historia del mundo del pensamiento evidencia el hecho de que los hombres a menudo se emocionan y se sienten iluminados y ayudados por las ideas y la promesa de un desarrollo futuro, pero cuando se les pide ayuda para materializar la idea, entonces desaparece del pla­no mental su esperanza e interés, o –si llega al mundo de la emo­ción y del intenso deseo— el sacrificio requerido para que renazca la esperanza en el plano físico está ausente, o es demasiado débil para producir el resultado anhelado.

 

Lo que tengo que decir como resultado de mi urgencia en obtener una colaboración más intensa, por parte de quienes le­yeron con interés el folleto Los Próximos Tres Años,* no encierra la más mínima fracción de autoridad. Sólo hago el llamado en la esperanza de que intensificarán su esfuerzo en el lapso de los dos próximos años (uno ha transcurrido ya) porque después de prin­cipios de otoño de 1936 cualquier tentativa sobre esta determinada línea habrá fracasado, o no será ya necesaria esta forma particular.

 

Mi única responsabilidad es poner la oportunidad ante los aspirantes del mundo, señalarles las posibilidades inherentes a esta situación especial, indicar las líneas de actividad práctica y luego (habiéndolo realizado) retirar el poder de mi mente y pen­samiento, dejando a cada aspirante libre para llegar a sus propias decisiones.

 

El folleto Los Próximos Tres Años hoy sale a cumplir su mi­sión. Su objetivo es educar a la opinión pública. Lleva inspiración  y el poder de producir separaciones en la vida –separaciones que producirán nuevas actividades y el cese de antiguas actitudes men­tales. Indica un posible acontecimiento –la formación en el pla­no físico de ese grupo de aspirantes y discípulos que, si se les da tiempo y oportunidad, podrá salvar a un mundo afligido y traer luz y comprensión a la humanidad. Sobre esto no es necesario decir más.

 

Todos leyeron el plan contenido en el folleto y el desafío a la fe, y el llamado a servir está ante ustedes. En los próximos dos años se decidirá si puede realizarse la fusión de los grupos interno y externo de los servidores del mundo, o si debe transcurrir más tiempo antes de que pueda restablecerse la antigua y primitiva colaboración entre la Jerarquía y la humanidad.

 

Hablo con amor y casi con ansiedad, de la urgencia actual y con un conocimiento más amplio del que ustedes posiblemente puedan tener. Expongo lo que tengo que decir en forma de inte­rrogantes y les pido se los formulen a sí mismos con calma y sinceridad:

 

1.         ¿Deseo en realidad y en verdad el establecimiento de esta interacción más estrecha entre los mundos interno y ex­terno? Si es así, ¿qué estoy dispuesto a hacer para lo­grarlo?

 

2.         ¿En qué forma puedo hacer una contribución definida para este fin deseado? Reconociendo mis circunstancias especiales ¿qué más puedo dar en lo que respecta a:

 

a.       meditación,

 

b.      comprensión del Plan,

 

c.       amor a mis semejantes?

 

No olviden que la meditación clarifica la mente sobre la realidad y la naturaleza del Plan, que la comprensión trae ese Plan al mundo del deseo y que el amor libera la forma que materializará el Plan en el plano físico. Les pido que manifiesten estas tres ex­presiones de sus almas. Todos, sin excepción, si lo desean, pueden servir de estas tres maneras:

 

3.         El objetivo de todo el trabajo a realizar ahora es educar a la opinión pública y familiarizar a las personas refle­xivas del mundo sobre la urgencia y la oportunidad de los próximos dos años. Si esto es así ¿qué hago yo para posibilitarlo? Ampliando esta pregunta:

 

a.         ¿Hablé con quienes pude hacerlo en mi medio am­biente, o me abstuve por temor?

 

b.         ¿Permití que se distribuyera ampliamente el folleto sobre este tema? Sólo podrá distribuirse hasta fines de 1936, por lo tanto, el tiempo es corto.

 

c.         ¿Ayudé en todo lo posible en forma material y fi­nanciera? ¿Puedo hacer más de lo que he hecho hasta ahora para ayudar a satisfacer este requisito?

 

d.         Puedo dar algo más de mi tiempo para ayudar en el trabajo a quienes distribuyen el folleto, o reunir personas para cambiar ideas? ¿Puedo dedicar tiempo todos los días a esta idea y servicio definidos?

 

Responder a mi llamado involucrará un sacrificio, pero todos aquellos que captan el Plan, agotan sus esfuerzos para elevar a la humanidad a otro peldaño de la escala y hacia una luz mayor. Sus manos deben ser fortalecidas, su trabajo necesita ayuda y cada uno de ustedes puede hacer más de lo que está haciendo, por medio de la meditación, el dinero y el pensamiento, a fin de sal­var al mundo, educar a la opinión pública y traer así el Nuevo Día.

 

* Tratado sobre Magia Blanca o El Camino del Discípulo, Págs. 293‑316. Tratado sobre los Siete Rayos, T. I, Págs. 144, 158.

 

 

 

UNA OPORTUNIDAD DESAFIANTE

 

Abril de 1935

 

Durante el Festival de Wesak de este año, Quienes tratan de elevar a la humanidad más cerca de la luz y expandir la conciencia del género humano, reunirán Sus fuerzas para un renovado acerca­miento, con sus inevitables consecuencias, consecuencias que esti­mularán a la familia humana para un nuevo esfuerzo espiritual; este proceso y los excelsos Personajes involucrados los describí en mi mensaje anterior *; Ellos traerán el fortalecimiento del nuevo grupo de servidores del mundo a fin de que éste pueda trabajar con mayor eficacia, visualizar el Plan con mayor claridad y –den­tro de sí mismo, como grupo— obtener una mayor integración. De esta manera podrá llevarse a cabo los planes del Concilio de la Jerarquía para satisfacer la inmediata emergencia humana. Como ya he dicho, los planes para la humanidad no se establecen porque la humanidad determina su propio destino; el esfuerzo está dirigido hacia el establecimiento de una relación más es­trecha entre la humanidad y la Jerarquía.

 

Todos los aspirantes y discípulos pueden participar en este esfuerzo hasta el punto de facilitar la tarea de los Maestros, me­diante su claridad mental, sus renovados esfuerzo espiritual y dedicación a la tarea de servir. Los exhorto a realizar este continuo  esfuerzo, que se extenderá durante muchos años. Se les ofrecerá la oportunidad a todos los verdaderos servidores y aspi­rantes y, sobre todo, al nuevo grupo de servidores del mundo, a fin de participar en el establecimiento del impulso necesario en el cielo inmediato.

 

Los llamo, por lo tanto, a un mes de silencio interno, pensa­miento introspectivo, autocontrol y meditación, al olvido de sí mismos y a que estén atentos a la oportunidad y no a la reali­zación de su propia aspiración interna. Los llamo para que se concentren sobre la necesidad mundial de paz y sobre la mutua comprensión e iluminación y también se olviden totalmente de sus propias necesidades mentales, emocionales y físicas. Los exhorto a la oración y al ayuno, aunque deberán decidir por sí mismos cuál será su abstinencia. Durante los cinco días de medi­tación, los llamo a un 'ayuno' más completo, a un profundo silen­cio, a un enfoque interno, a una pureza mental y a un amoroso y activo espíritu de bondad que los convertirá en un canal puro. Así se facilitará el trabajo de la Jerarquía y se abrirá la puerta a las fuerzas regeneradoras de esos Seres extraplanetarios que ofrecen Su ayuda en este momento y particularmente durante el año 1936. La respuesta a este Festival dará la medida de la opor­tunidad que se les presentará a los Grandes Seres para servir de guía.**

 

Voy ahora a pedirles algo práctico. Si quieren recitar cada noche y cada mañana, las siguientes palabras, con todo el deseo de sus corazones y atención mental, su enunciación conjunta esta­blecerá un ritmo y un impulso de gran potencia:

 

Que las Fuerzas de la Luz iluminen a la humanidad.

Que el Espíritu de Paz se difunda por el mundo.

Que el espíritu de colaboración una a todos los hombres de buena vo­luntad donde

quiera que estén.

Que el olvido de agravios, por parte de todos los hombres, sea la tónica de esta época.

Que el poder acompañe los esfuerzos de los Grandes Seres.

Que así sea y cumplamos nuestra parte.

 

Estas palabras parecen sencillas, pero "las Fuerzas de la Luz" es el nombre dado a ciertas nuevas Potestades que están siendo invocadas por la Jerarquía en la actualidad, Cuyos poderes pueden ser llevados a una gran actividad en la Luna llena de Wesak si se realiza el debido esfuerzo. El Espíritu de Paz invo­cado es un Agente interplanetario de gran Poder, que prometió su colaboración si todos los aspirantes y discípulos pueden cola­borar para atravesar la coraza de la separación y del odio que esclaviza a nuestro planeta.

 

Por lo tanto, desearía terminar con estas sencillas palabras: Hermanos míos, ayúdennos.

 

* Tratado sobre los Siete Rayos, T. II, Psicología Esotérica, Págs. 513‑516.

 

** (Este tema está desarrollado en Tratado sobre los Siete Rayos, T. II Págs. 473‑487, y contiene los escritos desde mayo de 1935 a abril de 1938, inclusive).

 

 

 

GRUPOS SIMIENTE DE LA NUEVA ERA

 

Julio de 1937

 

Anteriormente expuse algunos pensamientos sobre los nuevos grupos que entran en actividad de acuerdo a la Ley del Progreso Grupal. Dicha ley tiene una relación muy estrecha con la nueva era acuariana.*(1)

 

Siempre existieron grupos en el mundo como, por ejemplo, la unidad grupal familiar, pero fueron predominantemente grupos de tercer rayo, por lo tanto, con predominante expresión y control externos, originados como resultado del deseo.  Su enfoque fue destacadamente materialista y constituyó parte del plan designado. Las correctas objetividad y expresión fueron y siguen siendo la meta del proceso evolutivo. Pero en la actualidad la actividad de los grupos que se están formando es de segundo rayo, los grupos constructores –que construyen las formas para la expresión de la nueva era. No son resultado del deseo, como generalmente se entiende el término, porque se fundan. básicamente sobre un im­pulso mental. De hecho son subjetivos, no de naturaleza objetiva. Se caracterizan por la cualidad, más que por la forma. Es de desear que produzcan oportunamente poderosos efectos objetivos, por ser ésa la intención de nuestras mentes, pero –en la etapa actual, que es la de germinación— son subjetivos y (hablando esotéricamente) “trabajan en la oscuridad”. En alguna fecha le­jana surgirán grupos de primer rayo, animados por el aspecto voluntad, que serán en consecuencia de naturaleza más subjetiva y de origen más esotérico, pero no tenemos por qué ocuparnos de ellos.

 

Estos grupos simiente son embrionarios y, por lo tanto, análogos a las simientes en germinación; su actividad es actual­mente dual. Cada simiente demuestra su vida mediante evidencias de su vida externa y actividades internas, y dichos grupos si­miente no son la excepción a esta ley universal. Su actividad se evidencia por su relación recíproca y con la Jerarquía. Aún no lo­graron surgir a la actividad del plano externo. Su vida interna no es adecuadamente fuerte, pero, según las escrituras, están “echando raíz hacia abajo” a fin de “fructificar hacia arriba”.

 

Si estos grupos se desarrollan según lo proyectado, si la vida corporativa de los miembros persiste en la correcta relación in­tegral y si la nota clave es la continuidad, entonces estos grupos simiente, por pequeños que sean, llegarán a florecer y por medio de una oportuna “diseminación de la simiente” lograrán final­mente “cubrir de verdor la tierra”. Estoy hablando en lenguaje simbólico que, como bien saben, es el de la verdad. Una pequeña planta que a su vez logra producir una simiente, por medio de una correcta fructificación, puede así reproducirse en forma múltiple. Por consiguiente, no se dejen impresionar indebidamente por la pequeñez del esfuerzo. Una pequeña simiente es una poderosa fuerza, que si se la cuida debidamente y nutre correctamente, y madura por el sol y el agua del suelo, su potencia es impre­decible.

 

Ciertas ideas germen que van surgiendo en la conciencia hu­mana, difieren peculiarmente de las del pasado y son tan dife­rentes que constituyen la característica de la nueva era, la Era de Acuario. Hasta ahora las grandes ideas que lograron final­mente controlar a la raza en cualquier época, fueron la dádiva de los hijos intuitivos de los hombres a su generación. Los seres humanos evolucionados captaron la idea intuida, la subordinaron al proceso de mentalización, la hicieron deseable y luego la vieron venir a la existencia por medio "del factor reconocimiento", según se dice esotéricamente. Una mente iluminada presentía la idea divina, necesaria para el desarrollo de la conciencia racial, en­tonces le daba forma; una minoría la reconocía y así fomentaba su crecimiento; oportunamente, la mayoría la deseaba, entonces se manifestaba en forma experimental y esporádica por todo el mundo civilizado en determinada época, donde prevalecía cierta cultura. Así se manifestaron las ideas.

 

Podrían mencionarse dos modos en que estas ideas termi­nantes vinieron a la existencia en el pasado, y desempeñaron su parte para conducir a la raza hacia adelante. Una fue por la enseñanza impartida por un instructor que fundó una escuela de pensamiento, trabajando por medio de las mentes de algunos ele­gidos y, por su intermedio, matizó oportunamente los pensa­mientos de los hombres de su época. Ejemplos sobresalientes de instructores así, fueron Platón, Aristóteles, Sócrates y muchos otros. Otro método fue evocar el deseo de las masas en lo que se consideraba deseable para la reorientación masiva hacia una expresión más plena de la vida. Tal expresión de vida, fundada sobre alguna idea, fue personificada en una vida ideal. De este modo tuvo expresión el trabajo de los Salvadores del mundo y dio lugar al surgimiento de una religión mundial.

 

El primer método fue estrictamente mental y sigue siéndolo aún hoy; las masas, por ejemplo, saben poco de Platón y sus teorías, no obstante el hecho de que Platón ha moldeado las mentes humanas –sea por la aceptación o la refutación de sus teorías— a través de las edades. El otro método es estrictamente emocional y matiza más fácilmente la. conciencia de la masa. Un ejemplo fue el mensaje del amor de Dios que Cristo enunció y la reacción emocional de las masas a Su vida, Su mensaje y Su sacrificio. De esta manera se satisfizo a través de las edades la necesidad de la minoría mental y de la mayoría emocional. En cada caso, el trabajo efectuado y el medio por el cual se guió a la raza originaron de una conciencia humano‑divina; el medio era un Personaje que conocía, sentía y estaba unificado con el mundo de las ideas, el orden mundial interno y el plan de Dios. El resul­tado de ambas técnicas de actividad ha sido la emanación de una corriente de fuerza proveniente de algún estrato o nivel de la conciencia mundial –mental o emocional— que son aspectos de la conciencia de la deidad en manifestación. Este impacto de fuerza ha evocado una respuesta de quienes funcionan en algunos de estos niveles de percepción. Hoy, a medida que tiene lugar la integración de la familia humana y el nivel mental de contacto es más poderoso, tenemos una fuerte reacción humana hacia las escuelas de pensamiento y una débil reacción hacia los métodos de la religión ortodoxa, lo cual se debe a que es tendencia de la conciencia humana (si puedo expresarlo así) apartarse de lo emo­cional e ir hacia los niveles mentales de conciencia y esto, en lo que a las masas concierne, irá aumentando.

 

En este momento hay un número suficiente de personas que –habiendo logrado un acercamiento religioso y mental a la ver­dad, factor definido en su conciencia en pequeña medida, y ha­biendo establecido suficiente contacto con el alma, como para poder empezar a establecerlo con las ideas mundiales (en los niveles intuitivos de la conciencia)— pueden emplear una nueva técnica. Juntas y como grupo pueden ser sensibles a las nuevas ideas entrantes, que están destinadas a condicionar la nueva era que ya está sobre nosotros; juntas y como grupo pueden establecer los ideales y desarrollar las técnicas y métodos de las nuevas escuelas de pensamiento que determinarán la nueva cultura; juntas y como grupo pueden llevar estas ideas e ideales a la con­ciencia de las masas, para que las escuelas de pensamiento y las religiones mundiales se fusionen en una sola y así surgir la nueva civilización, la cual será el producto de la fusión mental y emo­cional de las técnicas de la era pisceana, produciendo así la oportuna manifestación, en el plano físico, del plan de Dios para el futuro inmediato. Ésta es la visión, subyacente en el experi­mento que se está llevando a cabo sobre los nuevos grupos simientes.

 

Considerando todo el problema desde otro ángulo, podría de­cirse que, en el pasado, el esfuerzo consistió en elevar la con­ciencia de la humanidad por los esfuerzos precursores de sus preeminentes hijos. El esfuerzo futuro consistirá en hacer venir a la manifestación la conciencia del alma por medio de los es­fuerzos precursores de ciertos grupos. Por lo tanto, como fácil­mente se comprenderá, el esfuerzo debe ser grupal, porque el alma tiene conciencia grupal y no es individualmente consciente; las nuevas verdades de la era acuariana sólo pueden ser captadas como resultado de una esfuerzo grupal. Esto es relativamente nuevo. En el pasado, se le otorgaba al hombre una visión y éste trataba de materializarla con la ayuda de aquellos a quienes lo­graba impresionar e influir a fin de que pensaran como él; el individuo presentía o intuía una idea, entonces procuraba darle forma, posteriormente demandaba ayuda de quienes consideraban su idea como un ideal; poseía una gran ambición que era, en reali­dad, la confusa captación de una parte del plan general de Dios, entonces se convertía en dirigente o conductor grupal, ayudado por quienes sucumbían a su poder o a su derecho a ser guiados, conducidos y dominados. Así, progresivamente, la raza ha sido llevada de un punto a otro y de una etapa a otra de desarrollo, hasta que hoy muchos poseen visión, presienten el plan y tienen sueños que todos pueden desarrollar juntos. Esto es factible por el reconocimiento mutuo; comienzan por conocerse a sí mismos y recíprocamente como almas, por poseer una similar comprensión y (esto es de primordial importancia) evocar internamente la luz del intelecto y del conocimiento, la luz de la intuición y de la comprensión;  la luz no les llega de afuera, y en esa luz ven juntos la Luz. Esto constituye una actividad y un reconocimiento gru­pales, y es resultado de la unificación grupal.

 

Sin embargo, todo esto es tan nuevo y relativamente tan poco común, que estos grupos se hallan todavía en estado embrionario. Los denominamos grupos simientes de la nueva era. Hay muchos de ellos, como ya he dicho, pero son todavía tan pequeños y tan poco desarrollados que el éxito de su esfuerzo lo decidirá el futuro. Esto se aplica también a los grupos que comencé a formar en 1931.*(2)

 

Por lo tanto, será evidente por qué fue necesario que el grupo inicial o primitivo, pusiera el énfasis sobre la relación telepática, porque de esa relación, comprensivamente cultivada y desarrollada, dependerá el éxito de estos grupos simientes, lo cual no significa que su éxito dependa del obtenido por el primer grupo, sino que todos los grupos comprendan el propósito y técnicas de la tele­patía.*(3)

 

La creación de una escuela de telepatía en los planos internos, a la cual puede ser sensible la humanidad, aunque inconsciente­mente es parte de la tarea que ha emprendido el primer grupo, los Comunicadores Telepáticos. Son custodios del propósito grupal y trabajan en niveles mentales. El segundo grupo, los Observa­dores Entrenados, tiene como objetivo ver con claridad mediante el empleo de la intuición, prestando este servicio en niveles astra­les. El tercer grupo, los Curadores Magnéticos, tiene como fina­lidad trabajar con fuerzas en el plano físico. Los seis grupos restantes se mencionarán más adelante.

 

En cierta medida ya se han familiarizado ustedes con estos grupos. La novedad va desapareciendo y tienden a preguntarse si, en último análisis, hay realmente algo nuevo en ellos. Más adelante daré tres razones para explicar por qué constituyen el paso adelante, más avanzado de lo que hasta ahora fue posible en el plano físico. Ello quizás restablezca en sus mentes la impor­tancia que tienen y les permita llevar a cabo el trabajo con renovado entusiasmo. He afirmado que estos grupos constituyen un experimento y están predominantemente relacionados con el tra­bajo de la nueva era, tal como se expresará por medio de la civi­lización venidera y la cultura futura. Aquí, sería útil señalar la diferencia que existe entre una civilización y una cultura.

 

Civilización es la expresión del nivel masivo de conciencia cuando esa conciencia se desarrolla como percepción, adaptación, relación y métodos de vida en el plano físico. Cultura es esencial­mente la expresión de las significaciones intelectuales y vitalmente mentales y el estado de conciencia de las personas de la raza, mentalmente polarizadas, de los intelectuales o de quienes consti­tuyen el vínculo entre el mundo interno de la vida del alma y el mundo externo de los fenómenos tangibles. Estas palabras expo­nen concisamente la razón de ser del plano mental. Su función a este respecto será acrecentadamente comprendida en las próxi­mas décadas.

 

Las masas son negativas, puesto que responden al plano del deseo y de la sensación, y la civilización de cualquier era es mayor­mente la exteriorización de ese nivel de conciencia particular. Los intelectuales son positivos porque responden a la mente y esa orientación mental produce la cultura de su época, raza o comu­nidad. Por lo tanto, tenemos en la familia humana:

 

Masas ..............negativas............responden al deseo .............civilización.

Intelectuales.....positivas..............responden a la mente...........cultura.

 

Constituyen los dos polos que caracterizan a la raza, y la inter­acción entre ambos genera y lleva a cabo la actividad, el progreso y el desarrollo humanos.

 

Existe otro grupo que no debería ser pasado por alto. Las personas espiritualmente orientadas, son negativas al mundo es­piritual superior cuando éste expresa o evoca el tipo más elevado de deseo, llamado aspiración. Esto produce a quienes son expo­nentes de la naturaleza espiritual, y que constituyen –en con­junto— la Iglesia de Cristo o las religiones mundiales, en sentido esotérico, y en cualquier  raza o época. Como aspecto positivo de este grupo y al cual le proporciona la nota clave de su cultura en su época particular y en una vuelta más elevada de la espiral, tenemos a los esoteristas y aspirantes del mundo, los cuales res­ponden al aspecto mente. De esta manera, la cultura espiritual y la civilización resultante vienen a la existencia y responde a ellas el aspecto inferior. Por lo tanto, tenemos a las masas y a los intelectuales, ambos negativos a su vez a la impresión posi­tiva de la civilización y la cultura más profundas, tal como se expresan a través de las religiones del mundo y los grupos de bus­cadores esotéricos idealistas que van detrás de la realidad. Estos últimos son la gloria de cada era y el germen positivo del impulso subjetivo en desarrollo, que básicamente es la fuente de toda, apa­rición fenoménica actual.

 

Este grupo de religiosos y de aspirantes esotéricos constituye, a su vez, el polo negativo de la impresión positiva y de la energía de la Jerarquía planetaria u oculta. Tenemos, en consecuencia:

 

Grupos Negativos                                      Grupos Positivos

 

Las masas                                                   Los intelectuales

Las iglesias y las religiones                    Los esotéricos, aspirantes y ocultistas

Los esotéricos y a su vez                       La Jerarquía planetaria

 

Hablando en forma general, estos grupos se dividen en grupos extrovertidos e introvertidos, en los niveles de conciencia obje­tivos y subjetivos, y constituyen las divisiones principales del mundo fenoménico y del mundo de las realidades espirituales.

 

El problema ante la Jerarquía al comienzo de la nueva era o era acuariana, fue cómo fusionar y mezclar a estos grupos, acti­tudes y estados de conciencia distintos, de manera que de su fusión surgiera un tercer grupo, cuya actividad fuera externa y, sin embargo, consciente de los valores internos, debiendo sus miembros ser capaces de actuar en el plano externo de las apa­riencias y, al mismo tiempo, estar también despiertos y activos en el plano interno de la realidad y del vivir espiritual.

 

Este tipo de funcionamiento dual es una actividad muy fácil para  los Miembros de la Jerarquía y constituye la condición pre­via, sin la cual no es posible la asociación con la Jerarquía. Se llegó a comprender que era posible instruir a muchas personas para que apreciaran esta probabilidad y se desarrollaran lenta­mente hasta la etapa en que de la teoría podían pasar a la práctica; sin embargo, no sería posible dotar a su naturaleza para que estu­vieran preparados a fin de formar parte de la Jerarquía oculta, ni podrían pasar a la etapa de discípulos aceptados.

 

La comprensión de la necesidad de un grupo que sirviera de puente, que no fuera ni enteramente negativo ni totalmente posi­tivo, impelió a algunos de los Maestros (vinculados con la Jerar­quía) a formar el nuevo grupo de servidores del mundo. Estas personas no pertenecen a ninguno de los dos grupos, sin embargo pueden actuar más o menos relacionados con ambos. Como bien saben, fue realizado con cierta medida de éxito; este gran grupo existe hoy y es bastante magnético para evocar respuesta del conjunto de aspirantes y servidores mundiales (que representan a la civilización y a la cultura actuales) y al mismo tiempo poder absorber y así trasmitir el conocimiento, la sabiduría, la fuerza y la luz de la Jerarquía planetaria.

 

Se ha considerado posible ahora, formar grupos dentro del nuevo grupo de servidores del mundo, cuyos miembros pueden empezar a prepararse para expresar tanto lo fenoménico como lo impulsivo, lo negativo como lo positivo, lo material como lo espi­ritual, con tal medida de éxito que, a su debido tiempo, pueda haber en la tierra una réplica de la Jerarquía con sus métodos y técnicas de trabajo. Tal es el propósito de los grupos que he formado y de otros grupos esparcidos por el mundo que –de dis­tinta manera y forma, y quizás empleando una fraseología dife­rente— están motivados y activados como los grupos simiente de los cuales me he hecho responsable. En consecuencia podrían ex­ponerse tres razones que expliquen su importancia:

 

1.         Constituyen el germen de la vida que dará por resultado que la Jerarquía abandone su reclusión a través de las edades y aparezca en fecha posterior  en la Tierra, y nuevamente actúe a la luz del día.

 

2.         Son el grupo intermediario que actúa como puente entre la masa negativa del género humano y el agente positivo de la Jerarquía. Por esta razón, en estos grupos el énfa­sis es puesto sobre el servicio, porque constituye la respuesta  a la masa y su necesidad, y el contacto con el alma que incluye la respuesta al mundo de las almas, tal como lo tipifica la Jerarquía oculta.

 

3.         Contienen en sí como grupo las simientes de la civiliza­ción venidera y el germen de la nueva cultura. El ger­men de la vida de la nueva era reside allí, dentro del núcleo de las viejas era y formas. De allí la oportunidad, el servicio y los problemas de estos grupos.

 

Me esforzaré por indicarles de qué manera estos grupos pueden estar a la altura de la triple demanda u oportunidad mencionada:

 

1.      Ocultan y nutren el germen o la simiente de la nueva civilización de la era acuariana.

 

2.      Constituyen el puente entre los antiguos y los nuevos grupos, entre las masas humanas (donde los más desta­cados se abren camino hacia el nuevo grupo de servido­res del mundo) y la Jerarquía planetaria.

 

3.      Serán en el futuro un aspecto de la Jerarquía y de Su trabajo en el plano físico externo.

 

Observarán que la primera oportunidad concierne al aspecto es­píritu, el aspecto impulsivo y vital de la vida de la divinidad; que la segunda se relaciona con el aspecto alma o conciencia subjetiva de la divinidad; mientras que la tercera se refiere al aspecto cuerpo o a la expresión física de la vida divina por medio de la conciencia. Los primeros tres grupos que he formado están desti­nados a ser pequeños reflejos de estos tres aspectos desde el án­gulo de la necesidad moderna y además satisfacer esa necesidad.

 

He indicado algo del trabajo destinado al primer grupo, desde el ángulo de la interacción telepática.*(4) El método de comunicación entre los miembros de la Jerarquía debe ser oportunamente exte­riorizado en la Tierra, siendo una de las tareas del grupo. Será de utilidad que delinee con mayor claridad el propósito de los nuevos grupos simiente en términos de civilización y cultura de la nueva era, de manera que los resultados prácticos puedan ser visualizados con más nitidez y surjan algunos nuevos ideales res­pecto a la cualidad del venidero y nuevo orden mundial.

 

El segundo grupo, los observadores entrenados, inaugurarán la era de la luz y del libre control del plano astral donde se libe­rarán de la ilusión y del espejismo, liberación que se obtendrá cuando se “observe correctamente” la actual visión distorsionada y se disipe el espejismo por la “correcta dirección” de la luz del alma en el entero plano de la ilusión. La era acuariana será pre­dominantemente la era de la síntesis y de la luz.

 

El tercer grupo lleva el impulso inicial “hasta la luz del día” y conducirá el mundo físico a una condición donde será po­sible “la curación de las naciones por medio del naciente sol de la rectitud”, porque las leyes de curación (básicas y fundamen­tales) pueden ser aplicadas y llevadas a cabo en todos los sectores de la vida, en los niveles externos de la apariencia –pues la enfermedad solo existe en el mundo de los fenómenos,

 

En lo que respecta a la comunicación telepática entre los Miembros de la Jerarquía diré que: en lo que a Ella respecta, actúa práctica y totalmente en el nivel mental. Esto es lógica­mente esencial, por dos razones:

 

1.        Los miembros de la Jerarquía se han liberado de las li­mitaciones de la actividad y conciencia cerebrales. Por lo tanto, en sus Yoes esenciales y cuando lo desean, pue­den llevar a cabo simultáneamente dos líneas distintas de actividad –ambas de importancia real. Una, cuando siguen su vocación normal en el plano físico (si actúan en cuerpos físicos) y, al hacerlo, sus actividades están condicionadas por las limitaciones cerebrales de la conciencia de tiempo y espacio. La otra, cuando trabajan en el plano mental con “chitta” o sustancia mental y, al hacerlo, están al mismo tiempo condicionados y limi­tados por su mecanismo físico. Entonces quedan total­mente liberados de la conciencia del tiempo y de cualquier otra limitación tal como las relaciones del espacio, dentro del sistema solar.

 

2.        El foco de su polarización reside en el plano mental y actúan allí como hijos de la mente o manas. Su método normal de intercambio es mediante la comprensión tele­pática. Ésta es la técnica normal de un manasaputra divino y libre.

 

Todo esto es posible cuando un ser humano ha llegado a polari­zarse en la conciencia del alma, cuando el loto egoico se va desple­gando y, por lo tanto, cuando el método del trabajo mental es de relación y telepatía mentales.

 

Anteriormente dije que, a medida que la raza se vaya polari­zando más mentalmente y desarrollando el poder atractivo del principio mental, caerá en desuso el empleo del lenguaje para im­partirse pensamientos entre naturalezas similares o para comu­nicarse con quienes son superiores, pero seguirá empleándose para llegar a las masas y a quienes no actúan en el plano de la mente. La plegaria, la aspiración y la adoración silenciosas son ya consideradas de mayor valor que los ruegos y las proclamas de la expresión oral. Debemos prepararnos para esta etapa, en el des­arrollo de la raza, y deberán simplificarse las leyes, técnicas y procesos de la comunicación telepática para que puedan ser com­prendidos inteligente y teóricamente. El método de comunicación entre los miembros de la Jerarquía es un proceso décuple; sólo la contribución de diez grupos (nueve y uno sintetizador) completará su participación en el proceso de exteriorización que deberá tener lugar en el mundo.

 

Desde cierto ángulo el trabajo del segundo grupo (los Obser­vadores entrenados) es excesivamente difícil, más difícil quizá que el de cualquier grupo –excepto aquel que realiza el trabajo político. En este último campo el trabajo del primer Rayo de Voluntad o Poder, empieza a hacer sentir su presencia, de allí la gran dificultad. La energía que actúa en la actividad política aún no es comprendida. El trabajo del Aspecto Destructor ha sido mantenido relativamente en segundo plano, y sólo durante el pa­sado medio siglo se hizo definidamente activo. Esto fue posible porque todo el mundo, hablando prácticamente, estaba involucrado y el primer rayo sólo puede actuar en la región o el reino de la síntesis. Debe recordarse esto, porque hasta ahora ha sido poco comprendido. Me pregunto si se dan cuenta de la importancia de las dos afirmaciones sobre el primer rayo, expuestas en este breve párrafo. A menudo les doy verdadera información y ni siquiera se dan cuenta.

 

El segundo grupo lucha contra el espejismo. La luz, sus pro­cesos y su relación con los espejismos grupal e individual, tienen una conexión muy estrecha. La correcta iluminación –otro nom­bre o aspecto de la correcta dirección— ocupará el lugar del es­pejismo, y el objetivo (personalmente considerado) de este grupo de discípulos, consistirá en llevar "luz a los lugares oscuros" e iluminación a sus vidas. No es mi intención considerar aquí el problema del espejismo. Ya me ocupé en instrucciones dadas a este grupo.*(5)

 

La tarea de este grupo de discípulos está estrechamente rela­cionada con la tarea astral de la Jerarquía, y en la actualidad consiste en disipar la ilusión mundial, que ha sido su problema desde la época atlante, siendo inminente e inmediato y la culmi­nación de su esfuerzo. Adopta la forma (pues todas las ilusiones adoptan algún tipo de forma) de la "afluencia de luz", esotérica­mente entendido, lo cual es una ilusión y al mismo tiempo una realidad espiritual  grande y significativa. De allí que surja hoy en el plano físico mucha luz en todas partes; existen festivales de luz y el constante esfuerzo de los trabajadores espirituales para iluminar al género humano. Los educadores hablan mucho res­pecto a la iluminación de tipo mental. Cristo emitió la nota clave de este esfuerzo para eliminar el espejismo mundial cuando dijo (siguiendo el ejemplo de Hermes, que inició el proceso de ilumi­nación para nuestra raza, la aria): "Yo soy la Luz del Mundo".

 

Los discípulos deben aprender la significación de la ilumina­ción recibida en la meditación y la necesidad de trabajar con luz como grupo a fin de disipar el espejismo. Hermes y Cristo em­prendieron este trabajo de iluminación astral y aún se ocupan constantemente de tal tarea. En la nueva era serán ayudados en Su trabajo por la intensa actividad de ciertos grupos de los cua­les este segundo grupo es uno de ellos. Posteriormente, cuando la nueva civilización esté por aparecer, estos grupos tendrán en sí dos personas clave o puntos de energía, por intermedio de las cuales las fuerzas de Hermes y la voluntad de Cristo se enfocarán y por su intermedio podrán Ellos trabajar. Cuando esto tenga lugar se acelerará la tarea de disipar el espejismo mundial. Mien­tras tanto, grupos de discípulos pueden "nutrir y ocultar", pro­tegiendo así los gérmenes o simientes de la nueva cultura y civi­lización acuarianas, en esta particular línea de liberación. Repito, deben hacer esto con otros grupos que trabajan consciente o inconscientemente en líneas similares.

 

La segunda tarea de este grupo de discípulos es actuar como puente para las fuerzas que tratan de expresarse etéricamente, y emanan de niveles del alma, por conducto de la mente. He señalado anteriormente en Tratado sobre Magia Blanca que el plano astral es en sí una ilusión. Esto se evidenciará cuando se haya cumplido la primera tarea de los grupos que trabajan con el espejismo mun­dial. No puedo darles aún una idea real del significado subyacente, pues todos trabajan en alguna medida en el plano de la ilusión y del espejismo, y la ilusión  mundial existe y el plano astral es una realidad para ustedes. Pero sí puedo decir, que para los miem­bros iniciados de la Gran Logia Blanca, el plano astral no existe. No trabajan en ese nivel de conciencia, porque el plano astral es un estado de conciencia definido, aunque (desde el ángulo espiri­tual) no tenga verdadera existencia. Personifica el gran trabajo creador de la humanidad a través de las edades y es el producto de la falsa imaginación y el trabajo de la naturaleza psíquica infe­rior. Su instrumento para el trabajo creador son los centros sacro y plexo solar. Cuando las energías que se expresan a través de estos dos centros, hayan sido trasmutadas y llevadas a la garganta y al corazón por la humanidad avanzada, entonces las personas más destacadas de la raza sabrán que el plano astral no tiene real existencia, actuarán sin ser afectados por su impresión, acelerándose la tarea de liberar a la humanidad de la esclavitud que ella misma ha creado. Mientras tanto, se está constituyendo len­tamente un grupo de discípulos (del cual este segundo grupo es parte, y puede desempeñar una función importante y ocupar una posición clave), que ayudará gradualmente en la tarea de disipar la gran ilusión y actuar también como grupo de unión, de manera que quienes se liberan del espejismo se abran camino hacia el vórtice de la influencia ejercida por el grupo que tiene poder para trabajar así. Entonces pueden suceder tres cosas:

 

1.     Que quienes se acercan al grupo descubran que para li­berarse del espejismo, la ayuda del grupo intensificará y acrecentará sus esfuerzos.

 

2.     El número de quienes así trabajan aumentará y apresu­rarán el proceso de disiparlo.

 

3.     La Jerarquía estará entonces capacitada para trabajar más estrechamente en la Tierra, y Se acercará más al género humano.

 

La tercera función de este segundo grupo reside en un futuro más distante. La Jerarquía tiene necesariamente un sector de cola­boradores cuya tarea principal consiste en trabajar exclusivamente en el mundo de la ilusión y con materia astral. Este sector vino a la existencia en la época atlante, cuando tuvo lugar la gran controversia  entre quienes personificaban el aspecto conciencia o alma de la deidad, y los que eran análogamente representantes del aspecto materia de la deidad. Hablando simbólicamente, los sen­deros de la izquierda y de la derecha vinieron a la existencia, la magia blanca y la negra entraron en conflicto y los pares de opuestos (siempre existentes en la manifestación) se convirtieron en factores activos en la conciencia de la humanidad avanzada. La batalla de la discriminación se inició y la humanidad entró en acti­vidad en el campo del Kurukshetra. Donde no hay respuesta consciente a una condición ni se registra percepción, no existe el pro­blema de la responsabilidad, en lo que al alma concierne. Esta condición fue evocada en la época atlante, de allí el problema que enfrenta hoy a raza y también la tarea de la Jerarquía para li­berar a las almas de los hombres del espejismo circundante y per­mitirles obtener la liberación. La culminación de la cuestión y de la controversia iniciada entonces, está ya sobre nosotros.

 

Por lo tanto, la tercera función del grupo puede ser captada ahora y, oportunamente, esta rama del esfuerzo jerárquico puede hallar la debida expresión en la tierra.

 

Por el análisis previo de la oportunidad, se evidencia que los grupos tienen un lugar definido en los planes de la Jerarquía. Desarrollando la sensibilidad espiritual y obteniendo la liberación del espejismo, los discípulos miembros de estos grupos pueden elevar la conciencia racial y traer la iluminación. Debería recordarse que la inspiración es la meta de todo trabajo telepático verdadero y la iluminación es la recompensa del esfuerzo y el instrumento real para la disipación del espejismo mundial. Así estos grupos pueden nutrir el germen de la cultura futura, actuar también como puentes y exteriorizar ciertas actividades departamentales de la Jerarquía planetaria –el siguiente gran deseo de Sus miembros.

 

Abocándonos ahora al trabajo del tercer grupo, trataremos la tarea de los curadores magnéticos del mundo. Esto ha sido tra­tado en el libro La Curación Esotérica. Aquí me referiré a uno o dos puntos de mayor interés general y a su triple oportunidad. Es  interesante observar que el trabajo de este grupo es quizás uno de los más difíciles de realizar, aunque, desde otro ángulo, es mucho más fácil que la tarea de la mayoría de los demás grupos, porque la conciencia del grueso de la humanidad se halla predo­minantemente en el plano de la ilusión y, por lo tanto, como dice El Antiguo Comentario:

 

"Aquellos que trabajan para traer la luz y, sin embargo, están rodeados por el maya de los sentidos, trabajan desde el punto de la actual existencia y no necesitan salir ni entrar, subir ni bajar. Simplemente permanecen."

 

Los curadores del mundo en el plano físico deben trabajar en ese plano y su tarea es atraer las energías de la vida que emanan del plano del alma, por conducto de la mente, pero excluyendo el plano emocional. Estas energías deben ser llevadas a la conciencia física y, desde el nivel físico, hacer su trabajo necesario y magnético. La tarea de los curadores, si tiene éxito, implica:

 

1.         Atraer la energía divina de curación.

2.         Excluir el mundo astral y, por lo tanto, la ilusión.

3.         Utilizar la energía curativa en plena conciencia vigílica en el plano físico.

 

La mayoría de los curadores del mundo trabajan de la manera siguiente:

 

1.        Como curadores puramente físicos, que se ocupan de las fuerzas vitales del cuerpo físico, polarizando su conciencia en el cuerpo etérico.

 

2.        Cómo psíquicos astrales emocionales, polarizando la con­ciencia en el plano astral, utilizando el cuerpo astral y trabajando en y con el espejismo y la ilusión. Si el efecto de su trabajo tiene éxito (quisiera que notaran las palabra  "si", pues me refiero al concepto de duración relativa) puede suceder una de dos cosas:

 

a.       Curar las enfermedades físicas del paciente, que sean de tal naturaleza, que el deseo astral interno (el de­seo inferior) derive en una enfermedad física, expe­rimentada en algún aspecto u órgano del cuerpo físico.

 

b.      Intensificar el efecto de la ilusión que produce el deseo en la conciencia del cerebro físico, y causar un acrecentamiento tan violento de las energías acti­vas que puede producirse la muerte en breve tiempo. Esto sucede muy frecuentemente. Sin embargo, la muerte es una cura, recuérdenlo.

 

En estas dos categorías está incluida la mayoría de los cura­dores mundiales –a veces haciendo bien, a menudo haciendo daño, aunque no se den cuenta y aunque (como ocurre generalmente) con buenas intenciones. Hay tres categorías más de curadores para agregar a las dos mencionadas:

 

3.    Curadores mentales en el verdadero sentido de la pala­bra. La mayoría de los curadores mentales se jactan indebidamente y no emplean en lo más mínimo la mente. Conocen mucha teoría mental y métodos astrales. El deseo es el poder motivador y no el impulso mental. El verdadero curador mental sólo obtiene resultados cuando conoce algo sobre iluminación, en sentido técnico y aca­démico, y el poder de la luz para disipar la ilusión. La enfermedad no es una ilusión, es un efecto definido de una causa real, desde el punto de vista de la humanidad común. Cuando los curadores pueden trabajar mental­mente entonces se ocupan de las causas del mal y no de sus efectos.

 

4.    Esos curadores que han establecido contacto con el alma y trabajan por intermedio de las almas de las personas, se capacitan para:

 

a.       Permanecer en el ser espiritual.

b.      Trabajar libres de ilusión.

c.       Lograr una verdadera perspectiva en el plano físico.

d.      Coordinar la personalidad y el alma de manera que la voluntad del hombre espiritual interno pueda actuar en el plano físico.

 

5.         Esos que pueden trabajar (como está destinado a traba­jar oportunamente este tercer grupo) definidamente co­mo avanzada de la conciencia  de la Jerarquía de Maestros.  Este trabajo se hará en formación grupal y con un es­fuerzo unido sintetizado. El efecto personal de tales cura­dores es, por lo tanto:

 

a.       Coordinar la personalidad del paciente. Dichos cura­dores están coordinados.

b.      Efectuar el paciente contacto con el alma. Los cu­radores están vitalmente en contacto.

c.       Fusionar y mezclar la personalidad y el alma, pro­porcionando así un instrumento para la distribución de la energía espiritual. Los curadores están fusio­nados de este modo.

d.      Comprender y emplear las leyes de la verdadera curación espiritual mediante la actividad inteligente en el plano mental, la liberación del espejismo y un empleo tan correcto de la fuerza, que el instrumento del alma (la personalidad) llegue a ser vitalmente magnético.

 

Les recordaré que tal esfuerzo en las primeras etapas, las actua­les, da por resultado inevitablemente el desarrollo del espíritu de crítica por medio del esfuerzo inteligente y el discriminado reco­nocimiento del espejismo en muchos casos, porque sólo mediante tal esfuerzo puede hacerse eventualmente un correcto análisis y eliminar la crítica. Mientras tanto, quienes se están entrenando constituyen con frecuencia una dificultad y un problema para sí mismos, sus amigos y colaboradores. Pero esta fase es momen­tánea y conduce a una relación más duradera y al surgimiento de ese verdadero vínculo y amor magnéticos, que deben curar, ele­var y estimular todo aquello con que se entra en contacto.

 

En la venidera era acuariana la humanidad establecerá una cultura sensible a los valores espirituales más sutiles y superiores, más una civilización libre de espejismo y de gran parte de la ilusión que hoy colora a los pueblos arios, y traerá una vida racial que será incorporada por esas formas que eliminarán la brecha que existe en la actualidad, libre de lo que ahora conocemos como enfermedad del peor tipo, aunque prevalecerán, lógicamente, la muerte y ciertos tipos de desintegración corporal que pueden con­ducir eventualmente a la muerte. El vencimiento de la muerte no se produce por la eliminación  de los males corporales, sino esta­bleciendo esa continuidad de conciencia que conduce del plano físico de la vida, a la existencia subjetiva interna. Grupos como el tercero pueden ser los custodios de este estado del ser, siendo su problema, por lo tanto:

 

1.      Establecer ese estado de desarrollo de la personalidad que conducirá a vivir magnéticamente en el plano físico.

 

2.      Estudiar las leyes de la vida que son las leyes de la salud y de la recta relación.

 

3.      Desarrollar esa continuidad de conciencia que abrirá las “puertas a la vida y disipará el temor a lo conocido y a lo que desaparece”.

 

Lo que antecede, desde el ángulo del trabajo de los curadores mun­diales, anuncia una oportunidad que enfrentan como núcleo, o uno de los gérmenes o simientes, de la nueva civilización y de la cultura venideras. Personifica el objetivo de todo su trabajo y su contribución al trabajo unido de los grupos.

 

De igual modo, pueden eliminar la brecha que existe actual­mente en la conciencia racial, entre:

 

1.                La vida y la muerte.

 

2.                El enfermo y el sano. Esto es entre.

 

a.   Los físicamente enfermos y los internamente sanos, que sucede en los pocos casos, muy pocos, de personas evolucionadas, o discípulos del mundo y aspirantes avanzados.

b.  Los físicamente sanos y los psíquicamente enfermos, como sucede a veces, pero singularmente raros.

c.  Los físicamente y también psicológicamente enfermos y el alma influyente. Estos casos son frecuentes hoy.

 

3.      El plano físico y el mundo de las almas, debido al des­arrollo de un instrumento sano y la disipación de las causas cuyo efecto en el plano físico es la enfermedad y actúan como barreras para la afluencia de la energía del alma y la introducción de la percepción del alma en la actividad cerebral.

 

Si la construcción de este puente tiene lugar en la actualidad es simplemente un acontecimiento afortunado pero el resultado de un trabajo planificado conscientemente para erigir el puente. Pero la intención de la Jerarquía es que los grupos que se formarán después y ya están en proceso de formación (in­cluyendo a este tercer grupo, el mío) pueden ayudar en este pro­ceso, si tal es la voluntad de las partes constituyentes.

 

Por último, todo iniciado es un curador magnético. Éste es el enunciado de una realidad. Aunque los miembros de la Jerarquía tienen cada uno Sus funciones debidamente designadas y Su actividad planeada (que depende del rayo, de la raza y de Su de­dicación), hay una actividad que comparten en común, y es el poder de curar. Su habilidad para actuar como curadores magnéticos obra de distintas maneras, predominantemente en la esfera de los reajustes psicológicos y desenredos psíquicos y –sólo inciden­talmente como resultado de las dos actividades mencionadas— en los procesos de curación corporal. De lo que antecede, observarán que el trabajo de curación realizado por los miembros iniciados de la Gran Logia Blanca, es triple –psicológico, atrayendo al alma; psíquico, liberando a la naturaleza psíquica inferior de la ilusión, para que la psiquis o alma, pueda tener pleno dominio; físico, como resultado de los ajustes psicológicos y psíquicos internos.

 

Esta triple actividad curadora está destinada a ser el obje­tivo de todos los grupos que trabajan como este tercer grupo, los curadores magnéticos. Así entrará en actividad externa el esfuerzo jerárquico. Como se observará, hermanos míos, el trabajo de los tres primeros grupos, considerándolos como que constituyen una sola unidad, produce un esfuerzo sintético en los tres mundos y conduce del plano del alma al plano de la expresión externa.

 

*(1) Tratado sobre los Siete Rayos, T. II, Págs. 140‑156.

 

*(2) El Discipulado en la Nueva Era, Tomos I y II.

 

*(3) La Telepatía y el Vehículo Etérico.

 

*(4) La Telepatía y el Vehículo Etérico.

 

*(5) Espejismo (Glamour): Un problema Mundial.

 

 

 

 

EL TRABAJO DE LOS GRUPOS SIMIENTES

 

Enero de 1938

 

Nos hemos esforzado por captar algo más inteligentemente el trabajo de los grupos simientes de la nueva era, su interrelación  y su trabajo como parte del "ámbito" de la nueva era, si puedo emplear tal término. Consideramos cuidadosamente los tres gru­pos principales. Vimos que cada uno tenía que realizar tres tareas y tratamos de hacer un ligero análisis de las empresas proyecta­das. Ahora, podemos hacer lo mismo con los grupos restantes, particularmente con el cuarto y el quinto, que tienen como pro­yectos la educación y el trabajo político. Luego indicaremos, sólo brevemente, el triple propósito de los grupos sexto, séptimo, octavo y noveno. No perderemos tiempo en considerar al décimo, que estará compuesto de las personas clave de los otros grupos, ex­cepto decir que cuando sus veintisiete miembros (tres por grupo) sean elegidos y puestos en mutua relación, se deberá producir en todos los grupos tal aceleración de sus vidas que se convertirán en un solo organismo vibrante y viviente.

 

El cuarto grupo tiene por delante un curso de estudio fecundo y muy interesante y un objetivo iluminador. Sus instrucciones *(1) evocarán más interés de un mayor grupo de lectores, de lo que podría suceder con las instrucciones dadas a cualquiera de los otros grupos, excepto a los del sexto, cuyo tema es la religión en la nueva era, y al tercero.*(2) Los menciono en orden de importan­cia, por ser más definidamente populares y satisfarán una mayor necesidad general. El interés que evocará la enseñanza sobre la educación se deberá al hecho de que la educación es hoy amplia­mente reconocida después de las presiones y circunstancias eco­nómicas, como el principal factor modelador, y que existe un am­plio interés en la educación progresista y en los nuevos ideales que deben regir y regirán eventualmente a los educadores.

 

Se está produciendo un definido estremecimiento entre las masas, y la vida de la mente (observen esta frase) está hoy más activa y potente que nunca. Existe una razón oculta de índole muy interesante.

 

Quienes estudiaron La Doctrina Secreta, recordarán que en ese importante período en que el hombre‑animal hizo la gran tran­sición hacia la familia humana y vino a la existencia la humanidad, desarrollando el germen de la individualidad, la simiente de la autoconciencia y el intelecto en embrión, según se dice, este aconte­cimiento se produjo de tres maneras:

 

1. La simiente de la mente fue implantada por la Jerarquía en algunos de los hombres‑animales que tenían aspiraciones, tras­formándose en seres humanos, por cierto de orden muy inferior, pero hombres al fin. Se les implantó la "chispa", si así puedo ex­presarlo, y un punto de luz apareció donde no lo había. Anterior­mente sólo existía una difusa luz atómica, pero ningún punto cen­tral de luz dentro de la cabeza ni indicio alguno de los centros superiores. Estos individuos, junto con la humanidad más avan­zada que llegó al planeta en la época atlante (habiéndose indivi­dualizado en otra parte), constituyen la humanidad más avanzada de nuestro período actual. Representan la cultura y la compren­sión, dondequiera se encuentran y cualquiera sea la clase o raza a que pertenezcan.

 

2. La naturaleza instintiva del hombre‑animal (activa entre los que no habían alcanzado la etapa de aspiración consciente) fue repentinamente estimulada o vitalizada, por haber llegado a la manifestación el primer grupo y por la dedicada atención de la Jerarquía, actuando de acuerdo a la antigua Ley de que “1a energía sigue al pensamiento”. Así, gradualmente, con remarcable rapidez, el instinto se fusionó o resolvió, en su expresión superior –el in­telecto. Así, a su debido tiempo, un gran grupo de hombres­ animales se trasformaron en seres humanos, los cuales represen­ tan hoy la civilización y el conjunto de personas inteligentes co­munes, educadas por los sistemas masivos de la época actual, capaces de pensar en ocasiones y reaccionar ante emergencias mentales, aunque no muy cultas. Constituyen el así llamado pú­blico en general, designado como “clase media superior e inferior”, la clase profesional y la burguesía de todas partes.

 

3. Tenemos también un vasto número de personas que como seres humanos no son el resultado de ninguno de los dos procesos anteriores, sino el producto de las lentas influencias de la vida misma, que tendemos a denominar impulso evolutivo innato en la materia misma.  Penosamente y con procesos infinitamente len­tos, evolucionaron del estado animal al de seres humanos, y po­seen una conciencia incipiente, el anhelo de mejorar, y una mente embrionaria de tal naturaleza, que puede responder y responde a sencillos procesos educativos cuando se dispone de ellos. Consti­tuyen las masas analfabetas, las razas aún salvajes y el grado inferior de seres humanos que existen por millones en nuestro planeta.

 

La causa de esta trascendental situación que exige el reali­neamiento de nuestros sistemas y procesos educativos y un reajus­te de nuestros actuales conceptos de educación, reside en el hecho de que la luz del conocimiento y los beneficios que de ella derivan, han penetrado hasta esta clase más baja de personas en lenta evo­lución; actualmente los tres grupos son estrictamente humanos, no sólo los dos primeros. Por lo tanto, las clases más elevadas se están acercando a la etapa en que demostrarán que lo superhu­mano y lo inferior se separan (por etapas casi imperceptibles) de la condición animal. Esto produce necesariamente una brecha, conocida ya por el grupo más elevado y también por la Jerarquía, y que ellos “eliminan por su propia inclusividad”. Recuerden que lo mayor siempre incluye lo menor, eliminando todas las brechas.

 

La educación de estos tres grupos estará a cargo del cuarto, que tiene como proyecto la educación en la nueva era. También aquí abordamos el triple propósito que cada grupo debe mantener ante sí, y que en el caso actual consiste en:

 

1. La educación del inferior de estos grupos en que se di­vide la humanidad, para que lleguen a ser estricta y consciente­mente humanos. Tal la finalidad del impulso que inspiró al Rena­cimiento y, que subyace en el trabajo de Rousseau, el gran iniciado, impulso responsable hoy del humanismo moderno con su aparente materialismo, no obstante tener su programa y propósito subje­tivos profundamente espirituales. Esto traerá oportunamente la civilización, por la afluencia de la luz del conocimiento.

 

2. La educación del segundo grupo para que pueda ser esti­mulado por la luz que afluye de la sabiduría y así constituir un los otros dos, siendo como lo es estrictamente  humano y autoconsciente. Este proceso hará que sus miembros aspiren a la cultura, con un nuevo sentido de los valores y un re­conocimiento de los objetivos espirituales, y desarrollarán la capa­cidad que les permitirá moldear a la opinión pública. Entonces, formarán el grupo más importante que expresará la cultura de la nueva era y fijará a las masas las normas de valores.

 

3. La educación de los pensadores avanzados a los aspiran­tes y a los discípulos del mundo respecto al conocimiento aplicado, la sabiduría expresada y la comprensión esotérica. Este grupo sin­tetiza todo lo disponible en los otros dos y así forma el núcleo del reino de Dios, el quinto reino que está viniendo rápidamente a la existencia.

 

Sólo menciono estos puntos, porque el tema de cada uno y su elucidación, serán considerados en las instrucciones que daré al grupo. Sin embargo lo dicho servirá para indicarles el tema gene­ral de la nueva educación y señalarles el camino para alcanzar algunas de las proposiciones que me impulsan a dirimir este tema.

 

El trabajo que debe realizar (servicio político) el quinto gru­po de discípulos, es el más difícil de todos, porque de muchas ma­neras es el menos avanzado, debido a dos hechos:

 

Las masas aún están tan poco evolucionadas que la ta­rea de este grupo de trabajadores debe depender nece­sariamente del éxito del trabajo educativo en el mundo, tal como oportunamente lo ejemplificarán los ideales y puntos de vista del cuarto grupo y grupos similares en todas partes.

