El Destino de las Naciones

 

Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul

 

(Alice A. Bailey)

 

 

 

 


Índice

 

                                                                                                                         Página

 

Introducción ............................................................................................................7

La Influencia de los Rayos en  la Actualidad ........................................................13

Las Naciones y los Rayos .....................................................................................38

Las Naciones y los Signos que las Gobiernan .......................................................49

Análisis de algunos Países .....................................................................................55

La Significación de ciertas Ciudades .....................................................................70

La Vida Espiritual en la Nueva era ........................................................................81

La Iniciación en la Era de Acuario .......................................................................101

Cristo y la Futura Nueva Era ...............................................................................108

 

 

El Destino de las Naciones

 

Introducción

 

Es de gran interés para nosotros conocer algo referente a las energías y fuerzas que originan la actual situación internacional y presentan los complejos problemas enfrentados por las Nacio­nes Unidas. En último análisis, toda la historia es el registro de los efectos de estas energías o radiaciones (en otras palabras, ra­yos) a medida que actúan sobre la humanidad en las muchas y variadas etapas de su desarrollo evolutivo, que se extienden desde la etapa de la humanidad primitiva hasta nuestra moderna ci­vilización; todo cuanto ha acontecido es el resultado de estas ener­gías que afluyen cíclicamente a través de la naturaleza y de esa parte de la misma que llamamos reino humano.

 

Si queremos comprender lo que hoy está ocurriendo, debemos reconocer que estas energías son siete. En los diversos países se las, denomina de distintas maneras, pero para nuestros propósitos emplearemos las siete denominaciones siguientes:

 

1.    La energía de Voluntad, Propósito o Poder, llamada en los países cristianos energía de la Voluntad de Dios.

2.    La energía de Amor‑Sabiduría, denominada frecuentemente el Amor de Dios.

3.    La energía de Inteligencia Activa, designada la Mente de Dios.

4.    La energía de Armonía a través del Conflicto, que afecta grandemente a la familia humana.

5.    La energía de Conocimiento Concreto o Ciencia, tan poderosa en esta época.

6.    La energía de Devoción o Idealismo, causante de las actuales ideologías.

7.    La energía de Orden Ceremonial, que produce las nuevas for­mas de civilización.

 

Estas energías actúan incesantemente sobre la humanidad, produciendo cambios y expresándose mediante sucesivas civiliza­ciones y culturas, dando forma a las distintas razas y naciones.

 

Esto de ninguna manera infringe el libre albedrío del hombre; tales fuerzas presentan un aspecto superior y otro inferior y el hombre responde a ellas de acuerdo a su desarrollo mental y espiritual, como lo hacen la totalidad de las naciones y razas. La humanidad ha llegado a la etapa donde hay una respuesta muy sensible a lo superior y mejor.

La enseñanza referente a los siete rayos es una especulación infructuosa mientras no sea susceptible de investigación. de com­probación eventual y de utilidad general y particular. Mucho de lo que hoy se escribe deberá ser descartado por inútil, y no puede ser aceptado como posible hipótesis, y tampoco presenta una ver­dad que puede ser probada. Por lo tanto trato aquí de hacer dos cosas:

 

1.    Indicar, como se habrá observado, una nueva, poderosa y efi­caz sicología esotérica.

2.    Señalar las inevitables líneas de desarrollo, debido a que es­tán comenzando a actuar en esta época ciertas potencias im­portantes. Algunas fuerzas van acrecentando su actividad, mientras otras pasan constantemente a ser pasivas. Las que vamos a considerar son las activas.

 

Quisiera detenerme aquí y puntualizar que dichas fuerzas entran en actividad cíclicamente o por demanda. Este interesante pun­to debe ser recordado por los estudiosos. El trabajo realizado por medio de la Gran Invocación no es por lo tanto nulo. Quizás se aclare el tema si digo que existen cinco energías (generalmen­te hay cinco energías dominantes de rayo, activas en cualquier momento) que entran en actividad:

 

1.    Las energías que salen de la manifestación, como está salien­do hoy el sexto Rayo de Devoción.

2.    Las energías que entran en manifestación o encarnación, así como está surgiendo a la manifestación actualmente el séptimo Rayo de Orden Ceremonial.

3.    Las energías que ‑en cualquier momento dado‑ expresan el tipo de rayo a que pertenece el conjunto de la humanidad manifestada. En la época actual los tipos de rayo predominan­tes son el segundo y el tercero. Un número relativamente grande de egos de primer rayo están actuando como puntos focales de ciertas fuerzas de primer rayo.

4.    Las energías invocadas hoy como resultado de la necesidad y demanda humanas de ayuda. En forma curiosa esta demanda permanece principalmente en el campo de influencia de pri­mer rayo, porque la desesperada necesidad de la humanidad está evocando el aspecto voluntad y ese rayo personifica la divina voluntad al bien y permanece inmutable, siendo ‑por primera vez en la historia de la humanidad‑ invocado en vasta escala. Esta afirmación es altamente alentadora si se estudian sus inferencias.

 

En el campo actual de la expresión divina, tenemos, por lo tanto, las siguientes energías en manifestación:

 

1.    La energía de idealismo, devoción o atención ferviente, invo­lucrada en el sexto rayo.

2.    La energía cuya principal función es producir orden, ritmo y el establecimiento de la consiguiente actividad ‑el séptimo Rayo de Orden o Ritual Ceremonial.

3.    La energía de segundo rayo que está siempre básicamente presente en nuestro sistema solar, la de amor‑sabiduría, a la que pertenecen muchos egos encarnados ahora, cuyo número irá acrecentándose, y los que vendrán a la encarnación en los próximos ciento cincuenta años. La razón estriba en que a este tipo de ser humano se le encomendará, por lógica, la ta­rea de reconstrucción y reedificación.

4.    La energía de inteligencia, dinámicamente desplegada en la actividad creadora. La capacidad creadora del futuro sur­girá en escala relativamente amplia en el reino del vivir creador, no tanto en el reino del arte creador. Este vivir crea­dor se expresará a través de un nuevo mundo de belleza y de reconocida expresión divina; por medio de la forma externa se demostrará la "luz de la vivencia" (como se la denomina esotéricamente). Se reconocerá y verá el símbolo y lo que és­te representa. La energía de tercer Rayo de Inteligencia Ac­tiva, actúa para manifestar la belleza.

5.    La energía del aspecto voluntad de la divinidad. Ésta ha sido muy poco comprendida y expresada hasta hoy por la huma­nidad, pero ha llegado el momento que debe ser mejor com­prendida. La demanda de nuestras innumerables fuerzas pla­netarias no ha sido hasta ahora adecuada para invocarla, y el gran Señor del Mundo ha esperado pacientemente su in­vocación. El llamado ya ha surgido. Sus primeras y débiles notas se oyeron hace doscientos años y el sonido y la de­manda han acrecentado su volumen y poder, y hoy esta gran energía está haciendo sentir su presencia de manera incon­fundible.

 

      Ansío que comprendan la potencia y el efecto de estas cinco energías, que al actuar sobre nuestro planeta evocan respuesta ‑buena o mala‑ y crean el desorden y el caos, las fuerzas antagónicas y las influencias benéficas, siendo por consiguiente en su totalidad responsables de todo cuanto acontece a nuestro alrede­dor. Los autores de las obras escritas hoy con el fin de resolver los problemas del por qué y la causa de las actuales condiciones mundiales, necesariamente se ocupan de los efectos. Pocos pue­den penetrar en el mundo distante de las causas, retrotraerse al lejano pasado y ver el pasado y el presente en su verdadera pers­pectiva. Por eso trato de ocuparme de las causas ‑predisponen­tes, efectivas, determinantes y productoras de los acontecimientos, responsables del actual estado de cosas. Me ocupo de energías, las cuales conciernen a las fuerzas resultantes. Recordaré aquí que los efectos que causan tanto temor, fomentan agorerías y preocu­pación, sólo son temporarios y darán paso a esa imposición orde­nada y rítmica del necesario idealismo, que será eventualmente aplicado por el amor y motivado por la sabiduría en colaboración con la inteligencia. Todo se llevará a cabo por una dinámica (no pasiva) voluntad al bien.

 

Clasificaremos lo que quiero expresar en dos puntos:

 

1.    La situación en el presente inmediato y los rayos que la causan.

2.    La situación en el futuro, cuando se establezca verdadera­mente la era acuariana y las influencias piscianas ya no pre­dominen.

 

Antes de abordar estos puntos, tengo, sin embargo, que hacer algunos comentarios preliminares. Es esencial estudiarlos y com­prenderlos, porque de su correcta captación o aceptación, depen­derá el beneficio que se obtendrá de mi enseñanza al respecto.

Es muy cierto que la historia del mundo se basa en el surgi­miento de las ideas, su aceptación, su trasformación en ideales y su oportuno reemplazo por la imposición de otras nuevas. En el reino de las ideas la humanidad no tiene libertad de acción. Este importante punto debe tenerse en cuenta. Una vez que la idea se convierte en ideal, la humanidad puede aceptarlo o rechazarlo libremente, pero las ideas provienen de un origen superior y son impuestas a la mente racial, quiérase o no. Del uso que se haga de esas ideas (emanaciones divinas, encarnando el plan divino para el progreso planetario) dependerá la rapidez del progreso hu­mano o su demora, por falta de comprensión.

 

La humanidad es hoy más que nunca sensible a las ideas, de allí las numerosas ideologías en conflicto y el hecho de que ‑en defensa de sus planes‑ hasta la más recalcitrante de las naciones ha de buscar alguna excusa idealista que presentar a las demás al infringir alguna ley reconocida. Este hecho es de gran significa­ción para la Jerarquía, porque indica el punto alcanzado. Las prin­cipales ideas del mundo se agrupan hoy en cinco categorías que sería conveniente tener en cuenta:

 

1.    Las antiguas y heredadas ideas que han controlado la vida racial durante siglos ‑la agresión para obtener posesión, y la prevaleciente autoridad de un hombre, grupo o iglesia, que representan al Estado. Para fines políticos tales poderes pue­den actuar entre bastidores, pero sus doctrinas y móviles son fácilmente reconocibles: ambición egoísta y autoridad im­puesta por la violencia.

2.    Las ideas relativamente nuevas, como el nazismo, el fascismo y el comunismo, aunque no son realmente tan nuevas como la gente cree. Son análogas en un punto importante, por ejem­plo el Estado o la comunidad de seres humanos, mientras que el individuo no lo es, el cual puede ser sacrificado en cualquier momento para bien del Estado o el así llamado bien general.

3.    La idea, ni vieja ni particularmente nueva, de la democracia, donde (supuestamente, pero todavía no llevada a efecto) go­bierna el pueblo, y el gobierno representa la voluntad del pueblo.

2.        La idea de un estado mundial dividido en varias grandes sec­ciones. Este es el sueño de los pocos que poseen mente inclu­yente, para lo cual muchos consideran que la humanidad to­davía no está preparada. Hacia ello el mundo entero se encamina a pesar de sus numerosas ideologías, cada una en lucha con la otra por la supremacía, olvidando el importante hecho de que todas las ideologías pueden adaptarse temporariamente a los grupos o naciones que las adoptan. Ninguna es adecuada para una aplicación general (me refiero tanto a la democracia como a cualquier otra ideología); son apropiadas probablemente para las naciones que las aceptan, y moldean su vida nacional de acuerdo a esas premisas; constituyen sólo los sustitutos transitorios en este período de transición entre la era de Piscis y la de Acuario y no pueden durar perma­nentemente. Hasta ahora nada es permanente. Cuando se lo­gre la permanencia, la evolución cesará y el plan de Dios será consumado. ¿Y entonces? La más grande revelación vendrá al finalizar este período mundial, cuando la mente humana, la intuición y la conciencia del alma, sean tales, que posibili­ten la comprensión.

3.        La idea de una Jerarquía espiritual que gobernará a los pue­blos del mundo e incorporará en sí los mejores elementos de los regímenes monárquico, democrático, totalitario y comu­nista. La mayoría de estos grupos ideológicos tienen latente mucha belleza, fuerza y sabiduría, y pueden además hacer una profunda y valiosa contribución al todo. Cada uno eventualmente verá incorporar su contribución, bajo el control de la Jerarquía de los Señores de Compasión y de los Maestros de Sabiduría. La restauración del antiguo control atlante por las fuerzas espirituales queda para el futuro, pero la era acua­riana verá la restitución de esta guía interna y espiritual en una vuelta más alta de la espiral.

 

Todo esto inevitablemente se logrará mediante la tarea de quienes actúan en cualquiera de los cinco rayos de control a que acabo de referirme. Nada puede detener ni impedir verdadera­mente su efecto unido. Esto es algo que debe recordarse. El hom­bre moderno tiende a condenar la ideología con la cual no está familiarizado y que de nada le sirve. Repudia esas ideas que no están detrás de su vida nacional y personal o de su tradición, y que tampoco le agradan como individuo ni satisfacen la necesi­dad de la naci5n a la cual pertenece.

El reconocimiento de esos hechos correctamente aplicados nos llevaría a dos resultados: primero, el individuo que acepta y se dedica a una ideología particular dejará de combatir las demás ideologías porque recordará que el accidente de nacimiento y tras­fondo es en su. mayor parte responsable de hacer de él, como indi­viduo, lo que es, determinando sus creencias. Y, segundo, pondría fin al intento de imponer una ideología personal o nacionalmente aceptada (política o religiosa) a otras naciones y personas. Éstos son los pasos básicos para lograr la paz y la comprensión even­tuales, de allí el énfasis que pongo hoy sobre ello.

Será de valor si a continuación vinculo los tres centros pla­netarios mayores de energía con los cinco rayos que actualmente actúan en la consumación del Plan para la raza. Tres de esas corrientes de energía están activas poderosamente en el mundo y otras dos luchan por expresarse. De estas dos últimas, una lucha por dominar, la otra por mantener lo que ha venido controlando desde largo tiempo. Se refieren al entrante séptimo rayo y al saliente sexto rayo. Constituyen, en su dualidad, las fuerzas reac­cionarias y las fuerzas progresistas, que tratan de regir el pensa­miento humano, determinar la evolución natural y humana y pro­ducir civilizaciones y culturas ampliamente divergentes ‑una de ellas sería la perpetuación y cristalización de lo que ya existe v la otra tan nueva, como un brote del actual trastorno mundial, cuya naturaleza le es difícil concebir al estudiante común.

 

Estas cinco energías determinarán en conjunto la tendencia de los asuntos mundiales. El problema que se 1e presenta a la Je­rarquía actualmente es dirigir y controlar en tal forma esas po­derosas actividades, que el Plan pueda ser materializado correctamente, y al finalizar este siglo y comenzar el siguiente se verá que los propósitos de Dios para el planeta y la humanidad, asumen la correcta dirección y proporción. De esta manera la nueva cul­tura para los relativamente pocos y la nueva civilización para los muchos, durante la era venidera, comenzarán en tal forma que los pueblos de la tierra podrán avanzar hacia una era de paz y verdadero desarrollo ‑espiritual y material. Quisiera recor­darles que el hecho de ver el cuadro mundial pronunciadamente caótico, de ideologías en lucha y fuerzas antagónicas, de persecu­ciones de minorías, de odios que se desarrollan en una violenta preparación para la guerra, y de ansiedad y terror mundiales, no significa que vean el cuadro como es en realidad. Ven lo superfi­cial, lo temporario, lo efímero, que concierne totalmente al as­pecto forma. La Jerarquía se ocupa primordialmente, como bien saben, del aspecto conciencia y del desenvolvimiento de la per­cepción, empleando la forma únicamente como medio para lograr sus designios. Un estudio más intenso de las fuerzas que producen este transtorno externo, puede servir para aclarar la visión y res­tablecer la confianza en el Plan de Dios y en su divino amor y “amorosidad”. Por lo tanto, consideremos estas fuerzas y sus cen­tros originantes, a fin de adquirir quizás, una nueva visión y un punto de vista más constructivo.

 

1. La Influencia de los Rayos en la Actualidad.

 

Primero: La fuerza más evidente y poderosa del mundo es hoy la de primer Rayo de Voluntad y Poder. Actúa de dos maneras:

 

1 .   Como voluntad de Dios en los asuntos mundiales, que. siem­pre es la voluntad al bien. Si se estudia inteligentemente la historia humana, se observará que se ha venido produciendo constantemente una progresión rítmica y regular hacia la uni­dad y la síntesis, en todos los sectores de los asuntos humanos. Tal unidad en la multiplicidad, constituye el Plan Eterno ‑unidad de conciencia, multiplicidad de formas.

 

2.    Como elemento destructivo en los asuntos mundiales. Se re­fiere al empleo por el hombre, de esta fuerza volitiva, la cual raras veces es la voluntad al bien en expresión activa, sino algo que conduce a la propia afirmación (del individuo o de la nación) y a la guerra con sus corolarios ‑separación, di­plomacia egoísta, odio y armamentos, enfermedad y muerte.

 

Esta fuerza afluye al mundo desde el principal centro mun­dial, Shamballa. Muy poco se sabe sobre Shamballa. Mucho más sabrán a medida que estudien este texto y observen cómo los acontecimientos mundiales toman forma ante sus ojos, de acuer­do a mi predicción (tal como la presento a la limitada visión de ustedes) y a las evidentes posibilidades, las cuales son lógica­mente los análogos y obvios efectos de las causas predisponentes.

 

Sólo dos veces en la historia del género humano ha aparecido esta energía de Shamballa, y su presencia se hizo sentir por los enormes cambios producidos:

 

1.    Cuando ocurrió la primera gran crisis humana en la época de la individualización del hombre en la antigua Lemuria.

2.    En la época de la gran lucha en el período atlante, entre "los Señores de la Luz y los Señores de la Expresión Material".

 

Esta energía divina poco conocida, afluye del Centro Sagrado. Per­sonifica en sí la energía que subyace en la crisis mundial del mo­mento. La Voluntad de Dios es producir ciertos cambios radicales y trascendentales en la conciencia de la raza, que alterarán com­pletamente la actitud del hombre hacia la vida y su captación espiritual, esotérica y subjetiva, de las esencialidades del vivir. Esta fuerza traerá (conjuntamente con la fuerza de segundo ra­yo) esa tremenda crisis ‑inminente en la conciencia humana­- denominada segunda crisis, la iniciación de la raza en el Miste­rio de las Edades, misterio que ha permanecido oculto desde el principio.

 

La primera crisis, según se ha dicho, fue la de la individuali­zación, donde el hombre se trasformó en un alma viviente. La se­gunda, es la inmediata iniciación racial, hecha posible (si sólo lo creyeran) debido a las muchas iniciaciones individuales por las que pasaron últimamente esos miembros de la familia humana que tuvieron visión y decidieron pagar el precio exigido.

 

Esta particular y poco frecuente energía de rayo, se expresa de dos modos. Quizás sería más correcto decir, de dos maneras re­conocibles para el hombre, porque debe recordarse que estas fuer­zas de rayo se expresan tan poderosamente en los demás reinos de la naturaleza como en el humano. Por ejemplo, una fase del aspecto destructor de la fuerza de primer rayo ha sido la destruc­ción científica y organizada de las formas del reino animal. Cons­tituye la fuerza destructora tal como la manipula el hombre. Otra fase de la misma fuerza (que puede apreciarse en forma sutil y poderosa, en relación con el desarrollo de la conciencia) puede observarse en el efecto que los seres humanos producen en los animales domésticos, apresurando su evolución y estimulándolos para desarrollar actividades instintivas avanzadas. Menciono es­tas dos fases del efecto producido por la energía de primer rayo en el reino animal, a título ilustrativo, tal cual se expresa por me­dio de la actividad humana.

 

Los diversos modos en que la humanidad misma es afectada por esta energía de rayo, cuando se expresa en forma dual, produ­ciendo un doble resultado, son:

 

1    En esta época van surgiendo en el escenario de la actividad mundial ciertas poderosas y. dominantes personalidades de primer rayo, que están en contacto directo con esta fuerza de Shamballa, siendo sensibles al impacto de la energía volitiva de la Deidad. De acuerdo a su tipo de personalidad y a su etapa de evolución, así será su reacción a esta fuerza y su consiguiente utilidad para el Señor del Mundo, a medida que desarrolla sus planes de desenvolvimiento mundial. La ener­gía de la voluntad de Dios actúa a través de esas personalidades aunque aminorada, siendo con frecuencia mal aplicada y empleada, debido a las diferentes y limitadas personalidades, y a la insatisfactoria interpretación dada por su concien­cia no desarrollada. Estas personas se encuentran en todos los sectores de los asuntos humanos. Son los individuos domina­dores y los dictadores, en cada aspecto del vivir humano: po­lítico, social, religioso y educativo. Nadie puede decir (hasta trascurrido un siglo por lo menos) si su influencia y esfuerzos han sido buenos o malos. Cuando infringen flagrantemen­te la Ley del Amor su influencia puede ser poderosa, aunque indeseable y pasajera, por lo menos en lo que concierne a esa fase de sus actividades. Cuando satisfacen las emergencias y las necesidades humanas y trabajan para restablecer y pre­servar básicamente la "unidad de síntesis", su influencia es benéfica y constructiva.

 

Quisiera puntualizar aquí que el verdadero amor grupal nun­ca se expresa como odio hacia el individuo. Ello podrá constituir la detención de las actividades o empresas individuales, cuando se considera deseable para bien de la totalidad, y se estima perju­dicial para el bien del grupo lo que se está realizando. Pero dicha detención no será destructiva, sino educativa y progresiva en sus resultados.

 

La verdadera personalidad de primer rayo que actúa en respuesta a esta influencia de Shamballa, tendrá profundamente arraigado en su conciencia y corazón el ultérrimo bien del grupo; pensará en términos del todo y no de la parte. Esto es lo que tratará de plasmar en la conciencia racial. Quizás lo lleve a veces a ser despiadado y cruel, si la personalidad del individuo no está aún controlada por el impulso del alma. Con frecuencia pueden observarse tales casos. Un ejemplo lo encontramos en la historia de los judíos, en el Antiguo Testamento. Leemos que cuando el primer rayo controlaba y pasaba por uno de sus raros ciclos de actividad, masacraban y asesinaban a punta de espada a todos sus enemigos, mujeres, hombres y niños. La espada ha sido siempre el símbolo de la fuerza del primer rayo, así como la pluma tiene .la influencia del segundo.

Deseo recordarles que empleo la palabra "energía" para refe­rirme a la expresión espiritual de cualquier rayo, y el término "fuerza" para indicar el empleo que hace el hombre de la ener­gía espiritual cuando trata de usarla y generalmente, como hasta ahora, aplicarla mal. Quisiera señalar que Ataturk, el dictador turco, dentro de ciertas limitaciones de su personalidad, relativa­mente insignificantes, empleó bien la energía de primer rayo, y únicamente el testimonio de los futuros anales históricos indica­rán plenamente cuán sabia, sensata y desinteresadamente, utilizó este tipo de fuerza para lograr los objetivos de primer rayo. Re­sulta conveniente señalar aquí que tales exponentes de la fuerza de primer rayo son con frecuencia odiados y poco comprendidos. Pueden emplear mal la energía disponible y a menudo lo hacen, pero también la utilizan constructivamente dentro de los límites deseados del plan inmediato. Además quisiera dejar sentado que el destino de un.,discípulo de primer rayo, es duro y difícil. Hay discípulos de Shamballa como los hay de la Jerarquía, y este hecho hasta ahora no ha sido reconocido ni mencionado en los escritos actuales sobre temas esotéricos, siendo inteligente y va­lioso recordarlo. Estos discípulos de Shamballa son poderosos, tes­tarudos y a menudo crueles; imponen su voluntad y sus deseos, cometen errores, pero no obstante, son verd2deros discípulos de Shamballa y cumplen la Voluntad de Dios, así como los discípu­los y Maestros de la Jerarquía cumplen el Amor de Dios.

 

Quizás estas palabras sean duras para algunos, pero no reco­nocer esta verdad ni responder a ella, de ningún modo afecta la cuestión. Simplemente hará más duro su destino y dificultades individuales.

 

También quisiera recordarles que el empleo de la energía de primer rayo significa inevitablemente destrucción en las prime­ras etapas, pero fusión y mezcla en los resultados posteriores y finales. Si se estudian desde este ángulo las naciones del mundo actual, se observará que la energía shambállica de la voluntad actúa poderosamente por medio de ciertas grandes y destacadas personalidades. El Señor de Shamballa, en esta época de urgen­cia, por amor al aspecto vida y por comprensión al Plan, así como también por amor a la humanidad, envía continuamente esta energía dinámica. Destruye la forma y acarrea la muerte de esas formas materiales y de los grupos organizados que coartan la li­bre expresión de la vida de Dios, porque niegan la nueva cultura, haciendo estériles las simientes de la civilización futura.

 

Debido a este despliegue de energía, la humanidad irrefle­xiva se sobrecoge de temor y desagrado. Cuando los seres humanos manifiestan odios personales y autovoluntad, emplean fre­cuentemente esta energía para sus propios fines egoístas. Si los seres humanos, aún los mejores, no fueran tan subdesarrollados ni tan superficiales en sus razonamientos y visiones, podrían pe­netrar detrás de lo que acontece en los países clave del mundo y verían el surgimiento gradual de nuevas y mejores condiciones y la desaparición de las apreciadas, aunque lentamente decadentes formas. No obstante ' la energía de Shamballa, es tan nueva y ex­traña que a los humanos les resulta difícil conocerla por lo que es: la demostración de la Voluntad de Dios en una nueva y potente vivencia.

 

2.  La segunda manera en que este dominante impulso de la voluntad se hace sentir, es por la voz de las masas del mundo entero, impulso que se expresa por medio del sonido, como la conciencia o el amor se expresan mediante la luz. El sonido de las naciones ha sido oído como un sonido masivo, por pri­mera vez. Esa voz expresa hoy en forma inconfundible los valores que personifican el mejoramiento humano; ella de­manda paz y comprensión entre los hombres, y se niega -y constantemente se negará‑ a que sucedan ciertas cosas drás­ticas. Esta "voz del pueblo", que en realidad es la voz de la opinión pública, por primera vez y aunque no sea reconocido el hecho, es determinada por la Voluntad de Dios.

 

Segundo: La otra gran energía que está contribuyendo pode­rosamente a la actual situación mundial es la de segundo Rayo de Amor‑Sabiduría, el rayo de Cristo. Esta energía se vierte en el mundo por medio del segundo gran centro planetario llamado la Jerarquía. La energía concentrada en dicho centro y manipu­lada por los Maestros y los iniciados, está haciendo uno de sus cíclicos impactos sobre la Tierra y ‑como lo expliqué en Tratado sobre los Siete Rayos, Tomo II‑ está también efectuando uno de sus importantes Acercamientos cíclicos a la humanidad.

 

La energía que fluye mediante la Jerarquía, actualmente ‑la energía del amor‑ trata de mezclarse con la que fluye de Shamballa, y es necesario aplicarla en la forma deseada. El problema de la Jerarquía en esta época es producir una sabia y adecuada fusión de las energías shambállica y jerárquica, para atemperar así la destrucción y provocar el afloramiento del espíritu cons­tructivo, poniendo en acción las fuerzas de construcción y reha­bilitación de la energía de segundo rayo. La energía de Shamballa prepara el camino para la energía proveniente de la Jerarquía. Siempre ha sido así desde el comienzo de los tiempos, aunque los cielos de la Jerarquía, relativamente frecuentes, no han coinci­dido con los de Shamballa, que son poco frecuentes y raros. A medida que el tiempo avanza, el impacto de la fuerza de Sham­balla será más continuo, porque los hombres habrán desarrollado el poder de hacerle frente y resistirlo. Hasta ahora ha sido dema­siado peligroso aplicar esta energía al género humano, porque los resultados fueron destructivos, excepto en la primera gran crisis lemuriana. Su acción ha quedado por lo tanto limitada casi totalmente a la Jerarquía, cuyos miembros están equipados para manejarla y asimilarla correctamente y también emplearla en beneficio de la humanidad.

Actualmente se está intentando el experimento de permitir al hombre recibir esta energía y su impacto, libres de toda me­diación de la Jerarquía. Quizás el esfuerzo sea prematuro y abor­tivo, pero todavía la cuestión no ha sido determinada y el Señor de Shamballa y quienes Lo asisten, más la ayuda de los observado­res Miembros de la Jerarquía, no se han desalentado por los re­sultados iniciales. La humanidad va respondiendo inesperada­mente bien. Se ha logrado un gran éxito en esta línea, pero los resultados no aparecen claros a los seres humanos inteligentes, porque no ven otra cosa que el aspecto destructivo y la desaparición de las formas, a las cuales han entregado sus emociones, deseos y percepciones mentales. Hasta ahora no han podido ver la evidencia irrefutable de la actividad constructiva y del verda­dero trabajo creador. El templo de la humanidad de la nueva era se está erigiendo rápidamente, pero sus lineamientos no pueden verse, porque los hombres se ocupan únicamente de su egoísta punto de vista individual o nacional, y de sus instintos e impul­sos personales o nacionales. Quisiera llamar la atención de que la vida instintiva de las naciones es algo que debe estudiarse cien­tíficamente y constituye una fase que conduce inevitablemente a la vida individualista de las naciones, algo de mucho interés inmediato.

 

No obstante se construyen nuevas formas, y las potencias de Shamballa, además de la guía jerárquica, trabajan para fines de­finidamente planificados que se realizan en forma favorable. La potencia de amor‑sabiduría, trasmitida por, la Jerarquía, está actuando sobre la humanidad moderna en forma más íntima y es­trecha que nunca. Quienes dirigen a la Jerarquía tratan de evocar una respuesta inteligente de los hombres, siendo un indicio de que son conscientes de lo que acontece. Gran parte de la respues­ta a la actividad de Shamballa se caracteriza por el terror y el temor, por la sensibilidad y las reacciones penosamente desarro­lladas hacia las fuerzas del odio y la separación. Sólo unos pocos, aquí y allá, captan realmente la visión del futuro y comprenden lo que sucede, contemplando en toda su belleza el emergente plan. Con estos pocos, los Miembros de la Jerarquía pueden trabajar, pues (aunque carezcan de comprensión) no manifiestan hacia los demás mala voluntad u odio. El amor es el gran unificador e intérprete.

Esta energía del amor está concentrada principalmente (para los fines de la actividad jerárquica) en el Nuevo Grupo de Servi­dores del Mundo. Este grupo ha sido elegido por la Jerarquía co­mo Su principal canal de expresión; está compuesto por todos los discípulos del mundo y los iniciados activos; extrae sus represen­tantes de cada grupo de idealistas y servidores y de todo grupo de personas que expresan el pensamiento humano, especialmente en lo que respecta al mejoramiento y elevación humanos. A través de ellos puede expresarse la potencia de amor‑sabiduría. Con fre­cuencia dichas personas son incomprendidas, porque el amor que expresan difiere ampliamente del interés personal, sentimental y afectivo, del trabajador común. Los miembros del nuevo grupo de servidores del mundo se ocupan principalmente de los inte­reses y del bien de todo el grupo al que están asociados, pero no de los mezquinos intereses del individuo‑preocupado en sus pequeños problemas y asuntos. Esto expone al servidor a ser cri­ticado por los individuos, y debe aprender a soportarlo y no pres­tarle atención. El amor grupal verdadero es de mayor importancia que las relaciones personales, por más que se satisfagan cuando surge la necesidad (obsérvese que digo necesidad). Los discí­pulos aprenden a captar la necesidad del amor grupal y a corregir su conducta de acuerdo al bien del grupo, pero no le es fácil al individuo interesado en sí mismo captar esta diferencia. Por me­dio de los discípulos que han aprendido a diferenciar entre los intereses mezquinos del individuo más su propio interés y las necesidades y urgencias del trabajo y amor grupales, la Jerarquía puede actuar y realizar los cambios mundiales necesarios, siendo principalmente cambios de conciencia. Me he ocupado de estos puntos algo detalladamente; lo sustancial que hay en ellos ha sido, sin embargo, incorporado en folletos publicados en los últimos años.

Tercero: la principal energía que trataremos aquí es la de la actividad. inteligente ‑la potencia de tercer rayo, expresada mediante el tercer gran centro mayor del planeta, denominado Humanidad. Este centro mundial debería, amorosa e inteligentemen­te, evocar respuesta del impulso de Shamballa, aminorado por la Jerarquía. Esto, como ya he dicho, está ocurriendo rápida y sa­tisfactoriamente, produciéndose un efecto mundial definido, y el nuevo grupo de servidores del mundo ha colaborado mucho en ello. Sus miembros han interpretado, explicado y ayudado al pro­ceso de evocar el amor latente en los seres humanos que, en sus iniciales y amorfas etapas, existe como buena voluntad incipiente.

