Astrología Esotérica

 

Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul

 

(Alice A. Bailey)

 

 

 

 


CAPÍTULO PRIMERO

 

EL ZODÍACO Y LOS RAYOS

 

MIS primeras palabras sobre este tema serán de índole entera­mente preliminar. Trataré de sentar las bases para encarar, en forma algo distinta -y bastante más esotérica- la ciencia de la astrología. Me referiré a algunas cosas que probablemente podrán ser calificadas por los astrólogos académicos y sin inspiración, como revolucionarias y erróneas, improbables o indemos­trables. Sin embargo, la astrología no ha demostrado todavía realmente su valor al mundo del pensamiento y de la ciencia, a pesar de los muchos éxitos definidamente demostrables. Por lo tanto, pediré a quienes leen y estudian esta parte del Tratado sobre los Siete Rayos, que tengan en cuenta el comentario anterior y estén dispuestos a considerarlo como hipótesis, esforzándose por analizar la teoría o sugerencia, y por comprobar las conclusiones a que se ha llegado en pocos años. Si pueden hacerlo, sobrevendrá un despertar de la intuición que convertirá a la astrología moderna en algo de mucha importancia y significación para el mundo. La astrología intuitiva reemplazará eventualmente a lo que hoy se llama astrología, retornando de este modo al conocimiento de esa antigua ciencia que relacionó las constelaciones y nuestro sis­tema solar, atrajo la atención sobre la naturaleza del zodíaco e informó a la humanidad sobre las interrelaciones básicas que rigen y controlan los mundos fenoménico y subjetivo.

 

1. Tres Afirmaciones Básicas.

 

La afirmación hecha frecuentemente de que la astrología es una ciencia exacta, a pesar de las muchas computaciones matemá­ticas, está lejos de serlo. Lo curioso es que está basada en la ilu­sión, y como bien saben, el zodíaco sólo es el recorrido imaginario del sol a través de los cielos, desde el punto de vista de nuestro insignificante planeta. El sol no está en ningún signo del zodíaco, sino simplemente parece estarlo al pasar entre nuestra pequeña esfera -la Tierra- y las constelaciones, en cualquier estación o tiempo determinado.

 

Antiguamente se creía que la Tierra era el centro del sistema solar, y que alrededor de ella giraban el sol y los demás planetas. Ésta era la posición y conocimiento exotérico, no la comprensión esotérica. Posteriormente, cuando nuevos descubrimientos trajeron mayor luz a la mente humana, nuestro planeta fue descentralizado y la verdad fue vista con mayor claridad, aunque todavía queda mucho por descubrir, lo cual podría ser hasta de naturaleza revo­lucionaria. Desde ciertos ángulos astrológicos debe tener lugar un proceso similar de descentralización y el sistema solar ya no debe considerarse un punto alrededor del cual gira el zodíaco, o a través del cual el sol pasa durante su gran ciclo de aproximada­mente 25.000 años. Los astrólogos que poseen visión interna podrán negar que ésta sea la actitud comúnmente adoptada, sin embargo -a fin de esclarecerla y en conexión con el público en general- la inferencia es permitida y aceptada por los ignorantes. Sobre esta teoría, concerniente al zodíaco, se apoya am­pliamente lo que denominamos la Gran Ilusión. Quisiera que recuerden esto al estudiar juntos las nuevas formas de encarar la más grande y antigua de todas las ciencias. La astrología es una ciencia que debe volver a su original belleza y verdad, para que el mundo pueda obtener una perspectiva más veraz y una apreciación más justa y exacta del Plan divino, tal como es expresado en la actualidad por medio de la Sabiduría de las Edades.

 

La segunda afirmación que quisiera hacer es que en la actualidad la astrología es esencialmente la más pura presenta­ción de la verdad esotérica en el mundo, porque es la ciencia que trata de las fuerzas y energías que condicionan, rigen y actúan a través del espacio, y sobre él y todo lo que en éste se encuentra. Cuando sea captado este hecho, cuando el origen de esas energías sea mejor comprendido y la naturaleza del espacio correctamente captada, tendremos un horizonte más amplio y más íntimamente relacionado; las relaciones entre entidades indivi­duales y planetarias, del sistema y del cosmos, serán entonces conocidas y comenzaremos a vivir científicamente, vivir científico que es el propósito inmediato de la astrología.

 

Aquél que cree actualmente en la astrología adopta por lo común la posición de que él es un individuo importante -por lo menos para él-, que vive sobre ese importante planeta, la Tierra (importante para la humanidad), y que por medio de la astrología puede descubrir su destino y saber lo que debe hacer.

 

 No me refiero en este comentario a esos pocos astrólogos que poseen un verdadero conocimiento esotérico, siendo en realidad muy pocos, y sólo un puñado de ellos lo practican actualmente. Al investigador moderno le agrada creer que sobre y a través de él hacen impacto y fluyen esas energías que provienen del signo en el cual está el sol en el momento de su nacimiento: considera que él responde a las fuerzas de los distintos planetas, a medida que rigen las casas de su horóscopo, y cree que las tendencias y circunstancias de su vida están determinadas así. Esto le hace creer que él es un factor importante aislado. Las interpretaciones modernas no recalcan la importancia del signo naciente (el ascendente), lo cual se debe a que muy pocos están preparados para actuar como almas y tampoco tienen en cuenta las energías que actúan constantemente sobre nuestro planeta, procedentes de otras constelaciones o de muchos planeas “ocultos”. En la Sabi­duría Eterna se dice que existen alrededor de setenta de estos planetas en nuestro sistema solar.

 

Quisiera presentar un cuadro más verdadero y exacto. Esto es posible ahora porque la percepción, la relación y la integridad grupales, comienzan a ocupar un lugar prominente en la con­ciencia humana. A medida que esto sucede, la personalidad, que es individualista, separatista y autocentrada, retrocederá acrecentadamente a segundo término, y el alma que posee conciencia grupal y es incluyente y no separatista, irá destacándose cada vez más. En consecuencia, desaparecerá gradualmente el interés por el horóscopo individual, y el cuadro planetario universal y del sistema ocupará un lugar prominente en la conciencia del indi­viduo. El hombre se considerará a sí mismo como parte integrante de un todo mucho más importante, y se interesará más por el grupo mundial, que de sí mismo, como individuo.

 

Por lo tanto no me ocuparé del tema de la astrología esoté­rica desde el punto de vista del horóscopo. Las relaciones univer­sales, la interacción de energías, la naturaleza de lo que se halla detrás de la Gran Ilusión, la engañosa “apariencia de las cosas tal como son” y el destino de nuestro planeta, de los reinos de la naturaleza y de la humanidad como un todo, constituyen las partes más importantes de nuestro tema.

 

No me preocupa si los astrólogos modernos aceptan o recha­zan las ideas que expongo. Trataré de presentarles ciertos hechos tal como los reconoce la Jerarquía e indicarles, si puedo, las realidades subjetivas, de las cuales la ilusión externa es sólo la apariencia fenoménica, condicionada por los pensamientos del hombre a través de las épocas; recalcaré la realidad de la vivencia de las Fuentes de las cuales fluyen y emanan todas las fuerzas y energías que actúan en nuestro planeta. Ante todo me esforzaré por demostrarles esa unidad omnipenetrante y esa síntesis sub­yacente, base de todas las religiones y de las innumerables fuerzas trasmitidas, y trataré de apartarlos, como individuos, del centro de su propio escenario y conciencia -sin privarlos de su propia individualidad e identidad- y sin embargo les demostraré que son parte de un todo mayor, que podrán percibirlo conscien­temente cuando puedan actuar como almas, de lo cual hoy son inconscientes o sólo registran y sienten la realidad interna en la cual viven, se mueven y tienen su ser.

 

Esto me lleva a la tercera afirmación, la cual es tan básica y fundamental que les pediría se detengan a considerarla, aunque no capten plenamente todas sus implicaciones. La Sabiduría Antigua enseña que “el espacio es una entidad”. La astrología esotérica se ocupa de la vida de esta entidad y de las fuerzas y energías, los impulsos y los ritmos, los ciclos, el tiempo y las estaciones. Esto lo afirmó H.P.B. en La Doctrina Secreta. Recuer­den que existe una clave astrológica para La Doctrina Secreta, la cual no puede todavía ser revelada en su totalidad. Sin embargo, puedo insinuarles y sugerirles algunas líneas de acercamiento que, si se mantienen en la conciencia de los astrólogos iluminados, permitirá que algunos de ellos, en fecha posterior, descubran la llave que -haciéndola girar en bien de la humanidad- revelará el cuarto gran fundamento de la Sabiduría Eterna, de los cuales tres ya han sido dados en el proemio de La Doctrina Secreta.

 

El espacio es una entidad y la “bóveda celeste” -como poéti­camente se la denomina- es la apariencia fenoménica de esa entidad. Observarán que no digo apariencia material, sino feno­ménica. Conjeturar sobre la naturaleza, la historia y la identidad de esa entidad, sería inútil y de ningún valor. Tendremos una idea vaga, que proporcionará una analogía, aunque eluda las especificaciones, si nos esforzamos por considerar a la familia humana, el cuarto reino de la naturaleza, como una entidad que forma una sola unidad y se expresa a través de las innumerables y diversificadas formas del hombre. Cada uno de ustedes, como individuos, son parte integrante de la humanidad, no obstante cada uno lleva su propia vida, reacciona a sus propias impresio­nes, responde a las influencias e impactos externos, y a su vez emana influencias, envía irradiaciones temperamentales y expre­sa alguna cualidad o cualidades, afectando así, en cierta medida, a su medio ambiente y a aquellos con quienes entran en contacto. Sin embargo, durante todo el tiempo, forman parte de la entidad fenoménica denominada humanidad. Podríamos ampliar esta idea hasta abarcar una entidad fenoménica mayor, el sistema solar. Esta entidad es en sí misma parte integrante de una vida aún mayor, la cual se expresa a través de siete sistemas solares, de los cuales el nuestro es uno. Si pueden captar esta idea surgirá en la conciencia una vaga imagen de una gran verdad esotérica subyacente. Consideraremos brevemente la vida y las influencias, las radiaciones y emanaciones de esta entidad y el efecto unido que producen sobre nuestra vida planetaria, en los reinos de la naturaleza y en las civilizaciones humanas en desarrollo.

 

El tema es tan vasto, que he tenido que afrontar el problema de descubrir la mejor manera de tratarlo, decidiéndome por la brevedad y afirmación concisa de los hechos (hechos para los que trabajamos en el aspecto interno de la vida, pero razonable­mente sólo hipótesis para ustedes), eludiendo el análisis detallado y los pormenores. Me esforzaré por hacerlo de lo universal a lo particular y de lo general a lo específico, pero siempre acentuando lo universal y lo general y no lo particular y específico. De los estudiantes de astrología dependerá la debida aplicación de la verdad a lo específico, pues en este aspecto es donde ha errado la astrología moderna, invirtiendo el procedimiento correcto y verdadero, poniendo el énfasis sobre lo específico y particular, el horóscopo personal y el destino individual y no sobre las gran­des energías y sus Fuentes, las cuales son finalmente responsables de la manifestación de lo específico. Esta posición y presentación de la verdad debe ser alterada.

 

Por lo tanto, la astrología esotérica trata de la Vida y las Vidas, que animan los “puntos de luz” dentro de la Vida uni­versal. Constelaciones, sistemas solares, planetas, reinos de la naturaleza y el hombre microscópico, son el resultado de la actividad y la manifestación de la energía de ciertas Vidas, cuyos ciclos de expresión y sus infinitos propósitos, están fuera de la comprensión de las mentes más avanzadas e iluminadas de nues­tro planeta.

 

El próximo punto que deben captar, es que el éter del espacio constituye el campo en y a través del cual actúan las energías que provienen de innumerables Fuentes de origen. Por lo tanto, estamos relacionados con el cuerpo etérico del planeta, del sistema solar y de los siete sistemas solares, de los cuales el nuestro es uno, y con el vasto y general cuerpo etérico del universo en el cual estamos localizados. Empleo deliberadamente la palabra “localizados” por las inferencias que puede tener. Este amplio campo como también los más reducidos y conocidos, proporcionan el medio de trasmitir las energías que actúan sobre y a través de nuestro sistema solar, esferas planetarias y todas las formas de vida que existen en esas esferas. Forma un ininterrumpido campo de actividad en constante e incesante movimiento -medio eterno para el intercambio y transmisión de energías.

 

En conexión con esto y a fin de comprenderlo mejor será útil estudiar al hombre individual. De esta manera podemos obtener una tenue comprensión de la verdad básica y subyacente. Los estudiantes deben recordar siempre que la Ley de Analogía es un medio de interpretación. El esoterismo enseña -y la ciencia moderno está llegando a la misma conclusión- que subyacente en el cuerpo físico y en su complejo e intrincado sistema de ner­vios, existe un cuerpo vital o etérico, contraparte y verdadera forma del aspecto fenoménico externo y tangible, siendo análoga­mente el medio para transmitir fuerza a todas las partes de la estructura humana y el agente de la conciencia y de la vida que mora internamente. Determina y condiciona al cuerpo físico, pues constituye en sí el receptáculo y el transmisor de energía prove­niente de los diversos aspectos subjetivos del hombre y también del medio ambiente en el cual vive el hombre interno y el externo.

 

Agregaré aquí otros dos puntos. Primero: el cuerpo etérico individual no es un vehículo humano aislado y separado, sino que en forma curiosa es parte integrante del cuerpo etérico de esa entidad que denominamos familia humana. Este reino de la naturaleza, por medio de su cuerpo etérico, forma parte inte­grante del cuerpo etérico planetario, que no está separado de los cuerpos etéricos de otros planetas, sino todos ellos conjuntamente con el cuerpo etérico del sol, constituyen el cuerpo etérico del sistema solar, que está relacionado con los cuerpos etéricos de los seis sistemas solares, los cuales forman con el nuestro una unidad cósmica, afluyendo a ellos energías y fuerzas de ciertas grandes constelaciones. El espacio es etérico en su naturaleza, y su cuerpo vital está compuesto de la totalidad de los cuerpos etéricos de todas las constelaciones, sistemas solares y planetas que se encuentran en él. En todas partes de esta áurea red cós­mica circulan constantemente energías y fuerzas, constituyendo la base científica de las teorías astrológicas. Así como las fuerzas del planeta y del hombre espiritual interno (para mencionar sólo un factor entre muchos) fluyen en el plano físico a través del cuerpo etérico del hombre individual y condicionan su expresión externa, actividad y cualidades, así también las variadas fuerzas del universo fluyen a través de cada parte del cuerpo etérico de esa entidad que llamamos espacio, y condiciona y determina la expresión externa, las actividades y las cualidades de cada una de las formas que se hallan dentro de la periferia cósmica.

 

Segundo, en el cuerpo etérico humano hay siete centros principales de fuerza, agentes distribuidores y acumuladores de electricidad, que proporcionan al hombre fuerza dinámica y energía cualitativa, produciendo efectos definidos sobre su mani­festación física externa. Por medio de su constante actividad aparecen en el hombre sus cualidades y comienzan a emerger las tendencias de sus rayos, indicando claramente su etapa de evolución.

 

Este “control de la forma por medio de un septenario de energías” (como lo define El Antiguo Comentario) constituye una regla inalterable del gobierno interno de nuestro universo y de nuestro particular sistema solar como en el caso del hombre individual. Existen, por ejemplo, en nuestro sistema solar, siete planetas sagrados, que corresponden a los siete centros de fuerza individuales del hombre. Los siete sistemas solares, de los cuales el nuestro es uno, a su vez son los siete centros de energía de Aquel a quien me he referido en otros libros como “Aquel del Cual Nada Puede Decirse

 

Mucho se ha expuesto en los libros ocultistas, pero el astró­logo común es profundamente ignorante. Es esencial que aprenda a pensar en Totalidades más grandes y que se preocupe más agudamente de las Fuentes emanantes y de las Causas que per­sisten eternamente, en vez de ocuparse de los efectos que producen dichas Fuentes sobre esa creación efímera, el ser humano y su existencia temporaria, en un insignificante planeta. Al hacerlo, descubrirá por sí mismo los signos de la divinidad esencial del hombre -divinidad que se observa en la captación infinita de su conciencia cuando está iluminada por la luz del alma y en su poder para proyectar su pensamiento en la conciencia de esas múltiples Vidas, cuyos “movimientos energéticos” debe forzosa­mente compartir, debido a que su pequeña porción de energía es parte integrante de la de Ellas.

 

Un aspecto de la energía, no tenido muy en cuenta por los astrólogos modernos, y sin embargo de primordial importancia, es la energía que irradia o emana de la Tierra. Como todos los seres humanos viven en su superficie y están por lo tanto pro­yectados dentro del cuerpo etérico del planeta (razón por la cual el hombre camina erecto), el cuerpo del hombre está siempre bañado por las emanaciones y radiaciones de nuestra Tierra y por la cualidad integrante de nuestro Logos planetario, a medida que envía y transmite energía dentro de Su medio ambiente pla­netario. Los astrólogos siempre han recalcado las influencias y energías entrantes a medida que hacen impacto y actúan a través de nuestro pequeño planeta, pero no han considerado adecuada­mente las cualidades y fuerzas emanantes, contribución del cuerpo etérico de nuestra Tierra al todo mayor. Esto lo consideraremos más adelante, pero he sentido la necesidad de llamarles la aten­ción sobre ello.

 

Otro punto que deben observar es que la influencia de la Luna es de naturaleza y efecto puramente simbólicos, siendo simplemente el resultado de antiguas ideas y enseñanzas (here­dadas desde la época lemuriana) y no se basa sobre ninguna verdadera radiación o influencia. En esas épocas remotas y hasta mucho antes de la época lemuriana, que en esos días constituía una antigua tradición, la Luna era considerada como una vivien­te entidad vital. Pero quiero que tengan en cuenta que la Luna no es hoy otra cosa que una forma muerta. No tiene radiación ni emanación de ninguna especie y, en consecuencia, no produce efecto alguno. Desde el punto de vista del conocedor esotérico, la Luna es simplemente un obstáculo en el espacio -una forma indeseable que debe desaparecer algún día. La astrología esoté­rica considera que el efecto producido por la Luna es mental y el resultado de una poderosa y muy antigua forma mental; no obstante, la Luna no posee cualidad propia ni puede transmitir nada a la Tierra. Permítanme repetir: la Luna es una forma muerta. No tiene en absoluto emanación alguna. Por eso se dice en la Antigua Enseñanza que la Luna “oculta a Vulcano o a Urano”. Esta insinuación o inferencia siempre ha existido y los astrólogos harán bien en experimentar la sugerencia dada sobre La Luna, y en vez de trabajar con ella que trabajen con Vulcano, cuando se trata del hombre común y no evolucionado y con Urano cuando consideran al hombre muy evolucionado, y obtendrán resultados interesantes y convincentes.

 

Los estudiantes deberían recordar que las doce constelaciones que constituyen nuestro zodíaco particular son receptores de innumerables corrientes de energía que llegan de muchas fuentes. Éstas se mezclan y fusionan con la energía de cualquier conste­lación determinada y -transmutada y “refinida esotéricamente”.- oportunamente hallan su camino hacia nuestro sistema solar.

 

Quisiera llamarles la atención aquí sobre algunos comentarios que hice en el Tratado sobre Fuego Cósmico, pues son oportunos y valiosos. Los resumiré en algunas frases:

 

“La astrología se ocupa del efecto que producen en la sustancia de las envolturas las influencias, vibraciones, etc., de los distintos planetas. Constituyen esotéricamente las influencias de los centros solares... Las fuerzas que emanan de ellos actúan sobre los centros planetarios..., todo lo cual está oculto en el karma del Hombre celes­tial. Se impartirá mucho sobre esto cuando exista la verdadera astro­logía esotérica... Los estudiantes de astrología están aprendiendo recientemente el abecé de este estupendo tema, y apenas si tocan los bordes exotéricos de ese gran velo que ha sido sabiamente tendido sobre la ciencia planetaria”.

Tratado sobre Fuego Cósmico, págs. 826-27.

 

A continuación se enumeran -en forma incompleta pero adecuada para nuestro propósito- las influencias principales que provienen de Fuentes muy distantes, llegan a nuestra vida pla­netaria y producen efectos definidos sobre el hombre y la huma­nidad como un todo:

 

1.      La constelación de la Osa Mayor.

2.      Las Siete Hermanas de las Pléyades.

3.      Sirio, la Estrella del Perro.

 

1.      Los siete sistemas solares, de los cuales el nuestro es uno.

2.      Los siete planetas sagrados, de los cuales el nuestro no es uno.

3.      Los cinco planetas no sagrados o planetas “ocultos”.

 

1.      Los siete centros planetarios.

2.      Los siete centros de fuerza en el cuerpo etérico humano.

 

1.      Las doce constelaciones zodiacales.

 

Tenemos así un nónuple impacto de energía. Esta clasificación es importante, pero debe recordarse que existen también otros impactos, relativamente insignificantes.

 

A éstas deben agregarse otras corrientes de energía, las cuales actúan definidamente sobre nuestra vida planetaria y la afectan, tales como las que provienen de la gran estrella Betel­geuse o de Antares, y de otros grandiosos soles y sistemas solares relacionados con las constelaciones del zodíaco, cuyas fuerzas nos llegan a través de esas constelaciones y no en forma directa.

 

Además de las enumeradas, debería recordarse que técnica­mente debe agregarse a esto la irradiante influencia que llega directamente del planeta en el cual vivimos. Sólo entonces podrán hacer un análisis cabal y un cuadro completo de las energías a las cuales el cuerpo etérico del hombre (condicionando al cuerpo físico, preeminentemente automático y negativo en sus reaccio­nes) debe responder y siempre responde. La comprensión de esa respuesta y el control consciente e inteligente de las reacciones individuales, son sumamente necesarios para el hombre, pero sólo llega a ser posible en una etapa avanzada de evolución y cuando él (técnicamente comprendido) se acerca al Sendero. El hombre aprende ante todo a controlar sus reacciones hacia los planetas, a medida que rige y dirige los asuntos de su personalidad, desde las diversas “estaciones” en las doce casas de su horóscopo. Hay dos maneras de hacerlo:

 

Primero: Confeccionando debidamente el horóscopo y dando los pasos necesarios para determinar lo que debe hacerse y así rechazar las influencias planetarias donde se considere deseable a fin de controlar las reacciones de la personalidad. Esto debe hacerse aplicando el poder del pensamiento. Requiere plena con­fianza en la comprensión e interpretación del astrólogo y el conocimiento exacto de la hora del nacimiento. A veces uno se pregunta si es posible saber la hora exacta del nacimiento y si realmente habrá un astrólogo verdaderamente sabio.

 

Segundo: Asumiendo conscientemente la posición del Observador espiritual y cultivando el poder de responder al alma. Entonces, desde el ángulo de esa alma, el hombre tiene que aprender a controlar las circunstancias y la serie de reacciones de la personalidad.

 

Deben ser consideradas también las siguientes actitudes y posiciones, adoptadas por el astrólogo esotérico:

 

1.      Las influencias planetarias indican la tendencia de las cir­cunstancias externas de la vida. Cuando se interpretan correctamente tanto para el hombre común como para el no evolucionado, pueden señalar y lo hacen, el destino y el futuro de la personalidad, pero condicionan y controlan totalmente al hombre que no ha tenido experiencia consciente del alma. En cuanto el hombre llega a ser consciente de su propia alma y se esfuerza por controlar su “sendero de la vida”, las influencias de los planetas de por sí se debilitan definitiva­mente y van aminorando; el horóscopo de la personalidad es indeciso y muchas veces inexacto: la fuerza que fluye a través de los planetas y no la fuerza de los planetas rigen y con­trolan. Entonces el hombre llega a ser receptivo a las energías más elevadas y sutiles del sistema solar y de las doce conste­laciones regentes.

 

2.      El signo del Sol -como se lo denomina- indica la naturaleza física, mental y espiritual del hombre. Contiene el secreto del rayo de la personalidad y de la respuesta o no del hombre al Alma, el verdadero hombre. Indica también la integración ya lograda y la actual etapa de desarrollo de las cualidades del alma, del equipo actualmente disponible, de la cualidad de la vida presente y las posibles relaciones grupales inme­diatas. Desde el ángulo de la Sabiduría Eterna, indica sólo esto y nada más, constituyendo lo opuesto de la usual posi­ción astrológica. Expongo esto porque la humanidad ha evolucionado bastante como para que, dentro del menor tiem­po posible, la astrología del alma sea una posibilidad, constituyendo -desde muchos puntos de vista- lo opuesto al procedimiento normal. Esto es prudente, necesario y también inevitable. Los astrólogos se dividirán eventualmente en dos tipos: los astrólogos exotéricos, que se ocuparán de los horós­copos de la personalidad, y los esotéricos, que se ocuparan de los propósitos del alma.

 

3.      El signo ascendente indica las posibilidades más remotas, la meta espiritual y el propósito de la encarnación inmediata y de las sucesivas. Este signo se ocupa de la lucha que libra el hombre espiritual para “continuar” desde la etapa avan­zada, de modo que cuando la energía de la vida se haya agotado temporariamente y tenga lugar “la muerte de la personalidad”, se encuentre “más próximo al centro de su vida, más cerca del centro de su grupo y se aproxime al centro de la Vida divina”, según lo expresa la Sabiduría Eterna. La frase: “muerte de la personalidad” tiene dos significados definidos:

 

a.       Puede significar la muerte del cuerpo físico -que inevi­tablemente es seguida por dos etapas, la de la muerte del vehículo emocional y la subsiguiente disipación de la tem­poraria y siempre cambiante forma, asumida durante la encarnación por la cuota asignada de energía mental.

 

b.      La subjetiva y mística “muerte de la personalidad”. Esta frase indica la trasferencia del foco de distribución de energía, desde la personalidad (un centro definido de fuerza) al alma (otro centro definido de fuerza).

 

Comprendo que estos conceptos no están de acuerdo con los postulados de la astrología usual. Sin embargo, la astrología no perdería tiempo si experimentara estas ideas durante un tiempo y los astrólogos descubrirían algunos problemas más interesantes y atrayentes y quizás llegarían a una exactitud desconocida en la actualidad. Probablemente sería de utilidad que me extendiera sobre este punto.

 

En conexión con el signo del Sol, con el signo ascendente y el efecto de la forma mental relacionada con la Luna, la posición de la astrología esotérica es:

 

1.      El signo del Sol. - Indica el actual problema del hombre; fija el paso o ritmo establecido de su vida personal; se relaciona con la cualidad, temperamento y tendencias de la vida, que tratan de expresarse durante esta particular encarnación y sugiere el aspecto rajásico o actividad del hombre nonato. Fundamentalmente las fuerzas de este signo indican la línea de menor resistencia.

 

2.      El ascendente o signo naciente. - Indica la vida futura y el inmediato propósito del alma para esta encarnación. Mantie­ne el secreto del futuro y presenta la fuerza que, correctamen­te empleada, conducirá al hombre al éxito. Representa el as­pecto sátvico o armónico de la vida, y puede producir correctas relaciones entre el alma y la personalidad en una encarna­ción dada, señalando así el camino para reconocer la fuerza del alma.

 

3.      La Luna. - Este tipo de fuerza (procedente de ciertos pla­netas y no de la Luna) indica el pasado. En consecuencia, resume las limitaciones y los obstáculos presentes. Rige el cuerpo físico y muestra dónde se halla la prisión del alma.

 

La siguiente declaración que quisiera hacer, que deriva de las anteriores, es que las energías del zodíaco, del planeta y del sistema, actúan como fuerzas obstaculizadoras o estimulantes, según el tipo de vehículo o cuerpo sobre el cual actúan. La natu­raleza de estos vehículos y su capacidad para atraer, responder, rechazar, absorber y trasmutar, dependen totalmente del grado de evolución obtenido y también de la condición general plane­taria y sicológica en que se encuentra la familia humana en determinado momento. Un ejemplo de esto puede verse actual­mente en el mundo, donde las fuerzas hacen impacto, casi violentamente, sobre nuestra vida planetaria con una nueva medida y compás, evocando una respuesta muy intensificada de los pensa­dores del mundo, estimulándolos a realizar un esfuerzo sobre líneas ideológicas y, al mismo tiempo, producir en las masas y en las personas poco evolucionadas el terror, el miserable fata­lismo, el agotamiento físico general y muchas otras reacciones indeseables de la naturaleza-forma. La comprensión de estos efec­tos obstaculizadores o estimulantes, puede ser fácilmente lograda por quienes son capaces de captar la naturaleza de las actividades del planeta Saturno, el cual condiciona principalmente el grado de evolución, donde es posible hacer una elección definida y aceptar o rechazar conscientemente la oportunidad, y también donde la responsabilidad personal llega a ser un hecho reconocido en una vida planeada y ordenada. Este punto del proceso evolu­tivo humano está descrito en El Antiguo Comentario con frases simbólicas:

 

“En medio de las arremolinantes fuerzas permanezco confuso. No las conozco, pues durante todo mi pasado me impulsaron de aquí para allá en el lugar donde actuaba ciego e inconsciente. Me impelieron de un lugar a otro, de un punto a otro, de arriba abajo de esta tierra, y no hallé lugar donde reposar.

“Ahora las conozco y aquí permanezco y no me moverá hasta conocer la Ley que rige este ir y venir en la Tierra. Puedo girar y volver mi rostro hacia los distintos caminos, enfrentar amplios horizontes y sin embargo todavía permanezco

“Yo mismo determinaré el camino a seguir. Entonces avanzaré. No viajaré de aquí para allá en la Tierra ni giraré en el espacio. Pero avanzare.

 

Hay otra idea revolucionaria que la ciencia astrológica eso­térica incorpora a su aspecto moderno y exotérico. En el ciclo mayor de las muchas encarnaciones del hombre, éste -como es bien sabido- pasa a través del círculo zodiacal de Piscis a Aries, retrogradando a través de los signos al seguir la órbita o el sendero de la retrogradación del Sol. Esta frase siempre me ha confundido. Pero es que la aparente retrogradación, basada sobre la precesión de los equinoccios es parte integrante de la Gran Ilusión. En el momento en que el hombre empieza a salir de esa ilusión y no está sujeto al espejismo y al efecto del maya mundial, entonces el movimiento de la gran rueda de la Vida gira en dirección opuesta, y el hombre comienza (lenta y trabajosamente) a actuar en dirección contraria. Así pasa a través de los signos de Aries a Piscis, comenzando paciente y conscientemente a actuar como un alma que lucha por alcanzar la luz, hasta que al finalizar el sendero en Piscis, surge como un conquistador y salvador mundial. Entonces conoce el significado del triunfo sobre la muerte, porque ha superado y vencido el deseo.

 

Este camino opuesto, por el cual viaja el hombre a través de los signos zodiacales, requerirá un reajuste de los métodos empleados por los astrólogos cuando hacen el horóscopo a los aspirantes evolucionados, discípulos e iniciados.

 

Por lo tanto el astrólogo deberá interpretar el horóscopo de acuerdo al grado de evolución del individuo en el sendero o (en otras palabras) al lugar que ocupa el individuo en la rueda de la vida. Requerirá del astrólogo intuitivo trabajo y reflexión, lo cual dependerá del contacto con el alma y de la prolongada medi­tación para determinar el proceso de interpretación astrológica de quienes son ya almas vivientes y activas y están en las etapas finales del sendero. Tales dificultades no se presentarán al con­feccionar el horóscopo del hombre común no evolucionado.

 

Podría agregarse que los signos del zodíaco conciernen prin­cipalmente a la expresión de la vida del Hombre Celestial –en lo que respecta a nuestro planeta- y, por lo tanto, al destino y la vida del Logos planetario. Además conciernen al gran hombre de los cielos, el Logos solar. En este caso me refiero al efecto que producen en todo el sistema solar, y actualmente pocos astró­logos están capacitados para ocuparse de tal efecto. Quisiera recordarles que para esas vidas que animan a esas grandes cons­telaciones, y cuya radiación -dinámica y magnética- llega hasta nuestra Tierra, tal efecto es incidental y pasa inadvertido. El principal efecto producido sobre nuestros Logos planetario nos llega por Su intermedio y afluye a través de ese gran centro planetario denominado Shamballa. Por lo tanto puede evocar mayor respuesta de las mónadas, las cuales se expresan por medio del reino de las almas y del reino humano, manifestándose por lo tanto a través de la Jerarquía y de toda la humanidad. Esto es algo muy importante y debe ser observado y vinculado a toda la enseñanza que poseen sobre el interesante tema de los tres centros planetarios mayores. El trabajo de las influencias zodiacales consiste en evocar el surgimiento del aspecto voluntad del Hombre Celestial y de todas las mónadas, almas y personalidades, que constituyen el cuerpo planetario de expresión. Esta afirma­ción significa ahora muy poco para ustedes, pero mucho para esos estudiantes que dentro de unas décadas estudien lo que aquí expongo. Correctamente comprendido, justifica gran parte de lo que está aconteciendo actualmente en el mundo.

 

Debido a que estas influencias afluyen a todo el planeta y de allí a los centros de fuerza del mismo, producen dos efectos:

 

Uno, sobre el hombre evolucionado, energetizando los centros que se hallan arriba del diafragma para que entren en acti­vidad y él pueda responder a la radiación y actuación de la Jerarquía.

 

El otro, sobre el hombre no evolucionado, permitiéndole actuar como un ser humano común, no iluminado.

 

Debemos observar aquí que todas las energías -zodiacales, del sistema y planetarias- tienen un efecto definido sobre la vida de las formas de todos los reinos de la naturaleza. Ninguno puede escapar a estas influencias irradiantes y magnéticas. La meta de la evolución de la humanidad es llegar a ser vital y conscien­temente consciente de la naturaleza de dichas energías y empezar a conocerlas y utilizarlas. La Jerarquía ha hablado siempre sobre este campo del ocultismo. Podría decirse que el discípulo debe tener conciencia de las influencias planetarias y comenzar a utilizarlas, para así llevar a cabo el propósito del alma. El iniciado debe ser consciente de las influencias zodiacales que emanan desde afuera del sistema solar, que pueden ser reconocidas como:

 

1.      La vibración registrada en uno de los siete centros.

 

2.      La revelación de un tipo particular de luz, mostrándole un color específico al iniciado.

 

3.      La nota peculiar.

 

4.      Un sonido rector.

 

Toda la historia del zodíaco puede ser resumida en forma pinto­resca, aunque exacta, en la siguiente afirmación: Existen tres libros en los cuales estudian y aprenden los tres tipos de seres humanos:

 

1.      El Libro de la Vida-Iniciados-las doce constelaciones.

 

2.      El Libro de la Sabiduría-Discípulos-los doce planetas.

 

3.      El Libro de la Forma o de la Manifestación-la humani­dad-las 12 Jerarquías Creadoras.

 

En resumen se podría decir que:

 

1.      Los signos del zodíaco afectan principalmente al hombre que vive centrado debajo del diafragma. Éste es el hombre tér­mino medio. Estos signos condicionan así cuatro centros:

 

a.       La base de la columna vertebral.

b.      El centro sacro.

c.       El centro plexo solar.

d.      El bazo.

 

2.      El grupo interno de los sistemas solares, que actúan en con­junción con los signos zodiacales, afectan principalmente a quienes viven arriba del diafragma, condicionando así a:

 

a.       El centro cardíaco.

b.      El centro laríngeo.

c.       El centro ajna.

d.      El centro coronario.

 

3.      Tres energías actúan por medio del centro coronario, sólo después de la tercera iniciación.

 

También podría mencionar uno o dos puntos más a fin de ilus­trarlos: De las innumerables energías que hacen impacto sobre nuestro planeta, lo atraviesan y producen efectos sobre él, la astrología esotérica subraya los cuatro tipos de fuerza que afectan a lo que podríamos llamar la personalidad de nuestra Tierra, y son:

 

1.      La cualidad de nuestro sistema solar. Dios es un fuego con­sumidor, y también es amor. Esto constituye la enseñanza esotérica y exotérica de la verdad.

 

2.      La cualidad del Logos de nuestro planeta a medida que afluye a través de las cadenas, rondas, razas y reinos de la natu­raleza.

 

3.      La cualidad del planeta complementario de la Tierra, su polo opuesto, considerado esotéricamente, el planeta Venus.

 

4.      La cualidad de atracción de los tres planetas, lo cual produce un triángulo esotérico de fuerza.

 

En varias ocasiones he empleado la frase “pasar a través de” los centros y las formas. Este concepto debe dar la idea de cen­tros de distribución, a los cuales llegan las energías entrantes y salen como irradiaciones. Podrían captar la idea si explicara la nueva proposición (nueva para ustedes, aunque vieja para los esotéricos) sobre los centros que hay en el cuerpo etérico humano. Los cuatro centros que se encuentran arriba del diafragma -car­díaco, laríngeo, ajna y coronario- son básicos y principalmente centros receptivos. Los centros que se encuentran debajo del diafragma -el centro que está en la base de la columna vertebral, más el sacro, el plexo solar y el bazo- son energetizados por los cuatro centros receptores superiores para que entren en actividad. Producido esto, se manifiesta como personalidad, magnetismo e influencia física, hasta el momento en que recorre a la inversa -como alma- el zodíaco. Ello está simbolizado por la revolución del Sol alrededor del zodíaco, de Aries a Piscis, en vez del movi­miento inverso de Aries a Tauro. Esto se repite en la estructura humana y, oportunamente, los cuatro centros inferiores devuelven lo que han recibido. Así invierten el proceso normalmente segui­do, y los centros que se encuentran arriba del diafragma se convierten en radiactivos, dinámicos y magnéticos. Es un intrincado estudio ocultista y concierne al modo en que responde el cuerpo etérico a las energías entrantes. Finalmente relaciona el centro inferior de la base de la columna vertebral, con el centro superior, el coronario. Ésta es la analogía de la relación que existe entre la Tierra y el Sol. Reflexionen sobre ello.

 

A medida que desarrollamos y estudiamos estos tópicos recor­demos siempre que estamos considerando los siete rayos y sus interrelaciones en el proceso cósmico. Esotéricamente nos con­ciernen:

 

1.      Los siete rayos y los doce signos del zodíaco.

2.      Los siete rayos y las doce Jerarquías Creadoras.

3.      Los siete rayos y los planetas, conforme van rigiendo las doce casas de expresión.

 

A medida que pensamos, reflexionamos y correlacionamos los diversos aspectos de la enseñanza, descubriremos que surgen tres proposiciones, que rigen la afluencia de vida al planeta y al hom­bre individual, las cuales han sido anteriormente descritas en el Tratado sobre los Siete Rayos y seria de valor exponerlas.

 

1ra. Proposición:          Cada vida de rayo es una expresión de la Vida solar, y cada planeta está por lo tanto:

 

1.      Vinculado con todas las demás vidas planetarias.

 

2.      Animado por la energía que emana de uno de los siete sistemas solares, de los cuales el nuestro es uno.

 

3.      Activado por una triple corriente de fuerza proveniente de:

 

a.       Otros sistemas solares fuera del nuestro.

b.      Nuestro sistema solar.

c.       Nuestra vida planetaria.

 

2da. Proposición:          Cada vida de rayo es receptora y custodio de las energías provenientes de:

 

1.      Los siete sistemas solares.

2.      Las doce constelaciones.

 

3ra. Proposición:          La cualidad de la vida de rayo -manifestán­dose en tiempo y espacio- determina la apa­riencia fenoménica.

 

Antes de introducirnos más en el estudio de este tema qui­siera recalcar dos puntos:

 

Primero, estamos considerando las influencias esotéricas y no la astrología en sí. Nuestro tema versa sobre los siete rayos y sus relaciones con las constelaciones zodiacales, o en otras pala­bras, sobre la interacción de las siete grandes Vidas que animan a nuestro sistema solar, con las doce constelaciones que componen nuestro zodíaco.

 

Segundo, que necesariamente tenemos que estudiar estas energías y su interacción desde el ángulo del efecto que producen sobre el planeta e incidentalmente sobre las formas de los diver­sos reinos de la naturaleza, particularmente en conexión con el cuarto reino, el humano. y con el hombre individual -el hombre común, el discípulo y el iniciado.

 

No entraremos en definiciones relacionadas con la técnica astrológica ni emplearemos los innumerables términos técnicos. Si en la presentación de este vasto tema y en el proceso de indicar la posición de la Sabiduría Eterna sobre esta nueva y venidera (aunque muy antigua) “ciencia de energías efectivas”, como se la ha denominado, puedo presentar un nuevo acercamiento o señalar relaciones insospechadas y, desde el punto de vista de la Sabiduría Eterna, corregir lo que los Instructores del aspecto interno de la vida consideran errores, con lo cual espero des­cubrir algunos astrólogos sensibles a lo nuevo. Creo que hay in­vestigadores en las actividades astrológicas que tendrán una mente bastante abierta para admitir hipótesis y experimentarlas equitativamente. Repito: No escribo un tratado sobre astrología sino sobre los siete rayos, sus equivalentes y correspondientes energías, los efectos que produce la energía de rayo y la inte­racción de estas energías y sus efectos sobre las diversas fuerzas planetarias, particularmente las de la Tierra. Para tal fin estoy buscando astrólogos equitativos que experimenten debidamente con los factores y sugerencias que podría indicar. Teniendo esto presente, prosigamos.

 

He indicado que estas energías se dividen en tres grupos:

 

1.      Las que provienen de ciertas grandes constelaciones, en acti­va relación con nuestro sistema solar y que, desde épocas remotas, han estado siempre vinculadas a nuestro sistema por el mito y la leyenda. Nuestra constelación está relacio­nada en forma peculiar con esas constelaciones.

 

2.      Las que provienen de las doce constelaciones zodiacales. Se sabe que tienen un efecto definido sobre nuestro sistema y vida planetarios.

 

3.      Las que provienen de los planetas que están dentro de la pe­riferia de influencia de la esfera del Sol.

 

Desde cierto punto de vista se puede generalizar y decir que, en el sistema solar, éstas son las analogías de los tres grandes centros de fuerza que producen y controlan la manifestación y el progreso evolutivo en el ser humano:

 

1.      Las grandes constelaciones externas, aunque controladoras, son análogas a ese centro de fuerza que llamamos la Mónada y a su universal voluntad de poder, característica del primer aspecto divino.

 

2.      Las doce constelaciones podrían ser consideradas como que personifican el aspecto alma, y su efecto sobre el individuo debe ser considerado y estudiado ahora en términos de con­ciencia y desenvolvimiento de la vida del alma, que en esen­cia constituye la voluntad de ama.

 

3.      Los doce planetas (siete sagrados y cinco no sagrados) son efectivos (empleando la palabra en un sentido técnico) en relación con la vida externa, el medio ambiente y las circuns­tancias del individuo. El contacto que establecen con la fuer­za debe ser interpretado, en su mayor parte, en términos de la personalidad humana, el tercer aspecto divino, ejemplificando así la voluntad de saber.

 

Quisiera que recordaran que estoy hablando totalmente en términos de conciencia, de respuesta y reacciones del individuo a las fuerzas que hacen impacto sobre él. El efecto producido por la emanación de nuestro planeta Tierra, es la analogía del que produce ese conglomerado de átomos y moléculas que denominamos cuerpo físico denso y su respuesta al tirón y atracción de cualquiera o de todos los cuerpos sutiles.

 

En lo que concierne a la influencia de los siete sistemas solares, sólo mencionaré -más no puedo hacer- los que están vinculados astrológicamente con las constelaciones de la Osa Ma­yor, las Pléyades y Sirio, las cuales están íntimamente relacio­nadas con aquéllos, pero como su efecto exacto es trasmitido, no pueden observarse todavía resultados perceptibles en la hu­manidad y en otros reinos de la naturaleza, ni el individuo puede observar el efecto que producen las tres grandes constela­ciones, hasta que él llegue a ser consciente de la vibración moná­dica, después de la tercera iniciación. Muchas potentes influen­cias actúan continuamente sobre nuestro sistema solar y el pla­neta, pero -en lo que concierne al hombre- sus mecanismos de respuesta y de reacción continúan siendo “ocultamente insensi­bles”, porque no poseen aún la cualidad que les permitirá algún reconocimiento perceptible, ya en los vehículos densos o en los sutiles, ni siquiera por el alma. Más adelante, durante el proce­so evolutivo, vendrá el reconocimiento y la respuesta, pero para el propósito astrológico y los efectos reconocibles, pueden ser considerados hoy inexistentes, excepto cuando reaccionan en el cuarto reino de la naturaleza, que es un ente viviente en el cuerpo del Logos planetario. Estas fuerzas producen un efecto conscien­te tan ínfimo como el que se produce en los átomos y las células del dedo meñique en el momento elevado de contacto, en la medi­tación matutina. Puede haber una respuesta general y un estí­mulo a través de todo el cuerpo, pero el átomo inteligente no responde conscientemente. La vibración es excesivamente elevada.

 

No es útil hacer conjeturas sobre estas líneas. Un vasto sis­tema de energías entrelazadas está activo y circula rápidamente por todo el cuerpo etérico cósmico -del cual el cuerpo etérico de nuestro sistema es parte integrante-, pero es totalmente fútil la investigación especulativa en las líneas dadas y seguir oscuras sendas hasta no haber construido y seguido el principal camino de acercamiento. Sólo será posible dar un esbozo general del método astrológico, hasta que el hombre pueda pensar en tér­minos más amplios y poseer una capacidad más sintética. Por lo tanto nos limitaremos, para su consideración, al vasto campo de energías que ya he delineado. Sólo trataremos las fuerzas principales que están en circulación, lo que bastará para nuestra generación y época. Nos conciernen energías que evocan y pueden evocar respuesta, y de las cuales el hombre podrá ser conscien­te y, en muchos casos, ya lo es.

 

Podría ser de utilidad comentar aquí, en forma general y ex­tensa, y con muchas y necesarias reservas, el amplio alcance de estas respuestas:

 

1.       La vida y circunstancias de la humanidad no desarrollada están primordialmente condicionadas por la influencia del zodíaco menor y, en consecuencia, por la posición de los pla­netas en las doce casas.

 

2.       La humanidad inteligente común y los que están en el sen­dero de probación, y se acercan al del discipulado, respon­den conscientemente a:

 

a.       Los planetas que afectan sus personalidades.

 

b.      El signo del Sol, que indica las tendencias de la vida ya establecidas y constituye la línea de menor resistencia.

 

c.       El ascendente en pequeña medida. Indica la meta de la vida para ese ciclo particular, o si no durante un período de siete vidas. Las dos últimas constituyen el Zodíaco mayor.

 

3.       Los discípulos e iniciados pueden empezar a responder cons­cientemente a todas las influencias anteriormente menciona­das, manejándolas constructivamente, y también a esas fuer­zas potentes e infinitamente sutiles que desde las tres cons­telaciones mayores mencionadas, afluyen a nuestro sistema solar. En las primeras etapas los cuerpos sutiles responden y el cerebro no las registra, pero después de la tercera iniciación se las reconoce en el plano físico.

 

Volviendo al tema de este Tratado sobre los Siete Rayos, señalaré que éstos tienen una estrecha conexión con las siete estrellas de la Osa Mayor (aquí se repiten los cuatro y los tres como diferenciación secundaria) y con las Siete Hermanas, las Pléyades. La primera constelación es para el Logos planetario el agente de fuerza positiva, y la otra le imparte el aspecto ne­gativo. En consecuencia, existe un intercambio de energías entre las vidas de los siete Logos planetarios y las estupendas e inson­dables Vidas que animan a estas constelaciones mayores. Existen grandes triángulos de fuerza entrelazados entre los siete plane­tas y esos dos grupos de siete estrellas cada uno. Oportunamen­te se descubrirá que el secreto más recóndito de deducción astro­lógica, en sentido planetario, está vinculado con estos “triángu­los sagrados”, que están a su vez representados por los triángu­los (que cambian y se trasladan) que pueden ser construidos en relación con los siete centros.

 

En la confección del horóscopo del planeta (que algún día será posible realizar) se hallará que la línea de estas fuerzas y nuestra respuesta planetaria a ella, tiene un efecto mucho más poderoso que la influencia de las constelaciones zodiacales sobre el ente humano. Esto se debe a la inconmensurablemente avanzada etapa evolutiva de los Espíritus planetarios que han trascen­dido (en Sus vidas individuales) en gran parte la influencia de las doce constelaciones y están respondiendo rápidamente a las vibraciones superiores de sus grandes Prototipos, las “tres cons­telaciones íntimas”, como se las denomina esotéricamente. En las vidas de estas grandes Entidades esta analogía corresponde a la forma en que un individuo evolucionado puede contrarres­tar la influencia de los planetas y dominar así la vida de su per­sonalidad, de tal manera, que la predicción y la certeza en lo que respecta a la actividad y las circunstancia, ya no son posibles. El alma domina y los planetas cesan de condicionar la vida y lo mismo sucede con las constelaciones y los Logos planetarios. Pueden contrarrestar las influencias inferiores a medida que despiertan y responden a las vibraciones infinitamente superio­res de las tres constelaciones mayores.

 

2. Las Jerarquías Creadoras.

 

Quizás sería oportuno intercalar un diagrama o clasificación, que sugiriera algunas de esas energías entrelazadas que actúan por medio de nuestro sistema solar, lo atraviesan, retornan, estimulan y energetizan todas las partes de nuestro sistema solar. Sólo evocan respuesta consciente cuando el vehículo de expresión y de respuesta es adecuado al impacto, afirmación que atañe tanto al Logos solar, a los Logos planetarios y a todas las for­mas y en todos los reinos de nuestro planeta. Lógicamente exis­tirá una reacción inconsciente, pero será en una escala general o masiva, y gran parte de ellas afluyen a nosotros desde esas distantes constelaciones, por intermedio de la quinta Jerarquía Creadora. Esta Jerarquía, que está al borde de la liberación, se halla en el plano intelectual de la conciencia y puede, por lo tan­to, ser utilizada como punto focal y transmisor de las energías superiores a nuestro sistema solar y al planeta. Si estudian cuidadosamente el diagrama de las doce Jerarquías creadoras en la página 38 observarán que dicha Jerarquía ejerce influencia so­bre el séptimo Rayo de Orden Mágico y de Organización Cere­monial y recibe su influencia. La función básica de este rayo es relacionar el espíritu y la materia y producir la forma mani­festada. El signo del zodíaco con el cual está más estrechamente vinculado es el de Cáncer, el Cangrejo, el signo de las masas, y una de las “puertas” que conducen a la vida manifestada.

 

La siguiente información sobre las Jerarquías puede ser de utilidad. Ha sido extraída de varias fuentes. Quisiera recordarles que los siete planos de nuestro sistema solar son los siete subplanos del plano físico cósmico. Las cuatro Jerarquías Creadoras que han logrado la liberación están ahora enfocadas en el plano astral cósmico. De allí su potencia, aunque se hallen fuera de manifestación. La quinta Jerarquía Creadora existe en el más elevado nivel etérico y se unirá a las otras cuatro Jerarquías cuando la sexta Jerarquía Creadora esté a la altura de la opor­tunidad cósmica y se vaya acercando a la liberación. Las siguien­tes tabulaciones muestran algunas de las relaciones astrológicas en conexión con:

 

a.       La constelación de la Osa Mayor,

b.      Las Pléyades o las Siete Hermanas,

c.       Sirio.

d.      Los siete sistemas solares:

 

1.      La Jerarquía de poderes creadores está dividida en siete (4 y 3), dentro de las Doce Grandes Ordenes.

 

2.      Tres Jerarquías son -en este ciclo mayor- de profundo significado: la cuarta, o Jerarquía creadora humana, y las dos Jerarquías dévicas, la quinta y la sexta.

 

3.      La cuarta Jerarquía creadora es en realidad la novena, por eso se la denomina la Jerarquía de los Iniciados. Esto puede observarse si se consultan las tabulaciones.

 

4.      Se ha dicho en el Tratado sobre Fuego Cósmico que en la novena, décima y undécima Jerarquías (contando de abajo arriba) tenemos un indicio de la naturaleza de Agni, el Señor del Fuego, suma total de la vitalidad del sistema.

 

5.      Mucha luz puede obtener el estudiante sensato si estudia los números vinculados a estas Jerarquías:

 

a.       Las primeras cinco son consideradas como abstrac­ciones puras.

 

b.      A la Primera Jerarquía le corresponde los números 6.1.7.

A la Segunda Jerarquía le corresponde los números 7.2.6.

A la Tercera Jerarquía le corresponde los números 8.3.5.

A la Cuarta Jerarquía le corresponde los números 9.4.4.

A la Quinta Jerarquía le corresponde los números 10.5.3.

A la Sexta Jerarquía le corresponde los números 11.6.2.

A la Séptima Jerarquía le corresponde los números 12.7.1.

 

Es necesario tener en cuenta esto, porque en la Doctrina Secreta, los números de la Jerarquía son distintos, y esto se ha hecho para ocultar, pero también confunde al estudiante.

 

6.      Las primeras cuatro Jerarquías alcanzaron la liberación en el primer sistema solar. Su influencia llegó a la Tierra por intermedio de la quinta Jerarquía creadora.

 

7.      Por lo tanto, están relacionadas a los cuatro rayos que ac­túan como rayos menores de Atributo, regidos por el Ter­cer gran Rayo Mayor -de Inteligencia Activa.

 

8.      Piscis encabeza la lista de los signos zodiacales, porque rige el actual ciclo mundial astrológico de 25.000 años. Fue también uno de los signos dominantes que influyó sobre nuestro planeta en el momento de la individualización, cuando vino a la existencia el reino humano. Está básica­mente relacionado con la primera o más elevada Jerarquía Creadora, que a su vez está relacionada con el tercer Rayo de Inteligencia Activa, producto del primer sistema solar. El desarrollo de la iluminación a través de una inteli­gencia despierta es la primera meta de la humanidad.

 

9.      La quinta Jerarquía Creadora (a la que también le corres­ponde el número 8) se halla al borde de la liberación. Está conectada peculiarmente con la décima Jerarquía Creadora, con la constelación de Capricornio y con la personalidad humana, que vela y temporariamente oculta tras la forma y la mente, el principio crístico. El número ocho también es considerado, de acuerdo a ciertos sistemas numéricos, el número del Cristo.

 

10.  Los Grandes Constructores y los Menores actúan en el se­gundo y tercer plano de nuestro sistema solar, y sus acti­vidades se reflejan en el trabajo de los Señores lunares y las Vidas elementales.