 

Muy pocas personas verdaderamente de primer rayo en­carnan actualmente en el planeta y cuando esto sucede, su trabajo forzosamente resulta destructivo, debido a la falta de evolución de las masas. Por eso las revoluciones, pocas veces, si no ninguna, se llevan a cabo sin derrama­miento de sangre, porque las ideas propuestas deben ser impuestas a las masas, las cuales no las reconocen y adoptan inmediatamente; esas ideas evocan reacciones contrarias, obligando a quienes tienen autoridad, a ini­ciar actividades erróneas. Lo antedicho debería indu­cirlos a una cuidadosa reflexión.

 

Recuerden que el objetivo de todo verdadero control guber­namental es la correcta síntesis, que conduce a la correcta activi­dad nacional y grupal interna. El problema se duplica. Primero, tenemos el problema del tipo de autoridad que debería ser recono­cido por el pueblo y, segundo, el problema de los métodos que de­berían ser empleados, para que las medidas autoritarias aprobadas sean cumplidas por el método obligatorio, o que sea de tal índole que evoque una colaboración reconocida y generosamente pres­tada. Estos dos modos de trabajar pueden producir muchos cam­bios, aunque el sistema de colaboración, voluntariamente prestado por una mayoría inteligente, nunca se ha hecho hasta ahora. No obstante, vamos hacia esa condición de conciencia mundial y a su experimentación.

 

Explicaré brevemente algunos de los sistemas de gobierno, que fueron experimentados, o lo serán en el futuro:

 

Gobierno por una Jerarquía espiritual reconocida. Esta Je­rarquía estará relacionada con la masa humana, mediante una cadena de hombres y mujeres evolucionados que actuarán como intermediarios entre el grupo espiritual regente y el pueblo orien­tado hacia un mundo de correctos valores. Esta forma de control mundial está aún muy distante. Cuando sea posible tal gobierno, la Jerarquía planetaria habrá hecho un gran acercamiento a la Tierra y millares de hombres y de mujeres estarán en contacto con Su organización, porque habrán evolucionado suficientemente co­mo para ser sensibles a Sus pensamientos e ideas.

 

Gobierno por una oligarquía de mentes iluminadas, recono­cidas y elegidas para gobernar, por un conjunto de pensadores. Gobernarán educando a los pensadores de la raza sobre ideas grupales y su correcta aplicación. El sistema de educación, entonces prevaleciente, será empleado como medio para llegar a las masas, alineándolas con las ideas principales, no por la fuerza, sino por la correcta comprensión, el análisis, el debate y el experimento. En forma curiosa (desde el punto de vista de la mayoría) la Je­rarquía espiritual trabajará entonces mayormente por medio de los científicos del mundo, que se habrán convencido entonces de la efectiva realidad del alma, serán expertos en el empleo de las fuerzas del alma y de la naturaleza y constituirán un grupo vincu­lador de esotéricos.

 

Gobierno por una verdadera democracia. Esto también será posible por el correcto empleo de los sistemas de educación y el constante entrenamiento del pueblo para reconocer los valores sutiles, el punto de vista más correcto, el idealismo más elevado y el espíritu de síntesis y de unidad cooperadora. La unidad coope­radora, donde el espíritu subjetivo y la forma objetiva se enca­minan hacia un fin reconocido, difiere de la unidad obligatoria. Hoy no se conoce una verdadera democracia y la masa humana en los países democráticos está a merced de los políticos y de las fuer­zas financieras, como lo están los pueblos regidos por dictaduras, iluminadas o no. Estas últimas podrían ser consideradas como dictaduras de los idealistas egoístas. Quisiera que observen la palabra “idealista”. Sin embargo, cuando haya en el mundo personas  realmente más despiertas y un mayor número de hombres y mujeres reflexivos, veremos la purificación del campo político y la depuración de nuestros procesos representativos instituidos, así como también una rendición de cuentas más exacta, exigida por el pueblo a quienes eligieron como gobernantes. Debe existir opor­tunamente un lazo más estrecho entre el sistema educativo, el sistema jurídico y el gobierno, pero todos realizarán el esfuerzo para desarrollar los mejores ideales de los pensadores de la época. Este período no está tan lejos como se imaginan, particularmen­te si el primer paso en esta dirección lo da el nuevo grupo de servidores del mundo.

 

Este primer paso involucra la correcta comprensión de la buena voluntad. Estos tres sistemas, los principales, correspon­den a los tres rayos mayores, de síntesis, de idealismo y de inte­ligencia, que son otros apelativos para los rayos de Voluntad o Poder, de Amor‑Sabiduría y de Inteligencia Activa.

 

Gobierno por dictadura. Este tipo de gobierno se divide en tres partes:

 

Gobierno ejercido por una monarquía, limitado hoy ge­neralmente por la voluntad del pueblo, o más bien por los políticos de la época, pero que simboliza el culminante gobierno de la Jerarquía bajo el reinado del Señor del Mundo.

 

Gobierno ejercido por el líder de algún país democrático, generalmente llamado presidente, o por algún estadista (cualquiera sea el nombre con que se lo designe), que es frecuentemente un idealista, aunque limitado por su falible naturaleza humana, por la época en que le tocó vivir, por sus consejeros y por la corrupción y el egoísmo tan prevalecientes. Un estudio de hombres que ejercieron ese cargo, realizado por una persona neutral de mente amplia, demostrará generalmente que ocuparon el cargo influidos por alguna idea, que en si era intrínsecamente correcta (no importa como fuera aplicada) y progresista en su concepto, y pertenecía a lo que entonces fue una nueva era. Esto los relaciona con el segundo rayo.

 

Gobierno ejercido por dictadores, cuyo principio anima­dor no es uno de los ideales de la nueva era emergente en su época particular, sino un idealismo de tipo más material –idealismo reconocido comúnmente como de la época. Ellos no son generalmente reaccionarios ni se encuentran entre los trabajadores intuitivos de su época, sino que toman posesión de lo que está arraigado, establecido y fácilmente disponible –hecho posible por los pensadores de entonces— y luego, le dan un giro y un objetivo materiales: material, nacional y egoísta, y lo imponen a las masas mediante el temor, medidas bélicas y promesas materiales. Por lo tanto, pertenecen más prácticamente a los métodos de trabajo de tercer rayo, pues son inteligentes, prácticos y materialmente constructivos. Sus técnicas carecen del verdadero idealismo, involucrando los cánones de la nueva era y los incentivos religiosos. No obstante, conducen a la raza a dar otro paso, pues tienen un efecto masivo para evocar el pensa­miento, y a veces ofrecen una eventual resistencia, como resultado de ese pensamiento.

 

Más adelante, estudiaremos estas y otras maneras de gober­nar, analizaremos sus expresiones modernas y comunes y sus futuras analogías espirituales, las cuales aparecerán algún día sobre la tierra como resultado de los numerosos experimentos que se están realizando actualmente. Recuerden esto.

 

Como ya he dicho, los procesos de la educación, de la ley y del gobierno, están tan estrechamente aliados y tan definidamente relacionados que, si alguna vez el trabajo de este quinto grupo alcanza una etapa en que se convierta realmente en el germen de un organismo de la nueva era (y numerosos grupos como éste ap­arecerán necesariamente en diferentes países del mundo), se com­probará que actuará como grupo distribuidor o vinculador entre los educadores del momento, cuya tarea es hacer respetar la ley, y los estadistas que las masas cultas han elegido para formular las leyes por las cuales deberán ser gobernados. Por lo tanto, se evidenciará sobre cuál de las tres líneas de estudio y trabajo actuarán los miembros de este quinto grupo. Sobre esto no me ex­tenderé más.

 

En vista del firme progreso hacia la unidad religiosa que ha tenido lugar aceleradamente durante los últimos 150 años, el tra­bajo del sexto grupo (la religión de la nueva era), como sucede con el primer grupo (comunicación telepática), promete resultados rápidos. Sin embargo, depende lógicamente de la "habilidad en la acción" y la disposición de los miembros del grupo y los grupos afines, para proceder con lentitud y tacto.

 

En el momento en que una idea entra en el campo religioso, adquiere un impulso inmediato por el hecho de que la caracterís­tica  sobresaliente de la conciencia humana es el sentido de lo más interno o real, reconocimiento del destino subjetivo y conocimiento innato de ir externamente hacia un Dios desconocido. En conse­cuencia, cualquier verdad o presentación de la misma, o método que ofrezca la posibilidad de producir un mayor acercamiento a la divinidad, o una comprensión más rápida del "ser más pro­fundo", evoca respuesta y reacción inmediatas. Por consiguiente, es muy necesario tener cautela y considerar bien la acción.

 

He indicado ya la forma que tomará la religión de la nueva era.*(3) Tendrá como eje los períodos de Luna llena donde se harán grandes Acercamientos al mundo de la realidad, erigiéndose alre­dedor de dos períodos de Acercamientos masivos en el momento del principal eclipse de Luna y de Sol durante el año. Los dos principales Acercamientos de Luna llena serán en la Luna llena de Wesak o de Tauro, y la Luna llena de Cristo o de Géminis –una, hasta ahora, consagrada al Buda, Que personificó la sabiduría de Dios y la otra al Bodhisattva (conocido por los cristianos como el Cristo), Que personificó el amor de Dios.

 

La plataforma de la nueva religión mundial contendrá tres presentaciones principales de la verdad, o tres doctrinas, si puedo utilizar una palabra tan inadecuada. La elaboración de estos tres puntos de vista o evocaciones de la verdad, será el trabajo del sexto grupo de discípulos:

 

Será demostrada la realidad del Espíritu de Dios, tanto trascendente como inmanente, y también una realidad similar en relación con el hombre. Se indicará el método de acercamiento mutuo por intermedio del alma. Este aspecto de la verdad emergente podría ser denominado Misticismo Trascendental.

 

La realidad de la cualidad divina que poseen las fuerzas de las naturaleza y del hombre y el método por el cual el hombre las utiliza para propósitos divinos. Esto podría llamarse Ocultismo Trascendental.

 

La realidad, implícita en el primer punto, de que la humanidad como un Todo, es una expresión de la divinidad, una total expresión, más la realidad afín de la naturaleza y del trabajo divinos de la Jerarquía planeta­ria, y el método de acercamiento recíproco de ambos grupos, en forma grupal. Esto podría denominarse Religión Trascendental.

 

Nada más diré sobre ello, pues trato de abordar brevemente los tres grupos que restan. Sin embargo, dilucidaré parcialmente la Técnica de la Presencia de Dios, encarándola desde un nuevo ángulo, el del grupo, y también la Técnica de la Luz. A veces he llamado la atención sobre dos técnicas menores, y las consideraré más adelante, porque constituyen el acercamiento con las otras dos –la Técnica de la Indiferencia y la Técnica del Servicio.*(4) Al estudiar los Acercamientos divinos, veremos que involucran dos grupos –los que pertenecen a los aspectos objetivo y subjetivo de la vida.

 

El trabajo del séptimo grupo; que corresponde al campo de la ciencia, está estrechamente aliado al del séptimo rayo, y tiene un propósito físico muy práctico. Es estrictamente mágico en su técnica, la cual está destinada a producir una síntesis entre los tres aspectos de la divinidad en el plano físico, o entre la vida, las energía solares y las fuerzas lunares. Esto involucra una tarea difícil y mucha comprensión; el trabajo que debe realizarse no es fácil de comprender. Será llevado adelante por los trabajadores de primer rayo, ayudados por aspirantes de séptimo rayo, pero empleando métodos de quinto rayo. Los miembros del grupo com­binarán de esta manera el trabajo del destructor de las formas caducas, los descubrimientos de los científicos que penetraron detrás de la forma externa, hasta llegar a la energía motivadora, y el trabajo práctico del mago que, de acuerdo a la ley, crea las nuevas formas como expresiones de la entrante vida.

 

 Este grupo de discípulos estudiará detenidamente el problema del mal, trayendo una mejor comprensión del propósito subya­cente en la materia o sustancia, y del distinto propósito afluyente e iluminado del aspecto alma. Por eso (cuando traté anteriormente el tema) vinculé los resultados de la religión y la ciencia; la reli­gión concierne al despertar del propósito consciente del alma en el hombre o la forma, en tanto que la ciencia se ocupa de la acti­vidad de la forma externa, cuando ésta vive su propia vida, aunque lentamente se subordina a ese propósito y a la impresión del alma. Éste es el concepto contenido en las palabras “servicio científico” utilizadas por mí. Por lo tanto, el trabajo de este grupo es triple:

 

Tomará las inferencias avanzadas de los que actúan en el campo de la ciencia, formulando entonces las nuevas hipótesis sobre las que se fundarán los pasos inmediatos en cualquier campo científico.

 

Se valdrá de las reacciones sensibles que los nuevos Acer­camientos espirituales (como lo enseñarán las religiones mundiales de la época) habrán hecho posible y –utilizan­do las inferencias disponibles en conexión con el mundo interno del espíritu— delineará la naturaleza de las fuer­zas entrantes que determinarán y motivarán la cultura de la época.

 

Tomando la sustancia o materia y las inferencias espi­rituales e hipótesis científicas, expondrá esas fórmulas de servicio en el plano físico que precipitarán rápida­mente el Plan para el presente inmediato. Con esta mezcla de conocimientos e idealismos intuitivos, liberará esas energías que desarrollarán los intereses humanos, rela­cionará lo subhumano con lo humano por intermedio de la correcta interacción de fuerzas, y eliminará los obstáculos intelectuales que impedirán (y siempre han impedido) el acercamiento del hombre al mundo super­humano.

 

Dudo de que sea posible realizar mucho en conexión con la formación de este grupo, por diversas razones. La primera es que un grupo así no podrá formarse hasta no haberse hecho cierto descubrimiento científico, de tal trascendencia, que hará desapa­recer la actual inhibición científica para reconocer la realidad del alma, como factor creador. Este descubrimiento constituirá parte de los reconocidos "hechos científicos" en el año 1975. La segunda, el conocimiento científico de A.A.B., sólo puede captar los delinea­mientos generales del trabajo propuesto y, aún así, principal­mente desde el ángulo de los acercamientos más místicos y filo­sóficos. Yo no lo poseo, hermanos míos. Será necesario un ini­ciado de quinto o séptimo rayo para tratar este asunto, y aunque podría invocar la ayuda. de tal hermano, no creo que sería bené­fico malgastar hoy esa fuerza. ¡El suspiro de alivio de A.A.B. al captar el hecho de que yo y ustedes tenemos un grupo menos del cual ocuparnos, casi justifica que lo considere como una de las razones principales!

 

Haré ahora una breve descripción del trabajo del octavo gru­po, el servicio psicológico. En este campo de trabajo será elevado del reino de lo estrictamente humano y se ocupará de cuestiones más amplias –porque, hermanos míos hay cuestiones más impor­tantes que las que conciernen únicamente a la familia humana. El trabajo de estos discípulos abarcará tres cuestiones:

 

1.      La relación del alma humana con los reinos subhumanos de la naturaleza y el lugar que ocupa el reino humano como intermediario entre los tres reinos superiores y los tres inferiores.

 

2.      La cualidad del alma en los tres reinos subhumanos, con particular énfasis sobre los reinos animal y vegetal. La conciencia del reino mineral está tan alejada de la humana, que nada puede expresarse en palabras, ni iden­tificarnos con ella, hasta después de la expansión de con­ciencia que tiene lugar posteriormente en la tercera ini­ciación –la de las Transfiguración.

 

3.      Un estudio del Plan, tal como parece llevarse a cabo actualmente en los cinco reinos de la naturaleza. Es evi­dente que la enseñanza relacionada con este grupo será  más definida y académicamente ocultista en su significa­ción, que la de los otros, porque se basará en la infor­mación contenida en La Doctrina Secreta y en Tratado sobre Fuego Cósmico. Se fundamentará sobre ciertas premisas allí contenidas. Por lo tanto, la creencia de los miembros de este grupo de discípulos será más ortodoxa, serán teósofos. por naturaleza y académicos por disposi­ción.

 

La naturaleza del ánima mundi, la realidad de la conciencia subjetiva que existe en todas las formas, sin excepción, y la exis­tencia de una interacción entre estas formas, por intermedio del alma, constituirá el tema principal. La sensibilidad del alma y la reacción a la energía que existe en la forma, será la meta del entrenamiento de los miembros del grupo. Debido a la dificultad de esta tarea, los miembros de este octavo grupo serán extraídos de los otros grupos, pues habrán recibido una gran medida de entrenamiento en su trabajo preliminar. Dos grupos serán en­tonces de enlace –formado por personas clave de todos los grupos, y de éste, mi grupo.

 

El grupo noveno, cuyo proyecto es el servicio financiero, será uno de los más prácticos e interesantes desde el punto de vista de la situación mundial actual y de las condiciones modernas. Quizás dentro de poco tiempo comience a organizar este grupo, siempre que algunos de mis discípulos manifiesten los indicios subjetivos que busco, que involucran la correcta comprensión y la valoración espiritual del dinero. Con esto no quiero significar que quienes manifiesten tales indicios pertenecerán a este grupo, sino que ustedes proporcionarán adecuadas condiciones que harán posible su comienzo; sin embargo, una o dos de las personas claves pueden formar parte del grupo del servicio financiero, si el plan se desarrolla como se espera e intenta.

 

La tarea que debe emprender este grupo es el estudio de la significación del dinero como energía dirigida y  apropiada. Esta dirección de la fuerza produce la concreción, y el trabajo entra entonces en el campo del esfuerzo mágico. Similar al trabajo de los otros grupos, el esfuerzo de la tarea a llevarse a cabo es de tres categorías:

 

1.        El esfuerzo para comprender la naturaleza del prana o la energía etérica‑vital, y las tres cualidades que la carac­terizan son (como bien lo saben), inercia, actividad y ritmo o, de acuerdo a la terminología indú, tamas, rajas y sattva. Cuando la riqueza mineral del mundo no se había descubierto ni utilizado, teníamos la etapa de tamas en su punto más profundo e inerte. Mucho de lo concerniente al dinero, hoy está relacionado con el karma y destino del reino mineral. Sin embargo, no es necesario ocuparnos aquí. Los procesos de la vida pránica se lleva­ron a cabo originalmente, por medio del trueque y el in­tercambio de lo que se encontraba en la superficie de la tierra y más tarde descendieron a las profundidades, lle­vando así a la fluidez la expresión más profunda y densa (desde el punto de vista humano) de la divinidad. No debe olvidarse esto.

 

Actualmente, el proceso es a la inversa, y el dinero esta vinculado con el producto del reino vegetal en la forma de papel moneda, respaldado por la riqueza mineral del mundo. Ésta es una realidad subjetiva interesante que debe tenerse presente.

 

2.     Un estudio de los procesos por los cuales el dinero ha sido constantemente desviado del uso personal, tanto para el bien como para el mal.

 

Sin embargo, no tengo la intención de escribir un tratado sobre finanzas. Sería mayormente un registro del terrible egoís­mo del hombre; sólo quiero ocuparme del dinero tal como la Jerarquía ve el problema y considerarlo como una forma de ener­gía, prostituida en este momento para fines materiales, o aspira­ciones y ambiciones egoístas de servidores bien intencionados. Ellos tienen puntos de vista limitados y necesitan una visión de las posibilidades inherentes a la situación que podría desviar gran parte de la energía divina concretizada, hacia canales constructivos y "caminos de luz".

 

3.     Un estudio de la Ley de Oferta y Demanda, de manera que pueda estar disponible para el trabajo de los Maes­tros, por intermedio de los discípulos mundiales (de móvil puro, de habilidad en la acción y de probada res­ponsabilidad), lo cual es necesario y, hermanos míos, Ellos lo necesitan imperiosamente.

 

El dinero ha sido desviado hacia fines totalmente materiales, aun en sus objetivos filantrópicos. El empleo más espiritual que existe hoy en el mundo es la aplicación del dinero para los propó­sitos educativos. Cuando se lo aparte al dinero de la construcción del aspecto forma y del logro exclusivo del bienestar material de la humanidad, y se lo desvíe de sus canales actuales, hacia funda­mentos verdaderamente espirituales, se hará mucho bien, los fines filantrópicos y los objetivos educativos no sufrirán y se dará un paso adelante. Este momento no ha llegado todavía, pero la espi­ritualización del dinero y su acumulación en grandes cantidades para el trabajo de los Grandes Seres, los Discípulos del Cristo, es parte de un servicio mundial muy necesario y ahora puede  hacerse un comienzo satisfactorio, pero debe ser llevado adelante con visión espiritual, correcta técnica y verdadera comprensión, dándose por sentado que existe pureza de móvil y altruismo.

 

*(1) La Educación en la Nueva Era.

*(2) La Curación Esotérica.

*(3) La Reaparición de Cristo.

*(4) Espejimo (Glamour) : Un Problema Mundial.

 

 

LA TAREA INMEDIATA

 

Setiembre de 1938

 

La Jerarquía, profundamente preocupada por los aconteci­mientos mundiales, me ha encargado que les pida a ustedes con­tinuar con el trabajo de buena voluntad a cualquier precio y ante cualquier obstáculo. El núcleo formado debe mantenerse. El nuevo grupo de servidores del mundo debe conservar su integridad y trabajar sin desmayos. No todo está perdido. La firmeza de quienes conocen el Plan de Dios ayudará a la humanidad y a los esfuerzos de los Hermanos Mayores. Son aquellos que aman y no odian y trabajan para la unidad –tanto subjetiva como espiritual.

 

Esto es todo lo que puedo decir en este momento, porque la Jerarquía misma no sabe qué fuerzas prevalecerán. Sabe que el bien debe finalmente triunfar, pero no lo que deparará el futuro inmediato a la humanidad, porque los hombre determinan sus propios derroteros. La Ley de Causa y Efecto raras veces puede ser contrarrestada. Cuando fue neutralizada se hizo necesaria la intervención de Fuerzas mayores que las disponibles en este mo­mento en el planeta, las cuales pueden intervenir si los aspirantes mundiales hacen oír su voz. ¿Será esto posible? Las fuerzas de destrucción, militando contra las Fuerzas del bien (empleando una frase americana), "acorralaron" el acerbo monetario del mundo y dirigieron la corriente del prana –que automáticamen­te se cristaliza en dinero y en las riquezas financieras del mundo­ hacia fines totalmente materiales, separatistas y personales. Por lo tanto, no está fácilmente disponible para la divulgación y cultivo de la buena voluntad, y esto se aplica igualmente al dinero que está en manos de los aspirantes y en las de aquellos cuya mentalidad es puramente egoísta. Son muchos los aspirantes que no aprendieron a dar con sacrificio. Si pueden obtener abundan­cia económica y desviarla hacia los fines de la Gran Logia Blanca de la cual el Cristo es el Maestro, será una de las cosas más cons­tructivas que pueden hacer en el presente para prestar ayuda.

 

En este momento de tensión y presión, hermanos míos, les recordaré a todos los aspirantes y discípulos que no deben alber­gar sentimientos de futilidad o de pequeñez. Los grupos simientes que funcionarán en la nueva era están ahora en una etapa de oscuridad y crecimiento y en proceso de expansión, trabajando silenciosamente. Sin embargo esta etapa es muy importante, pues si las simientes son sanas, la capacidad para echar fuertes raíces hacia abajo y penetrar lenta y firmemente hacia arriba en la luz, contribuirá adecuadamente a introducir la nueva era que está sobre nosotros. Les llamaré enfáticamente la atención sobre este hecho. La nueva era está sobre nosotros y presenciamos los dolores del parto de las nuevas cultura y civilización, y esto se está lle­vando a cabo. Lo viejo e indeseable debe desaparecer y, de estas cosas desagradables, el odio y el espíritu de separación deben ser los primeros.

 

Anteriormente dije que los accidentes que sufren los indivi­duos son por lo general resultado de una explosión de fuerza, y que estas explosiones son causadas por los odios, los pensamien­tos malévolos y las palabras de censura, de quienes están involu­crados en el accidente. La situación mundial actual no es causada por las ambiciones de determinada persona o raza, por el materialismo, la agresión o el orgullo de alguna nación. Tampoco es básicamente el resultado de las condiciones económicas erróneas existentes en el mundo en la actualidad; la causa reside en la difusión del odio en el mundo –odio, de pueblos, razas, individuos y de quienes están en el poder o ejercen influencia, y odian las ideas y creencias religiosas. Fundamentalmente se debe a las acti­tudes separatistas de todos los pueblos y razas que, a través de los siglos y también hoy, se han odiado recíprocamente y amado a sí mismos. Es causada por los pueblos de todos los países que trataron de culpar a otros por las condiciones del mundo, excepto a sí mismos, y buscaron diligentemente víctimas propiciatorias para poder sentirse inmunes personalmente por su participación mediante el pensamiento, la palabra y la acción erróneas.

 

Este hecho debería ser captado y enfrentado por todos los aspirantes y discípulos, incluyendo los miembros de los grupos simientes, los cuales no están inmunes a los fracasos prevalecien­tes y muchos trataron de culpar equitativamente a las condiciones mundiales y censurar a quienes están tratando, a su modo, de solucionar la situación. Un claro pensar, una clara valoración de las causas y una amorosa disposición hacia todos, deberían carac­terizar a los discípulos en este momento. Donde no existe tal actitud siempre está el peligro de ser absorbido en el vórtice del odio y la separatividad y de que el individuo se aleje (aunque momentáneamente) del vórtice del amor. Esto acarrea peligro y espejismo. Por el mismo hecho de que los discípulos son todos pronunciadamente individuales, se intensifican sus reacciones, buenas y malas.

 

Me parecería, casi increíble, si no conociera y amara tam­bién a la naturaleza humana, que hayan progresado poco algunos discípulos en el pensamiento amoroso. Ha llegado el momento,  ante las dificultades y la insuficiencia aparente, de iniciar el tra­bajo grupal propuesto, si alguna vez se debe comenzar. Cada grupo ha sido organizado para cumplir una tarea específica. Este trabajo grupal conjunto no fue iniciado todavía, y tal tarea debe emprenderse.

 

El primer grupo puede influir a las personas prominentes, mediante la telepatía, hablándoles a sus mentes para que puedan ser impresionadas por la necesidad descrita por uno de los Gran­des Seres como "la salvación amorosa del mundo". Debe hacér­seles comprender que el bien del mundo debe determinar su polí­tica. El éxito que tuvo el grupo cuando ayudó a..., indicó que poseía una capacidad constructivamente útil.

 

El segundo grupo, si está dispuesto, puede trabajar en forma constructiva para terminar con el espejismo mundial. Puede ha­cerlo, porque varios miembros del grupo combatieron exitosamente el espejismo en sus vidas.

 

El tercer grupo debe comenzar la curación grupal bajo di­rección, una vez realizados ciertos ajustes internos.

 

El cuarto grupo debe tratar de ayudar a construir el anta­karana mundial, trabajando lógicamente en formación grupal. Puede hacerlo si como individuos se apartan de toda idea separatista y aprenden a trabajar con espíritu de amor y con una consciente descentralización de sus personalidades.

 

Hermanos míos, todo miembro del grupo tiene sus debilida­des. Hay tendencias y errores de la personalidad y equívocos que involucran principalmente los propios intereses del hombre y su propia vida interna, pero no van en detrimento del trabajo gru­pal, pues pueden ser trascendidos o convertidos en superficiales con muy poco esfuerzo. Impaciencia con los resultados logrados, sentimiento de satisfecha superioridad, ciertas fallas físicas y am­biciones personales de tipo superficial, son propios de algunos miembros en todos los grupos. Y en todo grupo existe hoy un miembro cuyas dificultades son de naturaleza más seria, pues constituyen un verdadero detrimento para la vida grupal, pro­porcionando, como lo hacen, la entrada a fuerzas que muy defini­damente detienen la corriente de la vida espiritual e impiden que el trabajo de naturaleza grupal avance hacia su cumplimiento. En estos casos ¿qué puedo hacer yo?

 

Ante todo, tener infinita paciencia y dar a cada uno tiempo suficiente para que cambie. Esto lo he hecho en algunos casos durante años y con ello he puesto a prueba, al máximo, la pacien­cia de los miembros del grupo que no estaban implicados en esa situación y debilidad particulares y que ansiaban iniciar el trabajo grupal. La lección de la paciencia no fue desaprovechada, y quisiera  recordar a los miembros del grupo que si ellos esperan tener alguna vez una posición jerárquica, deben lograr ese amor y esa paciencia que sabe esperar –sin pensar mal y fomentando únicamente el bien.

 

Aclaré que este año entraría en vigencia una drástica reorga­nización y que los grupos deberían combinarse de cierta forma antes de llevar a cabo el trabajo grupal unido. Me parece que es inevitable ahora esta reorganización, pero no es definitiva. No afecta a la relación perdurable e inmutable establecida y persis­tirá eternamente entre ustedes. Básicamente, nada puede se­pararlos.

 

La finalidad del trabajo de estos grupos simientes consiste en familiarizar a la gente con el Plan jerárquico, tal como se está cumpliendo en este momento de crisis. Estas tres últimas palabras contienen el tema de mayor importancia para ustedes. ¿Lo es? En parte este trabajo consiste en disipar la ilusión y, principalmente, en plasmar el Plan en la conciencia de las personas destacadas del mundo. A nosotros nos parece que las personas mundanas comprendieron mejor esta crisis que los aspirantes mundiales, poseedores de una leve visión de los objetivos. Los que no están orientados hacia la Jerarquía espiritual y el Sendero, se dedican casi totalmente a las actividades de carácter mundial (sean buenas o lo que ustedes llaman malas) y no sucede lo mismo con los aspirantes del mundo. En vez de trabajar activamente para lograr el cumplimiento de los fines indicados por el Plan (que son de naturaleza espiritual y unificadora en su efecto y no engendran el odio ni la separatividad, sino la comprensión y la fusión mundiales), dedican su tiempo a hacer conjeturas, a cri­ticar a los distintos líderes mundiales y anticipar terribles pro­nósticos –en último análisis, ninguno tiene la menor utilidad y es definidamente perjudicial. Este perjuicio se debe a una forma mental poderosamente dirigida, constituida por hombres y mu­jeres que alcanzaron cierta aptitud en el progreso espiritual.

 

La responsabilidad que acarrean los pensamientos es poco comprendida aún por quienes se cuentan entre los aspirantes mun­diales; sin embargo, sus actividades para crear ideas es definidamente constructiva o potencialmente destructiva. Vacilo en des­arrollar más este tema, debido a las probables reacciones de la personalidad que pueden generar quienes lean estas palabras. Por lo tanto, hablo aquí del mundo en general, y no específicamente de los aspirantes mundiales y los trabajadores consagrados.

 

 

 

 

 

SEGUNDA PARTE

 

SITUACION GENERAL DEL MUNDO

 

 

Las Causas de la Dificultad Mundial

 

Setiembre de 1938

 

Al impartir estas instrucciones ansío que comprendan con toda claridad el objetivo que tengo en vista. Los estudiantes y discí­pulos sinceros deben mantener siempre ante ellos la idea de servir, que en conexión con el actual tema es servicio político –en la línea de la planificación y gobierno mundiales. Esta enseñanza impar­tirá al público una idea de la tendencia del destino humano, en lo que a las naciones y grupos mayoritarios concierne, y también la convicción del poder jerárquico y el sentido de iluminación. Sin embargo, se realizará mucho más fácilmente si las ideas que trato de trasmitir, son respaldadas por el pensamiento com­prensivo y la colaboración mental inteligente de un grupo de per­sonas que hayan reflexionado profundamente sobre el tema.

 

¿Cuál es nuestro tema? Un estudio y un análisis, desde el ángulo esotérico, de la organización social de la humanidad. Qui­siera que capten algunas de las implicaciones universales que los signos de la época representan y que no los absorba totalmente la situación o el dilema inmediato; una percepción y un punto de vista muy cercanos no conducen a la verdadera comprensión, pues no indican el lugar determinado del cuadro general mundial delineado por los acontecimientos inmediatos.

 

Es una afirmación muy conocida y común que la humanidad está pasando una crisis de vastas proporciones. Sus causas deben buscarse en muchos factores. Residen en el pasado; en el acrecen­tamiento, debido a la evolución de ciertas  tendencias básicas en el hombre; en los errores pasados, en las oportunidades actuales y en la poderosa actividad de la Jerarquía de Amor. El futuro es muy promisorio siempre que el hombre pueda aprender las leccio­nes del presente que le fueron presentadas muy de cerca, debiendo aceptarlas y comprender con claridad la naturaleza de su proble­ma y de la crisis, con sus numerosas ramificaciones y diversas implicancias.

 

El efervescente desorden en que viven hoy las masas y la aparición de una o dos personas clave en cada nación, están estre­chamente relacionados. Estas personas clave hacen oír sus voces y llaman la atención; sus ideas son seguidas, correcta o errónea­mente, con atención, simpatía o desconfianza. La formación lenta y cuidadosa del nuevo grupo de servidores del mundo indica la crisis. Sus miembros supervisan o introducen la nueva era y son testigos de los dolores del nacimiento de la nueva civilización y la llegada a la manifestación de una nueva raza, una nueva cultura y una nueva perspectiva mundial. El trabajo es necesariamente lento, y a quienes están sumergidos en los problemas y los sufri­mientos, les resulta difícil mirar el futuro con confianza o inter­pretar el presente con claridad.

 

He enumerado algunas de las razones de la actual inquietud mundial en otro libro*(1), recordándoles que algunas de las causas residen en un pasado tan remoto que la historia nada sabe de ellas. Sería útil que en este punto releyeran esas pocas páginas, donde traté de dar una vislumbre de la situación esencial que enfrenta el género humano debido a ciertos desarrollos evolutivos:

 

El punto alcanzado por la humanidad misma.

 

La aparición del nuevo tipo racial.

 

El fin de la era pisceana.

 

La entrada de la era acuariana.

 

Aunque se dilucidó apenas el cuarto punto, no me extenderé aquí sobre él, por muy fascinantes que sean las conjeturas, porque deseo que sus características principales –las de unidad y sín­tesis— se destaquen con claridad en sus mentes. Da la clave de todo lo que está sucediendo hoy en el mundo de la política y de los gobiernos internacionales y explica la tendencia hacia la síntesis, la amalgamación y la afiliación.

 

Las cuatro causas restantes que consideraremos más adelante podrían ser enumeradas como:

 

El momento del fin. El juicio de los pueblos. Este período es el intervalo grupal antes del pleno surgimiento de las influencias de la nueva era.

 

La nivelación de todas las clases y diferencias para que puedan aparecer los valores espirituales y la Jerarquía espiritual se manifieste en la Tierra.

 

La realidad del Acercamiento de la Jerarquía hacia un contacto externo con la humanidad. Sugeriría que leye­ran mis escritos anteriores sobre los Grandes Acercamientos. *(2)

 

El poder y la significación, políticamente considerados, de la Gran Invocación.

 

*(1) La Educación en la Nueva Era, Págs. 111‑118.

 

*(2) Tratado sobre los Siete Rayos, T. II, Págs. 209‑220; 525‑561

 

 

 

 

 

LA CAUSA OCULTA DEL DESORDEN EXTERNO

 

Enero de 1939

 

Otro ángulo que será benéfico y desde el cual puede consi­derarse la situación mundial, es buscar la causa oculta del des­orden externo, la cual no es lo que los hombres piensan a menudo, pues su origen reside en el reino de las energías y fuerzas. Como lo he explicado en otra parte *(1), hay tres grandes corrientes de ener­gía que actúan poderosamente en el mundo en esta época, y otras dos luchan también por expresarse, constituyendo las cinco que, en conjunto, determinarán el curso de los asuntos mundiales. Re­petiré, abreviando:

 

1.        La primera y más poderosa fuerza es la que afluye al mundo desde Shamballa, el centro planetario donde la Voluntad de Dios es conocida. Sólo dos veces en nuestra historia planetaria se ha hecho sentir directamente esta energía de Shamballa: la primera, cuando sucedió la gran crisis humana en la individualización del hombre en la antigua Lemuria; la segunda, en los días atlantes, en la gran lucha entre los Señores de la Luz y los Señores de la Forma Material, denominados también Fuerzas Os­curas. Actualmente la fuerza de Shamballa afluye desde el Centro Sagrado y personifica al aspecto Voluntad de la crisis mundial actual, y sus dos efectos o cualidades subsidiarias son:

 

a.     La destrucción de lo indeseable y obstaculizador en las formas mundiales actuales (gobierno, religión y sociedad).

 

b.    La fuerza sintetizadora que une lo que hasta ahora había estado separado.

 

La fuerza de Shamballa es tan nueva e irreconocible, que le re­sulta difícil a la humanidad conocerla por lo que es –la demos­tración de la benéfica Voluntad de Dios en una nueva y poderosa vivencia.

 

2.        La segunda fuerza principal que se está haciendo sentir potentemente ahora es la fuerza de la Jerarquía espiri­tual, el centro planetario donde rige el Amor de Dios, al entrar en uno de sus principales acercamientos cíclicos a la Tierra. El problema ante la Jerarquía es ahora dirigir y controlar de tal manera esas cinco poderosas energías, que el Plan divino pueda materializarse y al finalizar este siglo se vea que el Propósito de Dios para la humanidad asume la correcta dirección y proporción.

 

3.        La humanidad misma es el tercer centro planetario prin­cipal por el cual se expresa uno de los tres aspectos divinos, la Inteligencia, produciendo sus efectos mun­diales.

 

Estos tres centros están estrechamente interrelacionados y deben ser considerados como expresiones de la vivencia divina, personificando tres etapas en el desarrollo del Plan de Dios, y constituyen los tres centros principales –cabeza, corazón, gar­ganta— en el cuerpo de Aquel en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser. Los estudiantes pueden relacionar estos tres centros con los tres sistemas solares mencionados en Tratado sobre Fuego Cósmico. En el primer sistema solar fue preparado el centro Humanidad, y el principio de la inteligencia vino a la manifestación. En el segundo sistema solar hizo su aparición la Jerarquía de Amor, y debe manifestarse plenamente, a fin de que el amor de Dios sea percibido. En el próximo sistema solar, el centro que ahora denominamos Shamballa manifestará inteli­gentemente el aspecto Voluntad de la Deidad por medio del amor. Es interesante observar que sólo mediante los seres humanos estos tres centros inician siempre una verdadera actividad funcionante; análogamente las tres principales ideologías (totalitaria, demo­crática, comunista) pueden ser la respuesta –distorsionada aun­que responda— a las fuerzas que actúan sobre el centro humano desde los dos centros superiores. Hemos tratado esto con anterio­ridad en el libro. *(2)

 

Los que tratan de servir a la humanidad y unirse al esfuerzo jerárquico para curar a un mundo dolorido, deben aprender a penetrar detrás de las apariencias, de los métodos y esquemas, de los resultados y efectos, en el plano físico, y tratar de esta­blecer contacto con las fuerzas de Shamballa o de la Jerarquía, y con la necesidad humana que ha producido estas expresiones, y considerarlas por lo que son –no como sistemas caducos y es­fuerzos infantiles para mejorar, sino planes embrionarios por los cuales, oportunamente, podrá llegar la liberación, la cultura y la civilización de la nueva era. Si tratan de llevar la iluminación a los lugares oscuros de la Tierra (es decir, a las mentes de los hombres), entonces deberán ver con claridad y relacionar lo abstracto y lo concreto, de manera que pueda verse en sus propias  vidas un idealismo actuante; sólo así podrá verse también un idealismo activo de carácter nacional, racial y humano. Debe em­plearse tanto la cabeza como el corazón, y esto muchas personas vehementes tienden a olvidarlo. Al realizar este esfuerzo ¿podrían trabajar a alta tensión –tensión producida por la interrelaci6n de la cabeza y el corazón, actuando en forma creadora por inter­medio del  centro laríngeo— esotéricamente entendido? En esta última frase he expresado para los discípulos, la índole del es­fuerzo que deben realizar.

 

La mejor manera de servir, de parte de los pensadores del mundo y el nuevo grupo de servidores del mundo, es reconociendo lo que le sucede al género humano como un todo y lo que ocurre detrás de la escena; lo de mayor importancia es el desarrollo de la conciencia humana, en respuesta a las condiciones presentes en cualquier país o países; recién ahora el "estado mental humano" está comenzando a centrarse en las cosas importantes y a expre­sarse en forma viviente. Los pensadores y servidores deben aprender a concentrarse en la conciencia que empieza a despertar, y no en los movimientos superficiales. Este despertar avanza sa­tisfactoriamente y a grandes pasos hermanos míos. La forma o formas podrán sufrir, pero la percepción intrínseca del hombre está llegando a ser en este siglo expresivamente divina.

 

Las otras dos fuerzas que tienden a acrecentar la tensión ya prevaleciente en el mundo son:

 

4.        Las fuerzas del materialismo, que afluyen a los tres mun­dos desde las así llamadas "Fuerzas Oscuras" o Logia Negra, y de esos grupos de vidas y de trabajadores que son la antítesis de la Gran Logia Blanca.

 

5.        La fuerza que emana de ese sector de la humanidad que reside en todas partes del mundo y denominarnos el pue­blo judío. Lo expuesto no se refiere específicamente a ningún individuo, sino que considero el problema mun­dial centrado alrededor de los judíos como un todo.

 

Ambas fuerzas complican grandemente el problema que en­frentan la humanidad y la Jerarquía, pero debe recordarse que producen también el equilibrio tan necesario para el estableci­miento de las condiciones correctas.

 

Poco puedo decirles acerca de las Fuerzas Oscuras. No cons­tituyen un problema para la humanidad sino para la Jerarquía. La tarea de estas fuerzas consiste en preservar la forma y desarrollar los métodos y objetivos inherentes a los procesos de la manifestación. La Logia Negra, según se llama, se ocupa del as­pecto forma de la manifestación y la Logia Blanca del aspecto conciencia. Por lo tanto, podría decirse que:

 

1.      Shamballa se ocupa de los impulsos graduados del aspecto vida.

 

2.      La Jerarquía se ocupa de la serie de expansiones gra­duadas del aspecto conciencia.

 

3.      La Logia Negra se ocupa de la multiplicidad de formas del aspecto materia.

 

Repito, la luz les podrá llegar si relacionan este triple enun­ciado con los tres sistemas solares y con los tres aspectos de la divinidad. Por lo tanto, el mal o la maldad existe sólo cuando se pone el énfasis sobre el aspecto erróneo, desde el punto de vista del desarrollo alcanzado, o cuando lo que ha sido utilizado y des­arrollado hasta la necesaria etapa, retiene la vida o conciencia demasiado tiempo. De allí, hermanos míos, la naturaleza bené­fica de la muerte.

 

Las Fuerzas de la Oscuridad son energías poderosas que actúan para preservar lo antiguo y material; por eso son preemi­nentemente las fuerzas de la cristalización, de la conservación de la forma, de la atracción de la materia y de la seducción de lo que existe en la vida de la forma de los tres mundos. En consecuen­cia, bloquean deliberadamente la afluencia de lo nuevo y dador de vida; trabajan para impedir la comprensión de lo que perte­nece a la nueva era; se esfuerzan en conservar lo familiar y anti­guo, en contrarrestar los efectos de la cultura y la civilización venideras, en enceguecer a los pueblos y nutrir constantemente los existentes fuegos del odio, de la separatividad, de la crítica y de la crueldad. Estas fuerzas, en lo que concierne a los pue­blos inteligentes del mundo, trabajan insidiosamente y engalanan su esfuerzo con bellas palabras, y conducen, hasta a los discípulos, a manifestar odio a personas e ideologías, nutriendo las ocultas simientes del odio que existen en muchos seres humanos. Aven­tan hasta el ensañamiento, el temor y el odio que hay en el mun­do, en un esfuerzo por conservar lo anticuado, haciendo que lo desconocido parezca indeseable y deteniendo las fuerzas de la evolución y del progreso para sus propios fines, los cuales son tan inescrutables para ustedes como lo son los planes del Regente de Shamballa.

 

Sería bueno reconocer que estas fuerzas existen, pero uste­des, como individuos o grupos, poco pueden hacer respecto a ellas, excepto procurar que –por insignificante que sea— en nada les sirva de punto focal de sus esfuerzos, ni los convierta en agentes para la distribución de su tipo peculiar de energía –la enfocada y dirigida energía del odio—, de la separatividad, del temor y del orgullo. Quienes estamos vinculados directamente con la Jerar­quía debemos ocuparnos de ellas, pero ustedes pueden ayudar más de lo que creen, controlando los pensamientos y las ideas, culti­vando un espíritu amoroso y empleando en forma general la Gran Invocación.

 

Ahora, consideraremos brevemente la cuestión judía. Re­cuerden que es un hecho interesante que los judíos residen, sin excepción, en todos los países, que su influencia es poderosa y amplia (mucho más de lo que ellos mismos están dispuestos a re­conocer) y que manejan muy eficazmente esa peculiar concreción de energía denominada dinero. Constituyen, en forma extraña, un centro mundial excepcional de energía y característicamente separado. La razón de ello es que representan la energía y la vida del sistema solar anterior. Se ha dicho a menudo que al finalizar este sistema solar, una parte de la familia humana no llegará a la cima y pasará al pralaya, o estará en vías de solución hasta que llegue el momento de la manifestación del. siguiente y tercer sistema solar. Entonces constituirá la vanguardia y el símbolo de la futura humanidad de ese sistema. Lo mismo ocu­rrió en el sistema anterior a éste, y los que ahora llamamos judíos (nombre y distinción puramente modernos, como he tratado de demostrarlo en las últimas páginas de Tratado sobre los Siete Rayos, T. I)., son los descendientes de ese primitivo grupo mante­nido en pralaya entre el primer sistema solar y el segundo. Si recuerdan que el tercer rayo rigió ese sistema y gobierna tam­bién a la raza judía, que ese sistema se ocupaba solamente de los aspectos divinos de la materia y de las condiciones externas y que los judíos eran el producto más elevado de ese sistema, podrán llegar a comprender la separatividad del judío, su deseo de obte­ner la pureza racial y su interés en lo comercial y tangible. El judío, a través de las edades, ha insistido en separarse de todas las otras razas, pero trajo del sistema anterior el conocimiento (necesario entonces, pero caduco ahora) de que su raza era el "pueblo elegido". El "Judío Errante" ha deambulado desde el primer sistema al actual, donde debe aprender la lección de ab­sorción y cesar en sus andanzas. Ha insistido sobre la pureza racial, porque ese fue su principal problema en la primitiva época lemuriana, cuando la raza vino a un mundo donde no existía el ser humano, pues fue antes de la llegada de los Señores de la Lla­ma; esta insistencia ha persistido en ellos en el transcurso de las edades y ha regido las reglas del matrimonio y de la preparación del alimento, insistencia que debió haber abandonado hace millares de años. Estos hechos (desconocidos para el judío moderno) militaron en contra de ellos a través de los años e hicieron posible que las fuerzas de la separatividad y del odio empleen a la raza judía para provocar la dificultad mundial, a fin de llevar a una crisis el fundamental problema humano de la separatividad. Cuando la humanidad haya resuelto el problema judío (con la colabo­ración comprensiva de su parte) y dominado las antiguas antipa­tías y odios, podrá fusionar el problema en una vasta situación humanitaria. Cuando ello suceda, el problema se solucionará rápidamente y desaparecerá de la faz de la tierra una de las ma­yores dificultades. Entonces será posible la fusión racial. Nuestra humanidad terrena y el grupo de seres humanos de origen mucho más antiguo que el nuestro, formarán una sola humanidad, y entonces habrá paz en la Tierra.

 

Por qué nuestro planeta y nuestro sistema solar debieron ser constituidos en el vivero de la simiente de la separatividad, y por qué ese remanente de la humanidad mucho más avanzada que la nuestra, fue destinado a realizar su futuro en nuestra Tierra, lo sabe el Señor de Shamballa, un conocimiento inalcanzable para ustedes y en realidad para muchos que pertenecen a la Jerarquía. Es un hecho que simplemente deben aceptar. Como dije, la solu­ción vendrá cuando las razas consideren el problema judío como humanitario y también cuando el judío haga su parte para com­prender, amar y actuar correctamente. Hablando racialmente, todavía no lo ha hecho. Debe abandonar sus propias tendencias separatistas y su profundo sentido de persecución. Posteriormen­te lo hará con más facilidad cuando comprenda, como raza, el significado y la inevitabilidad de la Ley del Karma, y por un cui­dadoso estudio del Antiguo Testamento y de los actos y hechos que allí se proclaman como sus actos y hechos raciales (conquista, terrorismo y crueldad), y también comprenda que la ley está ac­tuando y liberándolo incidentalmente para un futuro mejor. Al mismo tiempo, el judío y el gentil deben comprender la igualdad de responsabilidad y culpabilidad por las actuales dificultades mundiales.

 

Por lo tanto, las dos fuerzas a las cuales me he referido, deben ser tenidas en cuenta por los discípulos al tratar de servir en este ciclo crítico; ambas fuerzas deben entrar en los cálculos cuando comience este nuevo trabajo grupal, o sus idealismos y pensamien­tos erróneos podrán obstaculizar el trabajo grupal. Deben recono­cer teóricamente las cinco fuerzas (tres mayores y dos menores) que se encuentran y chocan actualmente en la familia humana. Fue necesario llamar su atención sobre estos hechos. Si los discípulos deben realizar juntos un trabajo grupal en niveles mentales, también deben liberar sus mentes del prejuicio, los odios y cual­quier tendencia a la superioridad y a la crítica. No pueden traba­jar como grupo si existen estas ideas y pensamientos, y estoy preparándome para enseñarles algunas de las primeras etapas del trabajo y la utilidad grupales. No hubiera sido necesario ocupar­me de estos problemas mundiales si no hubiesen reaccionado emocionalmente hacia ellos; muy pocos poseen una mente libre de prejuicio y de odio, y esos pocos posibilitan la tarea de que el resto aparte su mente de la indebida influencia y de las ideas erróneas.

 

Les pido que en este trabajo se concentren sobre las fuerzas de Shamballa y de la Jerarquía, que se conserven canales puros y despejados y que traten de vincularse con el alma de cada uno y de todos, cuya naturaleza es amor puro, síntesis y poder divino.

 

Sin embargo, es esencial que a pesar del trabajo para el cual he llamado a estos grupos y que –como bien saben— está desti­nado a sentar las bases del trabajo de las futuras escuelas esotéricas, los miembros de todos los grupos comprendan que debe ser emprendido también el trabajo grupal exotérico. Una gran ma­yoría de quienes participan en estos grupos están satisfechos por lo que significa su propio trabajo grupal y permiten que ello usurpe el lugar del servicio objetivo.

 

Si es tan difícil, hermanos míos, despertar a los aspirantes como ustedes, a la urgencia del servicio y al pleno sentido de res­ponsabilidad, y si los hombres y mujeres con toda la información que ustedes poseen, no pueden ser despertados para realizar un esfuerzo sacrificado, tendrán con esto una idea de la magnitud de la tarea que la Jerarquía enfrenta en la actualidad. Quizás pue­dan comprender el sentimiento de frustración que me embargaría (si estuviera limitado por el concepto tiempo) cuando, por ejem­plo, aquellos de quienes espero colaboración están preocupados con sus propios asuntos, no tienen ningún sentido de urgencia y prefieren concentrarse sobre su propio desarrollo, sus propias fami­lias, sus propios problemas, antes de alcanzar la amplia visión mundial que los llevará a una plena colaboración. La meta de nuestro esfuerzo consiste en evitar la ruina del mundo, y para esta meta he pedido vuestra ayuda.

 

*(1)  El Destino de las Naciones, Págs. 7‑37.

 

*(2) El Destino de las Naciones, Pág. 20.

 

 

 

LA TENDENCIA ESPIRITUAL DEL DESTINO HUMANO

 

Wesak, mayo de 1939

 

En esta hora de crisis, ansiedad y suspenso, hay ciertas cosas que harían bien en recordar y otras que deberían tratar de llevar a cabo.

 

Lo primero que quisiera recordarles es que: La Jerarquía per­manece. Detrás de todo lo que acontece actualmente se halla como hasta ahora el mismo grupo de Fuerzas espirituales y los mismos Hermanos Mayores y Maestros, guiando a la humanidad por el sendero de la vida y llevándola segura y satisfactoriamente a la etapa actual de desarrollo. El Buda, Cuyo festival celebramos, y el Cristo, Que expresa para nosotros el inmutable amor de Dios, siguen estando con nosotros, y la Jerarquía permanece como una fortaleza entre nosotros y el posible desastre; este centro de vida espiritual es "como la sombra de una gran roca en una tierra calcinada".

 

Lo otro que deberían recordar es que el género humano ha ido constantemente adelante, pasando de un estado de ciega igno­rancia e inconsciencia, a otro de preocupación inteligente por la vida y a un creciente sentido de responsabilidad. Este sentido de responsabilidad, que va despertándose en todos ustedes, es –en su actual gran escala— relativamente nuevo y uno de los factores que aumentan definidamente la aflicción y el dolor que todos sienten. Quizás se pregunten dónde, como raza, hemos fracasado y qué podemos hacer para rectificar nuestros errores. No obstan­te, a pesar de todo, los hombres han ido de una etapa a otra de desenvolvimiento inteligente y espiritual y, sin tener en cuenta cuáles hayan sido o puedan ser los sucesos externos, la raza ha hecho un progreso real. No ha habido retroceso alguno y no lo habrá. La humanidad ha capeado muchos temporales y sobrevivido a muchas dificultades; los hombres han salido mejores y más fuer­tes, de períodos de crisis, purificados “como por el fuego” acer­cándose definidamente más a la meta.

 

Les recordaré también la integridad y la solidaridad de la fa­milia humana. Somos un solo pueblo –uno en nuestras relaciones, capacidades y deseos, en nuestro origen y nuestra meta. Esta integridad esencial y reconocible está surgiendo poderosamente hoy en la conciencia humana. Quizás piensen que esto no es así, que al creerlo, su posición es excepcional y que son algo fuera de lo común, pero ustedes están equivocados y no se ajustan a los hechos. En todos los países y entre los diversos pueblos, existe el mismo deseo de comprensión, de establecer relaciones rectas y pa­cíficas y de expresar esa básica buena voluntad que es una de las características humanas más profundas y nuestra herencia divina.

 

A mi parecer éstas son las cosas importantes del momento y haríamos bien en recordarlas. ¿Quisieran recordarlo? Cualquier cosa que suceda en el mundo –guerra y paz, lucha y agresión, tratativas y conciliación comprensiva— enfrentaremos un difícil período de reajuste, y debemos estar preparados para ello. Los próximos tres años son críticos, y esto se ha repetido a menudo.

 

Mucho dependerá de lo que ustedes, y todos los hombres de buena voluntad y los discípulos, piensen y hagan. Quisiera recor­darles otra cosa muy alentadora y es que el poder que manejan quienes tratan de vivir como almas y están en contacto con el alma y el mundo de realidades espirituales, está fuera de toda proporción según el sentido de poder y utilidad captado. Cuando se esfuerzan en manejar fuerza espiritual, constructiva y altruistamente, poseen más poder de lo que creen. Si a esta comprensión añaden el reconocimiento de que no están solos, que existen sin excepción en todos los países, en toda religión, grupo u organiza­ción, personas con visión similar a la de ustedes y con los mismos ideales y aspiraciones espirituales, pueden entonces avanzar con valor y con esperanzada fe. Si éste es un enunciado de un hecho (y creo que lo es), avancemos al unísono con nuestros hermanos de todas partes, conscientes de la oportunidad, la fortaleza, la res­ponsabilidad y la alegría de servir.

 

Respecto a algunas de las cosas que pueden realizar, suge­riría lo siguiente. No permitan ser arrastrados por ninguna psicosis de temor, ni precipitados en ninguna actitud donde la ansiedad, la intranquilidad y el desamparo del mundo puedan abrumarlos. Es­fuércense por permanecer en el ser espiritual. Cada semana, du­rante la meditación, traten de asumir esa actitud con una nueva y fresca determinación y mantenerla durante las horas de servicio que tiene por delante cada día. Esto no será fácil, pero pueden realizarlo si obtienen la suficiente calma durante cinco minutos cada mañana –completa e internamente— y si llenan sus días con una ocupación vital y un verdadero servicio, vigilando con cui­dado todo pensamiento y cada palabra.

