Psicología Esotérica II

 

Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul

 

(Alice A. Bailey)

 

 


Capítulo I

 

EL RAYO DEL EGO

 

1. El Acrecentamiento de la Influencia del Alma

 

ANTES de entrar a considerar este tema tal como ha sido delineado al final del primer tomo, quisiera decir algunas palabras acerca del simbolismo que emplearemos al referirnos al control del ego y de la personalidad. Todo lo que se diga al respecto intenta definir y considerar lo que es realmente indefinible, fugaz y sutil, y aunque se lo denomine energía o fuerza, tales palabras no imparten la verdadera idea. Por consiguiente al leer y considerar este tratado de sicología, se debe recordar que hablamos en símbolos, lo cual es inevitable porque nos referimos a la expresión de la divinidad en tiempo y espacio, y hasta que el hombre no sea conscientemente consciente de su divinidad y la demuestre, sólo es posible hablar en parábolas y metáforas de significado simbólico -para que sean corroboradas por medio de la percepción mística y la sabiduría del hombre iluminado. Sin tener una verdadera comprensión del significado de las palabras empleadas, se dice comúnmente que nos ocupamos de fuerzas y energías, las cuales, a medida que siguen su curso cíclicamente y actúan sobre otras energías y potencias y se entremezclan con ellas, producen esas formas de materia y sustancia que constituyen la apariencia y expresan la cualidad de esas grandes y omniabarcantes Vidas y de la Vida en la cual todo vive, se mueve y tiene su ser

 

La conciencia de una vida tras otra se va desenvolviendo secuencialmente de una existencia a otra, reconociendo y comprendiendo que estas vidas son en sí la suma total de todos los poderes y energías cuya voluntad es crear y manifestarse. Sin embargo, al considerar dichas energías y fuerzas, no es posible expresar su apariencia, cualidad y propósito, excepto en forma simbólica. Por lo tanto, deberían recordarse los siguientes puntos:

 

1.       La conciencia de la personalidad corresponde al tercer aspecto de la divinidad, el aspecto creador. Actúa en materia y sustancia a fin de crear formas para que pueda expresarse la cualidad, demostrando así la naturaleza de la divinidad en el plano de las apariencias.

 

2.       La conciencia del ego corresponde al segundo aspecto de la divinidad, el del alma, expresándose como cualidad y determinante "color" subjetivo de la apariencia. Esto lógicamente varía de acuerdo a la capacidad del alma contenida en cualquier forma, para dominar su vehículo, la materia, y expresar su cualidad innata por intermedio de la forma externa.

 

3.       La conciencia de la mónada corresponde al primer aspecto de la divinidad, aquello que personifica la intención y el propósito divinos de la vida y emplea al alma con el objeto de manifestar el propósito inherente de Dios por intermedio de esa alma, lo cual determina la cualidad. El alma encierra el propósito y la voluntad de Dios a medida que va expresándose en siete aspectos. La mónada manifiesta el mismo propósito tal como existe, unificado en la Mente de Dios Mismo. Este conjunto de palabras prácticamente nada imparte al pensador común.

 

A medida que en el plano físico el hombre va comprendiendo estas tres expresiones de la Única Gran Vida, se sintoniza conscientemente con el emergente Plan de la Deidad, y toda la historia del proceso creador se convierte en la historia del conocido propósito de Dios.

 

En primer lugar, y también a medida que el tercer aspecto se desarrolla conscientemente, el hombre llega a conocer la materia, la sustancia y la actividad externa creadora. Luego comprende las cualidades subyacentes que la forma está destinada a revelar, y se identifica con el ego, alma o ángel solar, llegando a conocerlo como su verdadero yo, el verdadero hombre espiritual. Después comprende el propósito que se va manifestando a través de las cualidades cuando se expresan por medio de la forma. Estos párrafos resumen lo expuesto anteriormente, pero es necesario que los conceptos vertidos sobre estos temas sean claros. A medida que se profundiza el estudio, se evidencia que todo este progresivo proceso de comprensión gira alrededor de la manifestación de la forma, y tiene relación con la cualidad y el propósito de la Mente Divina. Inevitablemente resultará claro para quien ha estudiado el tema en el Tratado sobre Fuego Cósmico, que se refiere específicamente al proceso creador y al de la manifestación. Por lo tanto, se ocupa de la expresión externa de la personalidad de esa gran Vida que todo lo incluye y denominamos Dios a falta de mejor término. Debe recordarse que nuestro universo (hasta donde puede concebirlo la más elevada conciencia humana) se halla en los siete subplanos del plano físico cósmico, y que el tipo más elevado de energía, que representa para nosotros la más pura expresión del espíritu, no es nada más que la manifestación de la fuerza del primer subplano del plano físico cósmico. Por lo tanto, en lo que a la conciencia concierne, tratamos lo que podría considerarse simbólicamente como la reacción y la respuesta cerebral al propósito cósmico -la reacción cerebral de Dios Mismo.

 

En el hombre, el microcosmo, el objetivo del propósito evolutivo en el cuarto reino de la naturaleza, es capacitarlo para que se manifieste como alma en tiempo y espacio y se sintonice con el propósito del alma y el plan del Creador, tal como lo conocen y expresan los Siete Espíritus ante el Trono, los siete Logos planetarios. Pero aquí sólo podemos hacer alusión a un gran misterio, y es que todo lo que pueden captar los más elevados Hijos de Dios en nuestro mundo planetario manifestado, es una parcial realización del propósito y del plan del Logos solar, así como lo capta, comprehende y expresa, uno de los Logos planetarios que está (en Su lugar y período de actuación) condicionado y limitado por su propia y peculiar etapa de evolución. Una séptima parte del Plan en desarrollo se está expresando en nuestra Vida planetaria particular, y como este gran Ser no es una de las siete Vidas sagradas y, por lo tanto, no se expresa a través de uno de los siete planetas sagrados, el Plan, tal como se desarrolla en la tierra, es parte de una expresión dual del propósito, y únicamente cuando otro planeta no sagrado alcance su culminación, podrá ser comprendido el entero Plan destinado al planeta Tierra. Quizás no sea fácilmente comprendido, pues sólo los iniciados, como ya se ha dicho, pueden captar parcialmente la significación de la afirmación que dice "los dos serán uno y conjuntamente expresarán la divinidad".

 

Todo lo que concierne ahora a la humanidad es la necesidad de una constante y consciente respuesta a la revelación evolutiva y a la gradual captación del Plan, que le permitirá al hombre:

 

a.       trabajar consciente e inteligentemente,

 

b.      comprender la relación que tiene la vida con la forma y la cualidad,

 

c.       producir esa transmutación interna que traerá a la manifestación el quinto reino de la naturaleza, el Reino de las Almas.

 

Todo esto debe ser llevado a cabo en el reino de la percepción o de la respuesta consciente, por intermedio de los vehículos o mecanismos de respuesta, que se perfeccionarán constantemente, ayudados por la comprensión y la interpretación espirituales.

 

No trataremos las preguntas principales ni nos ocuparemos de la conciencia de la vida de Dios, tal como se expresa en los tres reinos subhumanos, sino totalmente de los tres puntos siguientes:

 

1.      La conciencia estrictamente humana que comienza con el proceso de la individualización y culmina en la dominante personalidad.

 

2.      La conciencia egoica, la del ángel solar cuando comienza la preparación para la iniciación en el Sendero del Discipulado y culmina en el perfecto Maestro.

 

3.      La comprensión monádica. Esta frase nada significa para nosotros porque concierne a la conciencia del Logos planetario, la cual se va comprendiendo recién en la tercera iniciación, cuando el alma domina y actúa a través de la personalidad.

 

El hombre, el ser humano común, es una totalidad de tendencias separatistas, fuerzas incontroladas y energías desunidas que lenta y gradualmente se coordinan, fusionan y mezclan en la personalidad separatista.

 

El hombre, el Ángel solar, es la totalidad de esas energías y fuerzas unificadas, mezcladas y controladas por la "tendencia a la armonía", efecto del amor, y la sobresaliente cualidad divina.

 

El hombre, la Mónada viviente, es la realidad velada y lo que el Ángel de la Presencia oculta. El hombre es la expresión sintética del propósito de Dios, simbolizado por la cualidad divina revelada y manifestada por intermedio de la forma. Apariencia, cualidad, vida -nuevamente nos enfrenta esta antigua triplicidad. Hablando simbólicamente, puede ser estudiada como:

 

1. El hombre                el Ángel                       la Presencia.

 

2. La raíz                     el loto                          la fragancia.

 

3. La zarza                   el fuego                        la llama.

 

El trabajo de la evolución, por ser parte de la determinación de la Deidad de expresar la divinidad por medio de la forma, es necesariamente la tarea de la revelación y, en lo que al hombre concierne, esta revelación se expresa como acrecentamiento de la evolución del alma y en tres etapas:

 

1. La individualización  La personalidad.

 

2. La iniciación             El ego.

 

3. La identificación                   La mónada.

 

1. LAS TRES ETAPAS DEL DESARROLLO DEL EGO

 

Debemos recordar constantemente las siguientes afirmaciones. La personalidad es una triple combinación de fuerzas que impresionan y controlan totalmente el cuarto aspecto de la personalidad, el cuerpo físico denso. Las tres clases de energía de la personalidad son el cuerpo etérico, vehículo de la energía vital, el cuerpo astral, vehículo de la energía de la sensación o fuerza sensoria, y el cuerpo mental, vehículo de la inteligente energía de la voluntad, destinado a ser el aspecto creador dominante. La ciencia cristiana ha puesto el énfasis en esta verdad. Dichas fuerzas constituyen el hombre inferior. El ángel solar es una combinación dual de energías -la energía del amor y la energía de la voluntad o propósito-, cualidades del hilo de la vida. Cuando ambas dominan a la tercera energía, la de la mente, producen al hombre perfecto. Ellas explican el problema humano; indican al hombre su objetivo; justifican y definen la energía de la ilusión, y señalan el camino del desarrollo sicológico que conduce al hombre (desde el triángulo de la triplicidad y de la diferenciación) a través de la dualidad a la unidad.

 

Éstas son verdaderas prácticas, de allí la razón por la que los esotéricos ponen hoy predominante énfasis sobre la comprensión del Plan; lo mismo sucede en forma similar en el trabajo de los sicólogos al tratar de interpretar al hombre, y de allí también las diferencias respecto al mecanismo humano, de manera que al hombre se lo ve como quien dice, disecado en sus partes componentes. Se está reconociendo que la cualidad del hombre determina externamente el lugar que ocupa en la escala de la evolución, pero la sicología moderna de la escuela extremadamente materialista supone erróneamente que la cualidad del hombre está determinada por su mecanismo, mientras que el factor determinante es lo contrario.

 

El problema de los discípulos consiste en expresar la dualidad del amor y de la voluntad, a través de la personalidad. Esta afirmación es la verdadera enunciación de la meta del discípulo. El objetivo del iniciado es expresar la Voluntad de Dios mediante el desarrollo del amor y el sabio empleo de la inteligencia. El precedente enunciado proporciona la base para definir las tres etapas del desarrollo del ego.