 

Les llamo la atención sobre esto porque es la idea motivadora subyacente detrás de todo el trabajo que han sido llamados a rea­lizar. Por eso sugiero que traten de ver las tres ideologías prin­cipales de las cuales deberán por fuerza ocuparse, en términos de tres esfuerzos que emanan de los tres centros principales pla­netarios en la actualidad: Shamballa, la Jerarquía y la Humani­dad.. Tendrán así un punto de vista más sintético y un conoci­miento más profundo del. cuadro mundial, que va surgiendo lentamente.

 

       ¿No sería posible que las ideologías a que nos hemos refe­rido, sean la respuesta ‑distorsionada y sin embargo constituyen­do una reacción sensitiva, determinada y definida‑ a las energías que actúan sobre la humanidad desde los dos grandes centros superiores? Sugeriría que la ideología contenida en la visión de los estados totalitarios es una errónea pero ‑bien definida respuesta a la influencia volitiva de Shamballa; que la ideología tras el ideal democrático constituye una respuesta, similar a la univer­salidad que el amor de la Jerarquía impele a expresar, y que el comunismo es de origen humano, encarnando esa ideología que la humanidad ha formulado por propio derecho. De este modo los tres aspectos de la naturaleza de Dios empiezan a tomar forma como tres ideas importantes, y lo que vemos en el planeta ahora, son las reacciones distorsionadas de la humanidad a los impulsos espirituales que emanan de tres distintos centros, pero que son igualmente divinos en su esencia y esencial naturaleza. Medítese sobre esto.

 

He llevado a la atención de ustedes y he tratado estas moder­nas y básicas corrientes del pensamiento, porque la potencia de su idealismo afecta a toda persona que en este planeta es capaz de pensar. Nadie es inmune a sus efectos; cada uno se inclina a un lado u otro; lucha furiosamente por lo que le atrae, bajo el rótulo de lo que se llama "adhesión a un principio". Sin embargo, la mayoría de ustedes se sienten mucho más afectados por los métodos empleados para materializar las ideas y por la calidad de sus exponentes, que por las ideas mismas, que difícilmente podrían definir si así se lo pidieran. Se sienten afectados por el impacto hecho sobre el cuerpo emocional (no la mente) después que esos divinos impulsos se han infiltrado en el centro humano y a través de éste, desde los centros shambállico y jerárquico, sien­do captados y aplicados a condiciones específicas nacionales, ra­ciales y políticas; muy poco los. afecta el idealismo puro que originó esas ideas y que subyace como impulso motivador (aun­que no reconocido). Tampoco pueden aún captar u observar esas grandes tendencias mentales como lo hace la Jerarquía. He aquí su confusión y dificultad.

Si consideramos estos tres grandes centros planetarios y su interrelación, en forma de cuadro sinóptico, aclararemos mejor el tema:

 

 

Los tres centros están íntimamente relacionados y en su totalidad deben ser considerados como expresiones de la vivencia divina, como la personificación de tres grandes etapas en el desarrollo del plan de Dios y como que constituyen los tres centros princi­pales en el cuerpo de "Aquel en quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser". Quienes han estudiado como lo han hecho ustedes, pueden, si lo desean, relacionar estos tres centros con los tres sistemas solares a que se hace referencia en el libro Tratado sobre Fuego Cósmico:

 

1.  En el primer sistema solar fue preparado el centro llamado Humanidad y vino a la manifestación el principio inteligencia.

2.   En el segundo sistema solar hizo su aparición la Jerarquía de amor, que eventualmente alcanzó su total manifestación en el plano físico, permitiendo así percibir el Amor de Dios.

3.    En el próximo sistema solar el centro que hoy llamamos Sham­balla manifestará (inteligentemente y por medio del amor) el aspecto voluntad de la Deidad. Sin embargo, sólo en este segundo sistema solar, los tres centros, expresando los tres aspectos divinos, se unen simultáneamente en diversas etapas de vivencia. Es interesante observar que únicamente por me­diación de los seres humanos pueden entrar en actividad ver­daderamente funcionante los centros antedichos.

 

Por lo tanto, poco se sabe referente a Shamballa, excepto los Miembros de la Jerarquía, para quienes dicho centro constituye la meta, del mismo modo que la Jerarquía es actualmente la meta para la humanidad. Shamballa es el centro rector de la Jerarquía. Poco se sabe realmente sobre la voluntad de Dios, a excepción de lo que conocen Aquellos cuya función es interpretar y expresar esa voluntad por medio del amor aplicado con inteligencia. Ellos cono­cen cuál es el propósito inmediato, siendo Su principal tarea lograr que esa voluntad se manifieste.

 

Tenemos, por lo tanto, tres grandes centros de los cuales ema­nan tres tipos de energía, que están adquiriendo la forma de las tres ideologías que. rigen la conciencia de la raza. Las antiguas ideologías todavía persisten; aunque hay en todas partes escuelas subsidiarias de pensamiento, abundan las interpretaciones distor­sionadas y tergiversaciones de la realidad; en todas partes dichas energías actúan sobre el peso muerto de los pueblos (las masas ignorantes), y los hombres se convierten en víctimas de los expo­nentes de las ideologías ‑pasadas, presentes y futuras.

 

No olvidemos que detrás de todo eso permanece Aquel a Quien llamamos el Señor del Mundo. Cuando se hayan hecho to­dos estos experimentos momentáneos y la conciencia de la hu­manidad haya sido conducida de una etapa de comprensión a otra y de una interrelación reconocida a otra, el reino de Dios se esta­blecerá en la Tierra y el Regente de la Tierra podrá actuar a través de la Jerarquía para obtener de la naturaleza (de la cual la humanidad forma parte) esa respuesta sintética, creadora y viviente, que permitirá a cada reino revelar plenamente la gloria de Dios. Shamballa actuará por medio de la Jerarquía, que a su vez llegará a los distintos reinos de la naturaleza por medio de la humanidad, iniciando así su preordenada y destinada función. Todo lo que ocurre ahora es para lograr esto. El momento de la fructificación está relativamente lejos, pero entretanto la huma­nidad está experimentando o es sometida al experimento; explota o es explotada; aprende la lección de la obediencia obligatoria o los peligros del libertinaje egoísta; es víctima sin excepción alguna de personalidades poderosas en cada país, o de lo contrario va siendo conducida en la correcta dirección (y esto también sin ex­cepción) por los emisarios y discípulos de Shamballa o de la Je­rarquía. Toda libertad o control jactancioso sólo es reacción tem­poraria de una humanidad arrastrada por ideas, controlada por ideales, impulsada por el egoísmo, impregnada de odio; no obs­tante, lucha todo el tiempo por expresar las mejores cuali­dades superiores y por liberarse de la esclavitud de antiguos males, de viejos códigos y de la maldición de arcaicos hábitos de pensamiento y de vida. Lo importante es lo que le sucede entre bambalinas al género humano en su totalidad, lo cual la Jerar­quía considera de valor para el desenvolvimiento de la conciencia humana, y se desarrolla en respuesta a las condiciones que se pre­sentan en cualquier país o países. Puedo asegurarles que bajo la presión de la vida moderna, bajo la tensión de las actuales condi­ciones y civilización impuestas, además de la preocupación men­tal, del temor causado por los ejércitos en marcha,'del tronar de tantas voces y del peso de la estrechez económica mundial, pese a todo, la conciencia humana va despertando rápidamente de su largo sueño. Esa gran realidad fundamental denominada "estado mental humano", recién comienza a enfocarse sobre las cosas im­portantes y a expresarse en forma vívida. Ése es el factor de gran importancia y no lo que sucede en cualquier país determinado.

 

Les recordaré que todo lo que ocurre evidencia la energía y expresa la fuerza, factor que nunca debe ser olvidado. Es esencial que se reconozca su existencia. Como individuos o como grupo poco pueden hacer, excepto procurar que nada pueda convertir­los ‑aún siendo muy insignificantes‑ en punto focal de odio, separatividad, temor, orgullo y otras características que nutren los fuegos que amenazan llevar al mundo al desastre. Cada uno puede ayudar mucho más de lo que puede imaginar si regula sus pensamientos e ideas, cultivando un espíritu amoroso y emplean­do en forma general la Gran Invocación, por cuyo intermedio estas fuerzas y energías ‑tan extremadamente necesarias‑ pue­den ser invocadas.

 

Hemos considerado las tres energías principales que afluyen a nuestra vida planetaria en esta época, por medio de tres centros mayores. Queda por considerar sólo la energía de los dos rayos menores, el sexto y el séptimo, que son, por muchos conceptos, de mayor importancia inmediata para las masas y de enorme efec­tividad. Uno de ellos tiene importancia debido a su pronunciado aferramiento y a la cristalización que ha producido, particular­mente en el mundo de las ideas; el otro, debido a su aferramiento y poder, su influencia y efectos, adquirirá mayor impulso. Uno tiene poder para provocar la necesidad de producir el actual caos; el otro está aún en potencia y mantiene en actividad las simientes del futuro.

 

Éste es un hecho de gran interés y de verdadera importancia práctica, llevando además al reino de la previsión. Quisiera re­cordar en este punto, que ninguna previsión está totalmente diso­ciada del pasado, sino que debe contener siempre la simiente de la verdad. La Ley de Causa y Efecto rige eternamente y, en espe­cial, en el reino de la visión espiritual (en rápido desarrollo ac­tualmente), que permite al vidente ver el futuro y predecir las eventualidades que sobrevendrán. Existen varias maneras para poder desarrollarse esa previsión, durante los tres próximos si­glos, en la raza de los hombres:

 

2.        Por el desarrollo del contacto del alma entre los miembros avanzados de la raza. Este contacto relacionará el conocimien­to del alma con la impresión cerebral y, si se entrena y controla debidamente el factor meditativo de la mente, se obtendrá un anticipado conocimiento correcto del destino del individuo y de los acontecimientos venideros.

3.        Por el desarrollo de la ciencia de la astrología ‑aún en su infancia‑, basada en tantos factores inciertos que resulta di­fícil al estudioso descubrir los verdaderos indicios que real­mente señalarán el futuro. Las definiciones del carácter y los insignificantes acontecimientos de la personalidad, pueden de­ducirse frecuente y correctamente, pero el tema general es aún demasiado nebuloso para tener una certeza. Más adelan­te me ocuparé de este asunto e indicaré las líneas que deberá seguir la futura investigación.

4.        Por medio de la "adivinación" y la reaparición de las antiguas "profetizas de la raza", denominadas en la época romana “si­bila”. Estas médium (porque eso eran) serán entrenadas por los trabajadores de séptimo rayo, a fin de que hablen ins­piradas por la Jerarquía, cuya preciencia se extiende muy lejos en el futuro, aunque no va más allá de dos mil años. Sin embargo estas médium serán empleadas y dirigidas única­mente después de un cuidadoso entrenamiento y sólo dos veces al año, en los rituales de los plenilunios de Tauro y Géminis (festivales de Wesak y de Cristo).

 

Referente a la predicción, de la cual me ocuparé, por poco ortodoxo que pueda parecerles a algunos de ustedes, se basará en dos factores: primero, las indicaciones lógicas que se recogen de acontecimientos pasados y presentes, que condicionan el futuro in­mediato y deben conducir inevitablemente a hechos tangibles y definidos. Cualquiera que estudie profundamente los asuntos hu­manos puede seguir la misma línea de razonamiento y llegar aproximadamente a las mismas conclusiones, siempre y cuando ame al semejante y pueda verlo realmente tal cual es, y tenga en cuenta por consiguiente, lo imprevisto. Segundo, lo que voy a decir se funda en el conocimiento de la influencia de los rayos que actualmente afectan poderosa y eficazmente a la humanidad y a la civilización y cultura futuras.

 

Por lo tanto, quisiera que lean con mente abierta lo que digo, que relacionen mis palabras con las actuales condiciones mundia­les y que vean, surgiendo de los reinos de la subjetividad, las fuerzas y potencias que cambian directamente la corriente del pensamiento de los hombres, moldean sus ideas e incidentalmente alteran la faz de la tierra y la política de las naciones.

 

Como bien saben, hay dos rayos menores en esta época (ra­yos de atributo) que afectan poderosamente el destino del género humano. Son, el sexto Rayo de Devoción o Idealismo Abstracto., y el séptimo Rayo de Magia Ceremonial u Organización. El sexto rayo comenzó a salir de la manifestación en el año 1625, después de haber ejercido un largo período de influencia, mientras que el séptimo Rayo de Orden Ceremonial, comenzó a manifestarse en 1675. Tres puntos deben tenerse en cuenta en conexión con estos dos rayos y sus efectos sobre la raza de los hombres. (No me refie­ro aquí a sus efectos en los otros reinos de la naturaleza).

 

2.        El sexto rayo es, como bien se sabe, el más poderoso de los que están en manifestación en estos momentos, y un gran número de personas responde a su influencia. Constituye la línea de menor resistencia para la mayoría, particularmente en la raza aria, debido a que durante el proceso del tiempo y la evolución, la influencia de un rayo se hace muy poderosa y afecta principalmente a los grupos y no sólo a los indivi­duos. Se establece entonces un ritmo e impulso que dura mu­cho tiempo y adquiere poder por la misma fuerza de las mul­titudes organizadas. Esta verdad surgirá con mayor claridad a medida que prosigamos estudiando. Bastará decir que las personas de sexto rayo son reaccionarias, conservadoras, in­transigentes y fanáticas, se aferran a todo lo que pertenece al pasado y su influencia es poderosa para obstaculizar el pro­greso de la humanidad hacia la nueva era. Son legión. Sin embargo, proporcionan el equilibrio necesario y son respon­sables del proceso equilibrador, tan indispensable en el mun­do de hoy.

3.        El séptimo rayo adquiere constantemente impulso, y durante largo tiempo ha estimulado y acrecentado la actividad de todas las naciones que pertenecen al quinto rayo. Si se tiene en cuenta que uno de los principales objetivos de la energía de séptimo rayo es unir y relacionar el espíritu y la materia, así como la sustancia y la forma (obsérvese la diferencia), po­dremos percibir que la tarea de la ciencia está íntimamente vinculada con este esfuerzo y que la creación de las nuevas formas será definidamente el resultado de la activa interac­ción entre los regentes de quinto, segundo y séptimos rayos, ayudados ‑de acuerdo a la demanda‑ por el regente de pri­mer rayo. Un gran número de egos o almas de séptimo rayo, así como también muchos hombres y mujeres con personali­dades de séptimo rayo, están encarnando, encomendándosele la tarea de organizar las actividades de la nueva era y ter­minar con los antiguas normas de vida y con las viejas y cris­talizadas actitudes hacia la vida, la muerte, la ociosidad y la demografía.

4.        El resultado de la creciente afluencia de la energía de sépti­mo rayo, más la decreciente influencia de sexto rayo ‑de­mostrada en la pronunciada cristalización de las formas acep­tadas y reglamentadas, de las creencias religiosas, sociales y filosóficas‑, consiste en llevar a millones de personas, que por su respuesta egoica o personal no responden a ninguna de las influencias mencionadas, por medio de la relación egoica o personal, a un estado de aturdimiento. Se sienten totalmen­te perdidas, atormentadas por la idea de que la vida no les reserva un futuro promisorio y que todo lo que han aprendi­do a estimar y a querer está fracasando rápidamente.

 

Estos tres grupos de personas, influidos por los rayos sexto y séptimo o aturdidos por el impacto de las fuerzas generadas por dichos rayos, son quienes, en conjunto, deben establecer el orden con clara visión y comprensión, dentro del caos actual, y además deben materializar las nuevas y deseadas condiciones que estarán de acuerdo al canon subjetivo, existente en las mentes de las per­sonas ¡luminadas de todo el mundo, y al plan espiritual tal como existe en la conciencia de los miembros de la Jerarquía. La nueva era con su civilización y cultura peculiares, entrará en manifes­taci6n por la colaboración de muchas personas bien intencionadas que responden acrecentadamente al bien del todo y no del individuo, que son idealistas, pero prácticos pensadores, influidos por el canon de las cosas venideras y por los discípulos mundiales, im­presionados por los planes e instruidos por la Jerarquía, que controla y dirige todo.

 

Cualquier predicción que yo pueda hacer tendrá que ver indefectiblemente con estos tres grupos de personas y con el trabajo que están realizando. Todos los cambios en conexión con la familia humana, el cuarto reino de la naturaleza, dependen siem­pre de tres factores:

 

1.    Los acontecimientos externos de orden físico, que son defini­damente "actos de Dios” y sobre los cuales ningún ser hu­mano tiene la menor autoridad.

2.    La actividad de los mismos seres humanos que actúan en los diversos rayos, pero que en un momento dado y en un período determinado están condicionados por:

a.  La preponderancia de egos que se halla en determinado rayo. Existe un gran número de egos de segundo rayo encar­nados hoy, cuya vida y trabajo facilitará el gran Acercamien­to venidero.

b. La naturaleza y la cualidad de los rayos de la personali­dad que predominan en la mayoría. Tenemos ahora un vasto número de almas encarnadas cuyo rayo de la personalidad es el sexto o el tercero. Condicionan en forma destacada la civili­zación venidera, incluyendo todas las empresas educativas y financieras, análogamente a como la influencia ejercida por quienes han establecido contacto con el alma y pueden ex­presar su cualidad, condiciona y determina la cultura actual.

c. La actividad del quinto principio, el de la mente. Este principio mente está hoy particularmente activo en un sen­tido amplio y general. Exponiéndolo simbólicamente, diría que la actividad vertical de la mente, que ha afectado a los individuos de todas partes en el trascurso de las épocas, ha producido siempre los guías mentales, los dirigentes y conduc­tores de la humanidad. Hoy la actividad horizontal de la men­te, que abarca enormes multitudes y a veces naciones y razas enteras, puede observarse en todas partes, y ello debe inevitablemente conducir a acontecimientos y efectos hasta ahora inimaginados e imprevisibles.

3.    La influencia de los rayos entrantes y salientes en cualquier época. Se ha dicho a menudo que tales acontecimientos ‑por­que la aparición y desaparición de un rayo y su influencia es un evento en el tiempo‑ son de lento desarrollo, de natura­leza síquica y regidos por la ley. La duración del tiempo en ,que un rayo aparece, se manifiesta y efectúa su trabajo y fi­nalmente desaparece, es uno de los secretos de la iniciación; pero a medida que el tiempo trascurra y se comprenda mejor su naturaleza, se establecerá el período y la ecuación tiempo de los rayos menores de atributo, aunque no ha llegado aún ese momento, por más que el intenso interés demostrado hoy por los fenómenos del tiempo, indique una creciente percep­ción del problema mismo y de la necesidad de comprender la relación del tiempo tanto con el espacio como con el acontecimiento. Pronto se conocerá que el tiempo es un even­to cerebral; un estudio del sentido de la velocidad, registrado por el cerebro, más la capacidad o incapacidad del ser humano para expresar esta velocidad, revelará, si se la encara ade­cuadamente, mucho de lo que ahora es un misterio.

 

En esta época, todo el mundo está sumido en el caos y en el desorden incidentales al choque de las fuerzas de sexto y séptimo rayos. Cuando un rayo sale y otro entra en la manifestación, y sus impactos sobre la Tierra y las formas de todos los reinos de la naturaleza llegan a un punto en que las dos influencias se equilibran, sobreviene un definido punto de crisis. Esto ha ocu­rrido ahora, y la humanidad sujeta a dos tipos o formas de ener­gía, ha sido desplazada de su centro, de allí la intensa dificultad y tensión del presente período mundial. Su causa se debe no sólo al impacto de los dos tipos de energía que golpean sobre las for­mas de vida con igual fuerza, sino a que la energía de la huma­nidad misma (combinación de los rayos cuarto y quinto) es arras­trada al conflicto. A esto debe agregarse la energía del reino animal (que es también una combinación de las energías de los rayos tercero, quinto y sexto) que rige la forma física o animal de todo ser humano. Tenemos, por lo tanto, un encuentro de mu­chas fuerzas en conflicto y el Arjuna mundial enfrentando una batalla estupenda ‑periódica y cíclica‑, que en esta era parti­cular será un factor decisivo y determinante en el milenario con­flicto, a causa de la dominación material y el control espiritual. Las fuerzas que actúan ahora en el planeta son de suprema im­portancia. Si tenemos presente que el sexto, rayo actúa por medio del plexo solar, al que controla (estando estrechamente relaciona­do con el plano astral, el sexto nivel de percepción), y que el séptimo rayo controla al centro sacro, será evidente por qué hay tanta emoción, idealismo y deseo, entremezclados y relacionados con el conflicto mundial, y por qué también ‑aparte de las tor­mentas en la palestra política y en el campo religioso‑ el sexo y sus variados problemas han llegado a una etapa tal de interés en la conciencia humana, donde una solución de estas dificultades, una nueva comprensión de las implicaciones subyacentes y una franca consideración de la situación, son inevitables e inmediatas.

 

En los próximos dos siglos se resolverán cuatro problemas:

 

2.        El problema de las posesiones territoriales, que constituye dentro de la familia de naciones, la analogía grupal del mate­rialismo individual.

3.        El problema del sexo, que involucrará una comprensión más real de la ley de atracción.

4.        El problema de la muerte, que es en realidad el problema de la relación entre lo subjetivo y lo objetivo, entre lo tan­gible y lo intangible y entre la vida y la forma. Este problema será resuelto en los campos de la sicología por el reconoci­miento científico de la verdadera naturaleza del individuo o alma, y de la persona.

5.        El problema de los judíos, simbólicamente el problema de la humanidad como un todo, constituye hoy, por primera vez, un problema definidamente humanitario, ligado íntimamente al cuarto reino de la naturaleza, porque ese reino es el lugar de encuentro de los tres aspectos divinos. El judío, que hace alarde de su posición como miembro del "pueblo elegido", ha representado simbólicamente a través de los siglos el alma errante encarnada, pero el pueblo judío jamás ha reconocido la misión simbólica otorgada a su raza, atribuyéndose la glo­ria y el honor de haber sido el elegido del Señor. Los judíos cometieron este error, y como raza oriental no han presenta­do ante Oriente la naturaleza divina del género humano co­mo un todo, porque los hombres son todos igualmente divinos y elegidos del Señor. Calvino y quienes siguieron su escuela cometieron el mismo error; en vez de presentar a los pueblos de Occidente la idea de que quienes reconocían su divinidad esencial lo hacían simbólicamente en bien de todos los hijos de Dios encarnados y en evolución, se consideraron el Pueblo Elegido y a los que no pensaban como ellos los consideraban descarriados. Cuando los judíos y los devotos religiosos de mente estrecha reconozcan su identidad con los demás pue­blos y la expresen mediante correctas relaciones, estaremos en presencia de un mundo muy distinto. El problema mundial es esencialmente un problema religioso, y detrás de toda lu­cha, en cualquier sector del mundo del pensamiento, halla­remos el elemento religioso.

 

       Cuando se comprenda mejor la naturaleza de la lucha actual y se consideren sus causas subjetivas en vez de las superficiales razones objetivas, se podrá lograr un progreso verdadero en el proceso de liberar a la humanidad de la esclavitud y de la estre­chez de la civilización actual y de la influencia de las fuerzas y energías responsables de la situación. Todo esto llegará a com­prenderse, será manejado correctamente y dirigido convenientemente hacia fines constructivos y deseables. En el campo de este conflicto, la gran ley fundamental de que "la energía sigue al pensamiento", siempre está en vigencia, y una de las condiciones que inducen a la actual tensión y presión, se debe al hecho de que muchos millones de personas comienzan a pensar. Esto significa que la antigua simplicidad que sirvió hasta hace unos quinientos años ya no controla, y la situación es mucho más compleja. En lejanos tiempos las fuerzas estaban mayormente controladas por los Señores del Materialismo (a quienes los esotéricos llenos de prejuicios y los ignorantes, llaman "fuerzas negras"); la conjun­ción de las fuerzas de la espiritualidad y el pensamiento de un puñado de hombres avanzados de distintas naciones, no fue tan poderosa como lo es hoy. La situación en ese entonces era relati­vamente sencilla. Parte del plan evolutivo consistió en el control temporario que debían ejercer la materia y la sustancia, y el es­píritu aprender a "ascender a los hombros de la materia", como dice la Sabiduría Antigua. Sin embargo, debido a una más amplia educación de las masas y a los numerosos medios de propaganda mundial, hoy estas mismas masas piensan independientemente o lo hacen dirigidas por mentes poderosas, existentes en todas par­tes, que tratan de controlar los acontecimientos del mundo. De allí la creciente dificultad del problema, igualmente difícil para los Señores del Camino de la Izquierda, como para los miembros de la Gran Logia Blanca. He aquí un punto que debería ser con­siderado y descubrirse sus implicaciones.

 

La humanidad está alcanzando rápidamente la etapa donde su voluntad unida será el factor determinante en los asuntos mun­diales, y esto se deberá al desenvolvimiento de la mente, debido al éxito del proceso evolutivo. Muchos experimentos se harán (y se están haciendo actualmente) y muchos errores se cometerán inevitablemente. El principal requisito en la actualidad es instruir rápidamente a los pueblos acerca del Plan y de la naturaleza de las fuerzas que controlan la evolución y sus agentes directivos. La realidad de la Jerarquía debe ser proclamada en términos con­cisos, para despertar el interés, la investigación y el reconoci­miento públicos. Durante el proceso de su realización, mucho se aprenderá acerca del equilibrador grupo de iniciados y adeptos que trabajan totalmente con el aspecto material de la vida; en ellos (en este ciclo mundial principal) el aspecto amor del alma ha quedado totalmente sin desarrollar, mientras que la naturaleza mental se expresa poderosamente. Si se estudia lo dicho en rela­ción con ciertas manifestaciones de orden superior e inferior de los rayos, se verá que esos dos campos de acción ‑el de la Je­rarquía, animado por el amor, con su polo opuesto, la Logia Negra, que trabaja enteramente por medio de la mente y la sustancia‑ están vinculados y surgirá su estrecha relación. Se darán cuenta que el margen de diferencia es muy pequeño y que únicamente existe en la intención, en el propósito subyacente y en los obje­tivos concretos, fijados por este grupo que trabaja con lo material. El instrumento principal de la Logia Negra es el poder organiza­dor de la mente, y no la influencia coherente del amor, como ocurre con los Maestros de Sabiduría. Sin embargo en el proceso natural de la evolución de la forma, estos trabajadores del aspecto oscuro de la vida desempeñan una función útil. Debido a que trabajan predominantemente con el principio mental, pode­mos darnos cuenta de la facilidad con que pueden reglamentar y regular la susceptibilidad de las masas, no entrenadas, hacia esta imposición mental. Éstas no tienen poder para pensar por sí mis­mas con claridad, y en consecuencia, sus mentes son plásticas y receptivas a las poderosas fuerzas dirigidas por los dos grupos contribuyentes ‑el de los trabajadores espirituales del planeta y el de los materialistas. La mayoría de los seres humanos están todavía enfocados materialmente, por eso las fuerzas que actúan en el aspecto materia tienen una línea de menor resistencia que no está a disposición de los Maestros de la Gran Logia Blanca. No obstante, este peligro va decreciendo década tras década.

 

Permítanme ilustrar estos hechos por medio de dos rayos, que consideraremos inmediatamente. Ambos ‑como rige siempre la ley‑ se expresan a través de una forma o formas, superior e inferior. Una de las más altas expresiones del sexto rayo saliente, se encuentra en el cristianismo, cuyo espíritu y principios están personificados en la vida del Maestro Jesús, que a su vez fue ins­pirado, influido y utilizado por Cristo, su gran Ideal. En la pa­labra "idealismo" tenemos la nota clave de este rayo; idealismo que adquiere forma, proporciona un ejemplo viviente y señala a la raza de los hombres sus propias potencialidades divinas. Me­diante la aparición de Cristo, se presentó por primera vez el ideal divino para toda la raza. Anteriores Hijos de Dios presentaron diversos atributos y cualidades divinos, pero tres de ellos alcan­zaron tal grado de perfección que no será superado, por lo menos en lo que concierne al actual período mundial.

Estos tres son: Hércules, el discípulo perfecto, aunque toda­vía no el perfecto Hijo de Dios; el Buda, el perfecto iniciado que alcanzó la iluminación, aún cuando no desarrolló a la perfec­ción todos los atributos de la divinidad; el Cristo, la expresión absolutamente perfecta de la divinidad para este ciclo y, por con­siguiente, el Instructor de ángeles y hombres. Es una verdad in­controvertible de que la raza alcanzará una mayor perfección que la lograda por los mencionados Exponentes de la divinidad, porque todavía no sabemos lo que realmente significa la divini­dad; sin embargo, en los tres grandes seres nombrados tenemos otros tantos ejemplos de una perfección que la mayoría de los hijos de los hombres está muy lejos de alcanzar.

 

Los rayos sexto y segundo fueron los factores que los con­trolaron, alcanzando plena expresión el primer rayo. El idealismo, el amor‑sabiduría y la indomable voluntad, se manifestaron en todo su divino poder. Podría ser interesante conocer los rayos que controlaban a estos Hijos de Dios:

 

Hércules, el Dios‑Sol, tenía alma de primer rayo, personali­dad de segundo y cuerpo astral de sexto. Esas potentes energías le bastaron para llevar a cabo todas las pruebas y los trabajos del discípulo.

 

Buda, tenía alma de segundo rayo, personalidad de primero y mente de sexto, fenómeno muy raro.

 

Cristo tenía alma de segundo rayo, personalidad de sexto (lo cual explica su íntima relación con el maestro Jesús) y mente de primer rayo.

 

Los tres personificaron la esencia de la vida espiritual y deja­ron su impronta en la historia y en los corazones de los hombres, debido en gran parte a la potencia de su expresión de sexto rayo. Todos personificaron también el nuevo impulso espiritual que su día y era requirió, y durante siglos, por la fortaleza de su amor y poder vivientes, Ellos llevaron retrospectivamente la visión y la aspiración de la humanidad a esas esencialidades espirituales por las cuales los hombres deben vivir. Constituyeron parte del grupo directriz formado por esas Vidas que llevan a cabo los planes de Dios, basados en el amor de Dios. Buda y Cristo trabajan aún en íntima conexión con la Jerarquía y en colaboración con Ella. Hér­cules ha pasado al centro Shamballa, pero todavía trabaja funda­mentalmente asociado a Buda, que constituye una de las Fuerzas que unen a Shamballa con la Jerarquía.

La religión pura, sin tacha y espiritualmente enfocada, es la más alta expresión del sexto rayo (actuando como siempre, regi­da por la influencia y la potencia de segundo rayo), y el cristia­nismo primitivo fue para nosotros el gran símbolo inspirador.

En la misma relación se encuentran entre los aspectos infe­riores de sexto rayo, todos los tipos de religión dogmática y autori­taria, expresados por las iglesias organizadas y ortodoxas. Todas las teologías formuladas son expresiones inferiores de verdades espirituales elevadas, porque incluyen las reacciones mentales del hombre religioso, su confianza en sus propias deducciones mentales y la seguridad de que él está en lo cierto. No contienen los valores espirituales tal como realmente existen. En consecuencia, la temible naturaleza de las expresiones inferiores de sexto rayo y el control ejercido por las fuerzas de la separatividad (caracte­rística predominante de la actividad inferior de sexto rayo), en ninguna parte se ve en forma tan poderosa como en la historia religiosa y eclesiástica, con su odio, fanatismo y pomposa y lujosa atracción, que llenan el oído y él ojo físico, su separatividad de todos los demás credos, como también sus disensiones internas, sus grupos disidentes, sus camarillas e intrigas. La iglesia se ha alejado de la sencillez que está en Cristo. Los teólogos han per­dido, si es que alguna vez la poseyeron, "la mente que está en Cristo", y es imperiosa la necesidad que la iglesia abandone ya la teología, descarte toda doctrina y dogma y dirija hacia el mundo la luz que está en Cristo, para demostrar la realidad de la vivencia eterna de Cristo, la belleza y el amor que puede reflejar el contacto con Cristo, el fundador del cristianismo, pero no del “eclesiasticismo”.