 

De ahora en adelante hasta el Festival de Wesak de 1940, que cada uno obtenga el control de la palabra, que ha sido a menudo su meta, pero raras veces lo lograron, y recuerden que el factor más poderoso para controlar la palabra es un corazón amoroso. La charla desordenada y desbocada, una conversación plena de odio, una insinuación cruel, una sospecha, la atribución de móviles erróneos y malintencionados a personas y pueblos y la diversidad de actitudes que separaron a las numerosas naciones del mundo, abundan en la actualidad y llevaron a la actual situación angus­tiosa. Es muy fácil adoptar las mismas costumbres de hablar y pensar que prevalecen a nuestro alrededor y participar de las habladurías y demostraciones de odio. Cuídense esforzadamente de esto y no digan nada que pueda encender el odio y la suspicacia respecto a cualquier raza, persona, grupo o líder de grupos y na­ciones. Deberán precaverse cuidadosamente para, aun en defensa de lo que personal o nacionalmente puedan aprobar, no dejarse llevar por el odio y quebrantar la ley del amor –única ley que puede salvar verdaderamente al mundo. Quizás la clave para el éxito en esta línea sea el silencio de un corazón amoroso.

 

Además será conveniente cultivar la alegría que trae fortaleza. No es el momento de estar tristes, desesperados o deprimidos. Si permiten que los dominen, serán puntos focales negativos y destructivos en su medio ambiente. Si creen realmente que la vida espiritual es fundamental en el mundo actual; si piensan que la divinidad guía al mundo; si en verdad captan el hecho de que todos los hombres son sus hermanos y que todos somos hijos del Padre Uno, y si están convencidos de que el corazón de la huma­nidad es sano, ¿no son acaso estas ideas suficientemente pode­rosa para mantenernos gozosamente firmes ante un mundo cam­biante?

 

Por lo tanto, ¿quisieran adoptar las siguientes ideas?:

 

        Primero, que la Jerarquía de las Fuerzas espirituales perma­nece en el Ser espiritual.

 

        Segundo, que nosotros también podemos permanecer firmes en el Ser espiritual.

 

   Tercero, que el silencio de un corazón amoroso debería ser nuestra nota clave para el año venidero.

 

   Cuarto, que la fuerza para poder permanecer, es resultado de una gozosa actitud y de una verdadera orientación hacia el alma.

 

 

 

 

 

EL CONFLICTO ENTRE LAS FUERZAS DE ORIGEN ANTIGUO

 

Agosto de 1939

 

He escrito ya sobre la quíntuple corriente de energía, hoy en conflicto con las fuerzas del mundo, con las fuerzas de la luz o con las denominadas fuerzas de la oscuridad. (Les recordaré que no habría oscuridad sin la luz ni luz sin la oscuridad. Reflexionen sobre esto). Les pediría que comprendieran que los esfuerzos orga­nizados de la gran Logia Blanca están dirigidos a elevar las fuerzas organizadas del materialismo hacia un plano superior y espiritual. Hoy el odio y la separatividad, el materialismo y el egoísmo, están en conflicto con la energía espiritual y con el espíritu de coopera­ción o fusión comprensiva. La ley que determinará los resultados puede ser expresada en las palabras muy a menudo empleadas: reteniendo, el hombre pierde; desprendiéndose, gana; tratando de retener, inevitablemente debe desaparecer y desaparecerá lo que posee. Reflexionen sobre esta ley.

 

El método por el cual las fuerzas de la separación y del egoís­mo actúan, es por cooperación competitiva. En todo el mundo se han formado grupos (o están en proceso de formación) para alcanzar varias metas materialistas, la satisfacción de ambiciones personales o nacionales, y la imposición sobre la masa, de planes y conceptos intelectuales (las así llamadas ideologías). Partidos, organizaciones, grupos, sociedades, asociaciones y alianzas, existen para llevar a cabo objetivos políticos y sociológicos, y para llevar adelante los proyectos y los numerosos y diferentes puntos de vista de muchas personas, más las innumeras actitudes hacia la vida y su ajuste y reajuste. No me refiero a las iglesias ni a las grandes religiones u organizaciones religiosas. Me ocupo de los factores determinantes que hoy condicionan la vida material del planeta. Hablando en forma general, estas fuerzas y grupos se ocupan de valores materiales e ideas mentales, pero no principalmente de los valores más sutiles, aunque estén incidentalmente presentes. Ponen el énfasis sobre la situación económica, la posesión de tierras o predisposiciones y tendencias culturales, y las relaciones entre pueblos y naciones; estas últimas están basadas fundamentalmente, como bien saben, sobre lo tangible y objetivo, lo protegido, defen­dido o adquirido y obtenido por medios definidamente tangibles, que en sí están separados y divididos. Creo que los pueblos de cada nación considerarían real este enunciado. Los métodos básicos sub­yacentes empleados, son los del ordenamiento de la organización (grande, como en las naciones, o pequeño, como en los grupos­ dentro de las naciones), propaganda, imposición de ideas populares, mediante la palabra hablada y escrita en cada país, la leal­tad grupal, la adhesión grupal al líder y los métodos grupales. El éxito depende de la cohesión grupal obtenida, la disposición grupal de sacrificio, más la lealtad y la adhesión a alguna perso­nalidad dirigente.

 

Detrás de estos numerosos grupos se hallan fuerzas de origen muy antiguo, consagradas a los valores materiales o a los espiri­tuales. Debido a que se tardó muchas épocas para construir los valores materiales, desarrollar la conciencia de la personalidad y obtener una civilización tangible y objetiva, las fuerzas del mate­rialismo son aparentemente mucho más fuertes y poderosas que las fuerzas del espíritu y de los mundos intangibles. Hasta ahora esto no ha sido malo, aunque ha ido a la par de las cosas indesea­bles que condujeron a una evolución unilateral. Pero ha llegado el momento de trasladar la conciencia humana al mundo de la comprensión espiritual y verdadera de lo intangible, y de las de­seables normas de vida.

 

A través del caos de los grupos ofensivos y defensivos y de las numerosas organizaciones militantes (en su mayor parte  po­líticas o religiosas), afectando a grupos reaccionarios y a quienes representan los nuevos ideales y la civilización y cultura venideras, tenemos las cinco corrientes de energía mencionadas.

 

En este punto recordaré que el efecto del impacto de la ener­gía depende de la naturaleza del vehículo de respuesta. El hombre  reaccionará a las energías afluyentes de acuerdo a su equipo y a la naturaleza de sus cuerpos. Este enunciado es fundamental. Es una ley y debería ser considerada muy cuidadosamente. Los efectos producidos sobre los hombres por un Maestro o un iniciado, di­fieren ampliamente, porque cada hombre introduce el impacto de Su vibración, un tipo de cuerpo físico, una naturaleza astral o emocional y una mente que es distinta de las demás en cada caso. El empleo que cada uno hace de la energía estimuladora será dife­rente; el enfoque de su conciencia es muy distinto; su tipo de mente completamente distinta, también lo son sus centros, su acti­vidad y su organización interna. Lo mismo sucede en los grupos, las organizaciones y las naciones.

 

Las naciones, por ejemplo, tienen siete centros, como los tie­nen todas las formas de existencia, desde el animal ascendiendo hasta lo humano, y es interesante estudiar y descubrir estos cen­tros y observar el tipo de energía que fluye a través de ellos. En conexión con los Estados Unidos de América, Chicago es el centro plexo solar, mientras que Nueva York es el centro laríngeo y Washington el centro coronarlo. El centro cardíaco es Los Angeles. El centro cardíaco de Alemania es Munich, y su centro coronarlo Nüremberg, mientras que Berlín es el centro laríngeo. Londres, lógicamente, es el centro cardíaco de Gran Bretaña (y momentáneamente es también el centro coronarlo, aunque no lo será siem­pre así), mientras que Ottawa es el centro laríngeo y Sydney el centro plexo solar del Imperio Británico. Algún día les indicaré los centros por intermedio de los cuales trabajan las fuerzas de la manifestación para las distintas naciones. Esta información constituye una de las importantes ciencias jerárquicas e indica, a quienes la conocemos, las posibilidades latentes en cada nación, la etapa de realización y las oportunidades para trabajar y pro­gresar o disminuir los obstáculos  para el desarrollo, lo cual puede ser calculado por la luz de los centros y la aceleración de su vibra­ción. Esto constituye una ciencia, que será reconocida posterior­mente, y hace posible u obstaculiza el desarrollo de lo que se llama espiritualidad en los individuos y en las naciones. Por medio de esta ciencia la Jerarquía puede formular sus planes mayores y saber de qué manera las naciones individuales reaccionarán al estímulo y progreso del tipo deseado. Ésta es la fórmula moderna de la antigua laya‑yoga atlante, o la yoga de los centros.

 

Por lo tanto, de acuerdo a la condición de los cuerpos sen­sibles del planeta, de las naciones y de los individuos, así será su reacción a los cinco tipos de fuerzas que afluyen. La fuerza de Shamballa, por ejemplo, al hacer impacto sobre los tipos de primer rayo y los otros tipos de rayo que están en esa línea de energía mayor –los de tercero, quinto y séptimo rayos— evoca resultados  diferentes de los que hacen impacto sobre la línea de energía de segundo rayo; los resultados del impacto de la energía de Sham­balla sobre el individuo y naciones de primer rayo, pueden ser extremadamente poderosos. Este impacto, que es relativamente nuevo para la humanidad, evoca en el mundo actual todos los cam­bios políticos y organizadores tan prevalecientes y perturbadores. Poco puede hacer la humanidad sobre esto, excepto tratar de equilibrar este despliegue de primer rayo con la fuerza de segundo rayo o fuerza jerárquica, la cual –actuando por intermedio de las religiones mundiales y los hombres y mujeres que responden a la influencia del amor— puede cambiar los métodos (aunque no el propósito o dirección), haciendo afluir la fuerza del amor.

 

Además, esa fuerza que consideramos como que emana del centro estrictamente humano, el tipo de energía de tercer rayo, pertenece al tercero u orden creador, y en estas tres energías tenemos, en realidad, la expresión de los tres centros principales del Logos planetario. La primera, o energía de la voluntad, está enfo­cada, como bien saben, en Sanat Kumara, el Anciano de los Días (como se Lo denomina en la Biblia cristiana), el Señor de Sham­balla, la encarnación de la Personalidad del Logos planetario. La fuerza del amor está enfocada por intermedio de los dos grandes Señores espirituales de la Jerarquía, el Buda y el Cristo, ambas personificaciones del centro cardíaco del Logos planetario, pues el Buda representa el loto de doce pétalos en la cabeza, del cual el Cristo representa la contraparte, el loto de doce pétalos del cen­tro cardíaco. Este hecho raras veces es captado o mencionado. Los pétalos del centro laríngeo están representados hoy por algunos de los principales conductores mundiales, cuya actividad es responsable de la rápida creación del nuevo mundo con su cultura y civilización, alterándose rápidamente. Estos pensamientos propor­cionarán muchas cosas que harían bien en considerar.

 

El cuarto tipo de fuerza, responsable del estado actual de los asuntos mundiales, es el de los judíos; constituyen en conjunto el plexo solar del Logos planetario; su problema se utiliza hoy para enfocar, calificar y condicionar la naturaleza sensoria del mundo y las reacciones emocionales de la naturaleza sensible de la huma­nidad y del Logos planetario. Recuerden que la Personalidad de nuestro Logos planetario no es aún perfecta, de allí que Su cuerpo de manifestación, el planeta, no sea considerado planeta sagrado. A través del pueblo judío en el mundo, el sentimiento de simpatía o antagonismo, que expresa amor o está condicionado por el odio –se va acumulando para enfocarse en el centro plexo solar pla­netario, lo cual es preparatorio para un cambio grande y perma­nente. Por esta razón he dicho a algunos de mis estudiantes que cuando la humanidad haya solucionado correctamente el problema judío y se haya resuelto en forma sensata y humanitaria, entonces la energía del centro plexo solar planetario habrá sido elevada al corazón y se habrá hecho una gran transmutación.

 

Las Fuerzas Oscuras o materialistas corresponden íntegramente a las energías del centro sacro del planeta, que tiene que ver con la procreación de las formas, consistiendo su trabajo en dirigir el interés planetario hacia el aspecto forma de la expresión divina. Se ocupan de la vida de la materia misma, su empleo mágico y lo que se considera oscuro, porque, para la humanidad en su etapa actual de desarrollo, ese aspecto divino debería haber perdido su mayor aferramiento y haber quedado atrás "en la oscu­ridad de lo que ya ha sido superado y no tiene ningún aferramiento sobre el hijo de Dios". Por lo tanto, tenemos la siguiente clasificación que explica lo que he tratado de poner en claro (pág. 79).

 

Quisiera señalar aquí que la cuarta energía, enfocada en el problema judío, produce definidamente la separación como parte del plan divino. Los judíos son instrumentos en la ejecución del Plan a fin de obtener ciertas síntesis y llevar a la humanidad a ciertos conocimientos y decisiones. Un cuidadoso estudio de esta clasificación traerá mucho conocimiento. Sin embargo, expresa solamente la situación actual en el ínterin entre la vieja era pis­ceana saliente y la nueva era acuariana entrante. Describe el ciclo mundial actual. Constantemente cambia el énfasis de los rayos en conexión con los dos últimos tipos de expresión de energía, porque simbolizan (en este día y era) la naturaleza de la perso­nalidad en sus formas física y emocional.

 

Me pregunto si ustedes pueden captar las implicaciones de este párrafo. Cuando el aspecto mente (el tercer aspecto de la personalidad) se haya desarrollado con más plenitud, entonces las Fuerzas Oscuras cambiarán el enfoque de su esfuerzo y desapa­recerá el problema de los judíos. El género humano aún no maneja inteligentemente sus problemas. De esta manera, las fuerzas y energías del proceso creador están excesivamente activas en este momento, preparando lo que podría denominarse el "material del mundo" y la sustancia de los cuatro reinos de la naturaleza para los cambios venideros. Así como el labrador ara la tierra del cam­po y la grada, y lleva lo que está debajo a la fructificación even­tual, así un proceso similar está teniendo lugar hoy en el mundo, siendo todo preparatorio para la siembra y sus efectos resultantes. Estos efectos constituirán las nuevas culturas y civilización acua­rianas. En ese proceso, la Jerarquía desempeñará una parte de­finida e influyente y trabajará más excepcional y específicamente que nunca en la historia del mundo, bajo instrucción y ayuda vital de Shamballa.

 

*****

 

 Grupos simiente están en proceso de ser "arraigados esotéri­camente" en el campo del mundo, conteniendo en sí a quienes pue­den responder a las fuerzas más sutiles y que —por medio de la fuerza de su claro pensar en esta etapa del proceso— pueden producir esas condiciones (dentro de las existentes tendencias y grupos mundiales) que permitirán a las nuevas ciencias, los nue­vos acercamientos a la divinidad, la nueva educación y los nuevos métodos de manipular la situación y los problemas económicos, y precipitar y llevar adelante el progreso del reino de Dios, de tal manera que este quinto reino de la naturaleza pueda ser un su­ceso tangible, efectivo y objetivo en la Tierra.

 

Cuando apareció el cuarto reino de la naturaleza, el humano, el proceso se mencionó en antiguos libros y archivos de la biblio­teca de la Jerarquía, en los siguientes términos, que (algunos de ellos) fueron parafraseados y ampliados en La Doctrina Secreta:

 

"siete hombres aparecieron, los prisioneros de los Pra­japatis y de los Barhishads terrenos... Siete hombres de siete colores... Siete hombres, cada uno en su parcela, relacionados con el octavo. Hablaban entre ellos y se conocían entre sí. Vieron y desearon lo que apareció. Presintieron al primero, al segundo y al tercero. Ellos mismos constituían el cuarto, pero aún no conocían al quinto, pues eran prisio­neros del mundo y el quinto no podía aparecer. Los cuarenta y nueve fuegos iniciaron su trabajo y las rejas de la prisión se endurecieron como el acero... Pero transcurrió el tiempo y los siete —cada uno en su parcela— comenzaron a crecer desmesuradamente para las rejas que los confinaban".

 

El significado de la parábola será evidente para los esoteristas. La clave de mis palabras subyace en la misma antigua escritura de la cual daré una paráfrasis aproximada o la traduciré libremente.

 

"Los siete—cada uno en su parcela— adquirieron cono­cimiento. El conocimiento era el mismo, pero el suelo de las parcelas difería. No obstante, la meta de alcanzar el cielo era la misma, como en el segundo (se refiere al reino vegetal y simbólicamente su aspiración de ascender al cielo) ... No se esforzaron por ascender. En la parcela de cada uno apare­cieron nueve puntos de luz, reflejados en los cielos; llevaron al punto de germinaci6n la simiente humana que contenía lo que no pertenece al hombre. La luz produjo la germina­ción y de allí las nuevas y mejores formas de vida. Sin em­bargo, la forma permanece, pero su cualidad cambia. (No encuentro otra palabra mejor que 'cualidad' para traducir el antiguo símbolo). Algunas cosas se pierden y desaparecen, siendo esto correcto. Algunos modos más nuevos de vida y ***** lo que la vida construye, aparecen, y así el quinto se ve en la tierra semejante al segundo, nutrido por el cuarto. Dentro de él se halla el uno, el dos, el tres y, luego, el quinto. Y, de este modo, se ve la gloria del Uno".

 

Uno de los significados será evidente si estudian cuidadosamente las implicancias, y las relacionan con los reinos de la naturaleza. Estas antiguas escrituras tienen lógicamente varios significados.

 

Más arriba me he referido a las cinco corrientes de energía y las he relacionado con los cinco centros. Ampliaré algo la idea, si señalo que las cinco energías están relacionadas con los centros o lotos, a los cuales me he referido en Tratado sobre Fuego Cós­mico, o al punto dinámico dentro del loto, a través del cual fluye la vida central del loto; en el caso de las primeras tres energías (Shamballa, la Jerarquía y la Humanidad) tenemos el punto per­manente de vida, luz y actividad en el loto; en el caso de la po­tente energía relacionada con los judíos, tenemos una afluencia de energía temporaria y, en el caso de las Fuerzas del Materialis­mo, tenemos un relativamente temporario —aunque en apariencia permanente— punto focal de energía reaccionaria.

 

En cuanto a los pétalos del loto, hallarán una estrecha rela­ción con las fuerzas de los cinco reinos de la naturaleza; por lo tanto, a la clasificación dada anteriormente (pág. 81), agregaría lo siguiente para su consideración.

 

Éstos pueden ser vinculados a los reinos de la naturaleza, pero en este ciclo particular no es posible adaptarlos de tal manera que la analogía parezca exacta. El reino mineral y las Fuerzas del Materialismo no coinciden realmente en la actualidad, pues uno trabaja ahora por intermedio del centro sacro y las otras por intermedio de la base de la columna vertebral. Los estudiantes esotéricos deben recordar siempre que ninguna analogía es co­rrecta y enteramente exacta en su paralelismo, en este sistema solar de fuerzas mutables, de cielos cambiantes y de constante mutación, dirigidos hacia los inescrutables fines de la Deidad —inescrutables en lo que a la conciencia humana concierne. Inescrutables para la humanidad, debido a que los fines o propósitos principales que los afectan a ustedes, por ejemplo, como miembros del cuarto reino de la naturaleza, son:

 

1.                     La dirección que sigue el Logos solar en el Sendero Cósmico.

               Esotéricamente... El Camino hacia el Sol Central es­piritual.

 

2.                     Los planes del Logos planetario en el Sendero del Sis­tema.

               Esotéricamente... El Camino hacia el Corazón del Sol.

 

3.                     El propósito que tiene por delante para la familia hu­mana que se halla en el Sendero de la Luz.

               Esotéricamente. .. El Camino del Sol.

 

Transcribo esto, sólo para demostrarles cuán vagas e inciertas son las más elevadas de sus conjeturas. Confórmense con cumplir con su deber y el servicio inmediato que los llevará un paso más adelante en el camino para el que están designados, y de este modo podrán recorrerlo rápidamente a paso acelerado, o lenta­mente arrastrando los pies.

 

Sin embargo, las fuerzas ya enumeradas son parte del tem­porario entrelazamiento de energías que tiene lugar entre las numerosas expresiones del proceso creador en la actualidad, las cuales están igualmente condicionadas por la entrante fuerza acua­riana y "medidas" por las salientes fuerzas pisceanas. Quisiera que observen aquí el empleo de las palabras “fuerzas” y “fuerza” pues no las he puesto en vano en singular y plural.

 

En este proceso de fundar el reino de los cielos en la Tierra, se sigue el mismo procedimiento empleado en la primitiva etapa de la fundación del cuarto reino. Los “siete hombres, cada cual en su propia parcela” llegan a un momento de tensión y de poder creador, donde las simientes de vida que ellos contienen pueden fructificar y los grupos que contienen tales simientes, aparecen en el mundo “en sus propias parcelas”. Expresando esto en pala­bras más sencillas y en términos simbólicos y, por lo tanto, más fácilmente comprensibles, puede decirse que los siete rayos, expre­sándose en la familia humana por intermedio de los siete tipos de rayos, están ahora en la etapa de desenvolvimiento, donde el proceso puede ser llevado adelante para la formación de los siete grupos de rayo, los cuales, en su totalidad, expresarán el reino de Dios. Se formarán grupos que pertenecerán notablemente a un particular tipo de rayo, pero trabajarán en los nueve campos principales de la expresión humana. Los he delineado cuando in­diqué el trabajo de los nueve grupos planeados por mí. Sin em­bargo, aclararé, los grupos que he planeado no son los grupos venideros ni tampoco la única, evidencia de la aparición de estos grupos de rayo en el mundo. Se están llevando a cabo varios expe­rimentos similares en las distintas corrientes de energía de rayo y bajo la dirección de varios Maestros de Sabiduría. Los grupos de los cuales soy responsable son esencialmente de segundo rayo y es una especie de movimiento experimental para constatar si el momento es propicio para distribuir tales grupos simientes en el mundo entero. ¿Responderá la humanidad y reaccionarán estos grupos de tal manera que pueda iniciarse una red de ellos en gran escala en todas partes —grupos caracterizados por la visión, la cohesión, el amor, la impersonalidad, el sacrificio, la persistencia y la capacidad creadora? Éstas son las preguntas que nosotros, los instructores del aspecto interno, nos formulamos hoy cuando estudiamos el problema de la mejor manera de ayudar a la fa­milia humana a través de esta crisis.

 

Tengan presente que el objetivo ante estos grupos es rela­cionar a la Jerarquía, y lo que representa, con la humanidad; lle­var a una estrecha relación los dos centros, cuyas energías deben oportunamente ser fusionadas y mezcladas en un todo. Quizás comprendan la idea subyacente con mayor claridad si recuerdan el trabajo personal que deben tratar de hacer. Esto constituye (¿verdad que lo es?) el esfuerzo para fusionar y mezclar la per­sonalidad y el alma, o el yo superior y los yoes inferiores. Para hacerlo deben comprender que la iluminación de la mente es un factor vital y esencial. Por lo tanto, hay tres puntos que consi­derar: el Alma, la Mente iluminada y la Personalidad. A estos tres debemos agregar un corazón consagrado y despierto, pleno de amor para todos, vibrante de compasión y comprensión. En consecuencia, tengan presentes estos cuatro factores:

 

1.              El hombre orientado y consagrado................................... la personalidad.

2.              El hombre espiritual influyente..........................................el alma.

3.              La mente iluminada...........................................................el medio de relación.

4.              El corazón amoroso consagrado.......................................la expresión de los tres.

 

Tal es la analogía personal e individual de un cuadro más amplio de los factores mundiales y de las importantes empresas que en­frenta hoy la humanidad. Así como en la vida individual el hombre tiene la oportunidad de actuar como discípulo en entrenamien­to con vista a la iniciación, también hoy la humanidad está en una situación y posibilidades similares. La descripción que antecede es una inadecuada analogía de la que se ocupa la Jerarquía en la actualidad y es:

 

1.             El centro intelectual, la Humanidad, receptiva, dispuesta y expectante.

 

2.             El centro espiritual, la Jerarquía, positiva, deliberada y pródiga –dispuesta a conceder lo que se reclama, se de­sea y se anhela alcanzar.

 

3.             El Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, compuesto por los miembros más avanzados de la familia humana, sen­sible a la inspiración jerárquica, a la necesidad humana y al desarrollo espiritual, como factor determinante en los asuntos mundiales.

 

4.             Pequeños grupos que son analogías de las mentes ilumi­nadas de los individuos –intuitivos que actúan como elemento de cohesión y factor de fusión entre la humanidad y la Jerarquía, los cuales son extraídos del nuevo grupo de servidores del mundo.

 

Haré ahora otra consideración vital. Si miran retrospecti­vamente hacia sus vidas individuales se darán cuenta que los puntos de crisis y los ciclos de tensión les brindaron las mayores oportunidades y momentos para seguir adelante, oportunidades que algunos aprovecharon y otros descuidaron, fracasando mo­mentáneamente. Este mismo factor crítico (si puedo llamarlo así) actúa también en el mundo de los hombres, en los grupos y en las masas; puede observarse hoy en una situación así, un punto de tensión para la humanidad, similar al punto de tensión existente en la vida individual. La Jerarquía se halla también en un punto de máxima y científica tensión –científica por estar inducida y dirigida—, y pueden imaginarse a ambos grupos uno frente al otro. La Jerarquía percibe la necesidad y el propósito de la tensión dual y desea llevar esta tensión a una "crisis de precipitación" tal, que hará inevitable la fusión de los dos grupos, mientras que el otro grupo, la humanidad, generalmente inconsciente de las im­plicancias de la situación, sufre anonadado y atemorizado. Entre ambos está el nuevo grupo de servidores del mundo, formado hoy por dos grupos de personas:

 

1.      Los que son conscientes del Plan, están sometidos a la impresión jerárquica y son sensibles a ella; se hallan dedicados a la tarea de lograr la fusión o unificación grupal deseada. Son los servidores consagrados del mun­do, libres de todo matiz de separatividad, plenos de amor hacia todos los que ansían la difusión de la buena volun­tad comprensiva. Son la analogía del "corazón amoroso consagrado", mencionado anteriormente.

 

2.      Una pequeña minoría surgida del nuevo grupo de servi­dores del mundo y que (en cada país) puede actuar en forma grupal si lo decide, y lograr la fusión, para la cual trabaja el nuevo grupo de servidores del mundo; el punto de tensión en la humanidad y en la Jerarquía ha predis­puesto y ha preparado a los corazones de los hombres. Su oportunidad y responsabilidad son grandes, porque conocen el Plan, están en contacto con los guías instructores en el aspecto interno y son sensibles a la impresión superior, siendo la analogía de los puntos de iluminación y también de las "mentes iluminadas" ya citadas.

 

He aquí el cuadro de estas interrelaciones esotéricas, y es factible observar la posición que pueden asumir ustedes, porque estos grupos tienen una oportunidad definida para lograr esta fusión mundial y precipitar así la “crisis de amor” que a menudo mencioné.  El Gran Acercamiento por parte de la humanidad se está llevando a cabo ahora, y la tensión a que esto induce, aumenta momentáneamente e irá acrecentándose con mayor rapidez y ten­sión hasta 1942, en que se habrá efectuado en la Tierra la pri­mera etapa de fusión, resultando la amplia difusión de la buena voluntad y comprensión mundiales, o su postergación —con pe­nosos resultados para la familia humana y la inevitable interrup­ción de la tensión en una forma que causará mucho sufrimiento y un gran desastre, el cual puede producirse de diversas maneras, pero sobre ellas no especularemos, excepto comprender la urgen­cia y la necesidad de la acción inmediata que tal momento exige.

 

Dos puntos deben recordarse en relación con estos grupos si­mientes, y están de acuerdo con análogas condiciones de las si­mientes que fructificaron en el hombre animal —después de su siembra y desarrollo— por ser también expansiones de la misma, produciendo el individuo viviente y autoconsciente y constituyendo en su totalidad, el cuarto reino de la naturaleza. El primer punto se relaciona con la cualidad de la simiente implantada, el segundo con su método de implantación.

 

La cualidad intelectual de la "simiente de los hijos de Dios" produjo eficazmente la familia humana y trajo como resultado el hombre autoconsciente y autodirigido. El fruto de esta cualidad, más la vivencia de la simiente, pueden observarse hoy en las per­sonas reflexivas, evolucionadas y cultas, y en quienes son perso­nalidades en todo el sentido de la palabra.

 

En la mayoría de los casos el método empleado entre los más evolucionados de los hombres animales, fue otorgar el don de la mente en algunos, y en otros, estimular la facultad instintiva, mientras que un tercer método consistió en dejar que una minoría siguiera el curso común de la evolución. Esta última está consti­tuida en la actualidad por las razas menos desarrolladas y más atrasadas de la Tierra, siendo, en efecto, una minoría muy reducida.

 

Referente a los "grupos simientes" que se están fusionando y mezclando en la humanidad en este momento y —en su tota­lidad— constituyen el núcleo del quinto reino, su cualidad característica es la capacidad de responder intuitivamente a la impre­sión superior y exponer la mente (con que la humanidad fue dotada en el proceso primitivo) a la luz de la intuición y de allí a la iluminación. Esta intuición es una mezcla de las dos cualida­des divinas de budi‑manas, o comprensión espiritual intuitiva (involucrando la interpretación y la identificación), más la mente abstracta superior, que es esencialmente el poder de comprender lo que no es concreto o tangible, y en realidad es el reconocimiento innato de los aspectos inferiores del Plan divino, el cual debe afectar la vida en los tres mundos. La humanidad, siendo aún principalmente autoconsciente y autocentrada, lo considera como el Plan divino, para el hombre, pero —a medida que los grupos simientes crecen y se desarrollan— la estrechez de esta visión parcial se evidenciará cada vez más. El Plan de Dios es omniabar­cante y Sus propósitos incluyen todas las formas de vida y sus relaciones. Esta cualidad de los grupos simientes está descripta en la literatura esotérica común como amor‑sabiduría (la natura­leza del corazón y la mente  superior) y describe los grupos futu­ros: sin embargo, no es amor, tal como generalmente se lo com­prende, o sabiduría como el hombre generalmente la define. Este amor está libre de toda emoción y del astralismo que caracteriza la vida del plexo solar en que la mayoría de la gente vive: amor, real y esotéricamente, es comprensión perceptiva, la capacidad de reconocer lo que ha producido una situación existente, y la consi­guiente abstención de criticar; involucra ese silencio benéfico que lleva la curación en sus alas y que sólo se expresa cuando está ausente el aspecto inhibitorio del silencio y el hombre ya no tiene que tranquilizar su naturaleza inferior ni calmar las voces de sus propias ideas a fin de comprender y llegar a identificarse con lo que debe ser amado. ¿Pueden captar la belleza de este con­cepto y comprender la naturaleza de esta profundidad silenciosa de la verdadera comprensión?

       

        Sabiduría es la sublimación del intelecto, involucra la subli­mación de los aspectos superior e inferior de la mente. Es una mezcla de intuición, percepción espiritual, colaboración con el Plan y una apreciación intelectual espontánea del contacto esta­blecido, lo cual se fusiona y mezcla con el amor que ya he definido, más ese sentido esotérico que debe ser desarrollado antes de poder recibirse la segunda iniciación. Les llamo especialmente la atención sobre esto. Traten de comprender y percibir las evidencias sutiles del sentido esotérico y luego defínanlo y expliquen sus procesos y evidencias, invocando, al hacerlo, la sensibilidad superior.

 

Ahora me referiré a los métodos que deben emplearse en la creación de estos grupos. El método principal es la presentación de las ideas más avanzadas (cuyos efectos son estimulantes para las mentes receptivas) y la presentación de la visión, cuya in­fluencia evocadora produce resultados extraordinarios. Reflexio­nen sobre esto.

 

El método básico empleado, que subyace en los tres métodos delineados en La Doctrina Secreta y a los cuales me referí ante­riormente, fue la presentación (muy oscura y vaga) del concepto del yo, del yo inferior integrado y sus implicancias internas, co­rrelacionadas con el autocentrismo y la autodirección. Al hombre autoconsciente y al individuo autodirigido se le presenta hoy la revelación del Todo mayor, del cual el individuo forma parte. A este Todo, el yo debe dedicar su vida, amor y luz. Son los tres dones que el cuarto reino de la naturaleza debe, final y consciente­mente, otorgar al planeta —dones de energías definidamente diri­gidas que producen peculiares relaciones de fuerzas, análogamente definidas; pero no son los dones de la fortaleza, la bondad y el conocimiento, según la débil interpretación que el hombre da a las energías divinas, con las cuales algún día salvará la vida pla­netaria.

 

La presentación de esta visión a los aspirantes y discípulos del mundo ha tenido un efecto dual; ante todo, ha producido como respuesta inmediata una cohesión entre ellos, dando por resultado la aparición del nuevo grupo de servidores del mundo y luego ha conducido a formar, en todo el mundo, en la línea de los siete rayos, pequeños grupos (dentro del nuevo grupo de servidores del mundo) dedicados a producir esta innata síntesis y fusión subje­tiva y expresar esta conciencia consagrada y fusionada. Estos úl­timos grupos, una pequeña minoría, corresponden al anterior y primer método de implantación de la mente en el hombre animal., mientras que el nuevo grupo de servidores del mundo corresponde al segundo método de estimulación general.

 

En ambas actividades embrionarias, que oportunamente serán responsables de la manifestación del reino de Dios en la Tierra, las dos apremiantes necesidades son: visión y organización vi­viente. La visión debe ser sentida, buscada y descubierta indivi­dualmente por cada miembro del grupo, y este conocimiento y la dedicación personal a la revelación, conducen luego a la organiza­ción de la vida y a la relación grupal, o a un proceso determinado de correlación con la vida y el propósito del Todo. El individuo que por sí mismo ha percibido la visión, se relaciona con ese grupo que, conjuntamente con él, es consciente de esa visión, y luego relaciona este "grupo visualizador" con el reino de Dios, tal como existe en los planos sutiles, en un esfuerzo por exteriori­zarlo y hacer de la visión una realidad en el plano de la manifes­tación. Éste es un proceso de visualización, actividad y preci­pitación.

 

Gran parte de la dificultad grupal reside en la visualización. Especificaré e ilustraré. Yo, vuestro hermano Tibetano, amigo e instructor, tengo una visión del Plan; soy consciente (debido a mi categoría como iniciado de cierto grado) de la índole del pro­pósito de este ciclo particular y de cuáles serán las actividades condicionantes, y a qué fin estarán dirigidas, pues hay una dife­rencia esotérica entre el Plan, tal como existe para la humanidad y para el planeta, y el propósito de la actual situación mundial. Sería de valor reflexionar sobre esto. Con la colaboración de A.A.B. les presenté este plan —hasta donde se pudo— llamán­doles la atención sobre el nuevo grupo de servidores del mundo. Hasta donde me atreví y fue posible, lo presenté a los aspirantes del mundo y llamé la atención sobre la tendencia general de los acontecimientos mundiales desde los ángulos espiritual y subjetivo. Esto evocó en ustedes una respuesta inmediata y satisfactoria, pero posiblemente esta respuesta ha sido subjetiva, intelectual­mente percibida y aspiracionalmente deseada, aunque el Plan y los propósitos del reino de Dios no son aún realmente parte de su canon de vida, y todavía no condicionan totalmente las activi­dades cerebral y vital.

 

Por lo tanto, la visión no constituirá quizá parte de su vida, ni se habrá integrado en sus conciencias, en tal forma que se aferren a ella como en el pasado se aferraron a individuos; lo visualizado es una visión del trabajo, las relaciones, los objetivos y la fusión grupales, con el Todo mayor. Cuando se comprenda esto, entonces la visión determinará los incentivos, las tendencias y el trabajo de sus vidas, cuando llegue a ser parte real de su equipo mental, de su aspiración emocional y de sus actividades y cuando existan suficientes grupos así activados, entonces el reino de Dios actuará objetivamente en la Tierra. Esto no ha sucedido todavía, pues no se lograron las condiciones necesarias.

 

Las primeras simientes que se sembraron entre los hombres animales estaban imbuidas de separatividad o cualificadas por ella —cualidad necesaria para el desarrollo de la autoconciencia, que ahora debe ser reemplazada.

 

Los grupos simientes, actualmente en proceso de formación, se caracterizan por otra cualidad, la fusión, y esto debería ser tan inevitable como lo es la naturaleza separatista, protectora de la conciencia humana común. Este sentido de unión y unificación es la característica protectora y esencial del quinto reino, y este factor latente y sin embargo activamente presente, conduce in­equívoca e inevitablemente a la organización, interna y subjetiva, de los grupos simientes, a su actividad radiatoria y a la atracción magnética que evidencian cuando están debidamente organizados. De este modo producen fusión y amalgamación.

 

Expongo aquí nuevos ideales y posibilidades en el lenguaje más simple posible; no trato de velar ni oscurecer su sencillez y veracidad, mediante párrafos explicatorios. Lo dicho debe ser leído con el ojo de la visión y la comprensión del corazón. Los discípulos deben poseer ambas facultades como parte de su equipo utilizable. ¿Las poseen o tratan de cultivarlas y desarrollarlas, herma­nos míos?

 

Otro de los aspectos de este trabajo grupal es, al principio, su influencia penetrante y no dinámica. La fuerza que ejerce más tarde se deberá a las presiones penetrantes y a la constante difu­sión de la influencia e ideales grupales. En definitiva, su efecti­vidad es de muy largo alcance, siempre que el trabajo se realice según lo indicado. Esto se deberá, eventualmente, a dos factores: uno, al poder de los grupos sobre los planos más sutiles del pensa­miento y del deseo y, finalmente, sobre los niveles egoicos, los que serán cada vez más poderosos; el otro, a la actividad de quienes forman parte de los grupos clave, los cuales formarán los corres­pondientes grupos de nueve, siete o cinco, y así habrá una disemi­nación gradual en todo el mundo de la red esotérica. La mayoría no está todavía preparada para ello, pero quisiera que lo recuer­den. El verdadero interés y la aceptación de lo indicado como esencial para el discípulo y el trabajo, deben ser ante todo pa­cientemente evidenciados.

 

Empleé numerosas veces la palabra "subjetivo" en mi escrito; y lo hice a fin de trasladar el foco de la atención a lo que se halla bajo la superficie. En el caso de los aspirantes, se refiere a la síntesis subjetiva en los tres mundos, y no a los planos astral y mental en sí o específicamente a los niveles egoicos. Si el reino interno de las realidades divinas debe demostrarse en la Tierra, vendrá por el surgimiento de la síntesis interna en el plano físico y esto se realiza por el reconocimiento vital y es una expresión de las realidades y leyes que rigen ese reino. La organización que sigue a la Visión es de naturaleza totalmente subjetiva y de cua­lidad penetrante. Es un proceso de germinación, pero si lo que germina no aparece oportunamente en la manifestación objetiva, entonces la actividad ha fracasado.

 

La influencia de estos nuevos grupos se debe a la estrecha relación interna demostrada por el pensamiento uniforme y la unidad de propósito reconocida. Por esta razón (de naturaleza verdaderamente científica) puse tanto énfasis sobre las caracte­rísticas comunes del discípulo entrenado, que son: no criticar, sensibilidad y amor. Si se carece de ellas es imposible la unicidad simultánea, el pensamiento dirigido y el "aroma grupal" (como se lo llama esotéricamente, aunque la palabra que trato de tra­ducir es más adecuada que la mencionada). No estoy interesado en la eliminación de los defectos obstaculizadores en bien del indi­viduo, sino en llevar a cabo los propósitos grupales deseados. Lo que se necesita es el pensamiento grupal de naturaleza muy pode­rosa en las líneas indicadas; la visualización de la Visión con tanta claridad que se convierta en una realidad para el individuo; el desarrollo y la actividad de la imaginación, aplicada a las líneas de efectos y resultados, actuando en forma tan creadora que los resultados se vean con claridad e inevitablemente se materialicen. Implica también el mantenimiento mutuo del vínculo subjetivo interno con tal firmeza que los poderosos centros de fuerza y de energía creadora —actuando bajo la inspiración de la Jerarquía, por conducto de las mentes enfocadas de los miembros del grupo que están definidamente en relación con sus almas y entre sí— ­actúen con tanto éxito, que la nueva civilización y cultura puedan ser rápidamente establecidas. Al estar fundado sobre una base de buena voluntad amorosa y la no destrucción, y como sus mé­todos conducen a rectas relaciones entre los hombres y las na­ciones, es esencial que los grupos que se van estableciendo deban expresar los aspectos sutiles de estas verdades deseadas.

 

Los grupos servidores deben poner el énfasis sobre la acti­vidad científica organizada. Esotéricamente, involucra la com­prensión de la ciencia básica del ocultismo, la ciencia de la energía. Las cualidades y características y las actividades que deben des­arrollarse son definidamente la expresión y la comprensión de la energía en determinada línea; hasta ahora, la mayoría ha emplea­do la fuerza, y su impacto sobre otras fuerzas fue observado y registrado como fuerza que hace impacto sobre otra fuerza, condu­ciendo así a resultados muy poderosos. Pero quisiera que, como esoteristas, se ocupen de la energía y el resultado de su impacto sobre las fuerzas. Éste es el aspecto científico de la vida ocultista.

 

El mundo está colmado hoy de fuerzas en conflicto y de erró­neas relaciones entre sí, trayendo el actual caos. El nuevo orden será llevado a la expresión por la actuación de la energía espiri­tual sobre las fuerzas en los tres mundos, y esa será la tarea de los nuevos grupos cuando estén organizados y actúen correcta­mente. En estas palabras, he sintetizado uno de los primeros y más importantes objetivos del trabajo grupal con el cual yo y otros de los trabajadores, en el aspecto espiritual de la vida, estamos ocupados. Se puede tener una pequeña comprensión del signifi­cado de estas palabras, si observan el efecto que producen ustedes mismos en su medio ambiente durante esos momentos en que logran vivir como almas y, por lo tanto, expresan la energía del alma, contrarrestando las fuerzas de la personalidad en ustedes mismos y en quienes los rodean.

 

El deseo de la Jerarquía en estos momentos es colmar con pun­tos de energía espiritual, al mundo de fuerza en lucha, y diseminar por todas partes a quienes están afiliados a grupos espirituales y, en consecuencia, vinculados subjetivamente a sus hermanos de grupo en todos los países, para que una penetrante influencia inteligente pueda hacer sentir incesantemente su impacto en las mentes de los hombres y producir finalmente los necesarios bue­nos sentimientos, buena voluntad y vidas benévolas.

 

 

 

LA CRISIS MUNDIAL

 

Setiembre de 1939

 

 La humanidad está pasando por una aguda crisis y su karma o destino, es muy pesado. Por estar tan cerca de los aconteci­mientos no le resulta fácil a la humanidad verlos en su verdadera perspectiva, y escribo para que puedan ver con mayor claridad. Una visión más amplia y un horizonte más extenso pueden ayu­darlos a comprender, y será de valor si los ayudo a ver el cuadro en relación con su trasfondo, tal como se presenta a nosotros, los instructores, en el aspecto interno.

 

Dos puntos sobresalientes e importantes, están presentes en la conciencia de la Jerarquía mientras observa al género humano librar la actual y estupenda lucha. Primero, la humanidad es hoy consciente, en gran escala, de que lo que acontece es por su culpa y resultado de sus propios errores. Los hombres se sienten res­ponsables de lo que sucede, o cargan abierta y deliberadamente la responsabilidad sobre las espaldas de otros. De estos infinitos errores de larga data, el Tratado de Versalles es sólo el símbolo y el punto focal práctico.

 

Segundo, no obstante la guerra y la separatividad, la cruel­dad, las pasiones y el egoísmo desenfrenados, existe hoy más real comprensión, más buena voluntad y más expresión de amor que en cualquier época anterior en la historia de la raza. Digo esto deliberadamente y porque dispongo del conocimiento jerárquico. Por lo tanto, no se dejen engañar por el clamor externo de la guerra. Sostengo que los corazones de los hombres de todas partes son compasivos, tanto para sí como para los demás; el largo al­cance y la vasta extensión del conflicto indican una unidad interna y una interrelación subjetiva, de las cuales todos son algo cons­cientes, y el conflicto mismo no lo niega. ¿Son duras estas pala­bras? Esto les indicará la verdad básica de lo que expongo, si reflexionan con mente abierta. La tarea de los aspirantes y hom­bres de buena voluntad de todas partes es procurar que este pro­longado sufrimiento no mine las actitudes actuales, correctas y esenciales, y que el caos y el clamor no apaguen la respuesta a la voz del alma que ha estado hablando con creciente claridad du­rante los últimos catorce años. El estímulo establecido y la luz que se permitió infiltrar del último cónclave jerárquico, en 1925, han sido reales y efectivos. Esa reunión de los Maestros de Sabi­duría en niveles espirituales, condujo a tres resultados o aconte­cimientos que experimentamos hoy.

 

El primero fue una fresca afluencia del principio crístico de amor verdadero o espiritual, libre de todo emocionalismo e inten­ción egoísta. Esta afluencia dio por resultado el inmediato y rápido crecimiento de todos los movimientos por la paz, la comprensión mundial, la buena voluntad, el esfuerzo filantrópico y el desper­tar de las masas a la hermandad.

 

El segundo fue estimular el principio de relación, y condujo al crecimiento y perfeccionamiento de todas las fuentes de inter­comunicación, tales como la prensa, la radio y los viajes. El obje­tivo interno de todo esto fue llevar a los seres humanos a un mayor acercamiento en el plano externo de la existencia y así equiparar objetivamente el desarrollo de la unidad espiritual interna.

 

El tercero fue la afluencia de la fuerza de voluntad o poder, desde el centro shambállico. Ésta, como he explicado anteriormen­te, es hoy la fuerza más poderosa del mundo y sólo dos veces en la historia del género humano ha aparecido esta energía de Sham­balla, sintiéndose su presencia mediante los enormes cambios que tuvieron lugar. Recapitulemos brevemente.

 

La primera vez fue durante la gran crisis humana que tuvo lugar en el momento de la individualización de los hombres en la antigua Lemuria.

 

 La segunda, en el momento de la lucha entre los "Señores de la Luz y los Señores de la Expresión Material", en los días atlantes.

 

Esta poco conocida energía divina afluye ahora desde Sham­balla. Encierra en sí misma la energía que subyace en la crisis mundial del momento. La Voluntad de Dios consiste en producir ciertos cambios importantes y raciales en la conciencia de la raza, que cambiará totalmente la actitud del hombre hacia la vida y su captación de las esencialidades espirituales, esotéricas y sub­jetivas del vivir. Esta fuerza producirá (conjuntamente con la energía del amor) esa tremenda crisis —inminente en la conciencia humana— llamada la segunda crisis, la iniciación de la raza en el Misterio de las Edades, de lo que ha estado oculto desde el co­mienzo.

 

Aquí sería de interés considerar los tres grandes centros pla­netarios y su relación en forma clasificada, a fin de obtener una idea general más clara.

 

1.      SHAMBALLA......................Voluntad o Poder.................Centro coronario planetario.

      La Ciudad Santa.................Propósito...Plan...................Glándula pineal espiritual..

 

                                 Aspecto Vida

 

                                      REGENTE:  Sanat Kumara, el Señor del Mundo

                                                           El Anciano de los Días

                                                           Melquisedec

 

 

2.      LA JERARQUIA...................Amor – Sabiduría...............Centro cardíaco planetario.

         La Nueva Jerusalén.............Unidad................................Unificación.

 

                                           Conciencia Grupal

                                      REGENTE:  El Cristo

                                                           El Salvador del Mundo

 

3.     LA HUMANIDAD.................Inteligencia Activa.................Centro laríngeo planetario

  La Ciudad cuadrilátera.........Creatividad             

 

             Autoconciencia

      REGENTE:  Lucifer

                            Hijo de la Mañana

                            El Hijo Pródigo

 

Esta energía de Shamballa está haciendo por primera vez, su im­pacto sobre la humanidad, en forma directa y no aminorada como ha sucedido hasta ahora, trasmitiéndola por intermedio de la Je­rarquía de Maestros. Este cambio de dirección constituyó un ex­perimento algo peligroso, ya que necesariamente estimuló las per­sonalidades de los hombres, particularmente aquellos cuyas per­sonalidades estaban en la línea de voluntad o poder, y donde el aspecto amor de la divinidad no se expresaba suficientemente; sin embargo, fue permitido porque se comprendió que no afectaría al hombre de la calle o a las masas, las cuales no responderían a él, aunque podría estimular e intensificar grandemente a los tipos de los hombres más mentales y poderosos.

 

Los efectos de esta amplia estimulación fue todo lo que se anticipó, y los así llamados "malos resultados" de la fuerza sham­bállica sobre las personalidades ambiciosas y poderosas de todos los países y todas las escuelas de pensamiento fueron, sin embargo, contrarrestados en cierta medida por el acrecentamiento del sen­tido de relación en todas partes y por la diseminación de la energía crística que genera unificación, comprensión amorosa y buena voluntad.

 

Aquí podrían preguntarse cómo puede ser esto, cuando la humanidad está abrumada en este momento por una terrible gue­rra mundial. Les recordaré que la Jerarquía llega a sus conclu­siones por la luz masiva y las reacciones subjetivas internas, a menudo inexpresadas de la multitud, y nunca por los aconteci­mientos en el plano físico. El destino de la vida de la forma y de las organizaciones externas, es considerado de poca importancia si se los compara con el desarrollo espiritual interno percibido. Este desarrollo debe necesariamente sobrepasar las manifestaciones ex­ternas. La humanidad está espiritual y mentalmente más avanzada hoy de lo que se puede evidenciar por los acontecimientos externos. El primer resultado de este desarrollo es eventualmente la des­trucción de la forma externa, porque demuestra ser inadecuada para la palpitante vida interna espiritual; le sigue la construcción de la nueva y más adecuada expresión externa. Esto explica la crisis mundial actual. La causa está basada en cuatro factores principales, sobre los cuales quisiera extenderme:

 

1.          La etapa alcanzada en la evolución racial. Esto merece que hoy se construya un mejor vehículo para la expresión humana y racial.

 

2.          Las causas kármicas que —en cuanto a la humanidad actual concierne pueden ser atribuidas a un antiguo conflicto de la vieja Atlántida.

 

3.          La llegada a la encarnación de ciertas poderosas perso­nalidades cuyo dharma o destino, es crear grandes cam­bios evolutivos.

 

4.          Ciertos eventos planetarios relacionados con la vida de "Aquel en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nues­tro ser". Éstos involucran el impacto de Fuerzas y Ener­gías sobre nuestro planeta, que serán el instrumento para alterar la civilización y la cultura existentes, llevar al punto culminante la necesidad kármica y planificar así la liberación, presentando a la humanidad esa etapa en la experiencia del discípulo, llamada "el encuentro del Morador en el Umbral con el Ángel de la Presencia", induciendo, como consecuencia, a cierta iniciación pla­netaria.

 

Estas cuatro etapas de la Ley de Causa y Efecto (tal como afecta a la humanidad en este momento) podrían ser denominadas:

 

        1.   El perfeccionamiento de la expresión

de la forma........................................          Ley de Evolución.

 

        2.    La precipitación del karma...............          Ley de Causa y Efecto.

 

        3.   La realización de la personalidad (El

Morador en el Umbral).....................           Ley de los Polos Opuestos.

 

        4.   La obtención de la iniciación plane­-

     taria...................................................           Ley de la Iniciación.

 

        A esta altura quizás crean que soy un académico, que hoy la tensión mundial es tal, que el amor, la simpatía y las palabras bondadosas, son mucho más necesarias que  la erudita retrospec­ción histórica y la hipótesis sugeridas. Sin embargo, trato de fomentar en ustedes el espíritu de comprensión. Esta verdadera com­prensión necesita el conocimiento de la cabeza, así como también la reacción del corazón. Los discípulos del mundo deben esforzarse por ver por qué y con qué fin ocurren las terribles cosas actuales. Son necesarios una clara expresión y un enunciado de las causas —libres de prejuicios emocionales y énfasis partidistas. Lo que sucede actualmente no es el resultado de hechos inmediatos. Cuan­do digo “inmediatos”, me refiero a todos los ocurridos dentro de la era cristiana. Quisiera que consideren la crisis actual como causada o iniciada por sucesos de origen tan antiguo, que los historiadores ortodoxos modernos no tienen el menor indicio de ello.

 

Sólo dos puntos de vista servirán realmente para aclarar lo que sucede en esta época.

 

Primero, el reconocimiento de que la historia académica mo­derna constituye sólo una página de un vasto registro histórico y que los acontecimientos originantes que estamos investigando y que se desarrollan ahora como efectos en la vida planetaria, per­tenecen a una era tan distante que ningún historiador moderno reconoce sus episodios. La información sobre este período antiguo debe buscarse en las numerosas Escrituras mundiales, en los an­tiguos monumentos, en la ciencia de los símbolos, en los mitos raciales y en las leyendas heredadas y trasmitidas.

 

Segundo, por el estudio del microcosmos, el hombre descu­brirá que contiene, como siempre, la clave para el estudio de los asuntos humanos. Así como los aspirantes y discípulos actuales tienen que pasar pruebas y experiencias y someterse a los efectos de inexplicables conflictos y cambios drásticos en sus vidas, lo mismo sucede con el aspirante mundial, la Humanidad.

 

A las dos razones, que anteceden, podría agregar quizás aque­llo que tendrá significado y significación para los esoteristas y quienes, de alguna manera, captaron la enseñanza que traté de dar en mis libros sobre los tres centros mundiales —la Humanidad, la Jerarquía y Shamballa. Esta crisis mundial está relacionada con el acercamiento o la relación de la Jerarquía con la Humanidad. Ese gran centro de fuerza espiritual, el Reino Humano, ha alcan­zado ahora un punto de tal potencia y de tan elevada actividad vibratoria, que se ha sacudido hasta sus mismas profundidades; todos sus grados y grupos evolutivos responden a la estimulación generada dentro del centro mismo y también por Fuerzas que emanan de los centros jerárquico y shambállico.

 

Esto precipita una crisis que no ha tenido ningún paralelo en la historia humana, pero que encuentra un débil reflejo en la crisis que sobrevino en el reino animal y ocasionó la formación de un nuevo reino de la naturaleza —el humano. Como he dicho anteriormente, esta crisis mundial actual, si se la encara y controla correctamente, traerá la manifestación del quinto reino o espi­ritual en la Tierra. Esto (como bien saben) se producirá por la unificación de los dos centros —el centro humano y la Jerarquía.  Una de las síntesis planetarias mayores está teniendo lugar o, de­bería decir, puede tener lugar (empleo las palabras con cuidado y les llamo la atención sobre ellas).

 

Sería de utilidad extenderme algo más sobre las cuatro eta­pas de las primitivas causas ya mencionadas. Al hacerlo puedo darles una idea del propósito subyacente en todos los eventos actuales y una comprensión de las condiciones predisponentes que se hallan muy atrás en la noche de los tiempos. Si puedo hacerlo en forma adecuada y ustedes leen y estudian con comprensión y mente abierta, desaparecerá en alguna medida su perturbación natural, entonces podrán ayudar a otros a atravesar con calma esta crisis y a tener paciencia, buena voluntad, equilibrio y compasión. Por lo tanto, consideremos estos cuatro puntos, pues creo que abarcaremos suficientemente el campo para traerles por lo menos cierta medida de luz. Luego trataré de explicar la significación de la Gran Invocación y darles una idea de la naturaleza de las fuerzas invocadas y del significado esotérico que estas palabras (tan fre­cuentemente empleadas por ustedes) están destinadas a impartir.

 

 

 La Causa de la Crisis Actual

 

Es bien sabido que la gran Ley de Renacimiento es la prin­cipal ley controladora en todos los procesos de la manifestación. Rige la expresión exotérica de un Logos solar o de un ser humano, y la finalidad de este constante proceso es producir una forma cada vez más perfecta para el creciente servicio que presta el alma. Por primera vez, desde su creación, la familia humana está en situación de ver por sí misma los procesos del renacimiento de una civilización como expresión de la cultura espiritual en una etapa determinada de la evolución. De allí la magnitud de esta crisis al penetrar en la conciencia humana. Muchas crisis me­nores, iniciando experimentos específicos, tribales, nacionales y raciales, en la renovación de la forma, continuaron y fueron re­gistrados por algún grupo dentro de una nación o por una nación misma (si es suficientemente avanzada). Tal registro nacional se produjo por primera vez en la Revolución Francesa. Estos regis­tros de los designios evolutivos tuvieron lugar con creciente claridad y comprensión durante los últimos doscientos años. Tales crisis ocurrieron prácticamente en todas las naciones en la época moderna, siendo reconocidas, en cierta medida, por los historiadores que las han ampliado, especulando con ellas los filósofos. Pero la crisis actual es mucho más vasta, abarca a la mayoría de las naciones en ambos hemisferios. Ninguna nación queda sin ser afectada en este momento y los resultados son y deben ser registrados en algún aspecto de la vida nacional.