 

Por lo tanto, ¿ qué es la individualización desde el punto de vista del desarrollo sicológico del hombre? Es la centralización del aspecto inferior del alma, la inteligencia creadora, para que pueda expresarse a través de la forma. Oportunamente será el primer aspecto de la divinidad que así se exprese. Es el surgimiento a la manifestación de la cualidad específica del ángel solar al apropiarse de una o más envolturas que constituyen su apariencia. Es la imposición inicial de una energía aplicada y dirigida sobre ese triple conglomerado de fuerzas que llamamos la naturaleza forma del hombre. Entonces aparece en el escenario de la vida el individuo que va hacia la plena coordinación y expresión. Aparece el actor y aprende su parte; hace su debut y se prepara para el día de la plena expresión de la personalidad. El alma penetra en esa forma densa y en el plano más inferior. El yo empieza a desempeñar la parte que le corresponde, expresándose por medio del egoísmo, que finalmente conduce a un ultérrimo altruismo. El ente separatista comienza así a prepararse para la realización grupal. Es un Dios que camina sobre la tierra, velado por la forma carnal, la naturaleza de deseo y la mente fluídica. Momentáneamente es presa de la ilusión de los sentidos y está dotado de una mentalidad que primero obstaculiza y aprisiona y finalmente desata y libera.

 

Se ha escrito mucho en La Doctrina Secreta y en el Tratado sobre Fuego Cósmico sobre el tema de la individualización. Puede ser simplemente definido como el proceso por el cual las formas de vida en el cuarto reino de la naturaleza llegan a:

 

1.       La individualización consciente por la experimentación de la vida de los sentidos.

 

2.       La afirmación de la individualidad por el empleo de la mente discriminadora.

 

3.       El sacrificio final de esa individualidad en favor del grupo.

 

Actualmente la tarea de las masas consiste en llegar a ser conscientes de sí mismas, y están desarrollando ese espíritu o sentido de integridad o plenitud personal, que traerá como resultado una acrecentada autoafirmación -primer rasgo de la divinidad. A pesar de las complicaciones y consecuencias inmediatas en la conciencia del mundo y del estado del ser, todo ello es correcto y bueno. De allí que sea necesario guiar inmediatamente a los discípulos en todas las naciones y entrenarlos para llevar una vida de correcta aspiración, con su consiguiente preparación para la iniciación. Los padres y los maestros inteligentes de la juventud deberían emprender hoy la tarea de llevar a la actividad mundial a esos individuos conscientes que emprenderán el trabajo de autoafirmación en los asuntos actuales. La sicología de las masas que aceptan informaciones sin discriminar, obedeciendo rápida y masivamente las limitaciones impuestas a la libertad personal, sin la debida comprensión de las razones subyacentes y siguiendo ciegamente a los líderes, sólo llegará a su fin cuando se fomente inteligentemente el reconocimiento individual del yoísmo y las aseveraciones del individuo que trata de expresar sus propias ideas. Una de las ideas fundamentales subyacentes en la conducta humana e individual, radica en la necesidad de paz y armonía a fin de que el hombre pueda específicamente desarrollar su propio destino. Tal la fundamental y profunda creencia de la humanidad. La primera evidencia de la emergente autoafirmación de la masa de individuos debe ser llevada en esta dirección, pues constituirá la línea de menor resistencia. Luego le seguirá la eliminación de la guerra y el establecimiento de esas condiciones de paz que ofrecerán la oportunidad para entrenarse y obtener un cuidadoso progreso cultural. El dictador es un individuo que, bajo este proceso, ha adquirido conocimiento y poder y es un ejemplo de la eficacia del carácter divino, cuando se le permite actuar como producto del proceso evolutivo. El dictador expresa muchas de las potencialidades divinas del hombre; sin embargo algún día será un anacronismo, porque cuando la mayoría llegue a la etapa de la autoconciencia y a la potencia individual y trate de expresar plenamente sus poderes, el dictador se perderá de vista por la autoafirmación de esa mayoría. En la actualidad él representa la meta para el yo inferior, la personalidad.

 

No obstante, antes de que muchos hombres puedan llegar a ser autoafirmativos sin peligro alguno, debe acrecentarse el número de los que han trascendido esa etapa y también de quienes lo saben, enseñan y demuestran, a fin de que los muchos que constituyen el grupo de los inteligentes formado por individuos autoconscientes, puedan identificarse díscriminadamente con el propósito del grupo y sumergir sus identidades separatistas en las organizadas actividades y la síntesis grupales. Ésta es la predominante tarea del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, la cual debería ser actualmente la aspiración de los discípulos mundiales. Este trabajo de entrenar a los individuos en el propósito grupal, debe ser efectuado de tres maneras:

 

1.      Por la impuesta identificación personal con el grupo, a través de la experiencia de la comprensión, el servicio y el sacrificio. Esto puede muy bien constituir un experimento útil y autoimpuesto.

 

2.      Por la educación de las masas en los principios que subyacen en el trabajo grupal y el entrenamiento de una opinión pública iluminada sobre estos conceptos.

 

3.      Por la preparación de la mayoría de los componentes del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo para alcanzar esa gran transición en la conciencia, que llamamos iniciación.

 

Por consiguiente, ¿ qué es la Iniciación? La iniciación puede ser definida de dos maneras. Es ante todo entrar en un mundo dimensional nuevo y más amplio, mediante la expansión de la conciencia del hombre, para que pueda incluir y abarcar lo que ahora excluye, y de lo cual se separa normalmente cuando piensa y actúa y después introducir en el hombre esas energías características del alma y únicamente del alma -las fuerzas del amor inteligente y de la voluntad espiritual. Estas energías dinámicas actúan en toda alma que ha logrado la liberación. Este proceso de penetrar y ser penetrado debería ser simultáneo y sintético, acontecimiento de primordial importancia. Si esto sucede sucesiva o alternativamente, indica un desarrollo irregular y una condición desequilibrada. La común teoría sobre el desarrollo y la captación mental que concierne a las realidades del proceso iniciático, antes de ser experimentadas prácticamente en la vida diaria para integrarlas sicológicamente en la expresión práctica del proceso viviente en el plano físico, encierra muchos peligros, dificultades y pérdida de tiempo. La captación mental por parte del individuo es a menudo mayor que su poder de expresar el conocimiento y, en consecuencia, tenemos esos grandes fracasos y esas situaciones difíciles que han desacreditado el tema de la iniciación. Muchas personas se consideran iniciados. Quienes están tratando de serlo, lo cual no significa que lo sean, sólo son personas de buenas intenciones cuya comprensión mental sobrepasa la capacidad de sus personalidades para practicar lo que han captado. Están en contacto con fuerzas que no pueden aún manejar ni controlar; han efectuado gran parte del trabajo necesario para lograr el contacto interno, pero no han dominado la naturaleza inferior, por eso son incapaces de expresar lo que han comprendido y percibido internamente. Son esos discípulos que hablan en forma demasiado anticipada y autocentrada, presentando al mundo un ideal para el cual realmente trabajan, pero todavía son incapaces de materializarlo debido a lo inadecuado de su equipo; afirman sus creencias como si las hubieran realizado, causando gran confusión entre los ignorantes, aunque trabajan al mismo tiempo para lograr la meta. Mentalmente están en contacto con el ideal y el plan y son conscientes de las fuerzas y energías totalmente desconocidas por la mayoría. El único error que cometen es el del factor tiempo, pues afirman prematuramente lo que llegarán a ser algún día.

 

Cuando la iniciación llega a ser posible indica que dos grupos de energías (las de la triple personalidad integrada y las del alma o ángel solar) comienzan a fusionarse y mezclarse. La energía del alma empieza a dominar y a controlar los tipos inferiores de fuerza, y según el rayo del alma será el cuerpo en que ese control hará sentir su presencia. Esto se detallará más adelante cuando se consideren los rayos que rigen los diferentes cuerpos -mental, emocional y físico. Debe recordarse que para recibir la primera iniciación sólo es necesario evidenciar un mínimo de control egoico. Esta iniciación indica simplemente que el germen de la vida del alma ha vitalizado y ha puesto en existencia activa al cuerpo espiritual interno, la envoltura del hombre espiritual interno, lo que oportunamente permitirá al hombre en la tercera iniciación manifestarse como "un hombre en Cristo en toda su plenitud" y, en ese momento, dar la oportunidad a la mónada para que se exprese plenamente la vida, lo cual tendrá lugar cuando el iniciado se identifique conscientemente con la Vida Una. Como frecuentemente se ha dicho, puede transcurrir mucho tiempo entre la primera iniciación y la segunda, efectuándose innumerables cambios durante las numerosas etapas del discipulado. Volveremos sobre el particular más adelante cuando estudiemos las siete leyes del desarrollo del ego.

 

La total individualización llega a su culminación cuando se obtiene la personalidad integrada, expresándose como unidad a través de tres aspectos. Dicha expresión de la personalidad comprende:

 

1.      La plena libertad para utilizar la mente y enfocar la atención sobre todo en lo que concierne al yo personal y sus objetivos. Esto determina el éxito y la prosperidad personales.

 

2.      El poder de controlar las emociones y, sin embargo, utilizar plenamente el mecanismo sensorio para percibir estados y reacciones y establecer contacto con los aspectos emocionales de otras personalidades.

 

3.      La capacidad de hacer contacto con el plano de las ideas y traerlas a la conciencia. Aunque sean después subordinadas a un propósito e interpretación egoístas, sin embargo le es posible al hombre ponerse en contacto con lo que puede ser espiritualmente conocido. La libertad de utilizar la mente supone una creciente sensibilidad a la impresión intuitiva.

 

4.      La demostración de los muchos talentos, poderes y la expresión del genio, más la subyugación enfática de la entera personalidad para expresar algunos de esos poderes. A menudo existe ductilidad y capacidad extremas para realizar en forma eficiente muchas cosas importantes.

 

5.      El hombre físico es con frecuencia un instrumento maravillosamente sensible a los yoes internos emocional y mental; está dotado de un gran poder magnético, posee a menudo una salud corporal elástica aunque no robusta, gran simpatía y dones personales.

 

Un estudio de los más destacados individuos, en todos los campos de la actual expresión mundial, cuando se los aparta de los conceptos grupales superiores y de la constante aspiración espiritual de servir a la humanidad, indicará la naturaleza de la individualidad que ha llegado a su culminación y el éxito de esta parte del plan divino. Debe observarse detenidamente que el éxito del individuo predominante es también un triunfo divino en su correspondiente tiempo y lugar, como en el caso de los grandes Hijos de Dios. Sin embargo, uno de los éxitos es la expresión del tercer aspecto de la divinidad cuando vela y oculta al alma; el otro es la expresión de dos aspectos de la divinidad (el segundo y el tercero) cuando velan y ocultan el aspecto vida de la Mónada. Cuando esto sea captado, nuestra evaluación de las realizaciones mundiales sufrirá un cambio, y veremos la vida en forma más real y sin espejismo, el cual desfigura nuestra visión y también la de las grandes personalidades. Debe tenerse en cuenta además que el éxito individual separatista evidencia, en sí mismo, la actividad del alma, pues cada individuo es un alma viviente que actúa en las envolturas inferiores de los cuerpos, y se dedica a:

 

1.      Construir una envoltura tras otra, en sucesivas vidas, las que serán cada vez más adecuadas para su propia expresión.