 

11.  Observarán que a la Jerarquía humana (en la tabulación 9.4.4. ) no se le asigna ningún elemento determinado, por­que tiene que fusionar y sintetizar o todos. Esto es parte de las grandes pruebas iniciáticas en Escorpio.

 

12.  Esta clasificación ha sido hecha únicamente en relación con la cuarta Jerarquía Creadora, la humana, y no con otras manifestaciones planetarias.

 

El gráfico fue recopilado del escaso conocimiento revelado hasta ahora sobre el tema y es exacto hasta donde lo per­miten las circunstancias.

 

Cada una de estas siete Jerarquías de Seres, contenidas dentro de las Doce, que son los Constructores o Agentes de Atracción, constituyen (según su categoría) las intermediarias; todas encarnan uno de los tipos de fuerza que emanan de las siete constelaciones. Por lo tanto, su trabajo como intermediarias es doble, y son:

 

1.      Los mediadores entre el Espíritu y la materia y

2.      los que transmiten a las formas las fuerzas provenientes de fuentes foráneas al sistema solar, que se hallan dentro de éste.

 

Cada uno de estos grupos de Seres es análogamente de naturaleza septenaria, y los cuarenta y nueve fuegos de Brahma son la manifestación inferior de su naturaleza ígnea; cada grupo también puede considerárselo “caído” en sentido cósmico, porque están implicados en el proceso de construcción, u ocupan formas de distintas densidades.

 

1a Jerarquía.

 

Emana del Corazón del Sol central espiri­tual. Es el Hijo de Dios, el Primogénito en sentido cósmico, así como Cristo fue el “Hermano mayor de una vasta familia” y la “primera flor de la planta humana”. El símbolo de esta Jerarquía es el Loto dorado con sus doce pétalos cerrados.

La Doctrina Secreta, T. 1., págs. 235-50; T. VI, págs. 199-200.

 

Deben recordar que esta Jerarquía es la sexta, pues ya han desaparecido cinco, las cuales fueron producto del sistema ante­rior, donde el objetivo era la Inteligencia o Manas. Las cinco Jerarquías liberadas son la suma total de manas. En el orden es la quinta Jerarquía, y se dice que está en proceso de lograr la liberación final o recibir la cuarta Iniciación, y es la causa de ciertos fenómenos en nuestro planeta, por eso ha merecido ser llamada la “Estrella del Sufrimiento”. Existe un vínculo kármico entre el reino animal y la quinta Jerarquía Creadora del sistema anterior, que se expresa en el hombre como la necesidad de cru­cificar la naturaleza física animal, especialmente en la línea sexual. Debe recordarse que las Jerarquías actúan bajo la Ley de Atracción, Ley de los Constructores.

 

Esta primera (sexta) Jerarquía tiene el primer aspecto del sexto tipo de electricidad cósmica como tipo de energía, y maneja por lo tanto un poder especial, conjuntamente con el fuego inferior o “fuego por fricción”, a medida que se expresa en el sexto plano. Dichas vidas son llamadas “los ardientes Hijos del deseo” y fueron “los Hijos de la necesidad”. El Antiguo Comentario refiriéndose a ellos dice:

 

“Ardían por saber. Se lanzaron hacia las esferas. Son el anhelo del Padre por la Madre. Sufren por ello, arden y anhelan, por medio de la sexta esfera de sensación”.

 

2a Jerarquía.

 

Está estrechamente vinculada con la Osa Mayor. Se ha dicho que entró a través del segundo ventrículo del Sagrado Corazón y sus Miembros son los (según la Doctrina Secreta) prototipos de las Mónadas y también la fuente de la Vida monádica. pero no son las Mónadas, sino mucho más que eso.

 

Esta Jerarquía, literalmente la séptima, está constituida por esas vidas que afluyen a nuestro sistema, que en el primer sistema ­solar permanecieron en su propio plano, porque eran demasiado puras y santas para obtener una oportunidad en esa evolución tan materialista e intelectual. Aún en este sistema solar, lo único que podrán hacer es influir sobre los Jivas o Mónadas encar­nantes, impartiéndoles la capacidad de comprender la naturaleza de la conciencia grupal, la cualidad de los siete Hombres Celes­tiales, pero no serán capaces de expresarse plenamente. Algunas claves de este misterio se obtendrán si el estudiante considera cuidadosamente que en nuestro sistema solar y en nuestros siete planos tenemos únicamente el cuerpo físico del Logos, y que ese cuerpo es una limitación para la expresión de Su triple natura­leza. La primera (sexta) Jerarquía trata de expresar la vibra­ción mental del Logos, y la segunda su naturaleza emocional, o astral cósmica.

 

La segunda (séptima) Jerarquía tiene como tipo de fuerza al segundo aspecto del séptimo tipo de fuerza de los muchos que ya existen. Se obtendrá una idea del relativo grado de evo­lución del Logos solar, mediante el estudio de los diversos aspectos de fuerza que está expresando en esta particular en­carnación. Dicha energía impulsa a las Mónadas a la encarnación física, pues se expresa en el séptimo plano. Las energías que hoy actúan son las que el Logos ha desarrollado y adquirido en previas encarnaciones. Lógicamente existen brechas y faltan ciertos tipos de fuerza, debido a que todavía tiene mucho que adquirir cósmicamente.

 

La energía de esta Jerarquía da por resultado la manifes­tación del Divino Andrógino y los siete centros de fuerza que constituyen las siete energías espirituales.

 

3a Jerarquía (la octava).

 

Es peculiarmente interesante. A sus miembros se los denomina “las Tríadas”, porque contienen en sí las potencias de la triple evolución mental, síquica y espiritual. Esta Tríada de Vidas son inherentemente las tres Perso­nas y, desde cierto punto, la flor del sistema anterior. Vista desde otro ángulo, cuando es estudiada como la “flor de las Ocho anteriores”, constituyen los óctuples puntos que esperan la oportunidad de surgir como llamas. Son los devas preparados para servir, lo cual consiste en dar a otra Jerarquía ciertas cualidades que no tiene. Esta Jerarquía es considerada como la gran donadora de la inmortalidad, mientras tanto se “mantiene fuera de encarnación”. Sus miembros son los Señores del Sacrificio y del Amor, pero no pueden salir del cuerpo etérico logoico y entrar en el vehículo físico denso.

 

Esta Jerarquía maneja el tercer aspecto de la fuerza eléctrica del primer tipo de energía cósmica. Representa el ciclo consecutivo de ese primer tipo simbolizado por el número 8. Las fórmulas de estas energías eléctricas son demasiado complicadas para darse aquí, pero el estudiante debe tener presente que tales Jerarquías expresan:

 

1.      Energía cósmica septenaria.

2.      Prana cósmico.

3.      Energía solar o fuego eléctrico, fuego solar y fuego por fricción.

 

Cada Jerarquía manifiesta una triple energía o un aspecto de cada uno de las arriba mencionados, las cuales tienen nueve diferenciaciones, porque las dos primeras son triples, y también la tercera. El rechazo de las vidas triádicas por los entes de la cuarta Jerarquía, la de las Mónadas humanas, con el tiempo precipita al hombre en la octava esfera, el cual se niega a convertirse en un Cristo, un Salvador y permanece autocentrado.

 

Hemos tratado ya las primeras tres Jerarquías, considera­das como que siempre “ven la Faz del Regente de la Profundi­dad”, o que son tan puras y santas que Sus fuerzas están en contacto con Su fuente de emanación.

 

Consideraremos ahora muy brevemente dos Jerarquías, las cuales nos conciernen muy de cerca, los entes humanos autocons­cientes. Estos dos grupos son literalmente tres, así como la quin­ta Jerarquía es dual, y produce cierta confusión; su significado oculto subyace detrás del fatídico número trece. Son los “Bus­cadores de la satisfacción” y la causa de la segunda caída a la generación; ésta es la razón por la cual el Ego adopta una natu­raleza inferior. La cuarta y quinta Jerarquías son la novena y la décima, o los “Iniciados” y los “Seres Perfectos”. Los seres humanos o “Jivas Imperecederos” son los que evolucionan por medio de graduadas series de iniciaciones autoinducidas, o pro­ducidas en nuestro planeta con ayuda foránea. Progresan me­diante el matrimonio con el siguiente orden, el quinto, los cuales se completan y perfeccionan, y debido a este hecho oculto, la cuarta Jerarquía es considerada masculina y la quinta femenina.

 

4a Jerarquía.

 

En el grupo de la cuarta Jerarquía crea­dora tiene lugar el aspecto más elevado del hombre, su “Padre en el Cielo”. Estas vidas son los puntos de fuego que deben convertirse en la llama, realizándose por intermedio de la quinta Jerarquía y de los cuatro pabilos, o las dos Jerarquías duales inferiores. De esta manera podrá observarse que en lo concer­niente al hombre, la cuarta, quinta, sexta y séptima Jerarquías son, durante el ciclo de encarnación, su mismo ser. Constituyen los “Señores de Sacrificio” y los “Señores de Amor”, la flor de Atma-Budhi.

 

Cuando se estudian estas Jerarquías, una de las más valiosas lecciones a aprender es el lugar y la importancia que tiene el hombre en el esquema. La Jerarquía, por ejemplo, que constituye la esencia de la intangible Vida del Espíritu y del principio budhi, es la causa esotérica del matrimonio cósmico entre espíritu y materia, basado en el amor y deseo del Logos, pero cada Jerarquía se expresa también por medio de esa manifes­tación particular que la mente finita del hombre considera como la Jerarquía misma. Sin embargo, no es así, y debe tenerse cuidado y saber diferenciar dichas Jerarquías.

 

Sus miembros constituyen gérmenes latentes de centros de fuerza y se manifiestan subjetivamente: dan calor y vitalizan a grupos de formas; florecen y se expresan por medio de una forma o de otra Jerarquía. Están interrelacionados y son nega­tivos o positivos entre sí, según el caso.

 

Según lo afirma La Doctrino. Secreta, T. 1., pág. 239. esta Jerarquía constituye el plantel de los Jivas encarnantes, Jerar­quía que lleva en sí los gérmenes de las Vidas que alcanzaron la etapa humana en otro sistema solar, las cuales no estaban capacitadas para proseguir más allá, debido a la llegada del pralaya, que los impulsó a un estado de latencia. La condición de la Jerarquía es similar, sólo que en escala cósmica, en lo que respecta a las simientes de la vida humana retenidas en estado de oscuración durante un período intercadenario. Las otras tres Jerarquías tratadas (primera, segunda y tercera) fueron las que (en anteriores kalpas de manifestación logoica) habían pasado más allá de la etapa humana. Por lo tanto son grupos arupa o sin forma, así como los restantes son grupos rupa o con forma. La cuarta Jerarquía Creadora, la novena, ocupa en este sistema solar lo que podría considerarse el tercer lugar:

 

Primero,          las Vidas o las tres Personas de la Trinidad.

Segundo,         los Prototipos del hombre, los siete Espíritus.

Tercero,           el hombre, o la manifestación inferior del aspecto Espíritu autoconsciente.

 

Es necesario considerar cuidadosamente esto, pues no se refiere al aspecto forma sino únicamente a la naturaleza de las Vidas que se expresan a través de otras vidas, que también son autoconscientes o plenamente inteligentes, mientras que ciertas Jerarquías no lo son.

 

Las cuatro Jerarquías inferiores se ocupan de la manifes­tación en los tres mundos, o del cuerpo físico denso del Logos solar. Son las que pueden descartar o bien atravesar el cuerpo etérico del Logos solar y tomar las formas compuestas de sustancia gaseosa, líquida o densa. Las otras no pueden hacerlo ni pertenecen a la generación física.

 

Los estudiantes deben tener en cuenta que, desde el punto de vista del Logos, los Ángeles solares, en el plano mental (el quinto subplano del plano físico cósmico), están en encarnación física, y lo que se llama “segunda caída” es aplicable aquí. La primera caída significa tomar una forma construida de materia etérica cósmica, tal como sucede con los Hombres Celestiales, los prototipos de los Jivas humanos. En este último caso los cuerpos utilizados se llaman amorfos desde nuestro punto de vista, y son cuerpos vitales animados por el prana cósmico. En nuestro caso y en los grupos restantes, las formas están com­puestas de sustancia de los tres planos inferiores (aquello que el Logos no considera un principio) y, por lo tanto, es materia que todavía responde a la vibración del sistema anterior. Esto significa que las cuatro Jerarquías inferiores son eslabones entre la vida pasada y la futura. Constituyen el presente. Como no habían finalizado los contactos con el activo principio inte­ligencia en el kalpa anterior, deben continuar tales contactos en éste. Lo lograrán en el presente sistema; los cuatro se con­vertirán en los tres y constituirán entonces las tres Jerarquías amorfas superiores del próximo sistema.

 

Antes de continuar considerándolas, es necesario señalar que a algunas se las denomina “jerarquías dominantes” y a otras “jerarquías subsidiarias”. Significa que en este sistema solar algunas se están expresando más plenamente que otras, lo cual entraña, como consecuencia, que su vibración será más sentida que la de los grupos subsidiarios. Los grupos dominantes son el segundo, el cuarto y el quinto, y ello se debe a que:

 

a.       El segundo constituye la gran expresión de la dualidad, el Hijo, a medida que vitaliza al Sol.

 

b.      El cuarto constituye la Jerarquía de Mónadas humanas, la mediadora o sintetizadora que expresa el fruto del ler. Sistema y la meta del 2do. Sistema.

 

c.       El quinto o décimo, está estrechamente vinculado con las cinco jerarquías liberadas, siendo la expresión de su vida sintetizada. Podría decirse entonces que la quinta Jerar­quía sirve como representante de los cinco grupos libe­rados, y la cuarta constituye el grupo representante del actual sistema, mientras que la segunda representa (para el hombre, o ambos grupos unidos) aquello que es el aspecto Espíritu, el Padre, lo Desconocido.

 

5a Jerarquía.

 

Como sabemos por el estudio de La Doctrina Secreta, la quinta Jerarquía creadora es muy enigmática. Este misterio es incidental a la relación de la quinta Jerarquía con los cinco grupos liberados, relación, respecto a nuestro pla­neta, que no es sagrado, puede ser comprendida en parte si se observa la historia del Buddha y Su obra. En La Doctrina Secreta, T. VI, se insinúa esto.

 

La relación de la quinta Jerarquía con cierta constelación, tiene también que ver con este misterio. Se halla oculto en karma del Logos solar y concierne a Su relación con otro Logos solar y a la interacción de fuerza entre ambos en un mahakalpa ­mayor. Encierra el verdadero “secreto del Dragón”, y la influen­cia del dragón o la “energía serpentina” fue lo que causó el influjo de energía manásica o mental, en el sistema solar. Mez­clado estrechamente con el karma de estas dos Entidades cósmi­cas, estaba el de esa Entidad cósmica menor, la Vida de nuestro planeta, el Logos planetario. Este triple karma introdujo la “religión serpentina” y las “Serpientes o Dragones de Sabiduría” en los días lemurianos. Tenía que ver con el kundalini solar y planetario, o fuego serpentino. Existe un indicio en el hecho de que la constelación del Dragón tiene la misma relación con el UNO, mayor que nuestro Logos, como el centro en la base de la columna vertebral la tiene con el ser humano. Concierne al estí­mulo y vitalización y la consecuente coordinación de los fuegos en manifestación.

 

También tenemos una clave del misterio en la relación que existe entre dicho quinto grupo y los dos polos contrayentes. Son los Quíntuples Vínculos, “los Unidores Benignos” y “los Pro­ductores de la Expiación”. Esotéricamente son “los Salvadores de la Raza” y de Ellos emana ese principio que -en conjunción con el aspecto más elevado- eleva el aspecto inferior hasta el Cielo.

 

Cuando estos misterios sean cuidadosamente estudiados, incluyendo el estudio de la vida de los más grandes exponentes del principio de unificación, se evidenciará cuán grande y omnimportante es el lugar que ocupa en el esquema.

 

Por esta razón las Entidades de la quinta Jerarquía son llamadas “los Corazones del Amor Ardiente”; salvan mediante el amor; a su vez dichas vidas están particularmente cerca del gran Corazón de Amor del Logos solar. Estos grandes Ángeles de redención, los Hijos de los Hombres en su verdadero plano, el mental, son por lo tanto descriptos siempre como que adoptan la forma del loto de doce pétalos -esta simbología los vincula con “el Hijo del divino Amor”, el sistema solar manifestado, del cual se dice que es un loto cósmico de doce pétalos, y que el loto causal logoico tiene también doce pétalos.

 

Tenemos entonces una afluencia directa de energía que viene a través de:

 

a.       El logoico loto egoico de doce pétalos. El plano mental cósmico.

b.      El loto solar de doce pétalos.

c.       El corazón logoico planetario, también un loto de doce pétalos.

d.      El humano loto egoico de doce pétalos en el plano mental.

e.       El centro cardíaco de doce pétalos de un ser humano.

 

O expresado de otra manera, la energía fluye directamente de:

 

a.       El Logos solar por medio de tres grandes centros cósmicos:

1.      El Sol central espiritual.

2.      El Corazón del Sol.

3.      El Sol físico.

 

b.      El centro cardíaco del Logos planetario, situado en el cuarto plano etérico cósmico (nuestro plano búdhico).

 

c.       El loto egoico de un ser humano en el plano mental, que es literalmente una analogía del “corazón del Sol”. En el sistema humano el punto monádico es un reflejo del “Sol central espiritual”.

 

d.      El centro cardíaco de un hombre en el plano etérico del plano físico, que a su vez es una analogía del Sol físico.

 

Así el minúsculo átomo humano se conecta con la gran Vida central del sistema solar.

 

Esta quinta Jerarquía constituye igualmente, de acuerdo a la ley, un distribuidor de energía para el quinto subplano de cada plano del sistema; sólo debe tenerse en cuenta que en los tres mundos es el quinto subplano, considerado desde arriba hacia abajo, mientras que en los mundos de la evolución super­humana es el quinto de abajo hacia arriba. Esta Jerarquía maneja, como sabemos, los aspectos duales de manas, uno en los tres mundos y otro que se expresa en esferas superiores.

 

Debe recordarse que estos grupos son (aunque se los deno­mine amorfos) las verdaderas formas de todo lo que perdura, pues están en el cuerpo etérico del Logos solar o del Logos pla­netario. Debe ponerse gran énfasis sobre este punto. Durante mucho tiempo, los estudiantes consideraron que la forma es el cuerpo físico denso, mientras que para el ocultista el cuerpo físico no constituye la forma, sino una burda ilusión o maya, y considera al cuerpo vital como la verdadera forma. Por lo tanto, estas Jerarquías son la suma total de las vidas vitales y el sustrato o la sustancia de todo lo que existe. Podemos consi­derar el tema de la manera siguiente:

 

a.       Los cuatro grupos superiores son la expresión de las Jerarquías a través de los tres éteres cósmicos, el segun­do, el tercero y el cuarto.

 

b.      Los dos grupos inferiores constituyen las vidas que actúan como materia involutiva (orgánica e inorgánica) del cuerpo físico denso logoico, el líquido y el gaseoso, con la sustancia viviente de los cuatro subplanos supe­riores del cuerpo físico denso del sistema.

 

c.       La quinta Jerarquía tiene una posición interesante como cuerpo mediador entre los cuatro grupos superiores y los que se encuentran en los tres subplanos inferiores. Existe una analogía vital y significativa entre los siete centros de la cabeza y los siete grupos de egos en el plano men­tal, y una analogía oculta entre los tres centros de la cabeza (glándula pineal, cuerpo pituitario y centro alta mayor) y la expresión de estos siete grupos de egos en los tres mundos. Este hecho es muy esotérico y los estudiantes que meditan sobre las leyes de unificación deben tener en cuenta esta analogía.

 

Es útil recordar el lugar que ocupan estas Jerarquías en el esquema y comprender que alrededor de la totalidad de estos cuerpos vitales se reúne gradualmente la manifestación densa, a la cual consideramos materia evolutiva. Las formas (desde la forma de cada átomo hasta el cuerpo del Ego, desde la forma de una flor hasta el inmenso loto planetario o solar) son cons­truidas porque las Jerarquías existen como un conjunto de vidas germinales que dan impulso, proporcionan el modelo y consti­tuyen, por su misma existencia, la razón de ser de todo lo visible en cada plano.

 

6a y 7a Jerarquía.

 

Proporcionan las formas sustanciales en los tres mundos, tienen una aplicación vital y ocupan un lugar muy interesante. Desde el punto de vista logoico no se considera que constituyen principios, pero desde el punto de vista del hom­bre le proporcionan a él Sus principios inferiores. Mantienen con el Logos la misma relación que el cuerpo físico denso con el hombre, y todo lo que concierne a su evolución debe ser estudiado -especialmente aquí- como que se llevan a cabo en el vehículo físico logoico. Se ocupan del despliegue de energía física, de la expresión de los propósitos divinos en el vehículo físico y de la organización física de cierta gran Vida cósmica.

 

Esto ocurre especialmente cuando analizamos estas dos Jerarquías. Constituyen el residuo inferior del sistema anterior, y la energía de esa materia (líquida, gaseosa y densa) que la vibración del átomo logoico permanente -en el plano de adi- atrae hacia sí al construir la forma divina. Con propósitos de clarificación y generalización, debe observarse que la séptima Jerarquía es la vida o energía que se encuentra en el corazón de cada átomo, su aspecto positivo, y la sexta Jerarquía, la vida de las formas de todos los cuerpos etéricos de cada objeto tan­gible. La función de esta Jerarquía está bien descripta en las palabras de El Antiguo Comentario:

 

“Los devas oyen la palabra emitida. Se sacrifican, y con su propia sustancia construyen la forma deseada. Ex­traen la vida y el material de sí mismos, entregándose ellos mismos al impulso divino”.

Tratado sobre Fuego Cósmico, págs. 934-43.

 

 

Antes de continuar con el análisis de la tabulación y de demostrar las interrelaciones que existen en este ciclo particular zodiacal, entre los doce signos del zodíaco y los doce planetas, quiero indicar ciertas cosas en conexión con estas constelaciones zodiacales. Son generalizaciones, pero de ellas podrá deducirse lo específico y lo particular.

 

Ante todo señalaré que los doce planetas que gobiernan las doce casas, conciernen primordialmente a la expresión del hom­bre en el plano físico; afectan poderosamente el aspecto perso­nalidad; sus influencias, además de las condiciones kármicas heredadas, producen esos estados ambientales y circunstancias que ofrecen la oportunidad para desarrollar y eventualmente controlar el aspecto forma de la vida.

 

Segundo, las doce constelaciones se ocupan principalmente de estimular el alma dentro de la forma, produciendo actividad subjetiva, que a su vez produce cambios en la expresión externa, por medio de la fusión de la energía de la constelación con la de los planetas. El efecto producido tiene dos etapas:

 

1.      La primera es cuando el signo del Sol domina al hombre y gradualmente lo capacita para responder al alma, desarro­llándose sus posibilidades latentes para esta vida. El efecto del signo del Sol se denomina algunas veces “la potencia del Sol de la Probabilidad”.

 

2.      La segunda es cuando existe una acrecentada respuesta a las energías ocultas por el signo ascendente. Evocan lo ines­perado y producen un aceleramiento del progreso evolutivo y el desarrollo de la vida interna. El signo ascendente se denomina en lenguaje esotérico “el Sol de la Posibilidad”.

 

Por el efecto que produce la energía que afluye de los signos zodiacales, el hombre se prepara para la “crisis de orientación”, en la cual, lenta y gradualmente, invierte su modo de progresar en la rueda de la vida y conscientemente comienza el viaje de retorno a su fuente de origen. Entonces va de Aries a Piscis vía Tauro, Escorpio y Capricornio, en vez de pasar de Aries a Tauro vía Sagitario, Leo y Cáncer. La triplicidad de las constelaciones mencionadas en estas dos grandes rutas alrededor del zodíaco, tiene un efecto definido y trascendente y se la denomina “los signos trascendentales de influencia.”. Durante este proceso se desarrolla el principio mental, la mente discriminadora, y en esta específica conexión (no en forma general), el énfasis se pone sobre la influencia que ejercen Aries, Géminis y Libra. Bajo esta influencia, el hombre aprende a vencer el deseo, comprobando y experimentando todo tipo de deseo e impulso egoísta. Así, gradualmente y con infinito dolor, el alma humana aprende a actuar primeramente como miembro de la familia humana y después como entidad espiritual, el alma divina.

 

Por lo dicho observarán que ciertas actitudes adoptadas por los astrólogos esotéricos, invierten la posición de la astrología ortodoxa actual. La razón de ello es que cuando descienden las ideas del plano de las ideas, “se invierten” en el plano astral y, por tal motivo, están sujetas a la gran ilusión. La astrología debe oportunamente liberarse de esta inversión.

 

Una comprensión exacta del efecto que producen las distin­tas energías y fuerzas, pondría en evidencia que cuando las condicionantes fuerzas planetarias, las energías en expansión del signo del Sol y la tendencia de la energía impulsora del signo ascendente, son controladas y dirigidas por el hombre espiritual iluminado, tenemos un alma al borde de la liberación.

 

Las energías de las doce constelaciones -en una etapa final de experiencia y desenvolvimiento- y de las tres grandes cons­telaciones que condicionan al Logos solar, se mezclan con las energías innatas de los siete rayos, o de los siete Logos planetarios. Esto marca un punto de perfección. Estas foráneas energías (me refiero a las de las constelaciones mayores) son llevadas a la Tierra por intermedio de los siete planetas sagrados y los cinco no sagrados, y cuando hay una total fusión de las energías relacionadas y, por lo tanto, una plena expresión, llega a su fin un gran período mundial. Por largo tiempo durante este ciclo de reencarnaciones y períodos de manifesta­ción, el ser humano está condicionado casi totalmente por la actividad de los planetas no sagrados que, como bien saben, son cinco:

 

El Sol (ocultando un planeta)

La Luna (ocultando un planeta)

La Tierra

Marte

Plutón

 

El hombre -hablando simbólicamente- es “la estrella de cinco puntas, y de las ígneas puntas afluyen externamente las fuerzas del hombre, y en cada una de esas puntas aparece un centro de recepción”. Ésta es una expresión gráfica, cuyo significado es claro. Sin embargo, cuando el hombre se acerca al Sendero del Discipulado, la influencia de los planetas sagrados se hace acre­centadamente efectiva, hasta que después de la quinta y final iniciación ya no producen efecto los planetas no sagrados, aunque el iniciado maneja potentemente las energías de los mismos, a medida que afluyen a través de sus vehículos de recepción, de respuesta y de expresión, pues deben tenerse en cuenta las tres actividades y propósitos.

 

Las energías de las doce constelaciones se mezclan con las de los doce planetas, pero su poder para evocar respuesta y reci­bir conscientemente, reconocer y emplear las energías, depende completamente del tipo de mecanismo de respuesta de la Vida planetaria y del hombre individual. Se ha dicho acertadamente, que la conciencia depende de los vehículos de la misma y del grado de desarrollo y capacidad del individuo para identificarse con las energías e impulsos que le llegan, no dependiendo única­mente de lo que ya ha reconocido como parte o aspecto de sí mismo. Podría decirse que la respuesta a las realidades supe­riores y cualidades reveladas y hechas posibles por el impacto de las energías de los signos zodiacales, depende parcialmente de la menguante influencia de los planetas para mantener sujeto el aspecto conciencia del hombre. Reflexionen sobre esto, porque encierra una verdad profundamente esotérica.

 

Así, dos corrientes potentes de energía -cósmica y del sistema- llegan al hombre por intermedio de los condicionantes centros planetarios de fuerza (los siete esquemas planetarios del sistema solar y sus siete correspondientes centros en el planeta en que vivimos), afluyendo por intermedio de las simbólicas doce casas. Por esta razón se dice que nuestro sistema solar tiene una “dualidad intrínseca” (Amor-Sabiduría), y que la principal tarea del hombre es “regular los pares de opuestos”.

 

Por lo tanto, el tema de la dualidad aparece en toda la historia de la evolución del hombre. En los tres planos del desenvolvi­miento humano la reconciliación avanza.

 

1.      En el plano físico tenemos la fusión de las fuerzas densas y etéricas. Esto es consumado en el Sendero de Purificación.

 

2.      En el plano astral debe efectuarse la resolución de los pares de opuestos. Esto es consumado en el Sendero del Disci­pulado.

 

3.      En el plano mental, el Ángel de la Presencia y el Morador en el Umbral están frente a frente. Su síntesis se produce en el Sendero de Iniciación.

 

A este respecto lo que es verdad en el hombre lo es también para toda la humanidad, para el Logos planetario de la Tierra y para todos los Logos planetarios y el Logos solar. La analogía entre la fusión de los pares de opuestos en el plano físico, por ejemplo, puede ser vista en la fusión consciente y dirigida de las fuerzas planetarias, con la energía de cualquier planeta espe­cífico o grupo de planetas. La analogía, que implica la discri­minación para regular y contrarrestar las fuerzas de los pares de opuestos en el plano astral, puede observarse cuando las energías del signo del sol y de los planetas están perfectamente dirigidas y ajustadas. La analogía también puede extenderse al plano mental, y cuando las energías de los signos del Sol y el ascendente están coherentemente mezcladas y expresadas (tanto    en el caso del individuo como en el de la vida planetaria) sobre­viene un punto de crisis, en el cual se enfrentan alma y perso­nalidad. El Ángel de la Presencia, distribuyendo fuego solar y manteniendo enfocado el fuego eléctrico, y el Morador en el Umbral, expresando y utilizando fuego por fricción, llegan a “conocerse íntima y ocultamente”. Entonces se abre ampliamente la puerta a través de la cual la vida y la luz de las tres constelaciones mayores pueden -después de la tercera iniciación- estar esotéricamente disponibles para que el iniciado sea un ser humano liberado o un Logos planetario.

 

Cuando los astrólogos comprendan la verdadera significación de la constelación de Géminis -los Gemelos- y las fuerzas duales que afluyen a través de este signo (las “fuerzas en con­flicto”, como a veces se las denomina, o “los hermanos penden­cieros”) y hacen impacto sobre nuestra vida planetaria, entonces se conocerá el verdadero método para resolver las dualidades.

 

Resulta interesante observar que siete de los símbolos expresados en los doce signos del zodíaco son de naturaleza dual, y de ellos puede inferirse la dualidad:

 

1.      Los dos cuernos del Carnero en Aries.

2.      Los dos cuernos del Toro en Tauro.

3.      Las dos figuras de los Gemelos en Géminis (dos líneas).

4.      Las dos pinzas del Cangrejo en Cáncer.

5.      Los dos platillos de la Balanza en Libra.

6.      Las dos líneas paralelas de fuerza en Acuario.

7.      Los dos Peces en Piscis.

 

Estas siete constelaciones están relacionadas íntimamente con seis de los siete planetas sagrados y con uno de los no sagrados. Dos. signos son simples figuras y no tienen ningún significado dual, y son:

 

8.      El símbolo de Leo, que es simplemente la cola del León. La flecha, en el símbolo que representa a Sagitario.

9.      Contienen la idea de separación aislada y del deseo centralizado. Dos signos son de construcción definidamente triple y esto tiene un significado claro para el esotérico.

10.  Virgo es un signo triple.

11.  Escorpio es también un signo triple, muy parecido a Virgo. Ambos son cruciales en la experiencia del ser humano, pues indi­can la función de la triple forma y la liberación del hombre aprisionado en ella, por medio de las pruebas que ha de pasar en Escorpio, donde comprueba para él y para el mundo la reali­dad de lo que Virgo ha velado u ocultado.

12.  El símbolo del signo Capricornio es muy misterioso. Oculta el misterio de los Cocodrilos o Makaras. Está construido en forma inexacta y decididamente engañosa, y debería ser considerado un misterio y, por lo tanto, no debe ser defi­nido.

 

Estos signos y sus relaciones con los planetas sagrados y no sagrados serán considerados más adelante.

 

En resumen: El hombre deberá ser estudiado como una entidad triple, un compuesto individual (expresándose en los tres mundos):

 

a.       El alma espiritual reflejando a la Mónada.

b.      El alma humana reflejando el alma divina.

c.       La naturaleza forma que debería ser la reveladora de las dos superiores.

 

Tres Jerarquías creadoras condicionan al hombre encarnado, la 4ta. (o 9na.) la 5ta. (o 10ma.) y la 6ta. Éstas, en colaboración, crean al hombre y al mismo tiempo constituyen el campo de su expresión. Por lo tanto, el hombre es una mezcla de fuego eléc­trico, porque es una Llama divina y, oportunamente, responde a las tres influencias controladoras mayores. Es también fuego solar, pues es un Ángel solar en manifestación. Entonces llega a responder acrecentadamente a las influencias de las doce cons­telaciones. Además es fuego por fricción, y queda bajo la influen­cia de los planetas. La clasificación siguiente podrá aclarar en parte esto:

 

I Fuego Eléctrico  Sendero de Iniciación  4ta. Jerarquía  plena expresión del alma  vida monádica.

Meta:   Identificación con la Mónada. Produce responsi­vidad en las tres constelaciones.

II Fuego Solar      Sendero del Discipulado 5ta. Jerarquía plena experiencia de la vida del alma.

Meta:   Identificación con el Alma. Produce responsivi­dad en las doce constelaciones zodiacales.

III Fuego por Fricción Sendero de Evolución 6ta. Jerarquía  vida experimentada  vida humana.

Meta:   Identificación con la Personalidad. Produce res­ponsividad en las influencias planetarias.

 

3. La Gran Rueda y el Desenvolvimiento Espiritual.

 

Antes de darles lo que falta del gráfico de las constelaciones como conductoras de las energías cósmicas o transmisoras de sus propias energías, quisiera decirles que mucho de lo que explicaré estará basado sobre:

 

1.      La rueda de la vida y el sendero del hombre, el ser humano, al pasar a través de los signos de acuerdo al método cono­cido por la astrología ortodoxa. Al igual que los planetas, éste retrograda aparentemente a través de los signos y parece que atravesara las constelaciones de Aries a Tauro. Pero todo es parte de la Gran Ilusión.

 

2.      La rueda de la vida y el sendero del hombre, el alma espi­ritual o divina, al pasar a través de los signos del zodíaco, de acuerdo al método estudiado por el astrólogo esotérico. Éste es el Sendero de la Realidad, así como el otro es el Sendero de la Ilusión. Lleva al discípulo a recorrer el sendero, desde su comienzo en Aries hasta su culminación en Piscis.

 

El método actual se basa en la verdad transitoria de que el hombre común está sujeto a la naturaleza ilusoria de la mani­festación, “así como el hombre piensa así es él”. Sin embargo cuando se convierte en Hércules, el Dios Sol (o Ángel solar), comienza a invertir el proceso (también aparentemente) y tiene lugar una definida reorientación. Los Instructores del aspecto interno, estudian los horóscopos únicamente en relación con las tres entidades siguientes:

 

1.      El horóscopo del planeta, como expresión de la vida del Logos planetario, que implica el estudio del horóscopo del espíritu del planeta, como también de la vida que lo anima y su relación e interacción mutuas. El espíritu de la Tierra es para su Logos planetario lo que la personalidad, por ejemplo (o la naturaleza forma), es para el alma del hom­bre. Los dos horóscopos están superpuestos, surgiendo en­tonces “el canon planetario”:

 

2.      El horóscopo de la familia humana, o del cuarto reino de la naturaleza, considerado como la entidad que esencialmente es, constituye en realidad el estudio de dos horóscopos como en el caso anterior; el del reino de las almas, de los divinos hijos de Dios en el plano mental, y el estudio de la entidad, la vida coherente del aspecto forma del cuarto reino de la naturaleza. Esto se hace también superponiendo ambos horóscopos, confeccionados en gran escala y en un material trasparente, desconocido por la humanidad. En ellos se observa el diseño que surge cuando “el alma y la persona­lidad se unen” y aparecen con toda claridad las condiciones, los posibles desarrollos y relaciones y el futuro objetivo inmediato.

 

3.      Los horóscopos de los discípulos. Los Maestros no estudian el horóscopo del hombre común y no evolucionado, pues no es de valor. Esto supone también el estudio de los dos horós­copos del discípulo en observación -uno, el del alma, el otro, el de la personalidad, aplicándose nuevamente el pro­ceso de superimposición. En uno de los horóscopos se estu­diará y se observará la nueva orientación y la reorganizada vida embrionaria interna; en el otro se pondrá atención sobre la vida externa, en concordancia o no, con las condi­ciones internas. Así emergerá el canon de la vida, indicará las posibilidades, desaparecerán los problemas y estará cla­ramente expuesto el próximo paso a dar.

 

Aquí también es evidente hasta qué punto el “principio de dualidad” existe en todas las cosas. Consiste en un dualismo cambiante, de acuerdo a donde se pone el énfasis, porque el dualismo está presente hasta en la última y final iniciación -presente en las etapas posteriores del proceso evolutivo, en el reajuste de las relaciones de la forma, pero no está presente en la conciencia del discípulo de grado avanzado. Este punto tan importante debe ser captado.

 

Aquí tiene cabida un tercer punto, a continuación de los dos anteriormente acentuados. Gran parte de nuestro estudio estará dedicado a establecer la relación de las seis constelaciones que se hallan en la mitad superior de la rueda zodiacal, con las seis que están en la mitad inferior; consideraremos la energía que es un ser humano -observen esta frase-, cuando recorre el camino en forma contraria a las manecillas del reloj, de Aries a Tauro, y luego -invirtiendo el proceso- lo hace de Aries a Piscis. Consideraremos las dualidades proporcionadas por una de estas constelaciones y su opuesto; por lo tanto estudiaremos las grandes cualidades que otorga una constelación y su signo opuesto. Tales puntos los trataremos de la manera siguiente:

 

1.      Desde el punto de vista del comienzo en Aries, hasta que el hombre -después de muchas vueltas en la rueda de la vida- llega al punto de retroceso y reorientación. Progresa desde el punto en que, en Cáncer, forma parte de la masa, posee conciencia de masa incipiente y descentralizada, y no reco­noce objetivo alguno (excepto la satisfacción del deseo ins­tintivo), hasta que en Escorpio se convierte en el discípulo triunfante, que se encontró a sí mismo en Leo. Entonces se produce la Crisis de Reorientación, la cual puede extenderse largo tiempo y constituir un intervalo de innumerables vidas de esfuerzo.

 

2.      Desde el punto de vista del hombre que se halla en el sen­dero de probación, buscando la luz y luchando a través de los signos (según lo expresa El Antiguo Comentario al con­siderar este punto)

 

“Gira de derecha a izquierda y luego de izquierda a derecha. Gira en forma errátil sobre un eje de deseos. No sabe adónde ir ni qué hacer. El cielo se oscurece”.

 

Aquí el signo Géminis comienza poderosamente a desempe­ñar su parte en la vida de los discípulos; Sagitario gradual­mente “perfora el corazón con sus flechas, entonces en la trayectoria de la flecha el hombre llega a Capricornio”. Luego viene la Crisis de Renunciación.

 

3.      Desde el punto de vista del discípulo juramentado o del iniciado que recorre nuevamente el Sendero del Sol y se da cuenta que lo que descubrió que él era en Leo, tiene su culminación en Acuario. La conciencia separativa individual se trasforma en conciencia grupal en Acuario, y comienza a comprender el significado de la fundamental combinación de los signos, ese “triángulo en la conciencia” de la humanidad:

 

Cáncer                                    Leo                                         Acuario

          Percepción de la masa       Percepción individual           Percepción grupal

         Conciencia instintiva            Conciencia inteligente           Conciencia intuitiva

 

Entonces, desde el punto de vista de la realización en Capricornio, el hombre actúa durante varias vidas alrededor del sendero zodiacal y desciende al mar de la conciencia de la masa para llegar a ser lo que los libros antiguos llaman “el cangrejo que limpia el Océano de la materia que circula alrededor del alma del hombre”, para oportunamente con­vertirse, en Piscis, en un activo salvador mundial. Desciende al mundo de los hombres para salvar al género humano y desarrollar el plan. Entonces llega a ser “el pez que nada libre en el océano de la materia”.

 

El iniciado debe expresar siempre, en cada signo del zodíaco, la culminación y el fruto espiritual de la experiencia obtenida en vidas anteriores, el experimento mundial y la realización del alma. El egoísmo debe convertirse en un servicio vital activo, y el deseo debe demostrar que ha sido transmutado como aspiración espiritual pura para identificarse con la voluntad de Dios. Uno o dos puntos más deben ser tratados para que puedan dedicarse al estudio, teniendo en sus mentes ciertas ideas definidas y clara­mente formuladas. Las mencioné en otros libros, pero será útil volver a exponerlas y ampliarlas. Quisiera que las tuvieran pre­sentes cuando lean y estudien.

 

He dicho frecuentemente que la ciencia de la astrología está basada en una condición inexistente. No se basa en nada ma­terial, sin embargo, está eternamente basada en la Verdad. El zodíaco es, como bien saben, el derrotero imaginario del Sol en los cielos. Pero, desde el punto de vista exotérico es mayormente una ilusión. Pero al mismo tiempo las constelaciones existen y las corrientes de energía que pasan y repasan, se entremezclan y entrelazan por todo el espacio, las cuales no son de manera alguna ilusorias, sino que expresan definitivamente las eternas relaciones. El abuso de las distintas energías ha creado esta ilusión. Este sendero ilusorio es una realidad para la humanidad, como lo son las ilusiones personales de cualquier individuo, las cuales se deben a la polarización del individuo en el plano astral.

 

También es interesante observar a este respecto que, debido a la precesión de los equinoccios, un cuarto tipo de fuerza ejerce presión sobre el planeta y al hombre raras veces se lo reconoce y se le da el lugar que le corresponde en el horóscopo. El mes y el signo, o el lugar que ocupa el Sol en los cielos, en realidad no coinciden. Cuando decimos, por ejemplo, que el Sol está en Aries impartimos una verdad esotérica, pero no un hecho exo­térico. El Sol estaba en Aries al principio de este gran ciclo; pero no ocupa exactamente hoy la misma posición cuando está en ese signo.

 

Debe recordarse que es necesario conocer el momento y el lugar del nacimiento al confeccionar el horóscopo del individuo, a fin de obtener una comprensión correcta y deducciones exactas, referentes a las constelaciones, los planetas y la Tierra, pues debe haber una hora fija sobre la cual basar los cálculos. La hora fija aún es desconocida en la astrología exotérica, aunque la Jerarquía posee la información necesaria y no la divulgará hasta que llegue el momento oportuno. El conocimiento de dicha información interna constituye la base de las afirmaciones que he hecho o haré, que al investigador ortodoxo le parecerán revolucionarias. Deben rectificarse constantemente las primitivas conclusiones a que llegó la humanidad, y el ejemplo más desta­cado es la afirmación bíblica de que la fecha original de la creación fue en el año 4.004 a.C. La ciencia moderna considera esto un error, pero todavía muchos lo creen.

 

Anteriormente insinué cuál fue el cómputo astrológico defi­nido que serviría de base para citar la época de ese “Gran Acer­camiento” de la Jerarquía a nuestra manifestación planetaria, cuando tuvo lugar la individualización y apareció el cuarto reino de la naturaleza. Dije que ese estupendo acontecimiento ocurrió hace 21.688.345 años. En ese tiempo el Sol estaba en Leo. El proceso que entonces se inició en el plano físico y produjo acon­tecimientos físicos externos, tardó aproximadamente 5.000 años para madurar; el Sol estaba en Géminis cuando tuvo lugar la crisis final de la individualización y se cerró la puerta al reino animal.

 

Se dice que Sagitario rige la evolución humana, pues el Sol estaba en ese signo cuando la Jerarquía inició su Acercamiento, a fin de estimular las formas de vida sobre nuestro planeta. Por lo tanto Sagitario gobernó el periodo de acercamiento subjetivo.

 

El Sol estaba en Leo cuando tuvo lugar la individualización en el plano físico, como resultado del estímulo aplicado.

 

El Sol estaba en Géminis cuando este Acercamiento fue consumado y se fundó la Jerarquía en la Tierra. Éste es uno. de los grandes secretos que tipifica el Ritual Masónico, pues el símbolo del signo Géminis originó el concepto de los pilares, tan familiar a los masones. Simbólicamente hablando, podría establecerse que:

1.      Leo rige el grado E .. A..

 

2.      Géminis rige el grado F .. C..

 

3.      Sagitario rige el grado del M .. M .. hasta el episodio del surgimiento del Maestro, y Capricornio rige la parte final de la ceremonia y la H.. R.. A..

 

 

Para el neófito que no tenga una intuición desarrollada y disciplinada resulta confuso conciliar las discrepancias y con­tradicciones aparentes que se hallan en las enseñanzas de la Sabiduría Eterna. Esta misma dificultad surgirá en la ciencia de la astrología, por eso sería conveniente dar algunas referencias sobre este tema. Les recordaré que la verdad ocultista esta­blece que la interpretación y la comprensión correctas se fundan en el grado de desarrollo del individuo. H.P.B. señala en La Doctrina Secreta que para algunas personas el principio más elevado del que puedan ser conscientes, es el más inferior para otras. Las constelaciones y los planetas que rigen a las personas pueden tener y tienen, un efecto sobre la masa y otro sobre el hombre común, y un tercer efecto sobre el discípulo o el iniciado. Como las diversas energías y fuerzas circulan por todo el cuerpo etérico de nuestro sistema solar, su recepción y efecto dependerá del estado de los centros planetarios y del punto de desarrollo de los centros del individuo. Por eso difieren ampliamente los horóscopos y las tablas, y aparecen diferentes planetas rigiendo las constelaciones. Parece que no hay una regla fija, lo cual confunde al estudiante. La astrología ortodoxa impone una serie de reglas planetarias, siendo correctas en lo que concierne a la masa humana. Pero el discípulo, que vive centrado arriba del diafragma, responde a otras combinaciones, de las cuales me ocuparé especialmente. De allí que los tres diagramas no coin­cidan. Fueron transcritos a fin de explicar la situación en lo que respecta a los tres grupos:

 

1.      La mayoría de la gente comprendida en las conclusiones astrológicas ortodoxas reconocidas.

 

2.      Los discípulos e individuos evolucionados, comprendidos en las conclusiones de la astrología esotérica.

 

3.      Las Jerarquías Creadoras que proporcionan la posición in­termedia en este ciclo mundial.

 

IV. TABULACIÓN. LA RELACIÓN EN LA ASTROLOGÍA ORTODOXA

 

CONSTELACIONES Y REGENTES PLANETARIOS EN CONEXIÓN CON EL HOMBRE COMUN


Constelación    Regente           Rayo                Relacionado con:

 

1. Aries                       Marte              6to. Rayo         Escorpio                      El Mismo regente

2. Tauro           Venus              5to. Rayo         Libra                           El Mismo regente

3. Géminis        Mercurio          4to. Rayo         Virgo                           El Mismo regente

4. Cáncer         La Luna          4to. Rayo         Ninguno

5. Leo              El Sol              2do. Rayo        Ninguno

6. Virgo                       Mercurio          4to. Rayo         Géminis                       El Mismo regente

7. Libra                       Venus              5to. Rayo         Tauro                          El Mismo regente

8. Escorpio      Marte              6to. Rayo         Aries                           El Mismo regente

9. Sagitario      Júpiter              2do.Rayo         Piscis                           El mismo regente

10. Capricornio           Saturno                        3er. Rayo         Ninguno

11. Acuario      Urano              7mo. Rayo       Ninguno

12. Piscis         Júpiter              2do. Rayo        Sagitario                      El mismo regente

 

a.       Los planetas no sagrados van en bastardilla.

b.      Todos los rayos están representados excepto el primero. Esto es interesante porque las masas se mueven dentro de su horóscopo y el aspecto voluntad está latente, pero inexpresado.

 

V. TABULACIÓN. LA RELACIÓN EN LA ASTROLOGÍA NO ORTODOXA

 

CONSTELACIONES Y REGENTES PLANETARIOS EN CONEXIÓN CON DISCÍPULOS E INICIADOS

 

Nota: En los horóscopos vinculados al SENDERO, el progreso va. de Aries a Piscis a través de Tauro, etc.

 

Constelación                Regente                       Rayo                Relacionado con:

 

1. Aries                       Mercurio                     4to. Rayo         Virgo               El mismo rayo

2. Tauro                      Vulcano                       1er. Rayo         Piscis               El mismo rayo

3. Géminis                   Venus                          3er. Rayo         Ninguno

4. Cáncer                    Neptuno                      6to. Rayo         Escorpio          El mismo rayo

5. Leo                         El Sol                          2do. Rayo        Acuario            El mismo rayo

6. Virgo                       La Luna                      4to. Rayo         Aries                El mismo rayo

7. Libra                       Urano                          7mo. Rayo       Ninguno

8. Escorpio                  Marte                          6to. Rayo         Cáncer             El mismo rayo

9. Sagitario                  La Tierra                    3er. Rayo         Capricornio      El mismo rayo

10. Capricornio           Saturno                        3er. Rayo         Sagitario          El mismo rayo

11. Acuario                 Júpiter                         2do. Rayo        Leo                  El mismo rayo

12. Piscis                     Plutón                         1er. Rayo         Tauro               El mismo rayo

 

Nota:   En conexión con los discípulos y los signos zodiacales, Gé­minis y Libra son dos constelaciones que -por medio de sus regentes- expresan la energía de 5to. y 7mo. rayos. Por alguna razón oculta no están relacionados con los otros signos.

 

La relación que existe entre las otras constelaciones, por medio de los planetas que expresan los rayos es:

 

1.      Tauro y Piscis, por medio de Vulcano y Plutón, se relacio­nan con el ler. Rayo. Transmutación del deseo en sacrificio y de la voluntad individual en voluntad divina.

 

El Salvador Mundial

 

2.      Leo y Acuario, por medio del Sol y Júpiter, se relacionan con el 2do. Rayo. El desarrollo de la conciencia individual en conciencia mundial. Así el hombre llega a ser un servidor mundial.

 

El Servidor Mundial

 

3.      Sagitario y Capricornio, por medio de la Tierra y Saturno, se relacionan con el 3er. Rayo. El discípulo centralizado se convierte en iniciado.

 

El Iniciado

 

4.      Aries y Virgo, por medio de Mercurio y la Luna, se rela­cionan con el 4to. Rayo. Armonización del Cosmos y del individuo a través del conflicto, produciendo unidad y belle­za. Los dolores del parto del segundo nacimiento.

 

El Cristo Cósmico e Individual

 

5.      Cáncer y Escorpio, por medio de Neptuno y Marte, se rela­cionan con el 6to. Rayo. Transformación de la conciencia de la masa en la conciencia incluyente del discípulo.

 

El Discípulo Triunfante

 

Les llamaré la atención sobre el hecho de que en la IV. Ta­bulación la relación es entre los planetas regentes y en la V. Tabulación se hace hincapié sobre el rayo condicionante.

 

VI. TABULACIÓN. REGENTES PLANETARIOS EN TRES CLASIFICACIONES

 

Constelación                Ortodoxa                     Discípulo                     Jerarquía

 

1. Aries                       Marte                          Mercurio                     Urano

2. Tauro                      Venus                          Vulcano                       Vulcano

3. Géminis                   Mercurio                     Venus                          La Tierra

4. Cáncer                    La Luna                      Neptuno                      Neptuno

5. Leo                         El Sol                          El Sol                          El Sol

6. Virgo                       Mercurio                     La Luna                      Júpiter

7. Libra                       Venus                          Urano                          Saturno

8. Escorpio                  Marte                          Marte                          Mercurio

9. Sagitario                  Júpiter                         La Tierra                    Marte

10. Capricornio           Saturno                        Saturno                        Venus

11. Acuario                 Urano                          Júpiter                         La Luna

12. Piscis                     Júpiter                         Plutón                         Plutón

 

VII. TABULACIÓN. NO ORTODOXA CONSTELACIONES, REGENTES y RAYOS

 

Constelación                Regente                       Rayo                Relacionado con:

 

1. Aries                       Urano                          7mo. Rayo       Ninguno

2. Tauro                      Vulcano                       1er. Rayo         Piscis               El mismo rayo

3. Géminis                   la Tierra                     3er. Rayo         Libra                El mismo rayo

4. Cáncer                    Neptuno                      6to. Rayo         Sagitario          El mismo rayo

5. Leo                         El Sol                          2do. Rayo        Virgo               El mismo rayo

6. Virgo                       Júpiter                          2do. Rayo        Leo                  El mismo rayo

7. Libra                       Saturno                        3er. Rayo         Géminis            El mismo rayo

8. Escorpio                  Mercurio                     4to. Rayo         Acuario            El mismo rayo

9. Sagitario                  Marte                          6to. Rayo         Cáncer             El mismo rayo

10. Capricornio           Venus                          5to. Rayo         Ninguno

11. Acuario                 La Luna                      4to. Rayo         Escorpio          El mismo rayo

12. Piscis                     Plutón                         1er. Rayo         Tauro               El mismo rayo

 

            Nota: Aries y Capricornio, en conjunción con la energía de 5to. y 7mo. rayos, están solos. Las otras constelaciones y rayos están relacionados entre sí, en todos los casos:

            a. 1er. Rayo:    Tauro y Piscis, por medio de Vulcano y Plutón

            b. 2do. Rayo:   Leo y Virgo, por medio del Sol y Júpiter

            c. 3er. Rayo:    Géminis y Libra, por medio de la Tierra y Saturno

            d. 4to. Rayo:    Escorpio y Acuario, por medio de Mercurio y la Luna

            e. 6to. Rayo:    Cáncer y Sagitario, por medio de Neptuno y Marte

 

En vista de lo antedicho y partiendo del hecho básico de la gran ilusión, se deberá recordar que la exactitud de la predicción e interpretación astrológicas estarán basadas en tres factores:

 

1.      La potencia de las formas mentales que han sido construidas en conexión con los doce signos. Estas formas mentales fueron originalmente construidas o introducidas en el plano mental por la Jerarquía en la época atlante, y desde enton­ces han ido constantemente acrecentando su poder. Sirven de puntos focales para ciertas fuerzas y capacitan al individuo para estar, por ejemplo, en contacto con grandes depósitos de energía, los cuales lo condicionan en forma definida.

 

2.      La intuición del astrólogo. La confección del horóscopo sirve para que el astrólogo se ponga en armonía con el individuo, pero es de poca utilidad para ambos si la intuición y la sensibilidad del astrólogo no están activas.