 

 Debido a la efectiva interrelación entre las naciones de todas partes y a la rapidez de la intercomunicación, la actual es la primera y mayor crisis internacional en los asuntos humanos y abarca un período de veintiocho años (de 1914 a 1942), números interesantes, porque 28 (4 X 7) son los años de un ciclo completo de la personalidad. No deseo que por lo anterior infieran que el período de lucha y conflicto activos deben necesariamente pro­longarse hasta 1942. No es así. La rápida terminación del con­flicto o su indefinida extensión, está en manos de la humanidad; los hombres deben determinar cada vez más su propio destino, al pasar de la etapa de la adolescencia a la de la madurez, responsa­bilidad y realización. Este período de veintiocho años es, sin embargo, de principal importancia, y mucho depende de los próximos tres años.

 

Vuelvo a repetir que aún la misma Jerarquía, con todo su conocimiento, visión y comprensión, y con todos sus recursos, no puede ejercer coerción ni predecir lo que hará el género humano. Puede estimular y estimula la recta acción; puede indicar e indica la posibilidad y la responsabilidad; puede enviar y envía sus ins­tructores y discípulos para educar y conducir a la raza; pero en ningún momento ni situación da órdenes o asume el control. Puede extraer el bien del mal, y lo hace iluminando situaciones e indicando la solución de un problema, pero la Jerarquía no puede ir más allá de esto. Si asumiera un control autoritario, se desa­rrollaría una raza de autómatas y no una raza de hombres respon­sables, autodirigidos y con aspiraciones. Esto debe ser seguramente evidente para ustedes y puede servir para responder preguntas en las mentes de los irreflexivos estudiantes ocultistas de hoy. ¿Por qué la Jerarquía no pudo impedir esta catástrofe? Induda­blemente los Maestros de Sabiduría, que poseen el conocimiento y el control de las fuerzas, podrían haber interferido, pero al ha­cerlo hubieran quebrantado una ley oculta y obstaculizado el ver­dadero desarrollo del género humano. Esto nunca lo harán. A cualquier precio el hombre debe aprender a permanecer y a actuar solo. En vez de eso, habiendo los Maestros realizado todo lo que se Les permitía, ahora permanecen al lado de la humanidad sufriente y desorientada y —con la más profunda compasión y amor— ayudarán a los hombres a corregir los errores que inicia­ron, a aprender las lecciones necesarias y a salir de esta crisis (que ellos mismos precipitaron) enriquecidos y purificados en los fuegos de la adversidad. Éstas no son trivialidades, sino eternas verdades.

 

Esta crisis mundial, con todo su horror y sufrimiento es —en último análisis— el resultado de los procesos evolutivos exitosos. Estamos dispuestos a reconocer que cuando ha transcurrido el ciclo de vida de un hombre y ha aprendido las lecciones que la experiencia de cualquier vida particular tuvo como fin enseñarle, su cuerpo físico y los aspectos de la forma interna (suma total de la expresión de su personalidad), empezarán a deteriorarse; los agentes destructores dentro de la forma misma entrarán en acti­vidad y oportunamente la muerte tendrá lugar, dando por resul­tado la liberación de la vida que mora en lo interno, a fin de que una nueva y mejor forma pueda ser construida. Aceptamos lógica­mente esto, ciega o inteligentemente, considerándolo como un pro­ceso natural e ineludible, pero normal e inevitable. Sin embargo, nos inclinamos a olvidar que lo que atañe al individuo atañe tam­bién a la humanidad. Ciclos de civilización como el que llamamos nuestra civilización moderna, son análogos a una particular e in­dividual encarnación humana, con su comienzo, progreso y creci­miento, su útil madurez y su resultante deterioración y la consi­guiente muerte o desaparición de la forma.

 

Las formas están siempre abiertas al ataque. Una fuerte vida subjetiva y un desapego espiritual, son las dos protecciones. Allí donde la forma es más poderosa que la vida, --el peligro es inmi­nente; allí donde el apego al aspecto u organización material pre­valece, se pierden los valores espirituales.

 

Asistimos hoy a la muerte de una civilización o cielo de encar­nación de la humanidad. En todos los campos de la expresión humana se ha establecido la cristalización y deterioración. Dog­mas religiosos caducos y el aferramiento de la teología y las iglesias ortodoxas, ya no son suficientes para reclamar la lealtad de la potente vida espiritual interna; la humanidad es profunda­mente espiritual e innatamente religiosa, pero necesita una nueva forma con la cual revestir las antiguas verdades. Las viejas es­cuelas políticas son consideradas inadecuadas y las nuevas ideolo­gías testimonian la fortaleza de la vida que va en busca de una expresión más propicia; los sistemas educativos, habiendo ser­vido su propósito, son reconocidos rápidamente como inadecuados para satisfacer la necesidad de la exigente vida de la raza; en to­das partes surge la demanda de cambios y de esas nuevas formas, en la vida religiosa, política, educativa y económica de la raza, que permitirá una expresión espiritual más libre y mejor. Tal cambio va llegando rápidamente y algunos lo ven como la muerte —terrible y que debe evitarse si es posible. En efecto, es la muerte, pero una muerte benéfica y necesaria. Esta comprensión de la desaparición de una civilización que da lugar a la constante y presagiante exclamación: "Esto es la muerte de la civilización, y no debe ser". "Esto es el fin del orden, y el antiguo orden debe ser salvado", "Esto es la destrucción de los antiguos y apreciados valores, y no debe permitirse".

 

 En efecto, es verdad que la humanidad está creando este im­perioso cambio en forma innecesariamente cruel y dolorosa, así como lo es también que los seres humanos, por sus pensamientos erróneos, insensatos hábitos de vida física y actitudes emocionales indeseables, precipitan ciertamente un derrumbe físico final, y eventualmente la muerte. Sin embargo, para el progreso del alma del individuo y de la humanidad, la muerte es inevitable, buena y necesaria; es además una práctica con la cual estamos todos fami­liarizados por nuestra propia experiencia y por observarla en los demás. Pero es necesario recordar que la peor muerte de todas (en lo que a la humanidad concierne) sería si una forma de civi­lización, o un cuerpo, llegara a ser estática y eterna, si el antiguo orden nunca se alterara y si los antiguos valores no se trasmuta­ran en superiores y mejores, eso sería realmente un desastre.

 

Debe recordarse también que las fuerzas de la destrucción o muerte, son duales: primero, la vida que surge y se desarrolla rápidamente, demandando más espacio para una mayor expresión y experiencia, y su aspiración espiritual para el cambio y progreso; segundo, las fuerzas reaccionarias y las actitudes conservadoras que se adhieren a lo bien conocido y familiar y detestan lo nuevo, incomprobado y desconocido. Ambas producen la gran divina tran­sición del pasado al futuro y de lo viejo a lo nuevo, de la expe­riencia a la fructificación y luego, nuevamente, a la experiencia. Las realidades son eternas e imperecederas; las formas, efímeras y temporarias; el alma es persistente e inmortal; la forma, mu­table y está condenada a morir. Los procesos de la evolución de­mostraron tener éxito en el pasado y lo tendrán en el futuro para que las formas nazcan, maduren y mueran.

 

Pero (y éste es un punto interesante y significativo) por primera vez, la humanidad es consciente del proceso. Por primera vez ha decidido inteligentemente observar lo que está sucediendo y relacionarlo con la experiencia y el medio ambiente. Esto en sí indica una etapa de verdadero desarrollo y muy deseable. El razo­namiento, el análisis y la presentación de distintos puntos de vista, están teniendo lugar en todos los países en gran escala, con va­riados resultados, basados en diferentes temperamentos de tradi­ción, desarrollo y entrenamiento.

 

Esta etapa de muerte y nacimiento (pues ambos tienen lugar simultáneamente) puede ser fácilmente comprendida por el esote­rista al estudiar la guerra mundial en sus dos períodos caracte­rísticos: 1914‑1918 y 1939‑1942. La primera etapa (si pudieran ver la situación tal como realmente es) fue muy definidamente la etapa de la muerte; la segunda etapa, en la que nos encontra­mos ahora, es literalmente la etapa del nacimiento, o los dolores del parto del nuevo orden y de la nueva civilización, mediante los  cuales puede expresarse el sentido de la vida de la humanidad. La madre muere para que el niño pueda vivir; la forma es sacri­ficada a la vida. Pero el aspecto forma, la Madre o el aspecto materia, está muriendo conscientemente y así, tan conscientemen­te, el niño, la infantil civilización, está viniendo hoy a la existen­cia. Esto es lo nuevo, en lo cual todos participamos. Es la muerte de la personalidad de la humanidad y la llegada del alma.

 

Una muerte así es siempre un proceso penoso. El dolor ha sido siempre el agente purificador, empleado por los Señores del Des­tino, para traer la liberación. El dolor acumulado de la guerra actual y el heredado de la etapa anterior (comenzó en 1914), está produciendo una saludable y mutable conciencia mundial. El Se­ñor del Dolor ha descendido de Su trono y huella hoy los caminos de la Tierra, trayendo angustia, agonía y terror, a quienes no pueden interpretar Sus fines, pero también vuelve a estimular el instinto de la autoconservación que —en su aspecto superior— es el instinto hacia la inmortalidad; tiende a enfocar la atención de la humanidad en el aspecto vida y no en la forma. Los nombres de los Señores del Karma significan simbólicamente y desde el án­gulo de su significado interno: Relación, Iluminación, Dolor y Retorno. Reflexionen sobre esto. Ahora Ellos están particular­mente activos, y en Su actividad reside la esperanza de la huma­nidad.

 

 

Antiguos Acontecimientos Kármicos

 

        No tengo la intención de explicar o elaborar el tema del Kar­ma. Este tema ocultista, aunque fundamentalmente exotérico, la Ley de Causa y Efecto, evoca un reconocimiento general cuando así se la denomina. Cuando se la llama Ley del Karma, es inme­diatamente considerada como misteriosa, oriental y nueva. Lla­mada (como sucede a veces) Ley de Retribución, se le agrega un significado totalmente erróneo. El karma de la humanidad ha descendido hoy sobre ella. Sin embargo, recordaré que el continuo énfasis puesto sobre los aspectos malevolentes del karma, produce una equívoca impresión e impide que se capte plenamente la ver­dad. Existe karma tanto bueno como malo; aún en la situación mundial actual, el buen karma que emana del alma de la humani­dad equilibra al malo que viene del aspecto material y es sobre­estimado constantemente. Es el ritmo de la materia en contrapo­sición al ritmo del alma y constituye las causas iniciadoras del conflicto actual, tanto en las vidas individuales como en la situa­ción mundial general. Cuando esto sea adecuadamente compren­dido, la verdadera imagen podrá emerger en sus corazones y men­tes con mayor claridad.

 

 En un esfuerzo por aclarar la imagen, tendré que pasar por alto muchos detalles esenciales, y me veré también forzado a adop­tar la siempre debatible posición de hacer enunciados que no pueden ser comprobados, cuyos argumentos se basan exclusiva­mente (en lo que al pensador común se refiere) en la deducción de los efectos producidos por causas que no las ve quien no posee iluminación oculta. En el futuro, el hombre desarrollará esa acti­tud mental que considerará las causas como de mayor importan­cia que los efectos; entonces aprenderá a considerar cuidadosa­mente los primeros pasos al iniciar cualquier línea de acción, meditando sobre la misma y deduciendo los efectos probables an­tes de dedicarse a cualquier acto específico. Sólo por el dolor,  el error y el consiguiente castigo, se llegará a esta saludable etapa.

 

Lo que hoy sucede se debe en primer lugar a la dualidad esen­cial del hombre; en segundo lugar, a ciertas líneas principales de separación creadas por este dualismo esencial, en una primitiva etapa de la historia humana y, en tercer lugar, a la creciente ten­dencia hacia la síntesis que la afluencia de la fuerza de Sham­balla está produciendo actualmente. Éste es el enunciado más sim­ple que me es posible hacer respecto a este complejo problema. Con amplias generalidades abarco el pasado, indico los efectos que estamos experimentando en el presente y predigo el futuro.

 

La venida a la encarnación del ser humano espiritualmente autoconsciente, es la causa incitante del conflicto actual. Si los hijos de Dios no hubieran "penetrado en las hijas de los hombres" (forma bíblica y simbólica de expresar la gran relación entre el espíritu y la materia, establecida en el reino humano), si las enti­dades espirituales, la humanidad misma, no hubiesen tomado para sí formas materiales y el elemento positivo espiritual no se hubiera apegado al aspecto material negativo, el conflicto mundial actual no tendría lugar. Pero el Plan divino de la evolución estaba basado en el logro de esta relación entre el hombre espiritualmente cons­ciente y el aspecto forma, y así entró en actividad la gran Ley de Dualidad, dando lugar a la "caída de los ángeles", al descender desde su estado de existencia liberada e inmaculada, a fin de des­arrollar la plena conciencia divina en la Tierra, a través de la encarnación material y el empleo del principio mente. Éste fue el Plan divino, emanado de la Mente de Dios y lanzado a la acti­vidad y al desarrollo, progresivo por un acto de Su Voluntad. En su comienzo, tuvo lugar la original "guerra en los cielos" cuando los hijos de Dios, que respondieron al anhelo divino de experiencia, servicio y sacrificio, se separaron de los hijos de Dios que no respondieron a esa inspiración y eligieron permanecer en su es­tado del ser original y elevado. El Cristo Mismo dio testimonio de esta verdad, en la historia del  Hijo Pródigo y su relación con su hermano mayor, que no había dejado el hogar del Padre. Por esta parábola se evidencia dónde estaba la aprobación del Padre. Un estudio cuidadoso de esta historia y una comprensión intuitiva de sus implicancias, pueden evocar algún día una respuesta al “pecado de la experiencia” como ha sido llamado, y llevar a una comprensión de las dos leyes principales que rigen el proceso: la Ley de Evolución y la Ley de Renacimiento. Aquí está la principal causa iniciadora de lo que está teniendo lugar ahora.

 

La segunda causa surgió lentamente de la primera. La ma­teria y el espíritu, enfocados en la familia humana, y expresando sus cualidades básicas y naturaleza esencial, estaban eternamente en conflicto. En las primeras etapas y durante el largo ciclo le­muriano, la infante humanidad evolucionó constantemente y, sin embargo, a pesar de las separaciones presentes, no fueron reconocidas. La latente chispa de la mente sólo sirvió para llevar una relativa iluminación a los cinco sentidos y su aplicación puramente física. La vida física era fuerte; la vida deductiva, el propio regis­tro de la vida, era prácticamente nulo. En ese entonces la vida de la humanidad estaba enfocada en el cuerpo físico, y se fortificaba y estimulaba la naturaleza animal, desarrollándose el organismo fí­sico y los distintos órganos internos, por el desarrollo de los cinco sentidos; el hombre se convirtió primordialmente en un animal egoísta y agresor, sin embargo, a veces tenía vagas tendencias hacia algo tenuemente presentido como mejor, y momentos de de­seos elevados, que no eran la aspiración ni el anhelo de progreso, tal como los conocemos, sino sus formas embrionarias.

 

Al hombre moderno no le es posible visualizar o comprender tal estado de conciencia, pues lo ha dejado muy atrás. El foco de esta fuerza vital estaba también en la región de las glándulas adre­nales, produciendo la bravura animal y la resistencia al choque. Pero el dualismo de la naturaleza esencial del hombre estaba pre­sente como siempre, apareciendo gradualmente las líneas de sepa­ración; lenta, aunque constantemente, las almas precursoras (una minoría muy reducida) trasladaron en forma gradual su concien­cia, elevándola hasta el plexo solar, y se produjo el reconocimiento del factor deseo por lo que era material y también la capacidad de reaccionar emocionalmente. Hasta entonces el deseo y el ins­tinto fueron idénticos en los tiempos lemurianos. Reflexionen so­bre esto, pues es interesante y concierne a un estado de conciencia del cual el hombre moderno prácticamente nada sabe. Pero, en la época atlante, las líneas de demarcación, entre lo que constituía la vida puramente física y lo que —aunque todavía material— podía ser la meta alcanzada por el esfuerzo, empezaron a controlar la naturaleza puramente animal; el hombre empezó así a ser adquisitivo y a rodearse de lo que deseaba. Entonces las líneas de separación entre el animal instintivo y el hombre adquisitivo, empezaron a definirse con más claridad.

 

Entre estos precursores se desarrolló gradualmente el ele­mento mental, así como se está desarrollando hoy el elemento in­tuitivo entre los tipos mentales; los hombres comenzaron a adqui­rir alguna forma de percepción mental y a utilizar la poca menta­lidad que poseían, en el proceso de acrecentar sus posesiones materiales. Se inició la etapa de la civilización (que básicamente es el reconocimiento de la relación grupal). Un período de exis­tencia urbana reemplazó al de una existencia puramente nómade y agrícola. Los hombres se congregaron para un mayor bienestar y protección materiales e iniciaron los procesos rítmicos de con­centración, extendiéndose mundialmente. Estos ciclos son análogos a los de inhalación y exhalación del organismo físico del hombre. Algún día se hará un estudio de estos factores básicos y contro­ladores de la existencia humana, la dispersión o descentralización de la vida de la comunidad, o la expresión del instinto de rebaño en una vuelta superior o inferior de la espiral de la existencia. Los últimos cien años han visto el surgimiento de un grave pro­blema en la actual tendencia de la humanidad a reunirse en grandes ciudades y a congregarse en vastos rebaños, dejando el campo despoblado de habitantes y creando serios problemas de alimen­tación, salubridad y delincuencia. Este ritmo está cambiando actualmente ante nuestros ojos y soluciona un serio problema: las ciudades son evacuadas y —debido a que los hombres y las mujeres son impelidos hacia el campo por alguna razón— los se­ñores de la evolución están interrumpiendo forzadamente e1 ritmo de esa concentración, y lo sustituyen por el ritmo de la dispersión. Esto contribuirá grandemente al bien de la raza y facilitará el desarrollo de la síntesis subjetiva, que enriquecerá notablemente a la humanidad y dará nuevos valores a la vida.

 

Las líneas de separación entre la naturaleza animal instintiva y alguna forma de deseo (aspiración embrionaria), aumentaron continuamente durante la época atlante, y esta primitiva civiliza­ción empezó a manifestar su propia nota y a establecer nuevas nor­mas de bienestar material y control egoísta, en mayor escala cada vez, a medida que se desarrollaba la existencia urbana. Quizás sea difícil visualizar un mundo tan densamente habitado como el mun­do moderno, pero lo estaba. Debido a que dominaba la naturaleza animal, la tendencia llevaba a la relación sexual y a la procreación de grandes familias, así como sucede en la actualidad entre las clases inferiores de nuestras zonas civilizadas, pues los campesinos y los barrios bajos producen más hijos que los intelectuales. En esos lejanos días, las únicas personas que tenían cierta medida de inteligencia eran los discípulos e iniciados; guiaban y protegían a la humanidad infantil, similarmente a como los progenitores modernos guían y protegen a sus hijos y a como el Estado asume la responsabilidad por el bienestar de la nación. Entonces la Jerar­quía estaba presente en la Tierra como reyes‑sacerdotes, que actua­ban como puntos focales de energía atractiva, atrayendo hacia sí a aquellos cuyos valores más intangible asumían lentamente un vago control, definiendo con más claridad las líneas de separación entre el materialismo y la espiritualidad.

 

Cabe recordar que la espiritualidad de entonces era muy di­ferente de la que hoy se conoce con ese nombre. Era una especie de aspiración hacia un presentido más allá, hacia la satisfacción de la belleza y la integridad de la emoción. No había reflexión —tal como la conocemos— en esta actitud, sino sólo una tendencia hacia lo inalcanzable, pero presentido, y lo que era deseable. La Jerarquía fomentó esto en los pueblos, mediante el don de la inven­ción y el empleo de las masas instintivas en la construcción de grandes y bellas ciudades y estupendas estructuras, cuyas ruinas subsisten hoy, y fue realizado bajo la guía experta de los iniciados y adeptos que emplearon los conocimientos que poseían acerca de la naturaleza de la materia y de la energía, para producir muchas cosas que actualmente el hombre trata a tientas de descubrir y hacer posible. Todo lo que posibilitaron los modernos procesos de la civilización y mucho más de lo que hoy se clasifica como descu­brimiento científico, era conocido en la antigua Atlántida, pero no fue desarrollado por los hombres, sino conferido como un don gratuito, muy parecido a como la gente obsequia a un niño cosas bellas y maravillosas con las cuales se deleita y las emplea, aunque sin comprenderlas. En todas partes había grandes y bellas ciuda­des llenas de templos, y grandes edificios (de los cuales las ruinas de los caldeos y babilonios constituyen sus restos degenerados, cuyo vástago es el moderno rascacielos). La mayoría de nuestro conocimiento científico moderno era poseído por estos reyes‑sacerdotes, y constituía para las masas, un maravilloso tipo de magia. La salubridad, la higiene, los medios de transporte y las má­quinas voladoras se desarrollaron, y eran de un orden muy elevado, pero no fueron la realización del hombre sino dones de la Jerarquía, desarrollados o construidos bajo una sabia guía. Eran controlados el aire y el agua, porque los guías sabían cómo controlar y dominar las fuerzas de la naturaleza y los elementos, pero nada de ello fue resultado de la comprensión, conocimiento o esfuerzo humano. Las mentes de los hombres no estaban desarrolladas ni eran adecuadas para semejante tarea, como no lo está la mente de un infante.

 

La separación entre los dos grupos (uno, expresando las fuer­zas del materialismo y el otro la energía de la luz) aumentó gradualmente, hasta que al finalizar la era Atlante era tan amplia y la línea de demarcación entre las dos escuelas de la vida y del pen­samiento tan clara, que se precipitó una crisis en ese civilizado mundo de entonces, de la cual el conflicto actual es su efecto definido. Esperamos también que constituya la culminación, y de que no vuelva a ocurrir. Entonces tuvo lugar la gran guerra entre los Señores de la Forma y los Señores del Ser, o entre las Fuerzas de la Materia y la Gran Logia Blanca. Un cuidadoso estudio resultará iluminador, particularmente si se lleva a cabo detenida­mente.* Para nuestra comprensión, la explicación puede pa­recer vaga y oscura, pero los asuntos en esa época eran claros. Las Fuerzas de la Luz triunfaron porque la Jerarquía se vio obli­gada a intervenir poderosamente y, con ayuda de ciertas grandes Vidas extrañas a nuestra vida planetaria, llevaron la civilización atlante a un abrupto fin, después de un largo período de caos y desastre. Esto tuvo lugar por intermedio de una culminante catás­trofe que barrió de la faz de la tierra a cientos de miles de seres humanos. Este acontecimiento histórico ha sido preservado en la leyenda universal del gran diluvio.

 

En La Biblia se habla simbólicamente de los que sobrevivie­ron, como también los que fueron salvados en el Arca de Noé, y los antiguos escritos lo describen en los siguientes términos: ‑

"Así como la serpiente‑dragón, que desenrosca lentamente su cuerpo, así los hijos de los hombres, guiados por los Hijos de la Sabiduría, desdoblaron sus pliegues como corriente de agua dulce... Muchos medrosos perecieron en el camino. Pero la mayoría se salvó."

 

Un detenido estudio del relato dado en La Doctrina Secreta, revela el estado de desarrollo inmaduro (desde el ángulo de las normas modernas) y el enfoque básicamente emocional y físico de la humanidad de ese período; mostrará también la capacidad má­gica del hombre para subyugar y controlar los reinos subhumanos y las fuerzas elementales del planeta. Ambos ángulos fueron es­tudiados.

 

Sin embargo, el énfasis se puso correctamente sobre la inter­ferencia e intervención divinas; esto pudo salvar una minoría éticamente sana (la palabra "espiritual" no es aplicable aquí, excepto en forma relativa) y destruir a quienes estaban errónea­mente enfocados u orientados y, por lo tanto, también dedicados a la vida de aspiración y percepción materiales.

 

 El núcleo salvado, formó la base de nuestra actual raza raíz, la Aria. Todo el tema de El Antiguo Testamento se desarrolla alrededor de la evolución y crecimiento de este núcleo. Hablando simbólicamente, los habitantes del arca y sus descendientes y la raza judía, representan el resto de la humanidad que se salvó —salvada por la Gran Logia Blanca a pesar de ellos mismos y frente a tremendas dificultades.

 

Aquí dos cosas merecen atención. La primera y menos im­portante, desde el punto de vista del alma, es la desaparición de la faz de la Tierra de, prácticamente, todo indicio de la maravillosa civilización atlante, excepto esos pocos tesoros arqueológicos que intrigan e interesan a los modernos investigadores, además de esos vagos recuerdos de antiguas realizaciones científicas que conducen al estudiante moderno a la investigación e invención y lo incitan al descubrimiento y a la producción de lo que llamamos los triunfos de la ciencia moderna.

 

La segunda es que, para bien de la humanidad, la Jerarquía se retiró a segundo plano, dejando al hombre abrirse camino fuera del espejismo y la ilusión del materialismo con métodos correctos, y eventualmente eliminar las antiguas separaciones. La guerra debe ser llevada a su culminación y expresión finales, teniendo en vista que debe ser descartada definitivamente como medio de lo­grar los fines deseados.

 

* La Doctrina Secreta, T. III, Págs. 257‑426.

 

 

La Era Moderna

 

Quisiera detenerme aquí y recordarles uno o dos puntos que deberían ser reconocidos a medida que encaramos esta era mo­derna donde tienen lugar todos estos efectos culminantes. Los describiré concisa y claramente.

 

Las líneas de separación entre el materialismo y la espiri­tualidad (como ahora entendemos los términos) se han aclarado acrecentadamente. Dos cosas han tendido a crearlo. Primero, el pronunciamiento de los Diez Mandamientos. Éstos, aunque negativos en su forma y dogmáticos en su actitud, esclarecieron ade­cuadamente los asuntos y las actitudes requeridas. Debido a la relativamente inferior etapa de la inteligencia humana universal, en la época en que fueron dados (pues las fechas bíblicas no son correctas y la de su pronunciamiento es mucho más antigua de lo que se cree) se los expresó bajo la fórmula “Tú no. . .” diri­giendo así la atención humana a la expresión material de las tendencias materialistas. En días futuros, los Diez Mandamientos serán expresados a la inversa, de la cual el Sermón de la Montaña y las Bienaventuranzas son la forma embrionaria.

 

Segundo, la Jerarquía se retiró para que la humanidad, una vez alcanzada la madurez y la edad del propio albedrío, no fuera impedida ni obstaculizada por la coerción y la indebida protec­ción, sino que expresara sus principales características divinas; de éstas, el libre albedrío y el empleo discriminador de la mente, son las cualidades sobresalientes. En los días atlantes no existía libre albedrío. Ahora hay una tendencia al libre albedrío (obser­ven este término) y la denominamos libertad e independencia, libertad de pensamiento y derecho del individuo para determinar las disposiciones que controlan o deberían controlar al grupo del cual forma parte. Todos estos son atributos y cualidades del libre albedrío, pero no el principio divino del libre albedrío en sí. Poco sabemos sobre él. Sólo los discípulos e iniciados del mundo cono­cen el verdadero significado e implicación de la libertad de elec­ción y del correcto empleo de la voluntad, y esto porque están motivados por el bien grupal y la necesidad de la mayoría.

 

La prueba a la cual había de ser sometida la humanidad, y es hoy el factor controlante, era si —dado el desarrollo y conoci­miento mentales— consagraría ese conocimiento y su realización científica y mental al bien grupal o a fines egoístas, a los asuntos materiales, o a los incentivos e impulsos espirituales. Este antiguo conflicto ha sido llevado ahora a otro campo de la expresión hu­mana, el de la mente —ya que la raza ha progresado y las perso­nalidades de los seres humanos han alcanzado una etapa elevada de integración y realización— se ha hecho muy agudo, y ahora que es tan completo el esclarecimiento de las cuestiones y está tan bien definido el alineamiento de los oponentes en dos grupos, es po­sible la lucha final.

 

La mayoría de las personas inteligentes del planeta se dan cuenta hoy de la actuación inteligente y de la capacidad de la generalidad para presentar a la mente las condiciones subyacen­tes, aunque su punto de vista esté necesariamente matizado por las tradiciones nacionales, las ideas y políticas heredadas, como también por el control y las tendencias del medio ambiente, la raza ha avanzado mucho hacia su emancipación final. Por lo tan­to, hay cierta medida de libre albedrío y esto constituye un factor enteramente nuevo y un desarrollo muy satisfactorio. Les recor­daría un punto muy importante y es que las masas —la clase me­dia, burguesa y proletaria (empleo estas palabras en su sentido general y simplemente debido a su significado y significación)— siguen siendo víctimas de la autoridad del control, y permanecen relativamente irreflexivas e infantiles. Esto significa que el verdadero conflicto es entre una pequeña minoría, para la cual los asuntos son claramente iluminadores, y que defi­nidamente se ha alineado con cualesquiera de las fuerzas en lucha. Un simple puñado de hombres, los descendientes directos, o más bien las reencarnaciones de los conductores del antiguo conflicto atlante, se hallan ahora en la tierra dirigiendo las fuerzas de la luz o de la oscuridad, trayendo a la existencia millones de hombres que apoyarán directamente a sus conductores, y cuya voluntad será la de ellos.

 

Las líneas de separación se han extendido constantemente y puede decirse ahora que una parte de la humanidad está orien­tada hacia los valores superiores altruistas y espirituales, cuyas notas clave son el sacrificio, el bien grupal y la comprensión mun­diales, y la otra está enfocada predominantemente en lo material, cuyos objetivos son egoístas, animados por la ambición y el espíritu de adquisición.

 

La gravedad de esta situación y la amplia extensión de la separación, indujeron a la Jerarquía observadora a dejar que afluya directamente al mundo (no obstante el riesgo que impli­caba) la fuerza de Shamballa. El objetivo fue estimular el libre albedrío de las masas; el resultado fue relativamente bueno, pues condujo a la formulación y expresión de las grandes ideologías mundiales —fascismo, democracia y comunismo, así como también a esa mezcla peculiarmente distorsionada de fascismo y comunis­mo que actúa con el nombre de hitlerismo o nazismo. Todas estas ideologías son fomentadas por el deseo de las masas de mejorar la condición en la cual vive la población de cualquier país, y se ha enfocado en forma expresiva y creadora por la influencia que ejerce la fuerza de Shamballa. Pero otro resultado de esta afluen­cia de voluntad al poder, fue la estimulación de cierto grupo de personalidades destacadas en muchos países, de manera que asu­mieran el control de las masas y pudieran determinar las defini­ciones y los métodos —religiosos, políticos y sociales— de las diferentes naciones. Un grupo relativamente pequeño de personas, en cada nación, decide todas las cuestiones importantes y deter­mina las principales actividades nacionales. Lo hacen ya sea por la fuerza, el terror y el engaño, o por la persuasión, las bellas palabras y la aplicación de móviles ideológicos. Los Señores del Destino aprovechan esta situación de modo de llevar a un fin el antiguo conflicto y permitir que la humanidad entre en la nueva era acuariana, relativamente libre y con una más clara compren­sión de las correctas metas y relaciones humanas y del futuro predestinado del hombre.

 

No tiene ningún valor atribuirle relación al actual conflicto mundial y a los guías mundiales, con el conflicto y los conductores de la época atlante. Basta decir que muchas de las mismas perso­nalidades (en una vuelta más elevada de la espiral) desempeñan nuevamente diversas partes en el gran drama. De nada les serviría ni comprenderían mentalmente la situación, si acentuara los detalles de esta gran guerra y su analogía moderna; tampoco tendría para mí ningún valor comparar los antiguos métodos y los métodos modernos por los cuales una de las partes lleva adelante la lucha por la supremacía. No están en situación de verificar lo que digo o controlar la exactitud de mis enunciados, sin embargo, el punto de mayor importancia es llegar a una clara comprensión de lo que está en juego y a una justa apreciación de los valores involucrados y también a una correcta captación de los ideales que animan a ambos grupos antagónicos.

 

En los días atlantes, se dijo que la lucha era entre las Fuerzas de la Oscuridad (la así llamada "Logia Negra de Adeptos") y las Fuerzas de la Luz (denominadas Gran Logia Blanca, la Jerarquía de Maestros). En aquel entonces era aproximadamente verdad, pues el conflicto se libró entre dos pequeños grupos, siendo las masas simplemente ciegas y miserables víctimas de la lucha y de la situación.

 

Ahora no es posible ni apropiadamente admisible establecer tal clara diferencia entre las fuerzas comprometidas. Ninguna nación o grupo de naciones puede ser clasificado en una amplia generalización como blanco o negro. No olviden esto. Sólo hablan así quienes no tienen visión y poseen un espíritu intolerante y par­tidista. Todas las naciones contienen millares de personas que pertenecen a la categoría de los que son impelidos por las Fuerzas de la Luz y, en consecuencia, responden normal y fácilmente al concepto de la buena voluntad, al deseo de rectas relaciones entre todos los hombres y al ideal del verdadero entendimiento interna­cional y mundial. En todas las naciones existen aquellos a quienes no les atrae esta situación, y hallándose aún en la oscuridad, no ven los verdaderos problemas. Éste es un enunciado real. Una ma­yoría trata de lograr el establecimiento de la buena voluntad y el entendimiento, pero —como he señalado en escritos anteriores— es relativamente fútil para controlar todavía la situación o para obli­gar a sus conductores a seguir la voluntad al bien de las masas. Son inspirados o protegidos por la Jerarquía de la Luz y con ellos debe llevarse adelante la tarea de estimular la libre expresión de esta buena voluntad, cuando el conflicto llegue a su fin.

       

        Respecto al otro grupo, tenemos los que por inclinación o an­tiguo karma descienden de los Señores de la Oscuridad; sus accio­nes e ideales hacen posible la actividad de las fuerzas del materia­lismo. Quisiera que observaran esta forma de expresión. Aún el más peligroso de estos descendientes es, sin embargo, consciente de alguna forma de idealismo, pero se han extraviado y responden plenamente a la voluntad de poder (poder en el plano físico me­diante la actividad de la forma). Esto es estimulado por la afluen­cia de la energía shambállica. Debido a estas reacciones y tenden­cias, constituyen puntos focales para esas Vidas y Energías inherentes a la materia misma, cuya influencia y trabajo están dedi­cados a la conservación de la forma y de todo lo que existe. Se esfuerzan constantemente por anular lo nuevo y detener la evolu­ción y el desarrollo de la conciencia humana. No olviden que la verdadera cuestión reside en el campo de la conciencia y que la lucha es entre la forma y la vida dentro de la forma, y entre el pro­greso, que conduce a la liberación del espíritu humano, y la acti­vidad reaccionaria, que lleva al aprisionamiento de la conciencia humana y a restringir su libre expresión.

 

Haría aquí una pausa y les pediría solemnemente no ampliar las líneas de separación, ubicándose, ustedes y todos los que siguen su misma ideología, del lado de las Fuerzas de la Luz, y a las demás personas y sus ideologías, con las cuales ustedes quizá no estén de acuerdo, del lado de las Fuerzas de la Oscuridad. El problema es, en último análisis, el derecho a expresar la voluntad al bien, el derecho a expresar relaciones humanas, no obstaculi­zadas por las barreras territoriales y hábitos mentales naciona­les; involucra el derecho y la sentida necesidad de manifestar amor a todos los seres, y de esa manera desarraigar todo odio y separatividad. Concierne al derecho de todas las naciones a vivir en paz con sus vecinos y en armonía entre sí, expresar la verda­dera y subjetiva síntesis de la humanidad y a no anteponer posesiones, fronteras, cultura, poder y ambición nacionales, al bien general y a la felicidad del mundo de los hombres. Éste es el problema real y subyacente. Todos los desafíos nacionales, llama­dos patrióticos, son simples tentativas de los conductores de todas partes para mantener al pueblo en una línea particular de pensa­miento y de acción. Asegurar el mundo para la democracia, tener un lugar para vivir, defender los derechos de las pequeñas nacio­nes, conservar el equilibrio del poder, oponerse a la fuerza con la fuerza, restablecer las antiguas e históricas fronteras, imponer alguna cultura considerada deseable, evitar la destrucción eco­nómica, mantener los objetivos e intereses nacionales, son todos puntos de discusión de los conductores actuales. Pero la verda­dera cuestión intangible es hallar Quién dirija. ¿Qué camino to­mará la humanidad?  ¿Seguirá el camino del altruismo, expresado en la disposición de actuar siempre en bien de todos, promoviendo así el entendimiento y la unidad mundiales, o el camino del egoísmo y de la agresión, expresados en un intenso nacionalismo, sacrificando los verdaderos y superiores valores de emancipación, independencia y libertad de pensamiento? Este egoísmo puede manifestarse como agresión, o una neutralidad activa. Las nacio­nes que no participan en esta lucha, perderán mucho y —ensanchando su propia lucha egoísta y oscureciendo la real situación  con hermosas palabras— ayudarán a prolongar la lucha, evi­tando que su propio pueblo aproveche una oportunidad útil.

 

Señalaría también que así como en todas las familias, em­presas comerciales y organizaciones, existen los que constituyen puntos de autoridad enfocada y son los diseñadores de las acti­vidades planificadas, también dentro de ese grupo o cuerpo orga­nizado, denominado humanidad, tenemos puntos focales similares o aquellos que planifican, dirigen y producen los acontecimientos y eventos externos, que están en el período de realización de la personalidad –ese momento en que los seres humanos, habiendo alcanzado la integración y una fusionada expresión de sentimien­to, percepción y mente, trabajan en forma activa y efectiva en el plano físico. Estos puntos focales son empleados para producir dos grandes cambios en el mundo; primero, la fusión y mezcla de los pueblos y la minorías, a fin de que los imperios coordinados y las naciones cultas empiecen a aparecer en todas partes y, se­gundo, el cambio de fronteras y la alteración de límites para dar lugar a un completo reajuste del mapa del mundo, en Asia, Eu­ropa y África.

 

Evidentemente, se observará que existen tres métodos o mo­dos principales para producir estas fusiones. Gran Bretaña, los Estados Unidos de América y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.), están desarrollando el principio de fede­ración, de relación y de fusión de cuerpos en conjuntos concentra­dos, que responden a la misma inspiración, pero empleando sus propios métodos especializados para obtener los fines deseados. No se sorprendan de que incluya a Rusia en esta triplicidad. Su ideología es fundamentalmente tan sana como la de los demás grupos, pero la diferencia reside en los factores de la persona­lidad y en el modo de aplicar la ideología. El control ejercido por personalidades poderosas y peligrosas y el empleo de métodos de fuerza y crueldad, fueron evitados en los primeros dos grupos de naciones, y la razón se halla en la fuente de inspiración que produce los efectos. Otra razón reside en que se ha ubicado el poder en manos de quienes históricamente no están preparados para gobernar y en la de aquellos cuya pasada evolución los con­dujo hasta ahora sólo a la etapa infantil de la evolución.

 

Sin embargo, en estos tres grupos deben observarse muchas cosas interesantes. Una de ellas es que Gran Bretaña representa una fusión, cuyos cimientos fueron establecidos en un largo pasado histórico de preparación para gobernar; otro, el de los EE.UU., representa una fusión que está en desenvolvimiento y desarrollo en el presente, cuyos experimentos son nuevos, aunque empleando factores de cada nación de Europa; la U. R. S. S., a su vez, repre­senta la fusión venidera o síntesis futura. En los tres, tenemos una expresión interesante e inmediata de los tres aspectos divi­nos; cada uno inspira y colora la civilización embrionaria. Gran Bretaña expresa la voluntad de poder, pero, a causa de la edad y la experiencia adquirida a alto precio, está hoy suavizada por la justicia y una creciente comprensión de la necesidad humana, siendo, a su vez, en el pasado y durante muchos siglos, resultado del control por la aristocracia, con su paternalismo, conser­vadorismo y métodos de lento reajuste. Los EE.UU. expresan la voluntad de amar que se demuestra como capacidad para absorber vastamente elementos divergentes y, sin embargo, presentar igual oportunidad a todos. Esto se produce mayormente debido a que el control en esta federación de estados, está en manos de la burguesía, con sus metas financieras, su poder de determinar las condiciones de vida y su veloz y simpático contacto con la vida. Su método no es el de un ajuste lento, sino de rápida asimilación. En ese país la gente es muy sensible a la influencia de la Jerar­quía. La U.R.S.S. expresa la voluntad de crear y establecer nuevas condiciones y un nuevo orden —planificado, determinado y pre­visto. Frecuentemente ha sido impuesto mediante la crueldad, una disposición para los convenios, el cambio o el desprestigio del ideal original, llevado a cabo a su vez por la actividad del proletariado, por su incapacidad de gobernar, por su deseo de ejercer represalias y por su ignorancia de la tradición y de los procedimientos heredados.

 

Por lo tanto, un experimento muy interesante se está reali­zando en estos tres grupos de elementos interrelacionados y de distintos ideales nacionales. La U.R.S.S. pondrá eventualmente el énfasis y se interesará principalmente por Asia, hasta los lí­mites del Océano Pacífico, produciendo cambios en ese continente. Gran Bretaña, por su exitosa demostración del principio de fede­ración, puede efectuar mayores cambios en Europa si existe una percepción despierta, una real y benévola justicia y una inteli­gente paciencia. Los EE.UU. tienen una tarea similar que reali­zar para las Américas, que demandan un orden estatal elevado y un espíritu de comprensión.

 

Si han comprendido bien las sugerencias que anteceden, será evidente que la fuerza shambállica trabaja a través de esa comu­nidad de naciones federadas, llamada Imperio Británico y ex­presa la voluntad hacia la síntesis y la voluntad para un proceder justo y legal. La fuerza de la Jerarquía puede expresarse acre­centadamente a través de los Estados Unidos de América, porque el reconocimiento intuitivo de las realidades subjetivas y el sen­tido real de los valores superiores pueden controlar, y frecuente­mente controlan, los impulsos que rigen a este grupo de estados federados. La voluntad de ser que posee la humanidad con su énfasis casi extravagante puesto sobre los valores humanos, y la voluntad de gobernar creadoramente, es la contribución de la U.R.S.S., esa gran federación de repúblicas. De esta manera, puede verse la expresión de la influencia que ejercen los tres grandes centros mundiales a que me referí, mediante estos tres grupos de naciones. Al mismo tiempo, la fuerza de Shamballa está activa en todos ellos, pues produce federación y síntesis. Su primera gran expresión o demostración del espíritu de fusión, tuvo lugar en los siglos XVIII y XIX y condujo a la creación de países como Italia y Alemania, formados por muchos pequeños estados, duca­dos y reinados. Resultaría muy iluminador estudiar la historia de la tendencia hacia la fusión en el mundo moderno. Se descubrirla que los primeros débiles indicios se percibieron alrededor del año 1575 de nuestra era, debido a que se permitió afluir esta fuerza cuando se la exigió en la Conferencia Centenaria de la Je­rarquía, celebrada en 1425. En escritos anteriores me he referido a dicha conferencia.*

 

En el segundo grupo donde hubo cambios de ideologías y reacción a la necesidad de la masa, tenemos a Francia, Alemania, Italia, España y Portugal, alterando todas ellas su antigua polí­tica y sus sistemas de gobierno, que reaccionaron gradual y lenta­mente a la fuerza shambállica. Sin embargo reaccionaron a esa fuerza por intermedio de grandes y destacadas personalidades, particularmente sensibles a la voluntad de poder y a la voluntad de cambiar, las cuales (durante los últimos 150 años) alteraron el carácter de sus vidas nacionales y acrecentadamente hicieron resaltar los más grandes valores humanos. Los hombres que inspi­raron la iniciadora revolución francesa; el gran conquistador Na­poleón; Bismark, el creador de una nación; Mussolini, el regene­rador de su pueblo; Hitler, que elevó sobre sus hombros un pueblo angustiado; Lenín, el idealista; Stalin y Franco; son todas expre­siones de la fuerza shambállica y de ciertas energías poco com­prendidas. Éstos realizaron cambios significativos en su día y generación y cambiaron la faz de Europa, afectando incidental­mente a Asia y condicionando las actitudes y política en América.

 

Los resultados, aun cuando peligrosos y terribles, desarrolla­ron dos características vitales en la humanidad. Una fue el am­plio desarrollo de la facultad discriminadora, la otra una tenden­cia a la dispersión que tuvo como consecuencia diluir los valores civilizados y culturales y los variados dones que muchas personas impartieron al alma del mundo. La emigración de los pueblos, desde Gran Bretaña a las colonias, la emigración de todas las naciones de Europa a América del Norte y del Sur, la dispersión de los pueblos dentro de los límites nacionales, como resultado de la guerra y la conveniencia de evacuar las ciudades, trajo el tras­lado de personas fuera de Italia y de grupos dentro de Rusia, más el constante deambular de los judíos errantes, lo cual indica un desmoronamiento en escala mundial de todas las fronteras exter­nas y la institución de un proceso de fusión y amalgamación como el mundo nunca había visto. Constituye un sistema educativo de incontable valor que conduce a la constante necesidad de reajus­tar los puntos de vista, cambiar las normas de vida de los matri­monios mixtos y las así llamadas relaciones ilícitas. El cambio externo está produciendo una síntesis interna y dispersión externa, las separaciones se desarrollan internamente en relaciones más estrechas y en un tolerante espíritu de comprensión. El poder de considerar, elegir, pensar y discriminar, se va desarrollando rápi­damente entre las clases de todas partes, como resultado de los numerosos sucesos catastróficos, la aparición de numerosas circunstancias cambiantes y los incontables puntos de vista y teorías sobre gobierno y religión; éstos surgen en forma natural de los nuevos contactos y la rápida presentación de los acontecimientos por medio de la prensa y la radio.

 

Esto es importante desde el punto de vista de la evolución y del acrecentamiento de la conciencia mundial. Los sucesos en el plano físico son incidentales y transitorios.

 

Los eventos y las precipitaciones del plano físico se llevan a cabo y son posibles mediante puntos focales de energía, los dicta­dores del mundo, los estadistas y los seres humanos descollantes de todos los países, así como también lo grupos que trabajan acti­vamente en todos los países para sus propios fines o —como su­cede más a menudo— bajo la influencia de algún ideal o sabiduría grupales, además de la ambición, la voluntad de poder y el en­grandecimiento personales. A estas personas se las denomina dic­tadores, demagogos, conductores inspirados u hombres justos y sabios, de acuerdo con nuestra particular ideología, tradición, actitud hacia nuestros semejantes y determinado entrenamiento político, económico y religioso. Pero todos estos conductores son simplemente seres humanos y, al igual que los demás hombres —idealistas equivocados, patriotas, egoístas, impresionables, ton­tos, astutos, poderosos, enfocados en alguna meta o ambición, con clara visión y, al mismo tiempo, con reacciones miopes, crueles o sabias, según el caso— son en último análisis, personalidades alta­mente desarrolladas. Se los utiliza para dirigir cambios grandes y necesarios y alterar la faz de la civilización. Los métodos erró­neos empleados y la maldad, son defectos de la humanidad y de los hábitos mentales que trasformaron al género humano en egoísta y cruel y es la causa de que este espíritu grande y universal de la voluntad de cambio, se manifieste tan poderosa y cruelmente.

 

No culpen a las personalidades involucradas o a los hombres que producen estos acontecimientos ante los cuales nos hallamos hoy desorientados y anonadados. Son únicamente el producto del pasado y las víctimas del presente, siendo al mismo tiempo los agentes del destino, los creadores del nuevo orden y los iniciadores de la nueva civilización; son los destructores de lo que debe ser destruido antes de que la humanidad pueda seguir adelante por el Camino Iluminado. Son la personificación de la personalidad de la humanidad. Por lo tanto, cúlpense a sí mismos de lo que está sucediendo hoy y no traten de evadir la responsabilidad transfi­riéndola a los hombros de los hombres espectaculares o estadistas, dictadores, o a algún grupo. No señalen a una sola persona o grupo, acusándolos de ser la causa de la condición mundial actual. Tampoco esperen que una sola persona o un solo grupo, traiga la liberación o halle solución al problema mundial. Esto debe hacerlo la humanidad misma. La humanidad debe comenzar a actuar, y lo hará cuando llegue el momento oportuno. Reconocer la responsa­bilidad, los errores conjuntos, los antiguos conceptos erróneos, las actitudes y costumbres mentales equívocas, el propósito y la intención mundial egoísta, el espíritu de agresión universal que, a través de las edades influyó primero a una nación y luego a otra, la tendencia del siglo pasado a cristalizarse y a ser estático, las fuerzas reaccionarias por todas partes —son defectos universales y ninguna nación ni raza está libre de culpa ni tiene las manos totalmente limpias. Además, ningún grupo nacional está totalmente equivocado ni es malo, o puramente bueno y altruista. En todas partes hay mezcla de móviles. El nacionalismo, la agresión, el egoísmo y la crueldad de todos los países, enfrentan el deseo de un entendimiento mundial, relaciones pacíficas y también un espí­ritu altruista y benéfico en todas las naciones. Las Fuerzas de la Luz tienen sus adherentes y trabajadores en todos los países, aun­que algunos no pueden expresarse por estar sujetos a mayores obstáculos. Lo mismo sucede con las Fuerzas del Materialismo. Y entre estos grandes grupos se hallan las masas —esperando el surgimiento de una nueva oportunidad y nuevas revelaciones.

 

La universalidad de estas condiciones y la nitidez de las cosas han hecho de este período una oportunidad e iniciación planetaria. La iniciación es esencialmente salir de los antiguos controles y entrar en el control de valores más espirituales y acre­centadamente superiores. La iniciación es una expansión de con­ciencia que conduce a un creciente reconocimiento de las reali­dades internas. Es también el reconocimiento de un renovado sentido de la necesidad de cambio y de la dirección inteligente de estos imprescindibles cambios, para que pueda tener lugar un proceso real; la conciencia se expande y se vuelve más generosa y divinamente incluyente, y el alma controla en forma nueva y poderosa, al asumir acrecentadamente la dirección de la vida del individuo, de una nación y del mundo.

 

En último análisis, y desde el punto de vista de la Jerarquía, el conflicto actual entre la personalidad de la humanidad (que expresa los valores materiales como factor dominante en la expe­riencia de la vida) y el alma de la humanidad (que expresa los valores espirituales como factor dominante en los asuntos hu­manos), es idéntico al conflicto que tiene lugar en la conciencia de un ser humano cuando éste ha alcanzado la etapa del disci­pulado y enfrenta el problema de los pares de opuestos. Este conflicto se manifiesta de muchas maneras, de acuerdo al punto de vista y al trasfondo del pensamiento. Podría llamarse el con­flicto entre el Cristo y el Anticristo, pero no como lo comprenden quienes emplean esas frases. Ninguna nación expresa el espíritu del Anticristo, así como tampoco nación alguna expresa el espí­ritu erístico. El Cristo y el Anticristo son las dualidades del espiritualismo y el materialismo, tanto en el individuo como en toda la humanidad. Se puede hablar de Dios y del Diablo con las mismas implicancias básicas. ¿No es acaso el hombre una expre­sión de la divinidad (Dios), en una forma material (el Demonio)? y ¿qué es la materia, sino el medio por el cual la divinidad debe eventualmente manifestarse en toda su gloria? Pero cuando eso tenga lugar, la materia ya no será un factor controlante sino simplemente un medio de expresión.

 

Por lo tanto, la batalla se libra entre el aspecto forma de la vida y el alma. El Morador en el Umbral (el umbral de la divi­nidad, hermanos míos) es la misma humanidad con sus antiguas costumbres mentales y su egoísmo y codicia. La humanidad ahora está frente al Ángel de la Presencia —el alma cuya naturaleza es amor, luz y comprensión incluyentes. El gran problema de hoy es ¿cuál de los dos saldrá victorioso del conflicto y cuál de estos dos grandes agentes de la vida determinará el futuro de la huma­nidad e indicará el camino que la humanidad decidirá seguir?

 

Los asuntos en juego están claros para las personas que piensan correctamente. La intolerancia, el intenso orgullo nacio­nal y la propia satisfacción, pueden cegar a los hombres a las realidades actuales, pero hay suficientes personas que piensan con claridad para que sea probable un futuro de correctas deci­siones, como en ningún otro momento en la historia de la raza.

 

* Tratado sobre Magia Blanca, Págs. 293‑318.

   Tratado sobre los Siete Rayos, T. I, Págs. 144‑158.

 

 

 Preparación para la Buena Voluntad Mundial

 

Las causas de la actual guerra son antiguas. Esta secuencia histórica de los factores predisponentes puede ser claramente trazada en los registros exotéricos de todas las naciones y también los registros esotéricos de la Jerarquía. Las cualidades humanas inherentes que condujeron al desarrollo de la guerra actual son bien conocidas. Quienes son conscientes y observadores de la gue­rra que se libra dentro de sus propias naturalezas, entre el egoís­mo de la personalidad y el altruismo del alma, se dan cuenta de las implicancias y las analogías. ¿Dónde reside por lo tanto la solución? ¿Qué debe hacerse para detener los fuegos del odio, de la agresión, de la venganza y del temor? Además, ¿qué debe ha­cerse como preparación para cuando llegue el momento de la re­construcción del mundo de los hombres y la inauguración de la nueva y mejor civilización? Consideraremos esto brevemente.

 

En lo que respecta a la participación activa en el trabajo que debe realizarse, a fin de preparar el mundo para la expresión de la buena voluntad, poco puede hacerse de naturaleza exotérica activa en este momento; es necesario esperar con paciencia y ver qué sucederá y qué dirección seguirá la actividad de las naciones. Pero hay mucho que realizar de naturaleza esotérica y prepara­toria y esto trato de plasmarlo en las mentes.

 

Hasta la fecha y a pesar de las apariencias, las Fuerzas de la Luz son victoriosas y mantienen definidamente firmes los asuntos. Por esta razón no ha podido ser extinguido el espíritu de buena voluntad ni el entendimiento comprensivo que existe entre los pueblos de las naciones, sin excluir a Alemania, la cual fue la característica significativa y sobresaliente del conflicto actual. Existe allí poco odio o espíritu de venganza, y este hecho consti­tuye la diferencia entre esta guerra y la de 1914. Indica un triunfo para las Fuerzas de la Luz, y en ello reside la esperanza del futuro. Sin embargo, aquí es donde debe considerarse el factor tiempo, pues una guerra prolongada puede causar un cambio en esta actitud deseable, y una experiencia muy drástica producirá cambios psicológicos profundos e inevitables en el pensamiento y la acción humanos. Esto debe ser neutralizado conscientemente. Aunque no ha sucedido todavía, podría suceder, y si ocurre cau­sará mucho dolor, terror, terrible anticipación y sufrimiento, y la agonía producida por el espectáculo del sufrimiento podría even­tualmente trasformar esta buena voluntad en un espíritu diná­mico de odio y revancha, a no ser que sea contrarrestado definida y conscientemente. Los grupos que se adhieren a los principios de las Fuerzas de la Luz, que dedican todo esfuerzo a poner fin  al espíritu de agresión y a librar al mundo de los puntos focales de la influencia y el poder materiales, deben llevar todavía a cabo la tarea de unir a los hombres y mujeres de todas las naciones con espíritu de comprensión amorosa y deben servir de intérpretes entre las naciones, en términos de hermandad y del nuevo orden.

 

Esto no es fácil realizarlo ahora. Los cuerpos astrales o emo­cionales de los seres humanos (que constituyen el cuerpo astral de la humanidad como un todo) están hoy en un estado de caos y son arrastrados por antiguos deseos, actitudes egoístas, profundamente arraigadas, y por viejos odios. La tarea también se com­plica por la actividad de los procesos mentales del hombre, caracterizados por destacadas y desarrolladas ilusiones, actitudes sepa­ratistas y argumentos plausibles. Pero, al mismo tiempo, hay en el mundo suficientes personas que responden al espíritu de buena voluntad, de comprensión tolerante, animándolas el deseo de rec­tas relaciones humanas permanentes.