 

2.      Desarrollar una sensibilidad en las envolturas -primero en forma consecutiva y por último simultáneamente-, lo que le permitirá responder a esferas o influencias divinas cada vez más elevadas.

 

3.      Integrar las tres envolturas en una unidad que durante tres y a veces siete vidas (ocasionalmente once), actuarán como personalidad dominante en un amplio campo de expresión, empleando la energía de la ambición para llevarlo a cabo.

 

4.      Reorientar al yo inferior individual para que el reino de sus deseos y la satisfacción de los logros personales sean oportunamente relegados a su correcto lugar.

 

5.      Impulsar al hombre autoafirmativo a que efectúe esas nuevas realizaciones que lo encaminarán hacia el Sendero del Discipulado y, oportunamente, al de la Iniciación.

 

6.      Reemplazar las pasadas ambiciones personales y el autointerés por las necesidades del grupo y el objetivo de servir al mundo.

 

¿ No es lo antedicho suficientemente práctico?

 

Cuando la iniciación llega a su culminación en lo que a la humanidad concierne, surge un Maestro de Sabiduría liberado, exento de las limitaciones del individuo, recoge los frutos del proceso de la individualización y actúa en forma acrecentada como ángel solar, por estar primordialmente enfocado en el cuerpo espiritual interno; así se desarrolla constantemente la conciencia de la Presencia. Este hecho merece ser meditado y estudiado profundamente por todos los discípulos. A medida que los tres rayos que rigen la triplicidad inferior se mezclan y sintetizan y crean la personalidad vital y, a su vez, dominan el rayo del cuerpo físico denso, el hombre inferior penetra en un prolongado estado de conflicto. En forma gradual y acrecentada el rayo del alma, "el rayo de la captación persistente y magnética", como se lo denomina ocultamente, se hace más activo, entonces en el cerebro del hombre que ha desarrollado la personalidad se establece la creciente percepción de una vibración. Hay muchos grados y etapas en esta experiencia, que abarcan muchas vidas. Al principio el rayo de la personalidad y el rayo del ego parecen chocar, y se libra una constante guerra con el discípulo como espectador y dramático participante. Arjuna entra en el campo de batalla; se halla entre dos fuerzas, como un consciente e ínfimo punto de luz y de percepción sensoria. Alrededor, dentro y a través de él, las energías de dos rayos se precipitan y entablan conflicto. Gradualmente, a medida que continúa el fragor de la batalla, se convierte en un factor más activo y abandona la actitud del observador desapegado y desinteresado. Cuando se da cuenta definitivamente de lo que está en juego y vuelca decididamente el peso de su influencia, deseos y mente, a favor del alma, entonces puede recibir la primera iniciación. Cuando el rayo del alma se enfoca plenamente a través de él, y todos sus centros están controlados por ese enfocado rayo del alma, se convierte en el Iniciado transfigurado y recibe la tercera iniciación. El rayo de la personalidad ocultamente se extingue o es absorbido por el rayo del alma, y todos los poderes y atributos de los rayos inferiores son subsidiarios del rayo del alma y están coloreados por éste. El discípulo llega a ser un hombre de "Dios" -una persona cuyos poderes son controlados por la vibración dominante del rayo del alma y cuyo mecanismo sensible interno vibra dentro de la medida del rayo del alma que, a su vez, es reorientado hacia el rayo monádico y controlado por éste. El proceso se repite:

 

1.      Los diversos rayos que constituyen el hombre inferior separatista se fusionan y mezclan para formar los tres rayos de la personalidad.

 

2.      Éstos, a su vez, se fusionan y mezclan en una expresión sintética del autoafirmativo y dominante hombre, el yo personal.

 

3.      Luego, los rayos de la personalidad se convierten en uno y, a su vez, se someten al rayo dual del alma. Nuevamente tres rayos se mezclan y fusionan.

 

4.      Los rayos del alma dominan a la personalidad y los tres vuelven otra vez a ser uno, porque el rayo dual del alma y el rayo de la personalidad fusionada vibran de acuerdo a la medida de los rayos superiores del alma -siempre se considera al rayo grupal del alma como el verdadero yo del ego.

 

5.      Después, a su debido tiempo, el rayo del alma comienza (en la tercera iniciación) a fusionarse con el rayo de la Mónada, el rayo de la Vida. El iniciado superior, por lo tanto, no es una expresión triple, sino dual.

 

6.      Sin embargo, una vez realizada esta dualidad, tiene lugar el misterioso e indescriptible proceso llamado identificación, etapa final del desarrollo del alma. Resulta inútil agregar algo más porque todo lo que podría decirse sólo lo comprenderían quienes se preparan para recibir la cuarta iniciación y este tratado está escrito para discípulos e iniciados de primer grado.

 

En esta serie de etapas tenemos una vislumbre de lo que somos y podemos ser. En forma constante, el propósito en desarrollo de nuestras propias almas ("esos ángeles de persistente e imperecedero amor") tendría que controlamos más plena y profundamente y esto debería ser nuestro más firme propósito a cualquier costo y sacrificio personales, para lo cual deberíamos esforzarnos real y sinceramente.

 

Hemos considerado por lo tanto las tres grandes divisiones que marcan el progreso del alma hacia su objetivo. Por el proceso de la individualización, el alma llega a una verdadera autoconciencia y percepción en los tres mundos de la experiencia; el actor en el drama de la vida domina su parte. Por el proceso de la Iniciación, el alma llega a ser consciente de la naturaleza esencial de la divinidad. La participación plenamente consciente con el grupo, y la absorción de lo personal e individual en el Todo, caracterizan esta etapa en el sendero de evolución. Por último llega ese misterioso proceso en que el alma es absorbida de tal manera en la Realidad y la Síntesis supremas, mediante la Identificación, que hasta la misma conciencia del grupo se desvanece (excepto cuando se recupera premeditadamente al servir). Entonces no se conoce nada más que la Deidad -no existen separaciones entre las partes ni síntesis menores y tampoco divisiones o diferenciaciones. Podría decirse que durante estos procesos tres corrientes de energía actúan sobre la conciencia del hombre que va despertando:

 

a.       La energía de la materia misma, al afectar la conciencia del hombre espiritual interno que emplea la forma como medio de expresión.

 

b.      La energía del alma misma o ángel solar, a medida que se vierte sobre los vehículos y produce una energía recíproca en la forma solar.

 

c.       La energía de la vida misma, frase sin sentido y que sólo los iniciados de la tercera iniciación pueden captar, pues aún los descubrimientos de la ciencia moderna no dan una idea real de la verdadera naturaleza de la vida.

 

La vida o energía esencial, es algo más que la actividad del átomo, o de ese principio viviente que produce la autoperpetuación, la reproducción, el movimiento, el crecimiento y ese no sé qué peculiar que llamamos vivencia. Quizás sea posible crear o producir el inferior o tercer aspecto de la vida en los llamados laboratorios científicos, pero es imposible reproducir o crear los otros aspectos más esenciales que actúan como respuesta consciente, el embrionario propósito inteligente que parece animar a toda sustancia. El hombre comprenderá por qué es imposible esto, sólo cuando llegue a la tercera iniciación. Nada más puedo decir, pues hasta que no se experimente dicha iniciación no lo comprenderán.

 

Para arrojar más luz sobre el tema de la triple expansión de la conciencia (todas estas crisis son aspectos de un gran propósito o proceso en desarrollo) denominado individualización, iniciación e identificación; se debería tener presente que estas palabras significan hoy algo para nosotros -desde el ángulo de nuestra actual etapa de evolución, cultura heredada y hábitos mentales y desde el punto de vista de las terminologías y conocimientos modernos. Más adelante, cuando sepamos más y la raza esté más iluminada, aparecerá una luz totalmente distinta. Pero considerándola por la luz que afluye de esa síntesis mayor y desde el ángulo de la visión de Aquellos cuya conciencia es superior y mayor y más incluyente que la humana, la significación de estas palabras puede ser totalmente diferente. Definir es sencillamente expresar la comprensión inmediata de la mente humana, por lo tanto, la definición puede ser considerada imperfecta y hasta errónea, desde el punto de vista de un conocimiento más amplio y una captación más incluyente de las totalidades (exactamente en el caso de un seudo hecho), de allí que toda definición y eventualmente todos los hechos son pasajeros, y también que toda exégesis va perdiendo su valor. Las verdades fundamentales de hoy aparecen más tarde como simples aspectos de verdades aún mayores, y cuando éstas se captan, la significación y la interpretación de lo considerado anteriormente importante resultará muy distinto de lo que se suponía. Esto nunca deben olvidarlo quienes lean este Tratado sobre los Siete Rayos. Cuando un iniciado lee las tres palabras consideradas aquí, se forja una idea muy distinta de la que podría tener un discípulo o persona que nunca ha estudiado ni pensado sobre estos temas y nuestro vocabulario le resulta nuevo y extraño, tiene poco significado y le es generalmente erróneo.

 

La vida de Dios, que ha sido sometida a los procesos de crecimiento, estímulo y desarrollo, en los tres reinos inferiores, durante la individualización, se enfoca en el cuarto reino de la naturaleza, el humano, por medio de un "ciclo de crisis", y se somete a la influencia de la energía del alma en uno de los aspectos de los siete rayos. La cualidad del aspecto forma, tal como está incorporada en la personalidad y expresada en la frase "el rayo de la personalidad", se somete a la cualidad del rayo del ego. Esas dos grandes influencias actúan y se afectan mutuamente, desarrollan do continuamente una interacción que produce modificaciones y cambios, hasta que en forma lenta y gradual, el rayo de la personalidad no es tan predominante y el rayo del alma asume firmemente el predominio. Con el tiempo se expresará el rayo del alma y no el rayo de la forma. Luego el rayo de la personalidad o de la forma, se convierte en un simple medio de expresión a través del cual la cualidad del alma puede hacer sentir poderosamente su presencia. Parte del contenido de esta idea se halla en la antigua frase oculta "la luz mayor debe extinguir el fuego menor'. Esto puede observarse simbólicamente en el poder del sol cuando aparentemente extingue el fuego al irradiar sobre él su calor.

 

Anteriormente mencioné que podríamos emplear las palabras Vida, Cualidad y Apariencia, en lugar de Espíritu, Alma y Cuerpo, pues expresan la misma verdad. La cualidad de la materia con la que está construida la forma humana y habitada por el alma o ángel solar, es la que normalmente cobra a la apariencia. Posteriormente esta cualidad inherente en la apariencia cambia, y la naturaleza de la cualidad de la Deidad (tal como lo expresa el alma) elimina la cualidad de las formas. Durante la etapa en que la cualidad de la materia es de mayor influencia, esa radiación material se hace sentir de tres modos, los cuales, considerados en lo que respecta a todo el proceso evolutivo y hasta donde concierne a la personalidad humana, aparecen sucesivamente cualificando el aspecto materia con sus tres cualidades principales:

 

1.      La cualidad de la sustancia física. En esta etapa de desarrollo las reacciones del hombre son casi totalmente físicas y está sometido totalmente al rayo del cuerpo físico, etapas que tienen sus analogías en la época lemuriana y en el período infantil.