 

3.      La capacidad del astrólogo para responder a los cambios que se producen continuamente en cualquier período específico, tales como la desviación y el gradual traslado o cambio ocasionado por la precesión de los equinoccios, o el lento desvío del polo del planeta. A esto debe agregarse que, a medida que el hombre evoluciona, se perfecciona también constantemente el mecanismo de respuesta, o los vehículos de la conciencia. Por lo tanto, sus reacciones a las influen­cias planetarias y a la energía de las distintas constelaciones cambian con igual persistencia, y esto debe tenerse en cuenta. En consecuencia, es esencial que el astrólogo moderno em­piece a estudiar el punto de evolución del sujeto, previamente a la confección del horóscopo, asegurándose el lugar que ocupa en el sendero de evolución. Para eso es necesario que haga un estudio de los rayos, investigando la cualidad, las características y los objetivos de la vida.

 

Los astrólogos podrán, oportunamente, confeccionar el horós­copo del alma, que es sensible a otras combinaciones de fuerzas, distintas de las que controlan la vida de la personalidad. El discípulo y el iniciado responden distintamente a las influencias entrantes, y sus respuestas difieren de las del hombre no evolu­cionado o de la persona centrada en sí misma. Esto tendrá que ser reconocido. Quienes viven “debajo del diafragma” y reaccio­nan a las entrantes energías por medio de los centros inferiores, tendrán un tipo de horóscopo diferente del discípulo y del inicia­do, y esto requerirá una interpretación distinta. Anteriormente me he referido a ello y les recordaré algunos de los puntos mencionados:

 

1.      Los discípulos que están en el sendero del discipulado son fuertemente influidos por Mercurio y Saturno: Uno trae iluminación, el otro ofrece oportunidades.

 

2.      En las distintas iniciaciones, la influencia de los planetas afecta al candidato en forma totalmente distinta de la ante­rior. Cíclicamente las energías provenientes de las constela­ciones afluyen a través de los centros planetarios.

 

a.       En la primera iniciación, el discípulo debe luchar contra las fuerzas cristalizadoras y destructoras de Vulcano y Plutón. La influencia de Vulcano llega a lo más recóndito de su naturaleza, mientras que Plutón trae a la super­ficie y destruye los obstáculos generados en esas regiones inferiores.

 

b.      En la segunda iniciación, el candidato está sujeto a la influencia de tres planetas -Neptuno, Venus y Júpi­ter- los tres centros -plexo solar, cardíaco y larín­geo- están activamente implicados.

 

c.       En la tercera iniciación, la Luna (velando un planeta oculto) y Marte crean un pavoroso conflicto, pero final­mente el hombre se libera del control de la personalidad.

 

d.      En la cuarta iniciación, nuevamente Mercurio y Saturno provocan grandes conflictos y hacen una revelación sin guiar, pero su efecto es muy diferente del de la expe­riencia anterior.

 

e.       En la quinta y última iniciación, Urano y Júpiter apare­cen y producen una “organización benéfica” de todas las energías que se hallan en el equipo del iniciado. Cuando esta organización se ha completado le es posible al ini­ciado “evadirse de la rueda, entonces verdaderamente puede vivir”.

 

Durante todo ese tiempo, la energía del Sol (ocultando un pla­neta sagrado hasta ahora desconocido) llega firme y persisten­temente al hombre por medio del Ángel solar.

 

CAPITULO SEGUNDO

 

LA NATURALEZA DE LA ASTROLOGÍA ESOTÉRICA

 

CONSIDERACIONES PRELIMINARES

 

Después de haber estudiado lo que antecede, será evidente que uno de los resultados que deberán surgir debido a la explicación de este nuevo acercamiento a la diagnosis astrológica (en lo que al individuo concierne) sería la confección de horóscopos más precisos de los seres humanos avanzados -discípulos e iniciados-, lo cual hasta ahora no ha sido posible hacer con exactitud. Únicamente podrá efectuarse esto si se experimenta e investiga correcta y sabiamente.

 

He establecido dos reglas para dos tipos de personas:

 

1.   La serie, generalmente aceptada, de reglas planetarias ortodoxas para el hombre común y sin desarrollo.

 

2.   Una nueva combinación de reglas y constelaciones para los que se hallan en el Sendero.

 

No obstante es necesario recordar que, debido al vasto número de posibles combinaciones que hay en el sendero de la vida del individuo, que dependen del grado de su desarrollo evolutivo, hay un número infinito de posibles permutaciones, complejidades y relaciones, las cuales a través de una amplia generalización, lógicamente inadecuada, pueden ser divididas en tres grupos:

 

1.   El hombre común que carece de desarrollo, cuya vida está regida por los centros que están debajo del diafragma y pone el énfasis de las energías y fuerzas entrantes en el plexo solar, o en el centro sacro.

 

2.   Un gran número de personas que se hallan en una etapa intermedia, cuyas energías y fuerzas están enfocadas principalmente en los centros inferiores, pero que al mismo tiempo y con frecuencia, actúan a través del centro laríngeo y evocan una tenue respuesta de los centros cardíaco y ajna.

 

3.   Las personas que se hallan en cualquiera de las etapas finales del Sendero, cuyo énfasis pasa rápidamente de los centros inferiores a la tríada superior y al centro más elevado de la cabeza que está en proceso de despertar. Ellas también se dividen en dos grupos:

 

a.   Quienes emplean el centro plexo solar como un vasto centro de distribución para las energías entrantes y comienzan a trabajar por medio de los centros cardíaco y laríngeo, cuya meta es despertar totalmente el centro ajna.

 

b.   Quienes emplean estos centros, pero el centro cardíaco se halla plenamente despierto y el triángulo de fuerza en la cabeza (desde el centro ajna al centro coronario y de éste al centro que se encuentra en la médula oblongada) comienza a funcionar.

 

Cuando estos centros están despertando, sus combinaciones más simples son los triángulos siguientes: La Ciencia de los Triángulos subyace en toda deducción astrológica, así como también en los centros del cuerpo humano. Esto ya lo saben, pero las cuatro triplicidades de la astrología ortodoxa son sólo rudimentos de esta verdadera ciencia, que están detrás de las interpretaciones ortodoxas.

 

1.Base de la columna vertebral.

I.         2.Centro sacro

3.Centro plexo solar.

 

1.Centro laríngeo

II.        2.Centro Cardíaco

3.Centro ajna

 

1.Centro ajna

III.       2.Centro coronario

3.Centro en la médula oblongada

 

Lamentablemente, el principio organizador no es tan simple como puede parecer en la clasificación dada, porque el énfasis, el enfoque, el método de coordinación y de vitalización, más la apariencia de estos triángulos esotéricos, varían con los tipos de rayo. La Ciencia de los Triángulos de Energía fundamenta la nueva ciencia esotérica, tanto en la astrología como en la ciencia de laya-yoga, o ciencia de los centros. Esta antigua yoga y esta aún más antigua ciencia astrológica deben ser estudiadas hoy en una vuelta más elevada de la espiral. Hasta ahora, la enseñanza dada sobre los centros ha sido heredada de la época atlante y ha estado velada en las antiguas formas y fórmulas, fundamentalmente inapropiadas para nuestro actual estado de desenvolvimiento, grandemente avanzado. Lo mismo puede decirse de la astrología ortodoxa o exotérica. Ambas ciencias deben ser reorientadas y reajustadas, y la astrología debe basarse en la comprensión más profunda de la relación que existe entre los planetas -sagrados y no sagrados-, entre los centros y ciertos prominentes “ciclos de polarización”, que emergen como resultado preordenado de “períodos de crisis”. Esta última frase encierra una verdad básica e importante.

 

1. Los Centros y los Triángulos de Fuerza.

 

Como bien saben, existen cinco planetas no sagrados y siete son considerados sagrados. Estas doce vidas planetarias (con sus propios ciclos, períodos de crisis y momentos de polarización) están estrechamente relacionadas con los siete centros. Los cinco centros a lo largo de la columna vertebral están relacionados con los cinco planetas no sagrados; pero en el hombre común o no evolucionado, están enfocados casi totalmente en el plano astral y en el cuerpo astral. Se debería observar que:

 

1.   Dos de los planetas no sagrados (la Tierra y la Luna) están vinculados a dos centros que tienen poco predominio en el hombre muy evolucionado:

 

a.   El bazo recibe emanaciones pránicas del planeta en que vivimos, y concierne a los cuerpos etérico y físico y a su relación física.

 

b.   El centro ubicado en el pecho, relacionado con la glándula timo, está inactivo en el hombre evolucionado, pero vinculado al nervio vago, antes de despertarse el centro cardíaco.

 

2.   Dos de los planetas no sagrados (Marte y Plutón) funcionan en conexión con el centro sacro (Marte) y el plexo solar (Plutón). Este último se halla activo en el hombre que se está “vivificando en un sentido muy elevado y su naturaleza inferior se pierde en el humo y las tinieblas de Plutón, que rige la tierra ardiente inferior, a fin de que el hombre pueda vivir en la verdad, en la región superior de la luz”.

 

3.   El Sol (que representa a Vulcano, planeta sagrado) rige el centro que está delante de la garganta, relacionado con la glándula paratiroides, no con la tiroides, la cual está relacionada con el centro laríngeo. Este centro delante de la garganta, queda inactivo cuando comienza la actividad del período creador de la garganta. Actúa como mediador entre los órganos creadores superior e inferior (entre los centros sacro y laríngeo), y conduce eventualmente a esa actividad creadora que en conciencia es la del alma funcionante. Vulcano fue uno de los primeros trabajadores creadores entre los hombres y también estaba relacionado a “Caín que asesinó a su hermano”. El simbolismo que encierran estos antiguos mitos será fácilmente interpretado por el estudiante intuitivo.

 

Algunas de las tareas que me propongo emprender en este capítulo del Tratado sobre los Siete Rayos son:

 

1.   Considerar por qué cinco de los siete rayos se expresan a través de dos grupos de planetas -sagrados y no sagrados- y también a qué centros rigen estos dos grupos de rayos. Así relacionaremos:

 

a.   Los siete centros del cuerpo etérico del hombre.

b.   Los siete centros de la cuarta Jerarquía Creadora, de la cual las siete razas son su expresión.

c.   Los siete centros planetarios.

d.   Los siete y los cinco planetas, que son los siete centros de energía del sistema solar y responden a la energía de las doce constelaciones del zodíaco.

 

Estos centros planetarios serán estudiados desde dos ángulos:

 

a.   El ortodoxo.

b.   El del discipulado y la iniciación.

 

2.   Considerar las energías de las tres constelaciones mayores, porque cada una fluye a través de tres constelaciones zodiacales, formando así grandes triángulos entrelazados de fuerza. De este modo están involucradas nueve de las constelaciones zodiacales y éstas a su vez fusionan y mezclan sus energías en tres principales corrientes de fuerza en el Sendero de Iniciación. Estas tres corrientes de fuerza fluyen a través de:

 

a.   Leo, Capricornio y Piscis,

b.   Saturno, Mercurio y Urano (la Luna), a

c.   Los centros coronario, ajna y cardíaco, a

d.   Los centros laríngeo, plexo solar y base de la columna vertebral.

 

Debe recordarse que el centro sacro y el bazo están primordialmente conectados con la emanación planetaria de la Tierra.

 

3.   Considerar las Tres grandes Cruces cósmicas:

 

La Cruz Cardinal             La Cruz Fija               La Cruz Mutable

 

a. La iniciación                  El discipulado              La evolución

b. El Logos planetario        La humanidad              Los reinos de la Naturaleza

c. La iniciación cósmica     La iniciación solar        La iniciación planetaria

d. El espíritu                      El alma             El cuerpo

e. La vida                          La conciencia               La forma

f.  La mónada                    El ego                          La personalidad

g. Las tres iniciaciones       Las dos Iniciaciones     El hombre común

(Iniciados)                               (Discípulos)

 

y la relación de estas tres Cruces con los doce planetas, más el tránsito general del alma encarnada

 

4.   Detallar el tópico de la interacción entre los tres grupos de planetas regentes, tal como fue dado en la Tabulación VI. Éstos, en todos sus efectos, son los agentes mediante los cuales se llevan a cabo los propósitos de Dios.

 

Antes de seguir con los aspectos más técnicos de nuestro tema quisiera elaborar el del zodíaco, su historia y simbolismo desde un ángulo más filosófico y espiritual, a fin de darles un cuadro subjetivo del progreso del hombre mientras recorre la trayectoria del Sol en el sendero de la vida. Ésta es una frase técnica y se refiere a la actividad de un Sol, un planeta, una Jerarquía o un hombre, después de un momento de crisis dando por resultado “un período de polarización”, que conduce inevitablemente a un nuevo impulso y trayectoria progresivos. Estas tres palabras -crisis, polarización y trayectoria- son la base de la ley cíclica y rigen el proceso evolutivo. Desde el punto de vista de la humanidad el paso del Sol alrededor del zodíaco es, aparentemente, un proceso lento y laborioso que tarda aproximadamente (en el factor tiempo) 25.000 años. Desde el ángulo de la visión interna es una trayectoria alrededor del Sendero de la Vida que dura únicamente un instante, “borrando el pasado, el presente y el futuro en la radiante gloria del trabajo realizado”.

 

II. Las Crisis y los Signos.

 

Seguiremos al hombre de un signo a otro hasta que -en el afán y el dolor- forje el equipo y desarrolle penosamente el mecanismo que le permitirá llegar a un mayor momento de crisis en su vida cíclica, donde comenzará a liberarse del sendero de la gran ilusión, el cual ha recorrido durante eones desde Aries a Tauro vía Piscis y -retrocediendo- empezará a recorrer el sendero de luz desde Aries a Piscis vía Tauro. Este cambio de experiencia está bellamente expresado en la sexta parte de El Antiguo Comentario:

 

“La Cruz de muchos cambios (la Cruz Mutable A.A.B.) sigue su rotación, llevando en sí crucificada la forma de un hombre, en quien existe la simiente de toda ilusión.

“Pero el hombre que ha sido crucificado desciende -aunque no lo sepa- y palpa su camino hacia otra cruz (y con dolor y muchas lágrimas percibe) -una cruz de luz enceguecedora, de ardiente dolor, de amarga pena, y sin embargo es la Cruz de la Liberación, la Cruz estática, fija en los cielos y custodiada por el Ángel.

“Detrás de esa Cruz aparece otra Cruz que él no puede alcanzar (¡el Ángel custodia el camino!) hasta que el Toro desgarre y despedace al hombre; entonces -la Luz brilla; hasta que la terrible Serpiente luche con el hombre y lo ponga de rodillas, entonces -se eleva hacia la Luz; hasta que el León sea domado y el secreto de la Esfinge revelado, entonces -se revela la Luz interna; hasta que el hombre eleve su cántaro de agua y se una a las filas de los Portadores de Agua, entonces la afluencia de la corriente de la vida llenará su cántaro y agotará el estancado charco, purificando su fuente; así revela el camino oculto que conduce a la recóndita Luz, ocultada por la última Cruz. Entonces, desde la Cruz del hombre, el Iniciado halla su camino; pasa al Ángel y deja tras sí el velo interno rasgado, y ascendiendo a la Cruz mayor, penetra en el día, el día final. Se detiene para él la rueda. Se desvanecen para él el Sol y las estrellas. Se ve una gran Luz y...”

 

Las tres cruces del Gólgota fueron símbolos bíblicos de estas tres cruces astrológicas: la Cruz Común o Mutable, la Cruz Fija y la Cruz Cardinal.

 

Deberán recordar, aunque trazaré el progreso del hombre de un signo a otro alrededor del sendero zodiacal, que no existe necesariamente esta ordenada secuencia del recorrido ni el paso ininterrumpido de un signo a otro, tal como lo estoy delineando. Todas las almas encarnan en el signo de Cáncer. Con esto quiero significar que la primera encarnación de cada ser humano tuvo lugar en este signo, el cual ha sido reconocido en todas las épocas como “la entrada en la vida de quienes deben conocer la muerte”, así como la constelación de Capricornio es considerada otra puerta, llamada esotéricamente “la entrada en la vida de quienes no conocen la muerte”. A medida que transcurren las edades, el hombre entra en todos los signos y sale de ellos y el signo de cada uno es determinado por la naturaleza del rayo de la personalidad, que como bien saben, cambia vida tras vida. En esos signos aprende las lecciones necesarias, amplía su horizonte, integra su personalidad, empieza a sentir al alma condicionadora y así descubre su dualidad esencial. Cuando está en el Sendero del Discipulado (y en éste incluyo al de la Iniciación) un murmullo esotérico le dice que está siendo condicionado por el infatigable Observador, el alma, y está sujeto (en las etapas finales del Sendero) exactamente a doce encarnaciones, una en cada uno de los doce signos. En ellas debe probarse a sí mismo, logrando grandes momentos de crisis, particularmente en cada una de las constelaciones de la Cruz Fija. De un punto a otro, de una etapa a otra y, finalmente, de una Cruz a otra, lucha por su vida espiritual en las doce casas y en las doce constelaciones, sujeto a innumerables combinaciones de fuerzas y energías -de rayo, planetarias, zodiacales y cósmicas- hasta que se “renueva” y se convierte en “el hombre nuevo”, es sensible a toda la gama de vibraciones espirituales en nuestro sistema solar y logra ese desapego que le permitirá eludir la rueda del renacimiento. Ha realizado esto ascendiendo a las tres Cruces -la Cruz de la Personalidad o la forma cambiante; la Cruz del Discípulo o el alma eterna, y la Cruz del Espíritu. Esto realmente significa que ha pasado por tres crisis trascendentes en su ciclo de vida:

 

I.          La Crisis de Encarnación                                 La Cruz Mutable.

La Ascensión sobre la Rueda                          Personalidad y vida de la forma.

El Ciclo de Renacimiento en la forma   Experiencia.

 

Manifestación de la Humanidad

 

II.        La Crisis de Reorientación                               La Cruz Fija.

El Cambio a la segunda Cruz                           La vida del alma.

Preparación para el Segundo Renacimiento     Conciencia.

 

Manifestación Crística

           

III.       La Crisis de Iniciación                         La Cruz Cardinal.

La Transfiguración                                          La Vida del Espíritu.

 

Manifestación de la Divinidad

 

Al estudiar el sistema de entrelazamiento de energías, en lo que afectan y condicionan a un ser humano, el tema de las Tres Cruces es de profundo y práctico interés, especialmente porque proporciona esos puntos de crisis donde el hombre sale del sendero común de evolución y entra en el sendero del discipulado o -después de la tercera iniciación asciende a la tercera Cruz. Esto fundamentará nuestro pensamiento y todo lo que voy a decir. Será de valor recordar constantemente las doce energías básicas (cinco mayores y siete menores, que en realidad -y aparte del retroceso astral debido a la Gran Ilusión- son siete mayores y cinco menores), las cuales se desarrollan, en la expresión humana, por intermedio de los Señores de los doce signos y los doce Regentes planetarios. Estas doce energías básicas emanan de las siete estrellas de la Osa Mayor (trasmitidas por las siete estrellas de la Osa Menor) ; dos de ellas vienen de Sirio y tres de las Pléyades. Éste conjunto (si puedo usar un término tan poco ortodoxo) constituirá la condición de la mayor esfera solar de influencia al fin de la Gran Era de Brahma, como se la denomina esotéricamente. En el “intervalo de la evolución” (lo cual es una traducción inadecuada de una frase oculta aplicada a un ciclo mundial, en los Archivos de los Maestros) estas energías fueron rebajadas a fuerzas y son literalmente diez y seis -les recordaré que es desde el ángulo de la manifestación- y literalmente hacen 7 + 7 + 2 =16.

 

En estos números reside oculto el misterio de nuestro proceso evolutivo. Pero el énfasis siempre debe ser puesto sobre los Rayos de Energía y Cualidad a medida que fluyen a través de las constelaciones zodiacales y los planetas. Lógicamente, el conocimiento de los rayos es la base de la nueva astrología. La siguiente clasificación tiene implicaciones fundamentales a este respecto y todo lo que diré se basará en ella.

 

Siete estrellas de la Osa Mayor constituyen las Fuentes originantes de los siete rayos de nuestro sistema solar. Los siete Rishis de la Osa Mayor (según se los denomina) se expresan por medio de los siete Logos planetarios, los cuales son Sus representantes y a los Cuales representan en lo que a la relación prototípica concierne. Los siete Espíritus planetarios se manifiestan por medio de los siete planetas sagrados.

 

Cada uno de los siete rayos, provenientes de la Osa Mayor, son transmitidos a nuestro sistema solar por medio de tres constelaciones y sus planetas regentes. La siguiente tabulación aclara esto, pero debe ser interpretada únicamente en términos de la actual vuelta de la gran Rueda zodiacal (25.000 años).

 

TABULACION VIII

 

Rayo                           Constelación                          Planetas ortodoxos    Planetas esotéricos

 

            Aries, el Carnero                     Marte                          Mercurio

I. Voluntad o Poder     Leo, el León                            El Sol                           El Sol

                                   Capricornio, la Cabra              Saturno                        Saturno

                                   Géminis, los Gemelos   Mercurio                     Venus

 

II. Amor-Sabiduría      Virgo, la Virgen                       Mercurio                     La Luna

                                                                                                                      (Oculta un planeta)

                                   Piscis, los Peces                      Júpiter                         Plutón

                                   Cáncer, el Cangrejo                 La Luna                       Neptuno

 

III. Inteligencia ActivaLibra, la Balanza                       Venus                           Urano

                                   Capricornio, la Cabra              Saturno                        Saturno

                                   Tauro, el Toro                         Venus                          Vulcano

 

IV. Armonía a través    Escorpio, el Escorpión Marte                          Marte

            del conflicto     Sagitario, el Arquero                Júpiter                         La Tierra

                                   Leo, el León                            El Sol                          El Sol

 

V. Ciencia Concreta    Sagitario, el Arquero                Júpiter             La Tierra

                                   Acuario, el Portador de Agua  Urano                         Júpiter

                                   Virgo, la Virgen                       Mercurio                    La Luna

 

VI. Idealismo-Devoción Sagitario, el Arquero  Júpiter                         La Tierra

                                   Piscis, los Peces                      Júpiter                         Plutón

                                   Aries, el Carnero                     Marte                          Mercurio

 

VII. Orden Ceremonial Cáncer, el Cangrejo                La Luna                       Neptuno

                                   Capricornio, la Cabra              Saturno                        Saturno

 

Es evidente que son necesarios muchos trabajos correlativos y reajustes de ideas para que la nueva astrología sea de utilidad práctica y oportunamente sustituya a la que ahora prevalece. La nueva astrología comprende realmente cinco ciencias:

 

1.   La Ciencia de los Rayos.

2.   La Ciencia de la Interpretación esotérica, llevada a cabo por medio de:

3.   La Ciencia de los Triángulos.

4.   La Ciencia de los Centros.

5.   La Ciencia del Destino.

 

Esta última ciencia estará basada sobre las cuatro anteriores y constituirá la futura interpretación fundada en un conocimiento correcto de los rayos -personal y egoico- y de la influencia de los triángulos -zodiacal, planetario, racial y humano. Estos últimos triángulos se establecen mediante el estudio de los centros humanos individuales. Cuando todo esto se haya. comprobado y desarrollado en el nuevo tipo de horóscopo que se confeccionará posteriormente, entonces se aplicará la Ciencia del Destino y se descubrirá lo que indica el futuro. El horóscopo personal progresado, es la simiente embrionaria de ello.

 

Algunas indicaciones de relativo valor pueden ser obtenidas considerando los triángulos humanos, como se han expuesto en el Tratado sobre Fuego Cósmico, donde se sugiere que:

 

“Sería conveniente que el estudiante observara la interesante sucesión de triángulos que existen y la forma en que deben ser vinculados por la progresión del fuego, antes de que éste pueda vivificarlos completamente y luego pasar a otras transmutaciones. Podemos enumerar algunos de estos triángulos, recordando siempre que de acuerdo al rayo, ascenderá geométricamente el fuego y así será la secuencia correlativa de los puntos que se deben tocar. Aquí reside uno de los secretos de la Iniciación y también algunos de los peligros que implica la publicación prematura de informes sobre los rayos:

 

1.   El triángulo pránico.

a.   El centro entre los hombros.

b.   El centro cerca del diafragma.

c.   El bazo.

 

2.   El hombre regido desde el plano astral.

a.   La base de la columna vertebral.

b.   El plexo solar.

c.   El corazón.

 

3.   El hombre regido desde el plano mental.

a.   La base de la columna vertebral.

b.   El corazón.

c.   La garganta.

 

4.   El hombre parcialmente regido por el Ego, el hombre avanzado.

a.   El corazón.

b.   La garganta.

c.   La cabeza, es decir, los cuatro centros menores y su síntesis, el centro ajna.

 

5.   El hombre espiritual hasta la tercera iniciación..

a.   El corazón.

b.   La garganta.

c.   Los siete centros de la cabeza.

 

6.   El hombre espiritual hasta la quinta iniciación.

a.   El corazón.

b.   Los siete centros de la cabeza.

c.   Los dos lotos de múltiples pétalos.

 

“Estos distintos períodos demuestran las diferentes radiaciones triangulares. No podemos deducir, de lo antedicho, que si el fuego está centrado en un triángulo, que no se manifieste en otro. Cuando el fuego pasa libremente por cualquier triángulo, arde continuamente, pero hay siempre un triángulo más radiante y luminoso que los otros. Al observar estos resplandecientes triángulos de luz, que surgen de ruedas y vórtices de fuego, los clarividentes y los instructores de la raza pueden apreciar el lugar que ocupa el hombre en el esquema de las cosas y juzgar su progreso. En la culminación de la experiencia de la vida, cuando el hombre ha alcanzado su meta, cada triángulo es una senda radiante de fuego, cada centro una rueda de fuerza ígnea viviente que gira a velocidad vertiginosa; el centro no sólo gira en dirección específica en esta etapa, sino que literalmente gira sobre sí mismo, formando un globo iridiscente, llameante y viviente, de fuego puro, manteniendo en su interior cierto perfil geométrico, y vibrando al mismo tiempo tan rápidamente que el ojo apenas puede seguirlo. Sobre todo, en la cúspide de la cabeza se ve un despliegue ígneo que hace insignificantes a los demás centros; del corazón de este loto de muchos pétalos, surge una llama de fuego con el matiz básico del rayo a que pertenece el hombre. Esta llama se eleva y parece hacer descender una masa de luz eléctrica, cuyo descenso proviene del Espíritu, desde el plano más elevado. Esto indica la fusión de los fuegos y la liberación del hombre de las ligaduras de la materia”.

 

Tratado sobre Fuego Cósmico, págs. 160 - 61.

 

En la actualidad, los horóscopos son confeccionados basándose en la condición de la personalidad o en el rayo de la personalidad, si el astrólogo tiene la fortuna de hacerlo o de acertarlo con exactitud. Sin embargo, si el sujeto es una persona evolucionada, con frecuencia el horóscopo está equivocado, porque los planetas que gobiernan al hombre común o no evolucionado, no ejercen influencia sobre el hombre espiritual y el discípulo. Los acontecimientos del hombre común están condicionados en el plano físico de la vida, primordialmente por la posición de los planetas en las doce casas; siendo a su vez condicionados por ciertas influencias kármicas que el hombre evolucionado ha trascendido o está trascendiendo. El horóscopo eventualmente confeccionado, basado en el rayo del alma, y los signos zodiacales que rigen las actividades y las influencias del actual grupo de Regentes planetarios serán considerablemente aminoradas. Nuevas potencias planetarias (impartiendo energías zodiacales) controlarán y precederán a las antiguas, poniendo al hombre en contacto con diferentes fuerzas. Finalmente llegará el momento en que será sensible a toda la gama de las vibraciones; los horóscopos que se confeccionarán serán denominados “horóscopos de las cruces” y no serán simples indicaciones de las influencias planetarias en las doce casas. Dudo que algún astrólogo sea capaz de hacerlo. Éste es el tipo de horóscopo por el cual los Maestros juzgan a Sus discípulos y es muy interesante; ya me he referido a ellos anteriormente en este tratado. Estos “horóscopos de las Cruces” son preparados antes de la tercera iniciación, cuando el hombre comienza a acercarse a la Cruz Cardinal de los cielos. Les recordaré, aunque es una información sin valor, que la quinta iniciación mayor de nuestro planeta es la primera iniciación cósmica, así como la tercera es la primera del sistema. Las dos primeras iniciaciones tienen implicaciones planetarias. Lo antedicho posee una profunda significación astrológica y esotérica.

 

3. Los Efectos Espirituales de las Constelaciones Zodiacales.

 

Ahora describiré el efecto espiritual que produce el paso del alma alrededor de la rueda de la experiencia. Trataremos de considerar, en el caso de cada constelación, el efecto general que produce sobre el alma -adquiriendo experiencia- desde el ángulo ortodoxo, a medida que va desde Aries a Tauro vía Piscis y luego -como discípulo, regido por otras influencias- lo hace de Aries a Piscis vía Tauro. Así se invierte el proceso común y el hombre se reorienta y “enfrenta el Oriente”, según se dice esotéricamente. Entonces expresa en la forma más elevada posible las cualidades del rayo de su alma, así como en el primer caso expresó la cualidad del rayo de la personalidad.

 

No puedo ser más específico. Primero, trato de indicar y sugerir algunas deducciones espirituales e impartir una idea general de los efectos que produce la gran ilusión sobre las condiciones resultantes y, segundo, el resultado de las grandes pruebas que cada discípulo sufre oportunamente cuando él mismo invierte la dirección de la rueda de la vida.

 

ARIES, EL CARNERO

 

Estrictamente hablando, lo que voy a decir concierne al tipo puro de primer rayo, porque Aries es el signo zodiacal por el cual el primer Rayo de Voluntad o Poder, llega a nuestra idea planetaria. Son muy raros estos tipos puros y, en este período de evolución, son completamente desconocidas. La mayoría de las personas está regida por el rayo de su personalidad; actualmente los tipos de primer rayo se expresan a través de sus personalidades, que pertenecen a todos los rayos; simplemente les pediré que consideren lo que voy a decir desde el ángulo de los efectos sobre el carácter, de los problemas presentados y de la cualidad desarrollada. No puedo ser más explícito hasta que se haya desarrollado algo más la Ciencia de los Rayos. El astrólogo debe asegurarse cuál es el tipo de rayo, antes de poder confeccionar el adecuado horóscopo del alma. Mis observaciones son por lo tanto generales y no específicas, universales y no particulares. No impongo doctrina alguna. Indico fases para especular, que podrían ser iluminadoras y fructíferas.

 

Aries es una de las Constelaciones de la Cruz Cardinal de los Cielos. Es la Cruz de Dios, el Padre y, por lo tanto, de la mónada encarnante. Es la expresión de la voluntad o poder, cuando se expresa por medio del gran proceso creador. Cuando el iniciado (como veremos más adelante) se transfiere a la Cruz Cardinal, de la cual descendió cuando vino a la encarnación, y en vez de ascender a ella asciende a la Cruz Común o Mutable, ya no se identifica con la forma ni con el alma, sino con la voluntad divina y el propósito y el plan eternos. Entonces se convierte en su plan y propósito; no conoce otros porque son desconocidos hasta para el iniciado de tercer grado. Entra así en la Cámara del Concilio de Dios, y llega a ser parte del cónclave de Shamballa; ya no actúa simplemente como miembro de la Jerarquía en el plano mental. Entonces puede actuar por medio de los tres centros del mundo -Humanidad, Jerarquía y Shamballa.

 

Aries inicia el ciclo de manifestación. Todas las almas, como entidades individuales, vienen por primera vez a la encarnación humana en el signo de Cáncer emergiendo como entidades mentales en el signo de Aries, como entidades emotivas en el signo de Tauro y como entidades vitales en el signo de Géminis, tomando entonces forma física en Cáncer. Éste es un ciclo evolutivo subjetivo. Así viene a la existencia en el océano del plano físico, el mundo de la materia. Sin embargo, el primer impulso se inicia en Aries, porque Aries es el lugar donde adquiere forma la idea original de entrar en actividad, lugar donde nacen las ideas; en realidad la verdadera idea constituye un impulso espiritual que toma forma -subjetiva y objetiva. Allí se origina la respuesta del alma al aspecto o cualidad más elevado de la deidad, porque allí aparece la “voluntad de encarar”. El primer aspecto del rayo de la Mónada, respondiendo al primer aspecto divino, evoca respuesta del primer aspecto del rayo del alma, y el primer paso hacia la encarnación es dado sobre ese plano del sistema, el plano mental. Aries “despierta la voluntad de llegar a lo más inferior y allí controlar, conocer totalmente y enfrentar todas las experiencias”, según reza un antiguo enunciado.

 

Las notas clave del signo de Aries son cuatro, impartiendo todas las misma idea. Pueden ser expresadas en los cuatro preceptos dados a continuación, que simbólicamente son impartidos al alma encarnante:

 

1.   Expresa la voluntad de ser y hacer.

 

2.   Desarrolla el poder de manifestar.

 

3.   Entra a luchar por el Señor.

 

4.   Llega a la unidad por medio del esfuerzo.

 

Creación-Ser-Actividad-Lucha-Síntesis, componen la naturaleza del Señor de la primera constelación, capacitándolo para ejercer influencia sobre nuestro planeta y lograr esos resultados.

 

Así comienza el gran ciclo de lucha hacia la expresión, y las palabras fundamentales de La Doctrina Secreta -con las cuales están familiarizados- expresan la meta y el propósito del primer signo de la Cruz Cardinal:

 

“La materia es el vehículo para la manifestación del alma en este plano de existencia; el alma es el vehículo para la manifestación del espíritu en un plano más elevado; los tres son una trinidad sintetizada por la vida que los compenetra a todos”.

 

D.S., T. 1., pág. 106.

 

Lo que aparece en Aries como energía espiritual, en Cáncer entra en la etapa del alma, en cuyo signo ella encarna en la forma por primera vez, llega a un punto de equilibrio en Libra, donde el alma y la personalidad logran una colaboración equilibrada y, en Capricornio, la voluntad llega a la realización y se alcanza una meta visualizada. En Capricornio el hombre llega al máximo de la ambición personal o se convierte en iniciado, obteniendo su objetivo espiritual. La diferencia entre ambas metas depende del método progresivo alrededor de la rueda de la vida. Debe recordarse -hablando general y simbólicamente- que las Cruces también giran, y son los rayos de la Gran Rueda.

 

El hombre no evolucionado va desde Aries a Capricornio, a Libra y a Cáncer, mientras que el evolucionado invierte el proceso. Para mayor claridad podríamos considerar la gran experiencia de la vida como que tiene lugar en las tres ruedas que están dentro de la rueda de la vida, vista desde tres ángulos:

 

1.   La rueda de Encarnaciones.

2.   El ciclo ordinario de evolución.

3.   El período de cautiverio donde el hombre está atado a la rueda.

4.   La Cuádruple influencia de la Cruz Común.

5.   La vida en los tres Mundos.

6.   El desenvolvimiento de la Personalidad.

 

1.   La Rueda ajustada o revertida.

2.   El ciclo del discipulado.

3.   El período de surgimiento, en que el hombre cambia las revoluciones de la rueda.

4.   La cuádruple influencia de la Cruz Fija.

5.   La vida en los cinco mundos de la evolución superhumana.

6.   El desenvolvimiento del alma a través de la personalidad.

 

1.   La Rueda controlada o dominada.

2.   2.El ciclo de iniciación.

3.   3.El período de liberación del trabajo de la Gran Rueda.

4.   4.La cuádruple influencia de la Cruz Cardinal.

5.   5.La vida en los siete mundos de nuestro siete planos.

6.   6.La fusión del espíritu, del alma y de la personalidad.

 

Por lo tanto, en Aries comienza el proceso de la 'iniciación más antigua”, por la cual ya ha pasado y pasará toda la familia humana. La primera gran iniciación cósmica (respecto a la humanidad) es la iniciación de la encarnación -la individualización. Este proceso culmina, eones más tarde, en la reversión de la rueda y en la obtención de una meta definida en Capricornio. Culmina cuando se logra la transferencia de la Cruz Fija a la Cruz Cardinal, que es a su vez la secuencia lógica de la trasferencia de la Cruz Mutable o Común, a la Cruz Fija. Por lo tanto, en su manifestación inferior, Aries es el creador de esas actividades, condiciones y procesos, que conducen a la manifestación del alma por medio de la forma y, luego, a esas empresas creadoras superiores que a su debido tiempo llevan a manifestar el espíritu por medio del alma. Estos procesos demuestran, oportunamente, la verdadera naturaleza de la triplicidad, en la cual ya los introduje en el primer tomo de este tratado: Vida-Cualidad-Apariencia.

 

Aries es también el que proporciona el Fuego (Fuego Eléctrico) a nuestro sistema solar y la naturaleza dinámica de Dios, que contiene en sí las cualidades que fomentan y nutren el calor y también el fuego que consume y destruye. Desde el punto de vista de la astrología esotérica existen tres signos mayores, donde tienen lugar “tres muertes”:

 

1.   Aries, que en distintos lugares en el Sendero de la Vida, obliga al alma a penetrar en la tierra ardiente y la somete a un proceso purificador durante la encarnación. Por medio del fuego menor de la mente arden “las selvas de la experiencia extinguidas por las llamas; entonces aparece desvelado el Sendero y nada impide la visión”.

El Antiguo Comentario

 

Por medio del ígneo proceso y de la lucha que le llegan al individuo por la influencia que ejerce el regente planetario Marte, el Dios de la Guerra, tiene lugar la purificación necesaria. Esta purificación, a través de la visión, llega al hombre evolucionado por medio de la actividad del regente subjetivo del planeta, Mercurio, principio iluminador que libera la mente, indica el camino que debe seguir el hombre durante la vida y le permite ser consciente del Plan divino, que fundamenta toda su ígnea experiencia.

 

2.   Escorpio produce oportunamente la muerte de la personalidad, de lo cual nos ocuparemos más adelante, cuando consideremos este signo. Esotérica y exotéricamente, Escorpio es el signo de la muerte y de la inhumación en la tierra, del descenso a las profundidades, para ascender nuevamente a las cumbres (la cima de la montaña en Capricornio). En algunos libros muy antiguos se dice que “el calor de la tierra, la madre, y la picadura del escorpión, son los dones benéficos que la rueda al girar proporciona al hombre al comenzar y al finalizar”. Cuando estos dones son aceptados y utilizados conducen al hombre a la liberación y oportunamente lo liberan del control y el sufrimiento de la Cruz Fija.

 

3.   Piscis trae la renunciación o la muerte de todas las influencias que sujetan al hombre a la rueda del nacimiento y su liberación del control de la Cruz Mutable o Común.

 

Es interesante observar que cada uno de estos tres signos de la muerte se halla en una cruz distinta:

 

a.   Aries                     La Cruz Cardinal.

b.   Escorpio                La Cruz Fija.

c.   Piscis                     La Cruz Mutable.

 

Las influencias de estos tres signos producen “las tres designadas y necesarias muertes” en la vida del ser humano. Me refiero a los signos, independientemente de sus regentes planetarios. Hay algo en esa energía que afluye a través de estos signos, que determina previamente un proceso de cristalización y la destrucción eventual de algún tipo de control ejercido por la forma. El Antiguo Comentario expresa estas ideas en los términos siguientes:

 

“El fuego ardió y por medio de ese fuego he muerto a la vida y nací a la muerte. Nuevamente he muerto para la forma”. (Aries)

“El calor de la tierra, el temperamento ardiente de la madre, destruyó la forma, liberó al alma, y mató al yo inferior”. (Escorpio)

“Las aguas ahogaron al hombre. El pez desapareció. Luego reapareció y sólo para morir, o sino para morir y traer la salvación”. (Piscis)

 

Tenemos aquí, simbólicamente, la muerte por medio del fuego, la muerte por medio de la tierra y la muerte por medio del agua -quemado, asfixiado y ahogado-, pero en este ciclo mundial no se conoce ni se comprende la muerte por medio del aire. Por lo tanto no existen cuatro muertes, porque la meta de nuestro sistema, durante la manifestación, es “la iniciación o la liberación por medio del aire”, para que el pájaro de la vida, surgido del tiempo y el espacio, pueda volar libremente. El concepto que tiene la Ley de Correspondencia sobre la muerte final está implícito en las palabras liberación, renunciación e iniciación ultérrimas, lo cual poco significa para la humanidad, pues concierne al Logos planetario y a Su ciclo de vida. Estas tres muertes las sufre el hombre, el individuo y la entera familia humana, liberando al alma para que entre en tres grandes centros planetarios:

 

1.   La muerte por inmersión, o por las aguas de Piscis, libera al hombre para que entre en ese gran centro que llamamos Humanidad, allí adquiere experiencia. He aquí el misterio de las diosas-peces de este signo, que desovan continuamente sus hijuelos.

 

2.   La muerte por asfixia en Escorpio, libera al hombre para que entre en ese centro planetario, denominado la Jerarquía.

 

3.   La muerte por el fuego, o la ardiente muerte en Aries, libera al hombre para que entre en otro centro denominado Shamballa.

 

Queda mucho por extraer de estas ideas ¿ no es verdad?, ofrecidas como consideraciones sugestivas e insinuaciones relacionadas con la Ciencia de los Triángulos, la base esotérica de la astrología, así como la doctrina de la trinidad (micro y macroscómica) es la base esotérica del ocultismo. Por lo tanto hay tres clases de muerte. Esta ciencia de morir divinamente subyace en la bien conocida frase: “El Cordero sacrificado desde la fundación del mundo”. Cuando la relación entre Aries, Escorpio y Piscis sea comprendida adecuadamente (como vinculación y fusión de las tres cruces), una nueva luz será arrojada sobre las ciencias subsidiarias -esotéricas y exotéricas. Se esclarecerá la enseñanza dada en La Doctrina Secreta sobre las mónadas reencarnantes denominadas los Sacrificios divinos, los Señores del Conocimiento, de la Voluntad y del Sacrificio. Estas mónadas, nosotros mismos, son los Señores de la Incesante y Perseverante Devoción -devoción hasta la muerte.

 

También aquí es interesante observar que a través del planeta regente Marte, el hombre común, nacido en este signo, está relacionado con Escorpio; así la Cruz Cardinal está relacionada con la Cruz Fija. De esta manera se pueden observar puntos de crisis cuando el horóscopo es considerado desde este ángulo. También Aries está relacionado al nacimiento, por medio de Mercurio, que rige esotéricamente a Aries y también a Virgo, de quien Mercurio es el regente exotérico. Además por medio de Urano, Aries está relacionado con Acuario, el signo del servicio mundial que conduce a la muerte y a la liberación en Piscis.

 

Urano es el planeta a través del cual fluye la energía zodiacal, en relación con las Jerarquías creadoras de nuestro planeta desde una de las estrellas de la Osa Mayor. La astrología esotérica trata de estas relaciones, y por medio de ellas puede ser captado lo universal y comprender lo particular. El ser humano, debido a sus eventuales y reconocidas relaciones grupales, es más importante que lo que aparenta ser en su vida individual, y esto trata de elucidarlo el horóscopo ortodoxo, que determina únicamente su insignificante destino y sino. La astrología esotérica indica su utilidad grupal y el alcance de su conciencia potencial.

 

Recordaré que al dar al Sol o a la Luna como regentes de un signo, me refiero frecuentemente a uno de los planetas ocultos, Urano o Vulcano. Éstos son empleados indistintamente y resulta difícil decir a qué planeta esotérico se refiere, a no ser que ya estén informados. A ello se debe mi anterior referencia a Urano.

 

Respecto a Aries, que es el agente principal, o expresa el primer Rayo de Voluntad o Poder, el rayo destructor, podría decirse que la energía de primer rayo proviene del Prototipo de la Gran Osa Mayor, que se transmuta en la fuerza y la actividad del Logos planetario de primer rayo y se desarrolla como Su triple actividad, guiado por tres planetas regentes -Marte, Mercurio y Urano.

 

Marte personifica la fuerza de sexto rayo y conduce al idealismo y, frecuentemente, al fanatismo destructor, la lucha, la contienda, la guerra, el esfuerzo y la evolución. La idea de Dios en Aries se convierte en plan concreto en Capricornio, aunque ese objetivo sea el pleno florecimiento de la vida planetaria en todas sus formas, la ambición de la personalidad que desarrolla sus propias ideas y ambiciosos proyectos mundanos, o la aspiración espiritual (ambición mundana trasmutada en su aspecto superior) del iniciado que trata de llevar a cabo los planes de Dios y desarrollarlos como si fueran propios. En todos los casos, Marte conduce al campo de batalla en Escorpio.

 

Mercurio personifica la energía de cuarto rayo y eventualmente lleva al hombre alrededor de la rueda de la vida y, por medio del conflicto, puede llegar a obtener la armonía. Mercurio ilumina la mente y es el mediador entre el alma y la personalidad y el Mensajero de los Dioses. Esta mediación produce, en el primer caso, una inevitable oposición entre los pares de opuestos y un dilatado conflicto, conflicto que finalmente termina en una victoria y se desvanece la ilusión por medio de la iluminación de la mente inferior. En la literatura esotérica se dice con frecuencia que Mercurio y el Sol son uno. El Sol es el símbolo del Hijo de Dios, el mediador entre el Padre-Espíritu y la Madre-Materia. Por lo tanto, Mercurio guía a Aries hacia Virgo (nuevamente hablando en forma simbólica) donde la idea o la Palabra de Dios comienza a tomar forma y, en consecuencia, la vida latente en Aries lleva a la “crisis de la hora del nacimiento”, previamente al nacimiento del Cristo, cósmicamente considerado, aunque el nacimiento del Cristo individual tiene lugar en Capricornio al finalizar el necesario período de gestación.

 

Urano personifica la energía del séptimo rayo y su trabajo es análogo al de Mercurio, porque dicho rayo relaciona espíritu y materia y une el fuego eléctrico y el fuego por fricción, trayendo la manifestación. Urano lleva al alma hacia la tierra ardiente durante las etapas finales del Sendero, cuando el fuego de Aries y los fuegos engendrados por la potencia de Urano producen el calor llameante de la última tierra ardiente. El iniciado debe atravesar finalmente esta tierra ardiente. Urano rige el Camino oculto y, en sentido esotérico, está vinculado con el Hierofante de los Misterios de la Iniciación.

 

Por lo tanto, en relación con Aries y la vida del alma, que allí se manifiesta subjetivamente, tenemos ciertos signos afines donde el alma, en manifestación objetiva, pasa a través de crisis peculiares y definidas:

 

1.   La crisis del campo de batalla conduce a la batalla culminante en Escorpio y a la liberación para entrar en la vida en Capricornio, el lugar de las iniciaciones superiores después de la reversión de la rueda.

 

2.   La crisis del lugar del nacimiento en Virgo, efectuada a través de la actividad de Mercurio, conduce por intermedio de Leo, al nacimiento del Cristo en Capricornio. El individuo consciente del yo en Leo llega a ser iniciado consciente del Cristo en Capricornio.

 

3.   La crisis de la tierra ardiente, producida por la actividad de Urano. Se penetra en ella por libre elección del iniciado, que lo decide en Libra, el punto de equilibrio, donde comúnmente llega el momento de revertir la rueda. Allí debe decidir sí continúa como es común o de acuerdo a la costumbre, o revierte la rueda para pasar a través de la tierra ardiente hacia la liberación. Libra es el polo opuesto de Aries y, en consecuencia, están estrechamente relacionados.

 

Observarán que los rayos que están relacionados o se expresan a través de Aries, están curiosamente equilibrados. Los rayos 1ro. y 7mo. constituyen lo superior y lo inferior, por eso exigen el punto de equilibrio en la rueda que proporciona Libra. Los rayos 6to. y 4to. llevan la energía del segundo rayo, el principal rayo constructor, a ese proceso equilibrador, que capacita al hombre para construir de nuevo y proveerse de un cuerpo espiritual de manifestación.

 

Llamaré la atención sobre el hecho de que, por medio de Urano, Aries se relaciona con Acuario. En los nebulosos comienzos de Aries, el tenue surgimiento de las ideas latentes personificadas -después del girar de la rueda en dos direcciones- ha traído la liberación en Capricornio y también al servidor del mundo en Acuario, que voluntariamente permanece sobre la gran rueda (empleando la Cruz Cardinal como signo condicionante), quedando así dentro de su esfera de influencia a fin de ayudar a la humanidad a liberarse de la Cruz Fija.

 

En la trayectoria zodiacal hay cuatro signos y son: nacimiento, iniciación y renovada realización cíclica:

 

1.   Aries, es el “lugar del nacimiento de las Ideas divinas”, aunque estas ideas sean almas traídas a la encarnación y controladas por Marte -hasta llegar al punto de reorientación y ser sensibles a la influencia de Mercurio-, o el nacimiento de las ideas de Dios en forma de planes jerárquicos, a los cuales llega a ser sensible el iniciado.

 

2.   Cáncer, es el “lugar del nacimiento a la vida de la forma”, la puerta para entrar en la encarnación física. Es el signo en que nace la humanidad como una unidad totalmente integrada, el lugar en que surge el cuarto reino de la naturaleza. La humanidad ha “surgido de la roca y del agua y trae con ella su morada” (como lo expresa El Antiguo Comentario) y la conciencia instintiva masiva viene a la existencia. Observen esta frase.

 

3.   Leo, es el “lugar del nacimiento del individuo”, el advenimiento a la forma del hombre autoconsciente individual, surgiendo de la masa y del rebaño en Cáncer, siendo sustituidos por la conciencia instintiva y la autoconciencia y por un sentido de responsabilidad de índole individual.

 

4.   Capricornio, es el “lugar del nacimiento del Cristo”; el lugar del “segundo nacimiento” y el escenario para el surgimiento del quinto reino de la naturaleza, en el momento adecuado. En este signo el iniciado obtiene una percepción espiritual, que más tarde se manifiesta en Acuario y en Piscis como el hombre, el trabajador mundial, y el hombre, como el salvador mundial -ambos con una misión universal.

 

Insinuaciones como éstas ayudarán al astrólogo del futuro a determinar el tipo de horóscopo que deberá confeccionarse. Surgirán dos preguntas, las cuales requerirán respuestas razonadas:

 

1.   El sujeto ¿ es una personalidad que progresa dando vueltas y vueltas alrededor de la rueda, perfeccionando la conciencia del yo, desarrollando una plena personalidad por medio de la experiencia y la actuación de la Ley del Karma, sujeto a la Gran Ilusión, y llegando oportunamente a la cumbre de la ambición personal en Capricornio?

 

2.   ¿ esa persona comienza a manifestarse como alma, proyectando luz a través de la densa niebla de la ilusión y preparándose para pruebas mayores en Escorpio, a las cuales les seguirá la iniciación en Capricornio?

 

Preguntas subsidiarias serían por ejemplo: ¿ Para qué muerte se está preparando el hombre? ¿ Se aproxima a una inminente crisis que indicaría un nacimiento en algún nuevo estado de conciencia? Sin embargo, la pregunta crucial a ser determinada en cada caso es ¿en qué dirección progresa el hombre alrededor de la rueda de la vida? El horóscopo ortodoxo concierne a la vida de la personalidad, y la forma está atada a “la rueda de la vida cuando gira de derecha a izquierda” (de Aries a Tauro vía Piscis), pero el alma está atada a la rueda a medida que gira de izquierda a derecha de Aries a Piscis vía Tauro. Este movimiento antagónico de la rueda constituye el “girar sobre sí mismo (según lo expresa La Biblia), y conduce al conflicto que se libra en la vida individual de la humanidad y la vida del planeta. En las primeras etapas de la evolución y en la Cruz Mutable, la conciencia está totalmente identificada con la vida de la forma y con la vida de la autoconciencia, autoconservación y autoenriquecimiento. Viene entonces un intervalo en que esta conciencia empieza a trasformarse en conciencia de grupo, identificándose con el alma y su propósito. La experiencia de la Cruz Fija abarca este período. Pudiera señalarse aquí que las experiencias de las tres Cruces tienen un significado masónico y tendrían vinculación con la Logia Azul:

           

a.   La Cruz Común                 El grado E .. A..

b.   La Cruz Fija                      El grado F .. C..

c.   La Cruz Cardinal  El grado M .. M ..

 

Mucho saldrá a la luz sobre la masonería cuando sus implicaciones astrológicas sean estudiadas y comprendidas. Mucho también será revelado acerca de la vida y del propósito individuales cuando el destino de ciertos planetas (en los distintos signos del zodíaco) sean correctamente investigados y captados, e interpretados sus significaciones simbólicas. Por ejemplo, es bien conocido, teórica y matemáticamente que:

 

1.   El Sol está exaltado en Aries. El Sol representa aquí la vida del espíritu, que se expresa plenamente como resultado del gran proceso evolutivo iniciado en Aries. La vida de Dios, que en este signo es “impelida a la actividad”, llega oportunamente a su consumación. La latencia se convierte en potencia y la media noche se fusiona en el mediodía. Dios, el Padre, rige.

 

2.   El poder de Venus disminuye en este signo, el cual es perjudicial para Venus. La razón de ello se debe a que el Sol está exaltado y resplandece en toda su gloria, las otras luminarias menores se desvanecen. Así como la personalidad se pierde de vista en la luz del alma, el Ángel solar, así también desaparece el alma y su poder de radiación cuando la Presencia, que hasta ahora se ha ocultado, aparece y domina la escena al finalizar el gran ciclo mundial. Se dice que las mentes encarnantes, seres humanos, y los Ángeles solares, vinieron originalmente de Venus, y a su vez ceden su lugar a la Mónada, el UNO. La mente da lugar a la intuición y la razón a la percepción pura.

 

3.   Saturno “cae” en Aries. Esto tiene dos significados, porque es un signo dual. Primero: Saturno es el Señor del Karma, el que impone la retribución y demanda el pago de todas las deudas, por lo tanto, nos condena a la lucha por la existencia, tanto desde el aspecto forma como desde el aspecto alma. Por eso Saturno cayó cuando el hombre vino a la procreación. Saturno “siguió a los hijos de los hombres hasta el lugar inferior que ellos ocupaban”. Segundo: el poder de Saturno termina totalmente y su trabajo queda realizado cuando el hombre (el hombre espiritual) se ha liberado del karma o del poder de las dos cruces, la Común y la Fija. Esotéricamente Saturno no puede seguir al hombre hasta la Cruz Cardinal.

 

Mucho podría elaborarse sobre esto, pero lo antedicho dará el indicio del significado esotérico de estos tres acontecimientos en cada signo. También mucho podrá indicarse respecto al hombre cuyo horóscopo se está confeccionando.