 

He sugerido anteriormente* que debería ser posible —en fecha posterior— el reconocimiento mundial del Día del Olvido, del Perdón y del Cumplimiento del mandato bíblico de "olvidar las cosas que quedan atrás y seguir adelante" hacia la nueva era, las nuevas relaciones y la nueva civilización. Podría empe­zarse a planear y trabajar para esa época y momento psicológico, donde esta idea pueda ser presentada. Vendrá inmediatamente después de la cesación de las hostilidades. Pero hoy en todos los países, cuando sea posible, debe ser educado el pueblo en esta ex­presión de síntesis y de interrelación humanas.

 

Sin embargo, ello implica poner énfasis sobre los valores a los cuales me he referido anteriormente en este artículo. Ésta es la responsabilidad conjunta de la humanidad, debido a sus errores generales y a las antiguas actitudes y controles erróneos. En con­secuencia significa descender de nuestra posición de críticos y adjudicadores de la responsabilidad, y emprender conjuntamente la enorme tarea de cambiar las condiciones actuales e instituir esa política contraria que hará posible un orden mundial unido. No es una tarea fácil. Exhorta a todos los hombres y mujeres de buena voluntad del mundo, y los incita a prepararse, mientras continúa el conflicto, para lo que podrá realizarse una vez que haya terminado.

 

He dado mucha información que puede proporcionar la base de los objetivos y métodos. Nada de lo que he delineado ha quedado anulado, sólo fue postergado su cumplimiento. Durante siete años críticos estuvo en las manos de los hombres espiritualmente orientados, de las iglesias de todos los países, de los hombres de  buena voluntad y de los aspirantes mundiales, de modo que su trabajo pudiera evitar el conflicto actual. Pero el espíritu crístico se perdió dentro de las organizaciones clericales; el énfasis fue puesto sobre la teología técnica; el espíritu de buena voluntad no se expresó dinámica y prácticamente, sino teórica y negativa­mente; los aspirantes del mundo no poseían un verdadero sen­tido de los valores, sino que se contentaban con dedicar un poco de tiempo a la vida espiritual y a algunas personas, pero se perdió mucho tiempo en objetivos personales e individuales. El espíritu de inercia embargó a los mejor dispuestos y a las personas más comprensivas; nada de lo que hicimos sirvió para despertarlos ni para que iniciaran una poderosa acción o sacrificaran sus valores personales temporarios en bien de los valores duraderos y univer­sales. Lo individual fue más importante que el bien de la totalidad.

 

No se desalienten, hermanos míos, que no son ustedes solos, sino que forman parte de un vasto número de personas, si esto les trae cierta satisfacción.

 

Pero ante ustedes hay una renovada oportunidad de natura­leza práctica que corresponde a esferas definidas de trabajo y de actividad planeada. Ante todo, se les pide que se preparen para la gran oportunidad que vendrá al final de este conflicto, y que

 

1.        expliquen con claridad a los pueblos la causa por la cual se les brinda la oportunidad, causa dedicada a poner fin al actual estado de cosas, y que

 

2.        ideen algún acontecimiento dramático universal, que ser­virá de inspiración e inauguración de la nueva era de buena voluntad y rectas relaciones humanas.

 

Además, debe mantenerse un constante proceso de recto pen­sar, correcta interpretación de los acontecimientos actuales y la debida preparación mientras dura la guerra, a fin de contrarrestar cualquier debilitamiento del espíritu de buena voluntad, ya logrado para que la comprensión acreciente su potencia y no haya ofuscamiento. Para lograr esto, se sugieren las siguientes activi­dades, comenzando con las que conciernen al trabajador indi­vidual:

 

1.           Vigilen personalmente toda palabra hablada o escrita, de manera que nada de ello contenga odio o partidismo equívoco, y sus mentes y corazones se mantengan libres de toda reacción indeseable. Esto es lo personal y prác­tico que debe realizarse y también la difícil tarea ante cada uno de ustedes que lee mis palabras.

 

2.           Estudien y capten con claridad las cuestiones que sub­yacen en este conflicto, a fin de no vacilar internamente sobre la rectitud de estar de parte de las Fuerzas de la Luz. Agreguen a esto una comprensiva apreciación del problema de quienes están desorientados por el énfasis y las actividades dinámicas de aquéllos a través de los cuales trabajan las Fuerzas del Materialismo. Al mismo tiempo, eliminen toda crítica odiosa de sus mentes.

 

3.           Procuren utilizar cada día la fórmula o mántram si­guiente. Es una versión modernizada y místicamente ex­puesta, extraída de la que se utilizó mucho en los días atlantes, durante el período del antiguo conflicto, siendo el actual, efecto de aquél. Para muchos de ustedes este mántram les traerá el recuerdo de una antigua y bien conocida fórmula de palabras:

 

"Los hijos de los hombres son uno y yo soy uno con ellos.

Trato de amar y no odiar;

Trato de servir y no exigir servicio;

Trato de curar y no herir.

 

Que el dolor traiga la debida recompensa de luz y amor.

Que el alma controle la forma externa,

La vida y todos los acontecimientos,

Y traiga a la luz el amor

Que subyace en todo cuanto ocurre en esta época.

 

Que venga la visión y la percepción interna.

Que el porvenir quede revelado.

Que la unión interna sea demostrada.

Que cesen las divisiones externas.

Que prevalezca el amor.

Que todos los hombres amen."

 

Estas palabras pueden parecer inadecuadas, pero expresadas con la fuerza y la comprensión de su significación y con la potencia de la mente y del corazón detrás de ellas, pueden ser increíblemente poderosas en la vida de quien las pronuncia. Producirán también un efecto en su medio ambiente, y los efectos acumulados en el mundo, a medida que divulgan el conocimiento de la fórmula, se­rán grandes y efectivos. Cambiarán las actitudes, iluminarán la visión y conducirán al aspirante a un servicio más pleno y a una más amplia colaboración, basada en el sacrificio. Hermanos míos, no pueden a la larga evadir el sacrificio, aunque lo hayan eludido hasta ahora.

 

4.           Dedíquense a difundir el empleo de la Gran Invocación y ayuden a llevar adelante el plan para su distribución. La Gran Invocación, como verán, en el artículo siguiente, que estoy escribiendo como información, es un poderoso instrumento solar, destinado a crear los cambios y re­ajustes necesarios. Es tan poderosa que cuando se su­girió darla al mundo de los hombres para que la emplea­ran, despertó alguna oposición entre los miembros de la Jerarquía, porque temían que produjera poderosos efectos sobre las personas poco evolucionadas y no preparadas. Sin embargo, su empleo fue justificado  y se desea que se acreciente grandemente y se divulgue y utilice mu­cho más.

 

5.           Quisiera que, a su manera, se preparen para un gran es­fuerzo espiritual que debe tener lugar cuando este con­flicto haya concluido y se haya obtenido cierta medida de paz y calma. Cada uno de ustedes tiene su propia esfera de influencia y de contactos, y están relacionados con personas investigadoras de ideas afines, con grupos e iglesias, clubes, organizaciones y sociedades, que se de­dican y esfuerzan por el mejoramiento humano, por di­fundir la buena voluntad y el bienestar humano. Es el momento de realizar mucho trabajo con los líderes y trabajadores avanzados de dichos grupos y con personas que cada uno de ustedes puede preparar para el esfuerzo activo, llegado el momento propicio. Los insto a todos a llevar a cabo esta tarea. Más adelante pueden impeler a estas personas a iniciar un activo trabajo de buena voluntad y un esfuerzo orientado hacia la fusión y com­prensión mundiales. Ustedes y ellos podrán ayudar a cu­rar las heridas de la humanidad, lo que será grandemente necesario, y para ello pueden prepararse ahora. Deberán ponerse en contacto con dichas personas, mantener re­gistros de los nombres y direcciones y la capacidad. de servir y ayudar, establecer contactos grupales y sistema­tizar su trabajo de tal manera que, cuando surja el lla­mado (como sucedió en 1936), habrá disponible para los organizadores un cúmulo de contactos y personas interesadas preparadas, que entonces trabajarán inteli­gentemente para establecer el nuevo orden.

 

6.           Las instrucciones dadas en mis folletos anteriores si­guen siendo las mismas y deben seguirse cuidadosamen­te, como preparación para la campaña posterior a las hostilidades. Las listas de direcciones deben mantenerse gradualmente al día, mediante una regular correspon­dencia y recopilarse nuevas listas; la Gran Invocación puede ser acrecentadamente empleada si el método deli­neado por mí es estudiado y correctamente organizado por cada uno de ustedes, y así la buena voluntad, pre­sente en el mundo, puede ser llevada a una etapa de vivencia dinámica, preparada para ser utilizada poste­riormente. Pero, hermanos míos, nada podrá hacerse si ustedes no lo hacen.

 

* Tratado sobre los Siete Rayos, T. II, Pág. 486. LA GRAN INVOCACIÓN

 

Primera estrofa

 

Que las Fuerzas de la Luz iluminen a la humanidad.

Que el Espíritu de Paz se difunda por el mundo.

Que el espíritu de colaboración una a los hombres de buena voluntad, dondequiera que estén.

Que el olvido de agravios, por parte de todos los hombres, sea la tónica de esta época.

Que el poder acompañe los esfuerzos de los Grandes Seres.

Que así sea, y cumplamos nuestra parte.

 

Octubre de 1939

 

 En mi último artículo les dije que daría algunos datos sobre la Gran Invocación y una explicación de su significación y significado, que permitiría a los estudiantes esotéricos del mundo emplearla con más fervor y mayor comprensión y, en consecuencia, con gran éxito.

 

Existen diversas fórmulas mántricas y Palabras de Poder que utilizan dichos estudiantes, pero no logran gran cosa porque quienes las emplean no tienen una real comprensión de su importancia y propósito y, generalmente, están enfocados en su naturaleza emocional, aspiracional y astral, en tal forma que todo lo que dicen y hacen (en relación con estas Palabras de Poder) es enteramente inocuo y fútil. Palabras de Poder, antiguos mántram (tales como el Padre Nuestro) y la Gran Invocación, son efectivos sólo si se utilizan en el plano mental y con el poder de una mente controlada -enfocada en su intención y significado detrás del esfuerzo hablado. Entonces se hacen poderosas. Cuando son pronunciadas con el poder del alma, así como con la atención dirigida de la mente, llegan a ser en forma automática dinámicamente efectivas.

 

Estudiantes de todo el mundo emplearon durante años la Palabra Sagrada y emitieron el OM con gran asiduidad. Quisiera preguntarles: ¿Con qué resultados? Responderé. Prácticamente ninguno, excepto un ligero estímulo de la aspiración y un pequeño despertar de la imaginación creadora. Esto significa que los resultados alcanzados sólo tuvieron efecto dentro del aura de la persona implicada y no penetraron en su medio ambiente ni produjeron efecto alguno reconocible. El OM es poderoso y  dinámicamente efectivo. Si es correctamente empleado producirá cambios, destruirá lo que debe ser eliminado o finiquitado, e introducirá, por atracción y consolidación, lo que se desea en la trama de la vida grupal, produciendo incidentalmente (aunque no dejarán de producirse) los cambios necesarios y la inteligente reconstrucción de la vida individual. Reflexionen sobre esto.

 

Si lo antedicho es aplicable al OM y a sus efectos grupales, lo es mucho más respecto a la Gran Invocación. Las Palabras de Poder (esto también atañe al OM) tienen su origen en el segundo rayo, que es el de la manifestación de la conciencia, y están destinadas a ser empleadas por el alma, porque es la expresión del segundo aspecto de la divinidad, y sólo ella puede emplear realmente estas Palabras y sonidos y producir los resultados deseados, que están siempre de acuerdo al Plan divino. A menudo olvidan que deben ser empleadas por el alma en forma dinámica, involucrando el sensato reconocimiento del aspecto voluntad. La Gran Invocación, el OM y todas las Palabras de Poder, deben surgir del alma (cuya naturaleza es amor y cuyo propósito es únicamente el bien grupal), apoyada u "ocultamente impulsada" (traducción de una idea oculta casi intraducible) por el dinámico aspecto de la voluntad, exteriorizado sobre una corriente de sustancia mental viviente e iluminada como una forma mental integrada. En consecuencia, este proceso pone en actividad la voluntad, el amor y la inteligencia del hombre que emplea tales palabras y fórmulas. Sin embargo, frecuentemente se produce un hiato cuando el hombre ha integrado en sí mismo estos tres factores controlantes, hasta donde puede realizarlo en su etapa particular de evolución. Todo lo que ha logrado hacer es retener en el plano mental una forma mental creada, pero no logra hacer sentir su presencia en el plano físico ni obtener resultados deseados, porque su cerebro (el centro inferior de recepción y distribución dentro de la cabeza) es incapaz de desarrollar la actividad dual necesaria, teniendo con ciencia de la intención, del significado y del propósito de la fórmula empleada y, al mismo tiempo, llevar a cabo la tarea de enviar el poder,  oculto aunque impartido por las Palabras o sonidos. Ambas actividades deben realizarlas simultáneamente el alma en su propio plano por intermedio de la mente y del cerebro. Nuevamente tenemos aquí uno de los objetivos de todo trabajo de meditación, sobre el cual no se hace hincapié, porque es un acontecimiento correlativo y no un objetivo. Por lo tanto, la efectividad depende de la comprensión de los hechos que anteceden y de la integración entrenada y desarrollada entre el alma, la mente, el deseo, el cerebro y la Palabra hablada o el sonido.

 

Lo que aquí digo no sólo se refiere al empleo de la Gran Invocación, sino también al empleo diario y constante de la Palabra Sagrada por los estudiantes y aspirantes ocultistas en su meditación cotidiana, pues podrían cambiar sus vidas, reorientar su propósito y enfoque de la vida y lograr el desenvolvimiento y  expansión espirituales, si emplearan el OM como es debido. Si la Gran Invocación hubiera sido correctamente empleada por los centenares de miles de personas que intentaron utilizarla, se hubiese reorientado la conciencia de la humanidad, estabilizado a los hombres en el ser espiritual, destruida y reconstruida la forma mental planetaria creada por los hombres en el pasado, lo cual produjo y está produciendo resultados desastrosos y catastróficos, y se hubiera abierto la puerta a la nueva era, introduciendo una nueva y mejor civilización. Esto podría realizarse tan rápidamente que los cambios necesarios se producirían casi de la noche a la mañana; el actual reinado del terror terminaría y la raza de los hombres podría estabilizarse para llevar una vida de buena voluntad grupal, inofensividad individual y rectas relaciones humanas.

 

No obstante, para alentarlos, diría que su empleo aceleró materialmente los eventos mundiales, aunque haya causado y manifestado grandes dificultades en el plano físico. El propósito básicamente egoísta (aunque no reconocido) de quienes emplearon la Gran Invocación sirvió para estimular los propósitos egoístas de las fuerzas del materialismo. Les preguntaría: ¿Cuántos de ustedes emplearon la Gran Invocación en forma estrictamente desapegada, espiritualmente poderosa y plenamente comprensiva? Un simple puñado. ¿Cuántos pronunciaron la Gran Invocación con espíritu de amor puro y con una actitud completamente imparcial? Realmente muy pocos. ¿Cuántos la recitaron con una mente controlada, con un reconocimiento y una profunda creencia de que personifica la voluntad del Logos planetario y, por lo tanto, debe ser dinámicamente eficaz en el plano físico? Apenas un escaso número. A la mayoría de quienes la emplearon le intrigaba su novedad, o la sintieron incluyente, aunque en forma incomprensible, o consideraron que debía ser ocultamente eficaz, porque oyeron decir que emanó de un miembro de la Jerarquía y era utilizada por la Jerarquía oculta del planeta y apoyada por aquellos en quienes ellos confiaban, o porque -la principal razón- cualquier cosa que mejorara al mundo y lo hiciera más reconfortante y feliz y que oportunamente proporcionara condiciones de vida más fáciles, debía ser por lo menos probada, por ser muy breve y porque probablemente valía la pena hacerlo. Pero en los casos individuales el poder dinámico detrás del esfuerzo fue siempre el interés personal, la aflicción por las terribles y lamentables condiciones mundiales y la reacción emocional al dolor, horror y temor. De muchas maneras, ésta fue una reacción normal hacia la tensión mundial y era de esperarse. Sé muy bien que las mencionadas normas son demasiado elevadas e inaplicables para el aspirante común, y la mayoría son personas comunes. Pero la necesidad mundial es tal, que deben ahora salir de lo normal y, en bien del servicio, elevar su conciencia y trabajar más definidamente desde un plano más elevado de percepción.

 

Estoy buscando por todo el mundo un grupo de aspirantes y discípulos que puedan emplear, y empleen, la Gran Invocación en forma correcta, y que esté dispuesto, por lo tanto, a ser instruido para ello. De este modo, existirá un grupo en el plano físico y en la vida diaria, capaz de combinar su esfuerzo con el de la Jerarquía y lograr así el empleo efectivo de la Gran Invocación con sus estupendos resultados.

 

Les recordaré que para desarrollar la voluntad y la libertad de acción humanas, motivadas por la conciencia grupal, la Jerarquía trata de producir los desarrollos y cambios deseados en el plano físico, sólo por intermedio de una humanidad consciente y despierta. Una humanidad así (y ya está llegando rápidamente a este estado de percepción mediante el dolor y el sufrimiento conjunto) será impresionada por el pensamiento dirigido de los Hermanos Mayores que guían a la raza, y responderá al mismo, pero en todo momento tendrá libertad para rechazar esa impresión y proceder como personalmente decida. La Jerarquía no asume control alguno autoritario sobre las mentes de los hombres; todos los aspirantes y discípulos tienen libertad para seguir un camino distinto del sugerido si así lo prefieren, o si no están convencidos de lo aconsejable del método de trabajo indicado, o temen la ardua tarea de llevar a cabo la etapa designada del plan, o tratan de esquivar la disciplina señalada y requerida por quienes hacen al hombre correctamente responsivo al contacto y la enseñanza espirituales, y así interpretar correctamente la intención de la Jerarquía.

 

La capacidad de emplear la Gran Invocación para que pueda ser efectiva, podrá desarrollarse si quienes trabajan en la línea de la verdadera meditación comienzan empleando correctamente la Palabra Sagrada, lo que no requiere un esfuerzo sostenido en la concentración ocultista. Deben aprender a exhalarla como indiqué anteriormente, cuando me referí a la Gran Invocación, y también a medir los resultados en sus vidas individuales, considerando así a esas vidas desde el ángulo del Observador espiritual entrenado.

 

Quisiera abordar brevemente, por unos minutos, la significación de todo el proceso y método de invocación.

 

El investigador inquisitivo y quienes se dedicaban en el pasado al trabajo mágico de cualquier tipo, mucho han dicho y escrito sobre el empleo de la invocación, en lo que atañe a las fuerzas elementales y a los agentes subhumanos, con la consiguiente evocación de los agentes activos y de cierto tipo de energías responsivas del plano físico. A menudo se olvida que este proceso consiste en obtener el contacto y el consiguiente control de las fuerzas de la tierra, del agua, el fuego y el aire. Ésta es una de las metas de los trabajadores mágicos, pero concierne a la naturaleza material y al control de la sustancia y, en la esfera del ocultismo inferior, está aliada a la invocación y evocación del dinero, de la buena salud y de los resultados materiales tangibles, tales como son practicados en la esfera del misticismo por muchas escuelas de pensamiento. Observen esto, pues encierra una clave para la relación del ocultismo y del misticismo en los niveles inferiores de la conciencia, e indica la necesidad de que ambos grupos trasladen su foco de interés y su énfasis a valores superiores y más espirituales. El control de las fuerzas naturales y la evocación de las recompensas materiales deseadas llegarán normal e inevitablemente, pero como efectos secundarios; este control y evocación dependerán también del conocido y reconocido karma o destino del hombre, que eludirá el peligro de verse controlado y motivado por las fuerzas del materialismo, las cuales permiten entrar -como inevitablemente lo hará esta condición- lo malo y lo peligroso.

 

La invocación, la evocación, más la actividad resultante de la Jerarquía y de esas Fuerzas, Energías y Seres, que de ninguna manera están controlados por la materia o la sustancia (el polo inferior de la manifestación), sino relacionados con el polo espiritual positivo, es una nueva actividad, experimento hasta ahora poco ensayado por parte de la humanidad, cuyas fórmulas desconoce. ¿De qué hubiera servido impartirle las fórmulas, cuando aún estaba controlada por los valores inferiores, pues era incapaz de aferrarse al aspecto alma y actuar en ese nivel de conciencia donde el alma reside? Sólo pueden emplear eficazmente las fórmulas quienes viven, actúan, piensan y sienten como almas, lo que siempre significa hacerlo grupalmente.

 

Sin embargo, existen en todos los países aquellos que rápidamente van siendo conscientes del alma como factor controlador de la conciencia, que responden acrecentadamente a los asuntos y a las condiciones mundiales como almas y que, en consecuencia, pueden ser entrenados para trabajar en el plano físico. Cuando esto sucede, pueden impartirse los mántram y algunas de estas palabras de Poder, e instituir esa nueva y poderosa actividad que llevará a la Jerarquía y a la Humanidad, como también a Shamballa y a ciertas grandes Fuerzas interplanetarias o solares, además de grandes energías cósmicas a una colaboración consciente y directa. Es posible hoy descubrir a quienes -habiéndose liberado internamente, están aprendiendo a desapegarse y a ser altruistas rápidamente- pueden instituir y llevar adelante la tarea  de invocar estas fuerzas espirituales superiores, reforzando así los esfuerzos de la Gran Logia Blanca. Este proceso de invocación espiritual motivará la nueva y venidera religión mundial. Esta no es una invocación mágica, tal como el hombre la entiende, ni concierne a la invocación y al control de las fuerzas sustanciales y elementales del mundo manifestado, sino la que evocará el contacto con las Vidas espirituales y las Energías divinas personificadas, y también con la Jerarquía (Su intermediaria) para dar lugar a que se manifieste en la Tierra el alma de la humanidad y las cualidades de la interna vida divina subjetiva que todas las formas externas velan. Esto es ya posible por primera vez en la vida del planeta.

 

El objetivo de estos procesos de invocación es triple:

 

1.   Invocar el alma de la humanidad y expresarla más libremente en el plano físico, lo cual puede realizarse de dos maneras:

a.    Estimulando las almas de los hombres de todas partes, acrecentando la afluencia del principio crístico de amor, que se expresará como comprensión, buena voluntad, colaboración y paz mundiales.

b.   Estableciendo, dentro de la humanidad misma, una vibración de tal potencia que atraerá magnéticamente una respuesta de la atenta y expectante Jerarquía y dará como resultado una relación mucho más estrecha y también consciente entre los dos centros planetarios: la Jerarquía y la Humanidad.

 

A esto se lo denomina "invocación a la Gran Logia Blanca". Gran parte de esta invocación del principio crístico la llevan a cabo los verdaderos creyentes de todos los países (cristianos o no) que se dirigen al Cristo, cualquiera sea el nombre con que Lo reconozcan, y al sentir amor por Él y sus semejantes, tratan de mejorar las condiciones mundiales, terminar con el odio y el sufrimiento y demostrar buena voluntad en todas partes. Esto constituye la primera etapa de evocación de la respuesta al amor y a la comprensión latente que existe en los corazones y las mentes humanas, como resultado de la invocación a Cristo y al principio crístico. Reflexionen sobre estas palabras y vean que el proceso avanza en todas partes. Los estudiantes esotéricos son susceptibles de sobrestimar la eficacia del trabajo que realizan. La aspiración enfocada y la lucha altruista por prestar servicio, característica de millones de personas del mundo que oran y siguen al gran guía espiritual de la Jerarquía, el Maestro de Maestros, el Cristo, y tratan de invocarlo, ha llegado ahora a un punto de verdadera y real eficacia. Puede estar, y generalmente lo está, libre de la actividad mental o percepción intelectual de las implicaciones de la naturaleza científica de su procedimiento, siendo por esta razón poderosa. Los estudiantes esotéricos y ocultistas manifiestan casi inevitablemente un enfoque dividido, a causa de la actividad de la mente y su incapacidad de fusionar, por ahora, perfectamente al alma y a la personalidad. Esto conduce a la disipación de la energía y a menudo hace que sus buenas intenciones sean inútiles. Pero de estos grupos surgen rápidamente los que pueden trabajar en forma correcta, cuyos resultados serán cada vez más efectivos.

 

La evocación de la Jerarquía mediante la correcta invocación va teniendo lugar rápidamente, y trae gran actividad y respuesta de la Jerarquía de la Luz.

 

2.   Establecer una relación más estrecha con Shamballa, el tercer centro mayor divino en nuestro planeta. De ese centro surge la voluntad de Dios, y el poder de Dios se convierte en el mensajero de Su voluntad. Hasta ahora, esa forma más elevada de energía espiritual sólo ha llegado a la humanidad (como ya dije) por conducto de la Jerarquía. Hoy se considera deseable asegurarse de si hay bastantes personas altruistas sobre el planeta, conscientes del grupo, como para merecer la humanidad una afluencia directa de esa energía superior, produciendo en el plano físico un aceleramiento del plan divino y un más rápido desarrollo de lo que tendrá que ser. Este contacto directo se producirá si la Gran Invocación es empleada por los aspirantes y discípulos del mundo en colaboración con la Jerarquía. De ahí el énfasis que he puesto para que ustedes empleen la Gran Invocación como almas y establezcan cierto contacto con la Jerarquía. Cuando las notas de la humanidad y de la Jerarquía se sincronicen por el uso de la Gran Invocación, vendrá una respuesta dinámica e inmediata desde Shamballa y se producirá rápidamente lo que la Jerarquía y los discípulos del mundo desean ver.

 

El resultado principal del empleo correcto de la Gran Invocación (en lo que a la humanidad concierne) es la aceleración de los acontecimientos. Como ya señalé, tal aceleración lleva consigo sus propios riesgos y, en consecuencia, aparecieron problemas verdaderamente difíciles y los terribles acontecimientos que durante muchos años abrumaron a los aspirantes y discípulos. Mediante este proceso, ellos aprenden a trabajar para salvar a la humanidad, capacitándose gradualmente para ocupar el lugar del salvador del mundo y ser quienes absorban el mal karma. Quizás digan que hoy todo el mundo padece y que en los últimos  veinticinco años se ha sufrido un penoso y general karma mundial. ¿En qué reside la diferencia entre el dolor y el sufrimiento del mundo en general y el de los aspirantes y discípulos en particular? Diré que los aspirantes y discípulos son conscientes de este karma y de sus resultados en los tres vehículos simultáneamente en la mente y también en el cuerpo emocional, con las resultantes reacciones físicas. Esto produce intensificación, retrospección y anticipación, que no registra el grupo mayor e involucra a toda la personalidad. A esto debe agregarse, en el caso del discípulo en particular, la sensibilidad, así como la capacidad de sintonizar y absorber el dolor del mundo y las reacciones y condiciones mundiales, aumentado notablemente lo que ellos deben soportar a nivel individual. La capacidad de registrar y hacerse cargo del dolor grupal, como también soportar su propio karma personal, agrava grandemente la tarea del discípulo.

 

Por lo tanto, cuando exhorto a los aspirantes y discípulos mundiales a emplear la Gran Invocación, los exhorto, además, a "fraternizar con los sufrimientos de Cristo"; esto es siempre preliminar a la resurrección o a la liberación de la conciencia humana hacia reinos superiores de la percepción espiritual. Las Fuerzas con las cuales se entra en contacto al emplear la Gran Invocación, conjuntamente con el entrenado esfuerzo jerárquico, son así atraídas o magnéticamente impelidas a responder entonces pueden ser enviadas directamente poderosas energías al expectante centro planetario, la Humanidad. Como consecuencia durante un periodo especifico de tiempo son inducidos dos efectos de naturaleza inmediata:

 

a.   La energía de la Voluntad de Dios sirve para despertar a la iluminada pero latente voluntad al bien en los hombres, la que una vez dinámicamente despierta florecerá como buena voluntad, pues existe mucha, latente e inexpresada, porque la disposición de demostrar la actividad de buena voluntad no se ha despertado aún; cuando los discípulos del mundo hayan invocado y evocado la afluencia de esta energía dinámica superior, surgirá automáticamente en el público. La humanidad lo espera, pero su llegada depende de los esfuerzos de quienes saben lo que debe hacerse y que deberán convertir sus teorías espirituales en realidades que se expresen externamente. Nada podrá detener el eventual progreso ni la actividad planeada de esta voluntad al bien, como tampoco podrá volver a su potencial estado original pero inexpresado, capullo que ha empezado a abrir sus pétalos a la luz del sol y se ha sometido a su apropiada estimulación. La expresión de aquello que ha estado en potencia será, en la actualidad, el resultado del impacto de la fuerza de primer rayo, la voluntad al bien, inducida por los esfuerzos de los discípulos mundiales.

b.   El segundo efecto será la formación o constitución de un triángulo planetario o tríada reconocible, que será la analogía entre los tres centros planetarios de la tríada espiritual de Mónada, Alma y Personalidad (atma-budi-manas, de la literatura teosófica). Hasta ahora la palabra alineamiento ha descrito mejor la situación planetaria; existió una línea directa por la cual Shamballa ha vertido energía a la Jerarquía y de la Jerarquía a la Humanidad, pero esto no ha significado ninguna interacción directa entre la Humanidad y Shamballa. Si se quiere que la Gran Invocación sea efectiva, la humanidad puede entonces establecer una relación directa con Shamballa. El resultante triángulo de relación-fuerza, promoverá la circulación de energías espirituales entre los tres centros de un punto a otro, a fin de que haya una triple relación. Puede establecerse un proceso planetario de toma y daca entre los tres, donde preponderará el dar.

 

Percibirán ahora algo del objetivo oculto que subyace detrás de las palabras que les pedí repitieran en conexión con la Gran Invocación:

 

Conocemos, Oh Señor de Vida y Amor la necesidad;

conmueve nuevamente nuestros corazones con amor, para

que nosotros también podamos amar y dar.

 

La idea de la libre circulación de energía entre los tres centros mundiales motiva esta frase mántrica. Su estudio demostrará que la implicación y el significado de palabras aparentemente simples pueden ser mucho más profundas y de mayor alcance en su efecto, de lo que ustedes son capaces de concebir. Un reconocimiento de esto y el empleo creador desapasionado de la imaginación puede servir para agregar mayor poder a su pensamiento y a su personal voluntad al bien, cuando emplean la Gran Invocación y su mántram subsidiario. La nota clave del primer aspecto es Sacrificio, y la del segundo, Amor. Por lo tanto, las palabras "para que nosotros también podamos amar y dar" pueden establecer un contacto entre ambos.

 

La clave para el significado del dolor y el sufrimiento surgirá también gradualmente en la conciencia del mundo, cuando se haga un estudio de las afirmaciones que anteceden. El sufrimiento es el modo más efectivo y rápido de evocar el entendimiento mundial y de arrasar con las barreras que los seres humanos erigieron contra la expresión de la voluntad el bien. Uno de los resultados más  benéficos de la afluencia de la fuerza de Shamballa, por intermedio  de la demanda enfocada de los aspirantes y discípulos del mundo, será el inteligente reconocimiento de la forma en que se emplea el dolor y el sufrimiento. Esta verdad -distorsionada y egoístamente aplicada e interpretada- ha conducido a ciertos tipos de personas y grupos de gobernantes a adoptar entre las naciones la posición de que cuanto mayor es el sufrimiento infligido (como, por ejemplo, en épocas de guerra) y mayores los procedimientos terroristas, tanto más rápido es el fin deseable y correcto; sostienen a menudo que cuanto más terribles sean los efectos de las condiciones planeadas, tanto más rápidamente se obtendrá la correcta culminación. Sin embargo, no es deber o derecho del hombre dirigir la fuerza de primer rayo hacia fines egoístas u objetivos materiales; la responsabilidad no puede ser velada detrás de detalladas y distorsionadas medias verdades, ni tampoco hacer un mal para obtener un bien. Lo que el Señor del Mundo aplica en Shamballa, motivado por el amor, la sabiduría y el altruismo, con seguridad de toque y de juicio respecto al momento y temporada, no puede ser empleado por quienes están motivados por objetivos de la personalidad, sea en escala individual o nacional -porque las naciones como los individuos, tienen personalidad. Reflexionen sobre esto y busquen la iluminación del alma.

 

3.   Cuando la Gran Invocación es correctamente empleada y, en consecuencia, los centros mundiales están conscientemente interrelacionados, entonces ciertas energías extraplanetarias pueden ser atraídas por el Regente de Shamballa, a fin de ayudar en los reajustes requeridos para la nueva era y su venidera civilización. Estas fuerzas espirituales -de potente índole- tienen dos categorías: fuerzas solares interplanetarias y fuerzas cósmicas, que penetran en nuestro sistema solar por conducto de Júpiter, como transmisor de energías divinas desde Virgo y Acuario, regidos ambos esotéricamente por Júpiter. Esotéricamente, Virgo es la Madre del Cristo niño y, por lo tanto, fuente de energías que nutren y ayudan a desarrollar la conciencia crística; Acuario es la futura expresión de la conciencia grupal, la primera e inmediata revelación de la conciencia crística, siempre presente en vasta escala en la humanidad. También Júpiter, exotéricamente y desde el ángulo de la astrología ortodoxa, rige a Sagitario, el signo del discipulado, y también a Piscis, el signo de los salvadores del mundo. Por lo tanto, serán evidentes las implicaciones para los verdaderos estudiantes.

 

Al estudiar estas grandes Energías, poco pueden hacer ustedes más allá de aceptar –si lo desean- mis declaraciones sobre las mismas, considerándolas como hipótesis interesantes y simplemente explicatorias. Es poco lo que ustedes (o yo) pueden hacer para llegar a un conocimiento directo de los hechos en esta línea. Incluso muy pocos miembros de la Jerarquía son conscientes del impacto de la fuerza proveniente de centros extrasolares o depósitos de fuerza espiritual. Sólo el grupo de Contemplativos de la Jerarquía, exotéricamente denominados Nirmanakayas, responde a Su influencia en forma consciente, y aún así, sólo cuando esa influencia ha sido aminorada mediante ciertos poderosos agentes de Shamballa. No es necesario para ustedes o para mí decir algo más sobre Ellos, aunque volveré a referirlos más adelante.

 

Antes de considerar la Gran Invocación, frase por frase, quisiera abordar brevemente el procedimiento utilizado para tratar de recitarla correcta y eficazmente:

 

Primero, recuerden el proceso del necesario alineamiento en el cual ustedes deben hacer dos cosas:

 

1.   Esforzase conscientemente (que para la mayoría de ustedes hoy significa imaginativamente) por alinear o vincular alma, mente y cerebro, a fin de que haya una afluencia directa y libre del yo superior al inferior.

2.   Esforzarse por comprender o registrar la relación que establecen ustedes con la Jerarquía, por intermedio de su propio grupo de discípulos (si saben cuál es) o en relación con cualquiera de los Grandes Seres o Maestros que más atraiga su corazón y su mente. Si ninguno de estos atrae a su conciencia, los mismos resultados se obtendrán si tratan de vincularse con el Cristo.

 

Quisiera señalar aquí la diferencia entre la vinculación que pueden establecer eficazmente y la que realiza un Miembro de la Jerarquía. Ustedes se vinculan por  intermedio de la Jerarquía y luego, a través de la Gran Invocación, llegan a Shamballa, mientras que los iniciados y los Maestros se vinculan directamente con Shamballa y emplean la Gran Invocación en forma totalmente distinta de la que ustedes lo hacen. Ustedes y el aspirante común no pueden establecer contacto directo, algo definidamente afortunado para ustedes. No puedo aclarar más este concepto.

 

Segundo, deben tratar de centrarse, hasta donde les sea posible, en lo más elevado de la conciencia. Una vez logrado, obtener un total olvido de sí mismos y entonces dirigir su atención a la actividad dual del verdadero discípulo, a que me referí anteriormente, es decir, poner el énfasis sobre la comprensión significativa de las implicaciones, los significados de las palabras y los resultados  a obtenerse. Después pronunciar las palabras con todo el poder oculto que contienen, haciéndolo como almas, empleando la mente y el cerebro como agentes.

 

La integración, la actividad consciente y la expresión del trabajo que debe realizarse en el plano físico, abarcará todo el proceso, lo cual será efectivo si se lleva a cabo correctamente. Aclararía la cuestión si dijera que:

 

1.   La integración es la analogía, en la conciencia, de la inhalación al respirar, es decir, la abstracción de la conciencia al punto más elevado posible.

2.   La actividad consciente corresponde al correcto empleo del intervalo entre la inhalación y la exhalación, e involucra el reconocimiento de las fuerzas con las cuales se ha entrado en contacto y el propósito de las mismas.

3.   La correcta expresión corresponde al periodo de exhalación, y consiste en exhalar las fuerzas con las cuales se ha hecho contacto por un acto de la voluntad, para producir los fines deseados.

 

Recuerden que este esfuerzo debe ser grupal y llevarse a cabo en colaboración con la Jerarquía. Involucra también el reconocimiento de que el alma es una y que no existe tal cosa como mi alma -sólo nuestra alma.

 

Al considerar las cinco frases que forman lo que podría  llamarse el mandato de la Gran Invocación (véase pág. 123) quisiera, ante todo, señalar algunas ideas básicas subyacentes.

 

Esta Gran Invocación fue empleada por la Jerarquía desde el ano 1425 d. C., aunque data de miles de años antes de esa fecha. Sin embargo, debido a que la humanidad no estaba preparada para colaborar en su empleo, los resultados fueron demorados y se considera que todavía se ciernen sobre la humanidad. No sé cómo expresar de otra manera los resultados ya logrados. Hoy pueden precipitarse si la humanidad colabora correctamente, y tal colaboración parece ser inmediatamente posible.

 

La primera frase, Que las Fuerzas de la Luz iluminen a la humanidad, invoca definidamente potencias que residen en niveles monádicos de la conciencia y en lo que esotéricamente se denomina segundo plano de la manifestación divina. Estas Fuerzas incluyen al Señor del Mundo y a los Representantes de los siete planetas sagrados, mencionados en La Biblia cristiana como los "siete Espíritus ante el Trono de Dios", incluyendo a los tres Agentes de la Trinidad Divina, conocidos esotéricamente, y en Oriente como los tres Kumaras o los tres Budas de Actividad.

 

¿Qué significan estos nombres y estas grandes Individualidades para ustedes y la humanidad común? Absolutamente nada, y tiene necesariamente que ser así. Son simples nombres y posibles expresiones hipotéticas de la divinidad, hasta después de la tercera iniciación, cuando es posible el reconocimiento consciente de la mónada; entonces podrá demostrarse que las Fuerzas y Energías, personificadas para nosotros en estas grandes y maravillosas Vidas, tienen existencia real. Al encaminarse hacia estos reconocimientos fundamentales, Sus tres Representantes dentro de los límites de la Jerarquía deben ser aceptados y conocidos como las correspondientes Actividades funcionantes. Estos son: el Manu, el punto focal del primer Rayo de Voluntad o Poder; el Cristo, Guía de la Jerarquía y representante del segundo Rayo de Amor-Sabiduría, y el Señor de la Civilización, la Expresión del Tercer Rayo de Inteligencia Activa. Este conocimiento se adquiere durante el proceso de entrenamiento para las primeras tres iniciaciones. Por lo tanto, todo lo que les digo aquí debe ser considerado como de posible verificación, y testimoniado por todas las Escrituras del mundo y los iniciados de todos los países, pero necesariamente no lo verificarán en forma personal hasta mucho más tarde.

 

El Espíritu de Paz invocado en la segunda frase, Que el Espíritu de Paz se difunda por el mundo, es esa Entidad misteriosa y divina con quien Cristo entró en contacto y cuya influencia actuó a través de Él cuando adquirió el derecho a ser llamado el "Príncipe de la Paz". Como he dicho en otra parte en mis anteriores escritos, el Cristo personificó en Sí Mismo el principio cósmico del amor, cuya expresión actuará en la manifestación como "Gloria a Dios, paz en la tierra y buena voluntad entre los hombres." Esto fue testimoniado por los ángeles cuando nació. Él expresó este principio del amor en Su vida y servicio mundial, cuando vinculó definitivamente a nuestro planeta y a la humanidad en particular con la Fuente de luz, de amor y de vida a la cual nos referimos en esta segunda frase. Él trajo la salvación del mundo -un hecho aún poco conocido y que no será ampliamente reconocido hasta que esta poderosa Invocación haya producido el debido efecto.

 

Cuando los aspirantes y discípulos del mundo emplean esta Invocación, la primera frase conduce a la conciencia hasta la Jerarquía de Luz, centro intermediario entre la Humanidad y Shamballa. Sirve para destacar y establecer estrecho contacto, mezclando y fusionando lo humano y los centros jerárquicos. Cuando esto haya tenido lugar, la Jerarquía podrá emplear entonces esta Gran Invocación con mayor poder, llevar la relación a un estado más elevado aún, y producir una fusión con el centro shambállico, donde residen las Fuerzas de la Luz como Presencias personificadas, y donde Su enfocada energía sirve para proveer grandes reservas de luz y amor, las cuales hasta ahora no estuvieron disponibles para su distribución planetaria, debido a que no hay una relación establecida entre los tres centros: la Humanidad, la Jerarquía y Shamballa. Tal relación se ha establecido ya parcialmente; la afluencia de luz y amor para la humanidad es hoy posible si los discípulos y aspirantes del mundo pueden ser inducidos a hacer el esfuerzo necesario para permanecer en el ser espiritual y, desde esa actitud equilibrada y atenta, invocar a estas grandes Entidades. La historia del Nuevo Testamento se refiere a esta posibilidad cuando menciona el estanque que a veces agitaba el Ángel y se producía un estado tal que curaba a los enfermos. El Ángel de la Presencia, el alma de la humanidad, tal como lo personifica la Jerarquía, y quienes se esfuerzan conscientemente para actuar como almas, pueden agitar ahora esas reservas de fuerza y luz en los niveles etéricos de Shamballa para que pueda tener lugar una definida "curación de las naciones".

 

Cuando la idea que subyace en la Gran Invocación pueda elevarse suficientemente en la conciencia de quienes la emplean, mediante el esfuerzo conjunto de los discípulos del mundo y de la Jerarquía de la Luz -reforzada por las Fuerzas de la Luz-, entonces podrá ser invocado el Espíritu de Paz.

 

En una vuelta inferior de la espiral observarán que el Festival de Wesak lleva a cabo una invocación y un proceso similares. Constituye el proceso de repetir la actuación y el entrenamiento. Allí y en ese momento, los tres Representantes de Shamballa dentro de la Jerarquía -el Manu, el Cristo y el Mahachoan- invocan al Buda, que a su vez es el transmisor de Fuerzas aún más elevadas. Es invocado por un mántram especial y transmite un llamado a ese Ser de quien Él es el agente. Si esta gran Invocación que estamos estudiando puede ser pronunciada correctamente, los tres grandes centros planetarios se relacionarán en forma similar: El Señor de la Civilización, el Maestro R., que representa a la humanidad, el Cristo, que representa a la Jerarquía, y el Señor del Mundo, vinculado por medio de Manu, que representa a Shamballa, pueden ser puestos en estrecha relación, de modo que dé por resultado el establecimiento de una vibración y nota tan poderosa que el Espíritu de Paz será invocado y se entrará en contacto con Él. Mediante el clamor unánime se verá obligado a dirigir Su atención hacia nuestro planeta. Las consecuencias serán significativas y poderosas, pero respecto a la forma que tomarán, me es imposible decirlo. Quizás conduzca a demostrar peculiar y poderosamente el significado de la paz como expresión del amor universal y planetario, o produzca el envío de un avatar o Mensajero de Paz que guíe a las naciones a la correcta acción; quizás tenga lugar algún acontecimiento de tal significado que su importancia será inmediatamente reconocida por toda la humanidad, induciéndola a dar los pasos necesarios para restablecer las rectas relaciones humanas. No somos responsables de la índole de las actividades que el Espíritu de Paz instituirá. Nuestro deber consiste en aprender a entrar correctamente en contacto con la Jerarquía, por intermedio de nuestras propias almas, emplear correctamente la Gran Invocación como almas y responder correctamente y ser sensibles a los efectos resultantes. Reflexionen sobre lo antedicho.

 

Por lo tanto, podría observarse que las Fuerzas de la Luz se expresan por intermedio de la Jerarquía de la Luz, siendo Su efecto principal esclarecer las mentes de los hombres con amor y luz. Esto se precipita en el plano mental. Así es compenetrada e iluminada la personalidad o aspecto forma de la humanidad. De esta manera, el tercer gran centro planetario, la Humanidad, se hace creador y magnético, y los dos aspectos divinos -inteligencia y amor- alcanzarán la fructificación en el plano físico, haciendo posible que el primer aspecto y la voluntad de Dios (comprendida por la humanidad como el Plan) sean conscientemente llevados adelante sobre la Tierra, de acuerdo a la actividad instituida en Shamballa. La voluntad de Dios es propósito y, por primera vez, éste deberá ser conscientemente reconocido por el hombre.

 

Cuando llegue el momento oportuno, el Espíritu de Paz vitalizará, por influencia de la Jerarquía, la respuesta de la humanidad a la voluntad de Dios, que tiene por intención básica traer la paz sobre la tierra. ¿Qué es la paz? Es esencialmente el establecimiento de rectas relaciones humanas, de la relación sintética con su colaboración resultante, de la correcta interacción entre los tres centros planetarios y la comprensión iluminada y amorosa de la voluntad de Dios cuando afecta a la humanidad y ejecuta el divino intento. Por esta razón, Cristo, Que por primera vez en la historia planetaria estableció  contacto entre la Jerarquía, la Humanidad, Shamballa y el Espíritu de Paz, en Su propio lugar elevado, en Su primera enunciación que se hubo registrado, dijo que Él debía ocuparse de los asuntos de Su Padre y, luego, al finalizar Su vida reiteró el mismo pensamiento en las palabras: "Padre, no mi voluntad, sino la Tuya, sea hecha", llevando así el pensamiento a un plano más elevado, porque Se dirigía al Padre, el primer Aspecto de la divinidad. Entonces, enfocó en Sí Mismo los dos atributos y aspectos divinos principales -la voluntad y el amor (atma-budi)- y, debido a ello, Su conciencia se volvió extraplanetaria, como lo es la conciencia del Señor del Mundo, pudiendo entonces establecer contacto con cimas de percepción y con algunos Agentes solares, con los cuales el hombre nunca hubo contactado. Esta realización Lo capacitó para poner a la Humanidad en contacto con el Espíritu de Paz. De esta manera, Él Mismo se convirtió en la Luz del Mundo y en el Príncipe de la Paz.

 

Así se pusieron en estrecha relación Shamballa y la Jerarquía y dos grandes corrientes de fuerza se fusionaron, estableciéndose una definida interacción entre ellas. Cuando el Buda alcanzó la iluminación, estableció el primer vínculo principal con las Fuerzas de la Luz. El Cristo estableció el primer vinculo principal con el Espíritu de Paz por Su capacidad de expresar la voluntad de Dios como amor y como salvación del mundo.

 

Si estudian detenidamente la información que antecede, hallarán que la importancia del Festival de Wesak en el momento de la Luna llena de Tauro, en mayo, asumirá creciente importancia en sus mentes. En este festival se relacionan tres factores importantes, para la humanidad:

 

1.   Con el Buda, que personifica o es el agente de las Fuerzas de la Luz, puede entrarse en contacto y apropiarse conscientemente de lo que esas Fuerzas tratan de transmitir a la humanidad.

2.   Con el Cristo, que personifica el amor y la voluntad de Dios y el agente del Espíritu de Paz, puede entrarse en contacto y entrenar a la humanidad para que se apropie de este tipo extraplanetario de energía. 

3.   La humanidad puede establecer ahora, por intermedio del Cristo y del Buda, una estrecha relación con Shamballa, y hacer su propia contribución como centro mundial a la vida planetaria. Compenetrada por la luz y controlada por el Espíritu de Paz, la expresión de la voluntad al bien de la humanidad puede emanar poderosamente de este tercer centro planetario. Entonces la humanidad iniciará, por primera vez, la tarea que se le ha designado como intermediaria inteligente y amorosa entre los estados superiores de conciencia planetaria, los estados superhumanos y los reinos subhumanos. Así, la humanidad llegará oportunamente a ser la salvadora planetaria.

 

Si mantienen estas ideas en la mente, las tres primeras frases de la Gran Invocación tendrán gran significado. Clasificaré algunas de estas significaciones:

 

Que las Fuerzas de la Luz iluminen a la humanidad

 

Intermediario .........       La Jerarquía. Conciencia egoica.

Agente ...................      El Buda.

Expresión ..............       La luz. La comprensión. La mente iluminada.

Planos de énfasis ..        El segundo plano o monádico.

El plano búdico o intuitivo.

El plano mental.

Punto focal ............       El centro coronario.

Centro planetario...       La Jerarquía.

 

Que el Espíritu de Paz se difunda por el mundo

 

Intermediario .........       Shamballa. Conciencia espiritual.

Agente ...................      El Cristo.

Expresión ..............       La voluntad de Dios como amor y paz

                                     Respuesta consciente.

Planos de énfasis ..        El plano logoico o primer plano.

                                     El plano búdico o intuitivo.

                                     El plano astral o emocional.

Punto focal ............       El centro cardiaco.

Centro planetario ...       Shamballa.

 

Que el espíritu de colaboración una a los hombres de buena

voluntad donde quiera que estén

 

Intermediario .........       La misma humanidad. Autoconciencia.

Agente ...................      El Señor de la Civilización.

Expresión ..............       El amor inteligente, dedicado al Plan.

                                     Creatividad.

                                     La voluntad al bien.

Planos de énfasis ..        El plano átmico o de voluntad espiritual.

                                     El plano mental.

                                     El plano físico.

Punto focal ............       El centro laríngeo.

Centro planetario ...       La Humanidad.

 

Así se vinculan los grandes centros y se interrelacionan los planos; el pasado ha contribuido con el trabajo realizado; el presente evoca su desarrollo justo y correcto; aparece el maravilloso futuro y sus posibilidades divinas -resultados derivados de un correcto espíritu de comprensión e invocación. Tres enunciados del Nuevo Testamento comienzan a demostrar ya su profunda significación esotérica y su extraordinaria potencia viviente:

 

Yo soy la Luz del Mundo ....................          Las Fuerzas de la luz.

Frase Uno. Segundo aspecto.

Os doy mi paz ....................................          El Espíritu de Paz.

Frase Dos. Primer aspecto.

Ama a tu prójimo como a ti mismo .....           Los Hombres de Buena Voluntad.

Frase Tres. Tercer aspecto.

 

Los tres aspectos de la divinidad del hombre se expresan en forma práctica debido a la influencia de la Gran Invocación, tanto por su utilidad viviente como por su verdadera comprensión -verdadera por lo menos hasta que la actual etapa de evolución del hombre le permita la correcta comprensión de su significado. La buena voluntad, como una posible y práctica expresión del amor, se manifiesta en la tierra evocando rectas relaciones; la luz, como expresión de la Jerarquía, afluye a la conciencia humana iluminando los lugares oscuros y evocando respuesta de todas las formas de vida, en los tres mundos de la manifestación y en los tres reinos subhumanos, por intermedio del humano; la paz, como expresión de la voluntad de Shamballa, produce equilibrio, síntesis y comprensión, más un espíritu de invocación, siendo básicamente una acción que origina reacción. Esto se manifiesta como el primer trabajo creador grande y mágico de que es capaz la humanidad, llevando los tres aspectos divinos a una actividad simultánea de acuerdo a la voluntad de Dios.

 

Llegamos ahora a las dos últimas frases que resumen los efectos -sintéticos y eternos (y por lo tanto duraderos) que el establecimiento de la relación directa con Shamballa producirá en los otros dos centros planetarios, la Jerarquía y la Humanidad. Me refiero a efectos que se expresarán como actividad grupal, motivada por los valores esenciales del altruismo y del esfuerzo persistente (que, en último análisis, es concentración sostenida), produciendo por ello condiciones que el Señor del Mundo, el Anciano de los Días, ha esperado largamente. La paciencia y el amor sostenido de Shamballa son infinitos.

 

La cuarta frase dice: Que el olvido de agravios por parte de todos los hombres sea la tónica de esta época. Como bien saben, la palabra "olvido" es poco común y significa (de acuerdo a las mejores fuentes filológicas) simplemente "olvido de agravios." Por lo tanto olvidar, no es sinónimo de perdón, pues la palabra ha sido distorsionada por los círculos teológicos para que signifique esto, aunque muy poco ha comprendido la Iglesia el poder básico motivador subyacente en la expresión divina en nuestro sistema solar. Los teólogos piensan siempre en términos de la mente humana y no de la mente divina. Olvido es sacrificio, darse uno mismo, aun la propia vida, en bien de los demás y para beneficio del grupo. Existe siempre este espíritu de sacrificio cuando se establece un correcto contacto con la fuerza de Shamballa, aun en la más ínfima medida, y se siente y comprende el impulso subyacente en la amorosa voluntad de Dios, acompañada como siempre del deseo de participar en esa voluntad y en su espíritu de sacrificio divino. La manifestación es en sí el Gran Olvido. Las maravillosas vidas -fuera de la existencia manifestada- vinieron a la manifestación para darse a Sí Mismas en bien de las vidas y formas menores de existencia, y estas vidas menores pudieron seguir adelante hacia una meta que sólo conoce la Deidad, y alcanzar así oportunamente niveles elevados de expresión espiritual. La realización es seguida siempre por el sacrificio y la entrega de lo mayor a lo menor. Este es un aspecto de la Ley de Evolución. Tales son la tónica y el tema de todo el proceso creador y el significado básico de la frase "Dios es Amor", porque amor significa dar y sacrificarse, por lo menos en este sistema solar.

 

Por esta razón, la enseñanza esotérica acentúa el hecho de  que el alma del hombre es un Señor de Sacrificio y de persistente y amorosa Devoción, dos cualidades sobresalientes de la Vida de Shamballa, sostenedoras y dadoras de vida. Esto es una eterna devoción al bien del todo, o la expresión del espíritu de síntesis y sacrificio, a fin de que todas las vidas menores (tales como las personificadas en la personalidad del hombre) puedan nuevamente resucitar a la "resurrección que está en Cristo" mediante la crucifixión o el sacrificio del alma, en la Cruz de la Materia.

 

Este pensamiento, además, otorga significación a la vida crística sobre la tierra, pues llevó a cabo nuevamente para nosotros un eterno proceso, exteriorizándolo de tal manera que se convirtió en símbolo del móvil de todo el universo manifestado, impulso que deberá dirigimos a cada uno de nosotros -crucifixión y muerte, resurrección y Vida, y la consiguiente salvación de la totalidad.

 

Este pensamiento contiene el desafío de esta cuarta frase de la Gran Invocación y significa literalmente: "Que los hombres de todas partes respondan a la tónica del universo y se den a sí mismos a los demás".