 

Estoy generalizando. En la iglesia hay quienes expresan todo lo que he manifestado y reflejan, en su verdadero sentido, al Cristo viviente. Relegan la teología y autoridad a su correcto lu­gar y consideran las discusiones de los teólogos como meras ex­presiones de gimnasia mental, quizás necesarias como incentivos para el pensamiento, pero no como factores condicionantes que determinan o no, la salvación del hombre. Saben que su salvación está determinada por los procesos de la evolución y que no es cuestión de una ultérrima realización, sino simplemente de tiem­po; además saben que la vida inmanente en el hombre lo llevará finalmente a su meta y que las experiencias y el tipo de encarnación, inevitablemente lo conducen al "puerto deseado". Su salva­ción no está determinada por la aceptación de algún dogma, for­mulado por hombres que han perdido su sentido de proporción (y por consiguiente su sentido del buen humor) y se consideran capaces de interpretar la mente de Dios para sus semejantes.

Debe recordarse aquí que hay atributos divinos y caracterís­ticas de rayo que hasta ahora nunca fueron revelados a las mentes de los hombres, o percibidos por ellos, en los momentos más elevados de inspiración; esto se debe a la falta de sensibilidad, hasta en los más avanzados hijos de los hombres. Sus mecanismos están inadecuadamente desarrollados y son incapaces de respon­der a esas cualidades divinas superiores. Cristo mismo y otros miembros de la Gran Logia Blanca se preparan para registrar esos atributos divinos y fusionarse conscientemente en un proceso o escala evolutiva, aún más elevada; resultará evidente que las ínfimas conclusiones de las pequeñas mentes constituyen hoy algunos de los factores más peligrosos en los asuntos mundiales.

También será evidente que las expresiones superiores e infe­riores de un rayo están estrecha y mutuamente relacionadas, y que lo superior pierde fácilmente su aferramiento y lo inferior vie­ne a la manifestación ‑algo que la misma evolución deberá even­tualmente reajustar.

Es más fácil diferenciar entre la expresión superior y la infe­rior del séptimo Rayo de Orden Ceremonial, pues está en proceso de manifestarse y no sabemos todavía si sus principales expresio­nes serán de orden superior o inferior. Las reacciones humanas ocupan el lugar que les corresponde ‑como indiqué anteriormen­te‑ y los mismos Maestros no pueden predecir ni saber cuáles se­rán los resultados de los impactos de la fuerza ni lo que puede acontecer, aunque con frecuencia suelen determinar probables acontecimientos. Si dijera que la más alta expresión de séptimo ra­yo es la magia blanca, ¿comprenderían verdaderamente lo que quiero significar con ello? Lo dudo. ¿Tienen una idea exacta de lo que realmente trato de expresar con estas dos palabras? Vuelvo a ponerlo en duda. Magia blanca es realmente el poder del trabaja­dor y ejecutivo entrenado, para unificar en una síntesis construc­tiva lo "interno y lo externo", de modo que lo que está abajo pueda ajustarse reconociblemente a lo que está arriba. Es la suprema tarea de unir, de acuerdo al plan e intención inmediatos, para be­neficio de la vida evolucionante en cualquier ciclo mundial deter­minado:

 

2.        El espíritu y la materia.

3.        La vida y la forma.

4.        El ego y la personalidad.

5.        El alma y su expresión externa.

6.        Los mundos superiores de atma‑budi‑manas, y el reflejo inferior de la mente, la naturaleza física y emocional.

7.        La cabeza y el corazón, por la sublimación de las energías de los plexos solar y sacro.

8.        Los planos astral‑etéricos y el plano físico denso.

9.        Los intangibles niveles subjetivos de la existencia y los mundos tangibles externos.

 

Tal es la tarea del mago blanco, y a medida que la evolución avanza y se hace más complicada y compleja, sin embargo se de­finirá con mayor rapidez y mayor exactitud en la mente del mago. En consecuencia, todo lo que conduce a la sensibilidad humana y a una acrecentada percepción, constituye la tarea del mago blan­co; todo lo que tiende a producir mejores formas por las cuales el principio viviente de la deidad puede expresarse, es trabajo del mago blanco; todo lo que sirve para utilizar o rasgar el velo que separa los mundos en donde viven, se mueven y trabajan, quienes no tienen cuerpo físico, y los mundos de la forma externa, es tarea del mago blanco. Este tipo de trabajo siempre ha abunda­do, pero nunca como ahora, porque viene a la manifestación el rayo de la magia (blanca y negra), el. séptimo rayo. De allí el rápido acrecentamiento del sentido de omnipresencia y el reconocimien­to de la no existencia del tiempo en relación con la realidad. Esto ha ocurrido por el descubrimiento y empleo de la radio y otros numerosos medios de comunicación, así como por el constante des­arrollo del intercambio telepático; a ello se debe la difusión de la educación, que amplía el horizonte del hombre y le abre nuevos mundos para la investigación y la aventura; de allí el derrumbe de las antiguas y limitadoras formas, por la fuerza de primer rayo que ha sido invocada, que hasta ahora ha actuado por intermedio del séptimo rayo, pues los reinos de la naturaleza no pueden re­sistir la energía pura de primer rayo; también el gran interés por conocer la vida después de la muerte, y la aparición de numerosos grupos que investigan hoy la naturaleza de la supervivencia y las probabilidades de la inmortalidad y además la aparición del mo­vimiento espiritista moderno. Todo esto constituye un efecto directo de la entrada en la manifestación, del séptimo rayo. El espiritismo fue la religión de los antiguos atlantes, y el séptimo rayo dominó esa vieja civilización durante un largo período de tiempo, particularmente durante la primera mitad de su existen­cia, así como el quinto rayo ejerce tanto predominio hoy sobre nuestra era y raza Arias.

       El desarrollo correcto del espiritismo, siguiendo una línea si­cológica y suprimiendo su énfasis sobre lo fenoménico (destacada característica y énfasis actual), revelará la verdadera naturaleza de la muerte y del más allá. Pero en conexión con el espiritismo puedo ilustrar mejor la expresión inferior de las influencias del entrante séptimo rayo. La tarea del séptimo rayo, como bien se sabe, consiste en relacionar la vida y la forma, pero cuando el én­fasis es puesto sobre el aspecto forma, el procedimiento es erróneo, comienza el trabajo del mago negro y sus objetivos entran indebidamente en actividad. Esto es lo que ha ocurrido con el movimiento espiritista; los investigadores se ocupan del aspecto forma de la vida, y sus adherentes en satisfacer sus deseos emo­cionales (relacionados también con el aspecto forma), de manera que la verdadera importancia del movimiento peligra perderse.

       El espiritismo, en su aspecto inferior y material, es una ex­presión muy baja del séptimo rayo, siendo, para las masas, definidamente la línea de menor resistencia y, por consiguiente, de poca importancia espiritual para su desarrollo evolutivo. Las ma­sas poseen hoy conciencia atlante y lentamente van adquiriendo el punto de vista ario. Esto debe cambiar, y la actividad mental acre­centarse rápidamente, de lo contrario el verdadero espiritismo no podrá expresarse y ‑por el actual movimiento espiritista‑ pue­den en cambio desatarse en el mundo fuerzas y entidades de ca­rácter muy indeseables. La negatividad de la mayoría de los que se interesan por el espiritismo y la completa negatividad del con­junto de médium, abre de par en par la puerta a peligros muy definidos. Afortunadamente existe, dentro de los círculos espiri­tistas, un movimiento para evitar este evidente peligro y trasla­dar y elevar el actual énfasis, puesto sobre los fenómenos, al mundo de verdaderos valores y correcta comprensión. El tema es demasiado vasto para que me ocupe aquí, excepto para ilustrar los puntos que estoy tratando de exponer. Haré una insinuación. Si las sociedades y organizaciones relacionadas con el movimiento espiritista y los grupos de investigación síquica, buscaran y en­contraran a los sensitivos natos (no un médium de trance) y a quienes son por naturaleza clariaudientes y clarividentes, y estudiaran sus revelaciones, palabras, reacciones y modos de actuar, descubrirían mucho acerca de los innatos poderes nor­males del hombre ‑poderes que han estado pasivos durante el período en que el objetivo era el desarrollo de la mente‑ com­partido por la humanidad con dos grandes grupos de vidas ‑los Miembros de la Jerarquía y el reino animal. Reflexionen sobre esto. Por lo tanto, si estas sociedades se concentraran sobre la parte síquica inteligente y mental y dejaran de lado las condiciones de trance, muy pronto obtendrían la revelación. El trance es inde­seable, porque separa al médium de su alma y lo relega definiti­vamente al reino de lo negativo, de lo incontrolado y de las fuer­zas materialistas. No obstante, las fuerzas del materialismo harán lo posible por evitar este desarrollo, pues en cuanto exista una positiva e inteligente comprensión del mundo del más allá, no existirá temor a la muerte y desaparecerá el aspecto principal de su poder y aferramiento sobre la humanidad.

Si han seguido inteligentemente lo que he dicho, surgirán con claridad en la mente dos puntos en relación con la actividad inicial e inmediata de ambos rayos, sexto y séptimo. Primero, que exis­ten grupos de personas que van siendo crecientemente suscepti­bles a su influencia, lo cual conduce inevitablemente a dichos gru­pos (que responden a las fuerzas de sexto y séptimo rayos) a la oposición y al antagonismo entre sí. El problema consiste en que, debido al desarrollo de la sensibilidad de la raza, este antagonismo existe actualmente en escala mundial. De allí los actuales conflictos de ideas e ideologías opuestas y también, por una parte, la contienda entre las antiguas tradiciones heredadas y las viejas formas de civilización, de gobierno, de religión y, por otra, las nuevas ideas que surgen. Estos nuevos conceptos deberán intro­ducir la nueva era y eventualmente revolucionarán nuestras nor­mas y vida modernas. Las viejas ideas serán relegadas a la misma posición que asumieron hoy en nuestra conciencia las ideas que rigieron a la raza hace mil años.

 

Segundo, la situación se complica más por el hecho de que ambos ejercen influencia y se expresan siempre de manera dual, y tiene siempre una forma superior e inferior de manifestación, lo cual constituye a este respecto la analogía de la personalidad y la expresión egoica de cada ser humano. En el caso del rayo sa­liente, la forma superior (cuyo germen se manifiesta primero) está desapareciendo con rapidez o es absorbida por el nuevo idealismo, contribuyendo con todo lo mejor a la nueva presentación de la verdad, para que la cultura emergente se arraigue adecua­damente en la antigua. Sin embargo, las formas inferiores son tenaces y dominadoras, y debido a ello constituyen hoy el pro­blema principal de la Jerarquía, a tal grado que se ha debido recurrir al primer rayo (la fuerza de Shamballa) a fin de poder destruirlas. Téngase en cuenta esto al estudiar la situación mun­dial. Las formas inferiores de la expresión de séptimo rayo están aún en la etapa embrionaria. Esto puede verse con claridad si se considera, por ejemplo, el movimiento espiritista que elegí como referencia, el cual empezó a tomar forma recién en el siglo pa­sado, logrando su curiosa y fenoménica expansión únicamente porque comenzó en el continente americano. Los Estados Unidos de América fueron el centro de la Antigua' Atlántida, de allí que hayan heredado una antigua forma religiosa y síquica, que existió y poseyó una potente vitalidad en esa parte del mundo, durante muchos siglos.

Pese a todos estos hechos, la energía superior y más vital de séptimo rayo es la más activa en esta época y su idealismo resul­tante y los consiguientes conceptos de la nueva era actúan sobre las mentes sensibles de la raza, preparando así a la humanidad para un cambio muy necesario y grande. El trabajo del Rayo de Orden Ceremonial consiste en “introducir” en la tierra o hacer físicamente visibles, los resultados de la unión entre espíritu y materia. Su función es revestir con materia el espíritu produ­ciendo la forma.

 

2. Las Naciones y los Rayos

 

En relación con este tema, que rige e influye a las naciones más avanzadas del mundo, el estudiante debe tener en cuenta que todas están hoy primordialmente condicionadas por la Ley de Separaciones; sin embargo, los grupos más avanzados de cada na­ción empiezan ya a responder a la Ley de Comprensión, la cual eventualmente pondrá el énfasis sobre la eterna hermandad del hombre y la identidad de todas las almas con la Superalma. Esto lo reconocerá la conciencia racial, así como también la unicidad de la Vida, que afluye a través de todo el sistema solar y lo compenetra, anima e integra. Esta Vida actúa en todos los esque­mas planetarios y a través de ellos, en todos los reinos de la for­ma y en todo eso que puede ser incluido en la frase "vida de la for­ma". Dicha expresión encierra tres ideas básicas: idea de vida, de forma y de evolución.

 

El funcionamiento de la Ley de Comprensión Amorosa se ve­rá grandemente facilitada y agilizada en la era acuariana que es­tamos considerando; más adelante se desarrollará en un amplio espíritu internacional de alcance mundial, en el reconocimiento de una sola fe universal en Dios y en la humanidad, como expre­sión principal de la divinidad en el planeta y en la trasferencia de la conciencia humana, del mundo de las cosas materiales al mundo más puramente síquico. Esto conducirá con el tiempo e inevitablemente, al mundo de las realidades espirituales. Debe recordarse que, para la humanidad avanzada, la secuencia del re­conocimiento de estas expansiones de conciencia es el siguiente:

 

1.    El mundo de la vida síquica. Esto requiere el reconocimiento, por la conciencia cerebral, de la necesidad de un control men­tal y espiritual, como primer paso.

2.        El mundo del desarrollo mental.

3.        El mundo del alma o ego, el hombre individualizado. Cuando estos reconocimientos hayan sido establecidos en el aspirante, entonces el discípulo reconocerá al Maestro que deberá guiarlo.

4.    El control de la vida del plano físico por el alma.

5.    El funcionamiento y la utilización de los poderes síquicos, el lugar que ocupa y la parte que le corresponde desempeñar en el campo del servicio inteligente.

6.   La facultad interpretativa de la mente iluminada.

7.   Una inspirada vida creadora en el plano físico.

 

En ese desenvolvimiento de la conciencia racial, el proceso n o sigue necesariamente las siete etapas y secuencias mencionadas. Esto se debe al estímulo y consiguiente sensibilización del aspecto forma, por medio de la radiación y potencia creciente del dinámico nuevo grupo de servidores del mundo, en cuyas filas ingresan quienes han pasado o están en las etapas de aspirantes y discí­pulos, aprendiendo así a servir. El desarrollo síquico de las masas es paralelo al desenvolvimiento espiritual de la humanidad avan­zada. Esto puede observarse ya en gran escala en todas partes, lo que explica el tremendo crecimiento del movimiento espiritista y el enorme incremento de los poderes síquicos inferiores. La antigua magia atlante y el psiquismo inferior, se hallan otra vez sobre nosotros en la gran vuelta de la rueda de la vida, pero esta vez puede tener buen resultado si los discípulos del mundo y las personas espiritualmente orientadas están a la altura de su opor­tunidad.

 

Miles de personas están siendo influidas por esta Ley de Comprensión Amorosa. En cada nación muchos responden a la nota fraterna, sintética y amplia, pero las masas aún no com­prenden nada de ello y deben ser conducidas gradualmente por el camino recto, mediante el constante desarrollo de la correcta comprensión de sus connacionales. Recuerden esto quienes tra­bajan por la paz mundial y las correctas relaciones humanas, por la armonía y la síntesis.

Las grandes naciones están controladas por dos rayos, lo mis­mo que el ser humano. No es necesario ocuparse de las naciones pequeñas. Cada nación está controlada por un rayo de la per­sonalidad, potencia dominante y principal factor controlador en la actualidad, y por un rayo del alma, percibido únicamente por los discípulos y aspirantes de la nación respectiva.

 

Este rayo del alma debe ser provocado por el nuevo grupo de servidores del mundo para acrecentar su actividad funcionante, pues es uno de sus principales objetivos y tareas. Esto no debe olvidarse. Mucho podrá escribirse acerca de la influencia histó­rica de los rayos, ejercida durante los últimos dos mil años, y de la forma en que los grandes acontecimientos han sido influidos o producidos por la periódica influencia de rayo. Interesante co­rno es, e índice de las actuales tendencias y problemas nacionales, lo único que puedo hacer es señalar las energías que rigen a cada nación y dejar que ustedes estudien y observen su efecto y com­prendan la relación que tienen con la actual condición del mundo. Una cosa quisiera señalar y es que los rayos que rigen a determi­nada nación, y actúan ahora activamente, son muy poderosos tan­to material como egoicamente; quizás algunos de los problemas se deban a que ciertos rayos, que rigen a determinadas naciones, no están activos en estos momentos.

 

 

Un detenido análisis de la anterior clasificación, revelará al­gunas líneas de comprensión racial. Existe una señalada armonía natural entre los actuales rayos de la personalidad de Alemania y Gran Bretaña, sin embargo puede observarse también una re­lación entre Francia y Gran Bretaña a través de sus lemas nacio­nales esotéricos, y entre los dos símbolos que les corresponde. El símbolo de Francia es la flor de lis, que adoptó hace siglos bajo guía divina, representando los tres aspectos divinos en manifes­tación. El símbolo de Gran Bretaña, de igual origen divino, son las tres plumas que figuran en el escudo de armas del Príncipe de Gales. El chispeante y talentoso intelecto francés, con su incli­nación científica, se debe a la interacción del tercer Rayo de In­teligencia Activa y al quinto Rayo de Comprensión Científica. De allí la asombrosa contribución de Francia al pensamiento y co­nocimiento del mundo y su brillante y colorida historia. Debe re­cordarse también que la gloria del pasado Imperio de Francia es la garantía de una gloriosa revelación divina para realizarse en el futuro, y no llegará hasta que el pueblo francés deje de vivir en su magnífico pasado y avance hacia el futuro, a fin de demostrar la realidad de la iluminación, meta de todo esfuerzo mental. Cuando el intelecto de los franceses esté dirigido al descubrimiento y dilucidación de las cosas del espíritu, llevarán la revelación al mun­do. Cuando su rayo egoico domine al tercer rayo y cuando la ac­ción separatista del quinto rayo se trasmute en la función reve­ladora de ese rayo, Francia entrará en un período de nueva gloria. Su imperio será entonces el de la mente y su gloria la del alma.

 

Evidentemente la facultad regente del Rayo de la Voluntad o Poder, es la característica sobresaliente de Gran Bretaña. Ingla­terra es una exponente del arte de ejercer control, y su función ha sido realizar la primera tentativa de agrupar naciones federa­das que el mundo ha visto, y demostrar la posibilidad de tal agru­pación. Estados Unidos está haciendo algo similar, al fusionar a los nativos de muchas naciones en un solo estado federado, con muchos estados subsidiarios, en vez de naciones subsidiarias. Am­bas potencias actúan de esta manera y con este amplio objetivo, a fin de dotar eventualmente al planeta de un sistema de agrupa­ciones dentro de un imperio o frontera nacional, con implicaciones internacionales, que simbolizarán la futura técnica de gobierno de la venidera nueva era. El segundo rayo de amor o atracción rige ‑desde el ángulo del alma‑ al Imperio Británico, existiendo una relación entre esto y el hecho de que el símbolo astrológico Gémi­nis rige a Estados Unidos y a Londres. La mente intuitiva, fluida, mercurial, está aliada íntimamente al aspecto divino del amor y de la comprensión, produciendo atracción e interpretación.

 

Es interesante observar que el cuarto Rayo de Armonía a tra­vés del Conflicto, que dentro de poco vendrá al poder nuevamente, desempeñará un papel descollante en los destinos de la India, Ale­mania, Italia, Austria y Brasil. Por esta razón existe tanto desorden preliminar en cuatro de esos países. El sexto Rayo de Idealismo es poderoso en Rusia, Estados Unidos, Italia y España. La adhesión fanática a un ideal es responsable de los poderosos cambios que se producen en estos cuatro países. En Alemania e Italia también puede observarse la armonización del cuarto rayo actuando a tra­vés del conflicto. Por eso en esos países tiene lugar un proceso de "derrumbe" y una destrucción de las antiguas formas, antes de producirse una respuesta adecuada a la influencia del rayo en­trante. Debe recordarse que con las naciones ocurre lo mismo que con los individuos; la reacción a la creciente influencia del rayo del alma siempre va acompañada de un período de derrumbe; no obstante, esta destrucción es solo temporaria y preparatoria.

 

La India oculta la luz, y cuando esa luz sea liberada al mundo y revelada a la humanidad, se armonizará el aspecto forma; en­tonces se verán claramente las cosas tal como son, libres de la ilu­sión y del espejismo; esta armonizadora luz es muy necesaria en la India y cuando se haya manifestado hará actuar correctamen­te el primer Rayo de Poder o Gobierno. Entonces la voluntad del pueblo será vista en esa luz. A este respecto Gran Bretaña en­trará en una renovada actividad, porque el rayo de su personalidad y el rayo del alma de la India es el mismo. Muchos británicos están vinculados subjetivamente con la India por encarnaciones y aso­ciaciones pasadas; la disputa entre Gran Bretaña y la India es en su mayor parte un asunto de familia, en el sentido más profundo del término, de allí su encono. Como se sabe, existe un vínculo muy íntimo entre los rayos cuarto y segundo, y esto incide nuevamente en las relaciones entre Inglaterra y la India; existe un mis­mo destino que deben sobrellevar conjuntamente.

 

La estática tendencia estabilizadora de Alemania se puso de manifiesto, por ejemplo, en el inútil esfuerzo por mantener la pu­reza racial, algo tan imposible entonces como ahora. Esta cualidad estática se debe a su personalidad de primer rayo; la energía del cuarto rayo fue responsable de su esfuerzo por uniformar y armo­nizar todos los elementos dentro de su frontera, hasta alcanzar la regimentación. Ésta ha sido la línea de menor resistencia para Alemania, porque aún cuando el primer rayo no está en manifes­tación actualmente, no obstante la mayoría de la gente que deten­taba el poder en Alemania durante la pasada guerra mundial (1914‑1945), pertenecía al primer subrayo de los siete rayos y por lo tanto eran inevitablemente trasmisores de la energía del primer rayo. Por esta razón Gran Bretaña puede ponerse en contacto con la raza germana y manejar al pueblo de ese desdichado país con mayor comprensión que los demás países o Grandes Potencias. Ambos pueblos comparten cualidades similares, y uno de los servi­cios que Gran Bretaña puede prestar actualmente es contribuir a la paz mundial y vivir de acuerdo a su lema: "Sirvo", actuando como intérprete.

 

Un análisis cuidadoso del idealismo de Rusia y de Estados Unidos, quizás no revele similitud en la meta de su idealismo; el ruso está impelido, por su alma de séptimo rayo, a imponer un ceremonial obligatorio de ritmos ordenados que llevarán a un or­den idealizado y a una comunidad de intereses. Debido a ello y al trabajo obligatorio, en Rusia están presentes y activas algunas energías que deben ser cuidadosamente manejadas por la Jerar­quía espiritual de nuestro planeta. Estas fuerzas que actúan en Rusia conciernen a la magia de la forma, mientras que la Magia Blanca pura se ocupa únicamente del alma o del aspecto subjetivo, a medida que condiciona lo objetivo. Las llamadas "fuerzas ne­gras" no imperan en Rusia más que en cualquier otra parte del mundo, pero la reacción rusa y su actitud hacia un régimen y un orden impuestos, contienen en sí más influencia mágica de séptimo rayo que en otros países; Alemania también impuso un orden y modo de vida uniforme, pero estuvo decididamente sometida al control de las fuerzas negras.

 

Debe observarse que entre las naciones principales, sólo Brasil, Gran Bretaña y Estados Unidos, están definidamente bajo la influencia del Segundo Rayo de Amor‑Sabiduría. De esto surge un hecho interesante: Gran Bretaña custodia el aspecto sabiduría de esta energía de segundo rayo, para la raza aria; Estados Unidos desempeñará el mismo papel para el mundo del futuro inmediato; mientras que Brasil oportunamente ‑de aquí a muchos miles de años‑ reemplazará a ambos. Estas tres razas encierran el aspecto cohesivo y atractivo de segundo rayo y lo demostrarán por un go­bierno sabio y justo, basado en el verdadero idealismo y en el amor.

 

Gran Bretaña representa ese aspecto de la mente que se ex­presa en un gobierno inteligente¡ basado en una comprensión justa y amorosa. Por supuesto, es el ideal que tiene por delante, pero aún no ha logrado su realización. Estados Unidos representa la facultad intuitiva, expresada como iluminación, además del poder de fusionar y combinar. Brasil representará en fecha distante, una civilización vinculadora e interpretadora, teniendo como base el desenvolvimiento de la conciencia abstracta, que es una mezcla de intelecto e intuición y sirve para revelar el aspecto sabiduría del amor, en toda su belleza.

 

Es demasiado peligroso en estos días de disturbios y dificulta­des mundiales, expresarme con más claridad respecto a las líneas futuras de desenvolvimiento. El destino y la actuación futura de las naciones están ocultos en sus actuales actividades. La mayoría de mis lectores son demasiado nacionalistas en su manera de pen­sar y están muy profundamente absorbidos principalmente por la importancia primordial de su propia nación y su suprema signifi­cación, para poder hacer algo más que generalizar e indicarles las principales líneas de progreso. El rol de profeta es peligroso, porque el destino está en manos de los pueblos y nadie sabe exactamente lo que harán cuando se hayan despertado y educado. No ha lle­gado el momento para que el pueblo de cualquier nación pueda ver el cuadro en su totalidad, o permitírsele saber la parte exacta que debe desempeñar su nación en la historia de las naciones. Cada país, sin excepción, tiene vicios y virtudes peculiares que depen­den de su etapa de evolución, de la medida en que controla el rayo de la personalidad, del emergente control ejercido por el rayo del alma y del enfoque general de la nación.

 

Es conveniente recordar que algunas naciones son negativas y femeninas, otras positivas y masculinas. La India, Francia, Esta­dos Unidos, Rusia y Brasil, son femeninas, y constituyen el nutri­dor aspecto materno. Son femeninas en su sicología ‑a la par que intuitivas, místicas, seductoras, hermosas, amigas de la osten­tación y el colorido, presentando también todas las fallas del as­pecto femenino, con un marcado relieve sobre el aspecto material de la vida, el oropel, la posesión y el dinero, o su equivalente, co­mo símbolo del aspecto forma de la existencia. Maternalizan y nu­tren la civilización y las ideas.

 

China, Alemania, Gran Bretaña e Italia son masculinas y po­sitivas, mentales y políticas; gobiernan, uniforman, son conscien­tes del grupo, esotéricas por inclinación, agresivas, llenas de gran­deza, se interesan por la ley y ponen todo su énfasis sobre la raza y el imperio. Pero son más incluyentes y piensan en términos más amplios que los aspectos femeninos de la manifestación divina.

 

Las relaciones nacionales y las grandes separaciones intelec­tuales también se basan en la influencia del rayo regente. España, Austria, Francia, regidas por los rayos séptimo, quinto y tercero, están íntimamente interrelacionadas. Esto se puso de manifiesto en forma muy interesante en la Edad Media, cuando los destinos de esas tres naciones estuvieron estrechamente vinculados. El nuevo país que recién se está formando, Estados Unidos, se halla también asociado íntima y espiritualmente ‑en su aspecto forma‑ con Brasil, Rusia e Italia, de allí la primitiva afluencia de ciertos tipos de inmigrantes a dicho país, además de la atracción que ejercen los países sudamericanos en la conciencia de sus hermanos del norte y del desarrollo (correcto o erróneo) del ideal panamerica­no. Estas relaciones pertenecen todas al aspecto forma y surgen de los rayos o energía de la personalidad de las naciones implica­das. El Rayo de Amor o Inclusividad, y el Rayo de Inteligencia Activa, demostrados tan predominantemente en la civilización electrificada de los tiempos modernos y el quinto Rayo de las Ciencias Exactas, están poderosamente activos hoy, porque vierten su energía en nuestra vida planetaria. El entrante séptimo Rayo de Orden, segura y aunque lentamente, impondrá orden y un nue­vo ritmo de vida en el género humano. El efecto de estas energías entrantes y el de los rayos en actividad, en un momento dado, se percibe en el siguiente orden:

 

1. La percepción de un ideal.

2. La formulación de una teoría.

3. El desarrollo de la opinión pública.

4. La imposición de un nuevo canon en desarrollo, en la vida evolutiva.

5. La producción de una forma, basada en ese canon.

6. El funcionamiento estabilizado de la vida dentro de la nueva forma.

 

Debe recordarse que cada rayo encarna una idea que puede ser sentida como un ideal. Los rayos en el tiempo, producen el canon mundial que moldea todas las formas planetarias, testimoniando así la potencia interna de los procesos evolutivos. La tendencia a la creación de cánones está siendo reconocida hoy por la sicología moderna en relación con el ser humano, y sus cánones emociona­les o mentales, están siendo clasificados y estudiados. Lo mismo ocurre con las naciones y las razas. Cada rayo produce tres cáno­nes principales que se imponen a la naturaleza forma, sea ésta la de un hombre, una nación o un planeta. Estos tres cánones son: el emocional, que personifica la aspiración de un hombre, una na­ción o una raza, constituyendo la totalidad de la tendencia de los deseos en cualquier momento dado; el canon mental surge más tarde, y rige los procesos mentales de un hombre, una nación o una raza. Los cánones antedichos constituyen los aspectos nega­tivo y positivo de la personalidad de un hombre, una nación o una raza. El canon del alma es la meta predisponente y espiritual, el “círculo no se pasa” o destino, que el principio espiritual logra imponer oportunamente en la personalidad de un hombre, una nación o una raza. El canon del alma con el tiempo suplanta y destruye los dos procesos anteriores productores de cánones.

 

Si la energía del quinto rayo, por ejemplo, el rayo egoico de Francia, puede hacer sentir su poder en las actuales condiciones mundiales de tensión y sufrimiento, entonces a esta nación le corresponde la gloria suprema de probar al mundo la realidad del alma y demostrar su control. El canon del alma puede ser tradu­cido, debido al genio del intelecto francés, en términos compren­sibles para la humanidad y traer a la existencia la verdadera sico­logía del alma. En el pasado, el genio alemán ha expresado con frecuencia la línea de su alma de cuarto rayo, y mediante su poder Alemania ha aportado al género humano grandes obras musicales y filosóficas. Esa alma no se expresa en estos momentos; una per­sonalidad imperante ha expresado males mayores, pero a medida que trascurre el tiempo y Alemania aprende la debida lección, el canon del alma se plasmará nuevamente en la conciencia germa­na; Alemania debe ser ayudada para lograr otra vez la visión de este ideal. Si el ideal de justicia que posee Inglaterra (canon del rayo de su personalidad) pudiera trasformarse, por la influencia del rayo de amor de su alma, en un justo e inteligente servicio mundial, podría ofrendar al mundo el verdadero modelo de gobier­no, genio de la cualidad del alma de los británicos. Si el idealismo de los Estados Unidos de América pudiera ser iluminado por la ley del amor y no por la autoexpresión de la personalidad, el canon que subyace en la estructura de los Estados Unidos podría percibirse como líneas de luz y se buscaría la futura luz racial, en vez de las numerosas y separatistas líneas nacionales. En Estados Unidos rige actualmente el rayo de la personalidad. Un estudio a fondo de lo que representa cada país resultará muy revelador y surgirá el canon que le corresponde: el del egoísmo de la perso­nalidad o el de la meta del alma.

 

Italia tiene alma de sexto rayo, de allí su devoción al pasado y a la antigua "gloria que fue Roma" (esto está íntimamente ligado al aspecto memoria del alma) y al concepto de la restauración del Imperio Romano. Por ser el rayo del alma el que se encuentra en esta corriente de la influencia de rayo, resulta interesante ver cómo Italia lleva adelante sus planes con muy poco odio y con el mínimo de resentimiento y persecución; aboga constantemente por la paz, sin importarle lo que la gente pueda creer, influida por la propaganda nacional y las teorías de la prensa. Su lema, traducido eso­téricamente, es, como saben: "Abro los Senderos". Esto se realiza­rá eventualmente en sentido espiritual y literal. Roma fue la gran constructora de caminos de Europa, en el lejano pasado; la raza británica (constituida en su mayor parte por romanos reencarnados, de allí el vínculo amistoso que existe básicamente entre am­bos países a pesar de las apariencias externas) es hoy la construc­tora original de los ferrocarriles. Todo esto corresponde al aspec­to material. En cuanto a lo espiritual, como ya dije en un libro anterior, todo el campo de la religión volverá a ser inspirado y reorientado desde Roma, porque el Maestro Jesús se hará cargo nuevamente de la iglesia cristiana, en un intento de reespiritua­lizarla y reorganizarla. Desde el trono del Papa en Roma, el Maestro Jesús tratará de llevar nuevamente esa gran rama de las creencias religiosas del mundo a una posición de poder espiritual, y apartarla de su actual poder político, autoritario y temporario.