 

Los decanatos pueden también ser tratados de dos maneras, según la dirección que el hombre sigue, en forma simbólica, en la rueda y entra por lo tanto en el signo. Si entra en Aries cuando está sobre la Cruz Común, estaría bajo la influencia de Marte, el Sol y Júpiter, según Sefarial. Esto significa conflicto, revelación y satisfacción del deseo y ambición, a medida que transcurren los eones. Cuando se reorienta y asciende a la Cruz Fija, está bajo la influencia de Júpiter, el Sol y Marte, porque el iniciado y el discípulo culminan su carrera en cualquier signo y finalmente deben librar una predominante lucha y batalla. Advertiré que Alan Leo tenía una vislumbre del significado interno de los decanatos cuando asignó a Marte, al Sol y a Venus, en los tres decanatos. Hizo contacto con la verdad de la interna reversión subjetiva sobre la rueda, que trae otras energías e influencias, al sustituir a Venus por Júpiter. La mente y el corazón deben estar coordinados y puestos en actividad cuando la gran reversión tiene lugar.

 

Hemos visto que Aries es el signo de los comienzos -el comienzo del proceso creador, el primer paso del alma (el microcosmos del ya iniciado macrocosmos) hacia la encarnación; el comienzo de los repetidos y constantes ciclos de experiencia, el período en que el alma cambia su dirección, propósitos y métodos y, finalmente, inicia ese proceso definitivamente definido que se denomina regeneración e iniciación espirituales. Existen cuatro palabras de importancia vital, que marcarán los cambios conforme vayamos estudiando el sendero de evolución o el progreso del alma, alrededor de la gran rueda, como personalidad y discípulo, que se dirige hacia el proceso final de liberación. Estas cuatro palabras expresan los impulsos y móviles subjetivos e introducen en realidad cuatro ciclos diferentes de progreso sobre el sendero, en sus diversas etapas, desde la individualización a la iniciación, y son:

 

1.   La recreación, en la cual la influencia de Cáncer, combinada con la de Aries, produce el impulso para encarnar en el plano físico.

 

2.   La regeneración, en la cual la creciente influencia de la Cruz Fija, actuando sobre la Cruz Mutable, produce esos cambios internos que eventualmente llevan a

 

3.   La reorientación, o el gran ciclo de repolarización que tiene lugar a través de la influencia de Libra (la Cruz Cardinal) y “la desviación del Toro en la mitad de su carrera”, según se expresa en los libros antiguos. Este proceso de reorientación lleva a transitar alrededor de la rueda, donde firme y constantemente el hombre interno subjetivo se manifiesta en la expresión externa y la personalidad retrocede a segundo plano. Finalmente, siguen doce vidas donde es experimentada la etapa final de

 

4.   La Renunciación, y el discípulo o iniciado renuncia a todo por amor a la humanidad y para prestar servicio, ofrendándose en el altar del sacrificio, obteniendo como resultado, la liberación final.

 

Esta liberación, en realidad, se produce doce veces; porque la liberación, la victoria y el triunfo deben ser experimentados en cada signo, así como el cautiverio, la derrota y el fracaso fueron experimentados en todos los signos del Zodíaco mientras el hombre actúa como personalidad. Estas cuatro palabras y su significado, fundamentan todo cuanto diré sobre la experiencia dual en la gran rueda de la vida. Quisiera que lo retengan en la mente.

 

Al recorrer el gran ciclo de Aries a Tauro, el hombre penetra nuevamente en el signo de Aries por el potente impacto de Tauro, que en esta etapa de desenvolvimiento nutre su ardiente deseo por obtener, en la encarnación física, ventajas materiales y constantes adquisiciones mundanas. Después de un período de recreación pasa a encarnar en Piscis y empieza otra vez la gran ronda de la vida manifestada, pues Piscis es el océano donde él es “el pez” controlado por las leyes de la sustancia, o existencia material. En la grande segunda etapa pasa de Aries a Tauro, porque el fin ha transmutado el deseo en aspiración. Después de haber comprobado su lealtad al ideal de la vida espiritual en los signos intermedios, pasa nuevamente a Piscis, haciéndolo en dirección opuesta a su procedimiento usual, adquiriendo el derecho de ascender a la Cruz Cardinal de los Cielos, el poder de recibir la última iniciación planetaria y el privilegio de entrar en uno de los siete senderos, a los que me he referido en otros libros, lo cual oportunamente le concede “plena libertad en los siete sistemas solares”, denominada así para distinguirla de “la libertad de las siete esferas planetarias”, que la experiencia de la iniciación le ha garantizado después de un proceso de intenso entrenamiento en cualesquiera de las escuelas planetarias (de acuerdo a su tipo de rayo) y al sendero del servicio elegido.

 

Por lo tanto observarán la significación que encarnan las dos palabras clave del signo Aries:

 

1.   “Y el Verbo dijo: Busquen nuevamente la forma”. El hombre.

 

2.   “Surjo y desde el plano de la mente rijo”. El iniciado.

 

La experiencia conduce a la regencia y el hombre que en este signo es fuerza personificada de primer rayo, desarrolla el poder de organizar, controlar las fuerzas, particularmente la energía de la muerte, y el poder de destruir aplicado con amor, de dominar las multitudes, de colaborar con el plan y de aplicar la Voluntad, guiando y dirigiendo en forma debida y correcta los asuntos planetarios.

 

Antes de ocuparnos de los once signos restantes del zodíaco, y a fin de proporcionar una estructura sólida sobre la cual erigir la nueva astrología, por cuyo medio pueden captar el procedimiento dual del alma alrededor de la gran rueda, diré que la expuesto sobre Aries volverá a ser tratado cuando consideremos los otros signos. Hallarán que he indicado las significaciones y algunas verdades que están vinculadas a:

 

1.   La nota clave de los signos. Ésta expresa el efecto fundamental producido en el hombre, cuando progresa en una de las dos direcciones.

 

2.   La naturaleza de la Cruz, sobre la cual el hombre está crucificado en un determinado momento.

 

3.   La influencia de los regentes planetarios -ortodoxos o esotéricos.

 

4.   Los rayos que se expresan principalmente a través de determinado signo; la clave para saber en qué signo se expresan puede ser hallada en lo que al rayo de la personalidad concierne, en el regente planetario exotérico, y en lo que al alma respecta, en el regente planetario esotérico.

 

5.   Las cualidades del signo y las del hombre nacido bajo determinado signo.

 

6.   La interacción entre un signo y su polo opuesto.

 

7.   Los planetas que están exaltados o en detrimento, o caen en un signo particular; un estudio de ello indicará las tres faces del Sendero con su correspondiente ciclo evolutivo, a fin de introducirse cada vez más en la materia o en la vida de la Cruz Mutable; el intervalo de reajuste, o la lucha por la liberación, que conduce a ascender a la Cruz Fija, y el período de liberación, o su final ascensión a la Cruz Cardinal.

 

8.   La significación de las palabras clave del método de progresa a través de los signos.

 

9.   El terna subyacente, en cualquier signo zodiacal especifico, lo abarcan las ideas de recreación, regeneración, reorientación y renunciación.

 

Antes de tratar este tópico, respecto a Piscis, quisiera aclarar uno o dos puntos. Consideraré algunos problemas a medida que surgen en la conciencia de los investigadores y estudiantes, porque es imposible tratarlos simultáneamente en las observaciones preliminares. La confusión producida sería casi insuperable en la mente del investigador. Poco a poco trataremos los diversos puntos debatibles, y si tienen paciencia y evitan llegar a conclusiones parciales, el cuadro de la nueva astrología comenzará a emerger con mayor claridad. Por ahora el reajuste de las ideas produce una temporaria e inevitable confusión.

 

Una de las preguntas que surgen normalmente fue expresada por un estudiante interesado en astrología. Aceptada la inevitabilidad de que un hombre invierte oportunamente el tránsito a través de los doce signos, ¿ en qué momento y signo se invierte el Sol? ¿ En qué punto, en el recorrido del zodíaco, puede tener lugar la reversión del Sol?

 

A no ser que se posea algún conocimiento sobre la naturaleza de esa gran ilusión de la constitución del Sol, será difícil comprender el significado de mi respuesta. El Sol a que se refieren es el Sol físico y su aparente recorrido en el cielo. Esta apariencia no cambiará externamente, y -he aquí lo importante de esta afirmación- el verdadero Sol bajo el cual nuestra vida planetaria actuará eventualmente y al cual responderá, es el Corazón del Sol. Cuando dicho corazón ejerza control, entonces el hombre espiritual vivirá simultáneamente una vida dual (problema del hombre iluminado por el alma y por la luz del día) que implicará nuestras aparentes experiencias y situaciones y nuestra percepción espiritual interna del alma. La personalidad seguirá respondiendo a las influencias que le llegan del Sol físico, pero las actividades de la vida y la experiencia subjetiva del hombre interno serán condicionadas por las energías que le llegan del “Corazón del Sol”. Quisiera recordar que la enseñanza de la Sabiduría Eterna impartida en La Doctrina Secreta, que también detallé en posteriores libros, de que el Sol debe ser descubierto y conocido en su triple naturaleza, es triple como la Trinidad. La siguiente clasificación puede servir para aclarar más esta idea:

 

1.   El Sol físico                       Forma  Personalidad    Ejerce influencia sobre la Cruz

Mutable.

2.   El Corazón del Sol Conciencia del Alma    Ejerce influencia sobre la Cruz Fija.

3.   El Sol Central espiritual      Vida                            Ejerce influencia sobre la Cruz

Cardinal.

 

Con la palabra influencia me refiero a las energías que afluyen a nuestro planeta desde estos tres aspectos del Sol a través de las tres Cruces. Reflexionen sobre ello y recuerden que nuestro Sol se desplaza a través del espacio (y arrastra consigo a nuestro sistema solar en su esfera de influencia) alrededor de nuestra estrella central condicionante, que según se presume está situada correctamente en la constelación de Tauro, el Toro, en las Pléyades. Desde el punto de vista de nuestro planeta, parece que pasa también a través de los doce signos del zodíaco; éste es un símbolo macrocósmicamente considerado desde el punto de vista dramático y centralizado del ser humano individual, el microcosmos. Resulta interesante comparar el simbolismo y la verdad subyacente, vinculados con los zodíacos mayor y menor y con sus ciclos de doce meses y de 25.000 años. Ello verifica gran parte de lo que he impartido sobre el alma, influida oportunamente por los planetas esotéricos, y la personalidad, influida por los planetas ortodoxos. El zodíaco mayor simboliza al alma, y el menor a la personalidad. En el ciclo de la personalidad el zodíaco menor condiciona el curso de ésta y las doce casas planetarias son de importancia predominante. Más adelante, la influencia ejercida por los doce signos reemplaza a la influencia de los planetas.

 

También quisiera subrayar -quizás innecesariamente- que Sirio, la Osa Mayor y Las Pléyades, actúan por medio de las doce constelaciones, ejerciendo en particular su influencia a través de nueve de ellas, pero estas constelaciones mayores no forman parte del zodíaco que nos concierne. Conjuntamente con los siete sistemas solares, de los cuales el nuestro es uno, constituyen las diez constelaciones vinculadas a un zodíaco aún mayor, que no está condicionado por la significación numérica del número doce. Por eso al número diez se lo considera el número de la perfección. Existe mucha confusión en las mentes de algunos estudiantes que tienen poco conocimiento sobre este punto -considerado astrológicamente.

 

Será difícil quizás comprender que el proceso involutivo de todos los reinos de la naturaleza está relacionado con el tránsito del alma (en este caso es el ánima mundi o del mundo) de Aries a Piscis vía Tauro, pero no viceversa. El ánima mundi procede de este modo en el arco involutivo y no como lo hace la personalidad. El ánima mundi al término de cada gran ciclo pasa a Piscis y no a Tauro. Emerge a la manifestación externa en Cáncer, el signo de la masa o vida grupal, actividad de la masa o grupal; su difusa conciencia aún no se ha individualizado, como lo ha hecho la conciencia del hombre. Cuando el alma del mundo entró en Cáncer, después de haber progresado alrededor de la gran rueda, y llegó el momento para que se manifestara la cuarta Jerarquía Creadora a través del cuarto reino de la naturaleza, tuvo lugar la reversión y desde entonces continuó como hasta ahora. Debe recordarse enfáticamente que estamos estudiando únicamente el progreso del hombre, el hombre individualizado, y sus reacciones a las influencias zodiacales y planetarias y, también sus reacciones mentales y emocionales a la gran ilusión y a la realidad espiritual, a medida que ambas actúan en su vida objetiva y subjetiva. Debemos considerar en un sentido más amplio, la influencia del zodíaco y los planetas, sobre:

 

1.   El espíritu de la Tierra, personificación del planeta físico y la suma total de todas las formas de vida en todos los reinos de la naturaleza, estas son expresiones del ánima mundi o del alma del mundo.

 

2.   La humanidad, el hombre individualizado y, finalmente, el hombre iniciado, personificación del alma humana o ego; diferenciación del alma del mundo, que se expresa como una personalidad (una analogía del espíritu del planeta) y finalmente como un alma espiritual (la analogía del Logos planetario).

 

3.   El Señor del Planeta, una de las grandes vidas o Hijos de Dios, considerado hoy como “un Dios imperfecto”, en lo que concierne a nuestro planeta y, sin embargo, realmente perfecto desde el ángulo de la humanidad.

 

La triple división anterior expresa los tres aspectos mayores de la antigua y esotérica ciencia de la astrología y sus tres divisiones, que estudia hoy la Jerarquía. Porque la humanidad perdió la conciencia que permite hacer contacto con el espíritu del planeta (conciencia subhumana, base del animismo) y por no haber desarrollado aún la conciencia que le permite entrar en la Vida y la Mente del Logos planetario, la humanidad se ha ocupado únicamente de la segunda división, y esto lo ha hecho en su aspecto inferior.

 

Ahora podríamos ocuparnos de otros dos puntos, que para comprenderlos tendrán que aceptar mis afirmaciones, por lo menos como hipótesis temporarias, puesto que no están en condiciones de conocerlas como verdades. La astrología exotérica ha dicho, y esto es ampliamente aceptado, que Vulcano, Urano, Plutón y Neptuno, no rigen signos, sólo tienen afinidad con ellos. Me ocupo de esto porque vamos a considerar al planeta Plutón en relación con Piscis. Esta afinidad es sólo una verdad parcial y temporaria desde el punto de vista del astrólogo moderno. Su existencia sólo ha sido supuesta o descubierta hace dos o tres siglos, aunque la Jerarquía siempre lo ha sabido. Ya he dado los signos que ellos rigen y la astrología del futuro aceptará mi afirmación y trabajará con dichos planetas. Primitivamente en la historia humana se tuvo que aceptar hipotéticamente el hecho de Marte y Mercurio como regentes de signos zodiacales y después se comenzó a comprobar la exactitud de la hipótesis. La astrología antigua era evidentemente incompleta; pero hasta que el hombre respondió en forma manifiesta a las influencias que le llegaban, por ejemplo, de Urano o Plutón, las cuales afectan la vida del alma mucho más que la de la personalidad, no fueron descubiertas, excepto por los esotéricos entrenados. La humanidad responde hoy rápidamente a las influencias espirituales más elevadas y, por lo tanto, podemos esperar que se vayan descubriendo cada vez más fuerzas sutiles.

 

PISCIS, LOS PECES

 

Este signo es también dual. En Aries tenemos la dualidad vinculada a la unión del espíritu y la materia, durante la gran actividad creadora de la manifestación, al comenzar el ciclo evolutivo, mientras que en Piscis tenemos, en lo que al hombre concierne, la fusión o combinación del alma y la forma, produciendo la manifestación del Cristo Encarnado, el Alma individual perfecta, la manifestación completa del macrocosmos. Así los polos opuestos mayor y menor -el ser humano y Dios, el micro y el Macrocosmos- son llevados a su manifestación y expresión designadas. Hasta que el hombre no se acerque a la meta, estas palabras significan muy poco, aunque un estudio dual del signo Piscis puede revelar muchas cosas que serán significativas y sugestivas. La meta de la Deidad, el surgimiento del Plan de Dios y la naturaleza de Su eterno propósito, constituyen para nosotros un tópico de interesantes conjeturas. Existe la posibilidad de que este plan y propósito sean muy diferentes de lo que suponemos, lo cual está basado en nuestra formulación de una Deidad que es producto de nuestros procesos mentales, del fervoroso idealismo (dos de los tres aspectos de la naturaleza de la personalidad) y del intento de interpretar Sus infinitos propósitos en términos de nuestra condición finita. Tengamos esto siempre presente. El mecanismo de la divina percepción aún no ha sido desarrollado en la familia humana y sólo es utilizado en cierta medida por el iniciado de tercer grado. La dualidad de Piscis debe ser estudiada en relación a sus tres notas clave:

 

1.   Esclavitud o cautiverio.

2.   Renunciación o desapego.

3.   Sacrificio y muerte.

 

Durante el primer ciclo de experiencia el alma está cautiva en la sustancia; ha descendido a la prisión de la materia y se ha vinculado con la forma. De allí el símbolo de Piscis formado por dos peces, unidos por una franja. Un pez representa el alma, el otro la personalidad o naturaleza forma, y hallándose entre ellos el hilo o sutratma, el cordón plateado, que los mantiene ligados entre sí, durante todo el ciclo de vida manifestada. Más adelante y sobre la rueda que gira a la inversa, la personalidad es cautivada por el alma; pero durante largos eones la situación es a la inversa, el alma es la prisionera de la personalidad. Esta esclavitud dual llega a su fin cuando se produce lo que llamamos la muerte final, y el aspecto vida se libera totalmente de la forma. Deberán también recordar que el alma es una forma desde el punto de vista de la Mónada, aunque una forma mucho más sutil que la que conocemos en los tres mundos de la evolución humana. Hay además una renunciación dual, a la cual se refieren estas palabras clave, pero ante todo el alma renuncia a la vida y a la luz de la Mónada, su origen (simbolizado por la frase “el Hogar del Padre”), y desciende al océano de la materia; entonces, revirtiéndose, el alma renuncia á la vida de la forma, el centro de la personalidad. El alma se desapega conscientemente de la Mónada, el Uno, y actúa desde su propio centro, creando nuevos y materiales apegos. Más tarde, después, sobre la rueda invertida, se desprende de la personalidad y vuelve a apegarse conscientemente a Aquel que la envió. Tal es la culminante historia de Piscis. Los Señores de Voluntad y Sacrificio descendieron a la manifestación, sacrificando su elevada posición y oportunidades en los planos superiores de la manifestación, a fin de redimir la materia y elevar a Su propio nivel, las vidas que la animan (las Jerarquías Creadoras inferiores) debido a que constituyen la cuarta Jerarquía Creadora. Tal el propósito subjetivo que fundamenta el sacrificio de estas vidas divinas, que somos esencialmente nosotros mismos, cualificadas por el conocimiento, el amor y la voluntad, y animadas por una perenne y perseverante devoción. Tratan de producir la muerte de la forma, en su significado ocultista, y la consiguiente liberación de las vidas que moran en ella, para llevarlas a un estado superior de conciencia. Todos los Salvadores del mundo -pasados, presentes y futuros- son el símbolo manifestado y la garantía eterna de este proceso. En reconocimientos como éstos debe buscarse la fuente principal de la vida de servicio. Las personas nacidas en este signo prestan frecuentemente servicio a la raza y proveen sus necesidades en algún nivel de conciencia. De tal manera se preparan para el sacrificio final en Piscis, el cual “los absorbe nuevamente en su móvil original” como lo expresa El Antiguo Comentario. Es por esta razón que la vida de servicio y la intención orientada hacia él, constituyen un modo científico de lograr la liberación. En Acuario, el signo del servicio mundial, se aprende finalmente la lección que en Piscis trae al Salvador mundial. De allí mi constante insistencia sobre el servicio.

 

Cuando el hombre individual entra en su ciclo de encarnaciones y emerge en el signo de Cáncer, que se halla en la Cruz Cardinal, asciende metafóricamente a la Cruz Mutable y empieza su largo aprisionamiento en la forma, y debe aprender las lecciones de la servidumbre, continuando el aprendizaje hasta que ha transformado la servidumbre en servicio. Alterna entre los pares de opuestos, desde el ángulo emocional astrológico y desde el punto de vista de los cuatro brazos de la Cruz Mutable. El temperamento sensible y fluido en Piscis -mediumnímico y polarizado síquicamente- debe estabilizarse en Virgo, donde se logra la introspección mental y el análisis crítico, que sirven para impedir la fluidez de Piscis. Ambos signos se equilibran mutuamente. Podríamos estudiar el proceso dual que se efectúa en la Rueda mediante la Cruz Mutable, de la cual Piscis forma parte, y es:

 

1.   Piscis - El que inicia aquí el camino de la vida, lo hace con esa receptividad material que le permitirá responder a todo contacto durante el ciclo de manifestación. En esta etapa es negativo, fluido y está dotado de una conciencia instintiva que contiene en sí la potencialidad de la intuición, pero su simiente está aletargada. La mente, el instrumento de recepción de la intuición, no ha despertado aún en esta etapa.

 

2.   Sagitario - El hombre común comienza aquí a demostrar la tendencia a centralizarse más y la fluidez y la negatividad de Piscis se concentran en lograr lo que desea. El hombre demuestra instintos egoístas centralizados, y aunque posea trato amistoso y bondadoso, lo hace por que desea la popularidad, lo cual es una buena expresión del sujeto individual sagitariano y manifiesta la tendencia del alma a convertir todo mal en bien. Las lecciones de la vida se van aprendiendo y el experimento prosigue.

 

3.   Virgo - El Hombre que era fluido en Piscis y emocionalmente egoísta y pleno de deseos en Sagitario, empieza a centrarse más intensamente y a razonar y pensar. El alma latente está llegando a ser internamente activa, llevando a cabo un proceso de germinación y el hombre oculto hace sentir su presencia. El intelecto está despertando, y el instinto -después de pasar por las etapas emocionales- está siendo trasmutado en intelecto.

 

4.   Géminis - En el hombre no evolucionado u hombre común, la experiencia sufrida en los tres brazos de la Cruz Mutable, lo ha llevado a la etapa en que el “sueño de la vida” puede ser cambiado por el reconocimiento de la realidad, y la gran ilusión puede ser considerada como indeseable y falsa. El sentido de la dualidad en esta etapa es instintivo, pero está llegando a ser más real y más complejo. El hombre comienza a soñar con la estabilidad, los cambios ordenados y la unión con aquello que siente que es la parte muy real de sí mismo. La visión mística surge en su conciencia y se hace consciente de su yo superior, a través del primer tenue destello de la intuición.

 

La experiencia en la Cruz Mutable dura largo tiempo y hace que el hombre vuelva una y otra vez a la esfera de influencia de Aries, que fortalece, mediante la actividad regente del primer rayo, la voluntad del hombre (no importa a qué rayo pertenezca) y termina un ciclo tras otro con la “palabra de destrucción”. Repetidas veces entra en el signo de Piscis y halla su camino alrededor de la gran rueda, hasta que la experiencia del cambio y de la mutabilidad y el establecimiento del proceso de transmutación, trasladan su conciencia, de las etapas instintiva e intelectual, a los tenues comienzos de los procesos intuitivos en Géminis. Viene luego un gran proceso de polarización y el momento de transferencia, después de los cuales la influencia de la Cruz Fija produce la reversión, y las lecciones aprendidas en la Cruz Mutable deben ser aplicadas y demostrados los efectos en la Cruz Fija. No debe creerse que en las primeras etapas de desenvolvimiento la experiencia se adquiere únicamente en la Cruz Mutable. El hombre vive y experimenta en todos los signos, pero las influencias que afluyen a través de la Cruz Mutable tienen un efecto más poderoso sobre él, que las que afluyen en las primeras etapas a través de la Cruz Fija. Sólo cuando el alma llega a ser más activa en la forma y el hombre es consciente de su dualidad, la efectividad de las energías de la Cruz Fija es reemplazada por las de la Cruz Mutable, análogamente a como en la tercera iniciación, las energías de la Cruz Cardinal empiezan a controlar al hombre, y tienen un incentivo más persistente que las de las otras dos cruces.

 

Cuando el alma se hace más activa, puede observarse que los efectos de la Cruz Fija se producen en los cuatro signos, conjuntamente con los efectos que produce la fuerza de la Cruz Mutable, pues “lo que se ha dominado y luego abandonado es firmemente retenido y transformado”.

 

Géminis - El hombre, sobre la rueda que gira a la inversa, en Géminis, va siendo cada vez más consciente de la intuición y recibe mayor influencia de “los Hermanos que viven en la Luz”, como a veces se denomina a los Gemelos. La luz de la personalidad se desvanece y aumenta la del alma. La fluidez de Piscis y la poca evolución de Géminis ceden su lugar a la respuesta de la personalidad a la impresión del alma y a la consiguiente estabilización de la vida en el plano físico.

 

Virgo - La mente, influida por Virgo, que ha sido analítica y censuradora, cambia ese defecto por la cualidad mental descripta mejor por las palabras iluminación y revelación. El Cristo, que la Virgen debe dar a luz, aunque todavía no ha nacido, sabemos que está presente en la matriz. La vida es reconocida. El proceso de revelar la conciencia crística se lleva a cabo inteligentemente, y las aspiraciones egoístas y los experimentos del hombre no evolucionado ceden su lugar al altruismo del discípulo iluminado e intuitivo.

 

Sagitario - Signo del discípulo centralizado. La vida que responde con fluidez a la materia, se convierte en la vida que responde al espíritu, preparándose para la iniciación en Capricornio. La flecha de la mente es certeramente proyectada hacia la meta.

 

Piscis - Aquí, en la etapa final, Piscis representa la muerte de la personalidad, la liberación del alma de su cautiverio y su retorno a la tarea de Salvador del mundo. Termina la gran realización y experimenta la muerte final. “Ya no existe el mar” reza un antiguo libro, que significa inevitablemente la “muerte de los peces” y la liberación de la vida aprisionada para que entre en nuevas formas o nuevos ciclos de Aventura divina.

 

La Cruz Mutable -de la cual Piscis constituye uno de los brazos- es, predominantemente, la Cruz de las “repetidas encarnaciones”, de los diversos experimentos llevados a cabo en los distintos signos y regentes exotéricos, y de las muchas experiencias que conducen a las sucesivas y continuas expansiones de conciencia. Por lo tanto es la Cruz del Hijo de Dios, el Cristo encarnante, aunque en relación con ella constituye la Cruz del Cristo planetario, así como la Cruz Fija es la del Cristo individual en cada ser humano y la Cruz Cardinal es la del Cristo cósmico. Podría decirse que aquí nos concierne la Cruz de las masas, y la conciencia que ella ejemplifica es la instintiva y su fusión con la conciencia intelectual; es la Cruz del ánima mundi y del alma humana antes de que se aclare en la mente del hombre la conciencia de la dualidad y es previa a la transferencia a la Cruz Fija. En consecuencia, está más íntimamente vinculada con la Cruz Cardinal de los Cielos, porque la conciencia de las masas que es la conciencia significativa de la Cruz Mutable, se convierte en conciencia grupal o conciencia sintética de la divinidad, después de haber pasado por el período intermedio, o “intervalo vital”, de la intensa autoconciencia del hombre que está en la Cruz Fija. Este intervalo humano es la sección transversal del desarrollo de la conciencia, pero su principal empeño es transmutar, en todos los reinos de la naturaleza, la conciencia de la masa en la conciencia grupal de los tres reinos superiores por mediación del reino humano que, por su tipo peculiar y específico de percepción, puede relacionar las expresiones superiores e inferiores de la divinidad. Aquí, y en relación con esto, el signo Piscis es muy importante, porque es el signo del mediador. La mediumnidad en su verdadero significado expresa la conciencia de las masas -impresionabilidad, negatividad, receptividad. Estos puntos se irán aclarando a medida que estudiemos los signos y sus innumerables interrelaciones. La idea que deseo impartirles es que, en esta etapa, la influencia de Piscis en el arco involutivo, a medida que el Sol va retrocediendo a través de los signos, se hace sentir mayormente a través del ánima mundi y del Cristo oculto, encarnado y aprisionado; el germen de la vida crística es impresionado síquicamente y se hace constantemente más sensible a estas impresiones síquicas, impelido por el deseo siempre mutable y continuamente consciente de todos los contactos entrantes, aunque es incapaz todavía de interpretarlos correctamente, por que la mente aún no ha despertado en forma adecuada en Virgo. Este Cristo oculto es incapaz de evitar el “contacto con el agua”. Esto se logra eventualmente y en la actual etapa humana se está logrando con gran rapidez, donde otro grande y mayor cambio se considera deseable, y éste es el resultado de muchos cambios menores. Siempre es necesario el cambio, pero el método pasa de una constante variabilidad y mutabilidad en la Cruz Mutable, a ciertos cambios de índole mayor, efectuados por una más permanente tendencia de la vida.

 

En esta etapa el hombre posee los poderes y las características del Cristo interno, pero no se manifiestan, y son únicamente posibilidades latentes, pues está totalmente controlado por la naturaleza forma (la prisión) y su medio ambiente. Los poderes ocultos del alma son negativos, y los de la naturaleza forma positivos y comienzan a expresarse acrecentadamente potentes. Las tendencias espirituales del hombre están inhibidas (porque Piscis es con frecuencia un signo de inhibición e impedimento) y la naturaleza animal y los poderes de la personalidad -particularmente el emocional- son cualidades evidentes y visibles del hombre. Puede hallarse gran parte del simbolismo vinculado al Cristo latente y a la personalidad expresiva externa, si se estudia el relato bíblico de Jonás y la ballena. No tengo tiempo para extenderme sobre ello, pero es una parábola que concierne a la etapa pisciana de conciencia y al despertar de la conciencia crística, con la consiguiente polémica que ello involucra. Jonás representa al oculto Cristo prisionero, alerta a los peligros de la situación, y la enorme ballena representa la esclavitud de la encarnación y también la personalidad.

 

En este signo dual, el alma aprisionada y la personalidad, inician ese proceso que transmutará:

 

1.   La naturaleza inferior en manifestación superior.

2.   Los poderes síquicos inferiores en facultades espirituales superiores, por ejemplo:

 

a.   La negatividad, en control positivo del alma.

b.   La mediumnidad, en mediador.

c.   La clarividencia, en percepción espiritual.

d.   La clariaudiencia, en telepatía mental y, finalmente, en inspiración.

e.   El instinto, en intelecto.

f.    El egoísmo, en altruismo divino.

g.   La adquisición, en renunciación.

h.   La autopreservación, en desinteresado servicio al mundo.

i.    La autoconmiseración, en compasión, simpatía y divina comprensión.

3.   La inhibición espiritual y mental, en expresión del alma y sensibilidad mental.

4.   La dedicación a las necesidades del yo, en dedicación y respuesta desarrollada a las necesidades de la humanidad.

5.   El apego al medio ambiente y a las condiciones de la personalidad (identificación con la forma), en desapego a la forma y capacidad para identificarse con el alma.

 

El médium común de grado inferior es el ejemplo más destacado de los peores aspectos de Piscis -negatividad, impresionabilidad, sensibilidad animal y emocional y total falta de desarrollo del principio mental. Sería de interés averiguar científicamente dos cosas:

 

1.   Si en la mayoría de los médium de tipo inferior (en particular los de trance) domina Piscis en sus horóscopos en forma poderosa.

 

2.   Si esos médium que están llegando a ser más positivos y autocontrolados y comienzan a obtener una vislumbre de las analogías más elevadas en su trabajo -actividad interpretativa y mediadora- tienen a Virgo realmente potente y activo. En el primer caso podría indicar el despertar de la mente y producirse, oportunamente, un cambio en la influencia que los controlaba, de la regencia planetaria exotérica a la de los planetas más esotéricos. Podría agregarse que el espiritismo y el trabajo que realiza el movimiento espiritista están bajo la influencia de Piscis con Cáncer en el ascendente, y en algunas etapas sucede lo contrario -Cáncer, con Piscis en el ascendente.

 

Respecto a los rayos que se expresan a través de los regentes planetarios y que absorben las influencias del signo Piscis o colaboran con ellas, influyendo de este modo a nuestro planeta y a la humanidad, tenemos una situación muy interesante. Dos rayos mayores se expresan a través de los regentes de Piscis, exotérico y esotérico: el primer Rayo de Voluntad o Poder, enfocado por intermedio de Plutón, y el segundo Rayo de Amor-Sabiduría. La interacción de estas dos potencias:

 

1.   Produce la dualidad de este signo.

2.   Constituye el mayor problema de Piscis -sensibilidad síquica.

3.   Origina la atracción del Sendero, primeramente el sendero de evolución y después la atracción del sendero de probación, cuya consiguiente transferencia a la Cruz Fija (es todo lo que podemos comprender inteligentemente) comienza realmente en Piscis; aunque impulsado (si puedo utilizar esta palabra) en Aries, comienza y termina en Piscis.

4.   Precipita el proceso de transmutación y la eventual evasión por medio de la muerte.

5.   Revela el significado, la actividad y la belleza de la muerte y del trabajo del destructor.

 

Por lo dicho anteriormente se evidenciará cuán importante y poderoso es este signo. A través de Júpiter, su regente ortodoxo, esa fuerza ejerce presión y “une todo” y, en este caso, vincula a los dos peces y los ata en relación activa. En consecuencia, es la actividad de la fuerza de segundo rayo que relaciona alma y forma, uniendo a ambas; esta potencia magnética describe peculiarmente la actividad de Piscis. Desde otro ángulo y en un signo dual, puede observarse también que actúa en Géminis. En Piscis, se demuestra el esclavizante ángulo de la relación y los dos peces no pueden evadir se uno del otro; existe también en Géminis una relación definida entre los dos hermanos; pero en tal relación no hay franja que los ate, y a ese respecto están latentes la libre elección y la determinación. En relación con la dualidad menor que existe en todo ser humano, la de la cabeza y el corazón, la de la mente y el amor y la de la voluntad y la sabiduría, el trabajo de Júpiter consiste en desarrollar estas dos cualidades y conducirlas a una interacción sintética. Oportunamente debe producirse una total fusión entre el amor y la mente, antes de que un salvador del mundo pueda manifestarse y actuar eficientemente; éste es, preeminentemente, el resultado final de las fuerzas de la Cruz Mutable, porque desarrollan las cualidades liberadas por los planetas activos en Piscis, Sagitario, Virgo y Géminis, los cuales son:

 

Exotéricos - Júpiter y Mercurio.

 

Esotéricos -     Plutón. La Tierra. La Luna (ocultando a Vulcano) y Venus.

 

Como bien saben, Plutón representa la muerte o la región de la muerte; la Tierra representa la esfera de la experiencia; la Luna o Vulcano, representa la glorificación por medio de la purificación y el desapego de la materia, y Venus representa el surgimiento del principio amor, por el poder rector de la mente. Los estudiantes hallarán interesante desarrollar por sí mismos las implicaciones. La astrología ortodoxa asigna únicamente dos planetas a estos cuatro signos, lo cual indica una interacción definida. Júpiter y sus influencias indican que la encarnación es el método “benéfico” para el desarrollo evolutivo, y que el camino del Amor-Sabiduría (segundo rayo) es el que debe seguir la humanidad. Mercurio indica que la línea de menor resistencia para la humanidad, es la armonía por medio del conflicto, porque Mercurio manifiesta la energía de cuarto rayo que es búdhica e intuitiva y expresa al Cristo, así como Mercurio y el Sol son uno. Pero los planetas esotéricos son más explícitos en sus inferencias, y cuando el hombre está preparado para recibir su influencia parece responder en forma cuádruple, lo cual ocurre en las etapas primitivas. Personifican los reconocimientos y las reacciones que condicionan la conciencia del hombre cuando se está preparando para descender de la Cruz Mutable y ascender a la Cruz Fija. Por lo tanto, a través de:

 

1.   Venus - bajo el poder de la mente, se transmuta en sabiduría por la instrumentación del amor.

 

2.   La Luna - bajo la esclavitud de la forma, para que mediante la experiencia en ella, se logre la liberación y “la elevación de la materia” en Vulcano.

 

3.   La Tierra- bajo la influencia de la experiencia de la influencia planetaria (distinta de la experiencia individual) a fin de transmutar su conciencia personal en percepción grupal.

 

4.   Plutón - bajo el poder destructivo de la muerte -muerte del deseo, de la personalidad y de todo cuanto lo retiene entre los pares de opuestos para lograr la liberación final. Plutón o la muerte nunca destruye el aspecto conciencia.

 

Por lo tanto, seis planetas rigen la Cruz Mutable en lo que atañe a la humanidad, y esto en sí es significativo, porque seis es el número de la gran tarea que debe ser realizada durante el período de manifestación; es el número de “la Bestia”, que es la naturaleza inferior en lo que respecta al hombre, y no sólo es todo aquello que trata de destruir la vida superior, sino lo que puede ser controlado y finalmente dirigido por el alma. La significación de los números tiene cabida en esta ciencia de la astrología esotérica, y la ciencia de los números es en sí una rama de aquella. Amor-Mente-Experiencia-Forma-Comprensión-Humana-Muerte: son las notas claves de la cuarta Jerarquía Creadora, el reino humano, y están personificados en las influencias planetarias que afluyen a través de estos planetas desde sus signos afines. Por la actividad de estas fuerzas que actúan en dicha etapa a través de la Cruz Mutable, el hombre es conducido a una gran crisis de Polarización y a un punto de cambio fundamental, para los cuales lo han preparado los innumerables y primitivos cambios.

 

Estas palabras también rigen, desde un ángulo distinto, los procesos llevados a cabo en el Sendero del Discipulado y en el de Probación. La tarea del discípulo consiste en comprender su significado en forma práctica y efectiva y en ocuparse de las energías que estos planetas liberan, subordinándolas a las energías liberadas por la Cruz Fija, en la cual el discípulo permanece, y acrecienta así la potencia de ellas, mediante una oculta combinación. Respondiendo en forma activa e inteligente a las energías liberadas y anteriormente dominadas por la experiencia en la Cruz Mutable y relacionándolas a las potencias desencadenadas sobre él, mientras estuvo crucificado en la Cruz Fija, aprende a prepararse para las doce grandes pruebas en los doce signos, para lo cual lo preparó la experiencia adquirida en las dos cruces.

 

Piscis rige los pies, de allí que la idea de progresar, de lograr la meta y de hollar el Sendero de Retorno ha sido la subyacente revelación espiritual del gran ciclo que estamos pasando. Además la era pisciana, ciclo menor del cual estamos saliendo en la actualidad, ha sido el origen de todas las enseñanzas impartidas por las religiones del mundo, sobre las diversas etapas del Sendero de Retorno. Algunos astrólogos también sostienen que Piscis rige los procesos procreadores. Esto es esencialmente correcto, porque una vez que el hombre se está acercando al sendero o se halla en él, llegará a ser intensamente creador, en un sentido más elevado, y los procesos físicos procreadores cederán su lugar, esotéricamente, a la regeneración y a la creación en el plano mental, en vez de hacerlo únicamente en el plano físico. Este funcionamiento creador superior llega a ser posible bajo la influencia de la aspiración y la intuición. Esto comienza a tener lugar cuando los cuatro regentes esotéricos suplementan las actividades de los dos regentes exotéricos. Es interesante señalar que el astrólogo Alan Leo sugiere que Neptuno sea el reemplazante de Júpiter. Presintió y captó el misterio de la iniciación, aunque no comprendió la magnitud de su descubrimiento. Neptuno enfoca las influencias de Piscis en lo que concierne a toda. la humanidad y no estrictamente al hombre individual, pero esto sucede únicamente en la etapa final del sendero del discipulado. Hoy la humanidad está alcanzando rápidamente la posición de discípulo mundial; Alan Leo, intuyendo esto, sugiere que Neptuno sea el reemplazante de Júpiter.

 

Esotéricamente, la razón de que Venus esté exaltado en Piscis tiene conexión con la relación de Piscis con el signo de Géminis, del cual Venus es el regente esotérico, y también con el hecho de que Venus es el alter ego de la Tierra, estando estrechamente relacionado al reino humano. Este tema es demasiado vasto y complicado para elaborarlo aquí, pero debe tenerse presente. Como hemos visto, los peces están ligados en Piscis, y son el símbolo del cautiverio del alma en la forma, antes de pasar por la experiencia de la Cruz Fija, y también los Gemelos en Géminis son símbolos de la misma dualidad fundamental; pero la experiencia de las muchas y variadas encarnaciones ha hecho su trabajo, y la franja (que uno a los dos peces) está en proceso de disolución, porque parte del trabajo de Plutón es “cortar el hilo que ata las dos vidas opuestas”. La tarea de Venus consiste en “volver a unir las vidas separadas”, pero sin ningún hilo que las ate. Por eso Venus está exaltado en Piscis, y al finalizar el ciclo mayor, los Hijos de Dios, que son los Hijos de la Mente, son ascendidos a la gloría mediante la experiencia y la crucifixión, porque han aprendido a amar y a razonar correctamente. Las influencias de Piscis, Géminis y Virgo, se fusionan y mezclan oportunamente (en forma simbólica la Cruz debe convertirse en la línea y después en el punto). Sagitario está regido esotéricamente por la Madre Tierra, trayendo esas condiciones por las cuales el sendero mismo logra la glorificación. En consecuencia, tenemos al final de la era (me refiero a la revolución mayor del zodíaco y no al ciclo menor) la glorificación de Venus, de Virgo, la Virgen, y de la Madre Tierra -dos planetas y una constelación-, potencias todas que producen cambios definidos en el sistema solar. Representan las tres potencias divinas de la materia y la sustancia, más la fuerza de Sagitario que las impulsa hacia una consumación aún mayor. Hay un amplio e interesante campo de investigación en relación con:

 

a.   El planeta Venus-regente de la constelación de Géminis.

b.   La Tierra en la cual vivimos, denominada frecuentemente “Madre Tierra”.

c.   Las Diosas-Peces del signo de Piscis.

d.   Virgo, la Virgen.

 

Géminis y Sagitario están vinculados por medio de sus planetas regentes (pues la Tierra está más estrechamente relacionada con Venus que con ningún otro planeta). Tenemos nuevamente las seis potencias que liberan de la esclavitud de la forma, esclavitud que tuvo lugar en Cáncer, en lo que concierne a la masa de la humanidad (me refiero al nacimiento del reino humano) y en Piscis, en lo que concierne al individuo.

 

Al señalar el significado de los hechos anteriores, no considero las razones que proporciona la astrología ortodoxa respecto a la exaltación o caída, de algunos planetas en ciertos signos; me interesa el efecto que la influencia menguante y creciente ejerce sobre el sujeto, el hombre. Tengan esto presente y, al mismo tiempo, recuerden que nos referimos aquí a la gran ilusión, y la principal tarea del hombre en este ciclo mundial consiste en dominarla y disiparla a fin de inaugurar el reino de lo Real. La tarea que emprenden los iniciados, después de la última experiencia de las doce pruebas finales en los doce signos, es revelar lo Real. Por lo tanto, cuando vemos que el poder de Mercurio merma en Piscis y que finalmente “cae” en este signo, ¿ cuál es el significado esotérico y espiritual? Simplemente que, después de la etapa de la iniciación en Capricornio, como resultado de la inversión de la rueda y las consiguientes experiencias, y del triunfo en Escorpio, el poder de la mente disminuye constantemente, hasta que por último (como otros aspectos de la vida de la forma en los tres mundos) llega a su fin, y sus significados y aspectos iluminadores entre el alma y el cerebro físico ya no son necesarios. El hombre que adquiere definitivamente plena conciencia del alma, no necesita ningún mediador, sino que él mismo trata directamente con su fuente de origen. Tenemos aquí nuevamente a Mercurio bajo otro nombre, esta vez como el Sol, mediando entre los aspectos más elevados -alma y espíritu-, porque Mercurio y el Sol son Uno. Por medio de Mercurio la mente es iluminada se establece la relación entre la personalidad y el alma. A medida que Mercurio, el Sol -el mediador-, se traslada a un plano más elevado, ya no es el mediador entre dos etapas diferentes de conciencia, sino entre la vida y la conciencia misma; esto es algo muy diferente y trae la comprensión superior. Esto, lógicamente resulta incomprensible hoy porque no es una mediación entre diferencias, sino una fusión de lo que ya está relacionado. ¿ Pudieron comprender algo de esta afirmación?

 

La misma interpretación simbólica debe regir la comprensión de los tres decanatos. Alan Leo y Sefarial dan una lista de los decanatos, y aunque existe mucha semejanza entre ambas, también hay, sin embargo, una importante diferencia. Leo se acerca mas a la interpretación esotérica de la astrología, mientras Sefarial es puramente exotérico. De acuerdo a Sefarial, los tres decanatos están regidos por Saturno, Júpiter y Marte, ofreciendo la oportunidad de agotar el karma y tener éxito en ello, e indicando el método empleado, el del conflicto y la guerra. Alan Leo da Júpiter, la Luna y Marte. Por lo tanto, indica el éxito incidental de todo el discipulado y la consiguiente preparación para la iniciación, la visualización de la visión con la cual Júpiter recompensa al discípulo y la experiencia que confiere Vulcano, el cual hasta ahora ha estado oculto, pero su influencia ha reemplazado constantemente todo control lunar, porque la personalidad o aspecto forma de la vida se pierde de vista en la radiación del Sol, el Alma. La luz de Vulcano y la luz del Sol son una, y los tres -Mercurio, Vulcano y el Sol-, representan la síntesis y una radiación que oportunamente oscurece la luz de Mercurio, el cual cae a segundo plano y Vulcano también se hace invisible y sólo queda el Sol. Tenemos, en consecuencia, la visión del Sol, la experiencia y el esfuerzo de la personalidad, método de realización regido por Marte.

 

Las palabras clave de este signo tienen implicaciones evidentes. Cuando concierne a la personalidad y la rueda gira en forma normal para las personas comunes o no evolucionadas, la palabra es: “Y el Verbo dijo: Entra en la materia”. El alma pronuncia su mandato a su instrumento, durante las primeras etapas de la evolución, y la respuesta llega inmediatamente de quien “ciega el alma a la verdad, manteniéndola en vil cautiverio”. Estas palabras pueden interpretarlas ampliamente y desde el propio punto de vista, que es el único útil para ustedes e indica lo que está detrás en el sendero de evolución, la etapa del sendero en que se encuentran ahora y el paso inmediato, la visión, la experiencia y el esfuerzo que tienen por delante.

 

Al finalizar lo que he de decir sobre la constelación de Piscis, haré una sugerencia práctica, que a la larga evitará muchas dificultades a los estudiantes. Cuando lean, recopilen todas las afirmaciones que hago sobre algún signo particular, planeta o constelación mayor. Entonces tendrán directamente ante ustedes la información necesaria sobre cualquier punto específico y podrán estudiar con pleno éxito esta complicada astrología de transición. Sin embargo ¿ creen que es más complicado para el principiante, que un libro de texto sobre física o química? No lo creo. Lo que complica el problema son sus dudas y desconfianza sobre la verdad y la comprobación de las afirmaciones hechas. No obstante, el principiante en química debe aceptar las afirmaciones del experto que ha escrito su libro de texto, y así las acepta hasta que llega el momento en que puede verificarlas por sí mismo, mediante el experimento. A este respecto podrían replicar diciendo que las conclusiones presentadas por el autor han sido comprobadas infinidad de veces, en muchos casos durante siglos y durante décadas en otros, no quedando lugar a dudas. Esto también es verdad respecto a. la ciencia de la astrología, porque durante miles de años sus fundamentos han sido comprobados y se ha hallado que son correctos; sus expertos son más sabios, más sintéticos y altruistas que ningún otro grupo de científicos. Me refiero a los verdaderos astrólogos esotéricos que están hoy detrás del movimiento astrológico mundial. Quisiera que recuerden esto y se consideren principiantes, dejando de lado todas las conclusiones, hasta haber captado algo más de lo esencial y de la teoría. En algunos casos la astrología exotérica puede haberlos preparado para ello.

 

ACUARIO, EL PORTADOR DE AGUA

 

Esta constelación es, para nuestro sistema solar, de suprema importancia en la actualidad, porque es el signo en que nuestro Sol está entrando rápidamente y su influencia va adquiriendo mayor impulso y potencia en cada década que pasa. Por lo tanto, es en gran parte responsable de los cambios que se están efectuando en todos los reinos de la naturaleza en nuestra vida planetaria y, debido a que es un signo de aire, su influencia es omnipenetrante e interpenetrante. Para muchos tipos de mente esta influencia es intangible y, en consecuencia, incapaz de producir los resultados deseados; pero la verdad es que estos intangibles resultados penetrantes son de mayor potencia y sus efectos tienen más alcance que los acontecimientos más concretos y espectaculares. No tengo la intención de tratar aquí estos subjetivos y potentes efectos. Ya he indicado y sugerido mucho más en otros libros. Sólo estoy generalizando en esta delineación de la significación subjetiva de los doce signos y tratando de dar un amplio cuadro, aunque no detallado, de lo que podría llamar líneas de la nueva astrología y su método para acercarse a los aspectos más esotéricos implicados en el horóscopo del alma. La nueva astrología se ocupará de los significados y las significaciones y no tanto de los símbolos y los acontecimientos externos, tales como los sucesos y las actividades mundanas.

 

Las notas clave de este signo son tres y muy fáciles de comprender, aunque resulta muy difícil demostrar cuando se manifiestan en la rueda revertida, y éstas son:

 

1.   El servicio prestado a la personalidad, el yo inferior, que eventualmente se transmuta en servicio a la humanidad.

 

2.   La actividad superficial y egoísta, que se trasforma en profunda e intensa intención de actuar en bien de la Jerarquía.

 

3.   La vida autoconsciente que, finalmente, se trasforma en sensible percepción humanitaria.

 

La cualidad de estas notas clave cambia la naturaleza mezquina y superficial, en otra de intenso propósito y de profunda convicción. El hombre acuariano de grado inferior, no evolucionado, que se halla en la Cruz Mutable, se manifiesta por medio de una superficial autopercepción. Esto madura en Leo y se convierte en autoconciencia fuertemente arraigada y en un profundo interés por las necesidades y deseos del yo. Debido a que continúa la interacción entre Leo y Acuario (porque son polos opuestos) se produce una intensificación de todas las cualidades y desaparece la superficialidad, hasta que -en la rueda revertida- la intensa autoconciencia de Leo se expande en la percepción grupal de Acuario. Lo individual se convierte en lo universal. El hombre aislado y separatista, por sus reacciones y percepciones, se convierte en el género humano y al mismo tiempo conserva su individualidad; ya no es simplemente un ser humano individualmente autocentrado y separatista, sino que se convierte en la humanidad misma, perdiendo su identidad personal en el bien de la totalidad, pero reteniendo su Identidad espiritual. De servirse a sí mismo pasa a servir al mundo, aunque es siempre el individualizado Hijo de Dios hasta después de la tercera iniciación.

 

Cuando se estudian los doce signos es interesante trazar la relación que tiene la conciencia con el signo precedente y con el posterior. Esto sucede peculiarmente en conexión con el signo de Acuario. La cualidad material y terrena de Capricornio se “disuelve en el aire” en Acuario. El “pez” individual del otro signo se trasforma oportunamente en el alma, y aparece la cualidad de ésta, y en la rueda revertida se manifiesta como la penetración de la sabiduría (Piscis) y el amor universal del acuariano verdaderamente evolucionado. A medida que la rueda de la personalidad “gira hacia la ilusión”, la superficialidad y la naturaleza aérea del acuariano no evolucionado, se profundiza gradualmente en la naturaleza material, concreta y rocosa de Capricornio. El hombre común de Acuario exhibe todo lo que tiene y frecuentemente detrás de ello no hay nada. Esotéricamente el acuariano evolucionado pone todo lo que posee en su cántaro de agua, lo conserva allí para cuando lo demande el servicio y la necesidad y lo brinde libremente.

 

Acuario es también un signo dual y representa dos vibraciones, de allí surge su relación con Piscis; porque así como Piscis, en la rueda de la ilusión, la Cruz Mutable representa la sustancia y la esclavitud, en Acuario la sustancia y el ánima mundi, o alma aprisionada, comienzan a trabajar con mutua tolerancia, y en el individuo acuariano superior el alma y el espíritu se expresan a través de la sustancia. Por consiguiente existe una relación astrológica entre la franja de estrellas de la constelación de Piscis, que une los dos peces, y la cualidad y naturaleza de Acuario relacionadora ata en un todo activo y sintético. El acuariano reconoce el vínculo que mantiene todo unido subjetiva y realmente, mientras que en Piscis la energía de la relación constituye una franja aprisionadora que confina y cautiva. Reflexionen sobre esto. Es un error considerar el margen de contacto que existe entre dos signos, durante el tránsito del Sol, como límite rígido y fijo. Esto no es así, pues no existen líneas rígidas de demarcación que separen dos zonas totalmente distintas de experiencia y de conciencia en la órbita solar. Sólo parece ser así y es parte de la gran ilusión.

 

Los regentes de Acuario son de peculiar interés. Forman un grupo eficaz de planetas y traen las influencias del séptimo, segundo y cuarto rayos. Éstos son los rayos que determinan, preeminentemente, tanto las etapas finales del progreso del hombre como las iniciales, y son más poderosas al comienzo del sendero involutivo y al final del sendero evolutivo, que en el período intermedio. Determinan las etapas finales y los acontecimientos en el Sendero de Iniciación. El séptimo rayo trae a la manifestación, en el plano físico, el principal par de opuestos -espíritu y materia- relacionándolos entre sí, produciendo oportunamente un todo funcionante. El segundo rayo produce la expresión del alma y de la conciencia espiritual y también el poder de irradiar amor y sabiduría en la tierra, mientras que el cuarto rayo indica el campo de servicio y el modo de alcanzar la meta. El conflicto y la lucha son los modos o métodos, para lograr la armonía y expresar así las características verdaderamente humanas, porque el cuarto rayo y la cuarta Jerarquía Creadora constituyen esencialmente una expresión de la verdad.

 

Algunos astrólogos asignan a Saturno como uno de los regentes. Alan Leo también lo hace, pero señalaré que, en este caso, se refiere totalmente al progreso del hombre común en la Rueda de la Vida, y el Saturno que él presiente como regente de Acuario, es la influencia saturniana de Capricornio, en cuyo signo Saturno rige dos campos.