 

2.      La cualidad del cuerpo astral. Rige al individuo durante un largo período y también más o menos a las masas humanas. Corresponde al período atlante y a la etapa de la adolescencia. El rayo del cuerpo astral es de gran poder.

 

3.      La cualidad del cuerpo mental. En lo que concierne a la raza humana, esta cualidad sólo empieza a adquirir poder en la raza ariana, a la cual pertenece nuestra era; corresponde a la etapa de la adultez en el individuo. El rayo de la mente tiene una relación muy estrecha con el ángel solar, y existe una afiliación peculiar entre el Ángel de la Presencia y el hombre mental. La interacción e interrelación cultivadas y profundamente arraigadas, aunque a menudo no reconocidas, producen la unificación del alma con su mecanismo, el hombre en los tres mundos.

 

Desde el ángulo de estas tres influencias de rayo, tenemos (en la vida del aspirante) una recapitulación del triple proceso que podríamos denominar "un proceso de desarrollo de las conciencias lemuriana, atlántida y ariana". En el Sendero de Probación, el rayo del cuerpo físico debe subordinarse a los poderes que emanan de esos rayos egoicos que afluyen desde la hilera externa de pétalos del loto egoico (Véase Tratado sobre Fuego Cósmico), los pétalos del conocimiento. En el Sendero del Discipulado el cuerpo astral es subyugado por el rayo del alma a medida que afluye desde la segunda hilera de pétalos, los del amor. En el Sendero de Iniciación, y hasta la tercera iniciación, el rayo del cuerpo mental es subyugado por la fuerza de los pétalos del sacrificio, que están en la tercera hilera de pétalos. Así los tres aspectos de la personalidad son subyugados por la energía que emana de los nueve pétalos del loto egoico. Después de la tercera iniciación, la entera personalidad, compuesta de los tres aspectos, se hace sensible a la energía del fuego eléctrico puro o vida, a medida que afluye a través del cerrado "capullo que se halla en el corazón del loto egoico".

 

El valor de esta información consiste en que proporciona, simbólicamente, un cuadro sintético del desarrollo y de las relaciones superiores del hombre. Su peligro radica en la facultad que tiene el intelecto humano de separar y dividir, de allí que se considere que el proceso se desarrolla en etapas sucesivas cuando, en realidad, se lleva a cabo una actividad paralela y también muchas superposiciones, fusiones e interrelación de aspectos, rayos y procesos, dentro de un determinado ciclo de tiempo.

 

Tal es el programa para la humanidad en lo que respecta al desarrollo de la conciencia humana. En último análisis, todo el énfasis del proceso evolutivo se pone en el desarrollo de la consciente e inteligente percepción de la vida que anima las diversas formas. El estado exacto de la percepción depende de la edad del alma. Sin embargo el alma no tiene edad desde el punto de vista del tiempo, tal como la humanidad lo entiende. Es inmortal y eterna. Ante el alma pasa el caleidoscopio de los sentidos y el drama de la existencia fenoménica externa; pero a través de todos estos acontecimientos que suceden en tiempo y espacio, el alma siempre mantiene la actitud del Espectador y del Observador que percibe, observa e interpreta. En las primeras etapas, cuando la "conciencia lemuriana" caracteriza al hombre fenoménico, el aspecto fragmentario del alma, que mora en la forma y la anima e implanta en el hombre cualquier conciencia verdaderamente humana que pueda poseer, se halla inerte, incipiente y desorganizada; no posee mentalidad, tal como la comprendemos, y sólo se caracteriza por la identificación total con la forma física y sus actividades. Éste es un período de lentas reacciones tamásicas al sufrimiento, a la alegría, al dolor, al anhelo, a la satisfacción del deseo y a la intensa ansiedad subconsciente de progresar. En el transcurso de las vidas se acrecienta en forma lenta la capacidad de identificarse conscientemente y aumenta el deseo de un mayor campo de satisfacciones; el alma que mora y anima, se oculta más profundamente, y es prisionera de la naturaleza forma. Todas las fuerzas de la vida se concentran en el cuerpo físico y, en consecuencia, los deseos que se expresan son de orden físico; hay también una acrecentada tendencia a tener deseos más sutiles como los que evoca el cuerpo astral. Gradualmente la identificación del alma con la forma se transfiere desde la forma física a la astral. Hasta allí no hay nada que pueda denominarse personalidad. Existe sólo un cuerpo físico viviente y activo, con sus deseos, necesidades y apetitos, conjuntamente con la trasferencia lenta, pero constante, de un cambio de la conciencia, del vehículo físico al astral.

 

Con el tiempo, cuando esta trasferencia ha sido llevada a cabo con éxito, la conciencia no se identifica totalmente con el vehículo físico, sino que se centraliza en el cuerpo astral-emocional. Entonces el foco de atención del alma, actuando a través del hombre que evoluciona lentamente, reside en el mundo de deseos y el alma se identifica con otro mecanismo ¿le respuesta, el cuerpo de deseo o astral. Su conciencia se convierte entonces en "conciencia atlante". Sus deseos no son ya tan vagos ni incipientes, pues hasta ahora sólo concernían a las necesidades y apetitos fundamentales -primero, el instinto de autoconservación; segundo la propia perpetuación por el anhelo de reproducirse y, en último lugar, la satisfacción de las necesidades económicas. En esta etapa tenemos el estado de percepción del niño y del salvaje. Sin embargo, en forma gradual, se va produciendo una creciente comprensión interna del deseo y se pone menos énfasis en las satisfacciones físicas. La conciencia empieza a responder con lentitud al impacto de la mente y al poder de discriminar y elegir entre varios deseos; entonces comienza a capacitarse para emplear el tiempo en forma algo más inteligente. Empieza a sentir placeres más sutiles; los deseos son menos burdos y físicos; aparece el deseo por lo bello y un tenue sentido de los valores estéticos. Su conciencia se hace más astral-mental o kama-manásica y la tendencia de sus actividades diarias o modos de vivir y su carácter, tienden a expandirse, desarrollarse y mejorarse. Aunque todavía sigue dominado, durante la mayor parte del tiempo, por deseos irracionales, el campo de sus satisfacciones y deseos sensorios es menos animal y más definidamente emocional. Comienza a darse cuenta de sus estados de ánimo y sentimientos; lo invade un vago deseo de hallar la paz y el ansia de encontrar ese algo nebuloso llamado felicidad, factores que empiezan a desempeñar su parte. Esto corresponde al período de la adolescencia y al estado de conciencia denominado atlante, lo cual constituye la condición de las masas en los tiempos actuales. La mayoría de los seres humanos continúa siendo atlante, puramente emocional en sus reacciones y en su acercamiento a la vida. Están aún regidos predominantemente por deseos egoístas y por los impulsos instintivos de la vida. Nuestra humanidad terrestre sigue estando en la etapa atlante, mientras que los intelectuales, los discípulos y los aspirantes del mundo, van superando rápidamente esta etapa, pues han logrado la individualización en la cadena lunar, y fueron los atlantes del pasado.

 

Quienes trabajan hoy en el mundo deberían tener muy en cuenta estos hechos y secuencia, si desean valorar correctamente el problema mundial y guiar y enseñar debidamente a los pueblos. Generalizando, deberían también comprender que en las masas sumergidas no hay verdadera mentalidad con la cual trabajar, y necesitan ser orientadas hacia lo realmente deseable más que hacia lo verdaderamente razonable; el esfuerzo de todos los que enseñan debería estar enfocado en dirigir correctamente la energía del deseo expresado por las masas incultas y fácilmente influenciables.

 

Las personas más evolucionadas del mundo poseen un cuerpo mental activo, y esto sucede en gran escala en nuestra civilización occidental. La energía del rayo al cual pertenece el cuerpo mental comienza a afluir y se va afirmando lentamente. Cuando esto sucede, la naturaleza de deseos es controlada y, en consecuencia, la naturaleza física puede llegar a ser un instrumento más definido de los impulsos mentales. La conciencia del cerebro comienza a organizarse y el foco de las energías a transferirse gradualmente desde los centros inferiores a los superiores. El género humano está actualmente desarrollando la "conciencia ariana" y alcanzando la madurez. En las personas más evolucionadas tenemos también la integración de la personalidad y el control definido del rayo de la personalidad, con el consiguiente aferramiento sintético y coherente de los tres cuerpos fusionados en una unidad activa. Luego la personalidad se convierte en instrumento del alma.

 

Lo que antecede es una exposición sencilla y directa de un largo y difícil desarrollo evolutivo. Su misma sencillez indicará que sólo ha sido tratado en amplios delineamientos, omitiendo los infinitos detalles del proceso. El trabajo se inicia con la Individualización y continúa a través de las dos etapas finales, la Iniciación y la Identificación. Estas tres etapas marcan el progreso de la conciencia del alma desde la identificación con la forma hasta la identificación con el Yo. Estas tres palabras -individualización, iniciación e identificación.-. abarcan todo el proceso de la carrera del hombre desde el momento en que entra en el reino humano hasta que sale de ese reino en la tercera iniciación y actúa libremente en el quinto, el reino de Dios. Para entonces habrá aprendido que la conciencia es libre e ilimitada y que puede actuar en la forma o fuera de ella, según el mandato del alma o de acuerdo a como puede servir mejor al Plan. Entonces el alma ya no está condicionada por la forma. Así como el hombre puede expresarse en lo que se denomina la vida tridimensional, al recibir la tercera iniciación puede análogamente actuar activa y conscientemente en cuatro dimensiones y, en las etapas finales del Sendero de Iniciación, llegar a estar activo en la quíntuple dimensión.

 

Al considerar los diversos grados de expansión de la conciencia debe recordarse el hecho significativo de que existe en todo un desarrollo constante y secuencial. La vida del alma, en este gran ciclo de vida que llamamos encarnación humana, pasa, en el plano del fenómeno, a través de todas las etapas con la misma orientación, poder y continuo crecimiento y por la adaptación de la forma a las circunstancias y al ambiente, así como lo hace la vida de Dios al afluir era tras era a través de los diversos reinos de la naturaleza. A través de todo esto puede trazarse con toda claridad el paso del hilo de la conciencia en desarrollo. Las formas se construyen, utilizan y descartan. Los ciclos de vida llevan a las formas a ciertas etapas de desarrollo, necesarias para la conciencia progresivamente incluyente. Otros posteriores ciclos demuestran los efectos definidos y específicos de esta conciencia desarrollada, pues algunas vidas son predominantemente fructíferas en producir causas (frase paradójica de profundo significado) y otras en eliminar los efectos de las causas anteriormente iniciadas. Esto, por lo general, pocas veces se pone de relieve. Luego, los posteriores ciclos de vida, hacen que estos dos aspectos -conciencia y forma- establezcan una mayor armonía, produciendo así un tipo de vida totalmente distinto. La analogía de estos ciclos puede observarse en la Vida y la conciencia del Logos planetario, a medida que esa gran Vida trata de expresarse por medio de los cuatro reinos de la naturaleza.