 

Estados Unidos de América tiene una personalidad de sexto rayo, de allí las dificultades de su personalidad, su fuerte deseo de vivir, que la impele a la expresión sexual y al materialismo, pero un materialismo muy distinto del francés, porque el ciudadano estadounidense da valor al dinero sólo por los efectos que produce y las cosas que hace posible en su vida. De allí también la rápida respuesta del continente americano a todo tipo de idealismo, a la necesidad de los demás, aún la de sus enemigos, a la compasión por todos los que sufren y a un pronunciado progreso hacia un humanitarismo bien definido. A esto pueden denominarlo ideal democrático, pero en verdad es algo que deriva de la democracia, y que eventualmente la reemplazará el ideal del gobierno espiritual, gobierno formado por las personas más elevadas y espiri­tuales que existen en el país. De allí deriva su incomprendido le­ma esotérico: "Ilumino el Camino". Los diversos tipos de gobierno que prevalecen en el mundo de hoy ‑después de haber realizado su gran experimento con la resultante contribución‑ continuarán el camino de la guía iluminada por las mentes esclarecidas de la época. Este desarrollo es seguro e inevitable y perciben ya los in­dicios quienes tienen ojos para ver y una visión interna desarro­llada.

 

Rusia es particularmente interesante en esta época, desde el punto de vista de la humanidad, pues está bajo la influencia de ambos rayos. Su rayo del alma es el séptimo, el de su personalidad el sexto. A ello se debe el tremendo conflicto entre la fanática crueldad de sexto rayo, su régimen también de este rayo y la ino­fensividad espiritual, principio básico de su ideología nacional. De allí el materialismo de varios sectores importantes de su po­blación, la hermandad esencial que se impone por el idealismo y la mística aspiración del genio ruso, expresado a través de todo su pueblo. Además, la exactitud del lema espiritual hasta ahora incomprendido por ellos, pero que va siendo notablemente perceptible para quienes podemos ver el aspecto interno de la vida. Ese lema es: "Vinculo dos caminos". Su tarea, que se irá desarro­llando a medida que lleguen a una comprensión más verdadera, es vincular Oriente y Occidente, como también los mundos del deseo y de la aspiración espiritual; del fanatismo, productor de crueldad, y de la comprensión, productora del amor; del materialismo des­arrollado y de la santidad perfecta; del egoísmo de un régimen materialista y del altruismo de un pueblo místico y espiritualmen­te orientado, y todo ello en forma muy pronunciada y peculiar. Tras las fronteras cerradas de este misterioso y magnífico país, tiene lugar un gran conflicto espiritual, y el raro espíritu místico y la verdadera orientación religiosa del pueblo, constituyen la eter­na garantía de que finalmente debe surgir allí una verdadera y viviente religión y cultura. De Rusia ‑símbolo del Arjuna mun­dial, en un sentido muy especial‑ emergerá esa nueva y má­gica religión de que tanto he venido hablando. Será el fruto del grande e inminente Acercamiento que tendrá lugar entre la hu­manidad y la Jerarquía. Por medio de estos dos centros de fuerza espiritual, donde la luz que siempre brilla en Oriente se irradiará hacia Occidente, el mundo entero será inundado por el fulgor del Sol de la Rectitud. No me refiero aquí (en lo que respecta a Ru­sia) a la imposición de alguna ideología política, sino a la apa­rición de una grande y espiritual religión, que justificará la cru­cifixión de una gran nación, lo cual será demostrado y enfocado en una gran Luz espiritual, mantenida en alto por un vital exponente ruso de la verdadera religión, el hombre a quien tantos rusos han estado esperando y que cumplirá una profecía muy antigua.

 

España tiene alma de sexto rayo y personalidad de séptimo ‑invirtiendo así las fuerzas que se expresan en el espíritu ruso. España también actúa como vínculo en el reajuste mundial, pero esta vez el vínculo es entre Europa y África. En esa función España ya ha servido anteriormente. Resultará evidente cuán ine­vitable ha sido la relación entre España y Rusia y cómo la ideolo­gía de esta última ha influido en el gobierno nacional y también por qué el campo de batalla de las dos grandes ideologías -el fascismo y el comunismo‑ se encuentra inevitablemente en Es­paña. El triunfo del partido fascista fue igualmente inevitable des­de el comienzo, a causa de la relación egoica existente entre Espa­ña e Italia, así como por la proximidad de ambos países, que ha permitido plasmar fácilmente la impresión telepática del idealis­mo fascista en la sensible y preparada conciencia española. En cuanto al fanatismo, la crueldad natural, el ferviente idealismo, el arrogante orgullo y la cualidad religiosa y mística del carácter hispano, tienen obviamente su origen en el sexto rayo y están grandemente cristalizados. El intenso individualismo del pueblo puede observarse además como parte definida del equipo de su personalidad de séptimo rayo. Su lema espiritual: "Disperso las nubes", indica la tarea mágica de la que será responsable España oportunamente, quizás antes de lo que se espera, equilibrándose así en ese país individualista y altamente inteligente, el campo de la magia científica y el trabajo mágico de la Iglesia del futuro, Esta profecía está muy lejos de poder cumplirse para ser verifica­da por esta generación o la siguiente, pero está arraigada en las, características nacionales y en la ley de probabilidades.

 

Hemos considerado los rayos de las Grandes Potencias y las dos potencias del Eje: Alemania e Italia. Los mismos métodos pue­den aplicarse a cualquier nación y raza, resultando de profundo interés para cualquier estudioso de la historia.

 

3. Las Naciones y los Signos que las Gobiernan

 

Hay muchos otros ángulos desde los cuales podríamos encarar el tema respecto de lo que predispone a los pueblos, naciones y razas, a seguir ciertas líneas de acción, haciéndolos antisociales o cooperativos, y determinando sus relaciones recíprocas. La tenden­cia de los acontecimientos en cualquier momento dado, quizás no refleje exactamente estos destinos más profundos.

Resultará interesante continuar el estudio iniciado, conside­rando algunos países y sus respectivos signos regentes. Esto será un punto práctico aunque necesariamente debatible. No tiene re­lación alguna con la posición geográfica de dichos países, sino con el destino (el futuro) y el karma (el pasado) de la humanidad misma, al diferenciarse en nacionalidades que, en un período de tiempo, vi­ven en determinado territorio y constituyen esa amalgama de for­mas que denominamos naciones o razas. Las almas que animan básica y fundamentalmente a estas naciones o razas, permanecen alejadas para identificarse con ellas en el momento en que tales almas pueden actuar en la tierra. Por lo tanto, hasta que los astrólogos no sepan algo más acerca de la astrología grupal y tam­bién cómo determinar las pasadas influencias y los pronósticos, no les será posible asignar los exactos y verdaderos signos regentes correspondientes a las diversas naciones y países o comprobar la exactitud o no, de las declaraciones que yo pueda hacer en las si­guientes clasificaciones. Al tipo de astrología que se ocupa del pasado, la designamos esotéricamente astrología esencial, en con­traposición con la astrología profética. Los factores que condicio­naron el pasado son básicos y esenciales para expresar el presente y lo que ocurre en la familia humana en un momento dado; de la debida compresión de las reglas que deben regir (y que aún no lo hacen) los procesos de lo que a veces se denomina la rectificación del horóscopo, cuando no se conoce con exactitud la hora de un nacimiento, surgirá la ciencia futura que determinará los hechos pasados, causantes de los acontecimientos presentes.

Observarán que establezco cuidadosamente una diferencia en­tre países y naciones, porque ya no son términos sinónimos y mu­cho menos lo serán en el futuro. La nación británica, por ejemplo, es una gran síntesis de pueblos, como los Estados Unidos de América y en menor medida Brasil y Argentina. En la actual situación incidental a la guerra, se ha iniciado alrededor del año 1990, una constante e incesante emigración de personas de un lugar a otro y de un país a otro, y no sólo en forma individual sino grupal. Esto tiende a crear una inevitable fusión y mezcla, producto de la vida interracial, neutralizando y anulando constantemente la llamada “pureza racial”. Este intento irrealizable de lograr la segregación y pureza raciales, es un error, porque el pasado lo hace irrealiza­ble; la mezcla de sangre corre por todas las venas, pero el esfuerzo para lograr esta pureza es la nota clave de algunas de las culturas más modernas. Afortunadamente constituyen la minoría, pues siendo antievolutivo su objetivo, es totalmente irrealizable, ya que su propia estirpe no es pura. La tendencia hacia la segregación racial (tan notable en el judío y en el germano) es una forma de aislasionismo y necesariamente un aspecto del materialismo, rela­cionado con la personalidad de la humanidad y no con el aspecto alma; es separatista en sus efectos y por lo general fomenta el or­gullo del individuo y de la nación; atenta contra el verdadero progreso de la humanidad, que debe conducir acrecentadamente a relaciones humanas más estrechas, a la plenitud humana, en el verdadero sentido del término; producirá inevitablemente el reco­nocimiento de la unidad vital humana, sin poner el énfasis sobre las naciones individualmente, ni las razas. Este espíritu aislacionis­ta constituyó uno de los peligros a que fueron expuestas, en una época, las potencias neutrales, particularmente Estados Unidos, siendo físicamente advertidos de ese peligro por medio de tormen­tas magnéticas que interrumpieron el contacto entre ellos y Euro­pa y dislocaron las relaciones entre los estados dentro de Norte­américa misma.

El mundo es uno, y sus sufrimientos son uno; la humanidad en verdad es una unidad, pero muchos lo ignoran todavía y la tendencia de la actual enseñanza está dirigida a despertar a la hu­manidad a fin de percibirlo, mientras hay tiempo para evitar condi­ciones aún más serias. También los pecados de la humanidad son uno. Su meta es una, y como una gran familia humana debemos ir hacia el futuro. Quiero hacer hincapié sobre este pensamiento: emergeremos en el futuro como una sola humanidad, depurada, dis­ciplinada, pero iluminada y fusionada. Quienes no capten este he­cho importante, ya se denominen beligerantes o neutrales, sufri­rán profundamente como resultado de su falta de participación en el destino de la totalidad. Las actitudes aislacionistas o superracia­les del azorado pueblo germano, corresponden a las tendencias separatistas de la naturaleza forma, con su erróneo énfasis, pero es también la actitud velada por hermosas palabras y nebuloso idealismo, de cualquier potencia neutral que permanezca apartada de los hechos actuales. La Jerarquía no es neutral. Está con el co­rrecto elemento de cada nación y contra todas las actitudes sepa­ratistas, aislacionistas y materialistas. Tales actitudes impiden la captación de los verdaderos valores espirituales y obstaculizan el desarrollo humano. La identificación con todas las condiciones mundiales y la participación en ellas ‑voluntariamente, y no por la fuerza‑ es el camino de salida para todos los pueblos. Reflexionen sobre­ esto.

 

1. Las Naciones y sus Signos Regentes.

 

Evidentemente las naciones reaccionan como los seres huma­nos bajo la influencia de sus rayos ‑el de la personalidad y el del alma; este hecho es de vital importancia para el esoterista y al­go hasta ahora poco conocido o comprendido inteligentemente. Por consiguiente, lo que diré bajo este acápite es exotéricamente nue­vo. Debe prestarse atención a toda información ‑provenga de mí o de otras fuentes‑, si queremos tener una verdadera compren­sión de la situación y en consecuencia prestar una Útil cooperación a las Fuerzas de la Luz.

 

Daré aquí las actuales influencias que ejerce la personalidad de las naciones, según lo indican sus signos zodiacales regentes, confiando en que los lectores reflexionarán debidamente sobre lo que imparto, asegurándoles. que son de vital significación en esta época, particularmente si se las compara con las que he dado so­bre los rayos de las naciones, en el primer tomo de Tratado sobre los Siete Rayos. Quisiera recordarles que (en el trascurso de los si­glos) las naciones renacen varias veces o reencarnan en una nueva forma, que podemos denominar “período”, si no es importante, y “civilización”, si es bastante dramática y significativa. Por lo tan­to, el rayo de la personalidad y las influencias regentes cambian con frecuencia. Esto a menudo se olvida, porque los cielos son mucho más vastos que los de la encarnación humana. Quiero se­ñalar también que la siguiente clasificación concuerda en parte, pero no siempre, con la asignación de los signos zodiacales acep­tados para los distintos países. Daré dos signos para cada país. Uno será la influencia emergente que regirá al ego o alma del país o nación, y el otro el que rige en el momento actual al rayo de la personalidad del país individual, condicionando así a las masas. Debe recordarse que el alma del pueblo está representada por quienes reaccionan a la influencia del rayo del alma y al signo que lo afecta (podríamos decir su ascendente), mientras que las masas están condicionadas por el rayo de la personalidad y en con­secuencia por el signo del sol de la nación especificada.

 

NOTA: La clasificación en la página 53 ha sido arreglada en forma alfabética y no por el grado de importancia e influencia de un país o nación.

 

Creo también que resultará valioso indicar el signo regente de algunas de las capitales de los países que aparecen en la clasi­ficación. El enfoque de la inmediata respuesta de los pueblos que constituyen las naciones, con frecuencia se puede distinguir por la cualidad (si así podernos denominarla) de su ciudad capital y las decisiones que en ella se toman. Quiero señalar que en el Imperio Británico existen varias secciones importantes y características, que están definidamente gobernadas por ciertos signos regentes, por lo tanto, antes de dar los regentes de las capitales quisiera señalar las influencias que controlan al Imperio Británico por me­dio de sus partes componentes, pues son un factor importante en los acontecimientos actuales, debido a la destacada y poderosa na­turaleza de la parte que Gran Bretaña desempeña en la situación actual. Como se habrá observado, Gran Bretaña está regida por Géminis y Tauro, y en consecuencia los principios de multiplici­dad e integración, se hallan presentes simultáneamente. Dualidad, triplicidad (Inglaterra, Escocia y Gales), más diferenciación, son los aspectos condicionantes del Imperio. Bajo el principal control de Géminis y Tauro, tenemos las siguientes potencias activas:

 

                              Regente del Alma                           Regente de la Personalidad

 

Australia ................ Virgo ...........6to.......... ..................Capricornio..................10mo.

Canadá ................. Tauro...........2do ...........................Libra..............................7mo.

India ...................... Aries ...........1ro . ..........................Capricornio..................10mo.

Nueva Zelanda.......Géminis ........ 3ro ..........................Virgo...............................6to.

Sudáfrica ................Aries ...........1ro ...........................Sagitario.........................9no.

 

Éstas son las dependencias principales. Hay divisiones menores, pero no nos conciernen. Los países nombrados están vinculados

 

 

a la madre patria por medio de sus regentes planetarios, y en esta afirmación tienen una sugestión bien definida. Los signos zodia­cales vinculan, pero los planetas ejercen una influencia más po­derosa en esta etapa de la evolución.

 

No tengo intención de dar los signos regentes de las capitales de todos los países, sólo me referiré a los más importantes:

 

País                   Capital                Regente del Alma             Regente de la Personalidad

 

Alemania .........    Berlín ........     Escorpio..........8vo..............Leo.........................5to.

Bélgica ............    Bruselas ....     Géminis...........3ro ...............Capricornio........ .. l0mo.

Estados Unidos   Washington   Cáncer……….4to ...............Sagitario.................9no.

Francia ............    París .......       Virgo ..............6to ..............Capricornio.............10mo.

Gran Bretaña      Londres......   Leo . . ........ .......5to...............Libra......................7mo.

Italia ................    Roma .....       Tauro ....... ........2do.............Leo.........................5to.

Polonia . .........    Varsovia ...     Capricornio ....10mo............Piscis......................l2mo.

Rusia ..............    Moscú .... . .   Tauro ....... ........2do .............Acuario...................11mo.

 

Un análisis de los signos regentes de los distintos países eviden­ciará ciertas condiciones descollantes, y aún con el poco conoci­miento de astrología esotérica de que disponen, surgirá en sus mentes cierta información definida y vitalmente aclaratoria. Ca­pricornio, por ejemplo, pocas veces aparece como signo regente de la expresión del alma de una nación, pero muy frecuentemente lo hace como regente de la manifestación de la personalidad, o sea el país, exotéricamente. Austria, Grecia, India, Japón y España, tienen a Capricornio como regente de sus personalidades, lo que indica edad, cristalización y materialismo; un breve estudio de las condiciones y de la actual etapa de evolución lo pondrá en evidencia. En la próxima gran raza que sucederá a ésta, Capricornio aparecerá como regente de la expresión egoica, porque el alma tendrá entonces un control mayor y ciertos grandes grupos de se­res humanos (que forman ahora las actuales naciones) estarán preparados para la iniciación en la cima de la montaña de Capricornio.

 

No puedo detenerme mucho tiempo para analizar todo esto, pero quisiera señalar uno o dos puntos que podrían servir para guiar sus pensamientos y también aclarar el tema. Así podré se­ñalar el camino que servirá de futura guía a los astrólogos que tienen prejuicios esotéricos. Sin embargo, el tema es suficiente­mente abstruso como para disuadir a la mayoría. Las relaciones que se establecerán no pueden estar basadas sobre un definido punto de partida, como ocurre algunas veces al confeccionarse el horóscopo individual sino que se basarán en los efectos de la energía, que viene directamente de los propios signos, o vía cier­tos regentes planetarios (que pueden ser exotéricos, esotéricos o jerárquicos); estos efectos están a su vez condicionados por la interacción de la energía de los rayos que rigen el alma o la per­sonalidad de una nación, o país en consideración. El problema re­sulta asimismo complicado porque es necesario distinguir entre el horóscopo del territorio que alberga a la nación y al pueblo mismo, que compone esa unidad llamada nación. Algunas nacio­nes son fluidas y no se han integrado adecuadamente como lo es­tán las masas en todas partes; otras son entidades integradas, per­sonalidades que se expresan plenamente; aún otras están cristali­zadas y casi han terminado su carrera como personalidades; ciertas naciones están entrando bajo la influencia de su rayo egoico, que las conduce a otro ciclo de fluidez, antes de evidenciarse preci­samente la entidad iniciada; también unas pocas naciones se hallan en estado puramente embrionario. De este modo la ex­trema dificultad de la ciencia es aparentemente creciente. Sin embargo no hay por qué desanimarse, pues la astrología es una ciencia sujeta a momentos de intensa iluminación, cuando la in­tuición revele repentinamente las leyes determinantes, y la capa­cidad de pensar en forma abstracta y sintética derrame mares de luz sobre los problemas más difíciles y complejos. Cuando el mun­do se disponga otra vez a disfrutar un cielo de paz, teniendo la oportunidad de lograr un mayor desarrollo de conciencia, descu­briremos que ese factor embrionario que llamamos intuición, flo­recerá en una reconocible expresión de la conciencia humana, tal como lo son la captación intelectual y la percepción mental de la raza en la actualidad. Hasta que llegue ese momento, el astrólogo investigador debe proseguir esperanzadamente, aunque todavía sin comprender plenamente lo que aquí expongo.

 

4. Análisis de algunos Países

 

El horóscopo de un país puede ser, por lo tanto, el del alma de la nación o el de la personalidad, basado en el aspecto forma; no hay modo todavía de determinar, por ejemplo, la fecha de nacimiento de una nación o de una raza. Las fronteras no son los factores determinantes, ni tampoco la historia, tal como se da ahora, es una guía adecuada. Como ya dije, algunas naciones ma­nifiestamente son entidades como por ejemplo Francia y Japón otras fueron grandes y poderosas y ya no lo son, pero la estirpe aún está allí y de ellas la India y la raza judía son ejemplos. Otras naciones, hablando relativamente, son muy modernas, como ser Alemania, pero su estirpe es muy antigua. Estirpes, tipos, razas, naciones, ramas y subramas, conforman un confuso caleidoscopio ante el cual la astrología queda necesariamente perpleja. Pero ante la vista del esoterista iluminado, ciertas entidades sur­gen claramente para formar las naciones del mundo; lo que debe recordarse siempre es que la humanidad, como un todo, es el fac­tor que debe tenerse en cuenta. El símil del cuerpo humano, con sus zonas de expresión definidamente reconocidas y los organis­mos, que a su vez controlan y condicionan esas zonas, será de ayu­da aquí. Aparece lo importante y lo que no es tal; surge lo que se desarrolla y también los vestigios que, de acuerdo con la Ley de Correspondencia, contribuyen a aclarar los hechos. En el gran cuerpo de la humanidad hay ciertas zonas que vibran al unísono y atraen hacia si almas de determinada cualidad y nota clave; existe una interacción magnética entre los países (territorios) y las naciones que los ocupan. Esta no es una cuestión arbitraria, sino que se debe a la interacción magnética, siendo también una interacción vibratoria de acuerdo a la gran Ley de Atracción y Repulsión, que tiene mucho que ver con el intercambio y relación ,entre naciones. Consideremos algunas de ellas.

 

       Francia es un país regido por Piscis y Leo y expresa egoica­mente el quinto Rayo de Conocimiento Concreto o Ciencia, y la personalidad, el Rayo de Inteligencia Activa. El alma de Francia rigió subjetivamente a Europa durante la parte más importante e influyente de la era de Piscis, que va desapareciendo; matizó y dominó por su personalidad de Leo, gran parte de los aconteci­mientos en Europa, durante la Edad Media y por muchos siglos; fue la mediadora de la cualidad pisciana en la civilización del en­tonces mundo conocido, y con su definida personalidad de Leo ‑autoconsciente, autocentrada, brillantemente inteligente e indi­vidualista‑ condicionó a Europa. Esta personalidad de Leo es res­ponsable del espíritu intensamente nacionalista del francés moder­no, que rechaza en él esa tendencia más acuariana hacia una con­ciencia universal o hacia la expresión del alma avanzada pisciana, a fin de salvar al mundo: Francia está antes que el mundo. La lección que Francia debe aprender hoy es que la salvación de los demás constituye la meta de su alma písciana, y que en esto el autointerés de Leo precipita el conflicto ‑al cual Francia está despertando lentamente.

 

El rayo egoico de Francia es el de Ciencia Concreta y, actuan­do conjuntamente con Leo, la energía del quinto signo zodiacal ha dado al pueblo francés su brillantez intelectual y sus prejui­cios científicos. Las fuerzas cristalizantes afluyen a través de Pa­rís, cuya personalidad está regida por Capricornio; sin embargo, el alma de la nación se nutre en esa gran capital por medio del alma de la ciudad, energetizada por Virgo, y no olviden que Virgo es el polo opuesto de Piscis, y el Cristo‑Niño en Virgo llega a su pleno florecimiento en Piscis. Aquí reside la esperanza de Fran­cia. Quizás recuerden, cuando hace algunos años señalé, que de Francia surgiría una gran revelación sicológica o del alma, que iluminaría el pensamiento del mundo. Si pudiera atraerse el ver­dadero elemento pisciano y neutralizarse el egoísmo y los intere­ses autoproteccionistas, la nación francesa se liberaría algún día para conducir al mundo espiritualmente como lo hizo eficaz­mente en el pasado, en los aspectos político y cultural, pero ello sólo ocurrirá cuando el rayo de la personalidad se subordine al rayo del alma, y Leo responda a la influencia acuariana, en la era venidera, con el predominio de Acuario. El Sol, como regente de Leo, hizo de Francia lo que ella fue, cuando iluminó a Europa durante siglos, en el aspecto personalidad y no en el espiritual, pues la influencia que ejerció nunca fue espiritual en el sentido en que se debe comprender esta palabra. Esotéricamente, Plutón, uno de los regentes de Piscis, debe actuar, trayendo la muerte de la influencia de la personalidad, fomentada por Leo; esto puede hacerse sin mayor disolución externa de la forma de la nación, por medio de la benéfica influencia de Júpiter, regente exotérico de Piscis. Lo que la vida nacional de Francia necesita es una expresión más espiritual del segundo Rayo de Amor‑Sabiduría, que en el pasado llevó al éxito material y que puede inundar el mundo, por intermedio de Francia, cuando muera para su no‑yo. Capricornio, que rige a París, significa muerte, e iniciación a la vida espiritual; aquí reside la elección de Francia. Con la cooperación que puede prestar Plutón se producirán las condiciones que lle­varán a la revelación en Virgo (que rige el alma de París), siendo posible ‑en conexión con este poderoso e influyente país‑ una contribución a la vida de la humanidad, de gran eficacia para traer las nuevas y deseadas condiciones a Europa, pero las exigencias de Francia, para su propia seguridad personal, deben ceder su lugar a la seguridad del todo, contra la agresión, el mal y el te­mor; deberá dar fin a sus ideas de venganza o desmembramiento de otros países, en bien de su propio interés, si la verdadera alma de Francia puede ser expresada.

 

Por lo tanto los siguientes signos (energía cósmica) y los pla­netas trasmisores de energía solar y cósmica, son los factores en­carnados actualmente que condicionan a Francia.

 

FRANCIA

 

1. Piscis ‑-con sus regentes: Júpiter y Plutón.               (la nación)

2. Leo‑-con su regente: el Sol.                                     (la nación)

 

3. Virgo‑-con sus regentes: Mercurio, la Luna, Júpiter.  (París)

4. Capricornio‑-con sus regentes: Saturno y Venus.       (París)

 

5. Influencias de rayo, de naturaleza indirecta, que llegan vía los regentes planetarios:

1.      2do. rayo --Amor‑Sabiduría, vía Júpiter y el Sol. Son los más poderosos.

2.      1er. rayo‑-Poder o Voluntad, vía Plutón. Es también el Rayo Destructor y puede matar la influencia de Leo.

3.      3er. Rayo ‑-Inteligencia Activa, vía Saturno. Coopera con la personalidad de tercer rayo de Francia, ofreciendo aho­ra Saturno una oportunidad muy definida, por medio del enfoque de poder que existe hoy en París.

d.  4to. rayo‑-Armonía a través del Conflicto, vía Mercurio. ¿Puede Francia trabajar por la armonía del mundo en el período de posguerra?

e.  5to. rayo‑-Ciencia Concreta o Conocimiento, vía Venus. En esta colaboración con el rayo del alma, que es también el quinto rayo, puede causar, por medio de la nación fran­cesa, la culminación de la influencia o genio pisciano.

f.  4to. rayo --Esta vez vía la Luna, ayudando así la tarea de Mercurio. y provocando el conflicto interno necesario que liberará a Francia de Leo y del control de su personalidad autocentrada.

 

Llamaré la atención sobre el hecho de que la astrología, en la que estoy insistiendo, concierne a las energías efectivas ‑con lo que ellas son y de donde provienen. Vuelvo a repetir, como lo he hecho frecuentemente, que no me ocupo de la astrología profé­tica. En el futuro, el énfasis de la astrología será puesto sobre las energías disponibles, el uso que el sujeto hace de ellas y la oportunidad que ofrecen en un momento dado.

 

Me he referido a Francia, algo detalladamente, para que pue­dan apreciar el alcance de las influencias que determinan a cual­quier nación y hacen de, ella lo que es en cierta época. La com­binación del poder pisciano en la era de Piscis, más la potente naturaleza de Leo, permitió a Francia en un tiempo expresar bas­tante fenoménicamente su subjetiva tendencia innata de salvar al mundo (porque Francia está esencialmente en el Sendero de los Salvadores del mundo); esta tendencia fue ayudada por la brillan­te y clara visión de los rayos quinto y tercero, con sus prejuicios intelectuales, además de la oportunidad ofrecida por Saturno, el regente de París. Esto permitió a Francia realizar la gran Revolu­ción Francesa y asestar uno de los mayores golpes para liberar a la humanidad de la esclavitud. Esto ocurrió dos veces en la era de Piscis: una, cuando se firmó la Carta Magna en Runnymede y otra en la Revolución Francesa. El reconocimiento de la impor­tancia de los derechos de la humanidad, como un todo, llegó al mundo por intermedio de Francia y marcó un punto elevado y culminante en la evolución de la nación. Desde entonces, Capri­cornio y Plutón han causado la cristalización y la muerte o tem­poraria oscuración, del entonces emergente aspecto alma (hablan­do simbólicamente), y la nota emitida por Francia no ha sido al­truista. Las fuerzas del alma están actuando, pero Francia se halla todavía regida predominantemente por la personalidad y los as­pectos egoistas de las influencias de Leo. A Francia aún le intere­sa más Francia que la humanidad, y la cuestión es: ¿Puede realizar la terrible tarea de descentralizarse, de sacrificarse por el bien común, de renunciar a sus sueños por la visión del todo y hollar así nuevamente y con más plenitud el Sendero de un Salvador del Mundo? Aún no hay signos de esto; cuando llegue el momento de los tratados de paz, se verá más claramente el camino que tomará Francia y si trabajará por la paz y la seguridad del todo, con amor y sabiduría, o sólo por Francia, con brillante intelecto y egoísmo.

 

Brevemente analizaremos uno o dos países más, para que los estudiantes puedan hacer comparaciones y comprender las rela­ciones y futuras posibilidades.

 

Alemania está regida por Aries, y muestra la poderosa in­fluencia de este primer signo, en combinación con la de su alma de cuarto rayo (el Rayo de Armonía a través del Conflicto). Con una simple interpretación de esto, deducimos que se observa el comienzo de una nueva fase y ciclo en la historia del país, que adquiere prominencia a través del conflicto, pero que es esencial­mente un proceso de liberación del alma a una expresión más plena. Está regida también por Piscis que coopera con la influen­cia de su personalidad de primer rayo, el Rayo del Poder y el del Destructor. Todo el problema de las relaciones franco‑germa­nas está ligado con este hecho, porque el alma pisciana de Fran­cia y la personalidad pisciana de Alemania, deben oportunamen­te ponerse de acuerdo, y ¿no es acaso evidente que la verdadera solución está en manos de Francia, la cual debe permitir que su al­ma controle? Debido a esto, al finalizar la era de Piscis dichas relaciones han llegado a un punto focal. Francia posee una personali­dad integrada que Alemania no tiene; Francia es mental, mientras que Alemania es predominantemente astral; Francia en consecuen­cia es más poderosa y su personalidad de Leo puede ejercer un fuer­te control, en detrimento de la futura comprensión mundial, o sino ejercerlo su alma para cumplir los fines de la Jerarquía. Como es sabido, Berlín está controlada por Leo desde el ángulo de la per­sonalidad, y aquí nuevamente se destaca la relación entre estos países. Ambos están poderosamente influidos por este signo del autointerés y de la individualidad y también por Piscis. No pue­den evadir esta relación. De allí el choque constante entre ellos, por el predominante autointerés de Leo (que rige las dos perso­nalidades). La preocupación por las actitudes presentes no debe conducir al olvido del pasado. Francia no debe olvidar las guerras napoleónicas, ni Gran Bretaña la de los Boers. Existe en el pasado de todas las naciones muchas cosas que pueden ser olvidadas, es­pecialmente si se han aprendido las lecciones proporcionadas por un mayor desarrollo espiritual. Tampoco Estados Unidos debe ol­vidar que es parte del continente europeo trasplantado al otro lado del océano, y que la historia europea con sus éxitos, errores y pecados, también le pertenece, cosa que mucha gente olvida, elu­diendo así su responsabilidad. Lo que ocurre en el mundo de hoy es un acontecimiento mundial, no un hecho continental o local.

Por lo tanto, Alemania está controlada por las siguientes ener­gías y fuerzas, y un estudio de las consiguientes interrelaciones deberá ser de interés para el estudiante de mente abierta y sin prejuicios.

 

ALEMANIA

 

1. Aries ‑ con sus regentes: Marte, Mercurio y Urano.             (la nación)

2. Piscis ‑ con sus regentes: Júpiter y Platón.                           (la nación)

 

3. Escorpio ‑ con sus regentes: Marte y Plutón.                       (Berlín)

4. Leo ‑ con su regente: el Sol.                                                (Berlín)           

 

5.    El rayo del alma. ‑ Armonía a través del Conflicto. 4to.

6.    El rayo de la personalidad. ‑ Voluntad o Poder. 1ro.

7.    Las influencias, de rayo, de naturaleza indirecta, que llegan por intermedio de, los regentes planetarios:

 

1.      6to. rayo ‑ Idealismo o Devoción, vía Marte, que rige a Aries y es el doble regente de Escorpio. Esto crea el fa­natismo y la devoción irrazonable y la ciega aceptación de las condiciones, tan características del país en la actuali­dad. Constituye la virtud mal encaminada.

2.      4to. rayo ‑ Armonía a través del Conflicto, vía Mercurio, colaborando con el rayo del alma, intensificando las condi­ciones antagónicas que conducen a un choque entre el idea­lismo y los hechos, entre Francia y Alemania y entre los grupos dentro de Alemania misma.