 

En la rueda revertida se agota la influencia saturnina en Capricornio y el hombre se libera del karma y no es necesario que se le ofrezca una oportunidad, porque es un iniciado liberado, un verdadero Maestro Masón, que puede dedicarse al servicio mundial sin ser impedido o detenido por los pensamientos del yo o deseos egoístas. Entonces queda bajo la influencia de Urano, el misterioso y oculto planeta. Su voluntad está enfocada y desarrollada por las influencias uranianas, conviniéndose en un líder. Efectúa los cambios deseados y produce esas nuevas condiciones que ayudarán al alma de la humanidad a expresarse más libremente. Siendo el agua el símbolo de la sustancia y de la expresión material, además de una motivación emocional, Acuario tiene en consecuencia una actividad dual, y el tercer rayo se expresa poderosamente a través de este signo, llegando a nuestro planeta a través de Urano y la Luna, que en este caso oculta o vela simbólicamente a Urano. Por lo tanto, tenemos la doble influencia que ejerce Urano, expresando la cualidad y trayendo las energías del séptimo rayo en un caso, y las del tercer rayo en otro. En último análisis, el séptimo rayo es la energía diferenciada y enfocada del primer rayo, cuando expresa la voluntad del primer aspecto de la divinidad en la Tierra, por medio del poder de relacionar y traer a la manifestación objetiva -por un acto de la voluntad- el espíritu y la materia. Esto lo efectúa mediante la actividad del tercer rayo, expresándose a través de la humanidad y sus unidades individuales, aunque se combina con la energía de los tres rayos liberados por medio de los planetas regentes:

 

1.   Urano-Séptimo Rayo-La voluntad de ser y de conocer simultáneamente en todos los planos de manifestación.

 

2.   Júpiter-Segundo Rayo-La fusión del corazón y la mente, propósito subjetivo de la manifestación. Esto se lleva a cabo en la rueda exotérica, mediante la actividad del tercero y séptimo rayos.

 

3.   La Luna-Cuarto Rayo-La voluntad de ser y conocer, más la fusión del corazón y la mente, resultado del trabajo realizado en la cuarta Jerarquía Creadora bajo la influencia de la energía que produce armonía por medio del conflicto.

 

Respecto a la Luna quisiera llamarles la atención sobre el hecho de que está relacionada con una de las Jerarquías Creadoras, pues la Luna por sí misma ejerce influencias exotéricas sobre el método común de proceder en la rueda de la vida, y en el planeta que ella vela y oculta (Urano en este caso) tenemos la energía esotérica que lleva a esta Jerarquía a la realización subjetiva.

 

Urano imparte actividad innata y espontánea, produce desarrollo evolutivo -natural y espiritual. Es el anhelo de mejorar las condiciones.

 

Júpiter imparte la tendencia inherente de fusionarse, que nada podrá detener, pues promueve el logro inevitable de la síntesis final.

 

La Luna ayuda a crear esas condiciones que conducen a la grandiosa transformación crítica del instinto en intelecto. Esto lo efectúa la Luna, pero Urano lleva a cabo, en la conciencia humana, la gran transferencia de la percepción intelectual en conocimiento intuitivo. Tengan presente que las fuerzas esotéricas se combinan con las fuerzas de los planetas exotéricos u ortodoxos, los cuales no niegan su influencia. Sólo las complementan y dominan. De esta manera se enriquece el hombre, amplía su experiencia y expande su conciencia debido a las nuevas energías; pero en ningún momento se alteran las condiciones y los efectos alcanzados y logrados bajo antiguas influencias. Ellas han determinado su naturaleza y fijado sus cualidades; y son por lo tanto persistentes y energéticas; pero las nuevas y profundas influencias y potencias son las que en el futuro, en la Cruz Fija, condicionarán y motivarán gradual y constantemente todas sus actividades. En lo sucesivo, en vez de hablar de los planetas ortodoxos, cuando tratemos las influencias planetarias, mencionaremos los planetas exotéricos y esotéricos y estableceremos así nuestro vocabulario y palabras explicativas más acordes con la enseñanza interna. En astrología tratamos en todo momento con las energías que producen movimiento y actividad subjetiva y externa; nos ocupamos de los impactos que numerosas fuerzas hacen sobre la expresión de la vida y del propósito humano, planetario y del sistema, y los efectos resultantes. Cuando estos efectos y actividades son puramente objetivos (y bajo esta palabra ubico a todos los acontecimientos y sucesos que ocurren en los tres mundos de la experiencia humana, en los planos físico, astral y mental) tenemos la demostración de la personalidad. Cuando están relacionados conscientemente al mundo de las causas y son el resultado de la “correcta y consciente dirección” del centro emanante, el alma, las fuerzas de la personalidad quedan sometidas a la difusión de las energías del alma, entonces la personalidad o naturaleza forma llega a ser magnética en forma distinta, atrayendo hacia sí las energías de un plano superior y dinámico, que hasta ahora concernían al hombre, el cual ha aprendido a controlar y utilizar. En otros casos, las energías del alma intensifican ciertas fuerzas de la personalidad, y el efecto de los planetas exotéricos es complementado por una firme y constante afluencia de energías provenientes de los planetas esotéricos, que empiezan a tener un dominante efecto esotérico. En Capricornio, por ejemplo, la influencia de Saturno es esotérica y exotérica; en Tauro, Vulcano tiene un efecto esotérico y jerárquico, mientras que en Leo, el Sol rige a los tres -en lo que respecta a la vida exotérica, esotérica y jerárquica. Esto lo estudiaremos más adelante, en esa parte del libro en que consideraremos la constelación de Leo. Las influencias planetarias son inusitadamente potentes en Acuario durante este ciclo mundial, porque, en forma peculiar, es un signo culminante para la mayoría de las personas que van de Aries a Piscis en la Cruz Fija. Son raros y muy pocos los que en el signo Piscis culminan la experiencia de la vida en las tres Cruces, por lo cual llegan a ser Salvadores del mundo. Sólo entonces conocen el aspecto superior del primer rayo, expresándose a través de las actividades de la Muerte. Sin embargo, el conjunto de iniciados del mundo culminan sus experiencias en Acuario y llegan a ser servidores mundiales liberados. En este ciclo dan la espalda al propio progreso y a todo deseo por satisfacer su propia aspiración espiritual, convirtiéndose en portadores del agua de la vida para la humanidad, ingresando así en las filas de la Jerarquía. Quienes llegan a la realización en Piscis y alcanzan una etapa superior en su evolución, pasan a ese centro denominado Shamballa; pero la mayoría de los iniciados y discípulos permanecen apegados al segundo centro, el de la Jerarquía servidora.

 

Acuario es, preeminentemente, un signo de constante movimiento, de actividades cambiantes y de mutaciones periódicas, y el símbolo de este signo expresa este estado de actividades, siendo por lo tanto un signo en que el iniciado domina y comprende la significación de los ciclos. Los resultados de la experiencia del valle (en el lenguaje empleado por los místicos de todas las épocas) y de la cima de la montaña con su visión de luz, están vívidamente representados por el signo. El acuariano puede experimentar profunda depresión, el propio desprecio, o conocer y pasar por la exaltación del alma y la sensación del poder espiritual otorgado por el control que ejerce el alma, conociendo todo como interacción, acción y reacción, necesarias para el progreso y la comprensión. Actúa con la Ley de Acción y Reacción.

 

En Leo, el centro y punto de conciencia del hombre es él mismo; gira sobre sí mismo y su propio eje, siempre vinculado y relacionado consigo mismo, siendo el individuo autocentrado que consagra todos sus pensamientos, tiempo y servicio a su propio bienestar e interés personal. Pero en Acuario, el polo opuesto de Leo y signo de culminación, el hombre se exterioriza; no hay ningún centro o círculo que circunscriba la influencia, sino únicamente dos líneas de energía que se exteriorizan y afluyen de él hacia el mundo de los hombres. El individuo que en Leo es consciente de sí mismo, en Acuario llega a ser servidor consciente, y esto está muy bien expresado en los símbolos de ambos signos. El acuariano se consagra al servicio grupal y al bienestar de la humanidad y, por ejemplo, el acuariano común, en la Cruz Mutable, seria el empleado fiel, el socio y trabajador de alguna firma o empresa, dentro de cuyos límites confina todos sus intereses, y a cuya prosperidad consagra todo lo que posee. En la Cruz Fija, esta dedicación a los demás se trasforma en servicio al mundo.

 

Se dice que Acuario rige el sistema sanguíneo y su circulación. A través de la sangre es distribuida por todo el cuerpo humano la fuerza de la vida. Por lo tanto simboliza la tarea del acuariano liberado que distribuye vida espiritual en el cuarto reino de la naturaleza. Las influencias acuaríanas actúan también como dadoras de vida en otras formas de vida planetaria y en otros reinos de la naturaleza, de los cuales no nos ocuparemos, pues limitaremos nuestra atención a la humanidad.

 

Acuario, como ya se sabe, es uno de los brazos de la Cruz Fija, la cual es, preeminentemente, la Cruz del Discipulado y de las tres iniciaciones mayores, de las que puede decirse que:

 

1.   En Tauro. - El deseo es transmutado en aspiración; la oscuridad es reemplazada por la luz y la iluminación; se abre el ojo del toro, el tercer ojo espiritual u “ojo único” de El Nuevo Testamento. “Si tu ojo es uno, dijo Cristo, todo tu cuerpo estará lleno de luz”. Este ojo único reemplaza a los dos ojos del yo personal. La atención del hombre se enfoca en la realización espiritual. Camina en el Sendero del Discipulado.

 

2.   En Leo. - El hombre autocentrado se trasforma oportunamente en la expresión de la vida del alma y se dedica a realizar la meta espiritual de la impersonalidad. Aquí emprende la preparación para la primera iniciación, recibiéndola en él o bajo este signo si es el ascendente, convirtiéndose en “el León que busca su presa”, el alma que cautiva a la personalidad.

 

3.   En Escorpio. - El discípulo pasa por las pruebas que le permitirán recibir la segunda iniciación, demostrando que la naturaleza de deseos es subyugada y conquistada, que la naturaleza inferior (ascendida al cielo) es capaz de alcanzar la meta en el mundo durante este período, y que desde los cimientos terrenos de Escorpio, la personalidad puede ser probada de tal manera que demuestre su aptitud para prestar el servicio mundial exigido en Acuario. Esto está bellamente expresado en la leyenda de Hércules, el Dios Sol, que vence a la hidra de nueve cabezas o serpiente del deseo, cuando fue forzado a arrodillarse y, desde esa posición de humildad, levantó en vilo a la serpiente y obtuvo la liberación.

 

4.   En Acuario. - Culmina el largo esfuerzo del alma y concluye la experiencia del discípulo en la Cruz Fija. El hombre recibe la tercera iniciación y es liberado del control de la personalidad, recibiendo las dos siguientes iniciaciones en la Cruz Cardinal.

 

A continuación daré los nombres de los Tres Cruces, extraídos de los antiguos archivos y, por lo tanto, difíciles de traducir:

 

1.   La Cruz Mutable-La Cruz de la Experiencia mutable y adquirida. Lugar de la acción y de la reacción, del control kármico y de la respuesta a los impactos que conducen a despertar la conciencia, respecto a la meta inmediata.

 

2.   La Cruz Fija-La Cruz de la Transmutación. El deseo se transforma en aspiración y el egoísmo en altruismo.

 

3.   La Cruz Cardinal-La Cruz de la Trascendencia. La vida de la personalidad, la vida de la forma y la vida planetaria, ya no controlan. El hombre se libera.

 

La sustancia, el océano de la vida, el agua, el símbolo del deseo, y el impulso por encarnar, son transmutados en luz del alma, en sustancia de luz y en anhelo de hollar conscientemente el Sendero de Retorno, más el ansia de prestar servicio. El deseo se desarrolla y enfoca en Tauro cuando el hombre se halla en la Cruz Mutable y progresa alrededor del zodíaco; se reorienta y repolariza en Tauro cuando el hombre ha ascendido a la Cruz Fija, y es abandonado eventualmente en ese signo. En Escorpio, el polo opuesto de Tauro, la personalidad es humillada, lucha con el alma; en este signo, la personalidad “muere en sentido oculto y luego resucita como aire y luz” para convertirse, desde ese momento, en servidora del alma. En Leo, el individuo es consciente de su propia identidad, concentra sus propósitos, aprende las lecciones y la aplicación del egoísmo (porque es uno de los mejores medios para aprender y descubrir que es contrario a las leyes del alma), siendo eventualmente tan castigado por los procesos de la vida, que llega a darse cuenta de la futilidad del propio interés. En Acuario, el hombre es consciente de la belleza de la vida y del interés grupales y de su responsabilidad individual hacia el grupo, empezando a vivir su vida y dedicándose a prestar servicio a la humanidad.

 

Respecto a la conciencia los estudiantes hallarán iluminador estudiar el tema en la siguiente revelación:

 

1.   Conciencia subjetiva latente en Aries.

2.   Conciencia de la dualidad en Géminis.

3.   Conciencia de la masa en Cáncer.

4.   Autoconciencia individual en Leo.

5.   Conciencia equilibrada en Libra.

6.   Conciencia grupal en Acuario.

 

En esta clasificación Podrá apreciarse la diferencia que existe entre astrología exotérica y esotérica. La astrología exotérica trata de las características y las cualidades de la personalidad y de los aspectos de la forma, como también de los acontecimientos, sucesos, circunstancias y el medio ambiente condicionante, que aparecen en el horóscopo personal, indicando que hay control planetario, pero no control solar. La astrología esotérica se ocupa principalmente del desenvolvimiento de la conciencia, de los impactos que a despiertan a los dones peculiares de cualquier signo particular y de la facultad que otorga un rayo y también de la reacción del hombre y su consiguiente enriquecimiento mediante su respuesta a la influencia de un signo, actuando por medio de planetas esotéricos, desde el ángulo de la percepción humanitaria, del discipulado y de la iniciación. Esto básicamente se refiere a sus experiencias desde el ángulo de las tres Cruces, las cuales implican: primero mutación, luego orientación y, finalmente, iniciación. Estas tres Cruces ocuparán un lugar prominente en el delineamiento astrológico.

 

Llegamos ahora a un punto muy interesante en conexión con Acuario. Aparentemente no existe ningún planeta que esté exaltado o “caiga” en este signo. El único afectado es el Sol, cuyo poder disminuye. ¿ Cuál es la significación simbólica de esto? Es la relación que existe entre Acuario y Capricornio, entre la Cruz Fija y la Cruz Cardinal y entre la tercera iniciación y las que le siguen y el punto de equilibrio alcanzado entre Piscis y Capricornio, enfocados en Acuario. No me refiero a la matemática ortodoxa o a las razones astronómicas, pues en realidad dependen de las razones subjetivas y espirituales, las cuales nos conciernen. Uno de los hechos que surgirá en nuestra conciencia al estudiar estas líneas esotéricas, es que todas las indicaciones externas no señalan la verdad, sino únicamente el camino a las realidades subjetivas, de las cuales los hechos externos son sólo símbolos ilusorios. Reflexionen sobre esto y mantengan la mente abierta.

 

Ningún planeta está exaltado ni cae en Acuario, porque el verdadero acuariano -después de la correspondiente experiencia en la Cruz Mutable y en la Cruz Fija- ha llegado a un punto de equilibrio. No está regido por los pares de opuestos sino que utiliza a ambos para fines espirituales. No lo obstaculizan la tierra ni el agua (Capricornio y Piscis); ha superado las pruebas de los procesos de encarnación e iniciación, y permanece libre distribuyendo energía y vida, simbolizadas por las dos líneas onduladas. Es interesante recordar que durante el progreso del alma, en lo que concierne a la humanidad, de los cuatro signos de cada Cruz uno tiene mas importancia que los otros. Cada signo, en cada una de las tres Cruces, está relacionado con uno de los cuatro reinos de la naturaleza, y la preponderante influencia de rayo afluye, por medio del signo, al reino en consideración. En conexión con la humanidad los signos importantes de las tres Cruces son:

 

a.   La Cruz Mutable               Piscis.

b.   La Cruz Fija                      Escorpio.

c.   La Cruz Cardinal              Capricornio.

 

En Acuario, el iniciado lleva a su consumación todo lo adquirido en Leo mediante la influencia del Sol, porque, en lo que concierne a la humanidad, existe en este signo una condición excepcional, pues el Sol rige toda expresión -exotérica, esotérica y jerárquica. Rige a la personalidad, al alma y a la cuarta Jerarquía Creadora. De allí que el Sol (físico) aminore su poder en Acuario. Al recibir la tercera iniciación la luz de la personalidad se “extingue”, o es atenuada por la luz del Sol subjetivo, influyendo al alma. Aquí hay mucho para reflexionar, pero muy poco puede indicarse directamente, pues el curioso hecho de este triple control, ejercido por un planeta, constituye uno de los misterios de la iniciación. Está vinculado a la relación que existe entre Leo y Acuario, porque lo inusitado de Leo es que tiene todas sus influencias regentes concentradas por intermedio de un planeta. Leo indica la cumbre de la realización del alma humana. Nos inclinamos a creer que la iniciación y la liberación constituyen la realización del reino humano y el logro de la humanidad, pero no es así. Iniciación es la realización y el éxito obtenido por el alma que, finalmente, ha logrado dominar a la personalidad y manifestar su verdadera naturaleza y carácter, a pesar del personalismo y del antagonismo del ser humano, empeñado en llevar a cabo sus propios propósitos. Literalmente constituye la realización de ciertos objetivos deseados, para cuyo logro los entes del quinto reino de la naturaleza han trabajado durante eones y expresan el fin de la tarea, del sacrificio y servicio planetarios obligatorios. Esta realización culmina en la tercera iniciación y de allí en adelante, por propia elección y como alma, el hombre emancipado y libre sirve en el plano físico, consciente de la intención y del propósito.

 

Los decanatos de Acuario están regidos (según Alan Leo) por Saturno, Mercurio y Venus, y el efecto que producirán ya comienza a vislumbrarse en los asuntos humanos y condiciones mundiales. Saturno es el planeta del discipulado y de la oportunidad; está hoy extremadamente activo, presentando al discípulo mundial esas situaciones y crisis difíciles que demandarán una libre elección, discriminación precursora, respuesta inteligente y correcta decisión, produciendo así la destrucción de lo que obstaculiza, sin abandonar los verdaderos valores de los cuales puede ser consciente la humanidad. El discípulo individual ha enfrentado siempre estas circunstancias condicionantes y liberadoras, y la humanidad se encuentra hoy en la misma situación. Nos hallamos ante el portal del nuevo mundo, de la nueva era y sus nuevos ideales, cultura y civilización.

 

Saturno, que nos ha ofrecido la oportunidad y proporcionado la elección para producir los cambios necesarios y destruir lo que impide la libre expresión del alma, se aparta oportunamente a fin de permitir que Su gran Hermano, Mercurio, arroje sobre la situación la luz del alma -intuitiva e iluminadora-, para poder interpretar por medio de nuestras mentes iluminadas, el significado de los acontecimientos, relacionando lo viejo con lo nuevo y el pasado con el futuro, mediante la luz del presente.

 

De aquí la utilidad subjetiva de la actual tendencia general hacia los procesos de la meditación que capacitan para ser “impresionados desde lo alto” (entendido técnicamente) e iluminados por la luz del alma.

 

Entonces, cuando haya terminado la tarea de Saturno y de Mercurio durante el tercer decanato, Venus, la unión del corazón y de la mente, introducirá la tan esperada era de amor-sabiduría, de hermandad y de expresadas relaciones fraternales. Oportunidad, Iluminación, Hermandad son los dones que Shamballa proyecta conferir al género humano durante la era acuariana, siempre que los hombres se preparen para ello, los acepten y utilicen. Sólo el futuro pondrá en claro la reacción del hombre.

 

Según otros astrólogos, los tres decanatos están regidos por Venus, Mercurio y la Luna. Podrán observar aquí la relación entre la astrología y la rueda de la vida normal o revertida. La Luna toma aquí el lugar de Saturno. ocultando al planeta Urano. En este caso, Urano, el planeta oculto, representa la ciencia exotérica que penetra en el aspecto oculto de la vida de la forma y tenemos el período en que el hombre no está suficientemente alerta ni consciente para aprovechar la oportunidad y aplicarla a los fines esotéricos o del alma, pero puede identificarse con los aspectos más avanzados de la forma. La energía que produce oportunidad, iluminación y amor fraternal, tal como se expresa y se logra en la Cruz Fija, se demuestra en la Cruz Mutable o Común, como dificultad, mente voluble y versátil (inestable y oscura) y como sexo.

 

Esto aparece nítidamente en las palabras dirigidas al hombre en la Cruz Mutable cuando atraviesa un ciclo acuariano. Dichas palabras son: “Y el Verbo dijo: que rija el deseo en la forma”, porque el deseo se convierte en adquisición de conocimiento, y el conocimiento de lo que está oculto en cualquier etapa del sendero de evolución relaciona al individuo con Urano. Cuando el hombre se halla en la Cruz Fija surgen las palabras: “Soy el agua de la vida vertida para los hombres sedientos”. Las implicaciones son tan claras que el tema no necesita mayor explicación ni elucidación.

 

Ahora consideraremos más extensamente a Capricornio. Los tres estudios sobre Piscis, Acuario y Capricornio serán algo más extensos que los anteriores, porque he venido preparando la base para lo que diré sobre el quinto punto: las tres Cruces. Extraeremos ciertas consideraciones en conexión con ellas, que serán de valor; Piscis forma parte de la Cruz Mutable, Acuario de la Cruz Fija y Capricornio de la Cruz Cardinal, por lo tanto, no es necesario repetir detalladamente lo que he dicho al ocuparme de otros signos. Los tres son signos de comienzo o de final, de acuerdo al estado de la rueda de la vida. También resumen e inician las actividades de los otros nueve signos que son fundamental y estrictamente signos humanos, y sintetizan los resultados de la experiencia adquirida en las tres Cruces.

 

Ahora podemos encarar en forma rápida esta tesis respecto a las implicaciones filosóficas de la Gran Rueda del Zodíaco porque en este punto puedo dejar lo que resta por decir sobre las tres Cruces, hasta que lleguemos a la parte VI, donde habrá muchas cosas interesantes que señalar. Y las he tratado en forma algo extensa cuando se estudiaron estos tres primeros signos de la rueda del zodíaco, al girar de Aries a Tauro, vía Piscis. Cada uno de estos tres signos se halla en una de las cruces y constituyen en sí y en sus relaciones, una completa unidad. Resulta interesante observar que cada uno de ellos representa el comienzo (en la Cruz Mutable) o la culminación (en la Cruz Fija). Cuando representan el comienzo, tenemos:

 

1.   Aries         ler. Aspecto                 Movimiento externo hacia la encarnación

latente.                         Voluntad de manifestarse.

Experiencia en la Cruz Cardinal.

 

2.   Piscis         2do. Aspecto               Deseo de existir en la forma.

latente                         El amor o deseo por las cosas materiales.

Mutación constante.

Experiencia en la Cruz Mutable o Común.

 

3.   Acuario     3er. Aspecto               Consagración al yo inferior.

latente                        Egoísmo.

                                                                      Experiencia sobre la Cruz Fija.

 

Cuando estos tres signos constituyen el final del ciclo de expresión en la rueda revertida, tenemos:

 

1.   Acuario     3er. Aspecto                Consagración al servicio del Todo.

expresado                   Muerte o negación de todo egoísmo personal.

Culminación de la experiencia en la Cruz Fija.

 

2.   Piscis         2do. Aspecto               Surgimiento de un salvador del mundo.

expresado                   Muerte de todo deseo y amor separatista, incluso el

anhelo y aspiración espirituales.

Culminación de la experiencia en la Cruz Mutable.

 

3.   Aries         ler. Aspecto                 Aparición de la voluntad de colaborar con el Plan.

expresado                   Muerte de la propia voluntad.

                                                                      Culminación de la experiencia en la Cruz Cardinal.

 

La misma consideración fundamental aplicada a las tres Cruces puede aplicarse a Géminis, Tauro y Aries o la inversa, a Aries, Tauro y Géminis, recordando siempre que la Cruz Mutable rige la rueda en el proceso común y la Cruz Fija en el progreso invertido, durante el discipulado. La Cruz Cardinal rige en realidad ambos procesos; pero esto sólo es comprendido cuando ha tenido lugar la iniciación:

 

1.   Aries - Rige el Sendero del Discipulado. Voluntad de retornar al Origen. Determinación para lograr la liberación. La causa originante de los cambios en las Cruces Fija y Mutable.

 

2.   Tauro - Deseo de vencer al deseo. Anhelo de liberarse. Transmutación del deseo en amor.

 

3.   Géminis - La fusión de los opuestos; el trabajo inteligente de la unificación; síntesis.

 

En la rueda común estos signos otorgan:

 

1.   Géminis - Experiencia de los pares de opuestos. Dualidad pronunciada y separatista. Interacción entre los gemelos: La naturaleza del alma y de la forma.

 

2.   Tauro - El reenfoque de los deseos inferiores antes de dar otra vuelta en la Gran Rueda, tratando de satisfacer a la personalidad. El Hijo Pródigo viaja hacia un país lejano.

 

3.   Aries - Nuevamente el principio y el fin.

 

Debe recordarse que Aries es, definidamente, esa divina manifestación a la que el Cristo se refirió cuando dijo: “Soy el Alfa y el Omega, el principio y el fin.” No obstante, su significado sólo puede ser captado cuando las experiencias en la Cruz Mutable y en la Cruz Fija han sido trascendidas y conscientemente se asciende a la Cruz Cardinal después de la tercera iniciación, “la rueda que gira sobre sí misma y va rodando de norte a sur y luego de este a oeste a medida que progresa y lo realiza en un instante”. Ésta es una forma simbólica de expresar la actividad unida de todos los estados de conciencia logrados en las dos primeras ruedas, proporcionados al iniciado por la experiencia de la vida durante muchas rondas en el zodíaco; también significa ese tipo de conciencia que trasciende la del Cristo Mismo, para el cual el Cristo y el Buddha se están preparando. La experiencia en la Cruz Cardinal (concerniente al desenvolvimiento cósmico) trasciende toda conciencia posible adquirida en las otras dos cruces y para lo cual han preparado al iniciado. Podría decirse que:

 

1.   La Cruz Mutable, a su debido tiempo y cuando se han asimilado sus lecciones, otorga conciencia planetaria.

 

2.   La Cruz Fija otorga conciencia del sistema.

 

3.   La Cruz Cardinal otorga conciencia cósmica.

 

CAPRICORNIO, LA CABRA

 

Éste es uno de los signos más difíciles de explicar porque, como bien saben, es el más misterioso de los doce. Es el signo de la cabra que busca su sustento en los lugares más rocosos y áridos del mundo, y por lo tanto relaciona al hombre con el reino mineral. También es el signo de los Cocodrilos, que viven en el agua y en la tierra; espiritualmente es el signo del Unicornio, “la bestia que lucha y triunfa”, de las antiguas mitologías. De acuerdo al simbolismo de estos animales, el signo nos da un cuadro completo del hombre, con sus pies en la tierra, corriendo libremente y ascendiendo las cumbres de la ambición mundana o de la aspiración espiritual, en busca de lo que él comprende (en un momento dado) que es su mayor necesidad. Como la cabra, Capricornio, es el hombre terreno, humano y codicioso, que trata de satisfacer el deseo, o el aspirante egoísta que trata de satisfacer su aspiración. Este signo representa al hombre como un animal ambicioso, en dos sentidos de la palabra: en las primeras etapas de la Cruz Mutable, el hombre, la mezcla del deseo (agua) y de la naturaleza animal (tierra), y en la rueda revertida, el hombre, la fusión del alma y la forma. También nos proporciona un cuadro del iniciado triunfante, el “Unicornio de Dios”, el símbolo del Unicornio con su único cuerno protuberante sobre el testuz, semejante a una lanza, en vez de los dos cuernos de la cabra.

 

Resulta interesante estudiar los tres signos simbolizados por animales con cuernos. Aries, el carnero con los cuernos vueltos hacia abajo, significa la venida a la manifestación, el ciclo involutivo y de experiencia en la Cruz Cardinal, cuando expresa la voluntad de Dios de manifestarse. Tauro, los cuernos del toro vueltos hacia arriba, sobre un círculo, representa el impulso del hombre, el Toro de Dios, hacia la meta de la iluminación y la liberación del alma, y los dos cuernos (dualidad) protegiendo el “ojo de la luz” en el centro del testuz del toro, el “ojo uno” de El Nuevo Testamento, que “llena de luz a todo el cuerpo”. Luego Capricornio, la cabra, relacionado particular y estrechamente a Aries, oculta (como un velo esotérico) el simbolismo del Unicornio, donde los dos cuernos y el ojo único se fusionan, y está representado por el largo y derecho cuerno del Unicornio en el centro del testuz.

 

Detrás de todo esto se halla el misterio dual de Leo, porque Leo -en lo que a la humanidad concierne- es la clave o el indicio de todo el zodíaco, y esta constelación encierra dos grandes misterios:

 

1.   El misterio de la Esfinge, conectado con la relación que existe entre Leo y Virgo, y ligado al secreto de los Ángeles Solares. No es el misterio del alma y la forma, sino el de la mente inferior y la superior y su mutua relación.

 

2.   El misterio del León y el Unicornio. Una antigua canción de cuna encierra este secreto, y se refiere a que “el León y el Unicornio fueron a la Ciudad”, y esto contiene peculiarmente el secreto de la iniciación y de la ascensión del ser humano hasta el portal donde se lo admite que entre en la Jerarquía, y también la “elevación mística” para lo cual la Masonería posee la clave. Esto tiene que ver con el surgimiento de la conciencia del iniciado (nueva y centralizada) y la derrota del rey de los animales (la personalidad) lo cual conduce a que la conciencia grupal y mundial, el altruismo y la iluminación, triunfen sobre la autoconciencia y el egoísmo. La verdadera versión de este antiguo mito, dice que el rey de los animales es cegado y muerto, porque el cuerpo del Unicornio le atravesó el ojo y el corazón.

 

El símbolo de este signo es intencionalmente indescifrable. A veces se lo llama la “Signatura de Dios” y no trataré de interpretarlo, en parte porque nunca ha sido trazado correctamente, y por otra porque su delineamiento correcto y la capacidad del iniciado para descifrarlo produce una afluencia de fuerza que no sería deseable, excepto después de la debida preparación y comprensión. Es mucho más potente que el pentágono, y deja al iniciado “sin protección”.

 

En un antiguo tratado astrológico, que nunca vio la luz del día, pero que será descubierto a su debido tiempo, está descrita la relación que existe entre los animales cornúpetos del zodíaco:

 

“El Carnero, la víctima propiciatoria y la Cabra sagrada, son Tres en Uno y Uno en Tres. El Carnero se convierte en el segundo y el segundo en el tercero. El Carnero engendra y fertiliza todo; la Víctima propiciatoria en el desierto, que todo lo redime; la Cabra sagrada que se fusiona en el Unicornio, levantando, ensartada en el dorado cuerno, a la forma vencida -en esto se halla oculto el misterio.”

 

Evidentemente los tres signos cornúpetos ocultan tres misterios:

 

El misterio de Dios,                 el Padre                       La Creación

 

El misterio de Dios,                 el Hijo                         La Redención

 

El misterio de Dios,                 el Espíritu Santo           La liberación

 

También se podría decir que la Voluntad del aspecto Padre, manifestándose por medio de Aries, rige a Shamballa; el amoroso deseo del Hijo es atraído hacia la Jerarquía, y la actividad penetrante e inteligente del Espíritu Santo anima ese centro de vida divina denominado humanidad. Por lo tanto tenemos:

           

Shamballa                    Jerarquía                      Humanidad

Voluntad                     Amor                           Inteligencia

Aries                           Tauro                          Capricornio

 

Tanto en sus aspectos superiores como en los inferiores estos signos guardan el secreto del “cuerno de la lucha y el cuerno de la abundancia, sometidos y cuidados por el Cuerno de la Vida”. Un antiguo proverbio dice: “El Carnero -cuando se ha convertido en la Víctima propiciatoria, ha buscado la iluminación como el Toro de Dios y ha trepado a la cumbre de la montaña a semejanza de la cabra- cambia así su forma por el Unicornio. Grande es la clave oculta”. Ampliando algo más el simbolismo podría decirse que:

 

1.   El Carnero conduce a la vida creadora en la Tierra y a la oscuridad de la materia. Éste es el azul de media noche.

 

2.   El Toro conduce a los lugares de deseo en busca de “la satisfacción iracunda”. El rojo de la codicia y la ira, se cambia oportunamente en la luz dorada de la iluminación.

 

3.   La cabra conduce por caminos áridos en busca de alimento y agua, “la necesidad de verde”; pero la Cabra es también capaz de ascender hasta la cumbre de la montaña.

 

Ésta es la experiencia en la Cruz Mutable en lo que concierne a estos tres signos. Y en la Cruz Fija:

 

1.   El Carnero se transforma oportunamente en la Víctima propiciatoria y la Voluntad de Dios en el Amor, y así demuestra la salvación.

 

2.   El Toro se transforma en el que otorga luz, y la oscuridad del primer ciclo es iluminada por el Toro.

 

3.   La Cabra se transforme en el Unicornio, conduciendo a la victoria. El Cocodrilo, la Cabra y el Unicornio, representan tres etapas del desenvolvimiento del hombre.

 

Aries, Tauro y Capricornio son los grandes transformadores bajo el gran Plan creador. Son de naturaleza catalítica. Cada uno abre la puerta que conduce a uno de los tres centros divinos de expresión, que son los símbolos en el cuerpo del Logos planetario de los tres centros superiores del hombre, el coronario, el cardíaco y el laríngeo:

 

Aries. Abre la puerta que conduce a Shamballa, cuando se pasa por las experiencias de Tauro y Capricornio.

 

Tauro. Abre la puerta que conduce a la Jerarquía, cuando es comprendida la significación de Géminis y Leo, y pueden ser recibidas las dos primeras iniciaciones.

 

Capricornio. Abre la puerta que conduce a la Jerarquía, en un aspecto más elevado, cuando pueden ser recibidas las tres últimas iniciaciones y es comprendida la significación de Escorpio y Virgo.

 

En estos signos y sus relaciones sobre la Cruz Fija reside oculto el misterio de Makara y de los Cocodrilos.

 

Las notas clave de este signo indican un proceso de cristalización. La facultad de concretar de Capricornio puede ser considerada de varias maneras.

 

Primero, Capricornio es un signo terrestre, y expresa el punto más denso de materialización concreta de que es capaz el alma humana. El hombre es entonces “de la tierra, terrestre”, y lo que El Nuevo Testamento llama “el primer Adán”. En este sentido Capricornio contiene en sí mismo la simiente de la muerte y del fin -la muerte final, que oportunamente tiene lugar en Piscis. Reflexionen sobre esto. Cuando la cristalización ha llegado a cierto grado de densidad y obtenido lo que se denomina dureza, es destruida y desintegrada fácilmente, y el hombre nacido en Capricornio lleva a cabo su propia destrucción, lo cual se debe a su naturaleza fundamentalmente materialista y a los “golpes del destino”, que son la actuación de la ley del karma. Una y otra vez se logra cierto grado de concreción, para sufrir nuevamente la destrucción, previa a la liberación de la vida y a la reconstrucción de la forma.

 

Segundo. Capricornio es siempre el signo de la finalización, y su símbolo es frecuentemente (aunque no siempre) la cima de la montaña, porque marca el punto más allá del cual no se puede ascender, en algún ciclo determinado de vida. Por eso Capricornio es el signo que esotéricamente ha sido denominado “detención periódica”. El progreso llega a ser imposible bajo las formas existentes y debe descender al valle del dolor, de la desesperación y la muerte, antes de iniciar un nuevo intento de escalar las cumbres. El intento actual de trepar al monte Everest es asombrosamente simbólico, y la Jerarquía lo observa con mucho interés, porque en este esfuerzo vemos el intento de la humanidad por llegar a la cumbre de la montaña, cuya cima, hasta ahora, vio frustrado todo esfuerzo. Ésta es una cuestión de gran importancia e interés, pero cuando la humanidad emerja a la luz y a la relativa gloria de la nueva civilización, conquistará al mismo tiempo la última cima. Lo que representa el más denso materialismo y la culminación de la grandeza terrena permanecerá, pero estará bajo los pies de la humanidad.

 

Tercero, Capricornio, como consecuencia de lo anterior, es el signo donde se inaugura un nuevo ciclo de esfuerzo, en lo que respecta al hombre común o al iniciado. Esfuerzo, tensión, lucha y contienda, contra las fuerzas naturales del bajo mundo, o las difíciles condiciones vinculadas a las pruebas del discipulado o la iniciación, son las características de la experiencia en Capricornio.

 

Quizás algunos sepan que antiguamente sólo había diez signos, y en esa época Capricornio marcaba el fin de la rueda zodiacal, y no como lo hace ahora Piscis. Los signos Acuario y Piscis no fueron incorporados a los signos por la simple y llana razón de que la humanidad no podía responder a sus influencias peculiares, pues los vehículos de contacto y el mecanismo de respuesta no estaban adecuadamente desarrollados. Originalmente había ocho signos, luego diez y ahora doce:

 

1.   En los días lemurianos, durante el período primitivo del hombre animal y antes de aparecer la humanidad sobre la Tierra, en el período intermedio de desarrollo, ocho signos ejercían influencia en el planeta y en los reinos de la naturaleza que existían en él. No había respuesta a las influencias de Leo y Virgo. El misterio de la Esfinge no existía, y ambos signos no formaban parte de la rueda zodiacal. Después tuvo lugar la individualización, la simiente crística fue plantada en el hombre y estos dos signos empezaron a ejercer influencia sobre la humanidad, influencia que fue reconocida gradualmente, y el zodíaco contó con diez signos. Dominaba la Cruz Mutable, que entonces era la Tau, pues no estaba Piscis, y sólo Géminis, Virgo y Sagitario eran evidentes. El círculo de experiencia estaba marcado de Aries a Capricornio.

 

2.   En los días atlantes, el hombre había llegado a responder en tal forma a las influencias planetaria y solar, que fue abierta la puerta de la iniciación para la experiencia jerárquica, y se agregaron dos signos más. Estos dos signos eran las analogías superiores de Leo y Virgo, y los polos opuestos de estos dos fueron: Acuario y Piscis. Sus influencias llegaron a ser activas y efectivas, y formaron parte de la rueda zodiacal, porque el hombre empezó a responder a sus potencias. Entonces la Cruz Fija pudo actuar esotéricamente en la vida de la humanidad, y tuvo lugar la primera reversión de la rueda en la vida de los hombres evolucionados de la época. Esta reversión fue la verdadera causa de la gran contienda o batalla entre los Señores de la Faz Oscura (como se los denomina en La Doctrina Secreta) y los Señores de la Luz -contienda que aún persiste. Entonces algunos hombres alcanzaron la etapa del discipulado, en la cual pudieron ascender conscientemente a la Cruz Fija y prepararse para una iniciación mayor. Contra esto lucharon las fuerzas del materialismo y de la obstrucción (como a veces se las denomina) librando la batalla en el signo de Escorpio.

 

3.   Hoy, en la época Aria, se desarrolla un conflicto similar en una vuelta más alta de la espiral. La razón consiste en que algunos discípulos e iniciados del mundo, han alcanzado cierto grado de desenvolvimiento y se están preparando para ascender a la Cruz Cardinal y recibir algunas de las iniciaciones superiores. El conflicto se libra entre la humanidad (controlada por los Señores del Materialismo) y la Jerarquía (controlada por las fuerzas de la Luz y del Amor), y ante nuestros ojos se está librando la batalla. Las influencias de los doce signos del zodíaco (particularmente siete de ellos) están implicadas hoy, y los hombres de todos los tipos y rayos responden a esas influencias, y en una forma u otra están implicados en el asunto.

 

Observarán, por lo tanto, que si las fuerzas concentradas de la Cruz Cardinal son ahora definidamente poderosas -y lo son- la batalla es terrible porque:

 

1.   La humanidad como un todo se halla en tal estado de convulsión debido a que debe dar el gran paso adelante en el desenvolvimiento de la autoconciencia y también expresar el sentido de responsabilidad, que es el primer florecimiento y fructificación de la percepción autoconciente. Este hecho es responsable de arrastrar al conflicto, en forma peculiar y pronunciada, a las fuerzas de Cáncer (de naturaleza involutiva), de Leo (que concierne a la individualización) y de Géminis (que expresa la dualidad esencial del hombre). Por eso tenemos hoy la actividad de la conciencia de la masa en Cáncer que indica la actividad de la Cruz Cardinal en la etapa involutiva; la autoconciencia en el hombre, manifestada en Leo, y el signo más humano de todos que indica la Cruz Fija; y Géminis, que proporciona el sentido de la naturaleza dual del hombre -humana y divina-, constituyen, la meta de la experiencia consciente en la Cruz Mutable. En consecuencia, tenemos ahora un signo en cada una de las tres cruces, particularmente activo, influyendo a las masas de hombres de todas partes. Un breve estudio de las condiciones del mundo, en lo que al hombre concierne, lo comprobará.

 

2.   En la actualidad, los discípulos del mundo y la humanidad avanzada se hallan igualmente en un estado similar de convulsión. Están pasando pruebas y experiencias antes de dar un paso mayor, en algunos casos consistirá en recibir la primera iniciación y en otros la segunda. Esto es producido y traído por las fuerzas de Tauro, Leo y Escorpio y también por la compenetrante influencia general de Géminis. Tenemos aquí tres signos, en la Cruz Fija y uno en la Cruz Mutable condicionando y afectando a los discípulos del mundo, de extraordinaria importancia y potencia en la actualidad, debido a la etapa de evolución y a la sensibilidad de los discípulos e iniciados del mundo.

 

3.   Los iniciados, a su vez, están siendo sometidos a los impactos de las energías procedente de Escorpio, Capricornio y Piscis -afluencia de fuerza proveniente de cada una de las tres Cruces. Estas tres fuerzas capacitan al iniciado para recibir la tercera iniciación.

 

Será interesante observar que el promedio de la humanidad está, por lo tanto, sujeta a la influencia de los tres signos mayores, y condicionada en la actualidad por la potencia que llega de cada una de las tres cruces, presentando a los hombres la responsabilidad de elección y evocando su libre albedrío, su tendencia hacia la autodeterminación y su firme decisión en esta época de crisis mundial. Observarán que los discípulos del mundo están relacionados con las masas por su respuesta a la influencia que emana de Géminis y entre sí, a través de Escorpio, lo cual les otorga la capacidad de responder a las pruebas y al sentido de visión (mediante el ojo iluminado de Tauro) y de emplear el poder de la individualidad por medio de una personalidad evolucionada, mediante la potencia de Leo. Los iniciados están relacionados con los discípulos del mundo a través de la constelación de Escorpio, con el centro jerárquico por medio de Capricornio y con la masa, a través de Piscis, el signo de los Salvadores del mundo,

 

Por lo tanto, siete constelaciones se hallan en predominante y estrecha combinación en el actual momento de crisis, siendo responsables de los asuntos mundiales, tal como existen hoy:

 

 Cáncer            La Cruz Cardinal. “Ambas puertas están abiertas de par en par

Capricornio

 

Tauro       

Leo                  La Cruz Fija. “Los Discípulos dominan el mundo.”

Escorpio     

 

Géminis            La Cruz Mutable. “La salvación del mundo es hoy posible

Piscis

 

Los regentes planetarios exotéricos y esotéricos de Capricornio son los mismos, y Saturno que rige el curso del hombre en este signo, no importa si se halla en la rueda común o revertida, o si está en la Cruz Mutable o en la Cruz Fija. Cuando ha recibido la tercera iniciación y puede ascender conscientemente a la Cruz Cardinal, se libera, del dominio de Saturno y queda bajo la influencia de Venus, regente de la Jerarquía, la de los Cocodrilos. Si consultamos la enumeración dada lo demostrará. Técnicamente cuando un hombre está en la Cruz Cardinal, comprende claramente la significación del propósito y las potencialidades de las Jerarquías Creadoras, que le abren de par en par las puertas a todas Ellas. En la Cruz Mutable y en la Cruz Fija tenemos el llamado rayo verde, controlando no sólo las obligaciones kármicas en la vida cotidiana en el sendero de evolución, sino también las experiencias y los procesos evolutivos. La razón reside en que Capricornio es un signo terrestre y los rayos tercero y quinto actúan preeminentemente por medio de este signo, personificando al tercer aspecto mayor de la divinidad, la inteligencia activa, además de su poder subsidiario, el quinto rayo de la mente, los cuales a través de Capricornio, afluyen a Saturno y a Venus, llegando así a nuestro planeta, la Tierra. De los cuatro Señores del Karma, Saturno es el más poderoso y obliga al hombre a enfrentar el pasado y a prepararse, en el presente, para el futuro. Tal es la intención y propósito de la oportunidad kármica. Desde cierto ángulo, Saturno puede ser considerado el Planetario Morador en el Umbral, pues toda la humanidad debe enfrentar a ese Morador y también al Ángel de la Presencia, y al hacerlo descubrirá que el Morador y el Ángel constituyen esa compleja dualidad que es la familia humana. Saturno lo hace posible, debido a una relación peculiar con el signo de Géminis. El hombre individual descubre esto y enfrenta los dos extremos mientras está en Capricornio; la cuarta y quinta Jerarquía hacen lo mismo en Libra.

 

Por lo tanto, a través de Saturno y Venus, Capricornio se conecta con Libra y también con Géminis y Tauro; estas cuatro constelaciones -Tauro, Géminis, Libra y Capricornio- constituyen un poderoso cuaternario de energías, produciendo entre ellas esas condiciones y situaciones que permitirán al iniciado demostrar su preparación y capacidad para la iniciación. Se las denomina “Los Guardianes de los Cuatro Secretos”

 

Tauro - Guarda el secreto de la Luz y confiere iluminación al iniciado.

 

Géminis - Guarda el misterio o secreto de la dualidad y otorga al iniciado una palabra que conduce a la fusión de los pares de opuestos mayores.

 

Libra - Guarda el secreto de la estabilidad, del equilibrio y, finalmente, pronuncia la palabra que libera al iniciado del poder de los Señores del Karma.

 

Capricornio - Guarda el secreto del alma misma, y lo revela al iniciado en el momento de recibir la tercera iniciación. Esto se denomina a veces el “secreto de la Gloria oculta”.

 

Por intermedio de otros regentes planetarios, mediante los cuales actúan los rayos tercero y quinto, Capricornio está conectado con otras constelaciones además de las cuatro mencionadas; pero para nuestro propósito éstas son las más importantes. Los estudiantes pueden deducir, si lo desean, cuáles son las restantes energías entrelazadas, relacionando los rayos, los regentes planetarios y las constelaciones y consultando las clasificaciones ya dadas. El tema, sin embargo, es muy confuso para el principiante, por eso me ocupo primeramente de la filosofía y del simbolismo de los signos, a fin de familiarizarlo con el esquema general y el amplio entrelazamiento universal.

 

Los rayos tercero y quinto están peculiarmente activos en el Sendero del Discipulado, así como los rayos sexto y cuarto dominan en el Sendero de Evolución y los rayos primero y séptimo en el sendero de la iniciación. Como bien saben, el segundo rayo controla y domina a los demás rayos:

 

Sendero           Rayos              Planetas                      Constelaciones

Evolución         6to. y 4to         Marte. Mercurio          Aries. Géminis. Cáncer. Virgo.

Escorpio.

Discipulado      3ro. y 5to         Venus. Saturno            Géminis. Sagitario. Capricornio.

 

Iniciación         1ro. y 7mo       Vulcano. Urano           Tauro. Libra. Piscis.Plutón    

 

En esta clasificación observarán uno o dos puntos interesantes, que deberán ser cuidadosamente considerados por todos los astrólogos después de determinar en una de sus tres divisiones, el lugar aproximado del sujeto en el sendero de evolución. Primero, la constelación de Géminis aparece dos veces, debido a su estrecha conexión con la cuarta Jerarquía Creadora. Segundo, durante el período de la Cruz Mutable, cinco constelaciones tienen que ver con la experiencia del hombre en el sendero de la vida diaria, de los constantes renacimientos y de la dificultad kármica. Cuatro de ellas conducen a Escorpio, donde se produce la reversión de la rueda. Tercero, en el Sendero del Discipulado tres constelaciones controlan y conducen a la actividad en Capricornio, siendo posible en ese período recibir la iniciación. Cuarto, en el Sendero de Iniciación la actividad de la tres Cruces se siente simultáneamente por intermedio de los “poderes liberados” de Tauro, Libra y Piscis. Observarán que la influencia de primer rayo, expresada a través de Plutón y Vulcano, se siente únicamente en forma positiva en el Sendero del Discipulado. Esta potencia de primer rayo sólo últimamente la ha experimentado la entera humanidad cuando se acercaba a la etapa del discípulo mundial, y un vasto número de individuos entró en los Senderos del Discipulado y de Probación. De ahí el reciente descubrimiento de Plutón y el poder percibido de Vulcano, velado por la potencia de Mercurio y oculto detrás de este planeta.

 

Las influencias y potencias de segundo rayo están continuamente presentes, y se proyectan en nuestra vida y esfera planetaria vía el Sol (que vela un planeta oculto) y Júpiter, los cuales arrastran las fuerzas de Leo, Sagitario, Piscis, Acuario y Virgo a nuestro planeta, y, a través de él, a todos sus reinos de la naturaleza.

 

De los puntos mencionados pueden obtenerse indicios respecto a las fuerzas entrelazadas de las doce constelaciones, al afluir a todos los reinos de la naturaleza y a través de ellos, trayendo no sólo sus propias potencias individuales, sino también la de los siete rayos, enfocadas a través de los planetas sagrados y no sagrados -las Vidas planetarias descubiertas y por descubrir. Esotéricamente se ha dicho que al iniciado se le otorga una visión de estos poderes y de sus numerosas líneas onduladas (vistas como ríos y corrientes de luz) desde la cima de la montaña de Capricornio, cuando se ha alcanzado esa cumbre. Esta visión aparece ante los ojos del asombrado discípulo en la iniciación de la Transfiguración. Las grandes experiencias en las cumbres de las distintas montañas relatadas en la Biblia, tienen que ver con Capricornio. Moisés, el Dador de la Ley en el Monte Sinaí, es Saturno en Capricornio, imponiendo al pueblo la ley del karma. Tenemos aquí un indicio sobre la significación del pueblo judío como centro de distribución del karma. Mediten sobre las palabras: “centro de distribución del karma”. El monte de la Transfiguración en El Nuevo Testamento es Venus en Capricornio, cuando el amor, la mente y la voluntad se unen en la persona de Cristo, “siendo transfigurado” ante todos los hombres. Al mismo tiempo tuvo la Visión del Padre y lo que debía hacer cuando “fuera a Jerusalén”, el lugar de la muerte y la ciudad de la paz. Este Jerusalén es Piscis. En Acuario, Cristo puso a sus discípulos en contacto con el “hombre que lleva un cántaro de agua”, Acuario, y en el aposento alto los indujo a la unión y a la unidad bajo el simbolismo de la cena de la comunión. La humanidad se está preparando hoy para esa cena, como hemos visto al estudiar la última constelación.

 

El significado astrológico de El Nuevo Testamento es aún poco comprendido. El Cristo nació en Capricornio, cumplió la ley bajo Saturno, inició la era de la hermandad inteligente bajo Venus y es el perfecto ejemplo del iniciado capricorniano, que llega a ser el servidor del mundo en Acuario y el Salvador del mundo en Piscis, completando así la ronda del zodíaco y capacitándose para poder exclamar triunfalmente en Piscis: “Consumado es”.

 

El polo opuesto de Capricornio es Cáncer y, como ya se ha enseñado, ambos signos son los dos grandes portales del zodíaco -uno abre la puerta a la encarnación, a la vida de la masa y a la experiencia humana, y el otro, a la vida del espíritu, a la vida del reino de Dios, vida y propósito de la Jerarquía de nuestro planeta. Cáncer permite que el alma entre en el centro mundial llamada humanidad; Capricornio permite que el alma participe conscientemente de la vida de ese centro mundial que denominamos Jerarquía; Libra permite que el alma entre en el centro mundial que llamamos Shamballa, por ser el polo opuesto de Aries, lugar de los comienzos. Libra manifiesta el perfecto equilibrio del espíritu y la materia, unidos al principio en Aries. Estos equilibrios y relación de los grandes opuestos, espíritu y materia, están simbolizados por la situación en que se halla la personalidad al equilibrar los pares de opuestos en el plano astral y descubrir entre ellos el “estrecho sendero del filo de la navaja”, que lleva al hombre al reino del alma. Cuando el hombre pasa repetidas veces alrededor del zodíaco, como comúnmente sucede, continua y conscientemente entra a la vida en Cáncer, constelación en la cual se aplica y administra la ley del renacimiento. Pero únicamente en el zodíaco revertido, el hombre aprende a pasar, con análogo propósito consciente, a través de la puerta en Capricornio. Cinco veces debe pasar a través de esa puerta con la conciencia plenamente despierta, y estos cinco acontecimientos frecuentemente se denominan las cinco iniciaciones mayores. Considerando a la cuarta Jerarquía Creadora como un todo, las apariencias y experiencias de la vida del Logos planetario por medio de las cinco razas -dos pasadas, una presente, la Aria, y dos futuras- constituyen las analogías planetarias de las cinco iniciaciones. Es muy interesante estudiar esto, porque en el momento en que cualquier raza particular viene a la existencia, se abren de par en par las puertas de Cáncer y Capricornio, porque estos signos están ocultamente alineados.

 

Un estudio de las características y cualidades del hombre nacido en el signo de Capricornio revelará muchas cosas sobre la familia humana, porque el capricorniano puede expresar lo mejor y lo peor de lo que el hombre es capaz. Es el signo de los extremos, debido a que en esa época existían sólo diez signos. Capricornio fue el primero en la rueda común y el último en la rueda revertida, lo cual es evidente. Esotéricamente todos los Salvadores del mundo y los Dioses Soles han nacido en Capricornio; pero también los peores tipos de hombres perversos, materialistas, crueles, orgullosos, egoístas, interesados y ambiciosos. En tales casos la cabeza rige al corazón, mientras que en el caso de la perfecta influencia ejercida por Capricornio, la cabeza y el corazón están perfectamente equilibrados.