 

¿Y no es ésta, acaso, en forma confusa y vaga, la actual tónica del esfuerzo humano? No obstante, a pesar de una real incapacidad para pensar verdadera, efectiva e intuitivamente, las masas de todos los países están respondiendo clara y definidamente a esta tónica de sacrificio. Los conductores de las grandes naciones de todas partes utilizan esta tónica y exhortan al sacrificio en los llamados que hacen ahora a sus pueblos. Los líderes de Alemania llamaron a sus hombres a la lucha con la exhortación al sacrificio, diciéndoles que deberían dar sus vidas a fin de que Alemania pudiera vivir. Se encontrará que las arengas de los líderes alemanes contienen esta tónica. El otro grupo a quienes ustedes llaman los Aliados (porque defienden más específicamente el bien del todo y no el bien de la nación o unidad separada) exhortan a las masas de sus pueblos a luchar por el bien de la civilización y la conservación de esos valores que constituyen la siguiente etapa en la escala evolutiva, esenciales para el bien general. Las palabras de tales llamados y los objetivos expresados difieren en la formulación, pero el tema es el mismo y el efecto es hacer surgir el espíritu de sacrificio en las naciones. Aunque los móviles subyacentes en esos llamados puedan ser mitos y los líderes impelidos tanto por la conveniencia, el egoísmo y los intereses nacionales, como por el bien general, sin embargo, saben que, fundamentalmente, el bien de la totalidad es la tónica que evocará respuesta inmediata de la unidad y del individuo. Por lo tanto, el olvido o el sacrificio para salvar a otros son considerados en la actualidad como la tónica necesaria; en este reconocimiento reside mucho de lo que justifica la penosa historia de los antiguos procesos y métodos evolutivos. Cuando se reconozca que "dar" involucra correcto vivir en el plano físico y no (como frecuentemente se cree) la muerte del cuerpo físico, entonces veremos un mundo revitalizado. El Cristo viviente (el viviente Salvador del mundo) salva a la humanidad. El sacrificio, día tras día, en el proceso del vivir diario, puede salvar al mundo de los hombres el sacrificio de los intereses personales egoístas para bien del todo y la entrega práctica de la propia vida para la salvación del mundo. Vivir para que otros también puedan vivir, es el tema de El Nuevo Testamento. Por lo tanto, cuando el camino del sacrificio entre en el reino de los valores más sutiles y subjetivos y el verdadero significado del olvido se comprenda, intelectual, práctica y espiritualmente, la nueva era será ampliamente establecida con su civilización verdaderamente humana y una cultura que incluirá las realidades de la enseñanza esotérica y también lo mejor de lo exteriorizado en el pasado. Sólo entonces el nuevo esoterismo será revelado a una raza de hombres que han hecho de la aspiración una realidad en su experiencia externa. La actitud de las masas en el conflicto actual es su garantía y también prueba el éxito de la misión de Cristo.

 

El resultado de lo que está sucediendo hoy, tarde o temprano debe producir la unificación de todas las naciones y pueblos. La unificación es siempre (de acuerdo a la ley evolutiva) la consecuencia del sacrificio. El sacrificio del Cristo fue el símbolo y la garantía de esto, pues Su vida y actividades fueron impulsadas por el Espíritu de Paz. Así como Él hizo de "dos un nuevo hombre, trayendo la paz" (Ef. 2:15), así por la dualidad alma y cuerpo, la humanidad está logrando hoy los mismos fines; el resultado de esta etapa final de la era pisceana será la fusión en la conciencia de alma y cuerpo. La era acuariana demostrará una creciente expresión de esta unificación, llevada a cabo en la crucifixión de la humanidad en el momento actual. La diferencia entre esta etapa futura y la del pasado es que, en el pasado el alma buscó este desarrollo y unificación y (desde el ángulo de la evolución) fue lenta y gradualmente alcanzado, pero en el futuro será conscientemente buscado, logrado y reconocido por el hombre en el plano físico como resultado del periodo actual de "dar" al todo lo mejor que el individuo puede dar.

 

Señalaré aquí que así como las energías liberadas por el empleo de las primeras tres frases de la invocación se relacionan con el centro coronario Shamballa, con el cardíaco la Jerarquía, con el laríngeo la Humanidad, así el empleo correcto de esta cuarta frase pondrá en consciente actividad funcionante el centro entre las cejas, el ajna, en el hombre, individualmente, y en la humanidad como un todo. Este centro empieza a estar activo y a funcionar dinámicamente, regido y dirigido por las energías individuales, cuando se ha obtenido cierta medida de integración de la personalidad. Como bien saben, el cuarto centro se encuentra sobre el del diafragma en el cuerpo humano, y la frase que lo despierta (tanto individual como grupalmente) es la cuarta. Por lo tanto, hay una relación numérica. Cuando es sabia e inteligentemente empleada por los seres humanos, muchos de los poderes fusionados, que las primeras tres frases hicieron disponible, son invocados y puestos a disposición del individuo y del grupo. Entonces pueden ser enfocados para su empleo en el centro ajna. Por lo tanto y de muchas maneras, esta cuarta frase de la Gran Invocación es de primordial importancia tanto para el individuo como para la humanidad, invocando grandes y vitales poderes e indicando el proceso (sacrificio) y el propósito, así como la identificación de la unidad y del grupo, con el intento básico de la manifestación.

 

La quinta frase, Que el poder acompañe los esfuerzos de los Grandes Seres, está definidamente relacionada con el efecto que el empleo constructivo de la Gran Invocación ha producido en la Jerarquía, así como la anterior se relaciona con el efecto producido en la humanidad. Este efecto en la Jerarquía es relativamente nuevo, y se debe a la participación de la humanidad en el proceso de invocación, produciendo nuevos efectos y contactos. El esfuerzo unido de los dos grandes centros es de tan primordial importancia, que quisiera se concentraran sobre él. Cuando el hombre la recita pone la fuerza del llamado y del deseo humano detrás de los legendarios esfuerzos de la Jerarquía, siendo posible ahora en gran escala por primera vez. Durante eones la Jerarquía ha luchado sola a fin de ayudar y elevar a la humanidad y estimular la potencia del centro planetario humano, de manera que su actividad vibratoria fuera oportuna y suficientemente poderosa para llevarla al radio o campo magnético de la actividad jerárquica. Esta larga tarea ha tenido éxito finalmente. La Jerarquía y la humanidad están por fin relacionadas. Éste es el reflejo o la analogía superior de lo que sucede en la conciencia de un ser humano que -habiendo alcanzado la etapa del discipulado- está a punto de fusionar la luz de la personalidad (tal como se expresa por medio del centro ajna y su exteriorización, el cuerpo pituitario) y la luz del alma (tal como a su vez se expresa  por la luz de la cabeza, o por el centro coronario y su exteriorización, la glándula pineal).

 

Por lo tanto, verán nuevamente el significado práctico de la cuarta y quinta frase de la Gran Invocación. Uno tiene que ver con el despertar de la humanidad (como centro planetario) a la actividad y la realización; el otro con la ayuda prestada a la Jerarquía en sus antiguos esfuerzos, de modo que ambas se relacionan con los propios campos magnéticos y producen una fusión y síntesis que conducirá a una más plena expresión del alma de la divinidad, por intermedio de la humanidad. Reflexionen sobre esta afirmación.

 

En la enseñanza esotérica, esto tiene lugar en la vida del individuo cuando -por un acto de la voluntad- el centro en la base de la columna vertebral se despierta y el fuego y la luz de la triple vida personal (un aspecto del fuego que a menudo se lo denomina kundalini) son elevados y fusionados con el poder y la luz del alma. El acercamiento principal de las dos energías básicas, la de la forma y la del alma (como expresión del espíritu), se relacionan dentro del ser humano; entonces tiene lugar el "matrimonio en los cielos" y la tarea del proceso creador de la encarnación o manifestación individual, está por llegar a su término. El mismo proceso tiene lugar dentro de la vida planetaria. La vida de toda la humanidad (la vida inteligente de la forma) y la vida de la Jerarquía (la vida del alma), bajo el impulso del espíritu o aspecto voluntad, como está simbolizado en Shamballa, son fusionadas y mezcladas, haciendo posible una nueva modalidad en el proceso evolutivo. El reino de Dios, el reino de las almas y el reino humano, mutuamente expresivos e interrelacionados, están perfectamente sintetizados y arraigados en la tierra. Entonces puede ser vista débilmente la gloria del Uno, que es la gloria de Shamballa. El Morador en el Umbral de la divinidad y el Ángel de la Presencia se enfrentan entonces.

 

Ésta es la situación de hoy. Mañana se fusionarán y sintetizarán, y la gloria de Dios aparecerá en la tierra. Entonces se habrá realizado el segundo gran Acercamiento.

 

 

 

LLAMADO A UN ACTO DE SERVICIO UNIDO

 

 Noviembre de 1939

 

La situación es seria. Mar, aire y tierra están en contra de las Fuerzas de la Luz; son agentes de la sustancia material y pueden ser poderosamente empleados contra las Fuerzas espirituales. Sin embargo, las fuerzas del aire están acrecentadamente de nuestra parte. Los Miembros de la Jerarquía están decididamente determinados a dirigir la corriente que está en camino. Esta civilización será una combinación de lo mejor y lo nuevo que se ha producido hasta ahora y, sin embargo, débilmente presentido por los mejores pensadores del mundo. La marea debe cambiarse a favor de lo que llamamos justicia.

 

 Las simientes del mal residen en todos los países, y quienes guerrean contra lo bueno son numerosos en todos ellos; algunos lo hacen con intención agresiva y planificada o mantienen una actitud y aceptación pasiva, o una neutralidad planificada, como en América, o luchan activamente por quienes están en contra de las fuerzas materiales.

 

Como bien saben, la Crisis Mundial era inevitable, pero el estado de guerra física pudo haberse evitado empleando correctos métodos psicológicos, y se habría resuelto, llevando a cabo correctamente un proceso de transmutación y trasferencia si los aspirantes del mundo hubieran demostrado espíritu de sacrificio. La necesidad del sacrificio grupal no ha encontrado una respuesta adecuada, excepto en esos casos en que fue impuesta por los gobiernos a sus gobernados. Tal es la penosa historia de lo que sucede hoy.

 

¿Qué puede hacerse para evitar que las Fuerzas de la Luz sean vencidas y arrasadas? No me refiero aquí a la victoria física externa. La verdadera victoria no se producirá a menos que los valores espirituales, que deberían gobernar la civilización humana, emerjan con claridad y poder. Quisiera acentuar el hecho de que la marea debe ser definidamente cambiada antes de fin de año si se quiere evitar un conflicto prolongado. Por lo tanto, les diría que participen  en el enfoque y la reunión subjetiva de los pensadores del mundo, particularmente a los guías de las organizaciones, grupos e iglesias de todo tipo y temperamento, que pueden impeler a sus numerosos adheridos a una actividad uniforme y unida.

 

Actualmente los Maestros de Sabiduría no disponen de tiempo para realizar Ellos mismos la tarea; están abrumados, combatiendo a las fuerzas del materialismo, activas en todos los países; la Jerarquía no puede dejar de incluir en su conciencia a Alemania, aunque esas fuerzas hayan elegido a ese desdichado país como principal punto de partida y empresa; la Jerarquía tiene en Alemania sus agentes trabajando como en otras partes. Los Maestros de Sabiduría están activos disipando la depresión y el terror que abruma hoy a todos Sus Trabajadores en la palestra del mundo, los cuales luchan por permanecer firmes bajo el terrible impacto del pensamiento erróneo y de la desesperación mundial; estos trabajadores son también sensibles (debido a su etapa de desarrollo integrado) a la agonía de la mente, la tensión de la emoción y las devastaciones del dolor físico, sentidas por todos aquellos sobre quienes la guerra ha infligido sus efectos dolorosos y aplicado la mano  del sufrimiento. Tal sensibilidad y respuesta afín, son susceptibles de producir un estado de negatividad y preocupación psíquica, por la situación inmediata entre todos los trabajadores, haciéndolos sordos al llamado de su verdadero deber, o si no propenden a ofuscarse por el dual esfuerzo de prestar servicio eficaz y, al mismo tiempo, luchar contra las reacciones emocionales. Por lo tanto, la capacidad del trabajador de responder a las voces internas y servir en forma desapasionada y altruista, es seriamente obstaculizada.

 

Insto a todos los trabajadores y miembros del nuevo grupo de servidores del mundo a abandonar sus problemas personales. Este es un movimiento de crisis, y tales problemas deben ser resueltos mediante el total auto-olvido. Les pido nuevamente que trabajen con renovado ardor en el servicio gozoso olvidando pasadas debilidades y fracasos ante la urgencia de realizar para el mundo lo que les pido. El servicio prestado se ha hecho últimamente con muy poco gozo. Al expresarme así, no me refiero a la felicidad, que es una reacción de la personalidad,  sino a esa gozosa confianza en la ley y en la Jerarquía que subyace en las palabras bíblicas "El gozo del Señor es nuestra fortaleza", "Levántate y lucha, Arjuna", conservando intacta la llama del amor, no permitiendo que ningún aliento de odio perturbe la serenidad del amor ni quebrante ese aplomo interno que les permitirá emitir la clarinada de la comprensión mundial, que reunirá a todos los hombres y mujeres de buena voluntad en ayuda de la Jerarquía. Esto terminará con todo odio, separatividad y agresión, los tres pecados principales de la humanidad. Todos los hombres odiaron; todos los hombres fueron separatistas, tanto en pensamiento como en acción; todos fueron y muchos lo siguen siendo, materialistas, orgullosos y deseosos de obtener lo que no les pertenece por derecho. Este espíritu posesivo no es característico de ningún grupo; fue un defecto universal y general, y ha producido la actual situación económica desastrosa, precipitando al mundo a la guerra, al odio y a la crueldad.

 

La fusión de muchas mentes en una actividad dirigida, es hoy de importancia suprema; esto está simbolizado en la unión existente entre dos grandes naciones, Francia y Gran Bretaña. Unidad del pensamiento y el propósito dirigidos es la garantía del futuro e inevitable éxito. El poder del pensamiento masivo es omnipotente. La potencia de la actividad mental enfocada y dirigida es impredecible. Si aceptan esta premisa y esa afirmación, entonces actúen de acuerdo con ello.

 

El Espíritu de Paz se cierne cerca de la humanidad, esperando la oportunidad de hacer sentir Su Presencia. El Espíritu de Paz no es un concepto abstracto, sino una potente Individualidad, y maneja fuerzas que hasta ahora no le son familiares a nuestro planeta. Grandes Fuerzas esperan la hora en que puedan funcionar como Liberadores y libertadores del género humano. Pero la puerta por la que entrarán debe ser abierta por la humanidad y lo será mediante un acto unido de la voluntad, expresado por alguna fórmula de palabras y por el sonido. Se llevará a cabo por la actividad simultánea de los hombres y mujeres de buena voluntad y por los aspirantes y discípulos del mundo. La puerta no será abierta sino por un acto de invocación, respaldado por la voluntad enfocada. Es esencial la determinación dirigida del hombre o grupo, que emplea la fórmula, plegaria o invocación sugerida.

 

Les pediría que lleguen a tantas personas como puedan, por medio de todo canal disponible, e inicien, si es posible, una actividad definida en la próxima Navidad y también en el momento de la Luna llena de enero para hacer dos grandes llamados a las Fuerzas de la Paz y de la Luz, a fin de que ayuden a la humanidad. Les pediría que se pongan en contacto con dirigentes y trabajadores -importantes o no- en todos los países, pidiéndoles asociarse a su manera y con su propia gente, y hacerlo en la mayor escala posible -por lo menos tan grande como la del esfuerzo hecho por ustedes en 1936.

 

Los tiempos están maduros para responder a estas ideas; el dolor y la angustia del mundo abrirán los corazones y los bolsillos. La idea de una demanda para Navidad y el llamado a la plegaria y a la invocación del Príncipe de la Paz, tendrá el poder de evocar la reacción deseada, y servirá también para fusionar en una unidad más estrecha a todos los que reconocen el trabajo que la Jerarquía trata de realizar. Les pediría que soliciten ayuda en todas partes y que permitan que estas ideas se desarrollen en el mundo sobre una base útil y oportuna. Exhorten a todos los que conocen, pues por su intermedio se puede llegar a millones de personas e impelerlas a iniciar la actividad deseada.

 

A aquellos de ustedes que pueden valorar y utilizar la Gran Invocación, les sugeriría un empleo renovado y fervoroso. Sin embargo podría sugerirse como alternativa la invocación siguiente:

 

"Oh Señor de Luz y Amor, ven y gobierna al mundo.

Que el Príncipe de la Paz aparezca y ponga fin a las guerras de las naciones.

Que el reinado de la Luz, el Amor y la Justicia comience.

Que haya paz en la Tierra y que empiece en nosotros mismos."

 

 

 

EL ORDEN MUNDIAL VENIDERO

 

Abril de 1940

 

El análisis de las condiciones mundiales está siendo escrito en Norteamérica, donde todavía hay una relativa seguridad física, tiempo para reajustar los puntos de vista y también la oportunidad de dar directivas -junto con la aguerrida Gran Bretaña y sus Aliados- a un mundo penosamente necesitado de guía y de visión. Existe una gran confusión de voces. Los que menos saben hablan más alto y con facilidad achacan a los demás las culpas. En todas partes prevalece mucha angustia mental, ocasionada por la guerra y también por el deseo de los bienintencionados de que prevalezca su particular solución al problema mundial.

 

En consecuencia, es necesario hablar directamente, indicar los peligros inherentes a la situación actual, presentar su extraordinaria oportunidad para traer los cambios necesarios y señalar las líneas de demarcación entre los modos de vivir correctos y los erróneos, entre una visión del nuevo orden mundial y los planes retrógrados del así llamado "nuevo orden" con el cual las potencias totalitarias tratan de abrumar a la humanidad.

 

Comenzamos con la premisa de que dos visiones mundiales opuestas enfrentan a la humanidad, y dos órdenes mundiales se le presentan al género humano. El hombre debe elegir entre éstos, y su elección determinará el futuro.

 

1941 y 1942 serán años de crisis y de tensión. Quienes perciben los riesgos, la oportunidad y la importante decisión a tomar, luchan con apresuramiento casi frenético para despertar a las masas acerca de lo excepcional de este momento. Lo que la humanidad decida durante los próximos doce meses condicionará el futuro como ninguna otra decisión humana lo ha hecho en la historia del género humano.

 

Existieron anteriormente puntos de crisis en la historia, pero ninguno involucró a toda la población del planeta. Hubo períodos de peligro, dificultad, guerra, hambre y angustia, pero ninguno condicionó las vidas de incontables millones de personas como el actual. Una y otra vez surgieron conductores, conquistadores, dictadores y personajes mundiales, pero hasta ahora llegaron en momentos en que sus influencias estaban limitadas por las comunicaciones mundiales y las limitaciones nacionales; por lo tanto, su poder no era universal y su progreso fue detenido por las condiciones del  periodo que vivieron. Hoy todo el planeta está involucrado y todas las naciones del mundo se hallan definidamente afectadas.

 

Se están estableciendo barreras en un inútil esfuerzo por mantenerse fuera de las dificultades y evitar la guerra; los grupos predominantes enrolan bajo una sola bandera a muchas naciones, para que se asocien a las potencias totalitarias o a las naciones que se les oponen. Las naciones que no son realmente beligerantes están también activas en la tarea de preservar su integridad nacional.

 

El conflicto actual es mundial, estando involucrados los siguientes grupos:

 

1.   Las naciones agresoras que luchan, regidas por dictadores ambiciosos.

2.   Las naciones que tratan de defenderse a sí mismas y a las libertades de la humanidad.

3.   Las naciones neutrales, que ven las condiciones involucradas y enfrentan la necesidad inmediata de tomar parte.

 

Esta lucha va adquiriendo cada día más intensidad. Nuevas zonas del mundo están siendo arrastradas al conflicto cada semana. Las cuestiones reales, los inminentes resultados económicos y las implicaciones políticas emergen con creciente claridad en todos los países, y -no se equivoquen- hasta en esos países que están entumecidos y sufrieron bajo la bota del conquistador. Entre ellos se fomenta una rebeldía silenciosa e inexpresada por ahora, rebeldía interna silenciosa que constituye en sí una amenaza para la paz mundial y, si es evocada para que se exprese plenamente, puede hundir al mundo en el conflicto, más profundamente.

 

Frente a la humanidad existen dos peligros mayores, y son: Primero, el conflicto se prolongará tanto que la humanidad quedará totalmente exhausta; se alcanzará un empate y surgirá una situación que terminará con todas las relaciones civilizadas y toda esperanza de una ordenada vida de belleza, paz y cultura. Segundo, las naciones aún no involucradas no verán las realidades de la situación ni ayudarán a los que luchan por la conservación de la libertad nacional e individual. Sí esto  fuera así, entonces -sin ser ésta su intención y sin embargo inevitablemente- estarán del lado del mal y compartirán la responsabilidad de preparar el desastre mundial.

 

Actualmente, no hay más que dos partidos en el mundo -los que están del lado de las correctas relaciones humanas y los que están del lado de la política del poder egoísta y cruel. Las potencias totalitarias están en marcha impías, egoístas, crueles y agresivas-; las potencias que luchan por la libertad humana y por  los derechos de las pequeñas naciones indefensas, están contra la pared, enfrentando al más poderoso despliegue de poder humano que el mundo haya visto. Las naciones que no están todavía físicamente involucradas se preparan para algún tipo de acción y para la defensa contra las potencias dictatoriales, pero no contra las democracias que luchan.

 

Hoy la batalla se libra en tierra, mar y aire. Desde el punto de vista económico, todos los países están involucrados y la ruina acecha tras la estela de la guerra; el cese de las exportaciones e importaciones en muchos países está llevando a la ruina financiera a millares de personas; la presión del desastre económico, el temor al hambre y a la peste y el constante riesgo de llegar a ser parte activa de la guerra, enfrentan a todos los países que aún no están realmente en la línea de fuego. A estos problemas, en lo que concierne a las naciones en guerra, se agregan el temor a la derrota, a la muerte, a los traumas físicos y a la pérdida de todas las posesiones.

 

La humanidad debe hacer frente a estos hechos. No importa cómo la gente pueda eludir la verdad, sin evadirse hacia un mundo de ensueños y ansiosos deseos, la realidad es -inevitable e innegable-que el mundo está en guerra y todos se hallan implicados.

 

El Trabajo de Buena Voluntad

 

Antes de Septiembre de 1939, los objetivos de nuestro trabajo mundial, durante un período de nueve años, fueron difundir la buena voluntad mundial, descubrir a los hombres y mujeres de buena voluntad en todo el mundo y enseñar el significado de la voluntad al bien. Ésta es la tarea principal del nuevo grupo de servidores del mundo. Hemos inculcado una actitud no separatista y la necesidad de correctas relaciones humanas.

 

Tratamos de aclarar cuáles de las distintas formas de gobierno y variados sistemas ideológicos serían correctos y posibles, siempre que los seres humanos vivieran unidos, practicaran la buena voluntad y reconocieran su hermandad sanguínea.

 

Entonces, la humanidad decidió luchar y estalló la guerra: un grupo, los instigadores de la guerra, luchando por adquirir el poder mate rial, la gloria de una nación y la subyugación de los indefensos; el otro, luchando por conservar su propia libertad de acción, su integridad, los derechos de las pequeñas naciones y los valores espirituales. Inmediatamente, las cuestiones fueron muy claras en las mentes de quienes estaban en contacto con los asuntos humanos; de pronto, ciertas naciones se pusieron en contra de las fuerzas agresoras, y otras naciones, con prejuicios similares a los de las ideologías distorsionadas y propósitos egoístas, se pusieron de parte de la nación agresora; a continuación, el pánico embargó a las naciones restantes que se refugiaron en programas de defensa y neutralidad miopes -neutralidad y programas que probaron ser completamente inútiles para protegerlas.

 

¿A favor de quién debía estar el nuevo grupo de servidores del mundo? ¿Qué debían hacer los hombres y mujeres de buena Voluntad? ¿Debían estar a favor de las potencias totalitarias, porque así pondrían fin más rápidamente al conflicto, o de parte de las potencias neutrales persiguiendo frenéticamente ineficaces programas de paz, políticas de apaciguamiento, hasta caer en manos de las potencias totalitarias?

 

Habiendo decidido la humanidad participar en la lucha, físicamente no restaba hacer otra cosa que instar a los hombres y mujeres de buena voluntad a ponerse a favor de una acción que liberaría a la humanidad mediante la destrucción de las fuerzas del mal, las cuales habían determinado demostrar que la fuerza era la razón. Por consiguiente, las fuerzas que luchaban por el progreso y la civilización tenían que oponerse a la fuerza con la fuerza.

 

El desafío fue aceptado por las democracias que representan el derecho y la libertad humanos. Debido a la decisión de luchar por el progreso espiritual, las fuerzas espirituales del planeta no tenían otra alternativa que alinearse a favor de las democracias aliadas y esforzarse por despertar a las naciones neutrales. Aquéllas se alinearon en contra de los conductores de las naciones agresoras, aunque no de sus pobres pueblos engañados y subyugados, que a su vez deben ser liberados por las democracias aliadas.

 

Sobre la base de una activa voluntad al bien, los hombres y mujeres de buena voluntad, actuando bajo la inspiración del nuevo grupo de servidores del mundo, no tenían otra alternativa que ponerse del lado de las fuerzas espirituales y entrar en la lucha para liberar a la humanidad de las ambiciones totalitarias y las intenciones de un grupo de hombres malignos. Pero el espíritu de buena voluntad debe, firme e invariablemente, ser el impulso motivador e impedir que el odio tenga cabida en él. El mayor bien para el mayor número reside ahora en la liberación de las naciones de la dominación de las potencias totalitarias.

 

La Posición Pacifista

 

El segundo punto que quisiera abordar son los argumentos expuestos por los pacifistas del mundo. Toda la gente honesta y buena es de mente pacífica y odia la guerra. Este hecho lo olvida a menudo el idealista y pacifista académico. Estas personas dicen que dos males no hacen un bien y responder al asesinato con el asesinato (que es su definición de la guerra) es pecaminoso; que la guerra es mala (nadie lo niega) y que no se debe tomar parte en ella. Sostienen que con pensamientos de paz y amor, el mundo puede enderezarse y terminar la guerra. Tales personas, que luchan contra la existente realidad de la guerra, por lo general poco o nada concreto hacen para corregir los errores responsables de la misma, y permitir a otros emprender su defensa -personal, municipal, nacional e internacional. No puede dudarse de la sinceridad de estas personas.

 

Debe recordarse que para argumentar contra estas ideas y justificar el espíritu de lucha de las democracias cristianas, lo que cuenta es el móvil. La guerra puede ser y es un asesinato en masa, cuando el móvil es erróneo. Puede ser sacrificio y correcta acción, cuando el móvil es justo. Matar a un hombre que mata al indefenso, no se lo considera como un asesinato. El principio también es aplicable cuando se mata a un individuo que mata a otro, o cuando se lucha contra una nación que ataca a los indefensos. Los medios materiales empleados por el mal para fines egoístas, pueden emplearse también para buenos propósitos. La muerte del cuerpo físico es un mal menor que hace retroceder la civilización, contrariar los propósitos divinos del espíritu humano, negar toda enseñanza y controlar las mentes y las libertades de los hombres, coartando libertades. La guerra es siempre mala, pero puede ser el menor de dos males, como sucede en la actualidad.

 

Si se lleva adelante la actual guerra, hasta obtener el triunfo, derrotando a las potencias totalitarias, constituirá un mal mucho menor que la subyugación de muchas naciones por la codicia sin precedente, los nefastos procesos educativos y la oposición, por parte de las potencias del Eje, a todos los valores espirituales reconocidos. Si las potencias totalitarias triunfan, significará años de desorden y revueltas; su victoria ocasionará un indecible sufrimiento.

 

Sin duda es una verdad espiritual innegable que el recto pensar puede cambiar y salvar al mundo, pero también es verdad que no hay suficientes personas capaces de pensar para realizar este trabajo. Tampoco hay tiempo suficiente para hacerlo. Los pensamientos de paz están principalmente basados en un idealismo obstinado que ama al ideal más que a la humanidad. Se basa también en un inconsciente temor a la guerra y en la inercia individual, que prefiere el mundo de ensueño de los deseos ansiosos, antes que asumir la responsabilidad por la seguridad de la humanidad.

 

He tratado brevemente de aclarar la posición del nuevo grupo de servidores del mundo cuando lucha por los derechos del hombre, por el futuro espiritual de la humanidad y por el nuevo orden mundial. Lo que ahora tengo que decir lo clasificaré en cuatro partes:

 

                   I.              El mundo tal como existe en la actualidad. La situación actual es resultado de tendencias pasadas, de presiones subyacentes y de decisiones humanas.

                II.              El nuevo orden mundial. Diferirá del antiguo orden y del denominado "nuevo orden" por las potencias totalitarias.

              III.              Algunos problemas involucrados. Exigirán ser tratados y considerados cuatro problemas mundiales principales.

             IV.              La tarea por delante. Próximamente me ocuparé del intervalo hasta lograr la paz, y haré además algunas sugerencias para el venidero período de reconstrucción.

 

 

I.  EL MUNDO ACTUAL

 

¿Cuáles son las causas que produjeron las condiciones mundiales actuales? ¿Cuáles son las presiones subyacentes que están produciendo el actual caos, o las que producirán el eventual orden? Antes de poder hacer rectificaciones debe conocerse el error; debe haber comprensión de las causas predisponentes, productoras de la necesidad, saber que hay una culpabilidad general y una responsabilidad compartida por las malas condiciones, y también que existe la determinación de reparar el mal y de abstenerse de toda mala acción.

 

La tendencia a achacar la guerra a Hitler y a su camarilla de hombres malignos, no debería cegarnos respecto a las causas que posibilitaron su actuación maléfica. Hitler es principalmente un agente precipitador, pues fue el medio por el cual se enfocaron el egoísmo y la crueldad del mundo. Pero como Cristo dijo: "¡Ay del mundo por los tropiezos!, porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay del hombre por quien viene el tropiezo!" (Mateo 18:7). Las causas de este mal prevaleciente son inherentes a la humanidad misma.

 

El antiguo e incontrolado egoísmo fue siempre la característica del hombre; el deseo de poder y de posesiones movió siempre a los hombres y a las naciones; la crueldad, la codicia y el sacrificio de los valores superiores a los inferiores, se han arraigado profundamente en las costumbres humanas durante épocas. Todos los pueblos y naciones son culpables del comportamiento y de estos antiguos hábitos mentales. A medida que los pueblos se acercaban, las líneas de separación y el antagonismo de las naciones se acrecentaban constantemente, y así la actual guerra (iniciada en 1914) es el resultado inevitable del pensamiento erróneo, metas egoístas y de antiguos odios. Intereses individualistas, metas separatistas y deseos agresivos, marchan hacia su inevitable final: la guerra y el caos.

 

La situación económica también constituye un símbolo de esta condición. Las naciones se dividen en las que "tienen" y las que "no tienen", y originan así la era actual del "hampa". Las bandas organizadas en los Estados Unidos aparecieron como expresión de estas tendencias en la vida nacional. En el mundo internacional, tres naciones están ahora desempeñando el mismo papel. Las naciones aliadas y los Estados Unidos están reconociendo la amenaza del hampa nacional e internacional, y se esfuerzan por aplastarla. Pero -y éste es el punto de importancia- tales condiciones fueron posibilitadas por la totalidad de la humanidad.

 

Materialismo y Espiritualidad

 

Hoy existen tres corrientes humanas principales: primero, una tendencia hacia un sistema de vida espiritual y libre; segundo, la tendencia hacia el desarrollo intelectual; y por último, la poderosa tendencia hacia la vida material y la agresión. En la actualidad la última de estas tendencias innatas y la segunda, la actitud intelectual, prevalecen y están de parte de las metas materialistas. Un grupo relativamente pequeño arroja el peso de la aspiración humana a favor de los valores espirituales. La guerra entre los pares de opuestos -el materialismo y la espiritualidad- se libra ferozmente. Sólo cuando los hombres se aparten de la agresión material y se dirijan hacia objetivos espirituales, la situación mundial cambiará y los hombres -movidos por la buena voluntad- obligarán a los agresores a volver a su propio lugar y liberarán a la humanidad del temor y de la fuerza. Cosechamos ahora los resultados de nuestra propia siembra. El reconocimiento de la causa del problema proporciona a la humanidad la oportunidad de ponerle fin. Ha llegado el momento en que es posible instituir esos cambios de actitud que traerán una era de paz y buena voluntad, basadas en las correctas relaciones humanas.

 

Estas dos fuerzas -el materialismo y la espiritualidad- se enfrentan mutuamente. ¿Cuál será el resultado? ¿Detendrán los hombres al mal e iniciarán un período de entendimiento, colaboración y recta relación, o continuarán el proceso de planificación egoísta y de competencia económica y militante? Esta pregunta debe ser contestada por el claro pensar de las masas y el desafío valiente y aplomado de las democracias.

 

En todas partes se reconoce la necesidad de un nuevo orden mundial. Las potencias totalitarias hablan del "nuevo orden en Europa"; los idealistas y pensadores desarrollan esquemas y planes que visualizan condiciones totalmente nuevas y que terminarán con el maligno y antiguo orden. Hay una constante demanda para que los Aliados fijen sus objetivos de paz e indiquen con claridad los ajustes que se harán después de la guerra, porque una visión de la futura conducta mundial ayudará a la humanidad en la crisis actual.

 

Antecedente Histórico

 

A través de la Edad Media, el gobierno de poderosos monarcas, la expansión de los imperios y la marcha de los conquistadores nacionales, fueron las características sobresalientes. Un número relativamente pequeño de pueblos estuvieron involucrados. La Iglesia de entonces tenía un poder inmenso en todos los países europeos: controlaba la educación del pueblo, pero no establecía ninguna base para el recto pensar político. La historia del pasado es la historia de muchas formas de gobierno. Razas y naciones aparecieron y desaparecieron. Regímenes políticos y formas religiosas desempeñaron su parte, persistiendo o desapareciendo. La triste historia de la humanidad ha sido de reyes y potentados, gobernantes y guerreros, presidentes y dictadores -llegando al poder a expensas de su propia nación o de otras. Conquistadores llegan y se van -Akbar, Genghis Khan, los Faraones, Alejandro el Grande, Julio César; Carlomagno, Guillermo el Conquistador, Napoleón Bonaparte, Hitler y Mussolini. Todos perturbaron el ritmo de su época y llegaron al poder por la agresión y el exterminio. A medida que las naciones fueron interrelacionándose más estrechamente, aumentó su influencia y su campo de expresión, producidos por los crecientes medios de comunicación; Gran Bretaña no supo nada de los movimientos de Alejandro; tampoco los pueblos de América de Genghis Khan, pero el ruido de los ejércitos en marcha de Napoleón, fue escuchado en una zona mucho más amplia, y son conocidos en todo el mundo los triunfos -diplomáticos y militares- de Hitler.

 

Las potencias totalitarias han hecho del mundo un campamento armado -para la ofensiva o la defensiva. El móvil de todos estos conquistadores fue la avidez de oro, tierra, poder y triunfo personal. Los dictadores modernos no son una excepción. No traen nada nuevo.

 

 Anarquía Mundial

 

La historia del mundo ha sido erigida alrededor del tema de la guerra; sus puntos críticos fueron las grandes batallas. La idea de venganza mueve a algunas naciones; la demanda de que se corrijan antiguos errores históricos influye a otra; la restitución de tierras, anteriormente poseídas, dirige aún los actos de otras. Por ejemplo, la antigua gloria del Imperio Romano debe ser restablecida -a expensas de los pequeños pueblos desamparados; la cultura de Francia debe ser sobresaliente, y su seguridad debe predominar sobre las demás consideraciones; el imperialismo británico ultrajó en el pasado a otras naciones; la hegemonía germana y el "espacio vital" deben dominar a Europa, y el superhombre alemán debe ser el árbitro de la vida humana; el aislacionismo norteamericano dejaría a la humanidad indefensa en su hora de necesidad y entregaría los hombres al régimen de Hitler; no se puede confiar en el silencio de Rusia; Japón está trastornando el equilibrio del poder en Asia. Tal es el cuadro de hoy. La anarquía rige al mundo; el hambre amenaza a los habitantes de Europa; la población civil de las ciudades, las mujeres y los niños, están en grave peligro de males y muerte, y se ven forzados a vivir bajo tierra; la peste aparece; no hay ninguna seguridad en tierra, mar o aire; las naciones están al borde de la ruina financiera; la ciencia se ocupa de inventar instrumentos de muerte; las poblaciones de ciudades y distritos enteros son trasladadas de una parte del país a otra; familias y hogares son deshechos; prevalece intenso temor, miran el futuro con desesperanza y duda; se suceden series de suicidios y crímenes; el humo de incontables incendios obscurece los cielos; los mares están sembrados de muertos y de buques hundidos; el tronar de los cañones y la explosión de las bombas se escuchan aproximadamente en veinte países; la guerra surge de las aguas, marcha sobre los países y desciende desde los cielos.

 

El viejo orden ha llevado a la humanidad a esta situación. La crueldad y el egoísmo del hombre condujeron a este desastre; ninguna nación escapa a esta crítica, y a todas ellas las moviliza más rápidamente el propósito egoísta que el espíritu de sacrificio.

 

Y hasta, incluso, la América idealista sólo puede ser incitada a la acción, apelando a su propio interés y seguridad.

 

Como incentivo reconozcamos que la misma humanidad que ha producido estas terribles condiciones, también puede crear el nuevo mundo, el nuevo orden y el nuevo modo de vida. El pasado maligno y egoísta debe ceder su lugar al bien, a un futuro de comprensión, de colaboración, de rectas relaciones humanas. La separatividad debe ser reemplazada por la unidad. El conjunto de agresores totalitarios, de democracias aliadas y de ansiosas naciones neutrales, debe trasformarse en un mundo cuya característica sea un solo esfuerzo -el establecimiento de esas relaciones que traerán la felicidad y la paz de la totalidad y no únicamente de la parte.

 

 

II. EL NUEVO ORDEN MUNDIAL

 

Doy por sentado que mis lectores reconocen que algo inteligente y espiritual dirige a la humanidad. No me interesa cómo denominan a tal Propósito guiador. Algunos lo llaman la Voluntad de Dios; otros, las tendencias inevitables del proceso evolutivo; aún otros pueden creer en las fuerzas espirituales del planeta; habrá quienes lo consideran como la Jerarquía espiritual del planeta, o la gran Logia Blanca; muchos millones hablan de la guía del Cristo y Sus discípulos. Sea lo que fuere, hay el reconocimiento universal de un Poder guiador que ejerce presión a través de las edades, lo cual parece conducir todo hacia un culminante bien.

 

Alguna dirección definida ha conducido desde la etapa del hombre primitivo hasta ese punto evolutivo en que puede aparecer un Platón, un Shakespeare, un Da Vinci, un Beethoven. Algún poder ha evocado la capacidad del hombre para formular ideas, producir sistemas de teología, de ciencia y de gobierno; algún poder motivador interno ha dado al hombre la capacidad de crear belleza, descubrir los secretos de la naturaleza; alguna comprensión de la responsabilidad divina subyace en la filantropía, los sistemas educativos y el movimiento de bienestar en todo el mundo. El progreso del espíritu humano ha sido de irresistible desarrollo, de creciente apreciación de la realidad, la belleza y la sabiduría. El instinto se ha convertido en intelecto; el intelecto comienza a desarrollarse en intuición. La significación de Dios, el registro de potencialidades divinas del hombre y la creciente capacidad de comprender y participar en los procesos mentales de los demás, todo indica progreso y desarrollo.

 

Esta imagen de la belleza del espíritu humano debe compararse a la imagen anterior del egoísmo y la crueldad del hombre, y su inhumanidad hacia él mismo. Ambas imágenes son reales, pero únicamente la de la belleza es eterna; la otra es transitoria. El hombre es un compuesto de expresiones superiores e inferiores, y en todas las guerras y dificultades que acompañan al progreso del hombre a través de las edades, subyace este factor principal -una constante y antigua lucha entre la aspiración espiritual del hombre y sus deseos materiales. Hoy esta condición está centrada en el conflicto que se libra entre los poderes totalitarios y las naciones que luchan por los derechos del espíritu humano y la libertad de la humanidad.

 

El empleo de la palabra espiritual no tiene que ver con la forma en que la empleen las religiones ortodoxas, excepto hasta donde la expresión religiosa forma parte de la espiritualidad general de la humanidad. Es espiritual todo lo que tiende a la comprensión, a la bondad, a aquello que produce belleza y puede conducir al hombre a una expresión más plena de sus potencialidades divinas. Es malo todo lo que introduce al hombre más profundamente en el materialismo, omite los valores superiores de la vida, fomenta el egoísmo, erige barreras al establecimiento de rectas relaciones humanas y nutre el espíritu de separatividad, temor y venganza.

 

Sobre la base de estas diferencias, lógicamente se evidencia que Dios está de parte de las naciones aliadas, pues no puede suponerse que el Cristo está del lado de Hitler y del gobierno de la agresión cruel. La Jerarquía espiritual del planeta arroja todo el peso de su fuerza contra los poderes del Eje, hasta donde las personas espiritualmente orientadas del mundo pueden colaborar, porque no debe coartarse el libre albedrío del hombre. Nadie teme a las naciones aliadas; la situación no ha sido precipitada por los Aliados; no emplean los métodos de la propaganda engañosa, ni aterrorizan a los débiles e indefensos. Los hechos lo prueban, y tal reconocimiento subyace en la constante ayuda de los Estados Unidos. El modo de vivir y los objetivos espirituales de las demás gracias son reconocidos por todos, y esto está amenazado por los conceptos totalitarios de la vida. La humanidad habla por intermedio de las democracias.

 

El Orden Mundial del Eje

 

El orden totalitario debe desaparecer, porque es contrario a la visión espiritual. El orden mundial, tal como lo visualiza Hitler, está basado en el sometimiento de los débiles al gobierno de una super Alemania, donde podrán seguir viviendo las pequeñas naciones en la medida que puedan servir a las necesidades de Alemania. A las potencias menores del Eje sólo se les permite vivir porque se benefician los objetivos alemanes -Italia, para dar a Alemania una salida al Mediterráneo, y Japón, para manejar el problema asiático, por ser demasiado grande para que Alemania lo resuelva sola. La intención de este orden es que debe ir a Alemania lo mejor de todos los productos industriales y agrícolas, y el residuo innecesario a las pequeñas naciones; un orden  donde los procesos educativos serán controlados por la dominante  super-raza. Todos los sectores del conocimiento estarán subordinados a la glorificación de Alemania. Ésta será representada como la simiente de toda la gloria del mundo y como despiadado salvador del género humano; las bellezas de la guerra, de la lucha y de la fortaleza física, serán enaltecidas y los así llamados objetivos admirables del espíritu humano serán desarrollados para producir una raza de hombres donde no tendrá cabida la "afeminada" belleza de la bondad amorosa ni la consideración inteligente de los demás.

 

Llamaré la atención sobre la enseñanza que está siendo impartida ahora a la juventud alemana. Que la fuerza es el derecho. Que el alemán pertenece a la super-raza, y que todas las demás son inferiores. Que sólo a una aristocracia elegida debe permitírsele el privilegio de la educación y del gobierno. Que las masas no son más que animales y existen únicamente para ser esclavos de la raza superior La guerra es para los hombres lo que es para la mujer dar a luz. La guerra es un proceso natural y, por lo tanto, eternamente justa. Todas las fuentes de provisión deben ser controladas por Alemania y, en consecuencia, aún esas naciones actualmente neutrales, deben ser puestas bajo la esfera de influencia alemana. Las potencias totalitarias dominarán el sistema económico del mundo y controlarán todas las importaciones y exportaciones. Descenderán las normas de vida en ambos hemisferios; todo estará relacionado con el bien de Alemania y ninguna otra nación será considerada. La enseñanza y la ética cristianas deben ser necesariamente eliminadas, porque Alemania considera al cristianismo y a su divino Fundador como afeminados y débiles, que acentúan las cualidades más débiles de la naturaleza humana y son responsables de la decadencia de todas las naciones, excepto Alemania. El cristianismo debe ser además derrotado, porque se fundamenta en fuentes judías; el gobierno de Cristo debe terminar, porque sólo el gobierno de la fuerza es justo.

 

En el orden mundial de las potencias del Eje, el individuo no tiene derechos ni libertades, excepto hasta donde puede servir al estado; no habrá libertad de pensamiento o de conciencia; todas las cuestiones serán decididas por el estado y el ciudadano no tendrá ningún derecho de opinión. Los hombres serán reclutados como esclavos al servicio del estado.

 

Tal es el cuadro del orden que las potencias del Eje están preparando para imponer al mundo, y sus propias palabras lo testimonian. Sólo la percepción de la verdadera naturaleza de esta crisis, la determinación de hacer frente a los hechos, más la valentía, bastarán para derrotar a Hitler. Esta temeridad conquistadora debe estar basada en el reconocimiento de los valores espirituales involucrados, en la creencia en Dios y en un sentido común determinado a establecer seguridad, rectas relaciones humanas y libertad.

 

Es importante que la gente haga frente a los hechos inmediatamente. Debe comprender cuál es la naturaleza del orden mundial que Hitler está preparando para poner en vigencia lo que tiene por delante la humanidad, si triunfan las potencias del Eje. Es esencial que los pequeños niños del mundo sean librados de la mala influencia y la falsa educación a las que serán sometidos si las potencias totalitarias dominan Europa. Las actitudes mentales ambientales comprueban los efectos de la cultura intensiva dada a la juventud de Alemania durante los últimos veinte años. Estos niños que manejan tanques, vuelan en aviones sobre los países de Europa y libran una guerra contra mujeres y niños, son el producto de un sistema educativo y, por lo tanto, víctimas de un procedimiento maligno. Los niños de Alemania y los de otros países deben ser rescatados del futuro que Hitler tiene planeado; las mujeres de Alemania y de otras naciones deben ser liberadas del temor; la población de Alemania debe, además, liberarse del mal gobierno de Hitler. Esto lo reconocen las naciones aliadas. No se equivoquen. El alemán es tan caro al corazón de la humanidad, de Dios, de Cristo y de todas las personas que piensan correctamente, como cualquier otro pueblo. El pueblo alemán debe ser rescatado del orden mundial de Hitler, tanto como el polaco, el judío, el checoslovaco o cualquier nación cautiva. Al lograr esta liberación, las naciones aliadas y las potencias neutrales deben conservar el espíritu de buena voluntad, aunque empleen la fuerza, que es el único medio de conquistar que comprenden las potencias totalitarias.

 

Pasos Hacia el Nuevo Orden Mundial

 

¿Qué debería planificar el resto del mundo, en oposición al orden mundial totalitario? ¿Para qué objetivos mundiales deberíamos trabajar las democracias? Esquema utópico, formas idealistas de gobierno y procedimientos culturales de vida, fueron siempre juguetes de la mente humana a través de los siglos. Pero estas utopías se hallan tan lejos de ser posibles, que su presentación parece inútil. La mayoría son completamente nulas.

 

Sin embargo, pueden haber ciertas posibilidades inmediatas y pueden desarrollarse posibles objetivos si existe en la humanidad una definida voluntad al bien y si tiene paciencia.

 

Ciertas principales premisas espirituales deberían respaldar todo esfuerzo para formular el nuevo orden mundial. Expondré algunas de ellas:

 

1.   El nuevo orden mundial debe satisfacer la necesidad inmediata y no constituir un esfuerzo para satisfacer una visión idealista y distante.

2.   El nuevo orden mundial debe adecuarse a un mundo que ha sufrido una crisis destructiva y a una humanidad que fue destrozada por la experiencia.

3.   El nuevo orden mundial debe sentar las bases para otro futuro orden mundial, que sólo será posible después de un período de recuperación, reconstrucción y reedificación.

4.   El nuevo orden mundial estará basado en el reconocimiento de que todos los hombres son iguales en su origen y meta, pero que todos están en etapas distintas de desarrollo evolutivo; que la integridad personal, la inteligencia, la visión y la experiencia, así como una marcada buena voluntad, deben señalar al conductor. El dominio del proletariado sobre la aristocracia y la burguesía, como en Rusia, o el dominio de una aristocracia atrincherada detrás del proletariado y la clase media, como hasta hace poco en Gran Bretaña, deben desaparecer. El control del trabajo por el capital o el control del capital por el trabajo, también deben desaparecer.

5.   En el nuevo orden mundial, el grupo gobernante de cualquier nación, debe estar compuesto por quienes trabajan para el mayor bien del mayor número y, al mismo tiempo, ofrecen una oportunidad a todos, procurando que el individuo tenga libertad. Ya se reconocen hoy los hombres de visión, posibilitando así la correcta elección de líderes, que no fue posible hasta este siglo.

6.   El nuevo orden mundial se basará en un activo sentido de responsabilidad. "Todos para uno y uno para todos" será la regla. Esta actitud tendrá que ser desarrollada entre las naciones, pues aún no existe.

7.   El nuevo orden mundial no impondrá un tipo uniforme de gobierno, ni una religión sintética ni un sistema de regimentación a las naciones. Los derechos soberanos de cada nación serán reconocidos y se permitirá la plena expresión de su genio particular, tendencias individuales y cualidades raciales. Sólo en un caso particular debe hacerse el esfuerzo para lograr la unidad y esto será en el campo de la educación.

8.   El nuevo orden mundial reconocerá que los productos del mundo, los recursos naturales del planeta y sus riquezas, no pertenecen a ninguna nación, sino que deberán ser compartidos por todos. No habrá naciones que "poseen" y otras que no poseen. Una equitativa y apropiada distribución organizada del trigo, el petróleo y la riqueza mineral del mundo, se desarrollará teniendo como base las necesidades de cada nación, sus propios recursos internos y los requerimientos de su pueblo, lo cual se llevará a cabo si se tiene en cuenta a la totalidad.

9.   En el período preparatorio para el nuevo orden mundial habrá un desarme constante y regulado. No será optativo ni se permitirá a ninguna nación producir ni organizar equipo alguno para propósitos destructivos, o atentar contra la seguridad de cualquier otra nación. Una de las primeras tareas de toda conferencia de paz futura será regular esta cuestión y procurar gradualmente el desarme de las naciones.

 

 Éstas son las premisas simples y generales sobre las cuales el nuevo orden mundial tiene que comenzar a trabajar Tales etapas preliminares deben ser mantenidas fluidas y experimentales, sin perder nunca de vista la posibilidad; deben mantenerse inviolables los cimientos; los procesos intermedios y los experimentos deben llevarse a cabo por hombres que se interesen por el bien de todos y cambien los detalles de la organización, mientras conservan la vida del organismo.

 

Rectas Relaciones Humanas

 

El objetivo de su trabajo puede ser resumido así: el nuevo orden mundial facilitará el establecimiento de rectas relaciones humanas, basadas en la justicia, el reconocimiento de los derechos heredados, la oportunidad para todos sin distinción de raza, color o credo, o la supresión de la delincuencia y del egoísmo por medio de la correcta educación, y el reconocimiento de las potencialidades divinas en el hombre, así como también el reconocimiento de una Inteligencia rectora divina en Quien el hombre vive, se mueve y tiene su ser.

 

Las dificultades que enfrentarán las naciones cuando termine la guerra parecerán insuperables, pero -dada la visión, la buena voluntad y la paciencia- pueden ser resueltas. Suponiendo que la humanidad no descanse hasta que las naciones agresoras sean sometidas, se requerirá que las democracias vencedoras sean generosas, benévolas, comprensivas y atentas a la voz del pueblo, como una totalidad. Esa voz (generalmente sana en sus pronunciamientos) debe ser evocada, reconocida y escuchada, y no las voces de los exponentes separatistas de cualquier ideología, forma de gobierno, religión o partido. El objetivo de aquellos a quienes se confíe la rectificación del mundo no es la imposición de la democracia a todo el mundo, o del cristianismo a un mundo de diversificadas religiones. Con toda seguridad, será el fomento de los mejores elementos de cualquier gobierno nacional, a quien el pueblo pueda adherirse o apoyar inteligentemente. Cada nación debería reconocer que su forma de gobierno puede ser adecuada  para ella y muy inadecuada para otra; debería enseñársele que la función de cada nación es el perfeccionamiento de su vida, ritmo y maquinaria nacionales, de modo que pueda llegar a ser un eficiente socio de todas las demás naciones.

 

Es también esencial que el nuevo orden mundial desarrolle en la humanidad el sentido de la divinidad y de la relación con Dios; sin embargo, ningún énfasis se pondrá sobre las teologías raciales y los credos separatistas. Debe enseñarse lo esencial de las creencias religiosas y políticas e inculcarse una nueva simplicidad de la vida, que en la actualidad se ha perdido por poner el énfasis sobre las posesiones y las cosas materiales y sobre el dinero. Tendrá que enfrentarse el problema del dinero; el problema de la distribución de las riquezas -naturales o humanas- necesitará un cuidadoso manejo y deberán llegar a un entendimiento entre esas naciones que poseen recursos ilimitados y las que tienen pocos o ninguno; el problema de la variedad de formas de gobierno nacionales debe ser enfrentado con valor y percepción internos; el restablecimiento -psicológico, espiritual y físico- del género humano debe constituir una responsabilidad primordial. El sentido de seguridad debe cimentarse en una base firme -la base de la recta relación, no de la fuerza. Los hombres deben sentirse seguros cuando tratan de desarrollar la buena voluntad internacional y se tienen confianza mutua y, por lo tanto, no dependen de la fortaleza de sus ejércitos y armadas.

 

El reconocimiento de una Jerarquía espiritual que actúa por intermedio del nuevo grupo de servidores del mundo, debe acrecentarse constantemente en alguna forma. Esto sucederá cuando los estadistas del mundo y los gobernantes de las distintas naciones y cuerpos de gobierno -políticos y religiosos- sean hombres de visión, espiritualmente motivados y altruistamente inspirados.

 

El futuro orden mundial será la expresión efectiva de la fusión del modo de vida espiritual interno y el modo de actuar externo, civilizado y culto; ésta es una posibilidad definida, porque la humanidad, en sus capas superiores, ha desarrollado ya el poder de vivir simultáneamente en los mundos intelectual y físico. Muchos viven hoy también en el mundo espiritual. Mañana lo harán muchos más.

 

 

III.  ALGUNOS PROBLEMAS INVOLUCRADOS

 

El nuevo orden mundial se enfrentará con muchos problemas Los problemas no se subsanarán imponiendo una solución por la fuerza, como en el orden mundial del Eje, sino por procesos educativos correctos y por la comprensión de los objetivos del verdadero orden mundial. En general, se dividen en cuatro categorías: el problema racial, el problema económico, el problema de gobierno y el problema religioso.

 

El Problema Racial

 

No hay forma de resolver el problema racial por la legislación, la segregación o el esfuerzo para producir bloques nacionales, como sucede hoy en Alemania, que se proclama a sí misma como super raza. Tales esfuerzos sólo erigen barreras insuperables. Con muy pocas excepciones, no hay razas puras, particularmente en Alemania, por estar ubicada en Europa en el cruce de caminos, siendo definidamente la fusión de muchos tipos raciales. Corrientes migratorias, ejércitos en marcha durante siglos y transportes modernos, mezclaron y fusionaron inextricablemente todas las razas Por lo tanto, puede suponerse que cualquier esfuerzo por aislar una raza o forzar la denominada "pureza racial", está condenado al fracaso. La única solución para este problema es el reconocimiento básico de que todos los hombres son hermanos; que una sola sangre corre por las venas humanas; que todos somos hijos del único Padre, y no reconocerlo indica simplemente una estupidez del hombre. Trasfondos históricos, condiciones climáticas y matrimonios mixtos, abundantemente diseminados, han hecho de las diferentes razas lo que son hoy. Sin embargo, la humanidad es esencialmente una -la heredera de las edades, el producto de muchas fusiones, condicionada por las circunstancias y enriquecida por los procesos del desarrollo evolutivo. Esta unidad básica debe ahora ser reconocida.

 

Durante siglos el problema racial principal ha sido el judío, llevado a una crisis por Alemania. Este problema es también susceptible de ser resuelto si se lo reconoce debidamente por lo que es, y si va acompañado del esfuerzo de  los mismos judíos por resolverlo y colaborar con los esfuerzos del mundo a fin de darle solución. Ellos aún no lo han hecho porque el judío común es solitario e indefinido, incapaz de hacer algo para mejorar su posición ante el mundo. Instintiva e intelectualmente, es separatista, intuitivamente tiene visión, pero al mismo tiempo carece del sentido de fusión con otros pueblos.

 

Hasta ahora no se conoce ningún modo científico de resolver los problemas raciales. Es finalmente una cuestión de recto pensar, comportamiento decente y simple bondad. La cuestión no se solucionará por medio de matrimonios mixtos, por aislamiento de grupos para la ocupación de zonas especiales, o por ideas humanas  de superioridad o inferioridad. Las rectas relaciones humanas se establecerán por mutuo reconocimiento de errores, por el remordimiento de los actos erróneos del pasado y, si es posible, por la restitución. Vendrán cuando a las naciones se les enseñe a apreciar las buenas cualidades de otras naciones y a comprender la parte que les corresponde en el cuadro general. Se desarrollarán cuando se haya eliminado el sentido de superioridad racial; cuando las diferencias y las querellas raciales sean relegadas al pasado impío, y sólo cuando un futuro de colaboración y comprensión sea activamente desarrollado; harán sentir su presencia cuando las normas de vida de la recta relación (esperadas por las personas iluminadas de cada raza) se conviertan en una actitud habitual de las masas y cuando se considere contrario a los mejores intereses de cualquier nación la difusión de esas ideas que tienden a erigir barreras raciales o nacionales, despertar odios o fomentar diferencias y separaciones. Ese momento llegará con toda seguridad. Entonces la humanidad dominará el problema de las rectas relaciones y actitudes humanas.