 

Sin embargo (y esto es de suprema importancia) toda esta actividad, desarrollo dirigido, vivencia y propósito evolutivo, todo cuanto acontece en los reinos de la naturaleza y en las etapas de la vida condicionadora de la familia humana, además del caleidoscopio de los acontecimientos, el surgimiento de las características y tendencias, la aparición de formas con sus matices, cualidades y actividades singulares, síntesis y fusiones, anhelos, instintos y aspiraciones, manifestaciones de amor y de odio (como expresiones de la gran ley de atracción y repulsión), la creación de civilizaciones, ciencias y artes con sus maravilla y belleza -todo esto no es más que la expresión de la voluntad de ser de ciertos Seres o Vidas. Su conciencia trasciende de tal modo a la humana que únicamente los iniciados de grado elevado pueden penetrar en Su verdadero Plan. Lo que en la actualidad vemos es sólo la expresión de Sus energías en el proceso de crear formas y en el de la evolución de la conciencia. El Plan, tal como lo presienten los discípulos mundiales, al tratar de trabajar y colaborar con él, es únicamente la percepción de la parte que concierne a la conciencia humana. Hasta ahora ni siquiera hemos podido obtener una vislumbre de la vastedad del Plan sintético de otras evoluciones que no son la humana, la superhumana y la subhumana; tampoco hemos podido captar la estructura del ideal de Dios que subyace en la totalidad de los procesos manifestados, ni siquiera el de nuestro pequeño planeta. Todo lo que verdaderamente sabemos es que el Plan existe, que es muy bueno y que estamos incluidos en, y sometidos a él.

 

He aquí la clave del difícil problema del libre albedrío. Podría decirse que dentro de los límites de la sabia orientación del hombre inteligente existe el libre albedrío, en lo que concierne a la actividad del reino humano. Allí donde no existe actividad mental ni facultad para discriminar, analizar y elegir, no hay libre albedrío. Sin embargo, dentro de los procesos más vastos del Plan, incluyendo toda la evolución planetaria, no hay libre albedrío para el pequeño ente, el hombre, el cual está sujeto a lo que llamamos "actos de Dios", ante los cuales no tiene defensa, escapatoria ni elección. Esto encierra un indicio de la actuación del karma en el reino humano; el karma y la responsabilidad inteligente están inextricablemente tejidos y entretejidos.

 

Al finalizar nuestra discusión sobre los tres pasos, la Individualización, la Iniciación y la Identificación, que marcan el progreso del alma desde la identificación con la forma, hasta que ella misma y su propia identidad se pierden en una identificación más elevada con el Uno Absoluto, dirijamos nuestro pensamiento a ese punto, en tiempo y espacio, en que la conciencia espiritual se libera de todo tipo de percepción y diferenciación y también de la última sensación del yo, y se sumerge en esa sublime condición donde ya no existe el egocentrismo, tal como lo entendemos. Más adelante consideraremos las etapas en que el alma -impelida por sus cualidades peculiares de rayo- se apropia (para propósitos de la experiencia) de esas formas que pueden expresar y responder a los múltiples tipos de percepción divina.

 

Por lo tanto, se observará que existen aquí dos puntos de identificación en la larga experiencia del alma. Uno marca la etapa donde la forma, la materia, la sustancia, el tiempo y el espacio, son factores dominantes que aprisionan al alma dentro de su tipo de conciencia. Esto significa la identificación con la vida de la forma. El otro significa la identificación con todo lo que está fuera de la expresión de la forma y liberado de ella. Lo que ello pueda implicar está más allá del alcance de nuestra actual humanidad avanzada y es conocido en su verdadero significado sólo por esas grandes Existencias como el Cristo, el Buddha y Aquellos de análogo rango en la Jerarquía de Vidas. Las cualidades generadas y desarrolladas a través de la primera de estas identificaciones persisten y coloran la comprensión consciente, y debe recordarse que la experiencia adquirida en ella da por resultado la identificación final. Estas cualidades variarán de acuerdo al predominio de una u otra de las energías de rayo, pero, en las últimas etapas, no habrá conciencia de la cualidad o del tipo de rayo, sino simplemente un estado de Ser o vivencia que comprende la identificación con el Todo y, al mismo tiempo, "mantiene en solución" (si se puede usar un término tan inadecuado) todos los resultados de las identificaciones menores, las diversas diferenciaciones y distinciones y los variados instintos, impulsos e intuiciones de rayo. Las cualidades contenidas y expresadas y las posibles acciones, reacciones y percepciones, están siempre presentes y son susceptibles de volver a adquirirse a voluntad, pero todas se hallan bajo el umbral de la conciencia. Vivencia, Ser, Plenitud y Unidad, son las características que distinguen esta etapa altamente evolucionada, que es a su vez la base de ese ciclo evolutiva superior del cual nada sabemos, insinuado en el Tratado sobre Fuego Cósmico y en las referencias sobre los siete Senderos que se abren al adepto que ha pasado la quinta iniciación. La absorción en la Vida Una es lo que caracteriza a ese estado elevado de conciencia. Su principal característica consiste en liberarse de todo lo que significan las palabras forma y ego; de allí que muchas escrituras antiguas, cuando procuran considerar y explicar esta condición supranormal y superlativa, se ven forzadas a emplear negaciones y la denominada "doctrina de la negación". Sólo indicando lo que no es ese estado de condición o percepción, puede darse una idea de lo que esencialmente es. Estas negaciones (frecuentemente mal interpretadas por el lector occidental) son, por lo tanto, el resultado de la futilidad y lo inadecuado del lenguaje para expresar la Realidad como se conocía entonces.

 

Después de pasar las iniciaciones mayores, el estado de conciencia del adepto iluminado y liberado es tal, que el lenguaje sólo sirve para oscurecer e impedir la verdadera comprensión. La conciencia del iniciado es de naturaleza tan sublime que puede ser únicamente descrita en términos de liberación y negación, acentuando lo que no es. Es un estado donde no existe ni la cosa ni el ego, pues todo conocimiento egoico está reemplazado por un estado del Ser y de la conciencia, solamente susceptible de comprensión y expresión cuando la vida de la forma ya no es de utilidad para la perfecta vida espiritual. Es un estado en el que no existe individualidad, sin embargo, posee el conocimiento subconsciente y las adquisiciones de la experiencia individual. El centro de conciencia está tan lejos de cualquier identificación separada e individual, que desaparece totalmente ese factor particular y sólo la vida macrocósmica es comprendida sensible mente. Desde nuestro punto de vista actual, es un estado de inactividad, porque han desaparecido todas las reacciones individuales hacia la actividad de la materia, estado de ser que llamamos egoico, donde la Vida y la Mente ya no pueden ser impulsadas a la actividad por ninguno de los factores que hasta ahora han producido lo que hemos llamado actividad del alma y existencia de la forma.

 

Sin embargo, aunque la conciencia es distinta de todo lo conocido hasta ahora y sólo puede ser expresada en términos de negación, debe recordarse constantemente la verdad de que la percepción mayor debe incluir siempre a la menor. En consecuencia, todas las posibles acciones y reacciones, identificaciones y enfoques, percepciones y contactos, impulsos de rayo, acercamientos y alejamientos, y todas las posibles expresiones de la actividad y de las cualidades divinas. fenoménicas y no-fenoménicas, están incluidas en el estado del Ser, que es ahora el estado natural de la Existencia espiritual liberada e iluminada. Todas pueden recuperarse mediante la voluntad, respondiendo a una necesidad, pero el Ser espiritual no está ya sujeto o identificado con ellas. Cada una de las etapas del gran Sendero de Liberación o Iluminación que hemos considerado -Individualización, Iniciación e Identificación-, han llevado a la Vida o al hombre interno espiritual, de un punto a otro, de una cualidad a otra, de una realización a otra, de la apariencia fenoménica a la vida espiritual, de la percepción física a la percepción emocional sensoria y de allí a la separatividad y diferenciación mentales. Ha sido conducido del infierno al cielo, del cielo al Nirvana, de la vida condicionada del Ego personal a la del alma del grupo, y de allí al estado de liberación de la vida intuitiva pura. Ha pasado de la experiencia de la forma a esa completa liberación de todas las impresiones vibratorias que le corresponde demostrar a la naturaleza del Ser puro (separado de la existencia fenoménica). Pero, al mismo tiempo, nada se ha perdido de la capacidad o de la cualidad, o de la percepción sensoria. Esto está bellamente expresado en palabras en El Antiguo Comentario que se halla en los archivos de los Maestros.

 

"La cualidad de la vida se desvanece. Parpadea y se apaga. Sin embargo, los Benditos Seres revelan a voluntad esa cualidad. El color puro permanece.

"La naturaleza de la vida en la forma no aparece. Brilla por un momento, luego desaparece. Los Benditos Seres pueden tomar a voluntad una forma, pero todavía no son la forma.

"Los siete grandes rayos penetran en la vida manifestada. Son y sin embargo no son. Todo es y todo no es. Pero los Benditos Seres en cualquier momento pueden penetrar en la luz manifestada. Entonces llevan el poder del espíritu para satisfacer la necesidad expresada. La Luz no Los detiene; Su propósito no está aprisionado; Su voluntad no está subyugada. Aparecen y desaparecen a voluntad."

 

(Una expresión de esta verdad puede observarse en cada Luna llena del mes de mayo, en Tauro, cuando el Buddha se manifiesta para dar cumplimiento al Plan, bajo el imperioso mandato de su propia voluntad espiritual).

 

"Nada detiene a los Benditos Seres. Ni las deidades ni la forma; ni el deseo ni la mente; ni ninguna cualidad de la vida. Son la vida pura; el ser puro; la voluntad pura; el amor puro; la intención pura; esto y sólo parcialmente, es todo lo que el hombre no iluminado puede captar.

Los Benditos Seres no son, sin embargo son.

Los Benditos Seres no saben nada, sin embargo saben todo.

Los Benditos Seres no aman, sin embargo ofrecen amor divino.

Los Benditos Seres no recuerdan, sin embargo recapitulan todo.

Los Benditos Seres permanecen en estricto aislamiento, sin embargo pueden tomar una forma a voluntad.

Los Benditos Seres moran en el lugar elevado y sublime, sin embargo caminan frecuentemente sobre la tierra en la luz fenoménica.

Los Benditos Seres no se manifiestan por intermedio de la forma; sin embargo son todas las formas y todas las intenciones.