3.      7mo. rayo ‑ Orden Ceremonial o Ritual, vía Urano. Afecta a las masas, pues es el regente jerárquico, y (por el grado de evolución) conduce a una fácil estandarización y regi­mentación. El séptimo rayo también enfoca o "arraiga al primer rayo" y conduce al poder directivo otorgado a las masas.

4.      2do. rayo ‑ Amor‑Sabiduría, vía Júpiter y el Sol, regente de Leo. De este modo el rayo de la personalidad de la na­ción y el rayo de la personalidad de Berlín, tienden en esta etapa a expresar el amor propio.

5.      1er. Rayo ‑ Voluntad o Poder, vía Plutón como regente de Piscis, gobierna a la personalidad de la nación en colabo­ración con el poder de matar de Escorpio, al cual rige, Y éste gobierna a Berlín. Esta tremenda actividad del agente destructor, en lo que a Alemania concierne, está neutrali­zada por la influencia de Júpiter. No obstante es muy po­derosa.

 

Todo tiende a demostrar que el pueblo alemán, que no cons­tituye una raza integrada, es en gran parte víctima, y puede ser guiado con toda facilidad por el camino recto, así como ha sido guiado ahora a desarrollar las actuales actividades. Sin embargo, ha proporcionado un excelente medio por el cual el antiguo con­flicto atlante puede ser precipitado y traído a la superficie, y la vieja contienda entre el materialismo y las Fuerzas de la Luz puede resolverse finalmente en este particular ciclo mundial. Ale­mania es un médium, como lo fue su dictador, según indiqué ante­riormente; las influencias Leo‑Aries produjeron al dictador. La personalidad pisciana de Alemania (signo regente de la medium­nidad) justifica la aparentemente fluida captación de lo esencial y la incapacidad de su pueblo y de su gobierno regente, para cum­plir los compromisos. La influencia de sexto rayo que llega vía Marte, aplicada marcialmente, y la carencia de verdadero amor espiritual, desvirtuado en devociones sentimentales de la persona­lidad, explica temporariamente la negligencia de la masa por de­fender a los oprimidos y por las cosas relacionadas con los princi­pios superiores. Esa necesidad es comprendida por muchos en Alemania, pero la actitud negativa de la personalidad pisciana constituye un gran obstáculo y explica por qué ha confundido a quienes conocen y aman al pueblo alemán. En la actualidad pre­dominan las influencias de Marte, Leo y Piscis, en su parentesco y octava inferior. Lo que puede contrarrestar esta triste situación es la influencia de Escorpio, el signo del discipulado y uno de los signos de la muerte en el zodíaco.

 

La lucha por el alma del pueblo y para que ella controle real­mente, está teniendo lugar hoy en Berlín, y mucho depende del resultado de este conflicto. Francia, cuya alma está regida por Piscis, el Salvador del mundo, puede hacer mucho para liberar la personalidad pisciana de Alemania. He aquí la encrucijada del problema mundial. Gran Bretaña con su rayo egoico regido por Géminis (con la comprensión que posee de la naturaleza del alma y de la personalidad), puede ayudar mucho.

 

No puedo extenderme más, excepto señalar que para las na­ciones y los individuos, la primera gran crisis en Escorpio, en el sendero del discipulado, tiene efectos determinantes en el futuro.

 

Al considerar a Gran Bretaña, vemos primeramente que el signo regente es Géminis, desde el punto de vista del alma del pueblo, y que Tauro gobierna la forma externa material de la nación; este factor ha llevado a su pueblo a aparecer ante el mun­do bajo el símbolo de John Bull, que expresa la personalidad bri­tánica. Ciertos astrólogos creyeron que Gran Bretaña está regida por Aries, y es verdad en lo que atañe a esa pequeña parte de­nomina Inglaterra; pero me refiero a todo el imperio y no a una fracción. La influencia de Géminis ha llevado al pueblo británico a un constante movimiento e inquietud; lo ha impulsado a cruzar y recruzar el océano e ir hasta los confines de la tierra, y retornar repetidas veces al centro de donde originó. Tal es la característica de la raza. La influencia de Géminis ha producido (observando la tarea de la nación desde el ángulo inferior o de la personalidad) la secreta y a veces tortuosa diplomacia y la sutileza que ha caracterizado la actividad política de Gran Bretaña en el pa­sado. Con frecuencia se desconfía de las personas de Géminis; el efecto de Géminis en esta línea no hace de Gran Bretaña una excepción. Ése recelo era justificado en el pasado, pero no ahora, porque la nación es vieja y experimentada y está aprendiendo con rapidez las lecciones que debe dominar. Hasta ahora, desde el punto de vista superior, Géminis no ejerce todo el control, porque el alma de Gran Bretaña sólo recientemente está luchando por expresarse. Durante muchas épocas Tauro ha ido a la cabeza con sus fines materialistas, sus deseos de posesión, su voluntad arro­gante y su ciega marcha hacia la posesión de lo deseado. Penetra­ción y movimiento son dos cualidades que Géminis y Tauro han otorgado a la raza. Londres, centro cardíaco del imperio, es regido espiritualmente por Leo y materialmente por Libra, por lo tanto el factor egoico que vincula a Gran Bretaña con Francia debería ayudar espiritualmente a la naturaleza leonina de la personalidad francesa. Sin embargo, la cualidad espiritual de este signo no domina la política británica, sino principalmente el aspecto Libra. Gran Bretaña se considera a sí misma como que mantiene el equilibrio del poder entre las naciones, otorga justicia e indica los correctos métodos de la ley y el orden; sin embargo a veces su naturaleza de Géminis contrarresta esto, mientras que Tauro fre­cuentemente la enceguece y no le permite ver la realidad. Tam­bién el aspecto Leo vincula a Londres con Berlín, pero es Leo en su aspecto más autoafirmativo, y a ello se debe alguna de las difi­cultades y también la estrecha e ineludible relación entre Londres­-París‑Berlín, un triángulo de fuerza que condiciona muy podero­samente a Europa. En estas tres ciudades reside el destino de la raza de los hombres para el futuro inmediato, y nuevamente sur­ge la pregunta: ¿las futuras decisiones se basarán en el bien de la totalidad o de una parte del todo?

 

La fuerza de Leo en Gran Bretaña atrajo originalmente la fuerza de Leo en Francia, que condujo a la conquista Normanda del siglo XI. Menciono esto porque indica la relación y los resul­tados demostrados por tal relación, pero no porque ese acontecimiento pasado tenga alguna repercusión de valor en la actualidad.

 

Existe una relación más estrecha entre los Estados Unidos de América y Gran Bretaña que entre cualquier potencia continen­tal, porque Géminis es el signo regente de ambos países y poseen, en muchas maneras, una vibración sincronizada. Sin embargo, Estados Unidos tiene poca influencia taurina y tenemos en conse­cuencia los frecuentes malentendidos entre ambas potencias. Es­tán muy ligadas entre sí, y el bienestar de una significa mucho para la otra, en tal grado que la tendencia de interpretar mal las acciones y móviles de cada cual, no es ayudada por la fluidez de Géminis. Sin embargo, la arrogancia y voluntad propia del Toro deben dar lugar a la fluida comprensión de la conciencia incluyente de Géminis, y esto es algo muy difícil que el temperamento británico lo capte en estos días. Están muy seguros de su rectitud y tan convencidos de su sabiduría, que tienden a olvidar que las buenas intenciones a menudo son neutralizadas por los malos mé­todos. Son justos y sabios, pero su técnica de propia suficiencia y su ceguera, respecto a los puntos de vista de los demás pueblos, no han contribuido a la paz mundial, lo cual indica el control que ejerce Tauro. Agregaré que la creencia de la raza germana de que constituye la super raza; el nacionalismo intenso de los franceses que los lleva a creerse poseedores de una cultura superior a la de cualquier otra raza; el comprobado orgullo de los británicos que los lleva a considerar que están siempre en lo correcto, y la estre­pitosa autoafirmación de los estadounidenses que los lleva a con­siderar a su país como la esperanza del mundo, tienen en realidad poca diferenciación entre sí y todos indican similarmente el con­trol que ejerce la personalidad. Como saben, esto debe ser superado, tanto por las naciones como por los individuos.

 

Por lo tanto las siguientes energías gobiernan a Gran Bretaña, actuando a través de los signos zodiacales y los planetas regentes:

 

GRAN BRETAÑA

 

1 . Géminis ‑ con sus regentes, Mercurio, Venus y la Tierra.                  (la nación)

2. Tauro ‑ con sus regentes, Venus y Vulcano.                                      (la nación)

 

3. Leo ‑ con su regente, el Sol.                                                              (la capital)

4. Libra ‑ con sus regentes, Venus, Urano y Saturno                              (la capital)

 

5. El rayo del alma ‑ Amor‑Sabiduría. 2do.

6. El rayo de la personalidad ‑ Voluntad o Poder. 1ro.

7. Las influencias de rayo de naturaleza indirecta que llegan vía los regentes planetarios:

 

a.  4to. rayo ‑ Armonía a través del Conflicto, vía Mercurio, que conduce a un vínculo definido con Alemania (como lo indica el estudio de las clasificaciones anteriores). Esto ex­plica la historia guerrera de Gran Bretaña, pero actualmen­te trata de lograr la armonía del imperio.

b.  5to. rayo ‑ Conocimiento Concreto o Ciencia, vía Venus. Es interesante observar que este rayo vincula muy estre­chamente a Gran Bretaña con Francia, no figurando en cambio entre las influencias que afectan a Alemania. Ve­nus rige a Tauro y a Libra como también a Géminis, de allí la bien desarrollada mente concreta inferior de la nación británica, Sin embargo necesita desarrollar la mente in­tuitiva.

c.  3er. rayo ‑ Inteligencia activa o Adaptabilidad, vía la Tie­rra y el planeta Saturno, que figura entre los regentes de Libra. He aquí la clave de por qué el Imperio Británico abarca la Tierra, pues existe una estrecha conexión entre la Tierra, corno un todo, y Gran Bretaña. Vincula también a Gran Bretaña con la personalidad de tercer rayo de Francia.

       d.  1er. rayo ‑ Voluntad o Poder, vía el planeta Vulcano. Hay en el primer rayo, cuando se expresa por medio de Vul­cano, muy poco del aspecto Destructor, como en la influen­cia planetaria de Plutón, otro agente de primer rayo. Ha­llamos nuevamente en este regente de la personalidad tau­rina de Gran Bretaña, un vínculo con la personalidad de primer rayo de Alemania. Además justifica la forja de las cadenas que vinculan a todo el imperio, convirtiéndolo en una unidad por medio de la voluntad del pueblo.

       e.  2do. rayo ‑ Amor‑Sabiduría, vía el Sol, el regente de Leo que rige el alma de Londres, siendo también un canal para la fuerza egoica del imperio británico, que es esen­cialmente la de amor‑sabiduría, cuando halla su real ex­presión y no está controlada ni dominada por la influencia de Libra.

f.   7mo. rayo ‑ Orden Ceremonial o Ritual Organizado, que llega a nuestro planeta vía Urano y da al imperio su arrai­gado control en el plano físico sobre lugares y circunstan­cias, sus fundamentos legales, en colaboración con Libra, y su amor por la ley y el orden, proporcionando así plena expresión a las energías de primer rayo del Imperio Bri­tánico.

 

Un estudio de la interacción de estas energías y fuerzas jus­tificará adecuadamente a Gran Bretaña y sus actividades, las cua­les indican además ciertas líneas precisas de afinidad y señalan el camino de las inminentes posibilidades de reajustes, si se le permi­te expresar el amor, poder básico motivador del alma británica. Hasta ahora principalmente Tauro y Leo y también Libra, han matizado las actitudes, decisiones y actividades británicas. ¿Puede cambiar Gran Bretaña ‑si mantiene la voluntad hacia el orden y el juicio equilibrado que le otorga Libra‑ y eliminar los aspec­tos taurinos que la han llevado a buscar ciegamente lo que desea y a obtener sus fines, por su poderosa personalidad? Un destino iró­nico determina que esta gran nación, que durante siglos ha sido una de las principales agresoras del mundo, debe ahora poner fin, con ayuda de Francia (que posee una tendencia agresiva similar), al período de agresión y ser así utilizada para inaugurar una era de cooperación, de comprensión y de responsabilidad, mutuamente compartida. El futuro del mundo reside actualmente en manos de Francia y Gran Bretaña, y la felicidad mundial estaría asegurada si controlara la energía del alma de ambos países y se rechazaran los objetivos y ambiciones de la personalidad.

 

Sólo me puedo referir brevemente a las energías que motivan y condicionan al imperio italiano y a los Estados Unidos, y dejaré que ustedes hagan sus propias deducciones y aplicaciones. Rusia está aún en estado embrionario, le corresponde desempeñar su par­te en Oriente más que en Occidente, siempre que siga las líneas in­dicadas. Sus dos signos regentes son Acuario y Leo y su real fun­ción en el concierto de las naciones está muy lejos cuando florezca en el futuro la era acuariana y haya sido neutralizado el control que ejerce Leo sobre la personalidad rusa. Los planetas que tienen mayor influencia sobre Rusia, son: el Sol (2do. rayo), Urano (7mo. rayo), Júpiter (2do. rayo) y la Luna (4to. rayo). Esta combina­ción es muy interesante y humanitaria y, a la larga, no es destruc­tiva. En la actualidad dominan los peores aspectos de la fuerza intensamente individualista de Leo, pero esto no durará, como lo probará eventualmente la historia. El niño cruel y bullicioso puede convertirse, en la vida adulta, en un controlado humanista, y ello lo indican las poderosas influencias en el horóscopo de Rusia.

 

También tenemos en Italia a Leo, relacionando Italia y Fran­cia, Gran Bretaña y Berlín ‑que poseen a Leo como signo regente, ya sea para las naciones o las ciudades principales. En consecuen­cia, no existe la posibilidad de que alguna de esas cuatro potencias puedan eludir su relación. Italia está más estrechamente vinculada con Gran Bretaña que con Francia, porque Roma está regida por Tauro y Leo, lo cual la vincula con Gran Bretaña debido a la si­militud de vibración. Francia tendrá que reconocer esto como tam­bién Italia y Gran Bretaña.

 

La personalidad de Italia está regida por Sagitario, el signo del discípulo centralizado, y debido a ello tenemos el objetivo in­desviable del estado italiano y su negativa a apartarse de ciertas actitudes y determinaciones. Italia ve más claramente que Ale­mania los principios involucrados en esta época, y aunque Roma esté cegada a veces por la influencia de Tauro, que la induce a precipitarse ciegamente hacia una meta, sin reparar en las con­secuencias e implicancias, sin embargo, la línea recta interna de la prevista y planificada actividad, mantendrá esencialmente a Italia fiel a su objetivo.

 

Las siguientes fuerzas condicionadoras aclaran suficientemen­te la historia de Italia:

 

ITALIA

 

1. Leo ‑ con ‑ su regente, el Sol.                                                 (la nación)

2. Sagitario ‑ con sus regentes, Júpiter, la Tierra y Marte.           (la nación)

 

3. Tauro ‑ con sus regentes, Venus y Vulcano.                              (la capital)

4. Leo ‑ con su regente, el Sol.                                                      (la capital)

5. Rayo del alma ‑ Ideales, Devoción, 6to.

6.. Personalidad ‑ Armonía a través del Conflicto, 4to.

7. Las influencias de rayo, de naturaleza indirecta, que llegan a través de los regentes planetarios:

 

a.  2do. rayo ‑ Amor‑Sabiduría, vía el Sol y Júpiter. Esto relaciona una vez más a Italia con el alma de segundo rayo de Gran Bretaña, tendiendo a una comprensión bá­sica. Debo señalar aquí que en la influencia de segundo rayo domina el aspecto sabiduría más que el del amor. El amor es en realidad sabiduría comprensiva en expre­sión activa.

b.  3er. rayo ‑ Inteligencia Activa, vía la Tierra. Esta influen­cia de la Tierra, en el pasado, dio a Italia su dominio mun­dial e impelió a su personalidad a pensar en otro imperio mundial.

c.   6to. rayo ‑ Devoción e Idealismo, vía Marte. Recordaré que el rayo egoico de Italia es también el sexto. Tenemos por lo tanto, la influencia de Marte dominando la historia de Italia y Roma, y esta tendencia marciana subyace en la base del eje ítalo‑germano. Sin embargo no constituye hoy el factor controlante.

d.  5to. rayo ‑ Conocimiento Concreto o Ciencia, vía Venus. Esta influencia es también dominante en Gran Bretaña, estableciéndose nuevamente una estrecha relación entre ambos países, de lo cual existe un pequeño y curioso ejem­plo que se manifiesta como la actuación casi uniforme de esta inclinación científica hacia el bien de todo el mundo (Venus relacionado con Júpiter), y ello es la invención del teléfono por Alexander Graham Bell y el descubrimiento de la radio por Marconi.

e.  1er. Rayo ‑ Voluntad o Poder, vía Vulcano, el forjador y trabajador de los metales, cuya influencia, en este caso, está estrechamente asociada con el aspecto no desarrollado de la influencia de Leo.

 

En lo antedicho hallarán muchas cosas explicativas y otras que aclararán las relaciones anglo‑italianas. El destino de estos dos países está íntimamente ligado y ambos pueden afectar poderosa­mente a la raza germana e influir para adaptarse a la vida y ob­tener una discriminación más sabia, lo cual requerirá el respaldo de Francia, cuando el alma de este país controle.

 

Me ocuparé ahora de los factores controladores de otro país, Estados Unidos de América, indicando las influencias que actúan hoy y que están en proceso de dar fin a la etapa adolescente de ese país, permitiéndole alcanzar su plena madurez.

Este vasto territorio está regido por Géminis, que lo vincula estrechamente con Gran Bretaña, como también por Acuario, co­mo regente de su rayo del alma. Esta combinación de una persona­lidad de sexto rayo regida por Géminis, y un alma de segundo rayo (como tiene Gran Bretaña) regida por Acuario, es poderosa en lo que respecta al poder y utilidad futuros. La ciudad capital, Washington, está regida por Cáncer y Sagitario, y esto lleva a Estados Unidos u actuar como el cangrejo (Cáncer), a preocuparse de su propia casa que lleva a cuestas, y a desaparecer, ocultándose ante la primera señal de dificultades. Debido a que la influencia de Sagitario es fuerte, existe una poderosa determinación de man­tenerse centralizado en cualquier decisión que se tome, pues la personalidad de sexto rayo obliga a veces a cumplirlo hasta el punto de ciego fanatismo, en detrimento de la amplia visión, ne­cesaria en tiempos como los actuales.

Análogamente a Rusia, este país está en formación y ‑como he dicho en otra parte‑ a medida que cambia, el poder de la na­ción cambiará, y ahora realmente está cambiando de Washington a Nueva York, aminorándose paulatinamente la influencia de Cán­cer, y el país ocupará su lugar, como pueblo adulto, entre las na­ciones. Su naturaleza regida por Géminis y su alma acuariana, proveerán (cuando se desarrollen y equilibren) un notable canal par a la expresión humana. Observarán que ninguno de sus regen­tes zodiacales lo vincula con Francia, excepto indirectamente por medio de Cáncer, polo opuesto de Capricornio, uno de los regen­tes de París. Ésta es la causa del pequeño porcentaje, hablando relativamente, de franceses que emigran a los Estados Unidos; existe un vínculo más estrecho con Italia que con Francia, de allí su gran población italiana, pues Sagitario rige tanto a Italia como a Washington. Por lo tanto las influencias son:

 

1.    Acuario ‑ con sus regentes, Urano, Júpiter y la Luna.                     (la nación)

2.    Géminis ‑con sus reo entes, Mercurio, Venus y la Tierra.               (la nación)

 

3.    Cáncer ‑ con sus regentes, la Luna y Neptuno.                               (la capital)

4.    Sagitario ‑con sus regentes, Júpiter, la Tierra y Marte.                   (la capital)

 

5. El rayo del alma ‑ Amor‑Sabiduría, 2do.

6. El rayo de la personalidad ‑ Idealismo‑Devoción, 6to.

7. Las influencias indirectas, por intermedio de los regentes planetarios, son muchas, y en consecuencia los rayos que condicionan a este país también numerosos, debido a la mezcla de razas que existe allí. Dichas influencias son once, porque la Tierra presenta dos aspectos y la Luna vela a Vulcano y a Urano.

 

a.  7mo. rayo‑Orden y Magia, vía Urano. Esta influencia ha sido heredada del mundo atlante, que aún rige el aspecto territorial de Estados Unidos, remanente de la antigua Atlántida, y produce los numerosos grupos mágicos, espi­ritistas y ocultistas, que florecen hoy en Estados Unidos.

b.  2do. rayo ‑ Amor‑Sabiduría, vía Júpiter, vinculado íntima­mente a Estados Unidos con Gran Bretaña e indirectamente con Francia.

c.  4to. rayo ‑ Armonía a través del Conflicto, vía la Luna, que vela en este caso al planeta Vulcano, el cual "forja en su yunque, a golpes y fuego, esa red vinculadora que abarca toda la nación y la mantiene unida". Este rayo produce esa condición que une Alemania a Estados Unidos, porque el cuarto rayo es el rayo del alma alemán, y el primer rayo que Vulcano trasmite vía la Luna, vincula el alma y la per­sonalidad alemanas con los Estados Unidos. Esto explica el gran número de alemanes que van a ese país para evadirse de la actividad de la personalidad de Alemania, que se ex­presa por medio del aspecto destructor del primer rayo.

d.  4to. rayo ‑ Menciono este rayo por segunda vez, porque se expresa por medio de Mercurio, el Mensajero, y destaca el aspecto armonía en contraposición con el aspecto conflicto, precipitado por la Luna conjuntamente con Vulcano. La relación Luna‑Vulcano origina el conflicto político que siempre se está librando en Estados Unidos.

e.  5to. rayo ‑ Conocimiento Concreto y Ciencia, vía Venus. Este rayo confiere la inteligencia tan notable que caracteri­za al pueblo norteamericano, y eventualmente determinará las líneas que deberán seguir su educación y sus organiza­ciones religiosas.

f.  3er. rayo ‑ Inteligencia Activa o Adaptabilidad, vía la Tie­rra, "enraizando" al pueblo norteamericano y haciendo que el suelo constituya básicamente su problema. De allí la preponderancia de la agricultura en la conciencia pública, y la preocupación del gobierno por los problemas algodone­ros, las zonas maiceras y muchas otras cuestiones de importancia.

g.  6to. rayo ‑ Idealismo o Devoción, vía Marte. Esto aumenta grandemente el poder de la personalidad de sexto rayo de Estados Unidos, presentando problemas muy reales a un pueblo joven, que siempre tiene tendencia a ser fanático y excluyente. La exclusividad es una de las mayores debi­lidades de quien pertenece al sexto rayo.

h.  4to. rayo ‑ Esta influencia figura frecuentemente, como puede verse, pero esta vez lo hace a través de la Luna cuando vela a Urano, produciendo un conflicto diferente del que tiene lugar cuando la Luna vela a Vulcano o tras­mite directamente la energía de cuarto rayo. Urano es el médium del 7mo. rayo, y su función al mezclarse con el cuarto rayo, vía la Luna, consiste en establecer una rela­ción mágica entre las diversas nacionalidades que existen en Estados Unidos, y fusionarlas en un todo homogéneo ‑aunque actualmente no es así.

 

Por eso las influencias que afluyen hoy a los Estados Unidos son muy numerosas y relacionan al país prácticamente con todos los de Europa, causando a veces situaciones caóticas y mucha confu­sión de ideas. Sin embargo, produce una vida nacional tan rica que constituye un buen augurio para el futuro. Un estudio de lo que he dicho y la observación de las diversas clasificaciones, probarán que es completamente imposible, para el pueblo norteamericano, disociarse de Europa y del resto del mundo.

 

5. La Significación de ciertas Ciudades.

 

Las energías que hemos considerado son liberadas sobre nues­tra vida planetaria por medio de ciertas grandes entradas. Actual­mente cinco de ellas están diseminadas por el mundo. Donde quie­ra que se encuentre una de esas entradas para la fuerza espiritual, siempre habrá una ciudad de importancia espiritual en la misma localidad. Estos cinco puntos de afluencia espiritual son:

 

1. Londres ...................... para el Imperio Británico.

2. Nueva York ............... para el Hemisferio Occidental.

3. Ginebra ................ . .   para Europa, incluyendo la' U.R.S.S.

4. Tokio ................... .     para el Lejano Oriente.

5. Darjeeling ............. ..    para la India y la mayor parte de Asia

 

Más adelante se agregarán dos puntos más, pero aún no ha llegado el momento. Por medio de esos cinco lugares y las zonas circun­dantes, afluye la energía de cinco rayos, condicionando al mundo de los hombres, dando lugar a resultados de profunda significación

y determinando la tendencia de los acontecimientos. Estos cinco puntos de energía condicionadora (a pesar de que la energía que afluye a través de Darjeeling no ha llegado aún a la plenitud de su fuerza) forman dos triángulos de fuerza en sus interrelaciones:

 

1. Londres .................................. Nueva York           Darjeeling.

2. Tokio ..................................... Nueva York           Ginebra.

 

Ginebra y Darjeeling son dos centros por los cuales puede ser dirigida la energía espiritual pura, con mayor facilidad que por los otros tres; en consecuencia, constituyen los puntos más elevados de sus respectivos triángulos. Son más subjetivos en su influencia, que Londres, Nueva York o Tokio. Juntos forman los cinco centros de la "energía impelente" de hoy.

 

Quizás interese también conocer los rayos regentes y los sig­nos astrológicos de estos cinco centros, pero no debe olvidarse que los rayos de la personalidad cambian de un período a otro, en lo referente a países y ciudades, del mismo modo que los seres hu­manos individuales:

 

Ciudad                           Alma                    Personalidad                       Signo

 

Londres ………………5to. rayo.. .…………7mo. rayo………………..Géminis

Nueva York .... .............2do. rayo ................3er. rayo ...........................Cáncer

Tokio............... .............6to. rayo..................4to. rayo.……...................Cáncer

Ginebra ........... .............1er  rayo ..................2do. rayo..........................Leo

Darjeeling ........ ……….2do. rayo …………..5to. rayo .....….................Escorpio

 

Si los estudiantes analizan esta información en conexión con lo dado en otras partes, respecto a las naciones y otras ciudades, po­drán ver las interrelaciones que van surgiendo en los asuntos mun­diales, como resultado de la acción de esas fuerzas y energías que son, por lo tanto y hasta cierto punto, inevitables. Quizás el uso de la energía. puede hacerse en líneas erróneas, produciendo sepa­ración y dificultad, o en líneas correctas, que conducirán eventual­mente a la armonía y a la comprensión, pero la energía está allí y debe hacer sentir sus efectos. Como ocurre en la vida del individuo y como resultado de la acción de la energía egoica sobre el aspecto forma, dominará uno u otro de los rayos. Si la persona o nación está espiritualmente orientada, el resultado del impacto de la ener­gía será bueno y llevará a la realización del plan divino, y así será totalmente constructivo. Donde domina la fuerza de la personal­idad los efectos serán destructores, y pueden obstaculizar temporariamente el Propósito divino. Sin embargo, hasta la fuerza que está dirigida hacia fines destructivos puede trabajar y finalmente trabaja, para el bien, porque la tendencia de la fuerza evolutiva es inalterable, pues está basada en la Voluntad al bien de la Divi­nidad misma. La afluyente energía del alma puede ser retardada o acelerada, de acuerdo al propósito, aspiración y orientación de la entidad (humana o nacional), puede expresar el propósito del alma o el egoísmo de la personalidad, pero triunfará inevitable­mente el anhelo de mejoramiento.

Toda la cuestión de los centros planetarios y de la energía que liberan, es lógicamente de gran interés, y si sólo lo comprendieran, de suprema importancia. Una gran verdad subyace velada detrás de la tendencia de todos los pueblos, a considerar sagrados ciertas ciudades y lugares consagrados por su valor espiritual, convirtién­dolos en la meta de sus peregrinaciones; en conexión con el ser hu­mano rige la misma analogía, y es por alguna razón que el cora­zón es considerado en su expresión, más sagrado y deseable que la cabeza. Todo esto indica el reconocimiento innato de la humanidad de que detrás de la forma externa siempre se encuentra lo intan­gible, real y sagrado.

 

Quisiera ampliar algo más el tema de los centros, por los cua­les hoy fluye la energía espiritual, pero debe recordarse que el te­ma de que nos ocupamos es de interés general y no de importan­cia individual. Al argumentar, como debemos hacerlo siempre, de lo universal a lo particular, es esencial que la humanidad relacio­ne su propio mecanismo con el mecanismo mayor (nuestra entera vida planetaria) y ver lo que denominamos "la propia alma", como parte infinitesimal del alma mundial. Es necesario que el hombre relacione su alma con su personalidad, considerando a ambos como aspectos y partes integrantes de la familia humana. Esto será en forma acrecentada. Tal proceso comienza a manifestarse en la constante expansión de la conciencia grupal, racial y nacional, de­mostrada hoy por la humanidad ‑conciencia que se demuestra co­mo. inclusividad espiritual o como tentativa perversa y anormal (desde el punto de vista del alma) de fusionar y mezclar todas las naciones en un orden mundial, basado en cuestiones materia­listas y dominado por una visión también material. Nada de espiritual existió en la visión de los dirigentes de las denominadas po­tencias del Eje; tampoco la visión de las masas ha sido hasta aho­ra adecuada para detener la materialización de esta visión. La in­tención espiritual del género humano crece paulatinamente, y la gran Ley de Contrastes traerá oportunamente la iluminación.

 

El Señor del Mundo, el "Anciano de los Días", está liberando nuevas energías sobre la humanidad, trasmutadas en la fragua del dolor y en la ardiente agonía actual. Dicha trasmutación trae­rá un nuevo poder para el sacrificio, de claudicación incluyente, una clara visión del Todo y un espíritu cooperativo, desconocido hasta ahora, que será la primera expresión de ese gran principio de compartir, tan urgentemente necesario hoy.

 

No hablo aquí en forma idealista ni mística; señalo una meta inmediata y posible; proporciono la clave para un proceso cientí­fico que se está llevando a cabo ante nuestros ojos y que en la ac­tualidad se halla en un punto de crisis.

Debido a que la actual es la raza aria (el término no está em­pleado en el sentido alemán o materialista), los cinco centros a que se ha hecho referencia, cinco puntos focales de energía espi­ritual, son estimulados y vitalizados en forma anormal y delibera­da. La energía que afluye de ellos está afectando profundamente al mundo y a las Naciones Unidas, lo cual encierra una gran espe­ranza para el futuro. Por esta razón Nueva York constituye uno de estos cinco centros y por eso la organización de las Naciones Uni­das debe trabajar allí.

Existen dos centros en nuestro planeta que están aún relati­vamente pasivos, en lo que concierne a cualquier efecto mundial. No les asigno ningún otro punto focal, excepto insinuar que even­tualmente uno de ellos se encontrará en el continente africano y, más tarde aún, muchos millones de años después, se descubrirá otro en la región de Australia. Lo que nos conciernen son los cinco centros de esta quinta raza raíz.

La fuerza que expresa el centro de Ginebra (hoy sin mayor eficacia, aunque más tarde se operará un cambio), corresponde a la de segundo Rayo de Amor‑Sabiduría, con el énfasis puesto en esta época principalmente, sobre la cualidad de la inclusividad. Concierne a la "unión de amor fraternal" y a la expresión de la naturaleza del servicio. Este centro planetario que condiciona al pequeño país suizo, ha producido un poderoso efecto sobre esa nación, y el estudio de esos efectos demostrará las futuras posibi­lidades para el mundo, cuando la afluencia de su energía se halle menos obstaculizada. Ha producido la fusión de tres poderosos ti­pos raciales en formación grupal, pero no por la mezcla de razas como sucede en Estados Unidos, ha permitido que dos sectores relativamente antagónicos del credo cristiano actúen juntos con un mínimo de fricción; ha hecho de Ginebra la sede mundial de la Cruz Roja, actividad mundial que trabaja con verdadera imparcia­lidad con y por los ciudadanos de todos los países y por los prisio­neros de todas las naciones; albergó ese experimento penoso, aun­que bien intencionado, que se denominó la Liga de las Naciones, y nuevamente albergará una liga más real que satisfará la nece­sidad mundial, la cual protegió al pequeño país del atropello agre­sivo de las potencias del Eje. El lema o nota de este centro es: "Trato de fusionar, mezclar y servir".