 

Es inevitable la existencia de diferencias raciales, querellas nacionales y distinción de casta, pero es también imperativo que desaparezcan. El mundo es uno solo. La humanidad es una unidad en el proceso evolutivo. Las diferencias son elaboradas por el hombre y engendran odios y separaciones. Cuando a los niños de las diferentes razas se les enseñe en sus primeros años que no existen diferencias, que todos los hombres son hermanos y que las aparentes distinciones son esencialmente superficiales, entonces las futuras generaciones abordarán el problema de las interrelaciones mundiales sin verse obstaculizadas por el prejuicio, el orgullo de raza o los históricos resentimientos inculcados. Mediante la correcta educación los niños pueden aprender actitudes correctas, y responderán porque los niños no ven ni reconocen diferencias, y la verdad de la promesa bíblica de que un niño pequeño los guiará, resultará ser científicamente verdadera. Este proceso educativo comenzará en el nuevo orden mundial.

 

El Problema Económico

 

Este problema es básicamente el más fácil de resolver. Con sano sentido común puede lograrse. Hay recursos adecuados para el mantenimiento de la vida humana, y la ciencia puede acrecentarlos y desarrollarlos. Los bienes minerales del mundo, el petróleo, el producto del campo, la contribución del reino animal, las riquezas del mar y los frutos y las flores, se ofrecen a la humanidad. El hombre controla todo y pertenece a todos; no es propiedad de un grupo, nación o raza. Se debe exclusivamente al egoísmo del hombre que (en estos días de rápida movilidad) millares de personas perezcan de hambre mientras que los alimentos se pudren o se los destruye; debido a los planes codiciosos y a las injusticias financieras de los hombres, los recursos del planeta no están universalmente disponibles de acuerdo a un inteligente sistema de distribución. No existe excusa que justifique que en alguna parte del mundo se carezca de las cosas esenciales para vivir. Tal carencia acusa una política miope y el bloqueo del libre traslado de los artículos de primera necesidad, por una u otra razón. Todas estas condiciones deplorables se basan en algún egoísmo nacional o grupal, ya que no se ha preparado un proyecto imparcial inteligente para satisfacer la necesidad humana en todo el mundo.

 

¿Qué otra cosa puede hacerse además de educar a las generaciones venideras sobre la necesidad de compartir, y para que circulen libremente los artículos esenciales de primera necesidad? La causa de este erróneo modo de vivir es muy simple. Es producto de antiguos métodos educativos erróneos, de la competencia y de la facilidad con que pueden ser explotados los indefensos y los débiles. Ningún grupo en particular es responsable, como hacen suponer a los ignorantes ciertos ideólogos fanáticos. En nuestro período hemos llegado simplemente a la culminación del egoísmo humano al que, o se le pone fin inteligentemente, o destruirá a la humanidad.

 

Tres cosas terminarán con esta condición de gran riqueza y extrema pobreza, la superabundante alimentación de unos pocos y el hambre de los muchos, además de la centralización del producto del mundo controlado por un puñado de personas en cada país. Estas son: primero, el reconocimiento de que hay suficientes alimentos, combustibles, petróleo y minerales en el mundo para satisfacer la necesidad de toda la población. En consecuencia, el problema es básicamente de distribución. Segundo, esta premisa de provisión adecuada, manipulada por la correcta distribución, debe ser aceptada y las provisiones esenciales para la salud, la seguridad y la felicidad del género humano, deben estar disponibles. Tercero, que todo el problema económico y la institución de reglas necesarias y agencias distribuidoras, deberían ser manejadas por una liga económica de naciones, en la cual todas las naciones tendrán cabida; conocerán sus necesidades nacionales (basadas en la población y los recursos internos, etc.) y sabrán también con qué pueden contribuir a la familia de naciones; todas estarán animadas por la voluntad al bien general -voluntad al bien que probablemente se basará, ante todo, en la conveniencia y la necesidad nacionales, pero será constructiva en su acción.

 

Ciertos hechos son evidentes. El viejo orden ha fallado. Los recursos del mundo cayeron en manos de los egoístas y no hubo una justa distribución. Algunas naciones tuvieron demasiado y explotaron sus excedentes; otras muy poco y, por ello, su vida nacional y su situación económica se perjudicó. Al final de esta guerra todas las naciones estarán en dificultades financieras, todas necesitarán ser reconstruidas y todas tendrán que dedicarse activamente a arreglar la futura vida económica del planeta y ajustarla sobre líneas más sólidas.

 

El período de reajuste ofrece la oportunidad de efectuar cambios drásticos y profundamente necesarios y establecer un nuevo orden económico basado en la contribución de cada nación al todo, en la participación de los artículos de primera necesidad y en el inteligente acopio de todos los recursos para beneficio de la totalidad, además de un sensato sistema de distribución. Un plan así es factible.

 

La solución ofrecida aquí es tan sencilla que, por esa misma razón, quizá no llame la atención. La cualidad que deben poseer quienes preparan el cambio del enfoque económico es tan simple, que hasta la voluntad al bien puede ser pasada por alto, pero si no hay sencillez y buena voluntad, poco podrá efectuarse después de la guerra mundial. Se necesitarán hombres de visión, bien conceptuados, con conocimiento técnico e interés cosmopolita, los cuales deben tener también la confianza del pueblo, reunirse y establecer las reglas por las cuales el mundo se alimente adecuadamente; determinar la naturaleza y la extensión de la contribución que cada nación debe hacer; establecer la naturaleza y la extensión de las provisiones que deberán entregarse a cada nación; así se crearán esas condiciones que mantendrán circulando equitativamente los recursos del mundo y prepararán esas medidas preventivas que contrarrestarán el egoísmo y la codicia humanos.

 

¿Puede encontrarse un grupo de hombres así? Creo que sí. En todas partes hay quienes estudian profundamente la naturaleza humana, hay investigadores científicos de gran simpatía humana y hombres y mujeres conscientes, que durante largo tiempo -bajo el antiguo y cruel sistema- lucharon con el problema del dolor y de la necesidad humanos.

 

La nueva era de simplicidad debe llegar. El nuevo orden mundial inaugurará esta vida más simple, basada en una alimentación adecuada, un recto pensar, una actividad creadora y felicidad. Estas cosas esenciales son posibles sólo bajo un correcto  gobierno económico. Esta simplificación y sabia distribución de los recursos del mundo, debe abarcar tanto al que está arriba como al que está abajo, al rico y al pobre, sirviendo por igual a todos los hombres.

 

El Problema del Gobierno

 

Introduciéndonos ahora en la esfera del gobierno, enfrentamos una situación muy compleja bajo el nuevo orden mundial. Ciertos grandes regímenes ideológicos han dividido al mundo en grupos opositores. Están las grandes democracias bajo las cuales tienen lugar las pocas monarquías restantes y las potencias totalitarias donde están resumidas las antiguas dictaduras y autocracias del pasado. Nada nuevo existe en la política del Eje. Son esencialmente grupos reaccionarios, porque los tiranos, la crueldad y la explotación del débil forman parte de la historia antigua. Las democracias, con toda su inefectividad actual, contienen en sí el germen de lo que es realmente nuevo, porque expresan un surgimiento ascendente hacia el autogobierno y el autodominio de toda la humanidad. Existe también el ideal comunista, que es una curiosa mezcla del individualismo, la dictadura, el antiguo conflicto entre el trabajo y el capital, el Sermón de la Montaña y los peores aspectos de la revolución y la explotación. Las líneas que seguirá, aun en el futuro inmediato, son impredecibles. Hay otros países y pueblos cuyos gobiernos están condicionados por el medio ambiente y que, en la actualidad, no desempeñan una parte determinante en los acontecimientos mundiales, excepto cuando los emplea una potencia mayor. También existen pueblos y tribus que viven sus insignificantes vidas sin que les afecte el desorden existente en las partes más civilizadas del mundo.

 

Detrás de esta diversidad de métodos gubernamentales, emergen ciertos claros delineamientos que indican fusiones más amplias y la tendencia a crear ciertas síntesis. Están apareciendo diversas tendencias básicas de pensamiento que, en el nuevo orden mundial, se desarrollarán en esa síntesis mayor, tan deseada por la Jerarquía espiritual del planeta, y que, mientras conservan los más amplios delineamientos nacionales y raciales, producen un estado mental subyacente y subjetivo, que dará fin a la era de separatividad. Hoy se ansía formar los Estados Federados de Europa, modelados de acuerdo a las líneas de la Comunidad Británica de Naciones o de los Estados Unidos de América; se habla de un nuevo orden en Asia, de la política del buen Vecino en América, de una Unión Federal de las naciones democráticas, y existe también la constante ampliación de las Repúblicas Socialistas Soviéticas. Ciertas agrupaciones  mayores que parecerían posibles y probablemente aconsejables, podrían ser clasificadas como:

 

1.   La Unión Federal de las grandes democracias después de la guerra, que podría incluir a todo el Imperio Británico, los Estados Unidos, los países escandinavos y ciertas naciones del norte de Europa, incluso Alemania.

2.   La unión de los países latinos, incluso Francia, España, todos los países mediterráneos, los países balcánicos (excepto uno o dos que podrían ser absorbidos por la U.R.S.S.) y Sudamérica.

3.   La Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas y ciertas naciones asiáticas que trabajan en colaboración con ellas, tales como China y posteriormente Japón.

 

Estos tres grandes bloques no serian antagónicos, sino simplemente esferas geográficas de influencia. Todos trabajarían en la más estrecha unidad y relación económica. Cada nación dentro de los tres bloques conservaría su independencia soberana, pero entre estas naciones independientes y estos bloques, habría identidad de propósito, unidad de esfuerzo y reconocimiento del control económico de una liga de naciones, la cual se formaría con representantes de todas las naciones, y su cuerpo gobernante interno sería elegido por los tres bloques, que controlarían todas las fuentes de provisión y la distribución de todas las provisiones, y determinarían toda la política económica.

 

No consideraré los detalles de estos futuros ajustes. Deben ser forjados por los hombres y mujeres de buena voluntad, en el crisol de la experiencia y del experimento. Sólo un desastre universal podría llevar a los hombres a un estado mental en el cual tales proposiciones y soluciones pudieran ser presentadas. Es muy valioso el reconocimiento general de que el viejo orden lamentablemente ha fracasado.

 

El Problema Religioso

 

Cuando llegamos a considerar la religión en el nuevo orden mundial, enfrentamos un problema mucho más complicado  y, sin embargo, mucho más fácil. Ello se debe a que el tema de la religión es estudiado y parcialmente comprendido por la mayoría de los hombres. Hay amplias diferencias en las interpretaciones teológicas; hay una reacción general similar respecto al amplio reconocimiento de una Inteligencia universal divina o de Dios (cualquiera que sea el nombre con que se denomine a esa Vida omniabarcante). Las formas de religión son tan diferentes y los adhesores teológicos tan crueles en sus lealtades y partidismos, que el surgimiento de una nueva religión mundial tendrá, necesariamente, profundas dificultades. Pero ese surgimiento está muy cercano y las diferencias son relativamente superficiales. La nueva religión mundial está más cerca de lo que muchos creen, y ello se debe a dos cosas: primero, las querellas teológicas son principalmente sobre puntos no esenciales y, segundo, la joven generación es básicamente espiritual, pero no le interesa la teología en lo mas mínimo.

 

La juventud inteligente de todos los países está repudiando rápidamente la teología ortodoxa, el clericalismo del estado y el control de la iglesia. No le interesan las interpretaciones humanas de la verdad, ni las pasadas querellas entre las principales religiones mundiales. Al mismo tiempo, está profundamente interesada en los valores espirituales y busca seriamente verificar su reconocimiento profundamente arraigado e inexpresado. No depende de Biblia o sistema alguno, de los así llamados conocimiento y revelación espirituales inspirados, sino que sus ojos están puestos sobre las grandes e indefinidas totalidades, en las cuales trata de sumergirse y fusionarse, tales como el estado, una ideología, o la humanidad misma. En esta expresión del espíritu de autoabnegación puede verse la aparición de la más profunda verdad de toda religión y la justificación del mensaje cristiano. A Cristo, en Su lugar elevado no le importa si los hombres aceptan las interpretaciones teológicas de los estudiosos y eclesiásticos. Le interesa que la nota clave de Su vida de sacrificio y servicio se reproduzca entre los hombres; Le resulta indiferente si se pone el énfasis sobre el detalle y la veracidad del Evangelio y si se lo reconoce y acepta, porque Le interesa más la persistencia en la búsqueda de la verdad y la experiencia espiritual subjetiva; Cristo sabe que dentro de  cada corazón humano existe lo que instintivamente responde a Dios, y que la esperanza de la gloria final está oculta en la conciencia crística.

 

En el nuevo orden mundial, por lo tanto, la espiritualidad reemplazará a la teología y la experiencia viviente tomará el lugar de las aceptaciones teológicas. Las realidades espirituales surgirán con creciente claridad, y el aspecto forma retrocederá a segundo plano; la verdad expresiva y dinámica será la nota clave de la nueva religión mundial. El Cristo viviente asumirá el lugar que Le corresponde en la conciencia humana y verá la fructificación de Sus planes, sacrificio y servicio, pero el aferramiento de las órdenes eclesiásticas se debilitará y desaparecerá. Permanecerán como guías y conductores del espíritu humano sólo aquellos que hablan por experiencia viviente y no conocen ninguna barrera religiosa; reconocerán el avance de la revelación y las nuevas verdades que surgen, verdades que estarán fundadas sobre las antiguas realidades, pero serán adaptadas a la necesidad moderna y manifestarán progresivamente la revelación de la naturaleza y la cualidad divinas. A Dios se Lo conoce hoy como Inteligencia y Amor. Eso nos lo ha dado el pasado. Debe ser ahora conocido como Voluntad y Propósito, y esto lo revelará el futuro.

 

Cuando el problema racial haya desaparecido por el reconocimiento de la Vida una; cuando el problema económico haya sido resuelto por las naciones que trabajan cooperativamente unidas; cuando el problema del correcto gobierno dentro de cada nación haya sido determinado por el libre albedrío de sus respectivos pueblos, y el espíritu de la verdadera religión no esté obstruido por las antiguas formas e interpretaciones, entonces veremos un mundo en proceso de recta experiencia, rectas relaciones humanas y un avance espiritual hacia la realidad.

 

Un estudio de estas cuatro líneas de la vida humana demostrará que Alemania es hoy verdaderamente el punto focal de la situación mundial. En esa infeliz nación, el problema racial ha alcanzado tal importancia que afecta al mundo entero. Hitler, desde el ángulo financiero, ha dicho que Alemania se ha visto obligada a luchar a fin de conservar la vida, económicamente hablando, de su pueblo; en realidad, la vida económica de Alemania no estaba tan críticamente amenazada como la de muchas  naciones más pequeñas. El problema de gobierno ha llegado también a un punto crítico por la actividad y conquistas alemanas y el énfasis que las potencias del Eje han puesto sobre la relación del estado con el individuo. La actitud de los gobernantes alemanes hacia la religión, es de reconocido y pronunciado antagonismo. De esta manera, los cuatro problemas principales del mundo están siendo precipitados por Alemania a la palestra de la acción, evocando investigaciones en todas partes; los hombres de todos los países se dedican a resolver estos problemas, y su solución será inevitable cuando termine la guerra. Cuando sean abordados correctamente por los hombres y mujeres de buena voluntad, entonces tendremos una "planificación mundial" que llevará a una vida armoniosa, como nunca fue posible hasta ahora.

 

Le corresponde a la humanidad resolver sus serios problemas, basándose en la hermandad y estableciendo un modo de vivir que pueda proporcionar una adecuada provisión de artículos de primera necesidad mediante la apropiada Organización del tiempo, el trabajo y los bienes, lo cual conducirá a una interacción entre el ciudadano y el estado, donde el individuo prestará servicio y recibirá la debida protección del estado. Entonces la humanidad tendrá libertad para experimentar la vida espiritual, que se expresará mediante las vidas humanas despiertas. ¿Qué más puede pedirse o esperarse? Un modo de vida así puede ser posible si los hombres y mujeres de buena voluntad, inteligentes e idealistas, inician la tarea de inaugurar el nuevo orden mundial.

 

 

IV.  LA TAREA QUE HAY POR DELANTE

 

Esto nos lleva a los aspectos prácticos del tema y a responder a la pregunta siguiente: Dada la posibilidad de un nuevo orden mundial ¿qué puede hacerse en medio del actual conflicto para traerlo a la existencia?

 

El período en el cual estamos entrando ahora se divide en dos partes:

 

1.      El período actual de la guerra, hasta la derrota de Alemania y el fin de la lucha.

 

2.   El próximo período, después que los cañones hayan dejado de tronar. La paz necesaria y la reconstrucción deberán ser determinadas.

 

Debemos ocuparnos de estos períodos porque son y serán, momentos de gran dificultad, de conflicto y de reajuste dolorosos. La tarea de restablecer la armonía y el orden en el mundo es enorme. Educar a las personas de todas partes sobre la necesidad de nuevos ideales para el recto vivir; los nuevos ritmos y la nueva "participación", no será fácil. El trabajo de curar las heridas de la humanidad, de reconstruir la civilización destruida, de instituir el desarme, de reconocer las necesidades nacionales, materiales y psicológicas, de rescatar y restablecer la felicidad de los niños del mundo y de planificar su futura seguridad, exigirá lo mejor de los hombres y mujeres de buena voluntad y también la sabia guía del nuevo grupo de servidores del mundo, y absorberá la atención de las personas inteligentes y de mentes comprensivas de cada nación.

 

El paso preliminar para los hombres y mujeres de buena voluntad es decidirse de una vez por todas a favor de cuál de las dos fuerzas antagónicas se alinearán mental y espiritualmente, aunque no lo hagan físicamente en su país. En este momento escribo para quienes están a favor de las fuerzas constructivas, que luchan por los valores democráticos y la libertad de los pueblos. Deben saber que entre el pueblo alemán e italiano, millares de personas también silenciosamente están a favor de quienes luchan por derrotar a las potencias del Eje. Esto nunca debe olvidarse, porque tales personas son numerosas bajo el régimen totalitario. Las Fuerzas de la Luz se encuentran en todos los países, pero en la actualidad sólo pueden expresarse efectivamente en los países alineados contra Alemania.

 

Los hombres y mujeres de buena voluntad, asociados al nuevo grupo de servidores del mundo, deberían tratar inteligentemente de comprender el problema de actuar y estudiar la situación mundial, desde todos los ángulos posibles. La comprensión inteligente, el amor a sus semejantes y el sano sentido común, son requisitos para cualquier servicio que se demande. Los hombres deberían cultivar estas cualidades, divorciándose de toda emoción sentimental y ocupándose realmente de las circunstancias y condiciones ambientales. Debe comprenderse que la tarea tomará tiempo y los hombres y mujeres de buena voluntad tienen que prepararse para un esfuerzo sostenido, para la oposición y para ese letargo mortífero y esa enfermiza inercia que afligen a las masas de todos los países. Hay dos actividades inmediatas a desempeñar:

 

1.   La búsqueda de esas personas que en cada país reaccionan a la visión del nuevo orden mundial y que son los hombres y mujeres de buena voluntad.

2.   Ellos presentarán las futuras posibilidades a las masas de todos los países.

 

Aquí les recordaré que los miembros del nuevo grupo de servidores del mundo y los hombres y mujeres de buena voluntad deben ser extraídos de todos los sectores de la vida. Se hallarán entre los adeptos de todas las ideologías actuales, en los círculos políticos y científicos, entre los educadores y filántropos del mundo, entre los trabajadores creativos, los industriales, en los hogares comunes y en las filas de los trabajadores.

 

El Nuevo Grupo de Servidores del Mundo

 

El nuevo grupo de servidores del mundo no es una nueva organización que se está formando en el mundo. Es simplemente un conjunto de hombres de objetivos constructivos, pacíficos y de buena voluntad, vinculados libremente, que ponen el énfasis sobre la previa necesidad de establecer rectas relaciones humanas, antes de cualquier paz duradera. Este grupo no responderá a la fidelidad y lealtad de ningún hombre. Es la agrupación de todos los que tratan de expresar el espíritu crístico y están libres de todo espíritu de odio y venganza. Este grupo desafía al mundo a abandonar todos los antagonismos y antipatías, odios y diferencias raciales, y trata de vivir en términos de una familia, una vida y una humanidad.

 

  El nuevo grupo de servidores del mundo cree que (por intermedio de la buena voluntad) el nuevo orden mundial puede ser firmemente establecido en la Tierra. Hoy, en el período intermedio de la guerra, la preparación para la reconstrucción puede ir adelante simultáneamente con el esfuerzo para derrotar a las potencias totalitarias.

 

A los hombres y mujeres de buena voluntad no se les debe impulsar a la actividad, pidiéndoles mayores sacrificios. La guerra ya les ha exigido demasiado. Debe llegarse a ellos con alegría mediante la actividad de buena voluntad. Que la belleza de lo que puede ser la gloria de la visión y la reconstrucción espiritual, científica y física de la humanidad, se mantenga ante ellos, inspirándolos para un renovado esfuerzo.

 

Por el trabajo que realizaron anteriormente en todo el mundo los hombres de visión y de buena voluntad, muchos miles de personas en Europa, América y otras partes, esperan hoy ser guiadas para iniciar la correcta actividad. En todos los países los hombres y mujeres de buena voluntad están dispuestos a responder al claro llamado y a una organización inteligente para prestar servicio en la reconstrucción. Descúbranlos.

 

El mensaje a divulgarse antes de cualquier paz futura, consiste en tres claras y prácticas verdades:

 

1.   Que los errores y desatinos de los siglos, que culminaron con la actual guerra mundial, son los errores y desatinos de toda la humanidad. Reconocer esto conducirá a establecer el principio de compartir tan necesario en el mundo actual.

2.   Que no hay problemas ni condiciones que no puedan ser resueltos por la voluntad al bien. La buena voluntad nutre el espíritu de comprensión y fomenta la manifestación del principio de cooperación. Este espíritu es el secreto de todas las correctas relaciones humanas y el enemigo de la rivalidad.

3.   Que hay una relación sanguínea entre los hombres y, cuando es reconocida, derriba todas las barreras y pone fin al espíritu de separatividad y odio. Por lo tanto, la paz y la felicidad de cada uno es la preocupación de todos. Esto desarrolla el principio de responsabilidad y sienta las bases para la recta acción cooperativa.

 

Éstas son las creencias básicas de los hombres y mujeres de buena voluntad y proveen el incentivo para todo servicio y acción. Estas tres verdades prácticas y científicas contienen los tres hechos básicos y la aceptación inicial de todos los servidores mundiales. No son contrarias a ninguna posición mundial ni subversiva  para ningún gobierno ni actitud religiosa, y permanecen innatas en la conciencia de todos los hombres, evocando respuesta inmediata. Su aceptación curará las heridas internacionales.

 

Acudo a todos los hombres y mujeres de buena voluntad del mundo para que estudien los principios del nuevo orden mundial. Recurro a los que luchan por la justicia y los derechos de las pequeñas naciones y por el futuro de los niños de todas las naciones, para que comiencen a enseñar a aquellos con quienes pueden entrar en contacto, las correctas actitudes y esa visión previsora que impedirá en el futuro los errores del pasado.

 

Existe un atributo divino básico que aún no es muy fuerte en la humanidad, y es el olvido. Se lo asocia todavía a la magnanimidad. No se lo considera esencialmente una condición de la futura relación entre todas las naciones, basada en el reconocimiento de nuestra humanidad común. Alemania, bajo sus gobernantes malignos y desviados, necesita olvidar. Todas las grandes Potencias han pecado también en algún grado y todas se equivocaron seriamente en el pasado. Alemania ha precipitado el mal que ha afligido al mundo, pero ella contiene en sí misma la simiente de su propio castigo, simiente que no fructificará si se le aplica un excesivo castigo desde el exterior.

 

El mundo se salvará cuando cese el fuego de los cañones, porque:

 

1.   Se reconocerá que todos son responsables de las pasadas condiciones del mundo. Deberá enfrentarse la verdad de que "todos han pecado".

2.   Se aceptará que si el pueblo alemán se sometió mansamente al gobierno de Hitler, también fue básicamente víctima de un engaño organizado. Desde 1914 sólo se le ha dicho mentiras. El futuro nuevo orden mundial inaugurará una era de verídica propaganda e información nacional e internacional.

3.   Se comprobará que el pasado ha desaparecido con todos sus males y que hay por delante un futuro de posibilidades ilimitadas para el bien y los cambios constructivos. El futuro debe ser desarrollado por todas las naciones en la más estrecha colaboración.

 

Estos tres puntos deben ser constantemente presentados al público en el lenguaje más simple, porque el problema más difícil lo constituirá la masa inerte del pueblo irreflexivo. Se debe apelar a lo mejor que hay en ella, porque la tarea inmediata consiste en desarrollar esas actitudes correctas sin las cuales la paz no puede ser duradera ni la justicia posible. La paz no debe ser impuesta por quienes odian la guerra. Debe ser resultado y expresión natural del espíritu humano y la decisión de que la actitud del mundo se transforme en rectas relaciones humanas.

 

Éste no es un sueño idealista imposible, sino una posibilidad inmediata, dado el olvido de agravios y el espíritu de buena voluntad. Será necesaria paciencia, debido a la tensión nerviosa de la guerra, al dolor, la ansiedad, el temor y la desnutrición. Los seres humanos serán iguales a como eran antes de la guerra, excepto el agotamiento y la disposición de la mayoría de aceptar cualquier arreglo que les permita volver a vivir con tranquilidad, libres del temor a las bombas, al hambre y la ruina. Será necesaria una acción lenta, dejando que el tiempo lleve a cabo los procesos de curación y los reajustes, antes de que se establezcan los arreglos finales de la paz por el consejo de naciones. Las naciones tendrán que cambiar, del estado en pie de guerra a una actividad de paz establecida, y de las tensiones organizadas de la guerra al comparativo relajamiento de la paz. El desarme debe realizarse como un movimiento inicial, pero de tal manera que el problema de la desocupación no se agrave indebidamente. Forjar "arados con los cañones" debe llevarse a cabo racionalmente, y sólo una amplia planificación internacional puede hacerse cargo de este estupendo proceso. Será muy difícil establecer las fronteras nacionales y las esferas de influencia, y sólo podrá determinarse satisfactoriamente si la buena voluntad está activamente presente y es conscientemente empleada y si se consultan con espíritu no partidista los deseos de los pueblos involucrados. El énfasis puesto sobre las fronteras históricas pasadas, como factor determinante, es siempre peligroso. Aquí se necesitará una sabia y lenta acción, así como la consideración apropiada de los deseos de los pueblos. No es el restablecimiento de las antiguas fronteras lo deseable, sino el restablecimiento de las esferas de influencia nacionales y raciales, de acuerdo a la actual situación.

 

No es la imposición sobre el mundo, de cualquier ideología particular o su remoción, lo de importancia, sino el establecimiento de esas condiciones mundiales que proporcionan a todas las naciones el alimento adecuado, las necesidades de la vida y la oportunidad de expresarse y de hacer su única contribución al bienestar de toda la familia de naciones.

 

Los detalles prácticos deberán ser desarrollados por todos los pueblos en la más estrecha colaboración. Hombres de visión y no sólo políticos; servidores del mundo y no únicamente líderes militares; personas humanitarias y no sólo gobernantes de naciones, deben determinar esos tremendos acontecimientos. Mientras lo  hacen, deberán contar con el apoyo de los hombres y mujeres de buena voluntad de todos los países. Resumiendo:

 

El intervalo entre el momento actual y el ajuste final se divide en dos períodos principales, y se puede definir con toda claridad el trabajo práctico en cada uno de ellos:

 

1.   El intervalo entre el momento actual hasta la cesación de la guerra, debe emplearse para:

a.    Educar y estabilizar a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

b.   Descubrir a los trabajadores, a las personas humanitarias y a esos hombres y mujeres de comprensión y visión, que respondan a los principios aquí expuestos.

c.    Preparar a estos hombres y mujeres para trabajar al unísono por la justicia y las rectas relaciones humanas en todos los países, después de cesar la guerra.

2.   El intervalo entre el final de la lucha física y los arreglos para la paz final. Es de esperar -en aras de la justicia- que este intervalo abarque varios años de rehabilitación y educación. Durante estos intervalos entre el viejo y el nuevo orden mundial, los hombres y mujeres de buena voluntad pueden ayudar activamente a los estadistas de todas las naciones, cooperando inteligentemente en la centralización planificada de la opinión pública iluminada, y la definición y la enseñanza del verdadero significado de las rectas relaciones humanas.

 

Ahora nos concierne el primer intervalo.

 

Es de desear que se pongan inmediatamente en contacto con esas personas cuyos nombres ya conocen y que inicien el trabajo y a su vez, descubran más personas y las guíen en los procesos de reconstrucción. Que reúnan estos nombres y direcciones en una lista central y local, y la conserven en Nueva York y en Londres, porque la tarea de los pueblos de habla inglesa es reconstruir el mundo con la ayuda de las demás naciones. Por lo tanto, debe haber cierta medida de centralización del trabajo para llegar de alguna forma a esta gente, e impulsar a la actividad cooperadora.

 

Con buena voluntad hacia todos, con una firme creencia en las posibilidades divinas de los seres humanos y en la futura resurrección de la humanidad, con un excelso reconocimiento de Dios, con un reconocimiento de los valores fundamentales de la enseñanza de Cristo y con una gozosa determinación de llevar adelante el trabajo de reconstrucción, exhorto a todos los que responden a esta visión para que se pongan a trabajar inmediatamente.

 

No los exhorto a prestar una lealtad organizada, sino solamente a que amen a sus semejantes, ya sean alemanes, americanos, judíos, británicos, franceses, negros o asiáticos. Los llamo a que abandonen sus sueños de vaga belleza, sus utopías imposibles y sus ansiosos deseos y enfrenten la vida tal tomo es hoy y, luego, empiecen por mejorar la vida en el lugar donde se encuentren. Los insto a que experimenten las rectas relaciones humanas, comenzando con sus propias relaciones personales, con su familia y sus amigos, y luego se dediquen a la tarea de educar a aquellos con quienes entran en contacto, para que ellos también inicien un trabajo similar. Es el trabajo de obtener rectas relaciones individuales, rectas relaciones grupales, correctas relaciones intergrupales, rectas relaciones nacionales y rectas relaciones internacionales. Los llamo a la comprensión, de que en este trabajo nadie es fútil o inútil, todos tienen su tarea de valor práctico. Los exhorto a que reconozcan que la buena voluntad es una energía dinámica que puede traer cambios mundiales fundamentales y se expresará por la actividad del hombre y de la mujer individualmente y mediante su esfuerzo masivo. El poder masivo de la buena voluntad, el efecto dinámico de la comprensión inteligente y activa y la potencia de una opinión pública entrenada y viviente, que desea el mayor bien para el mayor número, están más allá de toda creencia. Este poder dinámico nunca ha sido empleado. Hoy puede salvar al mundo.

 

 

LA CRISIS MUNDIAL DESDE EL PUNTO DE

VISTA JERÁRQUICO

 

Abril Mayo de 1940

 

Cuando reciban esta comunicación estará cercano otro Festival de Wesak. Su urgencia, inminencia y finalidad, me obligan a tratar de despertar nuevamente en quienes la reciban el interés por la actual oportunidad y al apremio espiritual de este elevado momento en los asuntos humanos. Los tres períodos de las Lunas llenas de abril, mayo y junio (Aries, Tauro y Géminis), son muy significativos y determinantes, y mucho dependerá de lo que suceda durante las próximas semanas, mientras el sol sigue desplazándose hacia el norte.

 

Con este comunicado intento hacer dos cosas: primero, darles una mejor idea de cómo considera la crisis mundial actual la Jerarquía espiritual de nuestro planeta, y, segundo, indicarles ciertas eventualidades principales que dependen de tres cosas:

 

1.   La posible intervención divina que podrá obtenerse por la aspiración de todas las personas de correcta mentalidad, además del empleo inteligente y constante de la Gran Invocación, empleada ahora por decenas de miles de aspirantes mundiales en todos los países.

2.   La aparición de ciertas claras líneas de demarcación entre las actividades de las Fuerzas de la Luz y las fuerzas de la agresión materialista.

3.   La función que debe desempeñar el claro pensar; la palabra versada y la habilidad en la acción, en los discípulos del mundo y los hombres y mujeres de buena voluntad de todas partes.

 

Trataré de expresarme con brevedad y claridad razonables, y lo haré completamente libre de lo que ustedes denominan prejuicio. Hablo en términos de humanidad -sin distinción de raza, color o nación-, no tengo ningún punto de vista político particular porque sé que todas las teorías potenciales, las ideologías y los gobiernos, son estados y condiciones temporales que controlan a distintos grupos de seres humanos en su trayectoria desde el estado humano al divino. Este punto de vista es pasado por alto por muchos de los que -temporales y a menudo fanáticamente- se hallan en estos efímeros estados mentales y actitudes humanas pasajeras. No tengo preferencia religiosa determinada; sé que todos los caminos conducen a Dios y que el sentido dominante de la divinidad es tan inherente al corazón humano que en ningún momento nada puede aniquilarlo, pues la vida, la experiencia, la prueba, el dolor y la orientación humana instintiva, conducen finalmente a todos los hombres al retorno de la luz de Dios. Por lo tanto, amo y ciertamente puedo amar a todo el género humano, sin tener en cuenta la nacionalidad y las ideas actuales, como lo hacen todos aquellos con quienes estoy asociado. Mirando el cambiante cuadro del tiempo con una visión que llega al futuro e incluye el pasado (porque es la prerrogativa de todos los discípulos entrenados del mundo), sé que los acontecimientos actuales desempeñarán su parte oportuna, cederán su lugar a otros, a su debido tiempo, y -cuando se completen los procesos inmediatos de reajuste en los valores humanos, los objetivos espirituales y las maquinaciones políticas, las orientaciones religiosas y las síntesis territoriales- el mundo se dedicará nuevamente a los procesos de la vida diaria. La oportunidad y la situación inmediata en que nos encontramos habrán demostrado ser dinámicamente útiles o (tal es la penosa posibilidad) negativamente inútiles. Se habrá inaugurado un nuevo ciclo de civilización, cultura y crecimiento, matizado por los antiguos deseos egoístas y la adquisición agresiva, o por la coloración más nueva y bella de las relaciones internacionales felices y satisfactorias, del entendimiento religioso y de la cooperación económica, tan necesaria y demandada. Tal posibilidad dual nos enfrenta hoy. Una, nueva, correcta y espiritualmente orientada; otra, antigua, mala e indeseable. Aún queda por definirse si el hombre avanzará hacia un modo de vida mejor o le permitirá perpetuar los antiguos métodos y predominar los egoístas intereses personales, nacionales y raciales.

 

Sin embargo, dos cosas se evidencian al considerar la actual situación mundial; primero, que las líneas de demarcación entre los dos modos de vivir y las dos actitudes objetivas, están más claramente definidas que en cualquier otro momento de la historia de la humanidad; segundo, que el confuso pensamiento de las vastas masas de personas bien intencionadas (muchas de ellas no inmediatamente implicadas en el conflicto mundial), es mayormente responsable de la lentitud de la crisis final y la postergación de la decisión venidera.

 

Durante décadas, nosotros, los instructores de la raza de los hombres, hemos observado que ciertas grandes tendencias mundiales o planetarias toman forma, asumen delineamientos definidos y pronunciados y se convierten en potencias condicionantes. Estas formación y definición fueron esenciales si la cuestión tenía que ser presentada con claridad a la humanidad, permitiendo así a los hijos de los hombres hacer una elección básica y poner en sus manos ciertas determinaciones que, de ser correctamente dirigidas, podrían forjar para ellos un nuevo y mejor futuro. Tal presentación no fue posible antes, porque nunca el género humano alcanzó la etapa en que pudo captar la situación inteligentemente, y estuvo tan estrecha y rápidamente interrelacionado por la radio, el teléfono, la prensa y el telégrafo. Las elecciones necesarias pueden hacerse hoy en mutua colaboración, averiguación y con los ojos abiertos. Las personas reflexivas de cada país tienen claramente ante sí la elección, y de su decisión depende la suerte de las masas menos inteligentes. De ahí la responsabilidad actual de los líderes nacionales, de los representantes del pueblo en los gobiernos, de las iglesias y de los intelectuales de todos los países, sin excepción alguna. No debería esquivarse ni eludirse la responsabilidad, lo cual sucede muy a menudo.

 

En comunicaciones pasadas hablé con frecuencia de las Fuerzas de la Luz y de las Fuerzas del Materialismo, significando con estos términos las prevalecientes tendencias hacia la hermandad, las rectas relaciones humanas y el propósito altruista, y aquellas que invierten estas tendencias superiores e introducen en los asuntos humanos la adquisición egoísta, el énfasis sobre los intereses materiales, la agresión y la crueldad brutales. Las dos posiciones son claras para el observador libre de prejuicios.

 

A estos dos grupos agregaría un tercero, el cual está tomando forma muy definida en el mundo actual, compuesto por aquellos que no ejercen toda su influencia y actividad sobre ninguna de las partes; teóricamente pueden abogar por el método superior; pero no hacen prácticamente nada para acrecentar sus intereses. Este tercer grupo está formado internamente por dos grupos: primero, esas personas que son potencialmente débiles y, por lo tanto, están abrumadas por el temor y el terror, sintiendo que de ninguna manera pueden ir contra la fuerza de la agresión; y segundo, un grupo intrínsecamente poderoso que, mediante intereses materiales egoístas, además de un sentimiento de superioridad separatista, y que por estar lejos del lugar de las dificultades y de la dominación de los falsos valores, se desentiende de la situación, esquivando su evidente responsabilidad como miembros de la familia humana. Este último grupo incluye, entre otros, a cierto número de democracias y repúblicas poderosas. A un grupo lo rigen las reacciones del temor, el terror y el sentimiento de inerme futilidad, y ¿quién puede criticarlo? El otro está controlado por el egoísmo y la separatividad.

 

Por lo tanto, tenemos en el mundo en este momento tres grupos de personas que personifican a los tres puntos de vista principales de toda la humanidad, más las masas irreflexivas dominadas por la propaganda, controladas por su gobierno, siendo presas  de quienes más gritan. Sería de valor que tuvieran esta clara imagen en sus mentes y volveré a definirla.

 

1.Las antiguas y atrincheradas fuerzas de la agresión, de la adquisición material y del egoísmo puro, actuando con una pronunciada crueldad que se exterioriza y se posesiona de cuanto desea, sin respetar ningún derecho, posesión histórica y legal ni voluntad alguna.

2.Las fuerzas del propósito espiritual, incluidas en la voluntad de proteger los derechos de los demás, conjuntamente con los derechos individuales, para poner fin a la agresión y su consiguiente temor y para arrojar el peso de su combinada influencia a favor de los valores más espirituales, de la libertad humana, del derecho a pensar y de la bondad. Empleo la palabra bondad intencionadamente, porque encierra la idea de parentesco, ¡hermandad y rectas relaciones humanas! La buena voluntad mundial en expresión, así como la voluntad al bien, es la base de cualquier paz posible -la buena voluntad que negaría cualquier paz prematura en este momento, porque esto último daría tiempo a las Fuerzas del Materialismo para consolidar sus ganancias y preparar el camino para otra agresión. La bondad, la voluntad al bien y la paz, deberían ser la expresión práctica y la intención formulada de quienes están condicionados por las Fuerzas de la Luz.

3.La fuerza de la negatividad masiva, expresada hoy por los pueblos dominados dentro de los baluartes de la agresión, y por las personas neutrales de todas partes. Todas están matizadas por el temor racial, el instinto de autoconservación y el interés egoísta y miope.

 

El problema es excesivamente difícil, porque si bien las líneas de demarcación se van definiendo constantemente, no obstante los exponentes de estos tres grupos residen en todos los países y pueblos -en cada iglesia y en cada hogar. Ninguna nación o grupo está exento de esta triplicidad. Está arraigada en las actitudes humanas, y por eso este conflicto es estrictamente humano y no una guerra europea. Toda nación tiene sus personas egoístas y agresivas que creen que la fuerza es razonable y que los hombres deben ser gobernados por la ley de la selva, posesionándose de lo que quieren sin importarles lo que cuesta a los demás. En cada nación dentro de sus fronteras hay quienes tienen una visión de las rectas relaciones humanas, tratan de vivir de acuerdo a la ley de la hermandad, responden a la influencia de las Fuerzas de la Luz y de la Jerarquía espiritual y desean que la paz, la bondad y la buena voluntad rijan los asuntos del mundo y controlen la política de los gobiernos. Cualquier nación tiene dentro de sí misma esas personas neutrales que no pueden pensar con claridad y tratan de culpar a otros, excepto a ellas mismas, que teorizan y especulan, aconsejan y asignan la responsabilidad, pero se abstienen de participar activamente en el proceso de reajuste, por razones de orgullo o falta de disposición para pagar el precio. Algunos de ellos son parte de un grupo de objetores conscientes, que eventualmente se beneficiarán con el triunfo de las Fuerzas de la Luz, pero que se niegan a participar en la lucha, reservándose para los futuros arreglos de paz, anhelando el fin del conflicto, pero sin hacer nada para que se realice. Muchos son totalmente sinceros, pero sus ideas deben ser reajustadas.

 

Si quieren captar correctamente la realidad de los enunciados anteriormente expuestos, deben tomar parte en la clarificación mental que está teniendo lugar en el mundo. Estos tres grupos actúan ahora y están en conflicto. El grupo neutral obstaculiza definidamente el trabajo de las Fuerzas de la Luz. Estas tres actitudes mundiales existen en toda nación y también en la conciencia de cada individuo. La comprensión de esto les permitirá captar y asumir mejor la responsabilidad individual. Comprenderán la necesidad de asegurarse por sí mismos el lugar que ocupan, y no se dejarán condicionar por los puntos de vista de otras personas y la propaganda mundial; deberán saber cuál es la situación de su nación y a favor de quién están y dónde se encuentran ustedes como almas. Entonces -si son sinceros y piensan con claridad- podrán trabajar para ese grupo que para ustedes personifica la actividad y las metas más elevadas posibles, y abandonarán esa actitud de inútil negatividad, de satisfecha neutralidad y desconcertante confusión que quizás los caracterice. Así saldrán del espejismo, producido por la propaganda, y de la ilusión mundial, y penetrarán en la clara luz de su propia alma, cuya naturaleza esencial es amor y altruismo y su mayor aspiración es traer paz y buena voluntad entre los hombres y ver la culminación de la misión de Cristo.

 

Esto conducirá oportunamente a la desaparición de la así llamada neutralidad en la Tierra -neutralidad en la acción, pues no existe neutralidad en la mente.

 

Una de las cosas que los guías espirituales de la humanidad trataron de hacer; es llevar con toda claridad a la atención de los hombres, la dualidad básica que existe en el mundo actualmente -la dualidad de la vida egoísta material y la de los objetivos espirituales altruistas, lo cual está hoy muy definido. Tienen por delante la segunda etapa que deben desempeñar; y consiste en estimular la visión de los hombres de todas partes de tal manera que -empezando por los intelectuales-pueden, conscientemente, ponerse a favor de una u otra de las dos banderas y saber así lo que están haciendo y por qué lo hacen. Los neutrales vacilan entre ambas, y hasta la fecha nada han hecho.

 

A este respecto, quisiera considerar un problema que ha perturbado parcialmente a quienes no poseen una mentalidad muy clara, a los cuales he enseñado durante algún tiempo. Durante años he tratado de formar en el mundo un grupo de hombres y mujeres que constituyeran valores espirituales, amaran a toda la humanidad, fomentaran el espíritu de buena voluntad y, dentro de sus posibilidades, representaran a la Jerarquía de la Luz para la humanidad, como tratan de hacerlo el Cristo y Sus discípulos. A algunos les parece que esto significa que no deben rebelarse contra el mal, la crítica y el partidismo que existe entre ustedes. Aparentemente no pueden amar con firmeza al que ofende, ni hacer que desaparezca del mundo la ofensa. Esto podría aclarárseles si se responden a ustedes mismos a una o dos preguntas:

 

¿Creen que la Jerarquía de la Luz, bajo la guía del Cristo, está a favor de la crueldad, la agresión y la masacre de los indefensos?

 

 ¿Creen que el mundo puede ser salvado negándose a pensar y esquivando la responsabilidad individual e ignorando la prevaleciente situación?

 

¿Creen que no hay primicias ni principios que merecen luchar y morir por ellos, si es necesario?

 

¿Están a favor de la Luz o de las Fuerzas del Materialismo?

 

¿Qué hacen para ayudar a quienes piden su adhesión, lealtad o idealismo?

 

¿Están regidos por un sentimiento de futilidad individual, esa arma que las Fuerzas del Materialismo emplean ahora tan poderosamente para aturdir a los posibles opositores y dejarlos inermes?

 

Un claro análisis investigador de los objetivos espirituales de la humanidad les permitirá responder a estas preguntas. Si no necesitan responderlas, porque adoptan en su mente una posición clara, su estudio les permitirá servir a su época y generación con mayor capacidad, y presentar la situación con más claridad a los desconcertados.

 

El horror a la guerra y anhelo de paz no excusa un pensar negligente; tampoco proporciona una coartada o la oportunidad de rehuir la responsabilidad individual o nacional. El conflicto está en marcha. Es de antiguo linaje. La cuestión está claramente dirimida entre el bien y el mal, la bondad y la crueldad, la libertad y la agresión. Rehuir la responsabilidad, debido a los errores nacionales cometidos en el pasado y los pecados y fracasos históricos, es una excusa injustificable; evadir la debida participación en la lucha, porque todas las naciones tienen ciertos objetivos materialistas, es erróneo; una nación es la suma total de su pueblo. Tampoco es una excusa decir que no pueden pensar por sentirse todos cansados, lo cual es indigno en cualquier discípulo o aspirante del mundo.

 

La Jerarquía de la Luz trata de despertar a los hombres para que comprendan el dualismo básico que subyace en este conflicto, y la significación esencial de los asuntos que enfrentan a la humanidad. De ahí el énfasis que pongo sobre la necesidad de encarar el problema, de pensar clara e inteligentemente sobre lo que ocurre a nuestro alrededor y de emprender la acción correcta y cooperadora. El problema mundial se aclarará y el fin del conflicto se alcanzará con mayor rapidez cuando haya sólo dos partidos, no tres. Es necesario reconocer este dualismo subyacente, antes de trasladar la conciencia de la humanidad de su principal preocupación -deseo adquisitivo materialista, agresivamente satisfecho- a la conciencia del alma, con sus correlaciones, interés grupal, satisfacciones de la necesidad grupal y la actuación de una colaboración grupal constante, a escala mundial. Esto atañe a los individuos, naciones y razas; cuando, como individuos, resuelvan los problemas de su vida diaria, ayudarán a solucionar el problema mundial.

 

Ésta es la situación tal como la Jerarquía la ve hoy, y con la cual desafía a todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Les pido que participen de alguna manera en el conflicto y les recuerdo el significado oculto de las palabras de Cristo, a menudo mal interpretadas: "Aquel que no está conmigo, está contra mí".

 

Finalizando estas observaciones sobre el claro pensar, agregaría dos más. Gran confusión emana del idealismo básico subyacente en las actividades de muchas personas, en numerosos países. Tal es la importancia del nuevo ideal, respecto al bien del estado como un todo, en contraposición al bien del individuo y de la humanidad. El estado se convierte casi en una entidad divina en la conciencia del idealista. Esto es necesariamente parte del plan evolutivo, pero hasta donde constituye un problema, es demasiado grande para ser resuelto por el individuo, solo y sin ayuda. Sin embargo, puedo asegurarles una verdad fundamental. Cuando los hombres de todas partes -dentro de las fronteras de su estado particular y mientras defienden su autoridad y civilización- comiencen a pensar en términos del género humano, la opinión pública será tan poderosa y tan justa en su inclusividad, que la política del estado deberá inevitablemente adaptarse al principal ideal y ya no será posible que un determinado estado sacrifique al individuo y a gran parte de la humanidad. Se concederá a la parte su debida relación con el todo mayor. El despertar de la opinión pública a los derechos del mundo, a los intereses humanos incluyentes y a la colaboración internacional, es la verdadera meta del actual esfuerzo espiritual. Oportunamente se comprenderá que la responsabilidad de lo que los gobiernos hacen, descansa sobre los hombros de los ciudadanos individuales que ponen a los gobiernos en su posición de poder. Todo ciudadano de cualquier nación no está ni debe estar exento de tal responsabilidad y, afortunadamente, el correcto pensar nacional va despertando en ese sentido.

 

El segundo punto que agregaré, brevemente, es que con la precipitación de la presente situación mundial, los ciudadanos de todas las naciones se encuentran involucrados en una situación de la cual no hay escapatoria posible, excepto por medio de la correcta acción y la amplia visión de su parte; ellos deben adaptar sus vidas temporalmente a esta situación mundial y moldear sus actividades de acuerdo a las necesidades de su propia nación particular. Para quienes son arrastrados al conflicto mundial bajo una de las banderas nítidamente definidas, su acción inmediata es clara -participación en la emergencia nacional. Sin embargo, esto es totalmente compatible con un proceso subjetivo de recto y claro pensar que debe correr paralelo a la actividad externa exigida y sentará las bases para una acción acrecentadamente correcta, a medida que transcurre el tiempo, lo cual involucrará la recta acción de parte de los que luchan por las Fuerzas de la Luz y conducirá a una eventual paz correcta y justa; esto implicará también la recta acción de parte de quienes han sido impelidos por las Fuerzas del Materialismo a la actividad desconcertada, que conduce finalmente a una rebelión contra lo erróneo y maligno -porque los corazones de los hombres y los veneros de la vida divina no deben ser permanentemente dirigidos hacia erróneos canales de actividad. La responsabilidad de los movimientos mundiales inmediatos y las actuales empresas nacionales gigantescas se hallan hoy fuera de las manos y del control de los individuos; sin embargo, continúa en sus manos la responsabilidad del futuro. No obstante, al asumir la correcta responsabilidad debe preceder un intervalo de claro pensar; además de una correcta acción como ciudadano.

 

El problema de los que viven en países neutrales es diferente, y anteriormente indiqué las líneas sobre las cuales debe ser resuelto.

 

 En lo que respecta a los discípulos y aspirantes del mundo (entre los que se encuentran ustedes), el problema puede considerarse en líneas aún más amplias y comprensivas. Las circunstancias y el karma y la libre decisión de sus almas, los obligan a trabajar bajo una de las dos banderas o en alguno de los países neutrales y negativos. Su problema, en los tres casos, es ver con claridad el enfoque espiritual de esta crisis mundial, arrojar el peso de cualquier influencia que ustedes puedan ejercer: objetiva o subjetiva, espiritual, emocional o mental -de parte de las Fuerzas de la Luz. Al hacerlo deben mantener una actitud comprensiva y un invariable amor (no sentimiento o reacción emocional) hacia los hombres y mujeres de todas partes, sin excepción o reserva en sus conciencias. A veces se deben emprender acciones que hieren o dañan el aspecto forma de la vida, es decir, las formas físicas, lo cual es compatible con la manifestación constante del amor del alma -algo que le es difícil al discípulo aprender y dominar, pero, no obstante, es un principio que rige la evolución. Se espera que esta crisis y la presente guerra mundial harán comprender a los hombres que el aspecto forma de la manifestación, con su egoísmo agresivo, su cruel énfasis y sus tendencias separatistas, encierran en sí, inevitablemente, las simientes de su propia eliminación eventual y los inevitables resultados de dolor, sufrimiento, guerra, enfermedad y muerte. Por lo tanto, esta situación fue creada por el hombre mismo, siendo resultado de su naturaleza material y de la falta de control del alma. Pero el alma es eterna; su naturaleza es amor incluyente; la meta de la actual crisis consiste en trasladar el foco de la percepción humana desde el aspecto formal y material de la vida, a la conciencia del alma, haciéndolo sin tener en cuenta el precio que deberán pagar las formas obstaculizadoras. Las Fuerzas del Materialismo luchan hoy contra este cambio de énfasis.

 

Por esta razón, la humanidad será arrastrada hacia el vórtice del conflicto y el resultado depende del claro pensar, la sabia palabra y la intención altruista de los discípulos mundiales que trabajan en colaboración con todas las fuerzas del bien en el mundo actual, cumpliendo con su deber como ciudadanos de su propio país, pero cultivando incesantemente y sin pausa una conciencia mundial.

 

Me extenderé algo más sobre la posibilidad de la intervención divina.

 

Dentro del aura de nuestro planeta se ciernen hoy ciertas grandes Fuerzas y Entidades espirituales que esperan la oportunidad de participar activamente en el trabajo de redención, reajuste y reconstrucción del mundo, cuya Presencia es sentida a veces por las personas de mente espiritual, y su realidad es reconocida por los místicos y esotéricos que actúan en todos los países. Los hombres y mujeres expresan este reconocimiento de acuerdo a la tendencia de su entrenamiento religioso y psicológico, y su inclinación mental o emocional particular. El advenimiento de Cristo, o Su "segunda venida", es anticipada ansiosamente por muchos cristianos ortodoxos que consideran a esta guerra mundial como indicadora del fin del mundo y que es preparatoria para la reaparición de Cristo, a fin de traer paz en la Tierra. Otros, de mente más orientalista, esperan la aparición de un Avatar, que trasmitirá el necesario mensaje de Dios o un nuevo tipo de energía. La profecía y la astrología indican un Ser Que Viene, y sus innúmeras y diferentes opiniones parecen converger sobre Él; los esoteristas invocan en todas partes a las Fuerzas de la Luz y claman por la aparición de esa Potestad extraplanetaria que llaman el "Espíritu de la Paz", Sin embargo, quienes no tienen ninguna inclinación religiosa o metafísica, reconocen que siempre y en toda necesidad se evoca a algún liberador, hombre o grupo de hombres, capaces de cambiar los asuntos mundiales e inaugurar -por la tensión y la tirantez de la época- el necesario, nuevo y fresco ciclo de civilización y cultura. Muchos se abstienen hoy de especificar los requisitos actuales de este Ser Que Viene, debido a la magnitud y la naturaleza planetaria de Su tarea, pero esperan en secreto y oran por Su aparición. Otros consideran tal idea y esperanza simplemente como una realización psicológica y la personificación de la vida de deseo de las personas actualmente de toda la humanidad, por primera vez en la historia racial. Esas personas tienden a creer que tal personificación no tiene verdadera sustancia o un lugar en la vida de la humanidad, pero quisieran que así fuera. Olvidan que cuando los pueblos del mundo han construido una forma mental suficientemente fuerte durante un extenso período de tiempo, es posible otra y culminante etapa. La forma puede ser tan magnética que atraiga una Energía que la anime y le proporcione un poder activo; entonces, puede convertirse en un eslabón vital entre el mundo subjetivo de energía y el mundo objetivo de fuerzas, constituyendo un factor de poder; de actividad impulsora y guiadora que, por lo tanto, será la expresión de una Vida. Ésta forma mental debidamente reanimada se convierte en factor mediador, construido por la humanidad, pero animada por la voluntad al bien de alguna gran Entidad espiritual. También es verdad que se pueden construir y se construyen formas mentales que personifican vidas malignas, pero de ellas no nos ocuparemos ahora.

 

Llegamos al punto significativo de lo que debo decir al respecto.