 

El Antiguo Comentario continúa luego en lo que podrían considerarse páginas, demostrando que los Benditos Seres no son nada y, sin embargo, son todo lo que existe; nada poseen, no obstante son en Sí Mismos la expresión de toda realidad; no habitan en parte alguna y sin embargo están en todas partes; han desaparecido, pero brillan en todo Su esplendor y pueden ser vistos. Se acumula una negación tras otra, sólo para ser rápidamente contradecida en un esfuerzo por demostrar cuán lejos de la forma, aunque la incluya, está la vida de los Benditos Seres. Esto termina con la maravillosa exhortación:

 

"Por lo tanto, regocíjate, oh peregrino, que vas en pos del Ser iluminado, porque ganancia y pérdida son lo mismo; la oscuridad y la luz revelan perpetuamente la Verdad; el amor y el deseo invocan eternamente a la Vida.

"Sólo desaparece el dolor. Sólo permanece la bienaventuranza -la bienaventuranza del verdadero conocimiento, del contacto real, de la divina luz, el Camino hacia Dios."

 

Tal el verdadero objetivo, irrealizable hasta ahora para nosotros. ¿ Qué es lo que tratamos de hacer? Recorremos el Sendero de la Liberación, y en él todo se desliza de nuestras manos; se nos despoja de todo y nos vemos, inevitablemente, forzados a desprendernos de la vida fenoménica y de la individualidad. Hollamos el Sendero de la Soledad y debemos en su oportunidad aprender que, esencialmente, no somos ni ego ni no ego. El completo desapego y la discriminación nos llevarán finalmente a una soledad tan completa que nos invadirá el horror de la gran oscuridad. Pero cuando se descorre este negro manto y la luz penetra nuevamente, el discípulo ve que todo lo que había obtenido y atesorado y luego perdido y alejado, ha sido restituido; pero con la diferencia que ya la vida no está aprisionada por el deseo. Recorremos el Sendero que lleva a la Cima de la Montaña del Aislamiento y descubrimos que es horrendo. En esa cima debemos llevar a cabo la batalla final contra el Morador en el Umbral, para descubrir también que eso es una ilusión. La alta cima del aislamiento y la batalla misma sólo son ilusiones y ficciones propias de la irrealidad, y el última bastión del antiguo espejismo y de la gran herejía de la separatividad. Entonces nosotros, los Seres Beatíficos, nos fusionaremos eventualmente en amor y comprensión con todo lo que existe. El aislamiento, etapa necesaria, es en sí una ilusión. Hollamos el Camino de Purificación y, poco a poco, se nos despoja de todo lo que apreciamos -la codicia por la forma, el deseo de ser amado y el gran espejismo del odio. Cuando desaparecen quedamos purificados y vacíos. La angustia de la vacuidad es el resultado inmediato, lo cual nos aferra y sentimos que el precio de la santidad es demasiado elevado. Sin embargo, permaneciendo en el Camino, todo el ser es repentinamente inundado de luz y amor, y se observa que dicha vacuidad constituye aquello a través de lo cual puede afluir la luz y el amor a un mundo necesitado. El ser purificado puede, entonces, habitar ese lugar donde moran los Benditos Seres y desde allí "iluminar el mundo de los hombres y de las deidades".

 

Existen cuatro senderos que se abren ante los discípulos del Señor del Mundo, y deben ser hollados antes de que se libere el Ser interno y el Hijo de Dios liberado pueda atravesar a voluntad lo que se denomina simbólicamente "los cuatro portales de la Ciudad de Shamballa" -esa ciudad del Altísimo Dios que está siempre impelida por la Vida de Quienes han logrado la liberación mediante la soledad, el desapego, la unidad aislada y la purificación. Comprender la nieta y el camino hacia ella es de valor en estos momentos, y los instructores de la humanidad tratan de estimular a los Hijos de Dios para que lo comprendan.

 

De acuerdo al tipo o cualidad de rayo, así será la reacción de la vida a las grandes etapas de Individualización, Iniciación e Identificación. Ésta es una conocida e importante verdad oculta, pero necesita ser considerada y meditada. Recordemos que estamos considerando las cualidades que rigen las apariencias y expresan la vida. Lo que en la literatura oriental se denomina "el Bendito Ser" se refiere a Aquel que expresa perfectamente cierta cualidad de rayo por medio de una apariencia fenoménica elegida y asumida a voluntad para el propósito de servir, pero no constituye una limitación ni mantiene prisionero al Bendito Ser, porque Su conciencia no está identificada con la apariencia fenoménica ni con la cualidad que expresa.

 

a. LA INDIVIDUALIZACIÓN Y LOS SIETE TIPOS DE RAYO

 

Describiremos la reacción de estos siete tipos de rayo en el proceso de la Individualización (proceso de identificación con la forma) mediante siete enunciados ocultistas que, si son correctamente comprendidos, proporcionarán la clave de la nueva sicología. Ellos personifican los principales impulsos, la cualidad nativa y la técnica de desenvolvimiento.

 

Primer Rayo:

"El Bendito Ser se introduce como una flecha en la materia. Destruye (o rompe) el camino por el cual podría volver. Se entierra en las profundidades de la forma.

Afirma: ‘Volveré. Mi poder es grande. Destruiré todos los obstáculos. Nada podrá impedir mi progreso hacia la meta. A mi alrededor yace lo que he destruido. ¿Qué debo hacer?'

La respuesta fue: ‘Pon orden en el caos, oh peregrino, en el camino de la muerte; éste es tu camino. Debes aprender a amar. Posees voluntad dinámica. La correcta destrucción para desarrollar el Plan deberá ser tu camino. Ajustándote al ritmo del planeta se liberará el oculto Bendito Ser y traerá orden'."

 

Segundo Rayo:

"El Bendito Ser construyó un arca. La construyó por etapas y la puso a flote en el seno de las aguas. Se ocultó profundamente y su luz ya no fue vista -únicamente se vio el arca flotando.

Se le oyó decir: ‘He construido, y construido sólidamente, pero estoy prisionero dentro de mi construcción. Mi luz está oculta. Sólo mi palabra surge. A mi alrededor yacen las aguas. ¿ Puedo volver al lugar de donde he venido? ¿Tiene la palabra suficiente poder para abrir ampliamente la puerta? ¿ Qué debo hacer?'

La respuesta fue: ‘Construye ahora un arca trasparente que pueda revelar la luz, oh Constructor del arca. Y por medio de esa luz revelarás el camino iluminado. El poder de construir nuevamente, el empleo correcto de la Palabra, y el uso de la luz -los cuales liberarán al Bendito Ser, profundamente oculto en el arca'."

 

Tercer Rayo:

"El Bendito Ser acumuló fuerza. Se ocultó detrás de un velo. Se envolvió dentro de ese velo, y ocultó profundamente su rostro. Nada podía ser visto excepto el movimiento y aquello que velaba. Dentro del velo estaba latente el pensamiento.

El pensamiento trasmitió: Detrás de este velo de maya Yo permanezco, el Bendito Ser, pero no revelado. Mi energía es grande y, por medio de mi mente, puedo desplegar la gloria de la divinidad. Por lo tanto, ¿cómo puedo demostrar esta verdad? ¿Qué debo hacer? Divago en la ilusión.

Se oyó la frase: ‘Todo es ilusión, oh Morador de las tinieblas. Sal a la luz del día. Despliega la gloría oculta del Bendito Ser, la gloria del Uno y Unico. La gloria y la verdad destruirán rápidamente aquello que ha ocultado la verdad. El prisionero puede liberarse. Rasgar el velo que ciega, enunciar claramente la verdad y practicar el bien, proporcionarán al Bendito Ser ese hilo dorado que lo liberará del laberinto de la existencia terrenal'."

 

Cuarto Rayo:

"El Bendito Ser se lanzó al combate. Vio la existencia como dos fuerzas bélicas y luchó contra ambas. Ceñido con la armadura de guerra, se detuvo en la mitad del camino y miró hacia los dos senderos. El fragor de la batalla, las diversas armas que aprendió a manejar, el deseo de no luchar, la emoción de descubrir que aquellos contra quienes luchaba eran sus hermanos, y él mismo, la angustia de la derrota y el himno de su victoria -todo esto lo abatió.

El Bendito Ser se detuvo e interrogó: ‘¿De dónde provienen la victoria y la derrota? ¿No soy acaso el Bendito Ser Mismo? Invocaré a los ángeles en mi ayuda'.

El sonido como de trompeta pregonó: ‘Levántate y lucha y reconcilia los ejércitos del Señor. No habrá batalla. Obliga a que cese el conflicto; invoca la paz para todos; haz de los dos un sólo ejército del Señor; que la victoria corone los esfuerzos del Bendito Ser armonizando todo. La paz está detrás de las energías bélicas'."

 

Quinto Rayo:

"El Bendito Ser ignoraba todo. Deambuló en profunda oscuridad espiritual. No halló explicación para este modo de vivir. Buscó entre los innumerables hilos que tejen la vestimenta del Señor y halló que había numerosos caminos que conducen al centro de la eterna trama. Las formas que tejen esa trama ocultan la divina realidad. Se extravío y lo embargó el temor.

Se preguntó: ‘Otra trama debe tejerse; otra vestimenta debe ser hecha. ¿ Qué debo hacer? Enséñame otra forma de tejer'. Respondió la Palabra en triple forma. Su mente respondió a la visión claramente evocada: -`La verdad está oculta en el Camino desconocido. El Ángel de la Presencia custodia ese Camino. La mente revela al Ángel y al portal. Manténte en esa Presencia. Levanta tus ojos. Entra por esa puerta dorada. Así el Ángel, que es la sombra del Bendito Ser, revelará el portal abierto, Ese ángel también debe desaparecer. El Bendito Ser permanece, pasa a través de eme portal y entra en la luz sublime'."

 

Sexto Rayo:

"El Bendito Ser captó la visión del Camino y lo siguió sin discriminar. La ira caracterizó sus esfuerzos. El camino conducía al mundo de la vida dual. Ocupó su lugar entre los pares de opuestos, y a medida que oscilaba como un péndulo entre ellos, obtenía fugaces destellos de la mente. Oscilaba en el medio cielo. Trató de oscilar hacia ese lugar radiante de luz donde estaba el portal en el Camino elevado. Pero siempre oscilaba entre los pares de opuestos.

Por último, se dijo a si mismo: ‘Parece que no puedo encontrar el Camino. Pruebo este camino y lo recorro con energía, siempre con el más vehemente deseo. Pruebo todos los caminos. ¿Qué debo hacer para encontrar El Camino?'

Un grito se oyó. Parecía venir desde lo profundo de su corazón: ‘Oh Peregrino que estás en el Camino de la vida sensoria, huella tú el camino medio iluminado. Pasa directamente entre los mundos duales. Busca esa estrecho camino medio. Te conducirá a la meta. Busca la firme percepción que conduce a la perseverancia. Adhesión al Camino elegido, e ignorancia de los pares de opuestos, conducirán a este Bendito Ser que se halla en el camino iluminado, a la alegría del éxito obtenido'."