La fuerza centrada en Londres es de primer Rayo de Voluntad o Poder, en su aspecto constructivo, no en el destructivo. Trata de prestar servicio a la totalidad y a gran costo, y realiza el esfuerzo de expresar la Ley de Síntesis que constituye el nuevo énfasis que afluye desde Shamballa, por eso los gobiernos de muchas naciones hallaron asilo en Gran Bretaña durante la guerra. Además, si las Fuerzas de la Luz triunfan mediante la cooperación del género humano, la energía que se expresa a través de este poderoso impe­rio, tendrá la suficiente potencia para establecer un orden mun­dial, de justicia inteligente y de equitativa distribución económica. La nota clave de esta fuerza es: "Sirvo".

Mediante el centro de Nueva York se expresa la fuerza de sex­to Rayo de Devoción o Idealismo. De allí los conflictos producidos entre las diversas ideologías, y el conflicto principal, entre quienes proclaman el gran ideal de la unidad mundial, lograda mediante el esfuerzo conjunto de las Fuerzas de la Luz, respaldadas por el esfuerzo cooperativo de todas las naciones democráticas, y quienes tratan de impedir con sus actitudes separatistas y ma­terialistas, que Estados Unidos asuma sus responsabilidades y ocupe el lugar que le corresponde en los asuntos mundiales. Si este último grupo tiene éxito en su esfuerzo, privará a Es­tados Unidos de la parte que le corresponde de "los dones de los Dioses en la futura era de paz que seguirá al actual perío­do crítico de incertidumbre", según se dice en El Antiguo Co­mentario. El sexto rayo es militante y activo, místico, pacífico y fútil, y ambos aspectos en la actualidad condicionan a Es­tados Unidos. La nota clave de este centro mundial es: "Ilu­mino el CAMINO"; éste es un privilegio de Estados Unidos, si su pueblo así lo quiere y permite que un humanismo mundial, el propio sacrificio (autoiniciado) y una firme decisión de apoyo a la rectitud, gobiernen sus actitudes y política actuales. Esto se está llevando a cabo con lentitud, y las voces egoístas de los ciegos idealistas, de los temerosos y separatistas, se están desvaneciendo. Todo sucede inspirados por el servicio motivado en el amor. De esta manera las dos democracias principales pueden eventualmen­te restablecer el orden mundial, rechazar el antiguo orden de egoísmo y agresión, e introducir el nuevo orden de comprensión, participación y paz mundiales. La paz será el resultado y no el origen de la comprensión y la participación, como insinúan fre­cuentemente los pacifistas.

 

La fuerza que afluye de Darjeeling en estos tiempos, es la de primer Rayo de Voluntad o Poder. El rayo del alma de la India es el primero, de allí que el efecto inmediato de la fuerza que afluye de Shamballa es estimular la voluntad al poder de todos los dic­tadores, ya sea los seudo dictadores mundiales, como Hitler y su grupo de hombres malignos, los dictadores eclesiásticos de cualquier religión, los dictadores en el campo de los negocios, de cual­quier parte del mundo, o los dictadores menores: los tiranos del hogar. Es interesante observar que la nota clave de la India es: "Oculto la luz", lo cual se ha interpretado como que la luz afluye desde Oriente y que el don de la India al mundo es la luz de la Sabiduría Eterna. Ello es verdad en un sentido, pero en otro más amplio y profundo se comprobará la verdad. Cuando se lleven a cabo la intención y el propósito de la gran Vida que actúa a través de Shamballa y estén en proceso de expresarse, se reve­lará una luz hasta ahora nunca vista ni conocida. Una frase de las Escrituras cristianas dice: "En esa luz veremos la luz", lo cual significa que por medio de la luz de la sabiduría, difundida en nuestros corazones a través de la Sabiduría Eterna, veremos eventualmente la Luz de la Vida misma ‑algo sin significado e inexplicable hoy para la humanidad, pero que se revelará más adelante cuando el actual punto de crisis sea superado. Acerca de su naturaleza y efecto, nada tengo que decir por ahora.

Quisiera intercalar aquí algunas observaciones. Es de gran im­portancia saber que Gran Bretaña y Estados Unidos están estrechamente relacionadas y que dicha relación hará inevitables cier­tas actividades y realidades, cuando el alma de cada una de estas naciones funcione potentemente. La India y Gran Bretaña están vinculadas por medio de la personalidad de primer rayo de Gran Bretaña y del rayo egoico de la India. Las implicaciones son claras e interesantes y también alentadoras. El aspecto conciencia del pueblo británico se va trasladando constantemente a la expresión de su alma de segundo rayo, de allí que se aferre hoy a la oportu­nidad de servir a la humanidad a enorme costo. Lo mismo le ocurre al pueblo norteamericano. Como he dicho, el problema de tras­ladar el idealismo es grande, y siente la tentación de ocultarse de­trás del espejismo de la lucha por un ideal, en vez de reaccionar ante la necesidad mundial y no al rayo del alma, el segundo rayo de amor.

 

Las fuerzas que fluyen por intermedio de Tokio son de primer rayo, en su aspecto materialista inferior. Japón está regido por el rayo egoico, en la conciencia de sus conductores. Su personalidad de sexto rayo responde al llamado de la energía de primer rayo, por eso las presentes desdichadas actitudes y actividades y tam­bién su vínculo con Alemania a través del rayo del alma de ambas naciones, y con Italia por el rayo de la personalidad. De allí, por lo tanto, la alianza del Eje.

 

Quisiera puntualizar aquí que en estas interrelaciones no exis­te un sino inevitable o destino ineludible. El objetivo del discípulo individual es manejar las fuerzas que actúan a través de él, en tal forma, que únicamente dé por resultado el bien constructivo. El discípulo puede abusar de esa energía o bien emplearla para los fines del alma. Lo mismo ocurre con las naciones y las razas. El destino de una nación está generalmente en manos de sus conduc­tores; dirigen las fuerzas nacionales, enfocan las intenciones na­cionales (si son suficientemente intuitivos) y desarrollan las ca­racterísticas del pueblo, dejando en realidad tras de sí, la memoria de los símbolos de la intención, de los ideales o de la corrupción nacionales. Esto puede verse en desarrollo, en forma notable, en los dos grandes grupos rectores de dirigentes mundiales durante la guerra. Los tres grupos de dirigentes del Eje, dominados por el maligno grupo germano, e Italia y Japón luchando en ciertos mo­mentos contra la influencia maligna (pocas veces conscientemen­te, pero con frecuencia inconscientemente), y el segundo grupo ‑los conductores de la causa Aliada. No importa lo que la historia pasada pueda decir respecto a muchas de las naciones aliadas (agresiones, antiguas crueldades y actos equívocos), todas trata­ban y tratan aún hoy de cooperar con las Fuerzas de la Luz y se es­fuerzan por salvar la libertad humana ‑política, religiosa y económica.

 

Quisiera señalar de paso que las dos grandes divisiones del mundo, Occidente y Oriente, están también regidas por ciertas energías de rayo, y son:

 

Occidente ..................... Rayo del Alma .................. 2do. rayo

                                     Rayo de la Personalidad ..... Ato. rayo

Oriente ......................... Rayo del Alma .................. 4to. rayo. .

                                     Rayo de la Personalidad ..... 3er. rayo.

 

Les recordaré que estamos en un período de rayos que cambian, tanto para los individuos y naciones como para los hemisferios y planetas. Si el destino lo dispone, cada uno de éstos podrá evadirse de un rayo menor y penetrar en uno mayor. El estudio de la clasi­ficación anterior arrojará mucha luz sobre la relación interhuma­na. Tres grandes países tienen hoy el destino de la humanidad en sus manos: Estados Unidos de América, Gran Bretaña y Rusia. Una gran fusión y experimentos raciales se están llevando a cabo en dichos países; el gobierno del pueblo se está desarrollando en todos ellos, aunque todavía en estado embrionario. Rusia es demo­rada por una dictadura que terminará muy pronto; Estados Uni­dos por la política corrupta y Gran Bretaña por antiguas tenden­cias imperialistas. Pero los principios democráticos, aunque no con­trolan, están siendo desarrollados; la unidad religiosa se está estableciendo, aunque todavía no funciona, y los tres países están aprendiendo muy rápidamente, pero Estados Unidos actualmente lo hace con mucha lentitud.

 

Occidente y Oriente se hallan vinculados por el rayo de la personalidad de Occidente y el rayo del alma de Oriente; esto in­dica que habrá de producirse con el tiempo un entendimiento, lo cual sucederá cuando el alma occidental de segundo rayo sea el factor dominante. Cuando estas variadas relaciones sean parcial­mente captadas por los pueblos del mundo, se tendrá la clave de muchos de los acontecimientos que tienen lugar hoy y se compren­derá con mayor claridad la meta, y el método para su realización. Todavía hay que realizar un grande y profundo trabajo de inves­tigación, porque la ciencia de las relaciones de la energía está en su infancia.

 

En los próximos años veremos sus beneficios. Lo que en rea­lidad ocurre es un traslado de la conciencia humana, desde su en­foque sobre las energías individuales que actúan mediante algún específico "circulo no se pasa" (individual, nacional, continental o racial); hasta una captación de su interrelación y efectos recí­procos. Esta ciencia puede ser estudiada de varias maneras y desde el ángulo de:

 

1.    Los antagonismos que parecen inevitables y pueden justifi­carse por las energías de rayo, pudiendo ser neutralizados por las energías del alma, correctamente empleadas.

2.    Las fuerzas idénticas, que inevitablemente conducen a intereses y actividades idénticos.

3.    La fusión, la unidad de visión y los objetivos.

4.    La humanidad como un todo. Si se recuerda que la humanidad está regida principalmente por dos rayos (el segundo y el cuarto), se descubrirá que esas naciones y países cuyos rayos regentes son también el segundo y el cuarto, deben desempe­ñar y desempeñarán, una parte importante para determinar el destino humano.

 

Por lo tanto, a través de la energía espiritual que fluye por intermedio de los cinco centros principales del planeta y de acuer­do al vehículo de expresión que recibe su impacto, así será la reac­ción, la actividad y el tipo de conciencia que lo interpenetre y em­plee. El antiguo aforismo ocultista sigue siendo válido: "La con­ciencia depende de su vehículo de expresión, y ambos, de la vida y de la energía, para existir". Esto constituye una ley inmutable.

 

Las cinco ciudades que son la expresión exotérica del centro esotérico de fuerza, y a través del cual la Jerarquía y Shamballa tratan de actuar, son la analogía, en el cuerpo planetario, de los cuatro centros ubicados en la columna vertebral y del centro ajna, en el cuerpo de la humanidad y del individuo. En los tres casos, constituyen "focales, vitales y vivientes puntos de fuerza dinámi­ca", en mayor o menor grado. Algunos expresan predominante­mente la energía del alma; otros la fuerza de la personalidad; aún otros son influidos por Shamballa y también otros por la Jerar­quía. El centro coronario de Occidente está empezando a reaccio­nar a la energía de segundo rayo, y el centro ajna a la energía del cuarto, y en esto estriba la esperanza de la raza de los hombres.

 

Tenemos aquí un vasto campo de investigación. Ésta será de diversas categorías:

 

1.   Investigación de la realidad de la naturaleza espiritual del hombre y de los centros, la naturaleza e influencia de sus pla­netas regentes, su interrelación desde el ángulo de la energía y la cualidad de las fuerzas de rayo que tratan de expresarse, más un conocimiento de los rayos de la personalidad y del alma. De esto surgirá una comprensible captación de la cons­titución humana, que revelará todas las relaciones y produci­rá dos básicos "acontecimientos en el tiempo":

1.      La fusión en la conciencia vigílica de la vida subjetiva y objetiva del individuo.

2.      Una nueva relación entre los hombres, basada en la fusión antedicha.

 

2. Investigación de los diversos centros nacionales y sus energías esotéricas regentes, revelando en forma más universal y con un horizonte más amplio, el destino de la humanidad, en re­lación con sus unidades grupales, grandes y pequeñas. Se es­tudiarán las cualidades del alma y de la personalidad de las naciones; se observarán los centros que enfocan ciertas ener­gías de rayo dentro de cada nación y se investigarán las emanaciones cualitativas de sus cinco o seis ciudades principales. Permítanme dar un ejemplo de lo que quiero significar: las influencias de Nueva York, Washington, Chicago, Kansas y Los Ángeles, serán objeto de investigación científica; se estu­diará la atmósfera síquica y las inquietudes intelectuales; se harán esfuerzos para descubrir la cualidad del alma y la na­turaleza de la personalidad (tendencias espirituales y materialistas) de esos grandes conglomerados de seres humanos que han venido a la manifestación en ciertas y determinadas localidades, por ser la expresión de los centros de fuerza del cuerpo vital de la nación. Se hará análogamente un estudio, en conexión con el Imperio Británico, de las ciudades de Londres, Sydney, Johannesburg, Toronto y Vancouver, con estudios subsidiarios sobre Calcuta, Delhi, Singapur, Jamaica y Madrás, vinculadas todas subjeti­vamente por los estudiantes, en forma imprevista en la actua­lidad. De acuerdo a lo planificado y dependiente de las energías que afluyen por los cinco centros planetarios, existen hoy tres grandes energías fusionadoras o centros vitales en nuestro planeta:

 

a.  Rusia, que produce la fusión y mezcla de Europa oriental, y el oeste y norte de Asia.

b.           Estados Unidos (y más tarde América del Sur) que producen la fusión y mezcla de Europa central y occidental y todo el hemisferio occidental.

c.  El Imperio Británico, que produce la fusión y mezcla de razas y hombres por todo el mundo.

 

Estas naciones tienen el destino del planeta en sus manos. Constituyen los tres principales bloques mundiales, desde el án­gulo de la conciencia y de la síntesis mundial. Otras naciones menos importantes participarán en este proceso con toda indepen­dencia y en completa cooperación, voluntariamente y por medio del perfeccionamiento de su vida nacional, en bien de toda la hu­manidad, y por el deseo de expresar y conservar la integridad de su alma y su propósito nacional depurado (depuración que se realiza actualmente). Sin embargo, la nota clave del vivir humano será emitida por Rusia, Gran Bretaña y los Estados Unidos, no por su poder, su pasado histórico y sus recursos materiales o extensión territorial, sino porque están en condiciones de fusionar y mez­clar los diversos tipos, pues poseen una visión del futuro en su pro­pósito. mundial y no tienen intenciones básicamente egoístas; el gobierno de los pueblos llega hasta las profundidades de cada nación y es fundamentalmente para el pueblo. Su básica Consti­tución, Carta Magna y Declaración de Derechos, son humanas. Otras naciones entrarán gradualmente en línea con estos espirituales requisitos fundamentales, o ‑si ya están basadas en estos principios humanos y no en la autoridad de una poderosa minoría, que explota a una desventurada mayoría‑ cooperarán libremente, con esas naciones principales, en una federación de propósitos y de intereses, hasta el momento en que todas las naciones del mundo vean con claridad la visión, renuncien a sus objetivos egoístas y estén de acuerdo con la unidad del trabajo que debe realizarse para la totalidad. La humanidad surgirá entonces a la luz de la libertad y le será revelada una belleza y propósito espirituales, hasta ahora desconocidos.

 

Comenzando como de costumbre por el estudio del microcosmo, como clave para el macrocosmo, y al mismo tiempo tratando de imaginarse al macrocosmo a fin de comprender el microcosmo, el hombre establecerá algún día una inteligente relación con el todo del cual es parte, y lo hará cooperando conscientemente. De este modo la mente superior y la mente inferior, lo abstracto y lo con­creto, lo subjetivo y lo objetivo, llegarán a ser una unidad funcio­nante y el hombre será íntegro.

No puedo dar aquí la relación de los centros planetarios con el ser humano. Se daría mucho conocimiento con demasiada anti­cipación, antes de que haya suficiente amor en la naturaleza hu­mana para neutralizar el posible mal uso de la energía, con sus consecuencias frecuentemente desastrosas. Los colores, la veloci­dad matemática de las vibraciones más elevadas que emanan de los centros ‑individuales y planetarios‑ y la cualidad (esotéricamente comprendida) de las energías, deben ser tema de investi­gación humana y de autocomprobación. Todas las sugerencias e in­sinuaciones se han dado en la Sabiduría Eterna. El método más lento de investigación es el más seguro actualmente. A principios del próximo siglo, aparecerá un iniciado y llevará a cabo esta en­señanza.

 

Lo que resta de este siglo debe ser dedicado a la reconstruc­ción del santuario de la vida del hombre y de la forma de vida de la humanidad, a la reconstitución de la nueva civilización sobre los cimientos de la antigua y a la reorganización de la estructura del pensamiento, de la política mundiales, más la redistribución de los recursos mundiales, de acuerdo con el propósito divino. Sólo en­tonces será posible llevar la revelación más adelante.

        No se desanimen, porque en realidad no hay una verdadera derrota del espíritu humano ni existe una extinción final de lo divino en el hombre, porque la divinidad siempre surge triunfante del abismo más profundo del infierno. Sin embargo es necesario que el individuo y las naciones que no están absorbidas por las cosas esenciales de la situación, venzan la inercia de la naturaleza material en respuesta a la necesidad humana. Hay señales de que ya está sucediendo. Ningún poder en la Tierra puede evitar el avance del hombre hacia su meta destinada y ninguna combina­ción de poderes podrá detenerlo. Hoy esa combinación está activa ‑combinación del antiguo mal y del agresivo egoísmo moderno, trasmitido por medio de un grupo de hombres inescrupulosos y ambiciosos de todos los países. Pero finalmente no triunfarán. Po­drán detener y obstaculizar el surgimiento de la libertad. Los car­gos contra ellos se acumulan de acuerdo a los Señores del Destino, pero la Divinidad triunfará.

 

6.     La Vida Espiritual en la Nueva Era.

 

Hay un punto sobre el que quisiera llamarles la atención y es que los dos grandes grupos de agentes divinos ‑la Gran Herman­dad Blanca y la Logia de las Fuerzas Materialistas‑ tratan de desviar las energías hacia ciertos canales que servirán a los fines para los cuales trabajan, se formaron y existen. Por lo tanto les pediría recordar que tras los acontecimientos externos están estos dos agentes directrices. En consecuencia, tenemos:

 

1 .   Dos grupos de Mentes avanzadas, ambos igualmente ilumina­dos por la luz del intelecto, formulando claramente sus obje­tivos, pero difiriendo en su orientación y énfasis. Un grupo, de acuerdo al plan divino, trabaja enteramente con el aspecto forma, estando ausente en este grupo la luz del amor y del desinterés. El otro trabaja únicamente con el aspecto alma o conciencia, y en este grupo controlan la doctrina del corazón y la ley del amor. A este respecto, ambos grupos trabajan por lo tanto en oposición en el plano mental.

2.    A los planes que incorporan estos dos ideales y divergentes ob­jetivos se los hace descender al plano astral, entrando así en el mundo de deseos. Las líneas demarcatorias son siempre cla­ras en lo que concierne a los trabajadores de ambos grupos, pero no resultan tan claras para los seres humanos comunes ni para los discípulos mundiales y los iniciados. El caos reina en el plano de los deseos, y el Arjuna mundial permanece hoy perplejo entre las dos fuerzas o campos opositores, reconocien­do su relación con la forma y con el alma, haciendo conjeturas al mismo tiempo dónde reside su deber. Su etapa de evolución determina su problema. Así ambos grupos trabajan en oposi­ción en el plano del deseo.

3.    La materialización de los planos de estos dos grupos de mentes iluminadas prosigue constantemente de acuerdo a las leyes di­vergentes de su ser ‑las leyes de la vida de la forma y las le­yes del vivir espiritual. En esta etapa inicial y mientras se li­bra la batalla en el campo del deseo (porque allí es donde se libra el conflicto principal, y todo lo que ocurre en el plano físico es sólo el reflejo de un conflicto interno), las fuerzas de ambos grupos, trabajando con las energías de los rayos sexto y séptimo, han producido en el campo del vivir humano un estado de total cataclismo. La situación económica y los odios religiosos son los dos instrumentos principales. Sobre este te­ma debería reflexionarse.

 

En consecuencia, tenemos dos grupos, dos objetivos, dos grandes ideales formulados, dos corrientes de energía activa y dos rayos predominantemente en conflicto, que producen las divergentes ideologías. El resultado de este dualismo es el caos externo, la di­ferenciación de ambos ideales grupales en los muchos experimen­tos humanos, y el alineamiento resultante de toda la familia hu­mana agrupada bajo diversas banderas, testimoniando los variados puntos de vista en los numerosos campos del pensamiento ‑polí­tico, religioso, económico, social, educativo y filosófico. Diré que el resultado de este conflicto es definidamente bueno, y demuestra la constante realización de la Gran Logia Blanca. La conciencia de la humanidad se ha expandido definidamente, y en la actualidad todos los hombres piensan. Esto constituye un fenómeno totalmen­te nuevo y una fresca experiencia en la vida del alma humana. El primer resultado de todo este disturbio ha sido el traslado del foco de atención humano al plano mental, por lo tanto más cercano a las fuentes de luz y de amor.

 

Aquí, en conexión con este cambio memorable de enfoque, los discípulos del mundo pueden hacerse cargo de la responsabilidad e iniciar el trabajo activo. Al hablar de discípulos empleo el tér­mino refiriéndome a todos aquellos que aspiran a la verdadera hu­manidad, a la hermandad y a la expresión viviente de los valores más elevados espirituales. No lo empleo en el sentido técnico, que involucra el reconocimiento de la relación con la Jerarquía a tra­vés de los diversos grados de probacionista o de discípulo acep­tado, aunque los incluyo en, mi pensamiento. Me refiero a todos los aspirantes y a quienes poseen algún sentido de los verdaderos valores, más el anhelo de satisfacer la necesidad del mundo.

 

Para comprender un poco el problema involucrado y los distin­tos métodos de trabajo que caracterizaron, tanto a quienes lo hacían en el pasado, bajo la influencia de sexto rayo, como a los que apren­den hoy a trabajar bajo la influencia del entrante séptimo rayo, podría ser de utilidad comparar brevemente los dos sistemas de actividad. Les pediré recordar que ambos sistemas y métodos de trabajo son igualmente correctos para su época y lugar, pero que el discípulo moderno debería descartar los viejos métodos y apren­der a emplear progresivamente los más modernos, nuevos y efec­tivos. El discípulo debe aprender a hacer todo esto en forma opti­mista y confiada, sabiendo que los beneficios y la experiencia adquiridos bajo el sistema de disciplina de sexto rayo, son aún su más valiosa posesión, porque ha trasmutado los métodos y modos en características y en hábitos establecidos. El discípulo de la era actual debe dominar los nuevos sistemas de trabajo y las nuevas fuerzas y objetivos, confiando en las lecciones aprendidas en el pasado, y basar su nueva estructura de la verdad sobre los cimien­tos de las orientaciones estabilizadas, a establecerse ahora.

 

El primer paso que el aspirante sincero debe dar es detenerse por un instante a fin de averiguar y cerciorarse si está trabajando principalmente bajo el impulso de sexto rayo o con la influencia de séptimo rayo. Empleo deliberadamente los términos “impulso e influencia”, porque describen el efecto general de las dos energías actuantes. Hay algo en que todos los discípulos y aspirantes pueden confiar, y es en el efecto básico y duradero de todas las potencias de sexto rayo, establecidas en los últimos dos mil años. De­ben tenerse en cuenta, contrarrestarse y ser comprendidas, luego es­tudiarse las nuevas influencias, investigarse y dominarse los nue­vos métodos y llevar las nuevas ideas e idealismos a la objetividad, para expresarlos en forma nueva. Sólo así podrá erigirse inteli­gente y sensatamente la nueva civilización y cultura, y sentarse las bases para el desarrollo de la familia humana en líneas correc­tas en la era venidera. Por lo tanto, será de valor comparar los sistemas antiguos y modernos de disciplina y entrenamiento, de atributo y cualidad, de métodos y objetivos.

Abordaremos ante todo, los métodos de actividad de sexto ra­yo y sus principales características. Son para nosotros los más fa­miliares y podemos considerarlos rápidamente y ello nos permitirá aplicar los nuevos sistemas para demostrar y descubrir la sabidu­ría antigua y comprender los nuevos modos de trabajo que pro­porcionarán una nueva vitalidad a la obra de la Jerarquía en el plano físico.

La característica sobresaliente del discípulo y del aspirante en el antiguo régimen era la devoción. La raza tenía necesariamente que alcanzar una orientación distinta y correcta en el mundo de los valores espirituales, de allí el esfuerzo de la Jerarquía, que du­rante los últimos veinte siglos consistiera en poner el énfasis en el sector de los valores espirituales. Las religiones del mundo han mantenido un lugar preponderante durante varios miles de años, procurando que la humanidad busque unilateralmente al alma y se prepare para la aparición del quinto reino de la naturaleza. Esto está designado (si puedo usar una palabra tan especializada) para entrar en manifestación en la inminente era de Acuario. Dicha era será predominantemente la del discipulado mundial, que poste­riormente conducirá a la era de la iniciación universal en la época capricorniana. De allí que las grandes religiones mundiales hayan ejercido un dominio autoritario durante largo tiempo; sus pecu­liares principios adaptados a una nación, raza o período específico, contenían cierta verdad, establecida por intermedio de un instructor determinado, que atraía hacia sí a individuos de todo el mundo, espiritualmente orientados, y que para ellos expresaba la más ele­vada meta a que podían aspirar. Todas las religiones del mundo han sido construidas alrededor de una Idea encarnada, que en la propia Persona del instructor expresaba el ideal inmediato de ese tiempo y época. Demostraba ciertos atributos y conceptos divinos que era necesario presentar a la visión de los hijos de los hombres, como meta. posible e inmediata. En dichas manifestaciones, como he indicado, puede observarse fácilmente la influencia de sexto rayo. No obstante, cuando una influencia individual de sexto rayo es constatada en una era en que el mencionado rayo se halla excepcionalmente activo, podemos apreciar claramente a qué se debe la potencialidad de la idea religiosa, expresada en las doctrinas y dogmas teológicos y en la autoridad universal de las Iglesias.

Esta orientación del hombre hacia el mundo de los valores su­periores, ha sido el objetivo principal de la era de Piscis, que está finalizando ahora, y de la influencia de sexto rayo que va desvane­ciéndose rápidamente. Aunque en ningún momento esta orienta­ción básica deja de avanzar constantemente, es conveniente tener en cuenta que durante los últimos dos mil años se le han presen­tado a la raza procesos de orientación mucho más elevados, raros y difíciles, y ello por la siguiente razón: El cuarto reino de la na­turaleza ha sido atraído hacia arriba, definidamente hacia el emer­gente quinto reino, lo cual hizo necesario también el traslado de la atención, desde los tres mundos del esfuerzo y expresión humanos, al. mundo superior de la conciencia del alma. Así mismo fue nece­sario reenfocar la atención instintiva e intelectual, principal factor para el desenvolvimiento de la percepción divina, la cual puede ser instintiva, intelectual (y en consecuencia humana) y también espiritual. Pero los tres aspectos son igualmente divinos, cosa que a menudo se olvida.

 

El segundo objetivo del discípulo de sexto rayo, o del hombre que está saliendo de la influencia de este rayo, pero que aún está condicionado por él (siendo como ser humano representativo del actual ángulo evolutivo), ha sido el desarrollo de la “capacidad de abstracción” como se la denomina. La cualidad sobresaliente de nuestro día y época, como resultado de la trasmutación del ca­rácter y la cualidad humana, en los discípulos y por intermedio de ellos, ha sido la expresión de la naturaleza idealista del hombre o de su respuesta instintiva a los valores intuitivos superiores. En el pasado, personas altamente desarrolladas, aunque muy pocas, demostraron aquí y allá este poder de abstraer la conciencia del aspecto material o forma de la vida, y enfocarlo en el ideal y en la expresión amorfa de la verdad viviente. Hoy están regimentadas masas enteras y naciones, por ciertas formas de idealismo, y pueden apreciar y aprecian, las ideas formuladas en ideales. Po­demos ver aquí nuevamente el éxito del proceso evolutivo y de la tarea de la Jerarquía, que demuestra su eficacia en el esfuerzo por expandir la conciencia humana.

 

Debido a la potente actividad de sexto rayo, durante su largo período de expresión, la reacción del ser humano común ha sido una intensa devoción a su propio y particular ideal, unido al es­fuerzo de imponer fanáticamente su sueño idealista (pues eso es en potencia) a sus semejantes, realizándolo de tal manera que la idea original se pierde lamentablemente y se destruye el ideal pri­mitivo, y en vez del ideal mismo se ha ocupado demasiado de las formas de aplicarlo. Así la idea se pierde en el ideal, y el ideal a su vez, en el método de aplicación. El hombre se hace de­voto de un ideal que puede o no encarnarse en una expresión in­dividual, y esto controla sus pensamientos, preordena sus activi­dades y lo conduce, con frecuencia, a despiadados excesos en bien de su peculiar idea formulada.

 

Bajo la expresión inmediata de sexto rayo, el divino principio del deseo se ha apartado fundamentalmente del deseo por la for­ma material, y se dirige al reino del deseo superior. Aunque toda­vía prevalece el materialismo, hay pocas personas que no estén animadas por ciertas aspiraciones idealistas y definidas, por las que estarían dispuestas a sacrificarse si fuera necesario. Éste es un fenómeno relativamente nuevo que debería ser cuidadosamente observado. En el trascurso de las edades, grandes hijos de Dios han estado dispuestos a morir por una idea; hoy existen masas enteras de hombres igualmente dispuestos a morir y lo han hecho, ya sea por la idea de un estado, imperio o nación superhumanos, por una respuesta a una necesidad mundial fundamental, o por una marca­da adhesión a alguna ideología actual. Esto indica una extraordi­naria realización racial y el destacado éxito de la Jerarquía al tras­ladar la atención humana al mundo de donde surgen las ideas, ele­vándola hacia valores más altos y menos materialistas.

 

El instinto que ha caracterizado a este saliente período de sex­to rayo y ha sido notablemente fomentado bajo su influencia, es el del gusto ‑gusto por el alimento, el intercambio humano, el color, la forma, el arte, la arquitectura y todas las ramas del cono­cimiento humano. Este gusto discriminador ha alcanzado una eta­pa relativamente elevada de desarrollo durante los últimos dos mil años, y "el buen gusto" constituye hoy una virtud masiva muy apreciada y objetiva. Esto es algo totalmente nuevo, que hasta ahora ha sido la prerrogativa de pocas personas cultas. Reflexionen sobre ello. Significa una realización evolutiva. Para los dis­cípulos del mundo, el sentido del gusto debe trasmutarse en su analogía superior, el discriminador sentido de los valores. De allí el hincapié que se hace en todos los textos referentes al discipu­lado, sobre la necesidad de desarrollar la discriminación. Deseo-­gusto‑discriminación, son los valores, bajo el sexto rayo, de todo desenvolvimiento evolutivo y particularmente la meta de todo discípulo.

Los métodos por los cuales la actividad, de sexto rayo y sus objetivos, han sido impuestos en la raza, son tres:

 

1.      El desarrollo del instinto. A esto le sigue el deseo inteligentemente reconocido, produciéndose así el constante aumento de los requisitos, de la comprensión y luego de la reorientación.

2.      El consiguiente estímulo de la conciencia humana hacia la ex­pansión, conduce finalmente a la aspiración espiritual.

3.      Después sigue el reflejo de la realidad en la conciencia men­tal, y esto se siente, se exige y se busca, por medio del tra­bajo grupal.

 

El mecanismo del ser humano por el cual el alma hace contacto con los tres mundos, que de otra manera (de acuerdo al actual plan) quedan sellados y ocultos a la experiencia y experimenta­ción del alma, ha sido más agudamente sensibilizado y desarrolla­do durante los últimos dos mil años que en el período anterior de diez mil años. La razón estriba en que la mente del hombre ha ayudado conscientemente en el proceso de coordinar los instintos y trasmutar la reacción instintiva, traduciéndola en una percep­ción inteligente. En el caso de los discípulos mundiales, el proceso se llevó hasta la siguiente etapa de desenvolvimiento, denomina­da conocimiento intuitivo. La contraparte de los cinco sentidos y sus analogías superiores, en los planos más sutiles, se están desarrollando, organizando y reconociendo rápidamente, y mediante estos sentidos internos ha sido posible el descubrimiento espiri­tual, así como también los más conocidos descubrimientos síqui­cos. En las tres fases,

 

a. el instinto de aspiración,

b. el estímulo del deseo divino,

c. el reflejo de la realidad,

 

tenemos la historia de la actividad de sexto rayo y su relación, durante los últimos siglos, con su principal campo de expresión, el plano astral.