 

Capricornio rige las rodillas, y esto es simbólicamente verdad, pues sólo cuando el sujeto capricorniano aprende a arrodillarse con toda humanidad, y de rodillas sobre la cumbre rocosa de la montaña, ofrece su corazón y su vida al alma y al servicio a la humanidad, se le permite pasar la puerta de la iniciación y se le confía los secretos de la Vida. Unicamente de rodillas puede atravesar esa puerta. Mientras se mantenga arrogantemente donde no ha ganado el derecho de estar, nunca se le podrá confiar la información impartida a los verdaderos iniciados. La antigua forma de peregrinación en la India, por la que los devotos pasaron o progresaron de un lugar sagrado a otro de rodillas, indica la profunda necesidad que tiene el capricorniano de ser humilde. La India está regida por Capricornio, y allí se conoce esta verdad. Aunque la India ha permitido que el acto físico reemplace a la actitud espiritual, sin embargo el significado simbólico es eternamente veraz. Cuando el hombre nacido en Capricornio, puede arrodillarse en espíritu y en verdad, es que está preparado para los procesos iniciáticos en la cumbre de la montaña.

 

Es significativamente bello e instructivo el simbolismo que subyace en el hecho astrológico de que Marte está exaltado en Capricornio, mientras que el poder de la Luna disminuye en ese signo y Júpiter y Neptuno caen. Marte es el Dios de la Guerra, el productor de conflictos y, en este signo terreno, Marte triunfa en las primeras etapas de la evolución de la cuarta Jerarquía Creadora y en la historia de la vida del hombre común y no evolucionado. El materialismo, la lucha por satisfacer las ambiciones personales y el conflicto contra las tendencias espirituales más elevadas, progresan constantemente y éste, el más materialista de los signos, es el campo de batalla donde los antiguos orden y hábitos luchan contra las nuevas y más elevadas tendencias e inclinaciones. La India, regida por Capricornio, ha sido un campo de batalla en el transcurso de las edades. Port-Said, regida por este signo, es sinónimo de la satisfacción de todos los deseos terrenos y animales del tipo más bajo y una de las ciudades más impías del mundo -el lugar de reunión de lo peor de los tres continentes.

 

Pero a medida que la evolución prosigue, el poder de la Luna, símbolo y regente de la forma, disminuye cada vez más y el hombre, en la rueda revertida, se va liberando constantemente del control de la materia. El atractivo encanto hacia lo material decae en forma creciente. Júpiter, regente de Piscis y también de Acuario, cae en Capricornio. Esta caída debe ser estudiada desde dos ángulos, porque Júpiter en su aspecto inferior proporciona el cumplimiento del deseo y satisface la demanda, mientras que en el superior exterioriza la expresión del amor, que atrae hacia sí, magnéticamente, lo deseado pero en bien del todo. Por lo tanto, Júpiter alcanza en Capricornio, su punto más inferior de expresión en el aspecto más denso de la materia, y luego -cuando triunfa el amor y muere el egoísmo- se disipa y desaparece este aspecto inferior. El simbolismo se refiere a la “caída” de los aspectos superiores, y después a la caída o desaparición de todo lo que es vil y ruin. El amor se ciega cuando predomina el deseo; el deseo se disipa cuando triunfa el amor. Neptuno es otro planeta que según se dice cae en este signo y por las mismas razones. Neptuno es el Dios de las aguas, y está esotéricamente relacionado con Piscis. Debe observarse que Neptuno y Júpiter están exaltados en Cáncer, el gran signo donde se cumple el deseo de encarnar; el poder de ambos disminuye en Virgo, donde se sienten los primeros signos de la conciencia crística; ambos caen en Capricornio cuando la conciencia y la vida crística llegan a su plena fructificación. Como podrán ver, hay mucho que dilucidar sobre estas tres líneas, y las sugerencias mencionadas indicarán que puede hacerse un estudio comparativo y una investigación filosófica fructífera.

 

En Capricornio tenemos el triunfo de la materia, porque alcanza allí su expresión más densa y concreta, triunfo que es seguido por el del espíritu. En Capricornio la naturaleza terrena se expresa plenamente y hay también grandes posibilidades espirituales. En la India, por ejemplo, Capricornio expresa una degradación general y al mismo tiempo, las cumbres de la realización espiritual; un estudio de la India -su historia, características y cualidades espirituales- revelará mucho referente a las influencias y posibilidades de este signo.

 

Las tres partes en que se divide cada signo, denominadas decanatos, son de especial interés en el caso de Capricornio. Como sucede en todas las analogías, esta triplicidad puede relacionarse con los tres aspectos de Dios y del hombre -espíritu, alma y  cuerpo. El decanato central es, en consecuencia, de importancia peculiar en nuestro período mundial, porque concierne al efecto que producen las influencias planetarias, los rayos solares y la energía de las constelaciones sobre el alma o aspecto conciencia. Esto es verdad, ya sea que consideremos al hombre en la rueda común o en la rueda revertida. Desde el punto de vista de la interpretación astrológica, y en caso de que el astrólogo no esté seguro de la dirección en que gira la rueda, éste es el único decanato con su regente, del cual puede estar seguro. Por lo tanto, la influencia del regente es inevitable. Esto sucede notablemente en lo que al signo de Acuario concierne y en él está entrando nuestro Sol; sus tres decanatos Saturno, Mercurio y Venus, producen inevitablemente dificultad, iluminación y amor fraternal. En la rueda común todos nuestros asuntos externos son controlados por Saturno, en consecuencia nos hallamos hoy en un estado de caos y dificultades, pero en lo que concierne a la conciencia de la raza, Mercurio está siendo cada vez más activo. Una firme iluminación que está teniendo lugar, arroja luz sobre todos los problemas -luz sobre los gobiernos y la política, mediante experimentos y el estudio de grandes y básicas ideologías; luz sobre la naturaleza material del mundo por medio de las diversas ramas de la ciencia; luz sobre la humanidad misma por medio de la educación, la filosofía y la sicología. Esta luz se está difundiendo hasta en los lugares más oscuros de nuestro planeta y en sus muchas formas de vida.

 

Dos series de regentes están disponibles para estos tres decanatos. De acuerdo a Alan Leo, tenemos Saturno, Venus y Mercurio. Según Sefarial tenemos Júpiter, Marte y el Sol. De los dos, el primero es más correcto y esotérico. Los verdaderos regentes son Saturno, Venus y el Sol. Debo recordarles que Mercurio y el Sol son intercambiables, pero en este caso, el Sol representa exotéricamente a Mercurio y esotéricamente a un planeta oculto.

 

Saturno relaciona a Capricornio con Acuario, el signo anterior en la rueda común, y Júpiter, exotéricamente entendido, relaciona a Capricornio con Sagitario en la rueda revertida. Para todos los esotéricos el Sol es evidentemente el regente del tercer decanato, velando un planeta oculto profundamente significativo, que revela la divinidad en el momento de recibir la tercera iniciación. Advertirán que en este gran signo de iniciación, Saturno revela la naturaleza del tercer aspecto de la divinidad, la de la sustancia inteligente; Venus revela la naturaleza del segundo aspecto, que es conciencia o amor inteligente, mientras que el Sol -el Sol físico junto con el corazón del Sol- revela la síntesis de ambos.

 

Las palabras clave en la rueda común son: “Y el Verbo dijo: Rija la ambición y sea abierta la puerta de par en par”. Tenemos aquí la clave del impulso evolutivo, del secreto del renacimiento y de esa palabra que repercute desde Cáncer a Capricornio. La puerta de la iniciación siempre permanece abierta, pero durante eones el hombre prefiere la puerta abierta de Cáncer. La ambición lo impele sin cesar vida tras vida, hasta que descubre la inutilidad de toda satisfacción terrena. Gradualmente, la ambición espiritual y el deseo por la liberación ocupan el lugar de la ambición mundana, llegando a ser un impulso imperioso, hasta que finalmente llega el momento en que un verdadero sentido de la realidad sustituye a las ambiciones terrena y espiritual. Entonces el hombre puede en verdad decir: “Estoy perdido en la luz suprema, sin embargo, vuelvo la espalda a esa luz”. Para él no existe ahora otra meta que la de prestar servicio. Por lo tanto retrocede, atravesando la puerta de Cáncer, pero manteniendo firmemente la conciencia en el signo de Acuario. De un iniciado del mundo en Capricornio, llega a ser un encarnado servidor del mundo en Acuario y, más tarde, un Salvador del mundo en Piscis.

 

SAGITARIO, EL ARQUERO

 

Este signo es, como ya saben, peculiarmente humano y está conectado en forma definitiva con la aparición de la humanidad en la Tierra. Existen tres signos zodiacales que están más estrechamente vinculados con el hombre que cualquier otro, y son: Leo, Sagitario y Acuario. En forma peculiar (pero todavía no demostrable) están relacionados con los tres aspectos, cuerpo, alma y espíritu. La siguiente clasificación o afirmación concisa de algunas implicaciones importantes, puede servir para aclararlo:

 

Leo                                         Sagitario                                              Acuario

 

El León.                                  El Centauro.                                        EI Portador de Agua.

El Hombre.                              El Arquero.                                         El Servidor.

Conciencia del yo.                   Conciencia enfocada.                          Conciencia de grupo.

Naturaleza física.                     Naturaleza emocional.              Naturaleza mental inferior.

El hombre integrado.                El Hombre que aspira.             El hombre mental intuitivo.

El Alma humana.                      El Alma humana espiritual.                   El Alma espiritual.

Individualización.                     Discipulado.                                        Iniciación.

Personalidad.                           Enfoque egoico.                                  Enfoque monádico.

La Cruz Fija.                           La Cruz Mutable.                                La Cruz Fija.

Centralización.             Orientación.                                        Descentralización.

Unidad individual.                    Dualidad presentida.                            Unidad universal.

Fuego.                                     Fuego.                                                Aire.

Egoísmo.                                 Lucha.                                                 Servicio.

Evolución.                               El sendero final.                                   Liberación.

 

Podría continuar resumiendo las cualidades y características de éstos y su peculiar interrelación, pero lo enumerado será suficiente para demostrar la conexión que existe entre ellos y sus efectos progresivos sobre el sujeto que pasa periódica y cíclicamente bajo sus influencias. Con frecuencia se los describe como los signos que -si son estudiados- revelarán el intento divino en el hombre, marcarán los puntos de crisis en su progreso y (cuando las tres influencias que expresan hayan realizado su trabajo) llevarán al hombre “de puerta en puerta, porque Leo es el signo que sigue a Cáncer, y Sagitario el que precede a Capricornio”. Estoy citando palabras de un antiguo libro sobre los signos.

 

Sagitario está representado algunas veces como un arquero sobre un caballo blanco, y un estudio sobre el significado de este simbolismo revelará mucha enseñanza interna, siendo una de las posteriores formas de representar esta constelación Anterior.. mente, en Ja época atlante (de cuyo período hemos heredado lo que conocemos sobre astrología) el signo fue descrito frecuentemente como el Centauro -el fabuloso animal mitad caballo y mitad hombre El simbolismo del caballo predominó en los símbolos y mitos atlantes, así como el carnero y el cordero predominan en nuestras ilustraciones modernas. Este primitivo signo del Centauro representó la evolución y el desenvolvimiento del alma humana con sus objetivos y egoísmos humanos, su identificación con la forma, sus deseos y sus aspiraciones El Arquero sobre el caballo blanco, que es el símbolo ario más marcado de este Signo, significa la orientación del hombre hacia una meta definida El hombre ya no forma parte del caballo, ni se identifica con él; es el factor controlador. La meta definida del Centauro que es la satisfacción del deseo y los incentivos animales se convierte, en etapas posteriores, en la nieta de la iniciación la cual culmina en Capricornio después de realizar en Sagitario el trabajo preliminar La nota clave del Centauro es ambición, la del Arquero es aspiración y orientación; ambas son expresiones de las metas humanas Una es la de la personalidad y la otra la del alma. En Leo pasa de la ambición a la aspiración, del egoísm0 al intento de ser altruista, y del centralizado autointerés individual, a la centralización del discípulo en Sagitario, y de allí a la iniciación en Capricornio. Es interesante observar que el símbolo astrológico de este signo, Utilizado comúnmente, está representado simplemente por la flecha con un fragmente del arco. El Arquero y el Centauro han desaparecido del cuadro, y en gran parte se debe a que el énfasis o enfoque de la vida humana, no está basado en 'os hechos de la vida externa objetiva en el plano físico, sino sobre alguna forma de enfoque interno o énfasis, que varía desde las muchas etapas de ambición astral o emocional, a la aspiración espiritual, y de las actividades de la mente inferior, centralizada en el interés egoísta, a la iluminación de esa mente enfocada en el alma. Un antiguo catecismo que todos los discípulos deben aprender, formula las siguientes preguntas y da las correspondientes respuestas:

 

“¿Dónde está el animal, oh Lanu, y dónde el hombre?

Fusionado en uno, oh Amo de mi Vida. Los dos son uno. Pero ambos han desaparecido y nada queda, sino el profundo fuego de mi deseo.”

“¿Dónde está el caballo, el blanco caballo del alma? ¿Dónde el jinete de ese caballo, oh Lanu?

Fueron hacia el portal, oh Amo de mi Vida. Pero algo pasa rápidamente ante los pilares de un portal abierto -algo que yo disparé.”

“¿Qué te queda, oh sabio Lanu, ahora que los dos caballos te han abandonado y el jinete se ha liberado? ¿Qué resta?

Nada, sino mi arco y mi flecha, oh Amo de mi Vida; éstos me bastan y, cuando llegue el momento apropiado yo, tu Lanu, me lanzaré rápidamente tras la flecha que disparé. Dejaré los caballos en este lado de la puerta, pues ya no los necesitaré. Entraré libre, recuperaré la flecha que disparé y aceleraré mi camino atravesando una puerta tras otra, y todas las veces la flecha irá rápidamente delante.”

 

Por esta razón las notas clave de Sagitario son cinco:

 

1.   Dualidad adherida o fusionada - El Centauro.

Dualidad no adherida - El Arquero.

Liberación o centralización - El Arco y la Flecha.

 

2.   La ambición humana que conduce oportunamente a la aspiración espiritual.

 

3.   Un límpido haz de luz, actitud intuitiva enfocada, del discípulo consagrado.

 

4.   El “retorno de la flecha de la intuición”, como se la denomina a veces. Es la vara de la flecha de la aspiración, que vuelve a quien la envió, como flecha de la intuición. Sagitario es uno de los signos intuitivos, porque sólo la intuición servirá para llevar al hombre al pie de la montaña de la iniciación en Capricornio.

 

5.   El idealismo es el poder de ver la visión y orientarse hacia ella. Éste es el trabajo de Marte, expresión del sexto rayo..

 

Un estudio de los mapas de la familia humana en las diversas etapas, desde el período de la experiencia en la Cruz Mutable, donde la personalidad es erigida, construida, desarrollada e integrada, hasta la crucifixión final de la personalidad en la Cruz Fija de los Cielos, revelará que todas las veces que el hombre está bajo la influencia de Sagitario, es con la finalidad de orientarse hacia un nuevo y elevado objetivo, la tarea de reenfocarse hacia una meta superior y desarrollar algún propósito básico y orientador. Estos propósitos en desarrollo pueden abarcar desde el deseo puramente animal, la ambición egoísta humana, hasta la lucha del discípulo o iniciado, que aspira lograr la necesaria liberación hacia la cual lo ha impulsado todo el proceso evolutivo. Es interesante a este respecto trazar el desenvolvimiento de la conciencia humana, mediante la influencia de las energías desencadenadas a través de los distintos signos zodiacales:

 

1.   El instinto, que rige al deseo - Cáncer. Conciencia no evolucionada de la masa. Yo deseo

 

2.   El intelecto, que rige a ha ambición - Leo. Conciencia individual. Yo sé

 

3.   La intuición que rige a la aspiración - Sagitario. La conciencia del alma en las primeras etapas. Primera y segunda iniciación. Yo visualizo

 

4.   La iluminación que rige a la intuición - Capricornio. Conciencia del alma en las etapas posteriores. Yo comprendo

 

5.   La inspiración que rige al servicio - Acuario. Conciencia grupal. Yo surjo

 

6.   La identificación que rige a la liberación - Piscis. Conciencia divina. Yo y el Padre somos uno.

 

Estos seis signos -Cáncer, Leo, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis- constituyen la estrella de seis puntas de la cuarta Jerarquía Creadora o humana. Cáncer y Piscis marcan los dos extremos. El cangrejo simboliza la prisión (la dura caparazón y la roca bajo la cual siempre se protege el cangrejo) y el pez significa la liberación. Entre estos -en Leo, Sagitario, Capricornio y Acuario- tenemos las cuatro etapas de desarrollo de la personalidad, la lucha con los pares de opuestos y, finalmente, la liberación para prestar pleno servicio espiritual. En conexión con el desarrollo del intelecto a la intuición, y su culminación, como aspiración divina de la personalidad (“inspirada desde lo alto” como técnicamente se la denomina a esta etapa) pueden ser útiles las siguientes ideas. Simplemente las insinúo, dejando que el lector desarrolle las distintas implicaciones.

 

Hemos visto que Cáncer es el signo de la vida instintiva y que el intelecto o la mente, llegó en Leo a formar parte del equipo individual del hombre. Este conocimiento intelectual es el resultado de la lenta evolución de la naturaleza instintiva que, cuando alcanzó cierto grado de desarrollo, quedó, de un nuevo modo, bajo la influencia directa de la Jerarquía del planeta, y después -bajo el estímulo de las energías procedentes del planeta Venus- tuvo lugar una fusión que dio como resultado el surgimiento de la autoconciencia individual en el hombre. Gradualmente, a medida que transcurrieron los eones, la naturaleza instintiva invariablemente retrocedió a segundo término, o debajo del umbral de la conciencia, mientras que el intelecto se convirtió en un factor más dominante y acrecentadamente potente. En Escorpio se libera la mente para entrar en plena actividad regente. Esta liberación tiene lugar en dos etapas:

 

Etapa 1 - El intelecto llega a ser dominante y poderoso y controla eventualmente a la naturaleza emocional.

 

Etapa 2 - El intelecto es iluminado por la luz del alma.

 

Cuando los servidores de la humanidad se ocupan de los discípulos probacionistas y de la humanidad común, deberían recordar estas dos etapas y no confundirlas cuando tratan de prestar ayuda a quienes se hallan en cualesquiera de ellas. En el primer caso, el énfasis se puso sobre la lucha de la personalidad, para liberarse de la garra del deseo inferior y en el segundo, para liberarse del espejismo mundial circundante, revelado cuando la luz del alma se proyecta sobre él, a través de la mente iluminada y reflectora. En la primera etapa el razonamiento entrenado y la mente razonadora son puestos en actividad por el alma; en la segunda, la iluminación del alma debe afluir a la mente, entonces se refleja sobre el plano astral como un proyector de luz. Esto ocurre en el sendero de probación y se denomina la experiencia del discípulo en los valles o las profundidades.

 

El intelecto, que ya ha sido desarrollado, utilizado y finalmente iluminado, llega a ser en Sagitario sensible a un tipo de experiencia mental, denominado percepción intuitiva. Destellos de luz iluminan los problemas; se ve una lejana aunque posible visión; el hombre empieza a ascender de las profundidades a las que descendió en Escorpio, y ve ante sí la montaña que sabe que deberá ascender oportunamente en Capricornio. Ya no camina en la oscuridad; ve lo que debe hacer, por lo tanto, hace rápidos progresos y recorre “rápidamente el camino . “Vuela de un punto a otro buscando las flechas que ha disparado”. Hablando en forma figurada, debe bajar constantemente de su caballo blanco (la personalidad evolucionada y purificada) y descubrir a dónde lo conducirán las flechas de la aspiración intuitiva; “viaja sobre las alas del alma” (observen la relación que tiene con los pies alados de Mercurio, el mensajero de los Dioses) y llega a convertirse, en su propia personalidad, en el Dios alado: Mercurio, que como bien saben, rige a Géminis, el polo opuesto de Sagitario. Esto lo hace hasta que ha establecido una relación equilibrada entre la personalidad y el alma y puede actuar como ambas con igual facilidad, en cualquier momento.

 

Esto acontece en el Sendero del Discipulado y se denomina la experiencia del discípulo en los llanos de la. Tierra, porque el sendero entre los pares de opuestos corre derecho y llano, dejando a ambos lados las profundidades de la experiencia de la personalidad y las cumbres de la experiencia del alma -en esta etapa de la evolución.

 

En Capricornio el iniciado aprende a comprender el significado de la creciente luz que acompaña su progreso cuando asciende a la cumbre de la montaña. Los destellos de la intuición, con los cuales se va familiarizando, se trasforman en la brillante y constante luz del alma, irradiando sobre la mente y proporcionando ese punto de fusión que siempre debe ser la “fusión” de dos luces,. la mayor y la menor, a que me referí en el Tratado sobre Magia Blanca. La luz de la personalidad y la luz del alma se mezclan.. No es necesario extenderme más sobre esto, porque lo que pueda decir ahora no será más de lo que es -la teoría de la iniciación. Esto tiene lugar en el Sendero de Iniciación y se denomina la experiencia en la cumbre de la montaña. Todas son necesarias -la profundidad, el llano y la cima de la montaña.

 

Sagitario, como bien saben, es uno de los cuatro brazos de la Cruz Mutable. Una idea de la simbología general de esta Cruz. desde el ángulo de la cualidad, podrá obtenerse en las dos series de características que distinguen al hombre en esta Cruz -al hombre no evolucionado y al aspirante a la divinidad, las cuales podrían ser enumeradas de la manera siguiente, aplicando a cada brazo una frase apropiada:

           

El Hombre                   Géminis - Mutabilidad. Inestabilidad. Interacción.

no                                Sagitario - Deseos ambiciosos. Dirección. Orientación.

evolucionado               Virgo - Vida materia. Valoración de una idea.

Piscis - Sensación. Mediumnidad. Fluidez.

 

El Hombre                    Géminis - Reconocimiento del alma y de la forma. Interacción del alma.

Sagitario - Aspiración espiritual centralizada. Discípulos.

evolucionado               Virgo - La Madre del Cristo Niño. Gestación.

Piscis - El Salvador del mundo. El Mediador.

 

Referente a lo antedicho es interesante observar que los Gemelos separados y desapegados, se convierten en el Centauro en Géminis, el hombre-bestia en Sagitario, mientras que Virgo, la Virgen, se convierte en la diosa-pez en el polo opuesto, Piscis. Podría escribirse un tratado sobre el tema de la relación de los opuestos en el círculo zodiacal, pues expresan el espíritu y la materia y su interrelación, más el juego de las energías cualitativas, testimoniando al mismo tiempo el hecho de que ambos son uno y simplemente la expresión de las grandes Vidas mutables, sin embargo, son vidas espiritualmente fijas e iniciadas. Por esta razón la constelación Libra ocupa un lugar excepcional en la gran Rueda, porque la energía que viene de esta constelación controla lo que (a falta de un término más adecuado) podría denominarse “el eje de la rueda”, siendo ese punto intermedio en el espacio, donde las doce energías zodiacales se encuentran y cruzan. Libra, por lo tanto, controla “el momento de la reversión de la rueda” en la vida de cada aspirante, porque llega un momento en loa ciclos de vida donde logra un punto de estabilidad y obtiene un relativo equilibrio, y Libra preside este acontecimiento. Algún día será interesante emprender una investigación científica del poder equilibrador que maneja Libra y del consiguiente análisis del efecto de Libra en la vida individual. Entonces quizás sería posible descubrir si esa vida en que el hombre lleva particularmente adelante el proceso de reversión no sería acaso aquella en que el Sol está en Leo y Libra en el ascendente. Aún no se han hecho estudios estadísticos, y hay mucho que realizar sobre ello. Sólo hago sugerencias, pues creo que así se hará. También una análoga investigación sobre la historia del espiritismo y los médium asociados a éste, comprobará que la mayoría de los médium del mundo son de tipo inferior y exclusivamente de trance -negativos y generalmente ignorantes- nacidos en Cáncer con Piscis en el Ascendente, o en Piscis, con Cáncer en el Ascendente. Tales estudios necesariamente implicarán el estudio de centenares de casos llevados a cabo durante un largo período, a fin de comprobar lo que estoy tratando de explicar. También sería interesante hacer un análisis de esas encarnaciones particulares y sus horóscopos, en que los polos opuestos aparecerán relacionados entre sí -uno como el signo del Sol y el otro como el Ascendente, pues estas vidas expresan algún grado de equilibrio o de culminación; en ningún caso serán negativas ni carecerán de orientación, oportunidad o propósito. Esto sucede particularmente en la Cruz Fija de los Cielos.

 

Como verán, mi propósito en esta parte del tratado consiste en evocar el interés y la búsqueda e incitar a los estudiantes a que investiguen en forma científica, estadística y analítica. Sólo así serán comprobadas mis premisas básicas y, oportunamente, sustituirán a los insatisfactorios métodos actuales -métodos que la mayoría de los astrólogos con verdadera capacidad y percepción, consideran deplorables e insatisfactorios.

 

El regente de Sagitario, desde el punto de vista ortodoxo, es Júpiter, y desde el punto de vista del Sendero del Discipulado, la Tierra. Marte rige este signo desde el punto de vista de las Jerarquías implicadas. El hecho más interesante emerge cuando estudiamos la Cruz Mutable como una totalidad, conectada con los regentes de los cuatro signos. Desde el punto de vista de la astrología ortodoxa, únicamente dos planetas, Júpiter y Mercurio, rigen los cuatro signos. Mercurio rige a Géminis y Virgo, mientras que Júpiter rige a Sagitario y Piscis. La razón es evidente si estudiamos la naturaleza de los rayos que se expresan por medio de estos signos. Mercurio es el agente o mensajero del cuarto Rayo de Armonía a través del Conflicto, mientras que Júpiter es el medio por el cual se expresa el segundo Rayo de Amor-Sabiduría. Ambos rayos rigen la masa humana en la Cruz Mutable y están estrechamente vinculados con el proceso de la encarnación masiva, de la cuarta Jerarquía Creadora. Su función es fusionar y mezclar en un todo cooperativo las grandes dualidades que se expresan por medio del cuarto reino de la naturaleza. Será evidente el significado de esto. Es fácilmente discernible de qué modo, mediante las influencias de Mercurio y Júpiter, el deseo material puede ser trasmutado en amor divino y el conflicto, característica distintiva de la familia humana, puede ser instrumento que resuelva la disonancia en armonía. El determinante canon y la dirección de este proceso deben tomar forma en la Cruz Mutable antes que las energías de la Cruz Fija puedan trasformar al hombre ambicioso y egoísta en discípulo altruista. Todo esto debe ser iniciado forzosamente en la Cruz Mutable que es esencial y significativamente, la Cruz de la mente variable, fluida e inquieta, y en esta Cruz se desarrolla finalmente la naturaleza mental y comienza a ejercer su integrador control sobre la personalidad. Cuando continúa este proceso, finaliza la experiencia en la Cruz Mutable y comienza a desempeñar su parte la Cruz del Discipulado.

 

En conexión con el aspecto subjetivo del desenvolvimiento es todo lo contrario, pues el discípulo que ha venido a la encarnación esotéricamente bajo la influencia de la Cruz Mutable en la vida de la personalidad, se halla en la Cruz Fija como alma, está regido por la energía dirigida de cuatro planetas, tres de los cuales no son sagrados. Generalmente estos cuatro sustituyen o más bien comienzan a dominar la influencia de Mercurio y Júpiter, proporcionando mayor facilidad de expresión y ejerciendo esa influencia que llevará a la personalidad a una correcta relación con el alma, pues tal es, esencialmente, la tarea de la Cruz Fija y la meta del discípulo. En conexión con los planetas que rigen a Sagitario, exotérica y esotéricamente, puede obtenerse fácilmente una idea de la complejidad de las fuerzas con las cuales debe luchar cada discípulo, y la significación de las fuerzas de rayo que afluyen a y por medio de él.

 

Tomen, por ejemplo, la constelación que ahora estamos considerando, y recuerden que las mismas corrientes básicas de energía deberán ser observadas en relación con el signo en que el hombre pueda venir a la encarnación. Deberemos considerar:

 

1.   El signo del Sol. - En este caso, Sagitario condiciona las circunstancias, indica la herencia y obliga al medio ambiente a ser explícito, en lo que al sujeto concierne.

 

2.   El signo Ascendente. - El ascendente puede ser uno de los once signos.

 

3.   La Cruz Mutable. - Las cuatro energías que están “en el punto medio” tienen un efecto unificado y definido sobre el sujeto. La misma afirmación se aplica a las otras dos Cruces.

 

4.   Los planetas ortodoxos. - Éstos condicionan la personalidad. En este caso tenemos a Mercurio y a Júpiter. Las doce casas regidas por los planetas son también de primordial importancia, desde el ángulo de la energía trasmitida.

 

5.   Los planetas esotéricos. - Éstos producen, en forma más dinámica, renovada o acrecentada energía planetaria de rayo. En el caso de Sagitario estas energías son: Venus, la Luna, la Tierra y Plutón.

 

6.   El regente planetario de una Jerarquía. - En este caso particular es el planeta Marte, rige a la sexta Jerarquía Creadora, los Señores lunares (los elementales de la triple personalidad), que deben ser sometidos al control del Señor solar.

 

Un estudio de lo expuesto revelará relaciones muy interesantes y probará mi afirmación referente a la multiplicidad de energías a que puede responder el maravilloso mecanismo del hombre y llegar a ser acrecentadamente sensible a medida que prosigue la evolución.

 

No puedo hacer aquí un análisis detallado de las numerosas energías que afluyen a través del discípulo cuando llega a las etapas finales de la Cruz Mutable, determinando en Sagitario “dirigir sus pasos hacia otro camino de la vida y con intenso fervor ascender a otra Cruz”, según lo expresa El Antiguo Comentario. Unicamente puedo señalar que las siguientes fuerzas de rayo afluyen en el hombre por intermedio de los siguientes planetas:

 

Exotéricos        Mercurio          4to. Rayo         Armonía a través del Conflicto.

 Júpiter            2do. Rayo        Amor-Sabiduría.

 

Esotéricos        Venus              5to. Rayo         Ciencia Concreta. Mente.

La Luna           4to. Rayo         Armonía a través del Conflicto.

La Tierra         3er. Rayo         Inteligencia Activa.

Plutón              ler. Rayo          Aspecto destructivo.

 

Jerárquico

Marte              6to. Rayo         Devoción. Guerra a muerte contra la

personalidad o la forma.

 

Un análisis de esto demostrará que las “fuerzas del conflicto” son poderosas en este signo, principalmente en la vida del discípulo. La Armonía a través del Conflicto está incesantemente activa, y aparece en las asignaciones ortodoxas y esotéricas. El poder destructivo de primer Rayo enfocado en Plutón, trae cambio, oscuridad y muerte. A esta intensidad y potencia de Plutón debe ser agregada la fuerte y dinámica energía del planeta Marte. Este signo pone a la familia humana y al individuo bajo la le y de la lucha por un ideal superior o inferior, basada aquí en el sexto Rayo de Devoción, actuando sobre el individuo nacido en el signo Sagitario y también sobre toda la cuarta Jerarquía Creadora. Como podrán ver, esto produce una terrible situación, pues las fuerzas que actúan sobre el discípulo son de naturaleza trascendental -siempre y cuando el mecanismo de percepción sea adecuado para responder. Estas fuerzas siempre están presentes en todos los signos, pero la respuesta y la sensibilidad a sus impactos depende de la naturaleza del mecanismo de respuesta. Cavilen sobre este pensamiento, porque esta sensibilidad marca la diferencia entre el discípulo y el hombre común.

 

Tales influencias planetarias constituyen las características de los Hijos de la Mente de origen venusino, características de los Señores del Sacrificio y de la Voluntad, actuando en tiempo y espacio como la cuarta Jerarquía Creadora. La vida de la forma es regida por la Luna que vela un planeta oculto; estos Hijos de la Mente viven en la Tierra y, por lo tanto, dentro del cuerpo del Logos planetario, y por ser de naturaleza definidamente inteligente, se convierten en Señores del Conocimiento; que alcanzan su meta por la luz de la mente y el método del conflicto, pues también son los Señores de la Devoción Incesante y Perseverante. Quienes han estudiado La Doctrina Secreta recordarán que estos nombres están relacionados con los planetas que rigen a Sagitario. Son los “nombres cualitativos” de los divinos Manasaputras, los Agnishvattas, nosotros.

 

Un estudio del párrafo anterior indicará la importancia del signo Sagitario en la vida de los Hijos de Dios encarnados.

 

Señalaré también que, por medio de Júpiter y sus influencias, Sagitario está relacionado a otras tres grandes constelaciones:

 

1.   Piscis - Indica exotéricamente la meta final del hombre.

 

2.   Acuario - Indica esotéricamente el propósito de toda la evolución material y el objetivo de los procesos de la encarnación.

 

3.   Virgo - Indica jerárquicamente el propósito del Cristo cósmico.

 

Ambos, la Tierra y Saturno (uno no sagrado y el otro sagrado), son exponentes o expresiones del tercer Rayo de Inteligencia Activa. y esta relación de rayo sirve para relacionar las influencias de Capricornio con Sagitario, proporcionando así un campo de energía donde el discípulo centralizado puede, finalmente, convertirse en iniciado. Ésta es la meta fijada para el sujeto nacido en Sagitario -sea para iniciarse en alguna forma de experiencia sensoria, o en una empresa espiritual y consciente. El resultado de toda experiencia, en cualquier signo del zodíaco, debería ser definidamente una expansión de conciencia, y no importa qué forma adopte esta experiencia, culmina en un determinado tipo de iniciación. Los estudiantes harían bien en considerar la iniciación como un proceso determinante en la vida y esforzarse para que en ella cada experiencia o ciclo de experiencias en la vida se desarrolle como una iniciación en un campo más amplio de percepción, de expresión y de contacto.

 

Muy poco más puedo decir y comentar a esta altura del estudio. El hombre que está acercándose al sendero del discipulado, o es ya discípulo -juramentado o en observación- sacará provecho de un estudio profundo y sistemático de este signo. Sugiero que el estudiante retenga en la mente la posición de este signo. Escorpio se encuentra a mitad de camino entre dos signos de estabilidad o equilibrio -Libra y Sagitario. Libra marca un intervalo o punto notable de estabilidad, antes de las rigurosas pruebas y comprobaciones en Escorpio. Sagitario marca otro punto de equilibrio, después de esas pruebas, porque el Arquero debe adquirir y mantener firmes el ojo, la mano y la posición, antes de disparar la flecha que, cuando va certeramente dirigida y se la sigue correctamente, lo conducirá a través del portal de la iniciación.

 

Al estudiar a Sagitario es evidente que uno de los más importantes temas es el de la Dirección. El Arquero guía su caballo hacia algún objetivo específico; envía o dirige su flecha hacia un punto deseado; apunta a una meta específica. Este sentido de dirección o guía, es la característica del hombre iluminado, del aspirante y del discípulo, lo cual se va reconociendo acrecentadamente. Cuando se desarrolla correctamente esta facultad sensitiva de orientación, se convierte en las primeras etapas en un esfuerzo por identificar toda la actividad del alma y de la personalidad con el Plan de Dios, y esto es, en último análisis, la ordenada orientación, el pensamiento de Dios. No existe verdadera orientación que no sea la del pensamiento, y quisiera que recordaran que el pensamiento es poder. Todos los discípulos deben reflexionar sobre este enunciado, porque no podrán lograr una verdadera comprensión de la orientación del Plan de Dios a no ser que trabajen con algún aspecto de sus propias vidas que esté sujeto a la orientación de sus propias mentes. Sólo entonces podrán comprender. En la rueda común de la vida, el hombre nacido bajo este signo o con éste en el ascendente, será influido por lo que las Antiguas Escrituras hindúes llaman kama-manas, que inadecuadamente se traduce por las palabras deseo-mente. Esta fuerza dual controla e influye en la vida, y en las primeras etapas de desenvolvimiento se enfoca en el deseo y su satisfacción, y en posteriores etapas del desarrollo exclusivamente de la personalidad, se enfoca en el control que ejerce la mente sobre el deseo; en la actualidad el objetivo más importante es el empleo inteligente de todos los poderes para satisfacer adecuadamente el deseo, que constituye en este caso una simple ambición por lograr alguna meta o realizar algún objetivo. Este proceso de satisfacer la personalidad tiene lugar en la rueda común. En la rueda revertida la meta es expresar amor-sabiduría, la cual se desarrolla siempre en forma altruista y está consagrada al bien de la totalidad y no a satisfacer al individuo.

 

Se dice que Sagitario rige los muslos, los centros principales del poder físico y la fuerza protectora y también al centro sacro, que proporciona la energía que los poderes creadores de la vida física utilizarán. Esto también es simbólicamente verídico. En Sagitario, el discípulo tiene que descubrir dos cosas en sí mismo: el poder para progresar en el Sendero y recorrer el Camino, y la capacidad de crear en un sentido más elevado y espiritual. Esto -concierne a la relación que existe entre los centros sacro y laríngeo. Dichos poderes (superiores) son aún embrionarios en las primeras experiencias sagitarianas del discípulo, pero se van desarrollando y adquieren mayor potencia a medida que él vuelve cíclicamente a experimentar la vida en este signo.

 

Resulta interesante observar que ningún planeta está exaltado ni cae en Sagitario. Lo único que sucede es que el poder de Mercurio disminuye grandemente. Por esta razón Sagitario está considerado esotéricamente un signo de estabilidad y no de extremos. No hay grandes caídas ni exaltaciones. Ello indica que el discípulo debe recorrer un camino parejo entre los pares de opuestos, sin que lo influyan “el poder de exaltación ni la potencia de lo que cae . Los valles ni las alturas producen efectos demostrables.

 

Mercurio, que es la expresión del cuarto Rayo y también la de Dios en los procesos mentales, disminuye definidamente su poder en este signo, por dos razones, esotéricamente hablando:

 

Primero, el discípulo ha cesado definitivamente de identificarse con su propia personalidad y procesos humanos, o con el reino humano, antes de recibir la iniciación. En el futuro pondrá el énfasis en el alma espiritual y en el quinto reino de la naturaleza, en Sagitario comienza a expresar esta primera etapa, implicando un completo retiro, en sentido personal, del aspecto forma de la vida. Esto implica también (en cierto momento de crisis) un punto de equilibrio.

 

Segundo, después de haber desarrollado, probado y verificado la verdad del poder de la mente en el signo de Escorpio, comienza a disminuir su actividad y va cediendo su lugar a la intuición, lo cual es esencial antes que el discípulo entre en el signo de Capricornio y empiece a prepararse para la iniciación.

 

En lo que respeta a los tres decanatos de Sagitario, Sefarial da como regentes a tres planetas, Mercurio, la Luna y el Sol, mientras que Alan Leo da a Júpiter, Marte y el Sol, recalcando, como siempre lo hace, las modalidades de los esotéricos. Generalmente, aunque no siempre, se sintoniza con las significaciones esotéricas. Júpiter, sustituyendo a Mercurio, da expansión, porque la mente mercuriana es siempre una limitación, aunque temporaria. La Luna cede el lugar a Marte, que confiere la cualidad de la devoción y la capacidad para luchar por un ideal. Este concepto y método idealista de trabajar, constituye siempre la característica del discipulado durante las primeras etapas de desenvolvimiento en el Sendero. El Sol, tipificando al Ángel Solar, permanece constante a través de los procesos exotérico y esotérico y, por lo tanto, la astrología lo reconoce como presencia y presión constante. Este hecho indica, en sí, una significativa verdad. El alma permanece eternamente presente -en el pasado, en el presente y en el futuro.

 

Para terminar citará dos palabras clave de este signo. Una, cuando prosigue en la rueda común, la otra, en la revertida. Su significado y significación son tan evidentes que no es necesario dilucidarlos. El mandato para el hombre que se halla en la rueda ortodoxa es el siguiente: Y el Verbo dijo: “Buscad el alimento”.

 

Para el hombre que se halla en la rueda invertida el Verbo surge: “Veo la meta. Alcanzo esa nieta, y luego veo otra”. Que las palabras de este último mandato dado al discípulo tengan algún significado para el corazón y la mente.

 

ESCORPIO, EL ESCORPIÓN

 

Consideraremos ahora un signo de primordial importancia para la vida del hombre en evolución. Algunos signos están estrechamente relacionados -por el flujo y reflujo de energías- a ciertas constelaciones mayores, las cuales se encuentran, en algunos casos, peculiarmente conectadas con los signos del zodíaco. Cuatro signos zodiacales se relacionan misteriosamente con lo que podríamos denominar “la expresión de la personalidad” (si puedo emplear este término inadecuado, a falta de otro mejor) del Logos solar mismo, o el Cuaternario Divino, la cuádruple manifestación de la Deidad.

 

Estos cuatro signos son Aries-Leo-Escorpio--Acuario, e implican la expresión de la energía de un signo cardinal y tres signos que forman parte de la Cruz Fija de los cielos. Podríamos expresar esta verdad de otra manera: Dios, el Padre, la Voluntad de manifestarse, inicia el proceso creador desarrollado por la actividad de Dios, el Hijo, el Cristo cósmico, crucificado en la Cruz Fija de los cielos. La actividad de Dios, el Espíritu Santo, implícita en la Cruz Mutable, está estrechamente vinculada al sistema solar anterior; la energía de ese aspecto divino se ocupa totalmente de manipular las fuerzas heredadas de ese sistema, innatas en la naturaleza de la sustancia misma; este aspecto divino es, para la total manifestación divina general, lo que la naturaleza inferior (vida de la forma o personalidad, en los tres mundos de la evolución humana) es para el alma, en lo que concierne al ser humano individual. Respecto a estas tres Personas de la Trinidad divina podemos decir que:

 

1.   Aries es el punto focal para la expresión del primer aspecto de la divinidad, el aspecto voluntad.

 

2.   Leo es el punto focal para la expresión del segundo aspecto, el de Amor-Sabiduría o conciencia, principalmente en lo que concierne a la humanidad.

 

3.   Virgo es el punto focal para la expresión del tercer aspecto, el de inteligencia activa. Este signo simboliza la función más elevada de la materia.

 

Los cuatro signos, Aries-Leo-Escorpio-Acuario, están relacionados a las siguientes estrellas, que no están incluidas en los doce signos del zodíaco, pues constituyen otro campo de relaciones:

 

1.   Aries con una de las dos estrellas que se encuentran en la constelación de la Osa Mayor, denominadas los dos Punteros.

 

2.   Leo con Polaris, la Estrella Polar, que se encuentra en la Osa Menor.

 

3.   Escorpio con Sirio, la estrella del Perro.

 

4.   Acuario con Alcyone, una de las siete Pléyades.

 

Muy poco puedo decirles referente a las energías que fluyen hacia los cuatro signos zodiacales desde esos distantes aunque poderosos puntos de energía saliente, que forman parte de la expresión de la vida de una Identidad inconmensurablemente superior y más evolucionada que nuestro Logos solar. Algunas indicaciones podrán, sin embargo, serles útiles a los astrólogos verdaderamente esotéricos que estudien estas páginas, particularmente en lo que se refiere a Escorpio que, en esta particular etapa de la evolución humana, rige el Sendero del Discipulado. También observarán aquí que Leo, Escorpio y Acuario, forman un peculiar triángulo de fuerza; pero de esto me ocuparé más adelante en el capítulo tercero, titulado “La Ciencia de los Triángulos”.

 

Aries, como es de esperar, está estrechamente vinculado a la Osa Mayor, pero especialmente a una de las estrellas llamadas los Punteros, que señalan la Estrella Polar, que actualmente es la principal “estrella. de orientación”. Orientación, voluntad, propósito y plan, están conectados con el Logos solar y con sus empresas evolutivas, vinculadas a las innumerables vidas, manifestadas en el vehículo de expresión denominado sistema solar. Todas responden a las influencias de primer rayo, que es para cualquier intención y propósito la energía de la personificada voluntad divina, descrita esotéricamente como “el inevitable propósito dirigido”. En nuestro sistema solar, Vulcano y Plutón son expresiones o custodios, de esta energía de primer rayo y, como ya he dicho, son planetas esotéricos. El primer indicio de la verdadera voluntad espiritual sólo comienza a manifestarse en el Sendero del Discipulado -de allí el tardío descubrimiento de estos dos planetas (tardío en lo que respecta al tiempo y desde el ángulo del conocimiento humano), pues únicamente en este período de la raza Aria la humanidad comienza, en gran medida, a manifestar (y nada mas que a manifestar) una reacción o respuesta a la voluntad espiritual de la deidad, que llega a nuestro planeta y a nosotros vía Aries, Vulcano y Plutón. Por lo tanto, tenemos la siguiente línea directa de la energía de la voluntad:

 

1.   El Puntero más alejado de la Estrella Polar está en la constelación de la Osa Mayor. Esotéricamente hablando, es un' gran depósito o punto focal de energía divina que lleva a cabo el propósito de Dios. El Puntero más cercano a la Estrella Polar expresa ea aspecto inferior de la voluntad, la cual -refiriéndose a la humanidad- llamamos voluntad propia.

 

2.   Aries, donde aparece la voluntad de crear o de manifestarse, y se inicia el gran experimento divino.

 

3.   Vulcano y Plutón, relacionados a los dos Punteros, sólo ahora están empezando, en forma clara y definida, a afectar la respuesta humana. Hasta la fecha su efecto ha sido de naturaleza planetaria, y no ha tenido ningún efecto en el cuarto ni en el segundo reino de la naturaleza.

 

4.   Shamballa, custodio del plan para nuestro planeta.

 

Leo es el signo donde la conciencia de la individualidad es desarrollada, utilizada y finalmente consagrada al propósito divino. Está relacionado a Polaris, la Estrella Polar (que se encuentra en la Osa Menor), y también es peculiarmente susceptible a la influencia del Puntero que se halla en la Osa Mayor y el más cercano a la Estrella Polar. Esotéricamente hablando, la Estrella Polar es considerada la “'estrella de la reorientación”, por la cual se desarrolla el arte de “volver a encarar y recobrar lo que se ha perdido”. Esto, oportunamente, llevará al hombre a su fuente de origen. Por lo tanto, se podría inferir correctamente que este Puntero y la energía que emana de él, gula a la humanidad en el sendero involutivo e influye constantemente al hombre que se halla todavía en la Cruz Mutable. Entonces, la energía del Puntero que está más alejado de la Estrella Polar comienza a hacer sentir su presencia, y el discípulo en el sendero registra una sensación de correcta orientación o guía que (si se la sigue) acerca al hombre a la Jerarquía. Aquí podemos ver la necesidad divina de lograr el alineamiento, representado en el simbolismo del cielo, y cuando ha sido alcanzado, se produce una afluencia directa de energía divina, y el hombre se vincula en forma nueva y creadora con las fuentes de abastecimiento divino. Los astrólogos harían bien (en conexión con los horóscopos de los discípulos y particularmente de los iniciados) tener en cuenta los dos Punteros y la Estrella Polar. Ambos están misteriosamente conectados con los tres aspectos del hombre encarnado -espíritu, alma y cuerpo. No se me permite impartir más que esto, sin embargo puedo hacerles algunas sugerencias. Estas tres estrellas personifican los tres aspectos de la voluntad divina. Son los tres a8pectos de la total expresión de la divinidad en manifestación, y subyacen en la Ciencia de los Triángulos. Esto lo elaboraré más adelante.

 

Aparece también otro triángulo de energía, Aries, Leo y Polaris, que están doblemente vinculados por medio de los Punteros.

 

Escorpio está bajo la influencia o la energía que afluye de Sirio. Es la gran estrella de la iniciación, porque nuestra Jerarquía (expresión del segundo aspecto de la divinidad) está bajo la supervisión o control espiritual magnético de la Jerarquía de Sirio. Éstas son las principales influencias controladoras mediante las cuales el Cristo cósmico actúa sobre el principio crístico en el sistema solar, en el planeta, en el hombre y en las formas inferiores de expresión de la vida. Esotéricamente se la denomina la “brillante estrella de la sensibilidad”. Tenemos, por lo tanto:

Polaris -la Estrella de Dirección- rigiendo a Shamballa.

 

Más adelante, otra Estrella Polar sustituirá a Polaris debido a la interacción de fuerzas y al cambio y movimiento generales en el universo. El nombre y la cualidad de esta estrella únicamente será revelado en la iniciación:

Sirio-la Estrella de la Sensibilidad-rigiendo a la Jerarquía.

Alcyone-la Estrella del individuo-rigiendo a la humanidad.

 

Por lo que antecede, podrán ver cómo se va desarrollando gradualmente el Plan que ha sido trazado para este Tratado. Fue necesario que les indicara la naturaleza y el propósito de los tres centros divinos -Shamballa, Jerarquía y Humanidad- antes de que pudiera presentarles en forma clara esta parte de la enseñanza, o indicarles la naturaleza de las energías que afluyen a nuestro sistema planetario desde distantes constelaciones y signos zodiacales.

 

Escorpio es la gran constelación cuya influencia determina el punto de cambio en la vida de la humanidad y en la del ser humano individual. Por primera vez en la historia del género humano y de los discípulos, la energía de Sirio, afluyendo a los siete grupos que forman nuestra Jerarquía planetaria, evoca respuesta. Les recordaré un hecho básico en el proceso evolutivo que, con el tiempo, la astrología comprobará científicamente más allá de toda controversia. Este hecho radica en que las energías y fuerzas afluyen incesante, potente y cíclicamente sobre nuestro sistema y vidas planetarias. No obstante, sólo se consideran hoy como existentes cuando se evoca una respuesta definida. Provienen de innumerables fuentes extrañas a nuestro sistema y esquemas planetarios; pero hasta que el hombre no responda a ellas y las registre, los científicos ni los astrólogos las reconocerán, y por ahora es como si no existieran. Esto deben tenerlo en cuenta a medida que les imparto la enseñanza, porque puedo indicarles ciertas fuentes de energía viva, todavía desconocidas para ustedes, que actúan sobre nuestro sistema y su contenido. La dificultad no se deberá a una inexactitud mía, sino a la falta de sensibilidad del mecanismo de respuesta que actualmente utiliza el género humano y los discípulos.

 

En consecuencia tienen, en conexión con el Sendero del Discipulado, las siguientes líneas de “energía influyente”:

 

1.   Sirio-actuando en forma séptuple a través de los siete rayos y sus siete grupos, pues constituyen la Jerarquía activa.

 

2.   La Cruz Fija-la fusión de las cuatro energías principales que afluyen a nuestro sistema solar, a nuestro planeta y a través de la humanidad.

 

3.   Escorpio-un aspecto de la Cruz Fija, ejerce un poder peculiar y especializado sobre el Sendero del Discipulado y prepara, mediante pruebas y experiencias,

 

a.   el proceso de reorientación, por el cual el hombre asciende a la Cruz Fija y abandona la Cruz Mutable;

 

b.   al discípulo para la primera, segunda y tercera iniciaciones. Después de la tercera iniciación ya no se siente el poder de su peculiar prueba.

 

4.   La Jerarquía-Agente de distribución para los diversos reinos de la naturaleza.

 

5.   Marte y Saturno-Estos dos planetas son extraordinariamente potentes en lo que respecta a la iniciación en la vida de la Jerarquía; Marte es potente en lo que respecta a Escorpio, y Saturno a Capricornio. Esto involucra intensificada actividad de los rayos sexto y tercero y sus energías que, cuando son correctamente empleadas, traen la liberación del control de la forma y la independización del individuo consciente.

 

Repito, los astrólogos harían bien en trabajar con esta línea de fuerzas fusionadas, estudiando sus implicaciones y efectos en la vida del discípulo.

 

Acuario, relaciona a la humanidad con las Pléyades y, en consecuencia, con Tauro, en forma poco común. La clave para esta relación se encuentra en la palabra deseo, llevando, por medio de procesos transmutadores, la experiencia de la vida a la aspiración, abandonando finalmente el deseo en Escorpio. Acuario, Alcyone y la Humanidad, constituyen un triángulo de fuerza muy interesante. Alcyone es una de las siete Pléyades, y se la denomina “la estrella del individuo” y a veces “la estrella de la inteligencia”. Estuvo potentemente activa durante los sistemas solares anteriores, donde la tercera persona de la Trinidad fue singularmente omnipotente y muy activa, así como en la actualidad el Cristo cósmico, la segunda persona de la Trinidad, está peculiarmente activa en este sistema solar. Las energías provenientes de Alcyone impregnaron la sustancia del universo con las cualidades de la mente. Como consecuencia de esta antigua actividad, la misma fuerza. estuvo presente cuando se produjo la individualización en nuestro sistema solar, porque en él y principalmente en nuestro planeta Tierra, es donde se han hecho sentir los resultados de la primera actividad. Dos de nuestros planetas, la Tierra (no sagrado) y Urano (sagrado), son directamente el producto de esta actividad de tercer rayo. Es muy importante recordarlo. También les pediré que vinculen esta idea con la enseñanza de que, a través del centro divino de actividad inteligente llamado humanidad, el cuarto reino de la naturaleza actuará, oportunamente, como principio mediador para los tres reinos inferiores. La humanidad es el Mensajero divino para el mundo de la forma; Mercurio, esencialmente, lleva luz y vida a otras manifestaciones divinas; los divinos Salvadores del mundo son los símbolos eternos.

 

Este venidero proceso de servicio planetario, a través del tercer centro divino, sólo es verdaderamente eficaz cuando rige Acuario y cuando nuestro Sol está pasando a través de ese signo del zodíaco. De allí la gran importancia que tienen los próximos 2.000 años. Por lo tanto, únicamente cuando un hombre es un servidor mundial y está llegando a tener conciencia del grupo, puede empezar a tener lugar este deseado objetivo de manifestarse. Hoy comienza a suceder por primera vez en la historia planetaria. Es uno de los primeros frutos de la iniciación, y sólo. en la próxima raza raíz después de nuestra actual raza Aria, comenzaremos realmente a comprender el significado de los procesos y la verdadera naturaleza de las energías que se liberarán en el planeta por intermedio de la humanidad. Por esta razón Júpiter y Urano (expresiones del segundo y séptimo rayos) son los regentes exotérico y esotérico de Acuario.

 

Por lo tanto, tenemos que estudiar las siguientes líneas de fuerza:

 

1.   Alcyone-en las Pléyades, las madres de los siete aspectos de la vida de la forma y las “esposas de los siete Rishis de la Osa Mayor”. Ellas están conectadas con el aspecto Madre que nutre al Cristo Niño.