 

Séptimo Rayo:

"El Bendito Ser buscó la senda que conduce a la forma, pero se asió firmemente a la mano del Mago. Trató de reconciliar al Peregrino, que era él mismo, con la vida de la forma. Se encontró en el mundo caótico y trató de poner orden en él. Se introdujo en las más recónditas profundidades y se sumergió en el caos y el desorden. No comprendía, sin embargo, se mantuvo asido a la mano del Mago. Procuró establecer ese orden que su alma anhelaba. Conversó con todo aquel que encontraba, aumentando su confusión. Habló al Mago de la manera siguiente: `Los Caminos del Creador deben ser buenos. Detrás de todo lo que parece ser, debe haber un Plan. Enséñame el propósito de todo esto. ¿Cómo puedo trabajar sumergido en la más profunda materia? ¿Dime lo que debo hacer?'

El mago dijo: ‘Escucha el ritmo de los tiempos, oh Trabajador del más lejano mundo. Observa la palpitación del corazón en todo lo que es divino. Retírate en el silencio y armonízate con el todo. Entonces aventúrate más allá. Establece el ritmo correcto; lleva el orden a las formas de la vida, que deben expresar el Plan de la Deidad'.

Este Bendito Ser se libera a través del trabajo. Debe demostrar su conocimiento del Plan, pronunciando esas palabras que evocarán a los constructores de las formas y, de este modo, crear lo nuevo’.”

 

Podría ser de valor si se resumiera en términos más simples y menos ocultos la significación de las anteriores estanzas esotéricas, a fin de expresar su verdadero significado en sucintas y concisas frases. Las estanzas no serán de valor si no imparten a los estudiantes de este Tratado, que pertenecen a distintos tipos de rayos, algún significado útil por el cual puedan vivir en forma más veraz.

 

El Espíritu individualizado se expresa a través de los diversos tipos de rayo mediante el:

 

Primer Rayo:

La centralización dinámica.

La energía destructora.

El poder egoísta.

El desamor.

El aislamiento.

La ambición de poder y autoridad.

El deseo de dominar.

La fortaleza y la propia voluntad expresadas,

que conducen a:

El empleo dinámico de la energía para desarrollar el Plan.

El empleo de las fuerzas destructoras a fin de preparar el camino para los Constructores.

La voluntad al poder con el fin de colaborar.

La comprensión del poder como la mejor arma del amor.

La identificación con el ritmo del Todo.

La extinción del aislamiento.

 

Segundo Rayo:

El poder de construir para fines egoístas.

La capacidad de sentir el Todo y permanecer apartado.

El cultivo de un espíritu separatista.

La luz oculta.

La realización del deseo egoísta.

El anhelo por el bienestar material.

El egoísmo y la subordinación de todos los poderes del alma a ese fin,

que conducen a:

La construcción inteligente de acuerdo al Plan.

La inclusicidad.

El anhelo por obtener la sabiduría y la verdad.

La sensibilidad al Todo.

La renunciación a la gran herejía de la separatividad.

La revelación de la luz.

La verdadera iluminación.

El empleo correcto del lenguaje por la sabiduría adquirida.

 

Tercer Rayo:

La manipulación de la fuerza por medio del deseo egoísta.

El empleo inteligente de la fuerza con un móvil erróneo.

La intensa actividad material y mental.

La aplicación de la energía como un fin en sí misma.

El anhelo de obtener gloria y belleza para objetivos materiales.

El sumergimiento en el espejismo, ilusión y maya,

que conducen a:

La manipulación de la energía, a fin de revelar la belleza y la verdad.

El empleo inteligente de las fuerzas para el desarrollo del Plan.

La actividad rítmica ordenada en colaboración con el Todo.

El deseo de obtener la correcta revelación de la divinidad y de la luz.

La adhesión a la correcta acción.

La revelación de la gloria y la buena voluntad.

 

Cuarto Rayo:

La confusa lucha.

La comprensión de lo que es superior e inferior.

La oscuridad que precede a la expresión de la forma.

El ocultamiento de la intuición.

El sentimiento de la desarmonía y de la colaboración con la parte y no con el todo.

La identificación con la humanidad, la cuarta Jerarquía Creadora.

El indebido reconocimiento de lo que produce la palabra.

La sensibilidad anormal a lo que es el no-yo.

Los continuos puntos de crisis,

que conducen a:

La unidad y la armonía.

La evocación de la intuición.

El correcto juicio y la razón pura.

La sabiduría que se expresa por intermedio del Ángel de la Presencia.

 

Quisiera hacer resaltar que constantemente existe un concepto erróneo por parte de los esotéricos. El Cuarto Rayo de Armonía, Belleza y Arte, no es en sí el rayo del artista creador. El artista creador se halla sin excepción en todos los rayos. Éste es el rayo de la intuición y de la armonización de todo lo que ha sido llevado a cabo por la actividad de la vida de la forma, que luego es sintetizado y absorbido por el ángel solar; se manifiesta oportunamente como todo lo que puede ser evocado y desarrollado mediante el poder de la Vida Una (la Mónada), actuando a través de la expresión de la forma. Es el punto de encuentro de todas las energías que fluyen a través de la tríada espiritual superior y la triplicidad inferior.

 

Quinto Rayo:

La energía de la ignorancia.

La crítica.

El poder de razonar y destruir.

La separación mental.

El deseo de conocimiento, que conduce a la actividad material.

El análisis detallado.

El materialismo intenso y la momentánea negación de la Deidad.

La intensificación del poder de aislar.

La implicación que produce el énfasis erróneo.

Los distorsionados puntos de vista sobre la verdad.

La devoción mental a la forma y a su actividad.

La teología,

que conducen a:

El conocimiento de la realidad.

La comprensión del alma y sus potencialidades.

El poder de reconocer y hacer contacto con el Ángel de la Presencia.

La sensibilidad a la Deidad, la luz y la sabiduría.

La devoción espiritual y mental.

El poder de recibir la iniciación (este punto es de verdadera importancia).

 

Sexto Rayo:

La violencia. El fanatismo. La adhesión volitiva a un ideal.

La ceguera.

La militancia y la tendencia a producir dificultades en las personas y los grupos.

El poder de ver sólo el punto de vista propio.

La suspicacia respecto a los móviles del semejante.

La reacción rápida al espejismo y a la ilusión.

La devoción emocional y el idealismo confuso.

La actividad vibratoria entre los pares de opuestos.

La intensa capacidad de ser personal y hacer resaltar las personalidades,

que conducen a:

El idealismo incluyente y dirigido.

La constante percepción por medio de la expansión de la conciencia.

La reacción y la simpatía con el punto de vista de los demás.

La disposición a ver que el trabajo de otros progresa en la dirección elegida.

La elección del camino medio.

La paz y no la guerra. El bien del Todo y no de la parte.

 

Séptimo Rayo:

La magia negra, o el empleo de los poderes mágicos para fines egoístas.

El poder de "permanecer a la expectativa" hasta que emerjan los valores egoístas.

El desorden y el caos por la comprensión errónea del Plan.

El empleo erróneo del lenguaje para lograr el objetivo elegido.

La falta de veracidad.

La magia sexual. La perversión egoísta de los poderes del alma,

que conducen a:

La magia blanca: El empleo de los poderes del alma para fines espirituales.

La identificación de uno mismo con la realidad.

El correcto orden por medio de la correcta magia.

El poder de colaborar con el Todo.

La comprensión del Plan.

El trabajo mágico de la interpretación.

La manifestación de la divinidad.

 

Un detenido estudio sobre las frases citadas, que demuestran las erróneas y las correctas expresiones principales de la fuerza de rayo, ayudará al estudiante a comprender con exactitud su propia naturaleza de rayo, como también el grado de desarrollo que posee. Uno de los mayores defectos de los discípulos de hoy consiste en poner demasiada atención a los defectos, errores y actividades de otros discípulos, y muy poca al propio cumplimiento de la ley del amor y a su propio deber y trabajo. El segundo defecto de los discípulos (y particularmente de los actuales discípulos activos aceptados del mundo) es el empleo incorrecto del lenguaje, motivado por la crítica o el deseo individual de figurar, lo cual imparte significados ambiguos. El neófito estaba obligado a guardar un prolongado silencio. No se le permitía hablar. Esto fue dispuesto para frenar la expresión física de las palabras e ideas erróneas, debido al inadecuado conocimiento que poseía. Hoy debe aprender la misma lección, es decir, poner atención a la perfección y al trabajo personales, mediante ese silencio interno que ampara al discípulo y lo obliga a atender su propio trabajo y ocupación, dejando que los demás hagan lo mismo, y así aprender la lección de la experiencia. Gran parte de la correcta actividad está actualmente obstaculizada a causa del intercambio de palabras entre discípulos, pues a menudo pierden mucho tiempo discutiendo el trabajo y las actividades de otros discípulos. La humanidad necesita, más que nunca, guardar silencio; necesita tiempo para reflexionar y tener la oportunidad de sentir el ritmo universal. Los discípulos modernos si quieren realizar su trabajo como es de desear y colaborar correctamente con el Plan, necesitan de esa quietud reflexiva interna que no niega la intensa actividad externa, pero que los libera de las críticas verbales, de las discusiones febriles y de la constante preocupación por el deber y por los móviles y métodos de sus condiscípulos.

 

b. LOS RAYOS Y LA INICIACIÓN

 

Me es imposible poner en claro las reacciones de rayo sobre el proceso final que hemos tratado brevemente, o sea, la etapa de la liberación del espíritu denominada Identificación. Todo lo que puedo hacer, aún en el caso de la Iniciación, es transcribir las estanzas elementales que trasmiten a los discípulos aceptados algo de la significación de la primera iniciación. En lo que respecta a la identificación, las reacciones del iniciado iluminado están al alcance de su inteligencia en forma de símbolos, que si fueran descritos, serían completamente mal interpretados. Cuando tenga lugar la tercera iniciación y el iniciado se halle ante el amplio portal abierto, entonces descubrirá cl significado de ese tipo de comprensión denominado, a falta de mejor término, Identificación.

 

Primer Rayo:

"El Ángel de la Presencia permanece dentro de la divina luz -centro y lugar de encuentro de muchas fuerzas.

Estas fuerzas se encuentran y fusionan y se enfocan en la cabeza del que permanece ante el Ángel.

Permanecen cara a cara, ojo a ojo y mano a mano. La voluntad refuerza la voluntad, y el amor va al encuentro del amor. La voluntad de poder se fusiona con la voluntad de amar y la fuerza con la sabiduría. Ambas son una. Desde ese elevado punto de unión el Ser liberado se presenta y dice:

Vuelvo a mi lugar de origen; me traslado de lo sin forma al mundo de la forma. Quiero ser. Quiero trabajar. Quiero servir y salvar. Quiero elevar a la raza. Sirvo al Plan con la voluntad y al Todo con el Poder'."

 

Segundo Rayo:

"El Ángel de la Presencia atrae al que va errante. El Amor divino atrae al buscador que huella el Camino. La fusión se ha consumado.

Boca con boca, exhalan e inhalan el aliento. Corazón con corazón, fusionan sus latidos en uno. Pie con pie, transfieren la fuerza del mayor al menor y así se huella el Camino.

La fuerza inspira al Verbo, el Aliento. El amor inspira al corazón, la vida. Cuando se recorre el camino la actividad controla, triplicidad que trae la fusión. Entonces todo se pierde y se gana.