Podemos ahora considerar el séptimo rayo en la misma forma que el sexto, en relación con la situación actual. Al hacerlo, se desarrollará en nuestra conciencia una idea del proceso de desa­rrollo y de los emergentes eventos e inminentes acontecimientos que pueden lógicamente esperarse. Existe, como podrá compren­derse, dos maneras de considerar cualquier rayo determinado. Ante todo puede ser estudiado desde el ángulo de la energía, que siempre entra en relación con otras energías y fuerzas, y su en­cuentro produce frecuente conflicto, una situación cambiada y to­talmente distinta de la que existía antes del contacto. Estas im­portantes etapas podrían describirse brevemente con las siguientes palabras: contacto, conflicto, adaptación, equilibrio (una forma de estancamiento o condición estática alcanzada, que imperó en el siglo XIX), absorción y desaparición final de la energía saliente más débil. La conclusión a que se llega es siempre inevitable, porque los rayos no son los que están en conflicto, sino la sus­tancia y las formas implicadas en el período. En segundo término, puede considerarse la cualidad del rayo. En realidad es la expre­sión de su alma y naturaleza intrínseca que ‑haciendo impacto sobre las condiciones existentes, cuando el rayo viene a la mani­festación‑ realiza definitivamente tres cosas:

 

1.      Cambia la naturaleza de la civilización y la cultura de la hu­manidad en un período dado. La Jerarquía utiliza esta fuerza cuando tiene lugar cualquier encuentro de energías de rayo. La cultura es la primera en cambiar, porque toda cualidad básica cambia siempre de arriba abajo, y los intelectuales son los primeros en ser sensibles a las diferencias entrantes. Entonces los cambios de la forma invierten automáticamente el proceso. De esta manera se producen inevitablemente puntos de unión en todo el proceso evolutivo. Cuando los científicos, que se ocupan de la teoría y procesos de la evolución, acepten y estudien el procedimiento de los rayos, se producirán defi­nitivos cambios en la actitud y habrá un acercamiento más estrecho a la verdad. Este concepto se halla también detrás de la enseñanza que he impartido sobre los Grandes Acercamien­tos que deben tener lugar (y que lo tendrán dentro de breve tiempo) entre los reinos cuarto y quinto de la naturaleza. La Jerarquía es el núcleo dinámico y viviente del quinto reino.

2.      Cambios en los otros reinos de la naturaleza, produciendo una cualidad distinta en la manifestación del alma de cualquier reino (porque todos difieren en la cualidad del alma) y como consecuencia, en el aspecto forma.

3.      Cambios en el tipo de egos o almas que encarnan durante de­terminado período de rayo. Con esto quiero significar que así como durante la era que está finalizando, el conjunto de las almas encarnadas es predominantemente de la cualidad de sexto rayo, es de esperar ahora la aparición de un crecido nú­mero de egos de séptimo rayo. El desarrollo de la futura civi­lización de séptimo rayo, de síntesis, fusión y acrecentada ex­presión del alma, y además el desarrollo de la nueva etapa en la que está entrando la magia blanca de la Jerarquía, es por lo tanto inevitable y para esta etapa deberá haber una definida preparación y entrenamiento.

 

Los poderes de la era de la magia son numerosos, y una de las razones por las cuales está apareciendo ahora el séptimo rayo, se debe a la rápida integración y perfeccionamiento de la perso­nalidad humana; lograr la integración superior del alma con la personalidad resulta hoy más posible y fácil que nunca. Las nue­vas formas, por las cuales la tan deseada consumación puede. efec­tuarse, deben desarrollarse, en consecuencia, de manera gradual y científica. Esto, como puede fácilmente concebirse, se realizará mediante la intensificación de las fuerzas que funcionan a través del cuerpo etérico, mediante la coordinación de los siete centros mayores y el establecimiento de sus relaciones rítmicas. El sép­timo rayo rige predominantemente los niveles etéricos del plano físico. No rige la forma física densa, que está controlada por el tercer rayo. El cuerpo etérico o vital, responde y se desarrolla ba­jo las influencias entrantes de séptimo rayo.

 

Al considerar los métodos por los cuales se realizan los pro­pósitos del séptimo rayo, quisiera señalar que precisamente aquí me encuentro limitado y obstaculizado por el idioma, pues esta­mos tratando con algo nuevo y por lo tanto aún no verdadera­mente comprendido, y con esos desenvolvimientos que eventual­mente se producirán por medio de una magia científica y verdadera. Esta nueva magia tendrá la misma relación que las que podrían tener las siglas g‑a‑t-o, en una fórmula algebraica, con las burdas tentativas y a menudo ridículas empresas de los magos, alquimistas y prestidigitadores del pasado. Además qui­siera recordarles que la magia que se realizaba en Egipto ‑lugar en que originó la antigua magia‑, estaba definidamente concen­trada en la producción de efectos físicos y resultados materiales y el centro de la atención de los magos de esa época puede obser­varse en la estupenda producción de esas antiguas y gigantescas formas que se yerguen hoy, silentes e inmóviles, conservando to­da su prístina magnificencia, las cuales llaman la atención de los arqueólogos y viajeros; las formas menores de la magia estaban dedicadas a la protección mágica de la forma física y a las cues­tiones relacionadas con ella. Más tarde apareció la alquimia con sus variadas formas, y también la búsqueda de la piedra filosofal y la enseñanza sobre los tres elementos minerales básicos. Los al­quimistas eran impulsados esotéricamente, y desde el aspecto subjetivo de la vida trataban de descubrir lo que pudiera unificar los tres niveles físicos inferiores, haciéndolo en la naturaleza pro­fundamente simbólica del desenvolvimiento racial. Dichos niveles simbolizan al hombre integrado ‑físico, astral y mental. Si agre­gamos a estos elementos la piedra filosofal, que ha realizado su trabajo mágico, tenemos la representación simbólica del control ejercido por el alma en los cuatro niveles superiores del plano físico, los niveles etéricos o de energía. La piedra filosofal es el emblema de esta deseable culminación. Digo "emblema" y no "símbolo". Un símbolo es el signo externo y visible de una reali­dad interna y espiritual, llevada a la expresión en el plano físico por la fuerza de la vida interna ya encarnada. Un emblema es la formulación y creación de un concepto por parte del hombre, per­sonificando para él la verdad tal como la percibe y comprende. Un símbolo tiene más grandes implicancias que un emblema.

Los niveles etéricos constituyen también el campo de expre­sión del alma, ya sea el alma humana o su expresión como Tríada superior, la vida monádica. Me pregunto si alguno de ustedes tie­ne la menor idea de lo que le ocurrirá a la humanidad cuando la realidad subjetiva interna, actuando por medio del cuerpo eté­rico y derramando sus fuerzas libremente a través de los centros de ese cuerpo, logre su mayor integración con el mecanismo físico denso, y lo controle, reduciéndolo a la más completa subordina­ción, como resultado de la integración superior consumada entre el alma y la personalidad.

Nos encontramos, en consecuencia, en un período crucial e interesante de la historia racial y planetaria, período distinto de cualquier otro precedente, debido a que el proceso evolutivo ha sido definidamente exitoso, pese a todos los fracasos, errores y demoras; las demoras que abundaron, debido a la negativa (pa­ra ustedes curiosa y difícil de entender) de las Energías concen­tradas en Shamballa, de imponer la fuerza de la voluntad sobre la materia y la forma, hasta el momento de poder hacerlo con la cooperación de la familia humana. Hasta ahora nunca fue posible porque el hombre no estaba preparado para la tarea ni tenía co­nocimiento del Plan. El Señor de Shamballa y Sus Colaboradores tuvieron que esperar hasta que penetrara por lo menos un tenue delineamiento del Plan en la conciencia de la raza, lo cual está sucediendo con creciente frecuencia, y cada día que pasa, mayor número de hombres y mujeres inteligentes entran en contacto (o son puestos en contacto) con las ideas que emergen de la Jerar­quía. En consecuencia podemos esperar que aparezca firmemente y se aplique gradual y cautelosamente la energía volitiva prove­niente del centro más elevado que existe en nuestro planeta, Shamballa. Dicho centro corresponde al monádico, el que hace sentir su poder en la conciencia del discípulo que está preparado para recibir la tercera iniciación. Una vez recibida la segunda ini­ciación, la atenta Jerarquía puede empezar a observar la constan­te reorientación del alma hacia lo mónada y el poder de atracción que ejerce ese aspecto superior sobre el iniciado. En la actua­lidad son tantos los miembros de la familia humana ‑encar­nados o no‑ que han recibido las dos primeras iniciaciones, que la atención de Shamballa se dirige cada vez más hacia la huma­nidad, vía la Jerarquía; mientras tanto, en forma simultánea, los pensamientos de los hombres se encaminan hacia el Plan y hacia el empleo de la voluntad, al dirigir y guiar la naturaleza de la fuerza dinámica. La cualidad de la guerra en este siglo, por ejem­plo, de naturaleza dinámica y explosiva, es índice de lo antedicho porque la expresión de la muerte y la destrucción, es uno de los aspectos de la energía volitiva, y el primer rayo es el del destructor. Lo que se ve, en consecuencia, es el efecto que produce la fuerza de Shamballa en las formas de la naturaleza, debido al mal uso que el hombre hace de esta entrante energía. Antigua­mente las guerras, hablando en forma esotérica y general, se ba­saban indefectiblemente en el atrayente poder de las posesiones, conduciendo a la formación del carácter agresivo y codicioso de los móviles que llevaban a la guerra. Gradualmente se ha ido pro­duciendo un cambio, y últimamente las guerras han tenido su fun­damento en móviles más elevados, y la adquisición de más territo­rios y posesiones no han constituido el principal y real motivo. Las guerras han sido desatadas por la necesidad económica o por la imposición de la voluntad de alguna nación o grupo de nacio­nes sobre otras, por el deseo de implantar alguna ideología en determinado país o por deshacerse de un caduco sistema de pensa­miento, gobierno o dogma religioso, que detiene el desarrollo ra­cial. Esto se está haciendo ahora conscientemente, pues es una expresión de la fuerza de Shamballa o volitiva, que en definitiva no es la fuerza del deseo como en el pasado.

 

El séptimo rayo constituye una de las líneas directas que pue­de recorrer la energía de primer rayo y en ello reside otra de las causas de su aparición en estos momentos, pues al liberar la vida para penetrar en las nuevas y mejoradas formas, los anticuados sistemas de vida, cultura y civilización, deben ser destruidos o modificados. Todo esto es el trabajo del primer Rayo de Volun­tad, expresándose predominantemente en la época actual por me­dio del séptimo rayo de Organización y Relación.

 

Al estudiar el sexto rayo hemos considerado ante todo su efec­to producido en el trabajo y entrenamiento, la vida y los planes del discípulo, condicionando, como lo hace inevitablemente, las actividades y rendimiento de su vida. Después vimos el principio motivador del deseo a este respecto, y finalmente tocamos los tres tipos de la prevaleciente actividad de rayo. Sigamos ahora el mismo procedimiento y obtendremos una idea de la relación exis­tente entre los rayos sexto y séptimo, y el modo en que la poten­cia de sexto rayo ha preparado a la humanidad para los inminen­tes acontecimientos que enfrenta.

Lo que diré ahora, no será fácilmente comprendido o debida­mente apreciado, por el discípulo de sexto rayo, pues los métodos empleados por Quienes manejan y dirigen las nuevas energías, resultarán incomprensibles para él, como conocedor de sistemas an­tiguos, de ahí la aparición de las escuelas fundamentalistas que existen en todos los campos del pensamiento ‑religioso, político y hasta científico. Agregaré que cuando el discípulo de sexto rayo intenta emplear las nuevas energías entrantes, para él se expresan en el plano astral, y el resultado es magia astral, profundo espe­jismo y honda decepción. A este hecho debemos atribuir la aparición de instructores que pretenden enseñar magia, obtener cier­tos resultados mágicos, trabajar con rayos de distintos colores, utilizar Palabras de Poder, dictar leyes y ser custodios de anhelos y secretos, hasta ahora no revelados, de los Maestros de la Sabi­duría. Todo ello es una ‑especie de espejismo astral; también el contacto establecido en el plano astral precipitará posteriormen­te en la tierra lo que han podido captar allí. Aún no es el momen­to ni la hora de emplear tales cosas. El sentido del tiempo y la comprensión del momento exacto en que se llevará a cabo el Plan con sus futuros detalles, no ha sido captado por esas personas sin­ceras pero ilusas, que ‑enfocadas como lo están en el plano astral y mentalmente subdesarrolladas‑ interpretan mal, para sí y los demás, lo que allí perciben síquicamente. Saben excesivamente poco, pero creen saber mucho. Hablan con autoridad, pero es la autoridad de una mente sin expansión. Hoy prevalece la expre­sión de las antiguas formas de magia, la búsqueda de indicios e indicaciones de métodos caducos y cristalizados, responsables, en el remoto pasado, del gran engaño de las masas y la consiguiente ilusión masiva.

 

Quisiera que recuerden que la magia blanca se ocupa del des­envolvimiento del alma en la forma para adquirir la experiencia necesaria. La magia blanca no se ocupa de actuar directamente sobre la forma, sino por la influencia indirecta del alma, que ac­túa en cualesquiera de las formas de todos los reinos de la naturaleza, cuando somete la forma a su control, efectuando así los ne­cesarios cambios en el desarrollo del mecanismo. El mago blanco sabe que cuando se aplica adecuada y correctamente el estímulo de rayo al centro que llamamos el alma de cualquier forma, no a la forma misma, entonces el alma, así estimulada, realizará su propio trabajo de destrucción, atracción y reconstrucción, y la con­siguiente renovada manifestación de la vida. Esto atañe al alma de un hombre, de una nación y al alma de la humanidad misma. Recuérdenlo, porque he expuesto aquí una regla básica y funda­mental que rige eternamente a la magia blanca.

Por esta razón se dice que el séptimo rayo rige al reino mi­neral, mediante el cual manifiesta esa significativa característica y cualidad del alma que llamamos radiación. El término describe exactamente el resultado del estímulo del alma sobre cada forma y dentro de ella. La vida del alma oportunamente se irradia más allá de la forma, y dicha radiación produce efectos definidos y calculados. El sexto rayo, como bien se sabe, está estrechamente relacionado con el reino animal, y su efecto allí consiste en des­arrollar la cualidad y expresión de la domesticidad en las formas superiores de la vida animal, y la adaptabilidad del animal al con­tacto humano. Los rayos séptimo, tercero y sexto, controlan al reino animal. De allí que podemos deducir fácilmente que la re­lación existente entre los animales superiores y el hombre, es de rayo y por lo tanto de utilidad según la ley de evolución, e inevi­table en sus resultados. Los rayos sexto, segundo y cuarto, rigen al reino vegetal, existiendo aquí también una relación entrelazada por medio del sexto rayo. El reino humano está regido por los ra­yos cuarto y quinto, y nuevamente por el cuarto, lo cual indica relación. Algún día esas relaciones y líneas de fuerza interconec­tadas serán mejor comprendidas, se estudiarán científicamente y se investigarán las líneas de energías relacionadas. Este conjunto de energías directrices entrelazadas ocupará la atención de algunas de las mejores mentes, y cuando ello ocurra se aprenderá mucho. Tal información, sin embargo, es hoy de muy poca utilidad, y con­tinuará así hasta que los hombres se hagan sensibles a la vibración de los distintos rayos y lleguen a aislar el ritmo de un rayo en su conciencia. Cuando se desarrolle dicha sensibilidad, se realizarán numerosos y rápidos descubrimientos revolucionarios y signi­ficativos.

 

Uno de los inevitables efectos de la energía de séptimo rayo será relacionar y unificar en estrecha síntesis, los cuatro reinos de la naturaleza, debiendo hacerse como preparación para reali­zar el trabajo largamente preordenado para la humanidad, que consiste en ser el agente distribuidor de la energía espiritual para los tres reinos subhumanos. Esta es la principal tarea de servicio que debe emprender el cuarto reino por medio de sus almas encarnadas. La radiación proveniente del cuarto reino será algún día tan poderosa y sus efectos tendrán tan largo alcance, que compe­netrarán las mismas profundidades del mundo fenoménico creado, llegando incluso hasta el reino mineral. Entonces veremos los resultados a que se refiere el gran iniciado Pablo, cuando dice que toda la creación espera la manifestación de los Hijos de Dios. Tal manifestación es la irradiación de la gloria, el poder y el amor.

 

Incidentalmente quisiera indicar que la influencia de séptimo rayo tendrá tres efectos definidos sobre el tercero y cuarto rei­nos de la naturaleza, y son:

 

1 .   Todos los cuerpos animales serán progresivamente refinados y en el caso de la humanidad serán conscientemente refina­dos, llevándolos así a un estado de desenvolvimiento superior y más especializado. Esto se realiza hoy con toda rapidez. La dieta y el atletismo, la vida al aire libre y al sol, están ha­ciendo mucho por la raza, y en las dos próximas generaciones. Cuando aparezcan cuerpos refinados y naturalezas sensibles, el alma tendrá mejores instrumentos para trabajar.

2.    La relación entre los reinos animal y humano será cada vez más estrecha. Es bien conocido el servicio que el animal pres­ta al hombre, en incesante expresión, pero el servicio que presta el hombre a los animales todavía no es comprendido aunque se están dando algunos pasos correctos en ese sentido. Oportunamente debe producirse una estrecha síntesis y una coordinada simpatía entre ellos, y cuando ocurra, tendrán lugar casos extraordinarios de mediumnidad animal bajo la ins­piración humana. Por ese medio, el factor inteligencia del ani­mal (del cual el instinto es la manifestación en embrión), se desarrollará rápidamente, siendo éste uno de los resultados des­collantes de la denominada relación animal‑humana.

3.    Como consecuencia de esta evolución acelerada, habrá una rápida destrucción de ciertos tipos de cuerpos animales. Des­aparecerán los cuerpos humanos de grado muy inferior, cau­sando un cambio general en los tipos raciales, hacia un nivel superior. Muchas especies de animales también desaparece­rán, y ya están desapareciendo, de allí el creciente hincapié sobre la conservación de los animales y el establecimiento de cotos de caza.

 

En este estudio comparativo, aunque inadecuado, de los antiguos y nuevos estilos del discipulado, uno de los problemas que la Jerarquía debe afrontar es cómo lograr los cambios necesarios en la técnica y método de desarrollo, que requerirá el sujeto de séptimo rayo, y al mismo tiempo condicionar esos cambios para producir suavemente el proceso de reajuste e interacción entre la Jerarquía y los aspirantes del mundo. Dicho reajuste debe incluir a ambos grupos (uno de ellos es hoy numeroso, el otro reducido) de discípulos que pertenecen a los rayos sexto y séptimo. Los pro­blemas de la Jerarquía no interesan, por supuesto, a quienes no alcanzaron la liberación y, por lo tanto, no pueden contemplar la vida con los mismos ojos de quienes ya no están sujetos a las fuer­zas de los tres mundos; sería de utilidad para los discípulos refle­xionar ocasionalmente sobre las relaciones existentes en el caso de los Maestros y cavilar menos sobre sus propias y peculiares dificultades individuales.

 

Una de las principales características del discípulo de séptimo rayo es un intenso sentido práctico. El discípulo trabaja en el plano físico teniendo un constante y firme objetivo, a fin de lograr resultados efectivos en la determinación de las formas que asu­mirán la cultura y civilización futuras; al finalizar el ciclo del séptimo rayo, trabajará arduamente para perpetuar lo que ha realizado. Manejará fuerza para construir las formas que satisfa­rán sus necesidades, haciéndolo más científicamente que los dis­cípulos de otros rayos. El devoto de sexto rayo es mucho más abs­tracto y místico en su trabajo y pensamiento, y pocas veces llega a comprender realmente la correcta relación que existe entre forma y energía. Piensa casi totalmente en términos de la cuali­dad y presta poca atención al aspecto material de la vida y a la verdadera significación de la sustancia cuando produce fenóme­nos. Tiende a considerar a la materia como de naturaleza maligna y a la forma una limitación, poniendo el énfasis únicamente sobre la conciencia del alma, considerándola de suma importancia. El fracaso de trabajar inteligentemente, y agregaría yo, amorosa­mente, con la sustancia, a fin de relacionarla correctamente con la densa forma externa, produjo en los últimos dos mil años un mundo tan desastrosamente dirigido que ha llevado a los habitan­tes del planeta a la grave situación actual. El trabajo llevado a cabo en forma ignorante, en el plano físico, por quienes están bajo la influencia de la fuerza de sexto rayo, ha creado un mundo que padece separaciones, en forma análoga al individuo que sufre de doble personalidad. Las líneas demarcatorias entre la ciencia y la religión, constituyen un ejemplo destacado y han sido trazadas con toda claridad y fuerza. La separación a que me refiero ha sido creada por los eclesiásticos del pasado y por nadie más; las líneas separatistas fueron trazadas por los místicos imprácticos y visio­narios, así como también por los fanáticos devotos de alguna idea, que no obstante eran incapaces de ver las amplias implicaciones y la naturaleza universal de esas reconocidas ideas. Estoy gene­ralizando, porque hubo muchos devotos y santos hijos de Dios que jamás fueron culpables de las estupideces y tendencias separa­tistas mencionadas. Con esto también debemos reconocer que la religión ortodoxa ha separado, temporariamente, los dos grandes conceptos espíritu y materia en su pensamiento y enseñanza, con lo cual separó la religión de la ciencia.

La tarea de los trabajadores de la nueva era es reunir esos dos aparentes opuestos y demostrar que espíritu y materia no son antagónicos entre sí, y que en todo el universo sólo existe sustan­cia espiritual, actuando sobre las formas tangibles externas y lue­go creándolas.

 

Cuando clasificamos como "malas" una forma y actividad, se debe solamente a que la energía motivadora detrás de la forma, responsable de la actividad, está erróneamente orientada, egoísta­mente impulsada e incorrectamente empleada. Aquí nuevamente son importantes dos verdades básicas del ocultismo moderno (se impartirán otras cuando estas dos sean dominadas y aplicadas co­rrectamente):

 

1. La energía sigue al pensamiento.

 

2. El objetivo correcto crea la acción adecuada y la forma conveniente.

 

Ambas afirmaciones son de origen muy antiguo, pero hasta ahora han sido muy poco comprendidas. Por eso lo primero que un dis­cípulo debe conocer es la naturaleza de la energía y aprender a controlarla y dirigirla; esto lo realiza trabajando con las causas originantes, aprendiendo la naturaleza del reino de las causas y desarrollando la capacidad de ver, detrás del efecto, la causa que lo generó y produjo. En el caso individual del discípulo y en la etapa preliminar de su entrenamiento, ello involucra una constan­te investigación de sus móviles, hasta llegar a descubrir en qué consisten, pues ha dirigido en tal forma su pensamiento que, en todos los casos, se podrá confiar en que dichos móviles actuarán automática y dinámicamente dirigidos por el alma.

Por lo general el discípulo de sexto rayo hace descender su trabajo hasta el plano astral, y allí reside el foco de su atención, de su vida y de su pensamiento. Su naturaleza física responde por necesidad y automáticamente al impulso enviado desde el plano astral, motivado en el mental, y a veces dirigido por el alma. Pe­ro la potencia de su deseo y su determinación de ver el fruto de su trabajo, ha causado mucha dificultad en el pasado, al detener la verdadera expresión del impulso originador. Queda detenido en el plano astral. Esto ha sido equilibrado por la intervención cí­clica de otras fuerzas de rayo, de lo contrario la situación sería mucho peor de lo que es. El discípulo de séptimo rayo hará des­cender directamente al plano físico la energía que maneja, lo­grando con ello la integración, y el dualismo que lo caracteriza constituirá un centro de energía en el plano mental y otro en el plano físico, Los pares de opuestos del plano astral constituyen el dualismo del trabajador de sexto rayo.

 

Es evidente, por lo tanto, que habiendo establecido los dos puntos de energía (mental y física), la siguiente tarea de quien trabaja con magia, consiste en producir, en el plano físico, una síntesis de las energías disponibles, concretarlas y conferir fuerza activa y persistente, a lo que ha sido construido. La energía así empleada, en la mayoría de los casos, será de tres tipos.

 

1.      La energía de la mente. Será la controladora energía dominan­te que se empleará durante el período del discipulado aceptado y hasta la segunda iniciación.

2.      La energía del alma. Será manejada, utilizada y aplicada en forma creadora, desde la segunda hasta la tercera iniciación.

3.      La energía del alma y de la mente,, fusionadas y sintetizadas. Esta combinación es de enorme potencia. Después de la cuar­ta iniciación, su potencia aumentará debido a la energía pro­veniente de la mónada.

 

Aunque todo es energía, no debe olvidarse que también en la correcta enseñanza esotérica se llama energía a la actividad im­pulsora superior, y lo que está condicionado e impelido a la acti­vidad, por su intermedio, se denomina fuerza. Los términos son relativos y movibles. Para el conjunto de la humanidad, por ejem­plo, el impulso astral es la energía más elevada a la que normal­mente aspira, y las fuerzas sobre las cuales actuará la energía as­tral, serán la física y la etérica. Las energías superiores pueden ejercer un control intermitente, pero por regla general el incen­tivo o impulso de la vida es astral, y ello puede ser denominado deseo o aspiración, de acuerdo al objetivo. La aspiración puede ser sencillamente una ambición mental o deseo de poder, y el tér­mino "aspiración" no debe limitarse únicamente a definir los lla­mados impulsos religiosos, anhelos místicos y demandas de li­beración.

El discípulo de séptimo rayo trabaja conscientemente por me­dio de ciertas leves, las cuales rigen la forma y su relación con el espíritu o vida. En Tratado sobre Fuego Cósmico, dí las tres leyes mayores del sistema solar y las siete leyes subsidiarias por las cuales se expresan las tres mencionadas; también me referí a las leyes que rigen el trabajo grupal. Debe recordarse que los discí­pulos, que pertenecen a los diversos rayos, manejarán esas leyes de acuerdo a la cualidad de los impulsos de su rayo (estoy obs­taculizado por falta de palabras apropiadas), interpretándolos en términos de obligaciones específicas de la vida o dharma, produ­ciendo los resultados deseados mediante las distintas técnicas de rayo, sin embargo, de acuerdo siempre a la inevitabilidad de los resultados producidos por las energías que han liberado para ac­tuar sobre las fuerzas, bajo las leyes de su ser. El discípulo de sexto rayo, cuando trabaja con las leyes de la naturaleza y las del alma, cualificará sus resultados y producirá sus formas creadoras en el plano astral; a menudo debe aprender a trabajar por medio de una personalidad de séptimo rayo, durante varias vidas (previas o posteriores al discipulado), antes de poder llevar al plano físico sus sueños y visiones. El discípulo de séptimo rayo no tiene tal problema. Por su conocimiento del ritual (que es el antiguo medio codificado mediante el cual son organizadas y rela­cionadas la naturaleza atrayente y expresiva de las energías a emplearse), por su comprensión de las "Palabras de Poder", que descubre mediante el experimento y el empleo de la potencia del sonido, el discípulo del futuro trabajará y construirá el nuevo mun­do y su cultura y civilización. Una curiosa indicación del efecto del trabajo mágico de séptimo rayo, sobre la conciencia de la masa, es el empleo creciente de lemas y "frases persuasivas" (¿no es éste el término empleado?) para obtener resultados e impeler a los se­res humanos a ciertos tipos de acción masiva. Constituye el empleo embrionario de las Palabras de Poder, y por el estudio del valor de sus tonos, por sus indicaciones numéricas y su potencia inherente, los hombres llegarán eventualmente a vastas creaciones y realiza­ciones mágicas, produciendo actividad grupal y logrando la apari­ción de ciertas formas de expresión en el plano externo. Después de todo, las fórmulas científicas han reducido a unos cuantos signos y símbolos los descubrimientos más abstrusos e intrincados. El pa­so siguiente es encarnar esos signos y símbolos en una palabra, o palabras, impartiéndoles lo que esotéricamente se denomina “el poder de encarnar”. Podría expresarlo de esta manera: la antigua afirmación de que "Dios habló y los mundos fueron hechos", sig­nifica sencillamente que la fórmula de Dios para la creación, se redujo a una gran Palabra que Él emitió, a la cual siguieron los inevitables resultados. Algo de este proceso, en la ínfima escala hu­mana, será visto en la próxima era. Lo que termino de decir ahora parecerá fantasioso y fantástico al estudiante común.

 

Resultará evidente que los discípulos de séptimo rayo manejar mucho poder, y por esta razón en toda la enseñanza que se les im­parte, el énfasis se pone sobre la pureza del móvil. Antiguamente se hacía hincapié sobre la pureza del cuerpo, en el caso de discípu­los de sexto rayo. Como era inevitable, llevaron la idea hasta el fanatismo, resaltando el celibato, el ascetismo y las más rígidas re­glas para la vida física, convirtiendo a menudo en pecaminoso lo que es natural. Esta etapa fue necesaria para su desarrollo, porque era esencial que el plano físico se convirtiera en un factor importante en su conciencia, y su atención se apartara del reino de las abstracciones (su línea de menor resistencia) y se enfocara en el vivir físico, porque, nuevamente, la energía sigue al pensamiento. De este modo su actitud hacia la vida podrá hacerse más práctica, y tendrá lugar la necesaria integración. Los discípulos de la nueva era pondrán el énfasis sobre el principio mental, porque condicio­na el pensamiento y la palabra. Todo el trabajo mágico se basa en la energía del pensamiento y en la palabra hablada (expresión de los dos centros mágicos mencionados), y la pureza en el reino de la mente y en el móvil, es considerada en consecuencia como una esencialidad básica.

       La influencia del séptimo rayo originará en un sentido pecu­liar inesperado, la Escuela Occidental de Ocultismo, del mismo mo­do que el impulso de sexto rayo originó la Escuela Oriental de Ocultismo, la cual hizo descender la luz al plano astral y la nueva influencia entrante la hizo descender al plano físico. La enseñanza oriental afectó al cristianismo, e indicó y determinó las líneas de su desarrollo, siendo el cristianismo definidamente una religión de enlace. Eventualmente, los papeles se invertirán y la "luz de Orien­te" se trasladará a Europa y América. Esto traerá inevitablemente la tan deseada y necesaria síntesis del camino místico y el sendero ocultista, lo cual llevará más tarde a la formulación del camino superior, del que es inútil hablar por el momento, pues no lo com­prenderían. Ninguna de las antiguas y fundamentales Reglas del Camino serán abrogadas o descartadas. Así como los hombres re­corrían a pie las antiguas carreteras, de acuerdo a las necesidades

de su época y tiempo, y hoy viajan por tren o automóvil (para llegar al mismo lugar), debe seguirse el mismo camino y alcanzar­se la misma meta, pero habrá diferencia en los procedimientos, variarán las precauciones y cambiarán las medidas de protección. Las reglas pueden variar de vez en cuando a fin de proporcionar indicaciones más simples y la protección adecuada. El entrena­miento del discípulo en el futuro diferirá del entrenamiento en el pasado, pero las reglas básicas mantendrán su autoridad.

La nota clave que rige el desarrollo del discípulo de sexto ra­yo está expresada en las palabras de Cristo, cuando dijo: "Si fuere yo ascendido, atraeré a todos los hombres hacia Mí". El én­fasis de todo trabajo de sexto rayo es Atracción y Repulsión, de allí que la división y separación producen eventualmente compren­sión de la necesidad de una síntesis e integración, conscientemente emprendida y mentalmente motivada y producida. La historia del cristianismo (la historia de Europa) se iluminará, si se estudia la Ley de Atracción y Repulsión en conexión con su épico pasado. El empleo y mal uso de esta ley y sus constantes interpretaciones en términos de deseos materiales, ambiciones personales y control territorial, ha causado las diversas escisiones y separaciones y tam­bién gran parte de lo ocurrido. Bajo la influencia de séptimo rayo, terminarán esas separaciones, oportunamente, y tendrá lugar la síntesis.

 

La nota clave del discípulo de séptimo rayo es "Actividad Radiatoria". De allí que hayan surgido en el mundo del pensamiento ciertas nuevas ideas ‑la radiación mental o telepatía, el empleo radiatorio del calor, el descubrimiento del radio. Todo esto cons­tituye la actividad del séptimo rayo.