 

2.   Acuario-el Servidor del mundo, el transmisor de energía que evoca respuesta magnética.

 

3.   Júpiter y Urano-planetas de benéfica culminación. El segundo rayo de amor y el séptimo, que fusiona espíritu y materia para “la gloria final” del Logos solar, se hallan en plena colaboración.

 

4.   La Humanidad-punto focal de todas estas energías y la divina distribuidora para el hombre individual y, más adelante, para los tres reinos inferiores de la naturaleza.

 

Como verán, de una amplia generalización sobre las constelaciones externas (externas respecto al zodiaco y al sistema solar), voy siendo más específico, demostrando cómo ciertas estrellas en estas constelaciones están relacionadas definidamente a nuestro planeta por líneas directas de energía. Comúnmente estas líneas de fuerza nos llegan a través de uno de los signos zodiacales y -en raros casos- van directamente a un planeta, siendo este último caso extremadamente raro. También he relacionado a nuestro sistema solar, otra constelación denominada Osa Menor, reflejo o corolario de las energías principales de su gran Prototipo, Ursa Maior, la Osa Mayor. Estos datos contienen un gran misterio vinculado a la interrelación de la Ursa Maior, la Ursa Minor y las Pléyades, las cuales constituyen una de las más grandes e importantes triplicidades que existen en los cielos, hasta donde hemos podido, astronómicamente, comprobar la naturaleza de nuestro universo inmediato. Esta información carece de importancia para ustedes y únicamente tiene significación para los iniciados de cuarto grado. No obstante, sirve para evidenciar más la integridad esencial y la dependencia entrelazada del Universo.

 

A fin de comprender mejor la naturaleza del discipulado y los procesos de estabilización y correcta dirección, debe preceder a la experiencia de la iniciación en Capricornio un cuidadoso estudio de las implicaciones espirituales del signo de Escorpio y de su función como proveedor de “puntos de crisis” y “momentos de reorientación”, que será de gran valor para el estudiante dedicado. Aunque trato de sentar las bases para una nueva astrología y proporcionar cierta medida de información técnica desde el punto de vista de la Jerarquía, mi motivo fundamental es siempre el mismo: indicar el camino del proceso viviente y estimular esa curiosidad divina, ese sentido de exteriorizada aventura espiritual y la vehemente aspiración, latente en todos los discípulos, de progresar que, cuando sea debidamente estimulada, les permitirá continuar en forma más severa y sensata en el Sendero de Retorno. De otra manera no tendría valor práctico ni sería de importancia lo que trato de impartirles. Sé que seré comprendido, y que la nueva astrología vendrá a la existencia de acuerdo a la capacidad esotérica de quienes lean y reflexionen sobre mis palabras. Intensamente ansío que en estos días en que la influencia de Escorpio y del planeta Marte se siente tan fuertemente en los asuntos del mundo, pueda cultivarse la verdadera percepción interna, desarrollarse el optimismo y la comprensión, y la. naturaleza de las pruebas a que está sometido el discípulo mundial, la humanidad, sean estimadas en su verdadero valor para que la luz afluya en el camino del hombre. Únicamente por medio de la comprensión llegará la solución y se rectificarán los errores.

 

Las pruebas de Escorpio son tres y conciernen íntimamente a la preparación de la triple personalidad para:

 

1.   reorientarse hacia la vida del alma y, posteriormente,

2.   evidenciar su preparación para la iniciación, y

3.   demostrar sensibilidad al Plan, convirtiéndose en un discípulo centralizado en Sagitario.

 

Las tres principales pruebas se dividen también en tres etapas, y en el Sendero del Discipulado el hombre puede pasar nueve veces en ese signo de prueba y experiencia. El hecho de que estas tres pruebas existan en tres etapas puede sugerir algo a los astrólogos esotéricos, sobre el propósito de los tres decanatos en que está dividido cada signo -punto que tengo la esperanza de dilucidar cuando estudiemos la Ciencia de los Triángulos. Cada prueba (y por lo tanto cada decanato) concierne a los tres aspectos de lo que en este Tratado sobre los Siete Rayos hemos llamado vida, cualidad y apariencia. Así, las tres grandes pruebas en Escorpio son en realidad nueve, de allí las nueve cabezas de la Hidra o Serpiente, vinculadas siempre a Escorpio y también a la naturaleza de la estupenda victoria lograda en este signo por Hércules, el Dios-Sol.

 

Es interesante observar que cada uno de los grandes Hijos de Dios, cuyos nombres están preeminentemente en el pensamiento de los hombres -Hércules, el Buddha y el Cristo- están asociados en los archivos de la Gran Logia Blanca con tres signos especiales del zodíaco (que constituyen en forma peculiar el “decanato zodiacal”), en cada uno de los cuales pasaron de la prueba a la victoria:

 

1.   En Escorpio-Hércules se convirtió en el discípulo triunfante.

 

2.   En Tauro-el Buddha logró la victoria sobre el deseo y llega a la iluminación.

 

3.   En Piscis-el Cristo venció a la muerte y se convirtió en el Salvador del mundo.

 

Estas tres constelaciones forman un triángulo de iniciación de profunda importancia, porque proporciona las condiciones y energías que pondrán a prueba y perfeccionarán los tres aspectos de la personalidad, a fin de que se conviertan en verdaderos reflejos de los tres aspectos divinos; conciernen principalmente al alma y al cuerpo y se expresan, por lo tanto, a través de la Cruz Mutable y la Cruz Fija, pero no de la Cruz Cardinal. A lo antedicho podríamos agregar lo siguiente:

 

1.   Escorpio lleva la prueba directamente a la vida del plano físico, y cuando se la enfrenta y maneja allí, la vida del hombre es ascendida a los cielos, y el problema implicado en la prueba se resuelve por el empleo de la mente razonadora.

 

2.   Tauro rige el deseo y lleva la prueba al plano emocional o astral, y hace ascender la sensibilidad-deseo del aspecto forma de la vida al mundo de la percepción sensoria, denominada plano intuicional.

 

3.   Piscis lleva la prueba a la región de los procesos mentales, el reflejo del aspecto voluntad de la divinidad; el problema del iniciado en este signo está expresado por el Cristo, en la frase: “Padre, hágase tu voluntad y no la mía”. Las pruebas hacen ascender la voluntad propia de la personalidad a la región de la voluntad divina, trayendo como resultado la inspiración y el surgimiento de un Salvador del Mundo.

 

Mediten sobre esto y aprendan las lecciones de los apetitos, del deseo y de la propia voluntad, porque son numerosas y útiles.

 

Las tres pruebas de Escorpio también conciernen a los tres aspectos del ser humano, cuando se fusionan y mezclan en el plano físico. Primero, la prueba de la apetencia que constituye las predilecciones y tendencias naturales inherentes a la naturaleza animal, las cuales son principalmente tres: el sexo, la comodidad física y el dinero, como energía concretizada. Segundo, las pruebas conectadas con el deseo y el plano astral. Son de naturaleza más sutil, produciendo efectos automáticos en el plano físico; no son inherentes a la naturaleza animal sino impuestas por la naturaleza de deseos, que también son tres: temor, odio y ambición, o deseo de poder. Tercero, las pruebas de la censuradora mente inferior, que son: orgullo, separatividad y crueldad. Recuerden que el peor tipo de crueldad no es de naturaleza física, sino más bien de carácter mental. Por lo tanto, dentro de las categorías de lo que debe ser probado y comprobado que no existe, tenemos las siguientes categorías, que volveré a enumerar debido a su importancia fundamental:

 

1.   Sexo-la relación entre los pares de opuestos. Éstos pueden ser utilizados en forma egoísta o fusionados divinamente.

2.   Bienestar físico-condiciones de vida que han sido apropiadas egoístamente.

3.   Dinero-egoístamente acaparado (si puedo utilizar esta frase).

 

1.   Temor-que condiciona hoy la actividad.

2.   Odio-factor que condiciona las relaciones.

3.   Ambición-que condiciona los objetivos.

 

1.   Orgullo-satisfacción intelectual, convirtiendo a la mente en una barrera que impide que el alma controle.

2.   Separatividad-actitud aislada, convirtiendo a la mente en una barrera que impide las correctas relaciones grupales.

3.   Crueldad-sentirse satisfecho con los métodos de la personalidad, convirtiendo a la mente en un instrumento del sentido de poder.

 

Cuando estos defectos son reconocidos y superados, el resultado es doble: el establecimiento de las correctas relaciones con el alma y con el medio ambiente. Ambos resultados son el objetivo de todas las pruebas en Escorpio.

 

Las notas clave de este signo son: prueba, experiencia y triunfo. También pueden ser denominadas lucha, fortaleza y actitudes sagitarianas. Otro ángulo de la experiencia en Escorpio puede ser descrito con dos palabras: recapitulación y reorientación. Dos factores muy ocultistas surgen del pasado en Escorpio y empiezan a embargar la atención del discípulo. Uno es la memoria y el otro -como consecuencia de la memoria- el Morador en el Umbral. Memoria, en el sentido dado aquí no es simplemente una facultad de la mente, como se supone con frecuencia, sino que es esencialmente una fuerza creadora. Básicamente es un aspecto del pensamiento y -conjuntamente con la imaginación- un agente creador, porque, como bien saben, los pensamientos son cosas. Desde lo más recóndito de la memoria de un pasado profundamente arraigado, que se recuerda definidamente, y desde la subconsciencia racial e individual (fundada en reservas de pensamientos y deseos establecidos, heredados e inherentes) surge, de las vidas y experiencias individuales pasadas, la suma total de todas las tendencias instintivas, de todos los espejismos heredados y de todas las fases de las erróneas actitudes mentales; a éstos (que constituyen un todo fusionado) denominamos el Morador en el Umbral, que es la suma total de las características de la personalidad, que no fueron superadas ni sojuzgadas y finalmente deben ser vencidas antes de poder recibir la iniciación. En cada vida se realiza algún progreso, se perfeccionan algunos defectos de la personalidad y se logra algún progreso real. Lo que queda por conquistar y las antiguas deudas por saldar, son numerosas y excesivamente potentes y -cuando se ha establecido adecuadamente el contacto con el alma- llega una vida en que la personalidad altamente desarrollada y poderosa, llega a ser en sí misma el Morador en el Umbral. El Ángel de la Presencia y el Morador se enfrentan, entonces algo debe hacerse. Eventualmente la luz del yo personal disminuye y decae ante la llamarada de gloria que emana del Ángel, y la gloria mayor oscurece a la menor. Sin embargo, esto sólo es posible cuando la personalidad entra ansiosamente en relación con el Ángel, se reconoce como el Morador y, como discípulo, empieza la batalla entre los pares de opuestos, iniciándose las pruebas en Escorpio. Estas pruebas y experiencias son siempre autoiniciadas; el discípulo se coloca en un medio ambiente positivo o condicionante, donde las pruebas y la disciplina son ineludibles e inevitables. Cuando la mente ha alcanzado un nivel de desarrollo relativamente elevado, se evoca el aspecto memoria en forma nueva y consciente, entonces toda predisposición latente, instinto racial y emocional, situación no superada, y todo defecto controlador, surgen a la superficie de la conciencia, entablándose en consecuencia la lucha. Sin embargo, la nota clave de Escorpio es Triunfo. Ésta es su mayor expresión en el plano físico. Como resultado de la lucha y la victoria, el hombre divino -que no se expresa aún perfectamente, si puedo explicar así la situación- se arraiga en el plano físico con tal precisión y claridad, que es imposible eludir y evadir las conclusiones a que llegan su familia, sus amigos y el grupo, de que él es un discípulo; desde ese ángulo se lo vigila meticulosamente; aprende el significado de la palabra ejemplo; debe enfrentar el antagonismo de quienes lo observan, iniciando así las primeras etapas conscientes que lo llevarán hacia la percepción y la respuesta grupales, además del servicio grupal. Tal es el resultado y la recompensa de la experiencia en Escorpio.

 

En este signo el hijo pródigo vuelve en sí y habiéndose alimentado de las migajas de la vida y agotado los recursos del deseo y la ambición mundanas, dice: “Me levantaré e iré a mi Padre”. El aspirante pasa en la vida dos crisis principales como éstas:

 

1.   Cuando el hombre mundano inteligente vuelve en sí y se reorienta hacia el alma y sus requisitos. Esto conduce a las pruebas en Escorpio.

 

2.   Cuando el iniciado de tercer grado -en una vuelta más alta de la espiral- se reorienta hacia la Mónada y pasa por las pruebas más sutiles, hasta lograr ciertos reconocimientos indescriptibles y espirituales. Sobre esto no me extenderé.

 

Poco puedo agregar sobre el hecho de que Escorpio se halla en uno de los cuatro brazos de la Cruz Fija. En el estudio de los signos anteriores, mucho se ha tratado sobre la Cruz, y no es necesario repetirlo. El deseo en Tauro se convierte en aspiración espiritual en Escorpio. La oscuridad de la experiencia en Escorpio se convierte en iluminación en Tauro, pues debe recordarse que donde están implicados los pares de opuestos siempre se benefician mutuamente, porque existe una línea directa de fuerza y de contacto entre ambos, que rara vez es reconocida.

 

Ahora consideraremos los Regentes que rigen el signo de Escorpio. Su influencia es potente en las vidas del hombre común y no desarrollado, que responde más fácilmente a las influencias planetarias de las doce casas del horóscopo de la personalidad, que en el hombre más avanzado que va siendo directamente influido por los signos zodiacales. Por medio de estos Regentes, dos Rayos son puestos en una poderosa posición controlante en Escorpio, el sexto Rayo de Devoción y el cuarto Rayo de Armonía a través del Conflicto, estando este último peculiarmente relacionado con la modalidad del desarrollo humano, y el primero con los métodos de la época pisciana, que está justamente pasando. Marte y Mercurio controlan, y el primero está particularmente activo, porque es el planeta ortodoxo que controla a la personalidad en Escorpio y también el planeta esotérico que condiciona el desenvolvimiento del discípulo. Marte es el factor dominante en las experiencias y pruebas del discípulo, previas a la experiencia en Sagitario y a la iniciación en Capricornio, por las siguientes razones:

 

Primero, Marte es definidamente el planeta que rige y controla el vehículo físico. Aparece, ante todo, como regente ortodoxo en Aries, signo en que se efectúa el primer desenvolvimiento hacia la manifestación objetiva o encarnación física. En Escorpio, el resultado de todas las luchas pasadas, durante el aparentemente interminable peregrinaje alrededor del zodíaco o rueda de la vida, ese vehículo es también llevado a un punto culminante por medio de las actividades de Marte, que no ha estado activo en los signos intermedios entre Aries y Escorpio en lo que concierne a la rueda revertida. El discípulo debe demostrar ahora la fuerza, el carácter y la cualidad que ha desarrollado y desplegado en sí mismo durante su larga peregrinación. Comenzó en Aries teniendo como regente a Marte, iniciándose la gran guerra entre las dualidades que constituyen el hombre. Así fueron puestos en relación los pares de opuestos. En Escorpio, con el mismo planeta rigiendo su vida interna, prosigue la guerra, y en este caso Marte rige no sólo el cuerpo físico sino todo el vehículo de la forma, denominada la personalidad en los tres mundos. Todos los aspectos de la naturaleza inferior están involucrados en esta crisis, porque Marte es el regente esotérico en Escorpio, y las pruebas aplicadas implican la naturaleza de la forma -grosera y sutil, integrada y potente. Por lo tanto, desde el ángulo ortodoxo, Marte rige a Aries y esotéricamente a Escorpio, y no aparece nuevamente en la vida del individuo, excepto en la medida que éste responde a la vibración masiva en Sagitario, donde Marte aparece rigiendo la sexta Jerarquía Creadora, los señores lunares de la naturaleza forma, que oportunamente deben ser sacrificados en el aspecto espiritual superior y controlados por el Ángel solar. En consecuencia, el efecto de Marte es en su mayor parte masivo y de resultados grupales, produciendo grandes luchas, llevando finalmente a la gran revelación. En Aries, constituye la revelación final de la naturaleza del conocimiento y del propósito de la encarnación; en Escorpio, revela la visión de la liberación y del servicio a prestar; en Sagitario revela también el propósito del control que ejerce el alma sobre los reinos inferiores de la naturaleza, por intermedio del centro humano de energía. En consecuencia, nunca debe ser olvidado que Marte establece relaciones entre los opuestos, y es un factor benéfico y no maléfico como a veces se lo supone. Cuando lleguemos al estudio de las Jerarquías y sus relaciones con los signos, serán aclarados ciertos puntos aún oscuros y lo haremos al final de esta parte que trata sobre la astrología y los rayos. Entonces hallaremos que Escorpio rige y gobierna la cuarta Jerarquía Creadora, la humana, desde el ángulo del alma y no desde el ángulo de la naturaleza inferior. Esta lucha final en Escorpio, sólo tiene lugar cuando se ha alcanzado el punto de equilibrio entre el alma y el cuerpo, en Libra, y en Escorpio la preponderancia de la energía espiritual se impone sobre las fuerzas inferiores personales. Escorpio gobierna al iniciado, verdadero nombre esotérico del hombre, y mediante su regente planetario jerárquico son revelados los Hijos de la Mente, los Mensajeros de la Deidad; pero la revelación se produce a través de Marte y la actividad marciana.

 

Segundo, Marte está estrechamente relacionado con el sexo, un aspecto de los pares de opuestos, cuyo efecto consiste en vitalizar definidamente la corriente sanguínea; vitaliza, purifica y estimula todos los aspectos y organismos del cuerpo mediante la corriente sanguínea. Será evidente que las pruebas en Escorpio y la actividad de Marte son potentes para despertar la naturaleza inferior y traer su rebelión final y establecer la última oposición, por así decirlo, de la personalidad contra el alma. Marte lleva al Arjuna mundial a la lucha activa. La totalidad del hombre emprende entonces la “lucha de los sexos”, que se resuelve en su aspecto más elevado por medio de la batalla entre la personalidad o naturaleza forma, altamente evolucionada, y el alma que intenta ser el máximo factor controlante.

 

Como se sabe, el color asignado a Marte es el rojo, analogía del color de la corriente sanguínea, por eso a Marte se lo asocia con la pasión, la ira y el sentido general de oposición. El sentido de dualidad es excesivamente poderoso. De allí la necesidad de que toda la vida del hombre (pues en este sentido la sangre es la vida) debe ser llevada al conflicto, sin dejar de implicar algún aspecto de la naturaleza humana, de aquí que surja también la necesidad de que el discípulo eleve al cielo su naturaleza física, su naturaleza emocional o de deseos, y sus procesos mentales. Esto sucede como consecuencia del subyugamiento de “la serpiente del mal” (la naturaleza de la forma con sus incitaciones y exigencias) por medio de “la serpiente de la sabiduría”, nombre esotérico dado con frecuencia al alma.

 

Respecto a la relación simbólica entre Marte y la sangre, produciendo el conflicto resultante entre la vida y la muerte (porque Escorpio es uno de los signos de la muerte) es interesante observar que el cristianismo está regido por Marte. Nos inclinamos a reconocer con facilidad que el sexto rayo, que actúa a través de Marte, rige al cristianismo. Es una religión de devoción, fanatismo, máxima valentía e idealismo, que pone el énfasis espiritual sobre el individuo, su valor y sus problemas, el conflicto y la muerte. Todas estas características nos son familiares por la presentación teológica cristiana. Sin embargo, ~s preeminentemente una religión que ha librado una guerra cruel y muchas veces ilógica contra el sexo y sus implicaciones; ha acentuado el celibato militante (militante en lo que concierne a la mujer, sus derechos y su naturaleza); ha considerado la relación sexual como uno de los principales males del mundo y ha puesto el énfasis sobre la naturaleza inviolable del vínculo matrimonial si lo ha sancionado la iglesia. Tal ha sido el resultado del efecto benéfico y maléfico del impacto de la fuerza de sexto rayo sobre la naturaleza forma. Poca importancia se le ha dado a la influencia que ejerce Marte sobre el cristianismo, convirtiéndolo definidamente en una religión militante, a menudo cruel y sádica (como lo atestiguan los crímenes y torturas llevados a cabo en nombre del Cristo, el Representante prominente del amor de Dios). A través de la enseñanza teológica cristiana corre abundante e incesantemente el tema de la sangre, y se considera como fuente de salvación o relación sanguínea, y no el aspecto vida que la sangre vela y simboliza. El cristianismo está regido por el credo de un Cristo crucificado y muerto y no el credo del Maestre resucitado. Una de las razones de esta tergiversación de la verdad se debe a que San Pablo, el gran iniciado, antes de recibir la tercera iniciación, en la época en que vivía como lo relata en los Hechos de los Apóstoles, estaba bajo la poderosa influencia de Marte y había nacido en Escorpio; el estudio de su horóscopo demostraría esto, si pudieran estudiarlo como lo hacemos quienes estamos relacionados con la Jerarquía. El fue quien le dio el sesgo de Escorpio-Marte a la interpretación y exposición de la doctrina cristiana y desvió la energía hacia esos canales de la enseñanza ajenos a los propósitos de su Fundador. Tal es frecuentemente el efecto indeseable de las actividades de los discípulos bien intencionados sobre el trabajo que emprenden después que desaparece aquel que inicia un determinado trabajo para la Jerarquía, o abandona su tarea a fin de asumir otros deberes.

 

Los temas de la sangre y de la muerte, del sufrimiento y de las exigentes pruebas del discípulo, del valor del conflicto individual y de ser consciente de las penurias de la existencia, se deben básicamente a las influencias combinadas de Escorpio y Marte que han regido durante tanto tiempo al cristianismo, y sólo ahora empiezan a perder algo de su influencia.

 

Será de gran valor un estudio de los procesos de la muerte tal como el signo de Escorpio los condiciona y tal como los vemos actuar en el signo de Piscis. La muerte producida por las influencias de Plutón y la muerte producida por las influencias de Marte son ampliamente diferentes. La muerte en Piscis por medio de la energía de Plutón es transformación -transformación tan vital y básica que ya no se ve al Anciano. Se hunde en las profundidades del océano de la vida, desciende al averno, cuyas puertas no lo retienen. El nuevo y viviente Uno deja allí abajo aquello que lo ha atado en el transcurso de las épocas y asciende desde las profundidades hasta las alturas, cerca del Trono de Dios”.

 

La conexión que tienen estas palabras con el Cristo, el actual Salvador del mundo, se manifiesta en sus implicaciones; sin embargo, fueron escritas en nuestros archivos hace más de siete mil años. La muerte en Escorpio es de naturaleza distinta y también está descrita en la misma antigua escritura como:

 

el Anciano muere ahogado. Tal es la prueba. Las aguas lo cubren y no puede evitarlo. Se ahoga. Se apagan los fuegos de la pasión. La vida de deseos cesa su llamado, y ahora desciende al fondo del lago. Más tarde asciende nuevamente a la Tierra, donde el blanco corcel espera su llegada, y montándolo se dirige hacia la segunda muerte” (es decir hacia Piscis).

 

Evidentemente aquí se refiere a Sagitario. El discípulo -después de la muerte de la personalidad y luego de matar el deseo- sigue hasta Piscis, donde nuevamente muere “para una resurrección eterna”. En Escorpio se produce la muerte de la personalidad con sus anhelos, deseos, ambiciones y orgullo. En Piscis tiene lugar la muerte de todos los apegos y la liberación del alma a fin de prestar servicio en escala universal. El Cristo ejemplificó en Piscis la sustitución del apego por el amor. El cristianismo ejemplifica la muerte de la personalidad con sus implicaciones individuales y no universales; ha carecido completamente de amor, y el color controlador del cristianismo ha sido realmente el rojo. No es la expresión del Cristo, sino la presentación de Escorpio-Marte por San Pablo. Marte ha regido el cristianismo porque San Pablo interpretó mal el significado esotérico del mensaje de El Nuevo Testamento, y lo interpretó mal porque la verdad -como todas las verdades que llegan a la humanidad- debió pasar a través del filtro del cerebro y la mente de su personalidad; por eso inevitablemente le dio un sesgo y esguince personales, siendo responsable de la penosa historia del cristianismo y de la desafortunada situación actual de las naciones -ostensiblemente naciones cristianas- que todavía arrastran el odio, están regidas por el temor y, al mismo tiempo, por el idealismo, gobernadas por la fanática adhesión a su destino nacional, según lo interpretan, “buscando el derramamiento de sangre”, demostrado en la acumulación de armamentos. Éstas son características de sexto rayo, acentuadas por Escorpio y condicionadas por Marte, que siempre rige el sendero del discípulo individual; hoy el discípulo mundial, la entera humanidad, se halla en el portal del sendero. Todo Occidente está en la actualidad bajo la influencia marciana, pero esto terminará en los próximos cinco años.

 

Tercero. Marte rige los cinco sentidos, siendo la base de todo el conocimiento humano en lo que concierne o se refiere a lo tangible u objetivo. Por lo tanto, Marte rige la Ciencia, de allí la razón de que exista en esta era un fundamental y permanente materialismo en la ciencia -materialismo que rápidamente va decayendo a medida que Marte se acerca al fin del presente ciclo de influencia. La tendencia de la ciencia moderna está cambiando y se dirige al reino de lo intangible y al mundo de lo inmaterial. Por eso también decae la oposición al ocultismo y se aproxima su día de poder. Estos sentidos más sutiles sustituirán a los sentidos físicos, sobre los cuales Marte ha ejercido durante tanto tiempo un exitoso control, siendo también el motivo del desarrollo de los sentidos síquicos y de la aparición, en todas partes, de los poderes sutiles y esotéricos de la clarividencia y clariaudiencia. Este desarrollo será inevitable a medida que las influencias de Escorpio y de Marte empiecen a disminuir, como ya está sucediendo. En el año 1945 vimos desaparecer casi totalmente esta influencia particularmente en el plano astral. Los astrólogos deberían recordar que las influencias de las constelaciones, signos y planetas, actúan sobre tres niveles de percepción -tres niveles descendentes- que se sienten primero, en el plano mental, después en el astral y, finalmente, en el físico. Los astrólogos se ocupan principalmente de este último plano poniendo el énfasis sobre los acontecimientos y sucesos, no sobre sus causas condicionantes. En la actualidad la astrología se ocupa de los efectos y no de aquello que los causa. Hay mucha confusión sobre esta cuestión, y los horóscopos de los tres niveles son a menudo muy tergiversados. A un horóscopo que podría ser interpretado estrictamente en el plano mental se le da una interpretación física, y así los acontecimientos que son totalmente mentales se los describe como ocurrencias físicas. Una sugerencia para esta triple interpretación, que eventualmente deberán reconocer los astrólogos, puede hallarse en la relación que existe entre planetas ortodoxos, esotéricos y jerárquicos y en los rayos, de los cuales son la expresión.

 

Por lo antedicho verán cuán importantes son, en este período, las funciones de Escorpio y Marte en nuestro planeta, y también observarán el breve tiempo de que dispone la humanidad para que pueda (correcta o erróneamente) manejar sus pruebas. Comprenderán también la presión bajo la cual la Jerarquía debe luchar, ahora que la energía marciana se está expresando en el plano astral. ¿Elevará el Hércules mundial este problema a los cielos? y “¿ levantará en vilo la Hidra” de la pasión y el odio, de la codicia y la agresión, del egoísmo y la ambición, a la región del alma? ¿ O llevará todo este asunto al plano físico con su inevitable corolario de desastre, guerra y muerte mundiales? Éstos son los problemas que encara la Jerarquía.

 

Escorpio también está vinculado en forma muy interesante, con la constelación de Cáncer, debido a la influencia de sexto Rayo, y debe recordarse que este rayo se expresa por medio de Neptuno, pero en forma esotérica y espiritual. Esotéricamente Neptuno rige a Cáncer. Por lo tanto, el significado es claro, pues Cáncer es el signo del nacimiento, la puerta de la encarnación y el signo de la generación; Escorpio es el signo del sexo y de la regeneración, y el nacimiento siempre es el resultado designado de la relación sexual. El Padre, espíritu, y la Madre, materia, cuando se unen, producen al hijo. Las pruebas, las dificultades y los sufrimientos de esta era son síntomas e indicios de que “está viniendo a la manifestación” una nueva civilización y cultura. Presagian el nacimiento de una nueva era que todo el mundo aguarda. Ello ocurrirá si -hablando esotéricamente- la energía de sexto rayo de Marte, se trasmuta en energía de sexto Rayo de Neptuno, el primero es “objetivo y está harto de sangre” y el segundo es “subjetivo y está pletórico de vida”.

 

Un gran misterio está velado y oculto en la relación mencionada, pues Cáncer-Neptuno es la expresión del séptimo rayo que rige y controla a la octava Jerarquía Creadora. Ésta es una de las cinco Jerarquías cuyos nombres desconocemos y está particularmente al borde de la liberación, al mismo tiempo que está estrechamente vinculada con el principio mente, cuando actúa a través de los ángeles solares, o por medio de la Jerarquía humana. Está relacionada al nacimiento de la cuarta Jerarquía Creadora, y es incomprensible para quienes no hayan recibido la cuarta iniciación, pero debe recordarse este hecho interesante porque la conexión entre los rayos sexto y séptimo despertó ese poderoso “deseo de encarnar” y produjo la caída de los ángeles solares en épocas primitivas. Esta influencia de sexto rayo que llega desde tres ángulos -ortodoxo, esotérico y jerárquico- incluye a Neptuno y a Marte y predispone a la raza y al individuo a que lleguen a ser discípulos centrados en Sagitario. Esta constelación es regida por Marte, poniendo al hombre bajo el control de los 'Señoras lunares, la sexta Jerarquía Creadora, o en estrecho contacto con ellos. Los estudiantes deberían estudiar con cuidado sus horóscopos, recordando la diferencia que existe entre las cinco Jerarquías no manifestadas y las siete que están ahora en expresión, y de las cuales forma parte la sexta Jerarquía Creadora. Esta Jerarquía, desde el ángulo más amplio de las doce Jerarquías y no sólo de las siete manifestadas, es la undécima o la segunda. En consecuencia el sexto Rayo de Devoción es muy poderoso en esta era o ciclo, de allí que cada país exprese sus mejores y peores rasgos, ofreciendo el dramático ejemplo de una intensa devoción a las cosas materiales y a los valores espirituales.

 

Escorpio y Acuario están también peculiarmente relacionados entre sí por medio del planeta Mercurio, que rige a la familia humana (porque es el planeta jerárquico de Escorpio), y por intermedio de Neptuno, que rige a Cáncer, gobernando así la expresión en el plano físico. A este respecto la Luna es considerada como el regente ortodoxo y jerárquico de Acuario. Les recordaré que la Luna es considerada generalmente como que vela u oculta algún planeta y tres son los que ella oculta. Aquí se requiere la intuición del astrólogo y del estudiante esotérico. Estos planetas son Vulcano, Neptuno o Urano. Los tres crean e influyen a ciertos aspectos del principio Madre, que nutre y alimenta la vida de la realidad interna divina, hasta el momento en que el Cristo-Niño es dado a luz. Determinan o condicionan la naturaleza física, astral y mental, creando así la personalidad. Forman un triángulo de inmenso poder creador, sobre cuya tema. me extenderé más adelante cuando trate la Ciencia de los Triángulos. Lo que intento exponer es que, a través de la influencia de Mercurio y Neptuno, se desarrolla la conciencia grupal del individuo, a fin de que mediante las pruebas en Escorpio y -la experiencia en Acuario, el discípulo adopte en el plano físico- la posición de un servidor mundial; todos los servidores del mundo son trabajadores que están descentralizados y regidos por la necesidad y las reacciones de la masa o del grupo. Ésta es una de las razones por las cuales los discípulos en entrenamiento son absorbidos por el grupo de un Maestro, que integralmente es una colectividad de individuos imbuidos de la idea de grupo, aprendiendo acrecentadamente a reaccionar a ella. En este período mundial y de un modo peculiar, en lo que respecta a la raza Aria, a la cual pertenece el mundo occidental, Neptuno es esotéricamente conocido como el Iniciador. En ciertas fórmulas antiguas, el gran instructor de Occidente y actual Iniciador mundial, el Cristo, es conocido como Neptuno que rige el océano, cuyo tridente y símbolo astrológico significa la Trinidad en manifestación, y es el Regente de la era pisciana. La fórmula en términos esotéricos es: “. . . las diosas peces, que han salido de la tierra (Virgo) y penetrado en el agua (Piscis), conjuntamente dan a luz al Dios Pez (el Cristo), quien introduce el agua de la vida en el océano de la sustancia, trayendo luz al mundo. Así trabaja Neptuno”. Sin embargo es un gran misterio que sólo es revelado en la segunda iniciación donde se demuestra el control que ejerce el fluido plano astral.

 

Por ser Cáncer la puerta hacia la encarnación, está estrechamente relacionada a Escorpio, por medio de Neptuno y Marte, y ambos expresan la energía de sexto Rayo. En Cáncer tenemos la devoción del alma, desarrollada en tal medida que el anhelo de manifestarse sobrepasa a todos los demás anhelos, obligando al alma a cumplir con los procesos de encarnación. En Escorpio, ese mismo espíritu de devoción (que está basado en el sentido de la dualidad y en la necesidad de ir hacia aquello que no es el Yo) va en dirección contraria, y el anhelo de liberarse y de hollar el Sendero de Retorno llega a ser tan fuerte que el discípulo se somete a las pruebas, invierte -a costa de enorme dolor- su posición en la rueda de la vida y asume la actitud del Observador, en contradicción con la del Experimentador.

 

Cesan las antiguas identificaciones; empiezan a aparecer nuevas tendencias hacia identificaciones superiores más sutiles y espirituales; entonces Neptuno y Marte comienzan a desempeñar su parte.

 

Un detenido estudio de estas relaciones revelará el hecho de que los cuatro signos del zodíaco desempeñan la parte preponderante en la vida del hombre que actúa cuando está encarnado, y tiene el Sol en Escorpio o Escorpio en el Ascendente, y son:

 

1.   Aries         Cruz Cardinal   Impulso iniciador                     Vida

2.   Cáncer      Cruz Cardinal   Impulso enfocado                    Encarnación

3.   Escorpio    Cruz Fija          Impulso hacia la reversión        Retorno

4.   Acuario     Cruz Fija          Impulso grupal                         Servicio

 

Estos signos son 1-4-8-11. Los números son muy significativos en sí mismos, porque son signos de voluntad-deseo, expresión humana, principio crístico y de iniciación. No es necesario extenderme sobre este crúadruple tema y la verdad de sus enseñanzas implicadas, porque es claro y evidente que la historia del alma está encerrada en estos números.

 

Quisiera tratar otro punto interesante que servirá para demostrar la potencia de Escorpio y sus energías en la vida del discípulo. Como bien saben, Escorpio es uno de los cuatro brazos de la Cruz Fija de los cielos. En esta Cruz, el hombre bien equilibrado permanece exactamente en el centro donde se unen los cuatro brazos y, por lo tanto, en el punto donde la energía de los cuatro signos y sus planetas regentes pueden afluir a través de él y evocar las reacciones necesarias, producir las condiciones en que sea posible la prueba y efectuar la reversión requerida de las corrientes de la vida en la naturaleza del hombre, ubicándolo en la rueda revertida.

 

Los planetas que lo regirán y condicionarán en algún aspecto de su naturaleza son:

 

Planeta                         Signo                           Rayo                           Escuela

Venus                          Tauro                          5to.                              Ortodoxa

Vulcano                       Tauro                          1ro.                             Jerárquica. Esotérica

El Sol                          Leo                             2do.                            las tres

Marte                          Escorpio                      6to.                             Ortodoxa. Esotérica

Mercurio                     Escorpio                      4to.                             Jerárquica

Urano                          Acuario                       7mo.                            Ortodoxa

Júpiter                         Acuario                       2do.                            Esotérica

La Luna                       Acuario                       4to.                             Jerárquica

 

En esta clasificación se ha omitido la influencia de un sólo Rayo, el tercer Rayo de Inteligencia Activa. Los demás rayos afluyen vertical y horizontalmente a la naturaleza del hombre y a su medio ambiente. La vida y la cualidad y la apariencia, todas pasan por las pruebas, pero toda esa experiencia debe ser pasada subjetivamente y, finalmente, levantada “en vilo” y elevada al mundo de los valores espirituales, donde todos los problemas deben ser solucionados a la luz de la intuición y por el alma, por lo tanto son indeseables el estímulo del intelecto y el enfoque de la atención del discípulo en el plano físico (el mundo de los valores materiales).

 

La influencia de tercer rayo por consiguiente es omitida o “desviada ocultamente”, según se dice, excepto en la medida que la. sustancia del cerebro es automáticamente condicionada por el tercer rayo, regente subconsciente de la materia. Esta afluencia de seis potencias, proporciona el escenario y las condiciones para las pruebas; todas estas energías de rayo se expresan como subrayos activos del rayo al cual pertenece el alma del discípulo, de allí la necesidad de asegurarse el rayo a que pertenece el alma antes de confeccionar el horóscopo y hacer el mapa.

 

Esto me lleva a decir algunas palabras sobre dos puntos. Al tratar el horóscopo de la personalidad del hombre común sin aspiraciones, el astrólogo debe tratar de descubrir el rayo de la personalidad, por el estudio del carácter, de las referencias físicas, de las cualidades emocionales, del tipo de mente y de la naturaleza del medio ambiente. Entonces estará capacitado para confeccionar un mapa muy útil, con los planetas ortodoxos que rigen la vida. Lo mismo debe hacerse en el caso del horóscopo de un discípulo, procurando descubrir el rayo del alma, el cual pone su marca y acentúa su cualidad y naturaleza en el caso de personas evolucionadas; cuando esto surge con claridad, el hombre evidentemente es un discípulo, y los planetas esotéricos ¡regirán su horóscopo. Habiendo determinado el rayo del hombre que está sometido a las pruebas en Escorpio, el astrólogo podrá ubicar después los otros rayos en lo que a él respecta y su probable experiencia.

 

Otro punto al que deseo referirme, es el constante uso de la palabra relación o relaciones, y frases análogas. Esto es inevitable debido a que la ciencia de la astrología es totalmente, en último análisis, la Ciencia de las relaciones y, en consecuencia, no tiene objeto eludir el término, especialmente cuando no hay otro que lo sustituya adecuadamente. Interrelación, interdependencia, intercomunicación, interacción, son las palabras que rigen la base científica de la astrología y que hoy están empezando a generalizarse es relación con la conducta y los asuntos humanos. Su empleo irá acrecentándose. Las etapas preparatorias para la fusión, mezcla y síntesis del mundo están presentes hoy, y en ello reside la esperanza del mundo y la seguridad de que los problemas serán solucionados finalmente en forma correcta.

 

Respecto a la vida vertical y horizontal en la Cruz Fija, ea. instructivo observar que la vida vertical del hombre en esa Cruz (no importa en qué signo pueda hallarse temporariamente su Sol) es siempre Acuario-Leo. Esto indica que el individuo autocentrado en Leo, aprende la lección de la Cruz, se descentraliza, es consciente del grupo y se dedica a prestar servicio. El brazo horizontal es Tauro-Escorpio, indicando que el deseo por lo material es finalmente sustituido por el deseo de los valores espirituales, demostrado por medio de las pruebas en Escorpio. La Tierra y el Agua (Tauro y Escorpio) deben fusionarse y relacionarse, y esta verdad, vinculada a estos dos signos del zodíaco, fundamenta todas las enseñanzas sobre el bautismo y la purificación. Los deseos materialistas terrenos en Tauro deben, a su debido tiempo, quedar bajo la influencia del agua purificadora en Escorpio. El bautismo por el agua (nombre dado a la segunda iniciación) requiere un período preparatorio de prueba y purificación, lo cual debe proporcionar la experiencia en Escorpio. Análogamente también deben ser fusionados fuego y aire (Acuario y Leo), y de esta manera los cuatro elementos, lo mismo que seis de los siete rayos, deben desempeñar su parte en el condicionamiento del hombre en Escorpio para las etapas finales del Sendero.

 

Es muy reveladora la ubicación de los planetas en este signo, y está también de acuerdo con el propósito general de la experiencia en Escorpio, bosquejada anteriormente. Urano está exaltado en este signo, y allí disminuye el poder de Venus, mientras que la Luna cae. ¿ Qué demuestran simbólicamente estos hechos? Trataré de hacerles ver con claridad la belleza de lo que ello implica.

 

Urano es un planeta que tiene las características de la mente científica, que en esta etapa de la trayectoria del discípulo, significa que puede empezar a vivir la vida esotérica y que el camino del conocimiento divino puede reemplazar al camino místico del sentimiento, y además que el conocimiento puede ser trasmutado en el camino de sabiduría y de luz. Esto trae necesariamente el aspecto voluntad o influencia de primer rayo (Vulcano), fusionado con el séptimo rayo (Urano), produciendo la manifestación deseada en el plano físico. Por lo tanto, Urano inicia un nuevo orden y condiciones de vida y -cuando se ha desarrollado en la vida del discípulo- trae a su vez la comprensión de las causas de las cosas, tal como son, y el deseo de cambiar el antiguo orden y orientación en nuevos, lo cual produce la reversión de la rueda. Este acontecimiento puede verse hoy con mucha claridad en relación con la humanidad y los procesos mundiales. La influencia de Urano, llevada a su lógica conclusión, trae finalmente el consecuente desenvolvimiento espiritual, en contraposición al humano; por esta razón Urano está exaltado en este signo y asume una posición de poder e influencia dirigida.

 

Venus, la mente inteligente, disminuye su poder en este signo, porque el intelecto -habiendo sido desarrollado y utilizado- debe ahora subordinarse al poder más elevado del alma, la intuición espiritual. El Hijo de la Mente, el Ángel solar, también debe ahora manifestarse como el Hijo de Dios. Cuando el Ángel solar controla oportunamente, debe ceder su lugar a la Presencia, la cual ha estado velada u oculta. Venus debe menguar y el Sol -como símbolo de la Deidad- crecer su influencia y finalmente ocupar el lugar de Venus. Tales son las significaciones simbólicas y esotéricas.

 

La Luna se considera que actúa en su verdadera naturaleza y, por lo tanto, expresa simbólicamente lo que está muerto. La Luna representa a la personalidad y, en la victoria final lograda en Escorpio, la personalidad es totalmente vencida y derrotada. Se mata el deseo, porque mediante el deseo expresado de cualquier tipo, la personalidad demuestra vida, cualidad y apariencia. Reflexionen sobre esto, pues la Luna cae en Escorpio y desaparece su influencia.

 

Los extremos se unen en el discípulo que se halla en el punto medio o en el centro de la Cruz Fija en Escorpio. La imaginación espiritual, el factor que presta mayor servicio al hombre, comienza a sustituir a ese antiguo espejismo por el cual hemos erigido el mundo irreal, donde nos parece que vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser. La autoindulgencia iniciada en Tauro, cede su lugar a la actitud altruista del discípulo en Escorpio; también la ambición cede su lugar a la actividad ejecutiva del alma, mientras que el apego a los deseos -simpatías y antipatías- de la personalidad se trasmutan en tenaz propósito. del alma. Los poderes ocultos de la naturaleza del alma -son secretos y están mal aplicados, porque no han sido comprendidos y, por lo tanto, fueron mal dirigidos- son sustituidos por los misterios de la iniciación y la comprensión práctica de las energías conferidas, de este modo, al receptor. Tales son algunas de las grandes transformaciones que acontecen en la vida del discípulo que se somete inteligentemente a las pruebas y dificultades en Escorpio.

 

Los tres decanatos y sus regentes difieren según los astrólogos. Un grupo da a Marte, el Sol y Venus como rigiendo los decanatos de Escorpio, mientras que otro considera a Marte, Júpiter y la Luna como los tres regentes. Quizás la verdad se halla en ambas conclusiones si las vemos desde el punto de vista esotérico y del hombre no evolucionado, punto interesante para que lo investiguen y estudien los astrólogos. Algún día sabrán, con toda claridad, la posición de los cinco planetas sugeridos que rigen los decanatos (ya están de acuerdo respecto a uno). No. puedo decir la verdad esencial, porque un nuevo planeta está surgiendo en este signo, y le corresponde al hombre descubrirlo y ubicarlo correctamente dentro de la circunferencia de la Gran Rueda.

 

Las palabras clave de este signo son significativas e iluminadoras. Engaño y triunfo -el control ejercido por maya y por el alma- conflicto y paz, tales son los secretos ocultos de este signo y están resumidos para todos los discípulos en éstas dos palabras clave. En la rueda común sobre la cual se encuentra el alma, ciega y aparentemente desamparada, surge el Verbo en los siguientes términos: “Y el Verbo dijo: que florezca maya y que rija el engaño”. En la rueda revertida el alma entona o canta las palabras: “Guerrero soy y salgo triunfante en la batalla”.

 

LIBRA, LA BALANZA

 

El signo Libra, en forma muy paradójica, es peculiarmente interesante, precisamente por que su mayor interés estriba en que carece de espectacularidad -excepto en el caso de los discípulos, o de quienes se están acercando al sendero. Es el signo de la estabilización, de la cuidadosa apreciación de los valores y de la obtención del correcto equilibrio entre los pares de opuestos. Podría ser considerado como el signo en que aparece la primera visión real del Sendero y la meta hacia la cual el discípulo debe dirigir finalmente sus pasos, el estrecho sendero del filo de la navaja que corre entre los pares de opuestos, en el cual -para recorrerlo sin peligro- es necesario desarrollar el sentido de los valores y el poder para utilizar con acierto la facultad analítica equilibradora de la mente. Es también el signo de la percepción intuitiva que, en el sendero común de progresión alrededor del zodíaco, viene después de la normalmente drástica experiencia del hombre en Escorpio, y es, por lo general, de tal naturaleza, que el instinto de autoconservación se ha despertado en gran medida, y ante la apremiante necesidad del hombre (no el discípulo en este caso), surge un llamado al alma y evoca respuesta. Entonces son vagamente sentidos y reconocidas los primeros tenues destellos de la intuición. Entonces sigue la experiencia en Libra, donde dedica una vida a la reflexión silenciosa ~ concienzuda, o se halla en una condición de insensibilidad estática; puede ser una vida de estabilización, de sopesar esto o aquello y de determinar a qué lado se inclinarán los platillos, a fin de que en el próximo signo se produzcan ciertos resultados ya designados. La siguiente vida en Virgo, vivida bajo la influencia del aspecto material de Virgo, la Madre, puede ser de naturaleza materialista o personal, o evidenciar un lento surgimiento de la vibración del alma, indicando esa vida oculta espiritual de la cual la Virgen Madre constituye el custodio preordenado. A medida que se efectúa periódica y cíclicamente el progreso alrededor de la rueda de la vida, estas experiencias y actividades vibratorias se intensifican, hasta que llega el momento de la reversión de la rueda. Entonces Libra conduce hacia Escorpio, y la vida activa del alma (activa por medio de la naturaleza de la personalidad y no simplemente en su propio plano) es registrada y observada en Virgo y equilibrada y valorizada en Libra, produciendo oportunamente las pruebas y experiencias entre el alma y la personalidad, la cual lucha poderosamente con determinación para conservar el estado de expresión equilibrada entre ambas, allí donde no es posible que prepondere la influencia de la personalidad.

 

Puede hablarse también de Libra en términos del proceso de meditación, tal como se enseña en Oriente y Occidente. Por lo tanto puede ser considerado como el “intervalo entre dos actividades”, descripción dada a la etapa de la meditación denominada contemplación. En las cinco etapas de meditación (como se la enseña generalmente) tenemos: concentración, meditación, contemplación, iluminación e inspiración. Estas cinco etapas van paralelas con los cinco signos estrictamente humanos del zodíaco:

 

1.   Leo. - Concentración. - La vida del alma enfocada en la forma. Individualización. Autoconciencia. El hombre medio no evolucionado. Experiencia humana.

 

2.   Virgo. - Meditación. - La vida del alma como la siente el hombre. El período de gestación. La etapa del Cristo oculto. El hombre inteligente. La personalidad ocultando la vida crística.

 

3.   Libra. - Contemplación. - La vida del alma y la forma están equilibradas. Ninguna predomina. Equilibrio. El intervalo donde el alma se organiza para luchar, y la personalidad espera. Éste es el Sendero de Probación. La dualidad es conocida.

 

4.   Escorpio. Iluminación. - El triunfo del alma. La culminación de la experiencia en Tauro. La disipación del espejismo astral. Afluye la luz del alma. El Sendero del Discipulado. El discípulo.

 

5.   Sagitario. - Inspiración. - La preparación para la iniciación. El alma inspira la vida de la personalidad. El alma se expresa por medio de la personalidad. El Iniciado.

 

Quisiera recordarles que aunque la iniciación se recibe en Capricornio, el hombre es un iniciado antes de ser iniciado. Éste es el verdadero secreto de la iniciación. Tenemos, por lo tanto, la actividad que hace que la personalidad se acreciente y desarrolle, al mismo tiempo que vela y oculta al oculto hombre en el corazón, el Cristo en cada forma humana. Entonces tiene lugar el intervalo en que se alcanza el punto de equilibrio entre ambos, donde ninguno domina. Los platillos de la balanza oscilan hacia atrás y adelante, en cualquier dirección o -como a veces se dice- el hombre también oscila entre los pares de opuestos. De allí la importancia de este signo en la expresión de la vida del hombre y también su Peculiar dificultad, proporcionando la curiosa experiencia oscilante que llega a ser, primero, acentuadamente anonadante para el hombre que trata de ser totalmente humano, pero que se da cuenta que en sí mismo halla impedimentos y anhelos que lo impulsan hacia algo que es más elevado que lo humano y, segundo, para el aspirante o discípulo. Su interés y su objetivo se enfocan en la vida del alma; pero halla en si mismo lo que siempre trata de llevarlo a las antiguas modalidades, hábitos y deseos.

 

A este signo a veces se lo denomina “el lugar del juicio”, porque allí se decide y se da el paso irrevocable que separa las “ovejas de las cabras”, o esas constelaciones regidas por Aries (el Carnero o Cordero) y por Capricornio (la Cabra). En realidad señala la diferenciación que existe entre la rueda común de la vida y la revertida. Antes de que Leo--Virgo fuera dividido en dos signos, Libra se hallaba literalmente a mitad de camino. La situación era la siguiente:

 

Aries                Tauro               Géminis            Cáncer Leo                  Virgo

                                                          Libra

Escorpio          Sagitario          Capricornio      Acuario                       Piscis

 

y en esta ronda del zodíaco (en lo que concierne a la humanidad) está descrita toda la historia de la raza. Involucra los comienzos mentales en Aries (la voluntad de manifestarse) y la iniciativa de la exteriorización de la vida; en Tauro dirige su deseo, trayendo la manifestación; entonces en Géminis emerge su conciencia dual o comprensión del cuerpo-alma; en Cáncer avanza el proceso de la encarnación física, seguido por el desenvolvimiento dual del cuerpo-alma o conciencia objetiva y subjetiva, y en Leo-Virgo aparece el hombre-Dios. Luego viene Libra, donde se alcanza, oportunamente, el punto de equilibrio entre el hombre espiritual y el personal, preparando la etapa para el quíntuple proceso final, que en realidad es la analogía subjetiva de la exteriorización en el Sendero de Ida, que se lleva a cabo en el Sendero de Vuelta, o sendero de Retorno. Después tiene lugar la reversión de la rueda y el comienzo de la nueva orientación o discipulado en Escorpio, la vida dirigida y controlada del discípulo en Sagitario, la iniciación en Capricornio, seguida por el servicio en Acuario y por el trabajo del Salvador del mundo en Piscis. Y la liberación final.

 

En este período mundial el signo de la Esfinge se divide en dos (el León y la Virgen, el alma y la forma), porque el estado de evolución humana y la comprensión consciente es una dualidad reconocida; sólo en el denominado “juicio final” se producirá otra fusión y Virgo-Libra formarán un sólo signo, porque entonces habrá finalizado el sentido del dualismo antagónico del hombre, y los platillos de la balanza se habrán inclinado finalmente a favor de lo que la Virgen-Madre ha ocultado para que no se exprese durante eones.

 

El juicio final, en lo que concierne a este ciclo planetario, tendrá lugar en el próximo gran ciclo mundial; para entonces dos tercios de la raza humana habrá desarrollado el principio crístico, en una de las varias etapas de desenvolvimiento, o en una de las finales del Sendero de Evolución; serán discípulos probacionistas o aceptados, o bien estarán en el Sendero de Iniciación. Eventualmente, en forma misteriosa, nuevamente habrá sólo diez signos en el zodíaco; Aries y Piscis formarán un sólo signo, porque “el fin es como el principio”. A este signo dual fusionado se lo denomina en algunos libros antiguos “el signo del Pez con cabeza de Carnero”. Entonces tendremos:

           

1. Aries-Piscis.            6. Virgo-Libra.

2. Tauro.                     7. Escorpio.

3. Géminis.                  8. Sagitario.

4. Cáncer.                   9. Capricornio.

5. Leo.                      10. Acuario.

 

Entonces el fuego y el agua se fusionarán, velando el pasado en vez del futuro, como sucede ahora. La tierra y el aire se fusionarán y de esta manera se comprobará la exactitud de la antigua profecía repetida en La Biblia de que “no habrá más mar”. El aire (el cielo) habrá “descendido a la Tierra” y la fusión se establecerá.

 

En sentido cósmico y no individual, se manifestará el desenvolvimiento del Cristo cósmico que “toda la creación espera”; así llegará la culminación del deseo como resultado de la aspiración consagrada. Sólo entonces “se cumplirá el deseo de todas las naciones” y aparecerá Aquel que todos los hombres esperan:

 

En Tauro, Libra, Escorpio y Piscis, tenemos la historia del deseo.

 

1.   Tauro-el Toro del deseo.-Rige el deseo material.

(Vida)

2.   Libra-el equilibrio del deseo.-El objetivo opuesto al deseo es la balanza o los platillos.

(Equilibrio)

3.   Escorpio-la victoria del deseo espiritual.-El alma triunfante.

(Cualidad)

4.   Piscis-la culminación del deseo divino.-El deseo de todas las naciones. El Cristo Cósmico.

(Apariencia)

 

Tenemos en Libra, por lo tanto, la experiencia individual de la vida equilibrada, donde se lleva a cabo la experimentación, trayendo la consiguiente inclinación de los platillos en una u otra dirección, hasta que el peso del deseo o la aspiración espiritual, hace descender suficientemente uno de los platillos a fin de indicar el camino que el hombre debe seguir en ese momento. Tenemos en Libra la experiencia de la humanidad en donde se están haciendo los mismos reajustes y experimentos; pero esta vez está implicada toda la raza humana, no sólo el individuo. Esta experiencia grupal, llevada a cabo en el plano mental, únicamente será realizada cuando todos los hombres estén polarizados mentalmente y se constituya y tenga lugar el Día del Juicio, ya mencionado. Precursores de esto son el “punto de crisis' en Libra, la presente situación del mundo y el reajuste necesario; sin embargo, el equilibrio tiene lugar, en la actualidad, en el plano astral y los deseos predominantes de los hombres están en situación de proporcionar el factor decisivo, mientras que en el próximo gran ciclo las mentes de los hombres decidirán. Los hombres más destacados de la época -discípulos, aspirantes e intelectuales- están pasando hoy las pruebas de la experiencia en Escorpio, en tanto que las masas se hallan en los platillos de la balanza; el peso de los deseos de la masa los elevará hacia una decisión espiritual, o los hará descender a los objetivos materiales y egoístas.