 

Una grande y vital forma mental está en proceso de ser construida sobre nuestro planeta y dentro de nuestra aura planetaria. Está siendo construida por el poder del sonido, la atracción magnética de la invocación, que conduce a una eventual evocación, y la fuerza de la sustancia deseo, animada por el poder del pensamiento. Está siendo construida por el esfuerzo conjunto de la Jerarquía, de los discípulos y aspirantes del mundo, de los hombres y mujeres de buena voluntad de todas las naciones y también por los incipientes anhelos de los hombres de todas partes, de todas las creencias religiosas, puntos de vista políticos y de adhesión grupal. Está sólidamente arraigada en el plano físico; es de vastas proporciones en el plano astral o emocional, pero carece de vitalidad y poder en el plano mental. Aquí, dentro del reino de la sustancia mental, se evidencia la debilidad de la estructura de esta forma mental. Ya es muy poderosa espiritualmente debido al trabajo científico de la Jerarquía oculta y Sus auxiliares entrenados. Esta vida espiritual relaciona la forma mental con las expectantes Fuerzas extraplanetarias y pueden hacer posible y efectivo Su trabajo. Física y emocionalmente es poderosa debido al trabajo de quienes aman a la humanidad, a los esfuerzos bien intencionados de las personas emocionalmente  orientadas y a los angustiosos anhelos de las masas que odian la guerra, desean la tranquilidad y piden paz y buenas condiciones de vida.

 

Sin embargo, existe una brecha o hiato en el plano mental, pues las mentes de los hombres no funcionan correctamente. Los discípulos y aspirantes del mundo no piensan con claridad ni trabajan en unidad. Evaden los problemas o piensan en forma separativa, nacional o fanática; tampoco están convencidos del poder de la invocación o de la plegaria; no llegan a comprender que es posible trabajar arduamente para establecer esas condiciones que conducirán a la paz y, sin embargo, luchan simultáneamente de manera que esas condiciones estén disponibles; no aman sin excepción a todos los hombres, debido a su anhelo por ver el triunfo de su propia convicción; trabajan dudando y esperando lo mejor; pero creen en lo peor; emplean el método de la plegaria y la invocación, porque tales métodos parecen haber tenido éxito en el pasado y porque se les ha dicho que "la fe mueve montañas", pero internamente se sienten totalmente desesperanzados y sin inspiración; no están seguros de lo que intrínsecamente es la fe; comprenden que un frente unido y un alegre espíritu de certeza son acervos psicológicos cuyo poder es casi invencible, pero se creen incapaces de despertar el menor entusiasmo en sí mismos.

 

Esta actitud negativa y tibia, esta incertidumbre mental y este fracaso en vincular los mundos espiritual y material en una relación positiva, es lo que detiene a las Fuerzas de la Luz y a la presencia real del Espíritu de la Paz e impide la posible intervención divina. Tal es la prueba del trabajo grupal. La fe de muchos individuos es real y profunda, pero están solos; el conocimiento que unos pocos tienen de la naturaleza de las expectantes Fuerzas de intervención está siendo anulado por la falta de fe de los discípulos y aspirantes mundiales, abatidos por el karma mundial, su propia fatiga física y su horror a la situación actual, además de las dificultades de las circunstancias individuales.

 

El problema puede ser expuesto muy simplemente. O la Jerarquía espiritual existe, con todas sus potestades de amor, sabiduría y habilidad en la acción, o durante edades la humanidad ha sufrido alucinaciones, o el Cristo y Su grupo de Maestros, iniciados y discípulos, son realidades en los procesos naturales de la evolución, históricamente probados y conocidos por Su actividad espiritual a través de las edades, o los hombres fueron víctimas de un fraude gigantesco durante esas edades, ¿de qué y de dónde surgió ese fraude? O la consistencia de la evolucionante presentación del esfuerzo espiritual de la Jerarquía testimonia una gran realidad, o el género humano ha desarrollado una mentalidad que es un instrumento para la elaboración de realidades  inexistentes, y esto en sí es tan paradójico como para dar un mentís a lo insinuado. O los mundos espirituales y los tres mundos de la actividad humana pueden ser relacionados, o no son nada las antiguas creencias, la historia antigua de la divinidad que se manifiesta y la periodicidad con que constantemente ocurre la intervención divina.

 

Aquí los enfrento con estas alternativas y quisiera que consideren su posición en estos asuntos. ¿Acaso la historia de la Pascua y del Cristo viviente no aportan verdad alguna, y no sería posible para ese Cristo Resucitado expresar Su poder en la Tierra mediante Sus instrumentos elegidos? ¿No existe fundamento alguno para el mito del retorno anual del Buda, manteniendo abierta la puerta entre Shamballa y la Jerarquía, de modo que cuando sea necesaria la intervención pueda efectuarse a través de esa puerta abierta? ¿Es sólo un sueño tonto y una fantasía que en el momento de la Luna llena de junio (Géminis), el Cristo, en estrecha colaboración con el Buda, vincula a la Jerarquía con la Humanidad? ¿Les parece imposible que cuando la humanidad despierte a la realidad de esta mediación y pueda disponer de una línea directa de ascenso y descenso a través de las puertas abiertas por el Buda y el Cristo, surja, inminente y súbitamente, alguna maravillosa aparición? ¿No seria posible que por medio de la elevación de la aspiración y el deseo espiritual del hombre y por el descenso de las Potestades expectantes, tengan lugar ciertos grandes cambios, para los cuales todo el pasado ha sido sólo preparatorio y por los que la era acuariana de hermandad y entendimiento pueda hacerse sentir en virtud de estas grandes Potestades?

 

Las dos Lunas llenas de mayo y junio (Tauro y Géminis) ofrecen una nueva oportunidad a fin de participar en la liberación de la Vida planetaria esclavizada por las Fuerzas del Materialismo. Si quieren desempeñar su parte en esta tarea de salvación, serán imprescindibles ciertas actitudes y actividades de las cuales quisiera ocuparme brevemente, dejándolos que inicien la acción correcta y apropiada y sigan, con los demás discípulos y aspirantes, las etapas indicadas:

 

1.   Estudiar con cuidado y responder sinceramente a entera y propia satisfacción, las preguntas que ya les formulé. Cuando lo hayan hecho, sabrán dónde se encuentran personalmente.

2.   Durante toda la semana previa a la Luna llena de mayo (Tauro) y la Luna llena de junio (Géminis), esforzarse para hacer lo siguiente:

a.    Vincularse con los discípulos, aspirantes y hombres y mujeres de buena voluntad de todo el mundo y de todas las naciones, empleando la imaginación creadora.

b.   Eliminar de la conciencia toda negatividad, visualizándose a sí mismos con toda claridad, alineados con las Fuerzas de la Luz, y no ser neutrales mentalmente. Procuren, cuando inician la correcta acción en el conflicto contra las fuerzas del materialismo, mantener un espíritu de amor para todos los individuos que fueron arrastrados al vórtice de su poder.

c.    Cuando mediten e invoquen a las Fuerzas de la Luz, esfuércense por olvidar totalmente sus propias dificultades, tragedias y problemas personales. Los discípulos deben aprender a llevar a cabo su trabajo para la humanidad, no obstante las tensiones, tiranteces y limitaciones de la personalidad.

d.   Prepararse para el trabajo de las dos Lunas llenas, manteniendo su objetivo con claridad en la mente y sometiéndose a una disciplina temporal y adecuada.

3.   Durante los dos días previos a la Luna llena, en el día de la Luna llena misma y durante los dos días siguientes (cinco días), esforzarse al amanecer, al mediodía, a las cinco de la tarde y a la caída del sol, además del momento exacto de la Luna llena en su propio país, en pronunciar la Gran Invocación con la intención de invocar, precipitar e introducir a las Potestades expectantes en la manifestación externa. Háganlo en lo posible en alta voz y en formación grupal cuando sea factible. El poder enfocado del pensamiento no emocional, salvará la brecha hoy existente y vinculará más estrechamente los mundos de la actividad espiritual y de la demostración humana.

4.   Repetir esta actividad durante tres días, cada mes, el día anterior a la Luna llena, el día de la Luna llena y el día siguiente. Como ejercicio preliminar para estos tres días, podrían prepararse tres días antes, acrecentando así la eficacia de su esfuerzo.

 

En todo el mundo muchas personas han sido entrenadas durante años, para que reconozcan dos cosas. Primero: la importancia del Festival de Wesak en el momento de la Luna llena de mayo (Tauro), porque no sólo une subjetivamente la religión principal de Oriente con la fe principal de Occidente, sino porque esotéricamente proporciona la clave para atravesar la puerta entre Shamballa y la Jerarquía, entre el propósito de Dios (aún no identificado por el hombre, pues está más allá de la comprensión humana, debido a su etapa de evolución relativamente inferior), y el método que emplea Dios, el amor; proporciona también el vínculo entre el Buda, que personifica momentáneamente la voluntad-sabiduría, y el Cristo, que personifica el amor-sabiduría, y además entre la humanidad enfocada en la conciencia por intermedio del Cristo, y la Jerarquía enfocada en la conciencia por intermedio del Buda. Debido a la tensión actual de la humanidad y a la urgente respuesta que esa angustia evoca en la Jerarquía, la síntesis de estas dos reacciones a la crisis mundial, puede ser apropiada para atraer esa ayuda eterna que podría poner fin al conflicto, de acuerdo a líneas correctas y traer no sólo alivio, sino también iluminación a la conciencia humana. Pero repetiré -dirigiéndome al grupo representativo de aspirantes y discípulos-, que el enfoque y el énfasis no son todavía adecuados para garantizar esta respuesta extraplanetaria.

 

No obstante, podría serlo si, en su propia vida de meditación y de disciplina, al hablar con los demás y en el tono general de intercambio con su medio ambiente, pueden eliminar las reacciones negativas y más egoístas y (en aras del bienestar humano) vivir temporalmente, por lo menos, en su punto más elevado de aspiración.

 

Segundo: les he inculcado la creencia de que toda información que he dado sobre la relación Buda y Cristo, Jerarquía, Humanidad y Shamballa, formará parte de la nueva y futura religión mundial, y que el tema de los Grandes Acercamientos constituirá el fundamento básico de la futura enseñanza espiritual. Esto también deben tenerlo presente, porque el trabajo que se les pide realizar en las dos Lunas llenas venideras y durante las menos importantes Lunas llenas del año, está relacionado no sólo con la emergencia actual, sino también en forma constructiva con la futura creencia de la humanidad. Tengan también esto presente.

 

Observarán que lo expuesto concierne a sus actitudes mentales y a sus reacciones emocionales y hacia los asuntos mundiales actuales. Además, concierne a la tensión de sus almas, a su disposición de someterse a la tensión del alma y a su capacidad de permanecer como parte de la gran cadena de intermediarios que se los exhorta a servir hoy a la raza en Su hora de urgencia. Tiene que ver con la organización de ustedes mismos como personalidades integradas, en relación con sus almas y con la humanidad; involucra el reconocimiento del trabajo que pueden realizar desde el punto de integración. Les pediría que mediten cuidadosa mente sobre este párrafo, estableciendo las posibilidades de su tarea.

 

 Los insto a un período de claro pensar. No trato de moldear su acercamiento político a la vida, pero sí ayudarlos a que vean a la humanidad y su bienestar; no sólo en términos de su propia nación o grupo político, sino en términos del todo, tal como nosotros, los instructores del aspecto interno estamos obligados a ver. Quisiera verlos libres de toda influencia, de la propaganda de tipo político, nacional o religioso, y que decidan por sí mismos a favor de quienes se alinearán como almas en esta crisis mundial y de qué lado pondrán el énfasis de la influencia que puedan ejercer; quisiera que observen a dónde los conducirán sus elevados ideales y si el origen de sus decisiones y actitudes en la vida son verdaderamente puros e incontaminados.

 

Trato de apartarles la atención de las innúmeras cuestiones menores, las numerosas y clamorosas voces, y de la amplia concentración sobre el pasado indigno y los aspectos indeseables de todas las naciones (sin excepción) y ayudarlos a ver con claridad el dualismo principal subyacente en el actual conflicto mundial l poder contra el derecho, el materialismo contra los valores superiores, el aprisionamiento contra la libertad, la crueldad contra el buen trato, el temor y la agresión contra la libertad y la seguridad. Una vez equilibrados estos pares de opuestos dentro de su conciencia, decidan en quiénes depositarán su lealtad, interés y capacidad de servir y sigan adelante para llevar a cabo los objetivos de uno de los grupos, a cualquier precio, pero sabiendo dónde se encuentran y por qué están allí.

 

Que la voluntad de Shamballa pueda expresarse mediante el amor y la meditación de la Jerarquía, trabajando por intermedio de todos los discípulos, aspirantes y personas de buena voluntad, es la ferviente plegaria de vuestro condiscípulo y colaborador.

 

 

LA ACTUAL CRISIS MUNDIAL

 

30 de junio de 1940

 

A medida que la humanidad actúa o se abstiene de hacerlo (esto último y lo primero puede ser la decisión tanto del bien como del mal), los acontecimientos y las situaciones cambian con tal rapidez ahora, que me veo nuevamente en la necesidad de escribir sobre la crisis mundial como lo hice en otoño, llevando a cabo mi tema. Les escribo como el que trabaja desde el aspecto interno, sintiendo y viendo lo que está oculto para muchos de ustedes. La historia de los sucesos externos –exotéricos- es conocida por todos y no es necesario considerar los detalles. La acción emprendida por las naciones combatientes, o retenida por las naciones neutrales, también es registrada en su conciencia. Las implicaciones de tal actividad pueden ser verdaderamente conocidas y apreciadas sólo por esas personas que hoy en día piensan en términos de toda  la humanidad y no de una nación particular, como el bien de Alemania o el destino de América. Pocos discípulos actualmente pueden pensar en forma sintética o ver la visión en su totalidad, como la precipitación que condicionará oportunamente a toda la familia humana. Muchos están despertando a la necesidad de actuar de este modo, y descubren en el proceso de reajuste muchos problemas desconcertantes. Escribo para esas personas sinceras pero desconcertadas. Poco puedo decir a los de mente provinciana o a quienes poseen un punto de vista estrechamente parroquial. Las limitaciones de su visión residen en sí mismos y sólo los eventos desagradables y apremiantes les permitirán finalmente trascender los mezquinos argumentos y la calidad de su mente inferior; con su tendencia concreta a apoyarse en el pasado y su temor a aventurarse con fe en el futuro.

 

Me ha interesado la respuesta a mi artículo de abril de 1940. La mayoría de aquellos a quienes traté de llegar y con quienes me he comunicado durante muchos años, aceptaron mis premisas sin mayor discusión, pero evitaron la acción positiva o el empleo de cualquier influencia. A unos pocos no les agradó la implicación de que existan divisiones entre las Fuerzas de la Luz (enfocadas por intermedio de las naciones aliadas) y las Fuerzas de la Agresión (enfocadas por intermedio de Alemania). Esto personifica una verdadera idea de la unidad humana, aunque interpretada erróneamente. No llegan a comprender que -a medida que va entrando la nueva era- debe llegar inevitablemente el día del juicio (hablando simbólicamente) y el surgimiento de una clara línea de demarcación entre lo nuevo y lo que pertenece a la antigua era; debe aparecer la diferencia entre acontecimientos exotéricos y actitudes esotéricas, y entre quienes ven un nuevo orden mundial, desarrollado y llevado a la actividad funcionante por las Fuerzas de la Luz, mediante la colaboración, la coordinación y la comprensión, y un orden mundial impuesto por el terror mediante gobiernos dictatoriales, la supresión de la libertad de conciencia y la entronización de una raza cuyos valores son en este momento antiespirituales y antisociales. Este día del juicio está ya sobre la humanidad y llegará la decisión final por medio de aquellos cuyas inclinaciones normales y tendencias naturales, están de parte de la ley y del orden, y cuya voluntad al bien está dirigida hacia las rectas relaciones y al verdadero bienestar humanos. Estas personas iluminadas respaldarán su juicio con voluntad enfocada a fin de introducir la era en que estos valores prevalecerán, dispuestas a tomar las medidas necesarias para hacer posibles dichos valores.

 

Quisiera considerar abierta y francamente los problemas que enfrentan cuando encaran al mundo tal como es hoy y cómo podrá ser mañana -un mundo cuyo destino no está aún decidido. Quisiera presentar las posibilidades que pueden aplicarse definidamente a las reacciones de imperios tales como Gran Bretaña, Francia y Holanda, y hacer algunas indicaciones sobre la forma en que los Estados Unidos de América deberá responder. Escribo como representante de la Jerarquía, como miembro de cierta posición en Sus filas y, también, como quien trabaja día y noche por el triunfo de esas naciones de la familia humana que, con la espalda contra la pared de la incomprensión, el vilipendio y la antipatía, se oponen a Alemania y a su satélite, Italia. Me refiero a ese grupo de Aliados cuyo propósito está enfocado en Gran Bretaña, impelidos a ello por la tendencia de los acontecimientos. Lo hago con la fundamental esperanza de que su triunfo dependa del establecimiento de rectas relaciones humanas, de paz verdadera y duradera, de libertad de conciencia y de hogares libres y felices; en este momento, constituyen el punto del ataque positivo de las Fuerzas del Mal. No podemos aún llegar al alma del pueblo alemán, dentro de ese desdichado país, pues actúa bajo un total espejismo. Vendrá el día en que se podrá llegar al pueblo, y esta responsabilidad descansa sobre los alemanes que están libres del espejismo en otros países; vendrá cuando hayan sido desalojadas las fuerzas que actúan por medio de la mala propaganda, la información falsa, las imputaciones e interpretaciones distorsionadas que, aun en los países neutrales, sofocaron al pueblo.

 

¿Querrían que, en este momento de crisis planetaria, me abstuviera de hablar directamente y no expresar la verdad a quienes leen mis palabras -la verdad evidente para los que reflexionan sobre los signos de los tiempos con mente sin prejuicios, con pensamiento imparcial y con verdadero amor por la humanidad? Esta última cualidad, verdadero amor por la humanidad, constituye una prueba básica de la acción errónea o correcta. Es fantásticamente esclarecedora si se aplica en estos momentos a los combatientes. ¿Quisieran que vaticinara cosas agradables acerca de un mundo futuro y feliz, cuando quizá tal posibilidad de un mundo así se está pesando en la balanza? ¿Quisieran que presentara la actitud de la Jerarquía como un grupo de observadores que espera plácidamente ayudar al mundo cuando termine el conflicto, pero que por el momento se aísla de toda acción, esperando simplemente hasta que se despeje el polvo y el fragor de la batalla, para estimular en las mentes de los hombres la visión de un nuevo orden mundial donde todos gozaremos, donde no habrá desocupación ni tendrá cabida el temor y el terror y donde todos serán felices, bien alimentados y razonablemente inteligentes? ¿Quisieran que les describiera al gran grupo de discípulos, iniciados y aspirantes como un grupo de pacifistas que estima el aspecto forma de la vida, teme a la muerte y permanece pasivo ante la lucha mortal por la libertad, la vida, la conciencia y la mente humanas?

 

No puedo hacer esto. La Jerarquía es muy distinta de la imagen forjada. El pacifismo, tal como ustedes lo interpretan, no tiene cabida en sus filas. La destrucción de la forma, en la batalla (que tanto teme la mayoría) es de poca importancia para quienes saben que la reencarnación es una ley básica de la naturaleza y que no existe la muerte. Las fuerzas de la muerte prevalecen hoy en el mundo, pero es la muerte de la libertad, la muerte de la libertad de palabra, la muerte de la libertad en la acción humana, la muerte de la verdad y de los valores espirituales superiores. Éstos son los factores vitales en la vida de la humanidad; la muerte de la forma física es un factor insignificante en relación con esto y puede fácilmente ser corregido por los procesos del renacimiento y de la nueva oportunidad.

 

Les diría a los que predican la adoptación de una actitud pasiva frente al mal y al sufrimiento humanos y que apoyan un pacifismo que no involucra riesgos: ¿con qué se proponen luchar contra las fuerzas de la agresión, de la traición, del mal y de la destrucción, que acechan hoy a nuestro planeta? ¿Qué armas aportan a esta lucha? ¿Cómo comenzarán a detener la arremetida y contener el torbellino? ¿Elevarán plegarias por la paz y luego esperarán pacientemente que las fuerzas del bien libren la batalla y que Dios haga el trabajo? Les diré que sus plegarias y deseos son fútiles cuando están divorciados de la acción correcta y poderosa. Sus plegarias y peticiones pueden llegar al trono de Dios, hablando simbólicamente, pero luego viene la respuesta: las Fuerzas de la Luz fortalecerán sus brazos y desviarán la marea a favor de ustedes si se mantienen firmes y luchan por lo que desean. ¿Quién detendrá el progreso del egoísmo agresivo si los hombres y mujeres de buena voluntad se apoyan en su idealismo y nada práctico hacen para justificar su esperanza ni para ayudar a que se materialice el ideal deseado?

 

Existen en el mundo aquellos que (a pesar del antiguo egoísmo y error nacionales) están librando la batalla de la humanidad sin temor y con verdadera percepción interna, estando de su parte la Jerarquía, como ha estado siempre de parte de la libertad, el correcto entendimiento y las correctas actitudes en los asuntos humanos. A quienes claman "Paz, paz", cuando no hay paz, les preguntaría: ¿no se beneficiarían acaso con su muerte y sacrificio, cuando finalmente triunfaran las Fuerzas de la Luz? ¿Suponen que podrán vivir en un mundo seguro porque otros dieron sus vidas para que ustedes puedan hacerlo? ¿Abandonarían la seguridad de su coartada pacifista y reconocerían agradecidos lo que hicieron y reclamarían su parte de los beneficios que obtuvieron a tan elevado precio? Les advierto que no se dejen engañar por el falso concepto de que deben sostener convicciones firmemente concebidas, aunque cueste la vida a otras personas y la caída de naciones, olvidando que el temor y el falso orgullo hará que este argumento tenga mucha importancia para ustedes. ¿Las personas de mente pacifista del mundo cosecharán los beneficios de la paz, que nada les ha costado? Las personas que valoran la paz sobre todas las cosas, son las que hoy tratan por todos los medios posibles de detener a Alemania.

 

Les diré algo sobre esa paz por la cual trabaja la Jerarquía y que las personas de mente espiritual del mundo visualizan aun cuando están luchando, y por la cual están dispuestas a pagar el máximo precio. Cuando llegue la paz, será el resultado de correctas condiciones mundiales y de rectas relaciones humanas. Es un efecto y no una causa; es el efecto de ciertas actitudes subjetivas que aún no existen en el mundo en escala suficientemente amplia. Contra estas condiciones emergentes, Alemania ha alineado su poderosa maquinaria bélica, después de años de preparación científica y planificada. Los Aliados esperan hoy la oportunidad para la lucha final contra esa poderosa nación, preparados para instituir después esas condiciones que garantizarán la paz. Actualmente no hay paz en parte alguna del planeta. No hay paz en los corazones que dudan de quienes no comparten activamente en la lucha contra el mal. No hay paz en ningún campo del esfuerzo humano, tampoco en el campo económico despedazado como está por el conflicto entre el capital y el trabajo, y entre las grandes escuelas de pensamiento económico; no la hay en el campo religioso, donde la lucha tiene lugar entre la autoridad (contaminada por el antiguo clericalismo mundial) y la religión experimental; no se encuentra en el orden social, donde una clase está alineada contra la otra, el pobre contra el rico y el hombre contra su hermano; ciertamente no existe en el campo político, donde la lucha partidista controla y ciega a los grupos militantes, ocultando la más amplía visión de los asuntos mundiales y las necesidades de toda la humanidad. Tampoco hay paz y no vendrá la paz por medio de un pacifismo fanático aplicado, o hablando de viva voz, ni por el ansioso pensamiento de quienes odian la guerra y al mismo tiempo aumentan la oleada de conquistas y demoran la victoria verdadera por sus opuestos puntos de vista violentamente antagónicos.

 

Diré que todas las naciones odian y se oponen a la guerra;  hasta Alemania, detrás del terror impuesto, tiembla de horror por lo que está sucediendo. El mismo amor a la paz que inspira al pacifista común, inspira a quienes luchan hoy para que la paz pueda ser el resultado de su sacrificio y el efecto del establecimiento de esas rectas condiciones que Alemania está dispuesta a impedir. Sin embargo, muchas personas pacifistas y de mente neutral, no están dispuestas a pagar precio alguno por lo que ellas tanto aprecian. Una rotunda negación a luchar en favor de los Aliados y de quienes ven con claridad lo que está en juego, abriría la puerta a la dominación del mundo por las Fuerzas del Materialismo y la agresión. Estas fuerzas del mal cuentan con eso cuando enfrentan a la nación neutral mayor de todas, los Estados Unidos de América, y para lo cual se prepara difundiendo su falsa propaganda e infiltra sus agentes en cada país y estado, preparándose para conquistar pacíficamente a un pueblo que se niega rotundamente a valorar los asuntos espirituales en juego y no emprende una acción positiva.

 

Nosotros, los instructores del aspecto interno, que por eones hemos ayudado en la preparación de la humanidad para la era venidera de la colaboración y hermandad pacíficas, vemos peligrar toda esta esperanza futura. La agresión y la violación de naciones pacíficas siguen adelante con firmeza, una nación tras otra se derrumba bajo la bota de hierro de Alemania, aplastando a los pueblos del mundo y arrastrándolos a la esclavitud en un nivel de servidumbre y crueldad como jamás ha visto el mundo. Cuando los que traten de detener el progreso de Alemania vayan sucumbiendo a la traición y al dolor y abandonen a sus compañeros, la máquina del mal seguirá su marcha; naciones neutrales, respaldándose en su pretendida civilización e intención pacífica, serán absorbidas por las fuerzas que impone la exigencia alemana por espacio vital, siendo despojadas de la libertad, del territorio y de todos los recursos económicos. Al mismo tiempo, la nación neutral más grande y poderosa del mundo se arma para defender sus derechos territoriales, pero se niega a armarse para la defensa de la libertad humana.

 

¿Son mis palabras demasiado fuertes para quienes no participan de esta guerra planetaria? Hablo con claridad, porque quiero que vean, mientras hay tiempo, lo que en realidad está en juego. Trato de hacerles desechar la idea de que el hemisferio occidental es la sede de toda civilización, el custodio de lo mejor que hay en la humanidad y que el futuro espiritual de la humanidad reside en el querido país de la libertad. La libertad es algo del alma humana y reside en toda la raza humana. La civilización es un derecho humano universal y no la prerrogativa de una nación. Les digo que la humanidad posee mente espiritual y que la nueva raza, la futura civilización y la cultura de la nueva era, existirán en todo el mundo -herencia universal de la raza humana. Pero también en todas partes la humanidad es víctima de la propaganda -propaganda que se ve en su verdadera luz cuando los hombres piensan en términos de libertad humana; cuando juntos dan los pasos necesarios para asegurar la felicidad humana y al hacerlo aprenden a enfrentar las condiciones mundiales tal como son, sin ocultar su cabeza en el mundo de ensueño de su propia creación. El mundo del futuro, con el cual suenan los hombres de todos los países, es más que una posibilidad si los hombres asumen sus justas responsabilidades y unidos hacen de ello una realidad en la experiencia humana. Pero un mundo así no será posible durante muchos y largos años, si Europa cae en el fragor de la batalla y en el impacto de la máquina bélica alemana. Dicho mundo se realizará cuando un número suficiente de personas piensen con claridad, vean realmente la visión, actúen inteligentemente y respondan a la fuerza con la fuerza, el único método que entienden las fuerzas agresoras.

 

Hoy las fuerzas del mal han arrastrado a Francia, Bélgica, Holanda, Noruega, Polonia, Finlandia y Rumania. Nada detuvo su progreso -ni la verdad, ni el poder armado, ni el sacrificio. Actualmente, Gran Bretaña con un puñado de aliados, mantiene en alto la bandera de la libertad humana. Con ella están Francia (pues aquí siguen existiendo millares de sus ciudadanos leales a la verdad y a la libertad), Polonia, Holanda, Noruega y Bélgica -todas representadas en esa pequeña fortaleza de las Fuerzas de la Luz que son las Islas Británicas. Detrás de ellas están sus grandes imperios con sus recursos aún intactos y también las personas de mente espiritual de todas las naciones, hallándose detrás de todas ellas, la Jerarquía de la Luz. En este intervalo previo a la lucha final, escribo a quienes observan con simpatía, pero sin sacrificio, y les pregunto: ¿De parte de quién están?

 

Les presento algunos de los contrastes de esta guerra, con toda sencillez, en un esfuerzo para que puedan elegir la acción correcta.

 

El primer gran contraste podría llamarse "el camino del apaciguamiento y el de la agresión". El método de la discusión pacífica fue probado por las personas amantes de la paz, de Francia y Gran Bretaña, y el método de la agresión, desarrollado durante muchos años, es el de Alemania, de Rusia y, en menor grado, el de Italia. Recordaré para eterno crédito de los Aliados (aunque carente del mundano sentido común), que sus preparaciones para la guerra resultaron inadecuadas frente a la preparación de Alemania. Su esfuerzo bélico no fue centralizado, porque los valores superiores de la civilización mundial absorbieron tanto a ellos como a las actividades de sus imperios, que viven pacíficamente dentro de sí mismos. Cometieron muchos y graves errores en el pasado (como todos los pueblos), pero suyo es el camino de la expiación y del sacrificio, voluntariamente aceptado, y su recompensa es la libertad de la humanidad.

 

Expondré otro contraste que surge del anterior. Es el énfasis puesto sobre un nuevo orden mundial en un mundo que cambia rápidamente. Los Aliados sostienen un punto de vista; los alemanes, otro. Es para este mundo nuevo y mejor y el establecimiento de condiciones donde sea posible la paz y se desarrolle el nuevo orden mundial, por el que luchan y mueren hoy los hombres de visión. El contraste es el orden mundial obligatorio que impone la así llamada "super raza alemana", que centralizará al mundo alrededor de Alemania, para su engrandecimiento, la expansión del espacio vital alemán y la provisión de la necesidad económica de Alemania -un orden impuesto por el terror, la crueldad y la muerte, que ignora las necesidades de toda la humanidad y los derechos de las demás naciones, y sacrifica a todo el mundo, si fuera necesario, para su propia gloria. Les pediría comparen esta regla y orden impuestos por Alemania, su avidez de expansión territorial y su despiadada adquisición de los bienes y la posesión de otras naciones, con la meta expresada por los Aliados, reiterada y vuelta a reiterar en los discursos de los estadistas de Francia y Gran Bretaña y resumidos en las palabras de un gran inglés, un funcionario gubernamental y aspirante a la justicia y a la verdad:

 

"Cuando llegue el momento, emplearemos toda nuestra influencia en la construcción de un nuevo mundo, donde las naciones no permitirán que la insana rivalidad armada les niegue sus esperanzas de una vida más plena y una futura confianza, ni estará eternamente abrumado por los nefastos presagios del desastre. El nuevo mundo que queremos instaurar pedirá la colaboración de todos los pueblos sobre una base de igualdad humana, respeto propio y tolerancia mutua. Debemos resolver muchas cosas que se hallan en la ruta de los contactos internacionales -sociales, políticos y económicos-, y descubrir la manera de reconciliar la necesidad de un cambio en un mundo que cambia constantemente, proporcionando una protección contra la perturbación de la paz general mediante la violencia. Todas las naciones deben contribuir a este orden que estableceremos, y sobre nuestro pueblo descansará una gran responsabilidad, tanto en el pensamiento como en la acción. Nosotros, que no somos menos que los demás, tenemos lecciones que aprender de los fracasos y desengaños pasados."

 

Quisiera que observen que este vocero de los Aliados reconoce la necesidad del cambio, la comprensión del futuro nuevo orden mundial y la humilde afirmación respecto a los errores pasados.

 

Llamaré también brevemente la atención sobre el contraste en los métodos empleados: crueldad contra bondad, bombardeo y ametrallamiento despiadados por un lado y por el otro el de los Aliados, absteniéndose constantemente de atacar al enemigo por temor de matar a los indefensos; también llamaría la atención sobre las transmisiones de radio desde Gran Bretaña, advirtiendo a los alemanes protegerse cuando vuelan sobre su país los aviones británicos, además sobre la parca y verídica propaganda que no acentúa lo que pudiera incitar al odio, y la información falsa desde Berlín y ciudades conquistadas. Sólo me propongo indicar estos contrastes que surgen de una actitud subjetiva, muy divergente, hacia la humanidad. Sin embargo, es útil que lo enfrentemos durante el esclarecimiento de las cuestiones. El contraste básico entre la libertad de palabra, pensamiento y acción, que caracteriza a las democracias, y la supresión cruel de toda libertad de pensamiento y de actividad personal que hoy controla a las masas en Alemania, es demasiado conocido para que insista sobre ello. Pero les llamo la atención sobre estos contrastes, pidiéndoles que reconozcan su responsabilidad y permanezcan detrás de quienes luchan por la libertad, para poner fin a la actividad de los enemigos de toda libertad humana.

 

Les pediré que ejerciten su imaginación en un esfuerzo por visualizar un mundo en el que se haya producido la total derrota de los Aliados, expresando como lo hacen, los ideales que representaron a las Fuerzas de la Luz. Les recordaré dos cosas: Primero, que estas Fuerzas fueron derrotadas en la fase preliminar del conflicto hace miles de años y, segundo, -si Ellas vuelven a ser derrotadas- ello se deberá ampliamente a la falta de preparación y a la actitud pacífica de los pueblos neutrales del mundo. Si los Aliados hubieran estado preparados (y eso en sí habrá indicado actitudes similares a las adoptadas ahora por Alemania) y si los neutrales hubieran permanecido unidos desde la iniciación de las hostilidades, proclamando como una sola voz: "esto no debe ser", Alemania hubiera sido detenida en su triunfante progreso.

 

Sin embargo, los Aliados no estaban aún preparados para la arremetida de las fuerzas del mal; su posición, en el plano físico, no era inexpugnable. Al mismo tiempo, los neutrales eligieron y siguen eligiendo el camino negativo y débil; por el temor, el idealismo mal ubicado, un espíritu separatista, además de la incapacidad de captar la agudeza de la crisis mundial y sus implicaciones significativas, colocaron a la humanidad en una posición de desastre inminente, aunque no inevitable: Estos puntos requieren una cuidadosa consideración y el consiguiente reajuste de la actitud de aquellos que nada hacen para acrecentar los esfuerzos de las Fuerzas de Luz y de los hombres de buena voluntad de todo el mundo.

 

¿Qué debe hacerse para detener el progreso de la agresión, del nacionalismo egoísta y del ataque cruel sobre los débiles e indefensos? Esto abunda en Alemania. Existe en menor medida en muchas otras naciones, y en todas hay en cierta medida un nacionalismo egoísta, aunque no vaya acompañado de la militancia ni se desarrolle paralelo a un verdadero idealismo. Debido al propio interés, la visión miope y el prejuicio que rigen básicamente a la neutralidad y hacen neutrales a las naciones, incluso América, que se arma para la defensa, pero se niegan a luchar por el bienestar humano. ¿Cómo despertaremos el mundo a la realidad de la situación para enfocar y dirigir un gran esfuerzo mundial, y sacudir el yugo de los dictadores cuando tratan de dominar a otros países? ¿Cómo liberaremos a la humanidad para que dé el próximo paso adelante, sin temor ni terror, condicionada únicamente por un mundo que está tratando en forma unida de hacer lo que es mejor para el todo, y no simplemente lo que es materialmente mejor para la parte? Estos son los interrogantes que hoy enfrentamos. Desesperados y atemorizados, los hombres buscan una solución y van de un lado a otro, buscando ayuda y consuelo. La demanda tan prevaleciente en este momento, por intervención divina, ¿se elevará con tanta fuerza hasta el cielo que forzosamente evocará respuesta y, al mismo tiempo, privará al género humano del derecho de arreglar sus propios asuntos, resolver sus propios problemas y progresar por el método de la prueba y el error, por el éxito de su clara visión y firme determinación, para encontrar la correcta manera de salir de la situación? Dicha intervención es posible, pero no deseable para las Fuerzas del conocimiento espiritual. Por lo tanto, no intervienen, pues creen que esta vez la humanidad debe ser alentada para luchar hasta el fin, en bien de su esperanza y visión. Los hombres ruegan por la paz, pero no quieren pagar el precio que esta supone. Orando tranquilamente y dejando que el trabajo lo hagan otros hombres, otras fuerzas, o Dios, es el camino fácil que satisface a la naturaleza emocional, pero no implica pensar con claridad. La humanidad ha alcanzado su mayoría de edad; la etapa infantil quedó atrás y para  felicidad o desgracia, para bien o para mal, los hombres deben decidir por sí mismos el camino que el mundo, sus gobiernos y su orden social, deben seguir.

 

Un nuevo orden mundial es posible y hay ciertos pasos que es necesario dar si queremos que la visión de este nuevo mundo penetre en el reino de una realidad lograda. Puedo -con la mayor brevedad- señalarles ciertos ángulos de la visión; indicarles los jalones en el camino hacia el futuro orden mundial. Al mismo tiempo estaré en posición de asegurarles que cada paso del camino entrañará una lucha, el desbaratamiento de lo antiguo y amado y la destrucción de lo inhumano, egoísta y cruel; tendré que insistir sobre la apremiante e inicial necesidad de derrocar las fuerzas atrincheradas de la agresión, tal como actúan hoy por intermedio de las potencias totalitarias.

 

Primero les pediré que mediten sobre la visión de este nuevo orden mundial, manteniendo la mente abierta y comprendiendo que este nuevo modo de vivir se cierne sobre la humanidad y se materializará cuando sea correctamente derrotado el egoísmo y se visualicen las rectas relaciones humanas, y el ideal de este nuevo orden mundial se aparte de todo concepto y aspiración nacionalistas. Éste no será un mundo americano, francés, británico o totalitario, sino el resultado de la saliente civilización y de la cultura que es la flor de esa civilización, pero, al mismo tiempo, tampoco será una de ellas. Será un mundo humano, basado en la correcta comprensión de las rectas relaciones humanas, en el reconocimiento de iguales oportunidades educativas para todos los hombres, las razas y las naciones, y sobre la comprensión fundamental de que "Dios ha creado a todos los pueblos con una sola sangre". Será un mundo en el que las diferencias raciales y las unidades nacionales se conocerán como enriqueciendo la totalidad y contribuyendo a la significación de la humanidad. Esas diferencias y nacionalidades serán mantenidas y cultivadas, no en un aislamiento separatista, sino en la comprensión de que muchos aspectos del desenvolvimiento y de la diferenciación humana producen un todo noble y que todas las partes de ese todo son interdependientes. Todos comprenderán su relación mutua en un esfuerzo progresivo, sintético, humano, y la empresa de la vida en conjunto producirá un trabajo interno que florecerá en belleza y riqueza, que caracterizarán a toda la humanidad. En esto todos participarán con sabiduría y eficiencia planeada, ofreciendo a la vida planetaria y mutuamente lo que tienen para contribuir. Será posible porque todo el género humano será reconocido como la unidad esencial y de mayor importancia espiritual que la parte.

 

Esto no es un sueño vano y visionario. Ya está sucediendo. Movimientos embrionarios hacia esta síntesis mundial ya se están realizando. Se sueña con una federación, con una interdependencia económica y unidad religiosa, además de una interrelación social y nacional que está tomando forma rápidamente, primero en las mentes de los hombres y luego en los experimentos. Hay un vinculo de unido propósito, presentido por muchos en los campos político y económico, que no es el cumplimiento de deseo o una fantasía, sino el indicio de una realidad emergente. Los pensadores en todas partes lo sienten y reconocen, y se ha desarrollado en el sector del gobierno por intermedio de la federación de los Dominios Británicos y su relación con Gran Bretaña, y en la federación de los Estados Unidos de América. Fue distorsionado y parodiado por el concepto de superestado, con el cual los dictadores del mundo producen el espejismo en sus pueblos. Pero se están forjando los eslabones que harán descender la visión y precipitarán en la tierra el canon de las cosas, tal como deben ser en el próximo ciclo mundial.

 

Cuando esta visión del nuevo orden mundial haya sido captada por los hombres y mujeres de buena voluntad de todas las naciones y cuando se haya convertido en parte de la vida y de la mente de todo discípulo y aspirante, entonces el paso siguiente será estudiar los factores que obstaculizan su materialización. Para esto es esencial una amplia tolerancia y una mente sin prejuicios, y estas cualidades son raras en el estudiante común y en el hombre de la pequeña ciudad. Se debe hacer frente a los errores pasados; reconocer el egoísmo en las esferas del capital tanto como en las del trabajo; la ceguera, las ambiciones nacionalistas, la adhesión a antiguas demandas territoriales y derechos asumidos, las posesiones heredadas, la negativa a abandonar ganancias pasadas, los disturbios en las zonas de conciencia religiosa y social, la incertidumbre sobre las realidades de la vida subjetiva y espiritual y la falta de sinceridad, basadas en el espejismo y el temor -todos estos factores están entretejidos en el canon de vida de cada nación, sin excepción, siendo explotados por las fuerzas del mal y eludidos por las personas débiles, pero bien intencionadas del mundo. Estos factores deben ser vistos en su verdadera perspectiva. Las personas que tratan de trabajar regidas por las Fuerzas de la Luz deben apartar su mirada del mundo de los efectos y dirigirla al reino de las causas; deben reconocerse los factores que crearon y condicionaron el mundo moderno y conocerse dichos factores predisponentes por lo que son. Esta evaluación de la situación y la aceptación de la culpa y la responsabilidad, deben preceder a todo intento de traer a la existencia activa el nuevo orden mundial.

 

Este nuevo mundo no vendrá como respuesta a la plegaria o por el ansioso y pasivo pensamiento y la expectativa del idealista amante de la paz y del visionario místico, los cuales señalan el camino e indican el objetivo necesario. Vendrá cuando el místico y el hombre de visión despierten a la necesidad del momento y desciendan del mundo de los sueños, de las teorías y de las palabras, en la dura palestra de la vida cotidiana y pública. Ese nuevo mundo debe estar dispuesto a luchar por lo que desea y sabe que es bueno, verdadero y correcto; debe mantenerse firme contra los que tratan de distorsionar la visión y evitar su aparición, armándose para la lucha a fin de posibilitar el desarme final.

 

Una clara visión del futuro orden mundial (en un delineamiento amplio y general, pero no detallado), un reconocimiento inteligente de los obstáculos e impedimentos que bloquean su aparición y una disposición para dar los pasos necesarios en el plano físico, pagar el precio requerido y ofrecer los sacrificios exigidos, son actitudes esenciales, previas a la eliminación de los obstáculos que entorpecen el camino del nuevo mundo venidero. Es una visión práctica -largamente deseada, muy discutida y claramente delineada. Los obstáculos parecen ser muchos, pero pueden ser resumidos en una sola palabra: egoísmo nacional, racial, político, religioso e individual.

 

El aspecto práctico del modo de eliminar los obstáculos puede describirse en forma también sencilla. La visión aparecerá como una realidad en la Tierra cuando los individuos sumerjan voluntariamente sus intereses personales en el bien del grupo; cuando el grupo o los grupos, fusionen sus intereses en el bien nacional; cuando las naciones abandonen sus propósitos y metas egoístas por el bien internacional, y cuando esta recta relación internacional se base en el bien total de la humanidad misma. De esta manera el individuo puede desempeñar su parte en el todo mayor, siendo su ayuda necesaria, y de este modo se anulará el sentido de futilidad individual. Al hombre más insignificante, de ínfima importancia en la unidad nacional, le llega el llamado a sacrificarse y servir al grupo del cual forma parte. Eventualmente, la humanidad es impulsada también como unidad integrante a servir a la Vida planetaria.

 

Lo que antecede intenta describir una visión más amplia con su exigido y práctico esfuerzo, y además indica la gran posibilidad que enfrenta a la humanidad. Los Aliados, en verdad, luchan por esto, contra lo cual Alemania alinea hoy su maquinaria bélica.

 

¿Qué puede decirse ahora del presente inmediato y qué puede hacer el individuo para ayudar a la causa de la humanidad y detener la marea del mal? Si el individuo lucha del lado de las Fuerzas de la Luz y de los Aliados, ya sabe cuál es su destino y el servicio que debe prestar. Pero ¿qué puede decirse de quienes dudan de lo que pueden hacer y, no obstante, poseen clara visión, ansían ver con claridad y desempeñar su parte? A ellos les respondería:

 

1.Eliminen de su conciencia el prejuicio, el orgullo nacional y las antipatías religiosas. Los antiguos errores de los Aliados, tal como lo registra la historia, son hechos que ellos no niegan. No son los únicos egoístas, porque los mismos defectos contaminan todo registro nacional. Pero hoy representan un orden nuevo y espiritual basado en un deseo de síntesis, correctos métodos de gobierno y el bien del pueblo. El nefasto pasado de todas las naciones lo utilizan ahora como justificativo quienes no desean hacerse cargo de la responsabilidad ni sacrificar nada por la causa de la humanidad. Es necesario que todos reconozcamos nuestras propias deficiencias, poseamos un espíritu de tolerancia y olvidemos los agravios.

 

2.No teman los resultados de la acción correcta y positiva. Detrás de las actitudes de desacuerdo subyace el temor, y éste mata la verdad, oculta la visión y detiene la correcta acción. El gran Guía de la era cristiana ha advertido que no debe temerse a quienes matan el cuerpo, sino sólo a los que tratan de matar el alma. Las fuerzas agresoras están matando lenta y despiadadamente el amor y la esperanza (cualidades del alma) en los países conquistados y en Alemania. Esto, conjuntamente con la gran exhortación humanitaria, es razón suficiente para impulsar a los hombres de buena voluntad a empuñar las armas a favor de las Fuerzas de la Luz. Les recomendaría que utilicen la imaginación. Exponiendo esto en forma más práctica, preguntaría: ¿Les gustaría que sus hijos fueran sometidos a los procesos educativos del régimen nazi que quiere subyugar a toda la humanidad, acentúa el orgullo de raza y el culto a la crueldad? Después de eso, ¿pueden permanecer impasibles o simplemente recurrir a la plegaria y hablar sobre la belleza de la paz, cuando los niños de los países ocupados estén bajo el sistema que emplea Alemania de matar al alma? Si es así, entonces para bien de ellos no teman.

 

3.Habiendo presentido la visión, reconocido los obstáculos y encarado el prejuicio y el temor innato, se evidenciará lo que (frente a esta peligrosa crisis) deben hacer. No me corresponde decírselo. Deben elaborar los detalles; se les aclararán los métodos que deben emplear; los problemas humanitarios se irán dilucidando; entonces se alinearán de parte de las Fuerzas de la Luz y apoyarán las manos de quienes están luchando por la paz y la seguridad mundiales, preliminares para la inauguración del nuevo orden mundial. Esto lo harán sin pensar en el no-yo. Enfrentarán la vida real y sinceramente, dedicando sacrificio y plenitud, tiempo, personalidad, dinero y, si es necesario, la vida. Comprenderán dinámicamente que la actitud del Agente de las Fuerzas de la Luz o de quien ama a la humanidad no es la del observador pasivo.

 

4.Aprenderán a no albergar pensamientos de odio; no odiarán al pecador engañado, aún cuando se le imponga el castigo por su pecado. El odio y la separación deben cesar y cesarán cuando el aspirante individual los desarraigue de su propia vida. El gran error de los hombres de mente neutral y del pacifista, es su negación a identificarse constructivamente con el dolor humano. Aunque reaccionen con violenta emoción sobre el sufrimiento, por ejemplo, de los pequeños niños en esta gran guerra y de los refugiados indefensos, no se preocupan realmente en hacer algo para mejorar la situación, porque implica sacrificio. Esto parece duro, pero es la necesaria afirmación de una realidad. La simpatía que no produce acción positiva de cualquier especie, se convierte en llaga virulenta.

 

Mediante el pensamiento, la palabra y la acción, quien ama a la humanidad entrará en la batalla contra el mal; con total auto-olvido abrazará la causa de la humanidad, no se ocultará detrás del sentimiento de inutilidad, ni buscará excusa alguna en un idealismo mal interpretado. Afrontará los hechos de la actual situación a la luz que afluye de la visión misma. Entonces, seguirá adelante hacia la era de rectas relaciones humanas, de unidad espiritual y de recursos compartidos con completa confianza, porque su sentido de los valores ha sido reajustado. Sabe que la humanidad tiene una misión divina que debe ser llevada a cabo en aras del amor, por medio de la acción comprensiva, el servicio altruista y la disposición a morir en la batalla, si ése es el único modo en que puede servir y liberar a su hermano.

 

Habiendo presentado aquí la actitud hacia la presente crisis mundial que parece estar de acuerdo con todo lo enseñado en el pasado y en línea con la enseñanza de la  Jerarquía, y habiendo aclarado el dualismo básico que subyace en este conflicto y señalado las líneas de demarcación que emergen con claridad, exhorto a todos a estar de parte de las Fuerzas de la Luz.

 

Son días difíciles y terribles. Se necesitan hombres y mujeres que tengan el valor y la visión interna de permanecer firmes y dar los pasos necesarios -cualesquiera que sean- para poner fin a la guerra. Vastos sectores de la humanidad sólo pueden aceptar el lamentable destino que los ha alcanzado. Son incapaces de pensar, orar o recurrir a la fe para que les sirva de ayuda. Perdieron la esperanza. Ustedes deben pensar en ellos; orar para ellos, y tener fe por ellos y, sobre todo, actuar hoy por ellos. El trabajo de reconstrucción reside en el futuro. Lo que hoy se exige es la construcción de un baluarte defensivo alrededor de la humanidad; luego -habiendo cumplido con todas las exigencias del plano físico- permanecer inconmovibles. Pero deben hacerlo con el rostro dirigido hacia el enemigo de las almas de los hombres, dispuestos a luchar, literal y físicamente, a dar todos los pasos necesarios para rechazarlo, y a realizar el máximo sacrificio para que no avance un paso más.

 

Por consiguiente, el trabajo de ustedes será triple. En los niveles de la conciencia mental, la visión de la necesidad y del futuro se aclarará, inspirándolos y permitiéndoles ser una fuente de fortaleza para todos aquellos que los rodean; su fe verá más allá de lo evidente, la "sustancia de las cosas deseadas, la evidencia de las cosas no vistas", como lo expresa el iniciado Pablo; entonces su pensamiento estará basado en la correcta acción y dirigido por el alma. En el aspecto emocional de la vida, no tendrá tiempo para vanas lágrimas o vagas charlas, porque se identificarán totalmente con lo que sucede, dirigiendo la energía emocional hacia todo sistema disponible para aliviar prácticamente el dolor. La energía del corazón prestará una ayuda comprensiva, para que no tengan cabida las comunes reacciones emocionales del plexo solar En el plano físico no se preocuparán de lo que deben hacer, porque todo esfuerzo físico, tiempo y énfasis de la personalidad, estarán dirigidos a desempeñar la parte que les corresponde para detener el avance de las fuerzas de agresión. Quizás signifique que deberán luchar como soldados rasos en las filas de los ejércitos aliados; conducir una ambulancia bajo los auspicios de la Cruz Roja; reunir fondos para socorrer a los refugiados; hablar en público, o a grupos, sobre lo que está en juego, o participar en algún tipo de esfuerzo nacional para llevar ayuda y fortalecer a los Aliados. Lo que hagan demandará todo cuanto poseen y son, y también se integrarán y orientarán hacia un sostenido, sustancial y unilateral esfuerzo.

 

Esto pondrá la voluntad al bien que poseen, detrás de todo intento de frustrar las actividades de la alianza del mal, llevadas a cabo en el medio ambiente; los conducirá a trabajar alerta para bien de su propio país y, al mismo tiempo, a aumentar la oleada de esfuerzo nacional, para poner fin a la guerra por medio de la victoria tangible de las Fuerzas de la Luz. Reflexionen sobre estas palabras.

 

El esfuerzo de buena voluntad del mundo, que he tratado de inaugurar y sintetizar anteriormente, ha pasado por una etapa negativa y por un intervalo en el cual no era posible trabajar activamente. Lo que necesita el nuevo grupo de servidores del  mundo lo obliga a emprender una renovada y positiva actividad. El descubrimiento y el apoyo inmediato de los miembros de este grupo deben ser nuevamente emprendidos. Debe llegarse hasta ellos, si es posible, en todos los países, rehabilitarlos inteligentemente y restablecerlos subjetivamente. Deben ser ayudados objetivamente y también inspirados a trabajar para que puedan formar el núcleo de las Fuerzas de Reconstrucción, cuando las Fuerzas de la Luz hayan triunfado sobre las fuerzas de la agresión. Éste es el primer punto que quisiera que consideren.

 

El segundo punto consiste en comenzar a emplear dinámicamente otra estrofa de la Gran Invocación. La utilizada hasta ahora ha servido ya a su propósito inmediato, aunque vuelva a utilizarse después que la guerra haya terminado. Les doy otra serie de frases que pueden (si son correctamente empleadas) invocar a las Fuerzas de la Voluntad Divina, para que estén a favor de las Fuerzas de la Luz. No es fácil traducir adecuadamente o parafrasear este mántram de poder, tampoco lo es aminorar su fuerza para que pueda ser empleado sin peligro por todos, y al mismo tiempo, conservar su cualidad dinámica desafiante. Las siguientes frases bastarán si las emplean con intención enfocada y con la actitud de una personalidad sacrificada (dedicada y mantenida silenciosamente en la luz del alma), entonces podrá generarse mucho poder. Por las líneas de poder que hayan logrado de esta manera establecer, podrá llegar lo necesario para liberar a la humanidad de la esclavitud del mal, siempre que comprendan algo de la naturaleza de la voluntad de sacrificarse.

 

Que surjan los Señores de la Liberación.

Que traigan ayuda a los hijos de los hombres.

Que aparezca el Jinete del Lugar secreto,

y con Su venida, salve.

Ven, oh Todopoderoso.

 

Que las almas de los hombres despierten a la Luz.

Que permanezcan con intención masiva.

Que el Señor pronuncie el fíat:

¡Ha llegado a su fin el dolor!

Ven, oh Todopoderoso.

Ha llegado, para la Fuerza Salvadora, la hora de servir.

Que se difunda por el mundo, oh Todopoderoso.

 

Que la Luz, el Amor, el Poder y la Muerte,

Cumplan el propósito de Aquel Que Viene.

La Voluntad de salvar está presente.

El Amor para llevar a cabo la tarea, está ampliamente difundido.

La Ayuda activa de quienes conocen la verdad también está presente.

Ven, oh Todopoderoso, y fusiona a los tres.

Construye una muralla protectora.

El imperio del mal debe terminar ahora.

 

 Por lo tanto, si pronuncian estas tres estrofas con enfocada y afirmativa voluntad, se liberará un gran poder para la salvación de la humanidad y la derrota inmediata de las fuerzas de la agresión. Repito, estas palabras deben ir acompañadas de la consagración de la vida personal a la causa de la humanidad, y la transmutación de la voluntad personal en la voluntad del alma a sacrificarse.

 

Finalmente, les pido que se pongan en contacto, a la mayor brevedad posible, con la sede del movimiento de buena voluntad e indiquen también si están dispuestos a colaborar al máximo con las Fuerzas de la Luz. Esto servirá prácticamente para enfocar su esfuerzo. Les pediría también que difundieran este artículo en la más amplia escala posible, para que se divulgue extensamente el empleo de la nueva Invocación. Podría enviárseles a muchas personas, que las despertaría a iniciar una nueva actividad y un esperanzado esfuerzo. Les pediría que emplearan esta nueva Invocación con fe, porque fusiona en una unidad magnética las fuerzas de la divina Voluntad -al Bien, el Amor- detrás de los esfuerzos de la Jerarquía y la Actividad Inteligente de la Humanidad, creando así una reserva de poder donde puede afluir la energía de los tres centros divinos y del cual pueden extraer energías las Fuerzas de la Luz. Pronunciar esta Invocación no constituye para ustedes un sustituto del esfuerzo que realizan en el plano, físico, sino que lo complementa, y cuanto más sirvan en ese plano tanto más eficaz será el empleo de la nueva Invocación.

 

He dicho anteriormente que la guerra pudo haber sido evitada en su manifestación en el plano físico si los discípulos y aspirantes del mundo hubieran estado a la altura de su oportunidad y responsabilidad. La Gran Invocación resultó relativamente impotente, desde el ángulo de la utilidad dinámica, porque la mayoría de quienes la emplearon la convirtieron en una plegaria por la paz. Sin embargo, era una gran demanda invocadora y espiritualmente militante. No debe suceder lo mismo con esta estrofa de la Invocación. Es una demanda y también una autorizada afirmación de realidad existente; pone en movimiento agentes y fuerzas hasta ahora pasivos, los cuales pueden cambiar la faz del campo de batalla del mundo; invoca al Príncipe de la Paz, pero ciñe una espada, y los efectos de Su actividad pueden sorprender a quienes sólo ven las necesidades del aspecto forma de la humanidad.