 

El principio divino que concernirá principalmente a la huma­nidad de séptimo rayo, será el de la vida, cuando se expresa por medio del cuerpo etérico. Por esta razón existe un creciente in­terés por la naturaleza de la vitalidad; se está estudiando la fun­ción de las glándulas y antes de mucho tiempo se observará su principal función como generadora de vitalidad. Esotéricamente serán consideradas como exteriorizaciones de la fuerza de los cen­tros del cuerpo etérico en el plano físico, y su vivencia o falta de actividad indican la condición de esos centros. El interés mundial también va trasladándose al campo de la economía, que en defini­tiva es el campo del sustento de la vida. Por consiguiente, muchas cosas sucederán en estas interesantes esferas, y cuando el cuerpo etérico llegue a ser un hecho científicamente constatado y se hayan reconocido los centros, mayores y menores, como focos de toda energía al expresarse por medio del cuerpo humano en el plano físico, tendremos una gran revolución en el campo de la medicina, en la dieta y en la distribución de la actividad en la vida diaria. Esto producirá grandes cambios en los sistemas de trabajo y ocu­pación, y sobre todo en las actividades de la raza en los momen­tos libres.

 

Este pensamiento llama la atención sobre los tres métodos de actividad empleados por todos los trabajadores de rayo, y difieren para cada uno. Finalmente controlarán los tipos de séptimo rayo, los que gradualmente cambiarán las actividades hacia la vida y producirán diferentes métodos para el diario vivir, y son:

 

1 .   Actividad grupal para establecer la relación científica entre sustancia y energía.

2.    Estimulación de las formas etéricas por medio de la fuerza correctamente dirigida.

3.    Distribución correcta de la energía vital, mediante el estu­dio científico.

 

Estamos entrando en una era científica, pero será una ciencia que saldrá de la actual encrucijada en que se halla y ‑habiendo penetrado, como lo ha hecho, en el reino de lo intangible‑ comen­zará a trabajar más subjetivamente que hasta ahora. Reconocerá la existencia de sentidos suprasensorios, como prolongación de los cinco sentidos físicos, y esto se impondrá a la ciencia debido a la gran cantidad de personas dignas de confianza que los poseerán y que podrán vivir y actuar simultáneamente en los mundos de lo tangible y de lo intangible. El cúmulo de testimonios irrefuta­bles será incontrovertible. En el momento en que se pruebe la existencia del subjetivo mundo de las causas (y a eso se llegará mediante la irrebatible evidencia de la prolongación de los sen­tidos del hombre), la ciencia entrará en una nueva era; su foco de atención cambiará; las probabilidades de efectuar descubrimientos serán inmensas y el materialismo (tal como se lo entiende ahora) desaparecerá. Hasta la palabra "materialismo" resultará anticua­da y a los hombres del futuro les divertirá la limitada visión de nuestro mundo moderno y se preguntarán por qué pensábamos y sentíamos así.

 

En conexión con los cinco rayos que según hemos observado están actualmente influyendo o comenzando a influir sobre la hu­manidad (los rayos primero, segundo, tercero, sexto y séptimo). deberían recordar que su efecto varía de acuerdo al tipo de rayo o cualidad de rayo del individuo implicado y según su etapa en la escala de la evolución. Estos puntos a menudo se olvidan. Por ejem­plo, si un hombre pertenece al segundo Rayo de Amor‑Sabiduría, puede esperarse que la influencia de este rayo y la del sexto (que está en la línea de poder de segundo rayo) sea fácilmente eficaz, constituyendo necesariamente la línea de menor resistencia. Esta situación puede por lo tanto producir una indebida sensibilidad y desenvolvimiento desequilibrado de las características. Nuestras características ejercen influencias sobre la conducta, y nuestras re­acciones sobre las circunstancias. Esto significará también que la influencia de los rayos primero, tercero y séptimo, será fundamentalmente perturbadora y provocará resistencia o, por lo me­nos, una actitud no receptiva. En el mundo, los rayos que están hoy en la línea de la energía del primer Rayo de Voluntad o Poder (en el que se incluyen el tercero y el séptimo) se hallan en la proporción de tres a dos (en lo que concierne a la actual ma­nifestación), en consecuencia podemos esperar una expresión más plena de los atributos y acontecimientos de primer rayo, que de otra manera no sería posible. Esto será especialmente así porque el sexto rayo está saliendo rápidamente de la manifestación. Lo antedicho es una información de poco valor en la actualidad. Sus implicaciones se harán cada vez más evidentes a medida que tras­curra el tiempo, por lo tanto las incluyo en mi enseñanza.

 

7. La Iniciación en la Era de Acuario.

 

       He hecho sugerencias respecto a la orientación que se ha lle­vado a cabo o se llevará, en relación con los tres centros mun­diales principales; también he insinuado la relación que tienen algunas de las iniciaciones mayores con dichos centros. Esas in­dicaciones constituyen una nueva línea de pensamiento. A este respecto hay uno o dos puntos que quisiera desarrollar en cone­xión con ello, para que todo el tema sea esclarecido más considerablemente que en la actualidad. Quisiera también relacionar estos centros con los rayos que están ahora en manifestación (en­trando, saliendo o en plena expresión). Hablando en forma breve podría decir que:

 

La primera iniciación está estrechamente vinculada con el centro planetario, la propia humanidad. Producirá, cuando termine, un creciente estímulo del intelecto, al expresarse como una actividad ordenada en el plano físico. Esta iniciación se halla tam­bién estrechamente vinculada con el tercer Rayo de Inteligencia Activa, rayo que ha estado en manifestación objetiva desde el año 1425 de nuestra era y permanecerá en encarnación durante toda la era acuariana. Los ciclos de este rayo son más extensos que los de otros rayos. Sin embargo, dentro de estos ciclos mayo­res, hay períodos de actividad más intensa, que son como los latidos o pulsaciones del corazón, y duran aproximadamente tres mil años. Cuando están fuera de manifestación se llaman "ciclos de retiro, pero no de abstracción", y también están en encarnación tres mil años. Uno de esos períodos de tres mil años de expresión está con nosotros ahora, por lo que podemos esperar un gran des­arrollo de la facultad intelectual y un marcado acrecentamiento del trabajo creador en esta época. Este ciclo particular de expre­sión marca un punto culminante en el ciclo mayor. Durante la era futura, la inteligencia de la raza y su desarrollo activo, asu­mirá grandes proporciones con suma rapidez.

 

La intensificación de la vida del centro humano proseguirá aceleradamente y ésta es la razón por la cual tantas personas (co­mo dije anteriormente) recibirán la primera iniciación. Los es­tudiantes tienden a olvidar que, en realidad, la primera iniciación puede describirse como:

 

1.      El arraigo o exteriorización del principio erístico en toda la humanidad y en el plano físico.

2.      El florecimiento de la inteligencia, de modo que el iniciado podrá trabajar poderosamente en el plano mental y con ello la propia humanidad será ascendida y ayudada en todas partes.

3.      La entrada en actividad del centro laríngeo, y (debido a que el tercer rayo está íntimamente relacionado con el primero) podrá tener lugar la primera débil orientación del hombre es­piritual hacia Shamballa, orientación que se intensificará cada vez más y será más pronunciada en el momento de la tercera iniciación. Quisiera indicar las analogías numéricas:

 

a. El tercer gran centro mundial ‑ la humanidad.

b. La actividad de tercer rayo ‑ el intelecto activo.

e. La tercera iniciación marca la consumación de la primera, así, como la cuarta marca la consumación de la segunda, y la quinta de la tercera.

d. El tercer centro mayor ‑ el laríngeo.

e. La tercera raza ‑la aria, que expresa la primera raza es­trictamente humana, la lemuria.

f. El tercer plano ‑ el físico, reflejo del tercer plano más ele­vado, el átmico.

g. El tercer vehículo periódico ‑ la personalidad.

 h. El tercer aspecto divino ‑ la inteligencia.

i. El tercer grado de un mensajero divino ‑ Hércules.

J. La Vida sustentadora, el tercer Sol o externo ‑ el sol físico.

 

Estas son algunas de las analogías que sería útil recordar porque revelan la cualidad divina, la intención espiritual y los objetivos universales.

 

Durante la era acuariana y en una tercera parte de su expre­sión, es decir, durante el primer decanato (esotéricamente conside­rado), se verá acrecentadamente la vitalización del centro huma­no (espiritualmente considerado) en relación con el Plan, y el constante aumento de una amplia actividad creadora, tanto en el individuo como en la raza, lo cual se deberá a la actuación e in­fluencia de Saturno, regido por el tercer rayo, planeta de la oportu­nidad, del discipulado y de la prueba, pudiendo la raza esperar una acrecentada expresión de la actividad saturnina a medida que esa gran Vida divina prosigue con Su obra benéfica.

 

La segunda iniciación está íntimamente relacionada con la Je­rarquía como centro planetario, y con la actividad de segundo rayo. Esta iniciación producirá en el iniciado un creciente sentido de relación, de unidad básica con todo lo que respira, más el reconocimiento de la Vida Una, que conducirá finalmente a un estado de expresada hermandad, que la era acuariana tiene como meta traer a la existencia. Este gran centro, la Jerarquía, hace que influya sobre la humanidad la enfocada vida de amor, y este amor básico será traído a la manifestación en el segundo decanato de Acuario (regido por Mercurio). Mercurio, el Mensajero de los Dioses (es decir de la Jerarquía de almas), lleva siempre el mensaje de amor y establece una inquebrantable interrelación entre los dos grandes centros planetarios, la Jerarquía y la Humanidad.

 

Tenemos nuevamente sobre esto ciertas analogías numéricas fundamentales, basadas en la actividad emprendida por un centro cardíaco que ha despertado en la raza. Éste es el segundo centro importante en el individuo y está situado arriba del diafragma; por su intermedio la Jerarquía puede llegar a toda la humanidad y también a los reinos subhumanos:

 

1.    El segundo centro planetario ‑ la Jerarquía.

2.    La actividad del segundo rayo ‑ amor‑sabiduría.

3.    La segunda iniciación, que relaciona el plexo solar con el corazón, la humanidad con la Jerarquía y los rayos de la per­sonalidad y del alma con el segundo, que básicamente está siempre en manifestación.

4.    El centro de segundo rayo ‑ el cardíaco.

5.    La segunda raza (la atlante), que culmina en la cuarta, la próxima raza.

6.    El segundo plano‑el astral. Éste es reflejo del segundo pla­no superior.

7.   El segundo vehículo periódico ‑ el alma.

8.   El segundo aspecto divino ‑ amor‑sabiduría.

9.   El segundo tipo o grado de Mensajero ‑ Cristo. Buda.

10.   La Vida sustentadora, el subjetivo o segundo Sol ‑ el cora­zón del sol.

 

Con todas estas analogías está relacionado el sexto rayo que obra como afín o subsidiario del segundo rayo.

 

Podría decirse que en esté ciclo mundial, el énfasis de todo el poder espiritual está puesto sobre la Jerarquía que, en la ac­tualidad, constituye el divino intermediario, interpretando la vo­luntad de Dios, el propósito de Shamballa. Trasmite o aminora la energía divina para ser aplicada sin peligro a la Humanidad. Por lo tanto, es evidente la razón por la cual durante el segundo deca­nato de Acuario, la Jerarquía puede, como representante de Sham­balla y con la ayuda de Mercurio, traer a la manifestación física al Avatar venidero, lo cual será factible cuando se realice el tra­bajo del primer decanato, y Shamballa haya liberado y reorienta­do definitivamente las energías del tercer gran centro, la Huma­nidad. Esta liberación y reajuste lleva a la expresión creadora y a una vida espiritual renovada. Puede entonces tener lugar el ali­neamiento planetario, siendo el objetivo planificado para el cual la Jerarquía se está preparando y también el propio Avatar en Shamballa.

 

La tercera iniciación está relacionada con Shamballa como cen­tro planetario y con la actividad de primer rayo. Debe recordarse que ésta es la primera iniciación, donde la personalidad y el alma se unen y fusionan para que ambos aspectos formen una unidad. Cuando ha tenido lugar esta iniciación, ocurre que, por primera vez, algunas de sus más amplias implicaciones grupales se con­vierten en realidad, constituyendo de allí en adelante el impulso motivador en la vida del iniciado. La aspiración llega a su fin, y en su lugar aparece la convicción más absoluta. Es interesante ob­servar también que Venus comienza a ejercer control en el tercer decanato de la era de Acuario. Venus es reconocido esotéricamen­te como esa fuerza misteriosa, mezcla de amor y conocimiento, de inteligencia y de síntesis, de comprensión y hermandad. Dentro de la Jerarquía misma, los dos grandes mensajeros que han in­corporado la energía dual venusina, han sido Buda y Cristo. El Mensajero que vendrá más adelante y expresará el anhelo de Shamballa hacia la síntesis, la aspiración jerárquica hacia el amor y el deseo de la humanidad de alcanzar la inteligencia activa con un poder combinado, atraerá a todos hacia Sí. Dichas cualidades se enfocarán todas en Él, además de otra cualidad o principio divino, aún desconocido por la raza de los hombres, para la cual no tenemos nombre. Será un grande y poderoso Avatar, que de ninguna manera pertenecerá a la línea de nuestra humanidad.

 

Sería conveniente observar las analogías numéricas que van a continuación, recordando que la tercera iniciación es, en reali­dad, la primera iniciación del alma, después de su total identifica­ción con la personalidad, en la vida y conciencia de la Mónada, el Uno y el Primero:

 

1.      El primer centro planetario ‑ Shamballa.

2.      La actividad del primer rayo ‑ voluntad o poder.

3.      La tercera iniciación, que es la primera del alma, relacionando la base de la columna vertebral con el centro corona­rio y el alma con la mónada.

4.      El primer centro mayor ‑ la cabeza.

5.      La primera raza verdaderamente divina ‑ la última raza.

6.      El tercer plano, que en realidad es el primer plano de la conciencia del alma y el reflejo del plano más elevado, el logoico.

7.      El primer vehículo periódico ‑ el monádico.

8.      El primer aspecto divino ‑ voluntad o poder.

9.      El primero o más elevado tipo de Mediador ‑ el Avatar ve­nidero.

10.    La vida sustentadora, el sol espiritual ‑ el sol central espiritual.

 

Consideremos ahora la tendencia de las temporadas y estaciones en conexión con los rayos:

 

1er.  RAYO ‑ Este rayo está todavía fuera de la manifestación física, pero comienza a afectar definidamente al plano men­tal; allí influye la mente de los discípulos de todas parte. del mundo y prepara el terreno para la aparición de cierto grupo de discípulos provenientes de Shamballa. Dentro de dos mil años, a partir de hoy, la influencia de este rayo se hará sentir poderosamente en el plano físico. Dentro de cien años se notará su potencia en el plano astral.

2do. RAYO ‑ Este rayo está siempre en manifestación subjetiva y es muy poderoso, porque es el rayo de nuestro sistema so­lar, y muy particularmente ahora que la Jerarquía se acerca cada vez más a la humanidad en preparación para la "crisis de amor" y para una inminente iniciación planetaria mayor. Sin embargo, en esta época, la influencia de segundo rayo se está haciendo objetiva en el plano físico. Se acrecentará más durante los próximos dos mil doscientos años; luego irá reti­rándose paulatinamente a un segundo plano.

3er.  RAYO ‑ Este rayo permanecerá en encarnación objetiva, desde el punto de vista de la humanidad, durante un extenso período, tan extenso que es inútil predecir cuándo se desva­necerá su influencia. Ese centro planetario, la Humanidad misma, necesita aún la aplicación intensa de dichas fuerzas para estimular hasta al "más inferior de los hijos de los hombres".

4to.  RAYO ‑ Este rayo, como se sabe, entrará en encarnación a principios del siglo venidero, y ‑en colaboración con la in­fluencia saturnina en desarrollo‑ conducirá a muchos al sen­dero del discipulado. Cuando la energía peculiar a la que damos el nombre poco satisfactorio de "armonía a través del conflicto" y las fuerzas del planeta que ofrecen oportunidad al aspirante, trabajen en combinación y en ordenada síntesis, podremos esperar un rápido reajuste en los asuntos huma­nos, particularmente en conexión con el sendero. En último análisis, el cuarto rayo, enseña el arte de vivir para crear una síntesis de la belleza. No hay belleza sin unidad, sin un incorporado idealismo y sin el resultante desenvolvimiento simétrico. Este no es el rayo del arte, como se pretende a, menudo, sino la energía que otorga belleza a esas formas vi­vientes que encarnan las ideas e ideales que buscan expre­sión inmediata. Mucha gente pretende estar en el cuarto ra­yo, porque sueña con la expresiva vida artística. Como ante­riormente he indicado, el arte creador se expresa en todos los rayos.

5to.  RAYO ‑ Este rayo ha estado en manifestación desde hace casi setenta años. Se retirará (por un acuerdo especial y ex­cepcional), dentro de otros cincuenta años, irrumpiendo así en su ciclo normal, porque se juzga que el impulso especial nece­sario ha sido adecuado y el ímpetu dado al "espíritu humano de descubrimiento", ha servido su propósito. Cualquier otra intensificación de los procesos mentales (excepto por medio del efecto penetrante de tercer rayo) resultaría ahora desas­troso. Los ciclos de rayo generalmente están establecidos y determinados, pero en colaboración recíproca y, debido a la inminente y espiritual Crisis de Acercamiento, el Señor del Quinto Rayo y el Señor del Mundo, han decidido retirar tem­porariamente este tipo de fuerza. Esto tardará alrededor de cincuenta años.

6to.  RAYO ‑ Este rayo, como saben, se está retirando de la ma­nifestación desde hace un extenso período de tiempo y con­tinuará haciéndolo con creciente rapidez.

7mo. RAYO ‑ Este rayo está ahora entrando en expresión efec­tiva; poco puedo agregar al cúmulo de información que he dado en éste y otros libros.

 

Un pequeño punto interesante, aunque no de especial importancia para ustedes, es que los Señores de Rayo, por medio de Sus Representantes planetarios, constituyen un grupo de Fuerzas directrices que colabora con el Señor del Mundo en Shamballa. La función de este grupo es aconsejar y dirigir, pero no ejercer auto­ridad. Esto puede ser considerado por algunos como la informa­ción más interesante de este libro. Si tal es su actitud, indica que no están preparados para la verdadera enseñanza esotérica. Los estudiantes necesitan un mayor conocimiento de los verdaderos va­lores regentes y un sentido de proporción espiritual. Los hechos planetarios y solares (bajo cuyo título podrían muy bien asentarse los datos informativos que anteceden) pueden estimular su imagi­nación y ampliar su horizonte, siendo esto de gran valor para los aspirantes y discípulos. Toda información y acontecimientos vincu­lados con Shamballa son siempre emocionantes para el neófito predispuesto a olvidar que debe entrar en contacto con la Jerar­quía, con la cual está más familiarizada, antes de poder obtener la verdadera y relacionada percepción.

 

Quisiera que estudien la clasificación dada en el libro Inicia­ción Humana y Solar, que aparece también en el apéndice del primer tomo del Tratado sobre los Siete Rayos. La inserto aquí para quienes no poseen éstos, cuya atención debería apartarse nue­vamente de la magnitud del Macrocosmos y dirigirla a la respon­sabilidad del microcosmos.

 

       EL DISCIPULADO Y LOS RAYOS

 

1er. Rayo ‑ Fuerza‑Energía‑Acción‑El Oculista.

2do.Rayo ‑ Conciencia‑Expansión‑Iniciación‑EI verdadero Síquico.

3er. Rayo ‑ Adaptación‑Desarrollo‑Evolución‑El Mago.

4to. Rayo ‑ Vibración‑Respuesta‑Expresión‑El Artista.

5to. Rayo ‑ Mentalidad‑Conocimiento‑Ciencia‑El Científico,

6to. Rayo ‑ Devoción‑Abstracción‑Idealismo‑El Devoto.

7mo.Rayo ‑ Encantamiento‑Magia‑Ritual‑El Ritualista.

 

       En la era de Acuario, como resultado de las existentes combi­naciones de las influencias de rayo, la humanidad entrará en una expansión de conciencia que le revelará las relaciones grupales, en vez de las personales y autocentradas que conoce ahora. Quiero recordarles que Acuario se encuentra en la mitad superior del cír­culo zodiacal, en exacta oposición a Leo, en la mitad inferior. Leo es el signo del desenvolvimiento individual y del yo como autoafir­mación. Este signo altamente individualista culmina en Acuario, donde el individuo halla su plena expresión por intermedio del gru­po, pasando del servicio a sí mismo y de la propia expresión como personalidad, al servicio del grupo y a una creciente expresión de la Jerarquía> a la cual se acerca constantemente. Para este fin las influencias de rayo serán aplicadas firme y acrecentadamente. La humanidad ha alcanzado una etapa donde va surgiendo con rapidez el sentido de la individualidad. En todos los campos de la expre­sión humana los hombres y mujeres van siendo cada vez más definidamente autoafirmativos. El Antiguo Comentario alude sim­bólicamente a esto en los siguientes términos:

 

"El León comienza a rugir. Arremete hacia adelante y, en su afán de vivir, trae la destrucción. Luego ruge nuevamente y ‑lan­zándose hacia la corriente de vida‑ bebe insaciablemente. Des­pués de haber bebido, actúa la magia de las aguas. Queda tras­formado. Desaparece el León y aparece aquél que porta el cántaro e inicia Su misión".

 

Quienes poseen visión pueden ver cómo ocurre esto en to­das partes. El portador de agua (otro de los nombres del ser­vidor del mundo) ha comenzado su tarea autoimpuesta. De ahí el arraigo, en la tierra, del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, cuyos representantes se encuentran en todos los países y en to­das las grandes ciudades. Quisiera recordarles que esto ha tenido lugar sin excepción en todas las tierras, y que ellos trabajan en distintos rayos; expresan muchos puntos de vista; su campo de servicio difiere ampliamente; sus técnicas son tan diversas que en algunos casos resulta difícil, a las personas de estrecha mentali­dad, comprenderlas. Pero todos, hablando en términos simbólicos, llevan sobre sus hombros el cántaro que contiene el agua de vida y, en lenguaje simbólico, todos en su medio ambiente, emiten la luz en cierta medida.

 

A ustedes, que viven y trabajan en este período intermedio y en este ciclo de transición, con su resultante caos externo y tras­tornos, se les ha encomendado la tarea de ser exponentes de la constancia, el servicio y el sacrificio. Les doy estas tres palabras, pues no tengo ninguna información espectacular que proporcio­narles, como otras veces. Excesiva información absorbente y no­vedosa, puede conducir a una insensibilidad profundamente arrai­gada. Es necesario absorber y actuar sobre la información que ya poseen, antes de poder ser evocada en ustedes la básica demanda por más luz, a la cual debemos responder quienes trabajamos den­tro de los límites de la Jerarquía. Pacientemente esperamos esa demanda.

 

8. Cristo y la Futura Nueva Era.

 

Al llegar al término de nuestra consideración del mundo ac­tual y sus rayos dominantes, que actúan a través de las naciones y condicionan a los pueblos, tenemos un último punto que quiero dilucidar; pertenece al campo de la religión y concierne a la significación de la Navidad. Sabemos que, desde la noche de los tiem­pos, el período en que el sol se desplaza nuevamente hacia el norte ha sido siempre considerado como temporada festiva; durante miles de años se lo ha asociado con la llegada del Dios‑Sol para salvar al mundo, traer luz y fructificación a la Tierra y, por medio de los afanes del Hijo de Dios, también esperanza a la humanidad. La época de Navidad es considerada, por los ignoran­tes, como la Festividad de Cristo exclusivamente, siendo destaca­da por las iglesias cristianas y testimoniada por todos los clérigos. Esto es verdadero y falso a la vez. El Fundador de la Iglesia Cris­tiana, Dios hecho carne, se valió de este período; llegó a nosotros en la oscuridad del año, iniciando una nueva era, donde la luz iba a ser la nota característica. Esto ha resultado verídico desde di­versos ángulos, aún desde el puramente físico, ya que hoy tene­mos un mundo iluminado, vemos por todas partes luz y las ló­bregas noches tenebrosas de antaño van desapareciendo rápida­mente. La luz ha descendido a la tierra en forma de "luz del conocimiento". La educación, cuyo objetivo consiste en llevar a los hombres al "camino iluminado", constituye hoy la nota clave de nuestra civilización y la mayor preocupación de todos los paí­ses. La eliminación del analfabetismo, el desarrollo de una ver­dadera cultura y la comprobación de la verdad en todos los cam­pos del pensamiento y de la investigación, son hoy de mayor importancia en todos los países.

       Así, cuando Cristo proclamó (como realmente lo hizo), con los demás Salvadores y Dioses‑Soles, que Él era la Luz de los mundos, inauguró un período maravilloso donde la humanidad ha sido amplia y universalmente iluminada. Este período data del día de Navidad, hace dos mil años, en Palestina. Constituyó el más grandioso de los días de Navidad y su influencia emanante fue mucho más poderosa que la de cualesquiera de sus predeceso­res, los Portadores de la Luz, porque la humanidad estaba más preparada para recibirla. Cristo vino bajo el signo de Piscis, los Peces, signo del divino Intermediario en el sentido más elevado, o del médium en el más inferior; es el signo de muchos de los Salvadores del mundo y de los Reveladores de la divinidad que esta­blecieron relaciones mundiales. Quisiera que observen esta frase. El mayor impulso que llevó al Cristo a realizar su especial tarea, fue el deseo de establecer rectas relaciones humanas. Ése es tam­bién el deseo, consciente o inconsciente, de la humanidad, y sabe­mos que algún día vendrá Aquel deseado por todas las naciones; las correctas relaciones humanas existirán en todas partes y la buena voluntad complementará esa realización, trayendo la paz en todas las tierras y entre todos los pueblos.

A través de las edades, la Navidad ha sido reconocida y cele­brada como una época de nuevos comienzos, mejores contactos hu­manos y relaciones más felices entre familias y comunidades. Así como las iglesias han ido descendiendo en su presentación profun­damente materialista del cristianismo, el sencillo Día de Navidad, que hubiera complacido al corazón de Cristo, ha degenerado en una orgía de gastos, adquisición de cosas agradables, siendo consi­derado como una "buena temporada para el comercio". Por lo tanto, debe recordarse que cuando las fases de una religión inspi­rada por la vida, es interpretada en forma totalmente materialista, cualquier civilización y cultura pierde su sentido de los valores espirituales y responde principalmente a los valores materiales; habiendo terminado su obra útil debe desaparecer, por el propio bien de la vida y del progreso mismo.

 

El mensaje del nacimiento de Cristo es siempre nuevo, pero hoy no es comprendido. Durante la era de Acuario, en la que es­tamos entrando con rapidez, el énfasis cambiará de Belén a Je­rusalén y del niño Salvador al Cristo Resucitado. Piscis ha sido durante dos mil años la luz que se expande; Acuario verá la Luz ascendente y, de ambas, el Cristo es el eterno símbolo.

 

La antigua historia del Nacimiento será universalizada y con­siderada como la historia de todo discípulo e iniciado que recibe la primera iniciación, y en su época y lugar se convierte en un servidor y portador de luz. En la era acuariana tendrán lugar dos acontecimientos descollantes:

 

1.    La Iniciación del Nacimiento, condicionará el pensamiento y la aspiración humana en todas partes.

2.   La religión del Cristo Resucitado y no la del Cristo recién nacido o del Cristo crucificado, será la nota clave caracte­rística.

 

Pocas veces es comprendido que centenares de miles de personas de todos los países han recibido o se preparan para esta primera iniciación, denominada el Nacimiento en Belén o la Casa del Pan. La humanidad, el discípulo mundial, está ahora preparada para ello. Indicaciones de la exactitud de este enunciado pueden verse en la reorientación de la gente, en todas partes, hacia las cosas espirituales, en su interés por el bienestar humano y el bien, así como también su perseverancia en la búsqueda de la luz y en sus anhelos y deseos de paz verdadera, basados en las rectas relaciones humanas, complementadas por la buena voluntad. Esta "mente en Cristo" puede observarse en la rebelión contra la religión materialista y en el amplio esfuerzo que se aprecia en Europa y en, otras partes, por devolver la tierra (la Madre Tierra, la verdade­ra Virgen María) al pueblo. Puede verse en el constante ir y ve­nir de la gente por el mundo, simbolizado, en el Evangelio, en el viaje de María con el niño Jesús a Egipto.

 

Luego siguió, como dice El Nuevo Testamento, un ciclo de treinta años que, como sabemos, fue cuando Jesús llegó a la ma­durez, en que pudo recibir la segunda iniciación, el Bautismo en el Jordán, y empezar así su servicio público. Actualmente, los muchos que pasaron por la primera iniciación en esta vida, están entrando en el largo silencio de esos simbólicos treinta años en que alcanzarán la madurez y recibirán la segunda iniciación. Es­ta iniciación demuestra el perfecto control de la naturaleza emo­cional y de todas las características piscianas. Los treinta años pueden considerarse como un período de desarrollo espiritual, du­rante las tres etapas en que estará dividido Acuario, y en conse­cuencia la era acuariana que ya está sobre nosotros. Me refiero a lo que técnicamente se conoce como los tres decanatos de cada signo. En este signo, las aguas de la era pisciana serán absorbi­das, hablando simbólicamente, por el cántaro que lleva Acuario sobre el hombro, símbolo característico de este signo, porque Acuario es el portador del agua que lleva el agua de la vida o vida más abundante, a los pueblos.

 

En la Era de Acuario, el Cristo Resucitado es Él mismo el Por­tador de Agua. Esta vez Él no manifestará la vida perfecta de un Hijo de Dios, tal cual fue su misión anteriormente, sino que aparecerá como el Guía supremo de la Jerarquía espiritual, para satisfacer la necesidad de todas las naciones sedientas del mundo ‑sedientas de verdad, de rectas relaciones humanas, de amorosa comprensión. Esta vez Él será reconocido por todos, y Su propia Persona testimoniará la realidad de la resurrección, demostrando paralelamente la realidad de la inmortalidad del alma del hom­bre espiritual. Durante los dos mil años pasados se hizo hincapié en la muerte, que ha matizado toda la enseñanza de las iglesias ortodoxas; sólo un día del año se ha dedicado a la idea de la resurrección. En la era acuariana el énfasis se pondrá en la vida y en la liberación de la tumba de la materia, y ésta es la nota que caracterizará a la nueva religión mundial y la diferenciará de todas las precedentes.

El festival de Pascua y la festividad de Pentecostés, serán los dos días más destacados del año religioso. Pentecostés, como se sabe, es el símbolo de las correctas relaciones humanas, por lo cual todos los hombres y naciones se comprenderán mutuamente y ‑aunque hablen diversas y numerosas lenguas‑ conocerán un solo lenguaje espiritual.

Es muy significativo que dos importantes episodios estén re­lacionados en la parte final del Evangelio ‑uno precediendo, y el otro siguiéndole inmediatamente después de la aparente muerte de Cristo, y son:

 

1 .  La historia del aposento alto hacia el cual condujo a los dis­cípulos el hombre del cántaro, que tipifica a Acuario, y en el que se realizó el primer servicio de comunión, donde todos participaron y anticipó la gran relación que caracterizará a la humanidad en la era venidera, después de las pruebas de la era pisciana. Tal servicio de comunión no se ha realizado to­davía, pero la Nueva Era lo verá.

2.   El relato del aposento alto, en que los discípulos se reunieron y reconocieron verdaderamente al Cristo Resucitado y lle­garon a un perfecto y completo conocimiento recíproco, a pe­sar de la simbólica diversidad de idiomas. Esos discípulos po­seían un toque de previsión, de profética visión interna, y. anticiparon algo de las maravillas de la era de Acuario.

 

La visión de la mente de los hombres de hoy, es la de la era acuariana, aunque no lo reconozcan. El futuro verá correctas re­laciones, real comunión, participación en todas las cosas (vino, sangre, pan, vida, satisfacción económica) y buena voluntad. Te­nemos también un cuadro del futuro de la humanidad, cuando todas las naciones estén unidas por una total comprensión y la diversidad de idiomas ‑simbolismo de distintas culturas, tradi­ciones, civilizaciones y puntos de vista‑ no constituya un obs­táculo para las rectas relaciones humanas. En el centro de todos esos cuadros estará el Cristo.

 

Con el tiempo, los objetivos expresados y los esfuerzos de las Naciones Unidas fructificarán, y una nueva iglesia de Dios, forma­da por todas las religiones y grupos espirituales, pondrán fin, en forma unida, a la gran herejía de la separatividad. El amor, la unidad y el Cristo Resucitado, estarán presentes y Él nos demos­trará la vida perfecta.

 

 

 

 

 

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2004