 

Debido a esta cualidad equilibradora de Libra, dicha constelación puede vincularse más específicamente con los problemas sexuales que cualquier otro signo. Por lo general, el estudiante común de astrología, vincula mentalmente el sexo con los signos de Tauro y Escorpio, lo cual probablemente se deba a que al Toro se lo considera, con frecuencia, el símbolo de los insanos impulsos del incontrolado principio sexual, y también porque en Escorpio se aplican las pruebas fundamentales. En las primeras etapas, para la mayoría de los aspirantes, el sexo constituye un problema fundamental. Sin embargo, esotéricamente, en Libra se plantea la cuestión y se planteará acrecentadamente, exigiendo una respuesta; además en Libra debe producirse el equilibrio de los pares de opuestos y llegar a una solución por medio de la actividad de la mente jurídica y el establecimiento de un punto de equilibrio entre los principios masculino y femenino. Esto también constituye (pues es parte de la simbología habitual) el problema básico existente entre las Ovejas y las Cabras, entre lo negativo y lo positivo y entre los que siguen ciegamente el instinto o la costumbre, y quienes ascienden libremente hacía donde ellos eligen y son autodirigidas su conducta y actitud. Esta autodirección puede llevarlos a la rueda de la vida, ya hacia el deseo egoísta, o a la aspiración espiritual; pero lo que se debe tener presente es que jurídicamente y en forma intencional, después de la debida reflexión y de haber equilibrado las distintas modalidades, hacen lo que les parece y consideran correcto y deseable. Esto en sí tiene una utilidad básica y así aprenden; toda acción produce resultado y la mente jurídica pesa la causa y el efecto más correctamente que ninguna otra.

 

No tengo la intención de dar la solución del problema sexual. La humanidad lo resolverá inevitablemente a medida que transcurran los eones y el instinto de rebaño dé lugar a las actitudes premeditadas y autoconscientes del aspirante y del intelectual. Sin embargo quiero recordarles que el instinto de rebaño, en relación con el sexo, tiene sus bases, tanto en el deseo instintivo animal, natural y normal, como en las actitudes emocionales, y de todas ellas la peor es esta última categoría, pues lleva consigo profundamente arraigadas las simientes de las dificultades. Abarcan desde la etapa del amor libre y la promiscuidad general, hasta la estrecha ortodoxia, y también el fanático punto de vista cristiano tal como se lo comprende normalmente, pero no en el sentido en que el Cristo consideraba la vida. Este estrecho punto de vista y la normal actitud anglosajona (resultado de la enseñanza de la Edad Media) consideran al sexo inusitadamente pecaminoso y siempre indeseable, como algo que debe ser soportado y sometido, dominado y mantenido secretamente en el fondo de la conciencia cristiana, donde se oculta como un misterio lascivo. Esto se debe también a la influencia ejercida por San Pablo, pero no a la enseñanza del Cristo.

 

De estas actitudes han surgido una violenta reacción, que hoy se halla en su apogeo, siendo a su vez indeseable y peligrosa como lo son todas las reacciones violentas, pues tan falsa es una como otra; en el centro de la balanza o eje de la rueda, es donde puede observarse correctamente la verdadera perspectiva y la acción indicada. Cuando la relación básica sexual sea finalmente establecida, y el cuerpo y el alma (negativo y positivo) estén permanentemente relacionados en las vidas de los aspirantes del mundo, entonces veremos la enseñanza sobre el tema del sexo físico correctamente dirigida en el mundo. Esta enseñanza vendrá por la fusión y síntesis de los mejores puntos de vista de los instructores espiritualmente orientados, en ambos hemisferios, incorporando la experiencia de Oriente y Occidente, y también el acercamiento del místico y del científico a un misterio que es físico (que requiere comprensión científica) y místico (que demanda interpretación espiritual). Implicará la ayuda y las conclusiones de la profesión médica, a fin de dar la inteligente necesaria instrucción física, y la ayuda del conocimiento cultural de los yoguis de la India, en conexión con la energía que fluye a través de los centros -en este caso el sacro. Finalmente, por medio de la actividad inteligente de los hombres del mundo, orientados legal y jurídicamente, terminará la búsqueda de un equilibrado y deseable punto de vista. Por los innumerables experimentos sexuales que se llevan a cabo hoy, la generación próxima llegará a un punto de equilibrio y, como consecuencia, se inclinarán los platillos hacia la dirección deseada y deseable. Sobre esto no hay duda alguna; únicamente falta determinar el momento, y éste será determinado astrológicamente. Por medio de las mentes jurídicas y de la correcta legislación, el sexo será oportunamente considerado como una función correcta y divina, que estará salvaguardado por la educación adecuada de los jóvenes y de los ignorantes, y por medio de la correcta acción de la juventud y la emergente generación altamente inteligente -los niños de hoy.

 

La enseñanza de hábitos sexuales erróneos, el ejemplo de la extendida prostitución (aplico esta palabra tanto a los hombres como a las mujeres), la proliferación de la homosexualidad (no en su predisposición y singular conformación fisiológica, sino desde el ángulo de una mentalidad pervertida y de una imaginación malsana que está hoy detrás de gran parte de su expresión), la estrecha mentalidad cristiana heredada de un complejo de culpabilidad en lo concerniente al sexo y a la herencia de cuerpos físicos enfermos, excesiva o débilmente sexuales, han llevado a la raza a su actual caótico e ignorante manejo de este importante problema. La solución no se hallará en los pronunciamientos religiosos basados en una teoría caduca, o por la inhibición fisiológica o el libertinaje legalizado; tampoco vendrá por medio de la legislación, inspirada por las distintas escuelas de pensamiento de cualquier comunidad o nación. Será el resultado de la actividad unida de las conciencias espiritualmente orientadas, la actitud jurídica, la percepción intelectual y el constante impulso del proceso evolutivo. Nada puede impedir la inevitabilidad de la solución ni la aparición de actitudes deseables y condiciones en las que el sexo pueda tener la correcta expresión.

 

Libra, como ya saben, gobierna la profesión jurídica y mantiene el equilibrio entre el bien y el mal, lo negativo y lo positivo y también entre Oriente y Occidente. Esto último quizás les parezca una frase sin sentido, pero la verdadera y correcta relación (que aún no ha sucedido) entre Oriente y Occidente, vendrá y se establecerá por medio de la actividad de Libra y del trabajo de la profesión jurídica.

 

Libra ha sido “el promotor de la Ley”. La legislación fue hasta ahora engrosada por la aplicación de esas negaciones y actitudes de temor, conservadas en el Código Mosaico e impuestas mediante el castigo, debido a su quebrantamiento, etapa probablemente necesaria para las razas infantiles, a fin de mantener un régimen de “jardín de infantes” para los hombres. Pero el género humano está llegando a la madurez y se requiere hoy una interpretación distinta de los propósitos e intenciones de Libra, por medio de la Ley. La Ley debe llegar a ser custodio de una rectitud positiva y no un simple instrumento para su aplicación. Así como tratamos de eliminar la fuerza de nuestras relaciones nacionales, y hoy es evidente que las condenas drásticas no han logrado prevenir la delincuencia ni impedir que la gente actúe con violento egoísmo (y esto constituye toda la delincuencia), y así como la actitud social (en contradicción a la posición antisocial de los que quebrantan la ley) es considerada deseable y enseñada en nuestras escuelas, así también está comenzando a surgir en la conciencia pública la inculcación de correctas relaciones, la difusión del autocontrol y el acrecentamiento del altruismo (que es, seguramente, la meta subjetiva y a menudo incomprendida de todo procedimiento jurídico), constituyendo el necesario acercamiento a la juventud. La influencia de Libra debería ser impuesta en la infancia sobre líneas espirituales. La delincuencia será desterrada cuando las condiciones ambientales en que el niño vive sean mejoradas; cuando en los primeros años formativos se dé preferente atención al equilibrio glandular, tanto como a los dientes, los ojos, los oídos, la correcta postura y la adecuada alimentación, y cuando exista también una distribución más apropiada del factor tiempo y cuando la sicología y la astrología esotéricas contribuyan con sus conocimientos a educar a la juventud. Los antiguos métodos deben ceder su lugar a los nuevos y la actitud conservadora debe ser abandonada en favor del entrenamiento y experimentos físicos, síquicos y religiosos, aplicados en forma científica y motivados místicamente. Al decir religioso, no me refiero a la enseñanza doctrinaria o teológica, quiero significar el cultivo de esas actitudes y condiciones que evocarán la realidad en el hombre, y traerán a primer plano la conciencia del hombre interno espiritual, logrando así el reconocimiento del Dios inmanente.

 

Sobre esto nada más debo decir. Me he extendido algo sobre el sexo y el sistema jurídico, porque ambos están regidos y condicionados por Libra, lo cual irá aumentando. El tema es demasiado vasto e importante, sólo puedo indicarles las líneas de acercamiento. El manejo superficial del problema no tendría valor alguno. En este período de transición, por el que ahora está pasando el mundo, y en este intervalo entre dos actividades -la de la era pisciana que está terminando y la de la era acuariana que está entrando- regirá Libra oportunamente, y al finalizar este siglo se verá su influencia ejerciendo un pronunciado control y entrando en una posición de poder en el horóscopo planetario, por lo tanto no hay por qué sentir ansiedad.

 

Cierta relación o configuración de estrellas -siendo una de ellas Régulo, en Leo- producirá una situación donde tendrá lugar la reorientación de la actitud de la profesión jurídica; para beneficio del mundo serán centralizadas sus funciones y deberes, y en este proceso la legislación para la niñez asumirá gran importancia y será el poder motivador. Este paso jurídico será primeramente abogado por Rusia y apoyado por los Estados Unidos de América. Antes del año 2035, tal legislación será universal, en su esfera de influencia y control.

 

Todo esto acontecerá porque Libra rige el intervalo actual y podría ser considerado como el “año de la tierra de nadie”, denominado así hace poco por uno de los Maestros de Sabiduría. Un estudio del Bhagavad Gita. y de los problemas de Arjuna, cuando desesperado se sentó entre los dos ejércitos adversarios, será muy esclarecedor respecto a Libra. La gran batalla que se relata en esa antigua escritura de la India aconteció realmente, por primera vez, a mediados de la Era Atlante y en el signo de Libra. El principal conflicto del actual período Ario se está librando en una vuelta más elevada de la espiral y bajo la influencia de Escorpio. En el pasado, esto preparó al discípulo probacionista mundial, la humanidad, para el Sendero del verdadero Discipulado. En el presente está preparando al discípulo mundial para recibir la iniciación. Durante el vasto intervalo entre el decisivo acontecimiento Atlántico y la era actual, tuvo lugar una gran reorientación en la Rueda de la Vida; desde entonces varios millones de hombres han pasado de Escorpio a Libra, simbólicamente hablando, y “fueron pesados en la balanza”, luego reenfocaron su vida de deseos hacia la aspiración espiritual, reforzando su determinación de avanzar, y así han retornado a Escorpio en la rueda revertida. Reflexionen sobre este pensamiento, pues constituye en la actualidad un verdadero problema para la masa de hombres inteligentes.

 

Como ya saben, Libra es uno de los cuatro brazos de la Cruz Cardinal. Esto explica nuestra dificultad para comprender la naturaleza real de su influencia. La significación de las energías que actúan sobre nuestro sistema solar, por medio de los cuatro brazos de esta Cruz, o desde las cuatro constelaciones, Aries, Cáncer, Libra y Capricornio, pueden ser resumidas en cuatro palabras: Creación, Manifestación, Legislación e Iniciación. Difícilmente comprenderán el verdadero alcance y significado de las palabras que he dado.

 

Cósmicamente significan la actividad de la Deidad, cuando el espíritu y la materia son puestos en una definida relación y, bajo el propósito divino, produce esa fusión de energías vivientes que serán adecuadamente poderosas en tiempo y espacio, para llevar dicho propósito a su deseada culminación. Esto es Creación, o Aries en actividad. También significan la aparición objetiva de la forma mental que Dios ha creado, en la cual están personificados Su deseo, Su voluntad, Su propósito y Su plan. Esto es Manifestación, o Cáncer en actividad. Significan también el desarrollo del plan de acuerdo a la ley espiritual y natural, cuya expresión es evolutiva; tal la meta y expresión de la evolución, y revela constantemente la naturaleza de Dios, porque las leyes bajo las cuales está gobernado nuestro sistema solar expresan la cualidad y el carácter de Dios. Esto es Legislación, o Libra en actividad, Significan, finalmente, el proceso de iniciación donde, paso a paso y etapa tras etapa, de acuerdo a la ley y por el método de la experiencia adquirida durante la manifestación, se comprende conscientemente el plan creador. El desarrollo del plan es así llevado adelante mediante una serie progresiva de comienzos, manifestaciones y culminaciones -relativas en su naturaleza, pero conducen a una culminación absoluta. Esto es Iniciación o actividad en Capricornio. Todo se produce en una vasta e incomprensible escala, en lo que a la comprensión humana concierne.

 

Pero deben ser captadas oportunamente en las etapas finales. del proceso evolutivo, la conciencia y la comprensión de un propósito mayor que está detrás de la intención más exotérica del desenvolvimiento de la conciencia en este sistema solar, en el planeta y en el hombre. Cuando el hombre desarrolla esta comprensión se convierte en un iniciado, abandona su posición en la Cruz Fija y empieza el relativamente lento proceso de ascender a la Cruz Cardinal. Luego se convierte en un colaborador del gran proceso y propósito creador. Empieza a crear su propio cuerpo de expresión en la Cruz Cardinal y a sentir el impulso de Aries, pero aún no lo comprende. Manifiesta conscientemente en el mundo lo que trata de llevar a cabo, revelándole Cáncer los secretos de dicho mundo. Se convierte en su propio legislador, rigiendo su conducta inteligentemente, controlando sus impulsos intelectualmente y después Libra lo capacita para equilibrar las leyes materiales y espirituales. Cuando ha realizado esto descubre que está preparado para iniciar nuevos y más profundos experimentos (¿debería llamarlos experiencias?) y, como participante en el plan divino y colaborador en el propósito divino, llega entonces a ser su propio iniciador, y así está preparado para recibir la iniciación. Tales son las paradojas de la vida espiritual. El secreto de la Cruz Cardinal es revelado únicamente al hombre que ha ascendido a la Cruz Fija y ha sufrido su cuádruple experiencia. No puedo decir más de lo que ya he dicho.

 

Libra es un signo de aire; hay tres de estos signos en el zodíaco, y su interrelación constituye un estudio muy interesante, como lo son todas las triplicidades principales, que bien merecen la concienzuda investigación del estudiante. Cada uno de los tres signos se encuentra en una de las tres Cruces:

           

1.   Géminis, los Gemelos                    Cruz Mutable               Dualidad.

2.   Libra, la Balanza                           Cruz Cardinal              Equilibrio.

3.   Acuario, el Portador de Agua        Cruz Fija                     Iniciación.

 

Por Io tanto los tres representan la dualidad -sentida, dominada y resuelta en la síntesis del gran Servidor del Mundo, identificada en el Hombre celestial, y aportando su contribución, extraída de la suma total de la energía, durante su experiencia en la rueda de la vida, para servir al Todo. Recuerden que la iniciación es otro nombre para la síntesis y la fusión.

 

Desde otro ángulo tenemos:

           

1.   Géminis, los Gemelos                    Mente                          Causa de la dualidad.

2.   Libra, la Balanza                           Supermente                 Causa de la Síntesis.

3.   Acuario, el Portador de Agua        Mente Universal           Alma.

 

Estos tres signos son preeminentemente, signos de la mente de Dios a medida que se expresan a través del hombre; al principio domina la mente inferior, causando el reconocimiento del Yo y del no-yo, o el dualismo esencial que subyace en toda manifestación; sin embargo, la mente superior aumenta constantemente su poder y control, produciendo el equilibrio de los pares de opuestos mediante la iluminación de la mente inferior; luego el alma, el eterno Hijo de la Mente, llega a ser la última síntesis, enfocando y relacionando la mente universal con los dos aspectos inferiores de la Mente de Dios.

 

Estas indicaciones servirán para mostrarles una de las grandes interrelaciones que existen entre las tres Cruces, de las cuales me ocuparé más detalladamente cuando las estudiemos en otro lugar de esta segunda parte sobre astrología esotérica.

 

Resulta interesante que en la nota sobre la quinta tabulación fueron omitidos Libra y Géminis. No fue un error, sino algo de verdadera significación y una omisión que merece ser reconocida, basada en dos hechos: Primero, hubo una época en que, como habrán oído decir, sólo había diez signos, y en esos antiguos días, así corno en la actualidad, existían divergencias de opinión entre los astrólogos científicos. Diferían sobre cuáles serían los diez signos; referente a esto había varias escuelas de pensamiento y dos de gran importancia. Una de ellas fusionó o convirtió en un solo signo a Leo-Virgo, perpetuando su creencia en la Esfinge; la otra suprimió totalmente a Géminis y a Libra, y era anterior a la última, que en realidad tenía un zodíaco de once signos. Este hecho es hoy, para ustedes, muy importante. El otro punto notable y de relativa importancia es que Géminis y Libra son dos signos estrictamente humanos, y corresponden al hombre común. Géminis, en la Cruz Mutable, representa la humanidad del hombre, mientras Libra, en la Cruz Cardinal, rige su vida espiritual y subjetiva. Los demás signos, en su culminación, conducen al hombre más allá de la etapa de la humanidad común, y traen los siguientes estados de conciencia:

 

1.   Aries y Virgo. - El Cristo cósmico. Universal e individual.

2.   Tauro y Piscis. - Los Salvadores del mundo, por ejemplo, el Buddha y el Cristo

3.   Leo y Acuario. - Los Servidores del mundo, por ejemplo, Hércules.

4.   Sagitario y Capricornio. - Los Iniciados del mundo, por ejemplo, los Maestros.

5.   Cáncer y Escorpio. - Los Discípulos triunfantes.

 

Sin embargo, el énfasis de Géminis y Libra. en lo que concierne a la humanidad, está puesto sobre la realización y obtención del punto de equilibrio, antes de que sea posible otra realización.

 

También es particularmente instructivo el estudio de los regentes de este signo. Desde el ángulo de la astrología ortodoxa Venus rige a Libra, mientras que, hablando esotéricamente, rige a Urano. Saturno es el regente en este signo de esa estupenda Jerarquía Creadora -uno de los tres grupos principales de Constructores- que forman parte del tercer aspecto de la divinidad; Su meta consiste en proporcionar una forma a los Hijos de la Mente, y de este modo ofrecer una oportunidad para el sacrificio y el servicio. Un estudio de la relación que tiene esta Jerarquía con los egos humanos, la cuarta Jerarquía Creadora, será muy iluminador; me he ocupado algo de ella en el Tratado sobre Fuego Cósmico. Si se lleva a cabo el estudio surgirá con toda claridad la naturaleza y propósito de los tres regentes.

 

En consecuencia, este signo se halla estrechamente vinculado al tercer aspecto de la Deidad, y es por lo tanto un signo regente y condicionador de la Ley, del Sexo y del Dinero. Reflexionen sobre esto. Los tres aspectos divinos son en sí mismos triples, manifestándose de tres maneras, o por medio de tres aspectos menores, y este tercer aspecto no es una excepción a la regla que subyace en todas las triplicidades que condicionan los procesos de la evolución y la manifestación. Por el estudio del signo de Libra vendrá la luz sobre el tercer aspecto. El primer aspecto de voluntad o poder, se expresa en este signo como Ley, legislación, legalidad, justicia; el segundo, se manifiesta como la relación entre los pares de opuestos (de los cuales los platillos son el símbolo), que en el plano físico se expresa como sexo; el tercer aspecto se demuestra como energía concretizada que denominamos dinero, literalmente, el oro, el símbolo exteriorizado de lo creado mediante la unión del espíritu y la materia en el plano físico. El tercero es, como ya saben, el aspecto creador y la energía que produce el piano tangible externo de la manifestación -el aspecto forma de la vida.

 

Por lo tanto, silos estudiantes quisieran hacer un cuidadoso estudio de los tres -ley, sexo y dinero- a medida que se expresan hoy y se expresarán en el futuro, obtendrán un cuadro de la realización física humana y de la futura expresión espiritual, lo cual será muy instructivo y vale la pena hacerlo. Todo el proceso está justificado por la actividad de los tres regentes de Libra: Venus, Urano y Saturno.

 

Venus rige en Tauro, Libra y Capricornio, origen de la mente inteligente, actuando por medio del deseo (en las primeras etapas) o por el amor (en posteriores etapas). En Tauro, significa que la mente se expresa por medio del deseo inteligente, la meta del conocimiento para el hombre común. En Libra se obtiene el punto de estabilidad o equilibrio, entre el deseo personal material y el amor espiritual inteligente, porque en Libra las dos cualidades del deseo cósmico son destacadas en la conciencia y equilibradas mutuamente. En Capricornio representa el amor espiritual, expresándose perfectamente cuando el trabajo de Tauro y Libra ha sido cumplido. Así puede ser trazado de un signo a otro, en todo el sendero zodiacal, el hilo dorado del progreso evolutivo y así puede verse la historia de la humanidad y visualizarse su meta. En una fecha posterior se podrá trazar el mismo hilo dorado respecto a los otros reinos de la naturaleza, pero aún no ha llegado el momento y el tema no sería de importancia ni de valor. Sin embargo, cuando se despierte la conciencia del hombre, de tal manera que pueda registrar lo que está ocurriendo en los tres reinos inferiores de la naturaleza, entonces obtendrá mayor luz e información. Esto acontecerá en ese período de la historia humana en que Libra predomine, y los tres aspectos divinos de la tercera persona de la Trinidad, el Espíritu Santo, el Creador -ley, sexo y dinero- dará la clave de los tres reinos inferiores. La ley, ley natural (la exteriorización de la Ley espiritual subjetiva) proporcionará la clave del reino animal: el sexo, o la conciencia de afinidad, revelará el misterio del reino vegetal; el dinero revelará el secreto del reino mineral, y todo esto se efectuará mediante la actividad de Venus, cuando se comprenda mejor esta actividad en los signos, Tauro, Libra y Capricornio. Esto lo elucidaré más detalladamente cuando lleguemos al estudio de la Ciencia de los Triángulos. Aquí sólo diré que cada uno de estos tres signos está relacionado a uno de los tres aspectos de la vida divina:

 

1.   Tauro-reino animal-ley-ley natural.

2.   Libra-reino vegetal-sexo--afinidad natural.

3.   Capricornio--reino mineral-dinero-.--expresión concreta de la Ley de Abastecimiento, y éstos forman un triángulo, en el cual Libra está en el ápice y predomina.

 

Urano es el regente esotérico de suma importancia en este signo, porque el séptimo rayo actúa por medio de este planeta, personificando el principio de concreción y materialización de lo que debe manifestarse objetivamente mediante la unión del espíritu y la materia. Aquí se oculta el misterio del dinero, su creación y producción. Quisiera señalar que el proceso creador concierne única y exclusivamente al tercer aspecto de la divinidad. La creación del dinero se produce mediante la relación de los tres aspectos de la tercera manifestación divina -ley, afinidad y energía concretizada.

 

Es aquí donde fracasan la mayoría de los místicos y servidores del mundo. Actúan desde un plano demasiado elevado y desde el punto de vista del incentivo espiritual. Normal y naturalmente (porque allí es donde está colocado el foco de su conciencia) actúan desde el punto de vista del segundo aspecto, mientras que el tercer aspecto (igualmente divino e importante) debe ser invocado y evocado. Reflexionen sobre estas palabras. No consiste en unir el espíritu y la materia, como entiende el ocultismo estos términos, sino relacionar la necesidad física con el abastecimiento físico y unir dos cosas tangibles mediante el poder de la imaginación creadora. Por esta razón muchas escuelas de pensamiento tienen tanto éxito en materializar lo que necesitan y otras fracasan tan significativamente. Actúan desde un plano demasiado elevado y no tienen la capacidad de lograrlo. He dado sugerencias que pueden tener resultados fructíferos si se las interpreta adecuadamente y actúan con móvil correcto, grupalmente y con propósito altruista.

 

Por medio del planeta Urano, Libra está relacionada a Aries y Acuario y también en un sentido muy profundo se pone en contacto entre sí el gran par de opuestos Aries-Libra. Por medio de su actividad, se efectúa una intensa interacción para obtener en Libra aquello que tuvo su comienzo en Aries. Aries, Libra y Acuario, constituyen por lo tanto otro triángulo de poder, que se considerará más adelante. Estos triángulos, como sugerí anteriormente, dominarán en forma muy interesante en la nueva astrología y condicionarán los mapas de aquellos cuyos horóscopos están considerando.

 

Por lo tanto, Libra está relacionado a cinco signos del zodíaco: Aries, Tauro, Géminis, Capricornio y Acuario:

 

1.   Aries                     Comienzo        Creación          Evolución.

2.   Tauro                    Deseo              Incentivo          Progreso.

3.   Géminis                 Dualidad          Condición        Interacción.

4.   Capricornio           Síntesis Iniciación         Realización.

5.   Acuario                 Objetivo          Inclusión          Servicio.

 

Esta relación la establecen tres regentes: Venus, Urano y Saturno. Estos cinco signos con Libra en el punto de equilibrio, crean una de las estrellas de seis puntas de la evolución, y también relacionan esos signos con tres planetas, que conciernen peculiarmente a la expresión de la conciencia crística en el mundo. Estos tres planetas se hallan (a través de los rayos, de los cuales son los medios) en la primera línea principal de fuerza, la de voluntad o poder y de propósito y meta visualizada:

 

1.      Urano. - 7mo. Rayo de Magia Ceremonial. Dios, el Padre. El que relaciona. El origen de la dualidad. El que percibe el fin desde el principio. La conciencia espiritual.

 

De la Intuición a la Inspiración

 

2.      Venus. - 5to. Rayo de la Mente. Dios, el Hijo. El Hijo de la Mente. El que incluye. La conciencia egoica.

 

Del Intelecto a la Intuición

 

3.   Saturno. - 3er. Rayo de Inteligencia. Dios, el Espíritu Santo. El que conoce. La mente. La conciencia humana.

 

Del Instinto al Intelecto

 

Por esta razón básica -fundada en la triple relación anterior- Libra es el “punto de equilibrio” en el zodíaco. En la mayoría de las otras constelaciones, en una etapa u otra, se produce un “punto de crisis donde el efecto de la energía que afluye al hombre a través del signo (vía los planetas regentes) se halla en su máximo punto de efectividad; esto, con el tiempo, precipita la crisis requerida para librar al hombre de las influencias planetarias que condicionan su personalidad y lo colocan más definida y conscientemente bajo la influencia del signo del zodíaco. Pero en Libra no existe un punto de crisis, como tampoco en Aries. Únicamente existe el intervalo de equilibrio como preludio de un progreso más efectivo y sensible en el Sendero. Lo mismo sucede en Aries. Como se dice esotéricamente: “Antes de la creación reina el silencio y la quietud de un punto centralizado”. Esto es aplicable a Aries y a Libra -al primero en un sentido cósmico y creador, al segundo en un sentido evolutivo, individual y progresivo.

 

Los siguientes planetas y sus rayos rigen la Cruz Cardinal, de la cual Libra es uno de los brazos:

 

1.   Marte        6to. Rayo         Idealismo         Devoción         Lucha.

2.   Mercurio   4to. Rayo         Armonía a través del Conflicto.

3.   Urano        7mo. Rayo       Orden Ceremonial. Ley o Magia.

4.   Venus        5to. Rayo         Conocimiento Concreto o Ciencia.

5.   Saturno      Ser. Rayo        Inteligencia Activa.

6.   Neptuno    Sto. Rayo        Idealismo         Devoción         Lucha.

 

Tenemos aquí seis planetas y cinco rayos de energía, y la expresión de las dos líneas de energía espiritual: Sabiduría en dos de los rayos y planetas, y tres rayos y planetas en la primera corriente principal de energía, voluntad o poder. Observarán cómo tres de estos rayos predisponen definidamente al sujeto de Libra a lograr una comprensión concreta, voluntad inteligente y conocimiento: el primer rayo (que actúa por medio del 3ro. y 5to. rayos), el quinto y el tercero. De allí la efectividad de Libra en el plano físico y el poder del sujeto evolucionado de Libra para proyectar la expresión física, el propósito espiritual interno, o la voluntad intencionada. H. P. Blavatsky fue un ejemplo de esto; era una persona que estaba facultada para hacerlo.

 

En este signo está exaltado Saturno, porque -en el punto de equilibrio- llega la oportunidad y es presentada la situación que obliga a elegir y a tomar inevitablemente una determinación. Esta elección debe hacerse inteligentemente en la incipiente conciencia cerebral en el plano físico. Sólo ahora el pleno propósito y el trabajo de Saturno realizado para la humanidad, puede alcanzar un punto de utilidad grupal, porque justamente la humanidad ha alcanzado cierto grado de inteligencia general y amplia, que puede hacer de cualquier elección un definido acto consciente, implicando responsabilidades. Antes de la época actual, únicamente unos pocos discípulos precursores y un puñado de personas inteligentes podían elegir libremente, al producirse ese “punto de equilibrio”, hacia qué lado querían “inclinar los platillos”. Hoy tenemos un sinnúmero de esas personas, y de allí la intensa actividad de Saturno, a medida que entramos en el primer decanato de Acuario; de allí también la actividad similar de la humanidad porque se halla ahora en el sendero de probación, el cual es regido y controlado por Libra; por lo tanto, el sendero de elección, de la deliberada aplicación de medidas purificadoras y el punto decisivo que precede a Escorpio, que gobierna el Sendero del Discipulado, puede debidamente desempeñar su parte.

 

El poder de Marte es disminuido en Libra, el signo del intervalo, quedando Marte temporariamente pasivo, antes de reunir sus fuerzas para un renovado esfuerzo en Escorpio o para la aceleración de la vida espiritual en Virgo, de acuerdo a como gira la rueda para el hombre.

 

El Sol cae en este signo, porque ni la personalidad ni el alma predominan en el hombre que es puramente de Libra, logrando así un equilibrio, dejando esotéricamente de “sintonizarse entre sí”. No oye la voz de la personalidad ni la del alma, pero como dice El Antiguo Comentario, “se produce una suave oscilación. No se escucha ninguna nota estridente, no se ve ningún matiz violento afectando a la vida (no sé como traducir las palabras originales) ni se produce ningún vuelco en el carruaje del alma”. La significación del lugar de los planetas en este signo emergerá claramente en la conciencia cuando sean estudiados cuidadosamente, entonces llegará a definirse en sus mentes el significado de Libra. Las características de este signo no son fáciles de definir o comprender, porque en realidad constituyen la síntesis de todas las cualidades y realizaciones pasadas, siendo difícil obtener una clara presentación de los pares de opuestos. Respecto al hombre que se halla en el sendero de probación, o está a punto de recorrerlo, podría decirse que sus características y cualidades en este signo son:

 

 

EQUILIBRIO DE LOS PARES DE OPUESTOS EN LIBRA

 

Volubilidad y Versatilidad                                                       Posición segura y afianzada.

Desequilibrio                                                                          Equilibrio.

Preferencia. Prejuicio                                                             Justicia. Juicio.

Estupidez obtusa                                                                     Sabiduría entusiasta.

Falsedad ostentosa                                                                 Verdadera expresión correcta.

Intriga                                                                                     Conducta honesta.

Actitudes materialistas                                                 Actitudes espirituales.

 

Este equilibrio entre los pares de opuestos hace difícil a veces comprender al hombre de Libra, pues parece vacilar, aunque no por mucho tiempo, y frecuentemente en forma imperceptible, porque siempre se produce el equilibrio final de las cualidades de que está dotado.

 

Los regentes de los decanatos de este signo son presentados como duales por las distintas escuelas de astrología. Sefarial da la Luna, Saturno y Júpiter como planetas controladores, mientras que Alan Leo propone Venus, Saturno y Mercurio. En éste como en otros casos, la verdad está entre ambos, o en la combinación de los dos. Los verdaderos regentes de los decanatos de Libra son Júpiter, Saturno y Mercurio. No es necesario extenderse más sobre los efectos que producen, excepto indicar que la influencia de Júpiter da por resultado “la apertura de la puerta de la matriz” en Virgo, planeta que consideraré cuando estudiemos en el próximo tema este signo del zodíaco.

 

Las palabras o notas clave de este signo son tan claras y llanas que cualquier explicación mía sólo servirá para confundir. Hablan directa y claramente al corazón. Para el hombre medio que no ha desarrollado la conciencia espiritual, la frase que se repite constantemente a través de los eones es: “Y el Verbo dijo: Hágase la elección”. La respuesta viene oportunamente desde el alma y como resultado del proceso evolutivo: “Elijo el camino que lleva entre las dos grandes líneas de fuerza”.

 

VIRGO, LA VIRGEN

 

Virgo es el signo más significativo del zodíaco, porque su simbología concierne a la meta del proceso evolutivo, que consiste en proteger, nutrir y por último revelar la realidad espiritual oculta. Siempre está velada por cada forma, pero la humana está equipada y dotada para manifestarse en forma muy distinta de cualquier otra expresión de la divinidad, a fin de hacer tangible y objetivo lo que está destinado a realizar el proceso creador. Géminis y Virgo están estrechamente relacionados, pero Géminis presenta los pares de opuestos -alma y cuerpo- como dos entidades separadas, mientras que en Virgo están fusionadas, siendo de grande y suprema importancia una para la otra; la madre protege al germen de la vida erística; la materia ampara, cobija y nutre al alma oculta. La nota clave que más exactamente encierra la verdad, en cuanto a la misión de Virgo, es: “Cristo en ti, esperanza es de gloria”. No existe otra definición de este signo, más clara y adecuada que la expresada; quisiera que la recordaran durante nuestro estudio del sexto signo del zodíaco (o el séptimo si no se considera la rueda revertida).

 

En todas las grandes religiones del mundo aparece la Virgen Madre, como puede comprobarse por el estudio de cualquier libro sobre religiones comparadas. No puedo explicarles más extensamente este reconocimiento universal de la tarea de Virgo, ni es necesario hacerlo, porque ya lo hicieron adecuadamente muchas escuelas de investigación. Sin embargo, podría señalar cuatro de los nombres de la Virgen, familiares a todos, que dicen mucho sobre la naturaleza forma, de la cual la Virgen es el símbolo. La palabra Virgo es el derivado y la corrupción de una antigua palabra de raíz atlante, aplicada al principio materno en esos legendarios tiempos. Esta Virgen fue la fundadora del matriarcado, que entonces dominaba la civilización, evidenciado por varios mitos y leyendas que llegaron a nosotros, sobre Lilith, la última de la Diosa Vírgenes de la época atlante; el mismo concepto se encuentra en los tradicionales relatos de las antiguas Amazonas a cuya reina derrotó Hércules, arrebatándole lo que ambicionaba. Ésta es una alegoría que enseña, al hombre espiritual, a liberarse del control de la materia. Tres de estas Diosas son Eva, Isis y María, siendo de significativa y particular importancia en lo que respecta a nuestra civilización, porque personifican la simbología de toda la naturaleza forma, que cuando está integrada y funciona como persona, se denomina personalidad, la cual es (en lo que a la humanidad concierne) la expresión desarrollada y cualificada de Dios, en el tercer aspecto de la divinidad, el Espíritu Santo, la inteligencia activa y el principio nutridor del universo. Este aspecto lo estudiaremos en Leo, y veremos el desenvolvimiento de esa entidad y personalidad autoconsciente, que en Virgo llega a ser la Madre del Cristo-Niño. Eva es el símbolo de la naturaleza mental y de la mente del hombre, seducida por la atracción del conocimiento que se obtendrá mediante la experiencia de la encarnación. Por eso Eva aceptó la manzana del conocimiento que le ofreció la serpiente de la materia y se inició la larga empresa humana del experimento, experiencia y expresión que comenzó -desde el aspecto mental- en nuestra época Aria. Isis representa esta misma expresión en el plano emocional o astral. Eva no tiene un niño en sus brazos; el germen de la vida erística es todavía demasiado pequeño para hacer sentir su presencia; el proceso involutivo aún está demasiado cerca, pero en Isis se alcanza el punto medio; la activación de lo deseado (el deseo de todas las naciones, como lo denomina la Biblia) ha tenido lugar, e Isis representa, por lo tanto, en los antiguos zodíacos, la fertilidad, la maternidad y la protectora del niño. María lleva el proceso al plano o lugar de encarnación, el plano físico, y allí da a luz al Cristo-Niño. En estas tres Vírgenes y Madres del Cristo, tienen la historia de la formación y función de los tres aspectos de la personalidad mediante los cuales el Cristo debe expresarse. El signo Virgo representa una síntesis de los tres aspectos femeninos: Eva, Isis y María, y es la Virgen Madre que proporciona lo necesario para la expresión mental, emocional y física de la oculta pero siempre presente divinidad. Estas tres expresiones son llevadas a la necesaria perfección en Leo, el signo de la desarrollada autoconciencia individual y del desenvolvimiento de la personalidad.

 

Por lo tanto Virgo es el polo opuesto del espíritu y representa la relación de ambos, después que se han unido originalmente en Aries y han producido una dualidad reconocida en Géminis.

 

Recordaré algo que quizás al principio aumentará la posible confusión existente en las mentes, pero que está detrás de todo lo que he dado. He hablado de los métodos de prosecución alrededor del zodíaco: el método común de Aries a Tauro, vía Piscis, y el método esotérico de Aries a Piscis, vía Tauro. Se refieren a la evolución humana, la única que consideraremos en este tratado. Pero en el ciclo involutivo mayor, que concierne al movimiento masivo del espíritu-materia y no al progreso individualizado del hombre, el movimiento es de Aries a Piscis, vía Tauro. En esta verdad se halla oculto el secreto del pecado original del hombre, porque tuvo lugar una orientación errónea en una etapa de la historia humana, y la familia humana fue en su totalidad contra la corriente zodiacal normal -por así decirlo- y únicamente en el sendero del discipulado se logra la correcta orientación y la humanidad penetra en el ritmo correcto del progreso. Por lo tanto les pediría que diferencien el proceso involutivo que afecta a las grandes Jerarquías Creadoras, de los procesos evolutivos que afectan a la cuarta Jerarquía Creadora, la humana. Sin embargo, no están realmente en situación de estudiar esto, pues al estar sobre nosotros el ciclo evolutivo, nos hallamos excesivamente identificados con el proceso, como para poder discernir claramente entre el Yo y el no-Yo cósmicos; todavía estamos aprendiendo a diferenciar en pequeñísima escala el Yo y el No-Yo en conexión con nuestro propio desenvolvimiento. Solo cuando nos identificamos con la Jerarquía de nuestro planeta y con ese centro de fuerza espiritual, cuyo contacto es el objetivo inmediato de los que están en el sendero del discipulado, nos es posible captar (en el arco evolutivo) esos amplios contornos y esas grandes extensiones de energía divina que están presentes en el arco involutivo. Por esta razón no es posible aún hacer un estudio del zodíaco, en conexión con los reinos subhumanos de la naturaleza.

 

Por lo tanto, Virgo es la madre cósmica, porque representa cósmicamente el. polo negativo del espíritu positivo; es el agente receptor en lo que concierne al aspecto Padre. En un sistema solar anterior este aspecto materia fue el supremo factor controlador, así como en nuestro sistema solar es de principal importancia el alma, o principio crístico. Virgo es, desde ciertos ángulos, el más antiguo de todos los signos, afirmación que no puedo comprobar. En aquel primer sistema aparecieron los tenues síntomas (si se me permite utilizar tal palabra) de la dualidad, un hecho comprobado en el sistema actual; verdad conservada en la frase, “el Espíritu Santo protegió a la Virgen María”. La vida del tercer aspecto divino actuó entonces sobre el océano de la materia pasiva y preparó esa sustancia (durante incontables eones) para llevar a cabo su trabajo en el actual sistema solar, sistema en el que debe nacer el Cristo-Niño, la expresión de la conciencia divina y el resultado de la relación entre el Padre-Espíritu y la Madre-Materia.

 

Otro signo del zodíaco que también está íntimamente relacionado con el sistema solar anterior es Cáncer; podría decirse que Cáncer es la expresión (en la etapa de gran progreso) de la primera mitad del ciclo de vida en el primer sistema solar, mientras que Virgo es la expresión igualmente avanzada de la segunda mitad. En un esfuerzo por captar la situación, debe recordarse que el aspecto conciencia, tal como comprendemos la capacidad de ser conscientes, estaba totalmente ausente, excepto en una forma tan embrionaria, que todo el proceso se parecía a la etapa de embrión en la matriz, previo a la aceleración del punto medio del proceso de gestación. No perjudicará a nadie estimular el ejercicio de la imaginación a fin de obtener así una vaga y tenue idea de la síntesis del gran esquema evolutivo, Que en sentido cósmico concierne a la triple personalidad de la Deidad, de la cual ya me ocupé en el Tratado sobre Fuego Cósmico.

 

Éste es el sexto signo cuya antiguo símbolo es la estrella de seis puntas, que representa el proceso de involución y también el de evolución, llevado hasta el punto de equilibrio, expresado en la relación existente entre Virgo y Libra. Si consultan el Diccionario, comprobarán que astronómicamente se lo considera a Virgo como ocupando en los cielos el lugar donde se halla Libra. Todo esto es parte de la gran ilusión, que al astrólogo le resulta difícil captar. Hay un movimiento y cambio constante en el espacio; la precesión de los equinoccios es tanto una realidad como una ilusión. Todo el proceso y su interpretación dependen del punto intelectual alcanzado en la evolución de la raza; la respuesta del hombre a las fuerzas planetarias y a la influencia de los signos del zodíaco depende de sus vehículos de respuesta y del mecanismo de recepción con los cuales viene a la encarnación. Los cielos, constelaciones, signos y planetas, significan una cosa para la Jerarquía, otra para los astrónomos y aún otra para los astrólogos, mientras que para el ciudadano común son simplemente confusas galaxias de luz. Necesito recordarles esto y señalarles que los hechos astronómicos sólo son relativos en cuanto a la verdadera y real naturaleza de aquello sobre lo cual ha habido un pronunciamiento científico; son exponentes de la vida y de la potencia, pero no como ciencia, y el hombre común lo comprende. Desde el punto de vista de la verdad esotérica son simplemente Vidas personificadas, y la expresión de la vida, la cualidad, el propósito y la intención de los Seres que las han traído a la manifestación.

 

Como bien saben, Virgo es uno de los cuatro brazos de la Cruz Mutable. y -como también saben- las cuatro energías que constituyen esta Cruz (pues las tres Cruces son corrientes de energías que se cruzan) y expresan la meta del hombre en cuatro etapas definidas. A la Cruz Mutable se la denomina a veces “la Cruz del Renacimiento”, pone el énfasis sobre la constante mutación de lo cual es el símbolo y es también “la Cruz de las Vidas mutables”. Representa pictóricamente los cuatro puntos o movimientos críticos, durante el lapso de la existencia del alma en manifestación:

 

I.          Géminis.

1.   La dualidad esencial sin relación. Los Gemelos.

2.   El dualismo reconocido y sentido a través de:

a.   La fusión de la masa en Cáncer.

b.   La conciencia individual en Leo.

La Etapa de la Humanidad.

 

II.         Virgo.

1.   El período del germen oculto de la vida espiritual.

2.   El período del germen activo de la vida espiritual.

a.   La gestación en las primeras etapas.

b.   La etapa en que se activa la vida.

La Etapa de Probación o Despertar.

 

III.       Sagitario.

1.   El sentido de la dualidad finaliza. Se obtiene la fusión.

2.   La vida directa centralizada.

La Etapa del Discipulado.

 

IV.       Piscis.

1.   La dualidad vinculada con la síntesis. Compárense los signos de Géminis y Piscis.

2.   El surgimiento del Salvador del mundo.

La Etapa de la Iniciación.

 

A través de toda esta relación, y como resultado del constante desenvolvimiento o principio egoico, tenemos el tema del servicio. En Géminis surge la relación entre la gran dualidad del alma y el cuerpo y, en esta etapa, el cuerpo o forma, sirve al alma. En Virgo, la materia o sustancia, cambia o intercambia sus servicios y uno sirve al otro. En Sagitario surge el servicio a la Vida Una como servicio a la Jerarquía, expresión planetaria de la idea del servicio. En Piscis aparece -como resultado del proceso evolutivo- el dedicado, entrenado y probado Servidor o Salvador del mundo. Se ha dicho que Virgo “involucra el servicio de lo inmediatamente presente” o. en otras palabras, que el Dios inmanente evoca reacción del aspecto forma y así es servido.

 

Las tres Cruces -cósmica, del sistema y humana- son profundamente interesantes en su interrelación: esto lo descubriremos cuando estudiemos cuidadosamente su significación, posición y efecto energetizante en el zodíaco -ambos en nuestro planeta y entre sí. Esto lo haremos al final de esta parte del tratado.

 

Virgo pertenece a la triplicidad terrena; comprender esta triplicidad será iluminador. Los tres signos de tierra son Tauro-Virgo-Capricornio y están relacionados entre sí en forma peculiar en conexión con el planeta no sagrado, nuestra Tierra. La relación que nos concierne aquí es el encuentro y la fusión, en la Tierra, de las energías de estos tres signos y sus efectos en los reinos de la naturaleza, que nuestra Tierra manifiesta. Podría decirse que:

 

1.   Tauro. - Incentivo que se halla tras la evolución. (Impulso). Deseo por obtener experiencias y satisfacción.

La Luz del Conocimiento

 

2.   Virgo. - Incentivo que se halla detrás del discipulado. (Meta). Deseo por expresarse, deseo espiritual.

La Luz Oculta de Dios

 

3.   Capricornio. - Incentivo que se halla detrás de la iniciación. (Servicio). Deseo por obtener la liberación, deseo de servir.

La Luz de la Vida

 

Todos ellos expresan deseo, a medida que se van fusionando con la aspiración, proceso que le trae al hombre luz y vida. En Virgo, empieza a comprender el propósito por el cual existe la vida de la forma; el deseo por la satisfacción personal comienza a cambiar y el deseo del hombre por reconocer internamente al Cristo que mora, asume un creciente control, hasta que la realidad espiritual interna es eventualmente liberada de la esclavitud de la materia y se expresa en el mundo en su propia naturaleza. Exponiendo el mismo pensamiento en otros términos, la luz del conocimiento, de la cual Tauro es el custodio, cede su lugar a la luz de la sabiduría, de la cual Virgo es el guardián, sometiéndose finalmente a la luz de la iniciación en Capricornio. Sin embargo, todo esto acontece y debe acontecer en lo que esotéricamente se denomina “la superficie radiante de la Tierra”, el plano de la forma; la ascensión o glorificación de la Virgen aún no ha tenido lugar, y la elevación de la sustancia todavía no se ha realizado. Es interesante observar que en Escorpio se establece la inevitabilidad de esta ascensión final de la materia al cielo en Capricornio; esto está previsto en la historia de Hércules en Escorpio, cuando levanta en vilo a la Hidra por encima de su cabeza.

 

Virgo simboliza profundidad, oscuridad, calma y calor; es el valle de la experiencia profunda, donde los secretos son descubiertos y, oportunamente, “traídos a la luz”; es el lugar de la lenta y suave, aunque poderosa crisis y periódicos desarrollos que tienen lugar en la oscuridad, aunque conducen a la luz. Es la “etapa ciega” que se encuentra en los rituales masónicos, y que precede siempre al don de la luz. Virgo representa “la matriz del tiempo” donde el plan de Dios (el misterio y el secreto de las edades) madura lentamente y -con dolor y malestar por medio de la lucha y el conflicto- es llevado a la manifestación al finalizar el tiempo señalado. Parecería que hoy (curiosa y convincentemente) estamos entrando en el octavo mes del período de gestación; literalmente, es el caso que concierne a la humanidad porque contando de Virgo a Acuario, signo en el cual estamos ahora entrando, vemos que existen exactamente ocho signos: Virgo, Leo, Cáncer, Géminis, Tauro, Aries, Piscis y Acuario, y que seguramente garantizan el inevitable nacimiento de la nueva era, de la nueva conciencia y de la nueva civilización y cultura.

 

Quisiera detenerme aquí y aclarar algo más un punto vinculado al tránsito de la vida humana alrededor del zodíaco. Este progreso o tránsito consta de tres divisiones principales:

 

1.   El tránsito o progreso de la humanidad, en repetidas veces, alrededor del zodíaco, de Aries a Piscis, vía Tauro, hasta que en Virgo-Leo (pues ambos signos son considerados esotéricamente inseparables) el movimiento de las masas lleva al individuo a una vida de progreso autoconsciente y a un método de progresión que ha sido cambiado alrededor de la rueda de la vida. Esto acaeció en un pasado lejano.

 

2.   El tránsito o progreso del hombre individual en dirección contraria al de la masa. El individuo prosigue en esta etapa como las manecillas del reloj, de Aries a Tauro, vía Piscis. Entonces su vida, durante largas épocas, es predominantemente antisocial en un sentido espiritual, egoísta y autocentrado. Realiza sus esfuerzos para sí y su propia satisfacción y empresas personales, siendo esto cada vez más pronunciado, y ésta es la actual situación de las masas.

 

3.   El tránsito o progreso del hombre reorientado de Aries a Piscis vía Tauro. En esta etapa final retoma el mismo método dirigido, rítmico y mesurado del anterior movimiento de la masa, pero ahora con actitudes cambiantes y mutables para servir altruistamente -una personalidad dedicada al servicio de la humanidad y la reorientación voluntaria de sus energías, a fin de dirigirlas hacia el logro de la síntesis y la comprensión. Ésta será la situación futura de las masas.

 

El astrólogo del futuro deberá tener en cuenta estos tres métodos de progresión. Tal es el plan de Dios, como podemos percibirlo hoy. En este plan, Virgo, la Virgen, representa la matriz del tiempo, y hace pasar a la personalidad-alma (Leo-Virgo) a través de las tres etapas o ciclos mencionados. Representa también la matriz de la forma y la madre nutridora que guarda el principio crístico en su propia sustancia material, hasta que “en la plenitud del tiempo” pueda dar a luz al Cristo-Niño. Hay tres signos principales vinculados con el principio erístico en este período mundial:

 

1.   Virgo. - La gestación -que gobierna nueve signos, de Virgo a Capricornio, incluyendo a Virgo.

 

2.   Capricornio. - El parto -tres signos de Capricornio a Piscis, hasta la tercera iniciación, incluyendo a Capricornio.

 

3.   Piscis. - El nacimiento -aparición del Salvador del mundo. Al considerar estos puntos se le presenta al astrólogo otro problema, del cual apenas me he ocupado, pero sus resultados determinantes. Debe establecer una diferencia entre el horóscopo de la forma y el del viviente principio crístico interno, lo cual condicionará a la nueva astrología, pero será desarrollado a medida que los astrólogos trabajen con las hipótesis que he presentado.. Reflexionen sobre estos hechos conectados con la vida erística; teóricamente son familiares, pero sus implicaciones y significados esotéricos son abstrusos y con frecuencia difíciles para quienes están educados a la antigua, con caducas ideas y acercamiento a la verdad. Significa mucho más de lo que hasta ahora ha sido captado. Los regentes de este signo son tres:

 

1.   Mercurio. - Regente ortodoxo. Significa la energía versátil del Hijo de la Mente, el alma. Es intercambiable con el Sol (hijo) y representa al mediador o intermediario entre' el Padre y la Madre, el Espíritu y la Materia y, sin embargo, es el resultado de la unión de ambos.

 

2.   La Luna (Vulcano). -Regente esotérico. Su significado es similar al del regente ortodoxo. La Luna (o energía de cuarto rayo) es vista aquí como expresión de la energía de primer rayo, manifestándose por medio de Vulcano. La Luna rige la forma y es la Voluntad de Dios para la manifestación por medio de la forma.

 

3.   Júpiter. - Es el regente jerárquico y rige la segunda Jerarquía Creadora, la de los Constructores divinos de nuestra manifestación planetaria (véase la tabulación sobre las Jerarquías). Ésta es la séptima Jerarquía Creadora y también la segunda si se cuentan las cinco Jerarquías inmanifestadas; en la significación de los números 2 y 7 será revelado gran parte del misterio subyacente en estas Jerarquías.

 

Por medio de estos tres regentes planetarios afluyen las energías de cuarto rayo, gobernando la mente por medio de Mercurio y la forma física por medio de la Luna; las energías de primer rayo expresan la voluntad de Dios, comenzando a ejercer control en el hombre autoconciente (desarrollado en Leo) y las energías de segundo rayo, que personifican el amor de Dios, afluyen a la manifestación. Voluntad, amor y armonía a través del conflicto, son las fuerzas controladoras que hacen al hombre lo que es, siendo las energías gobernantes que dirigen y utilizan a la mente (Mercurio), a la naturaleza emocional, el amor (en Júpiter) y al cuerpo físico (la Luna o la Voluntad esotérica) para los propósitos de la expresión y manifestación divinas. Se evidenciará que la tarea de Mercurio, en conexión con la humanidad, ha progresado muy satisfactoriamente y ha llevado a la humanidad a su presente punto de evolución en el sendero de probación, y que la energía de Vulcano está haciendo sentir poderosamente su presencia, de allí las luchas que se libran en nuestro planeta entre los hombres voluntariosos -ambiciosos y egoístas- y los hombres de buena voluntad que desean el bien de la totalidad. Cuando la Jerarquía humana haya despertado plenamente las posibilidades espirituales y no simplemente las materiales, se intensificará inmediatamente el trabajo de Júpiter, regente benéfico que conducirá a la familia humana a la senda de la paz y el progreso.