Se pronuncia la palabra: ‘Huello el Camino del Amor. Amo al Plan. A ese Plan someto lo que tengo. Doy al Todo el profundo amor de mi corazón. Sirvo al Plan; sirvo al Todo con comprensión y amor'."

 

Tercer Rayo:

"El Angel de la Presencia permanece en el centro de las fuerzas giratorias. Durante largas épocas ha permanecido así, centro de todas las energías provenientes de arriba y de abajo.

Sabiamente, el Ángel trabaja para que el Uno que está arriba y el uno que está abajo se fusionen y sean uno. Doce notas claras enunciaron la hora y, entonces, los dos son uno. El Ángel permanece extasiado.

Oído con oído, pecho con pecho, la mano derecha con la izquierda, los dos (que son los tres) producen la fusión de sus vidas. La gloria resplandece. La verdad se revela. El trabajo se realiza.

Entonces el hombre, el alma, exclama con poder: ‘Yo comprendo el Camino -el Camino interno, el Camino silencioso, el Camino manifestado, porque los tres Caminos son uno. El Plan continúa en el Camino externo; se demuestra. El Todo permanece revelado. Conozco ese Plan. Quiero servir a ese Plan con mi amor y mi mente'.".

 

Cuarto Rayo:

"El Ángel de la Presencia permanece en su rara belleza en el Camino iluminado. La Gloria de la Presencia fluye a través del campo de batalla, y la lucha termina en la paz.

El guerrero queda revelado. Su trabajo ha sido realizado. Espalda con espalda permanecen el Ángel y el Guerrero, uniéndose sus auras en una radiante esfera de luz. Los dos son uno.

La Voz surge: ‘La Armonía se restablece y la belleza del Señor de Amor resplandece. Tal es el Plan. Así el Todo es revelado. Lo superior y lo inferior se unen; la forma y lo sin forma se fusionan, mezclan y reconocen como uno. En armonía con todas las almas unidas sirvo al Plan'."

 

Quinto Rayo:

"El Ángel de la Presencia sirve a los tres -El Uno que está arriba, el uno que está abajo y el Uno que siempre existe. (Esto se refiere a que en el quinto plano se encuentra y reconoce definitivamente al Ángel, y que los tres aspectos de la tríada superior, budhi, mente abstracta y espíritu, conjuntamente con el ego en el cuerpo causal y la mente inferior, se mezclan y fusionan.)

El gran Triángulo empieza sus revoluciones, y sus rayos se extienden hacia todas direcciones, compenetrando al Todo.

El hombre y el Ángel se enfrentan y saben que son uno. La luz que irradia desde el corazón y la garganta y la luz del centro que está a mitad de camino, se encuentran y fusionan. Las dos son una.

La Voz que habla en el silencio puede ser oída: ‘El poder que llega desde el punto más alto ha alcanzado el punto más bajo. El Plan ya puede ser conocido. El Todo puede ser revelado. El amor que se extiende desde el corazón y la vida que emana de Dios, han servido al Plan. La mente que es Sabiduría acumula todo dentro de los límites del Plan, ha llegado a los límites externos de la esfera de la actividad de Dios. Ese poder anima mi vida. Ese amor inspira mi corazón. Esa mente ilumina todo mi mundo. Por lo tanto, sirvo al Plan'."

 

Sexto Rayo:

"El Ángel de la Presencia desciende y, en el punto medio, horada las brumas del espejismo. El Sendero está despejado.

Aquel que huella el Sendero y se detiene a luchar y forcejea ciegamente con los dos que tratan de obstaculizarlo y cegarlo, ve el Camino abierto y revelado. Cesa de clamar y luchar. Encuentra su camino hacia la Presencia.

Rodilla con rodilla y pie con pie permanecen. Permanecen mano con mano, pecho con pecho y frente con frente y así permanecen. Así se fusiona y mezclan.

Surge el llamado de la trompeta: ‘No hay guerra. La batalla terminó. El espejismo y las nubes han desaparecido. La luz y la gloria del Día han llegado. Esa luz revela el Plan. El Todo ya está con nosotros. El propósito está revelado. Cuanto poseo, lo dedico a servir a ese Plan'."

 

Séptimo Rayo:

"El Ángel de la Presencia levanta una mano hacia el azul del cielo. Sumerge profundamente la otra en el mar de las formas. Así conecta el mundo de la forma con la vida sin forma. Lleva el cielo a la tierra y la tierra al cielo. Esto lo sabe el hombre que está ante el Ángel.

Capta el significado del signo coloreado que el Ángel mantiene en alto. (A esto le sigue una frase imposible de traducir en lenguaje moderno. Significa esa total fusión que el místico trata de expresar con los términos ‘matrimonio en los cielos', tergiversada por la falsa enseñanza sobre la magia sexual. La frase expresada por un símbolo coloreado, simboliza la unión completa entre lo externo y lo interno, lo objetivo y lo subjetivo, el espíritu y la materia, lo físico y lo esencial.)

Los dos son uno. Nada más puede ser captado. El Verbo se ha manifestado. El trabajo ha sido terminado. Se logra la visión del Todo. El trabajo mágico se realiza. Nuevamente los dos son uno. El Plan está servido. Es innecesario decir nada más."

 

Estas frases intentan dar una idea de lo que puede llegar a comprender el verdadero iniciado cuando permanece, en la tercera iniciación, ante el Ángel, y ve que éste también desaparece, de modo que sólo queda el conocimiento y la comprensión consciente. Aunque esto actualmente signifique poco para nosotros, servirá, no obstante, para demostrar la futilidad de describir, por medio de palabras, los secretos de los misterios y de la iniciación. Cuando esto sea mejor comprendido, el verdadero trabajo que se efectúa en las ceremonias masónicas estará a la altura de la necesidad.

 

Aquí se exponen algunas de las emergentes verdades fundamentales que tendrán significado para los discípulos avanzados y los iniciados que están en el mundo y luchan actualmente sirviendo al Plan. Su trabajo está fructificando, pero a veces necesitan del incentivo de la promesa de una futura y alcanzable gloria para ayudarlos a seguir adelante.

 

Por lo tanto, este tratado es algo abstruso y totalmente simbólico; quizás a algunos les parezca difícil llegar a comprenderlo, para otros tenga poco significado, y ninguno para otros. Si los discípulos del mundo verdaderamente luchan y aplican en lo posible y en forma práctica la enseñanza dada, a medida que pasa el tiempo y se despierta su razón e intuición, hallarán que dichos enunciados simbólicos y abstrusos se van esclareciendo cada vez más y servirán para que impartan la enseñanza designada. Cuando esto sucede, el Ángel de la Presencia va acercándose más al discípulo e ilumina su camino. El sentido de separatividad va disminuyendo, hasta que finalmente la luz compenetra la oscuridad y el Ángel rige la vida.

 

2. LOS DOS CICLOS DE APROPIACIÓN DEL EGO

 

Entraremos ahora a hacer una consideración de cierto carácter técnico sobre la relación del Ego y su rayo, con las envolturas o vehículos y su rayo, por cuyo intermedio debe expresarse y entrar en contacto con ciertas fases de la experiencia divina. El fundamento de lo que aquí se expone, en relación con los ciclos de apropiación, está explicado brevemente en el Tratado sobre Fuego Cósmico y las afirmaciones extraídas de la página 629, serán dilucidadas a continuación:

 

1.      Cuando el ego o alma, se apropia de una envoltura a fin de expresarse y obtener experiencia, se producirán inevitablemente períodos de crisis:

 

a.       Un período consiste en pasar a un plano particular a fin de poder encarnar. Esto significa descender a un plano inferior, o bien pasar de uno inferior a otro superior. Indicios de la importancia y naturaleza crucial de esta transición pueden observarse en ciertas fórmulas aplicadas en la masonería cuando se pasa de un grado a otro, por ejemplo, cuando se da mayor jerarquía a una Logia, ascendiéndola de un grado inferior a otro superior.

 

b.      Otro periodo de crisis ocurre cuando el cuerpo mental es impulsado a la actividad y el cuerpo etérico es vitalizado en forma similar.

 

2.      La relación entre el ego o alma, y el cuerpo físico denso, se establece cuando:

 

a.       La materia de los tres subplanos inferiores del plano físico se introduce en el cuerpo etérico antes de encarnar físicamente y de establecer los canales potenciales de comunicación y salida, canales principales o líneas de comunicación, que se hallan en el centro que está en la base de la columna vertebral y el centro en la cabeza, por intermedio del bazo.

 

b.      La actividad análoga que tiene lugar en el proceso de liberación en el Sendero de Retorno, donde se construye el puente (o antakarana) entre el cuerpo mental inferior, el cuerpo causal y los mundos mentales superiores.

 

Si el trabajo descrito en el primer punto es efectuado en el plano físico y comprendida su técnica, entonces el hombre puede liberarse del cuerpo físico con plena continuidad de conciencia vigílica. Cuando se ha realizado un trabajo similar en el plano superior y el puente está satisfactoriamente construido, el iniciado puede liberarse de las limitaciones de la vida de la forma y penetrar en el estado de conciencia llamado Nirvana por los budhistas. En este estado elevado del ser debe entrarse con plena continuidad de conciencia. Estas dos principales crisis en la vida del alma -una que lleva a la encarnación física y otra que libera al alma de esta condición- son y serán siempre el resultado de la vibración, el impulso, el incentivo y el ímpetu grupales. En determinado período uno de los ímpetus se origina en el grupo de almas, y el ego que encarna es parte integrante de ese grupo; en otro es el resultado de la actividad de los grupos de átomos que vibran en respuesta a (pero no al unísono con) ese impulso egoico. En esta frase está resumido el trabajo y la oportunidad del alma, pues ella trabaja para regenerar la materia y no para consumar su propia salvación. Podría decirse que la liberación del alma o ego, se produce cuando ha llevado a cabo el trabajo de salvar a la materia utilizándola e integrándola en las formas. No se debe primordialmente a que el hombre ha alcanzado determinado nivel espiritual ni a la demostración de determinadas cualidades espirituales. El deseado nivel y las cualidades espirituales alcanzadas se manifiestan cuando los vehículos han sido "salvados en sentido oculto", y la materia ha sido transformada, transmutada y simbólicamente "elevada hasta el cielo". Cuando los vehículos llegan a vibrar al unísono con el alma, la liberación se ha realizado.

 

a. PERÍODOS DE CRISIS

 

Así como hay cinco períodos de crisis en la vida del hombre cuando se esfuerza por alcanzar la culminación de la iniciación (denominados las cinco iniciaciones), existen cinco períodos similares de crisis en el proceso de tomar forma en los tres mundos; tres son de mayor importancia: el primero, el tercero y el quinto. Cuando un alma (hablando también simbólicamente), actuando bajo el impulso divino, encarna y se somete a la experiencia racial a fin de desarrollar ciertas cualidades manifestadas, se producen también cinco períodos de crisis. Hablo aquí en términos de la humanidad como un todo, a medida que el género humano expresa lo que llamamos "estado humano de conciencia. No me refiero al alma individual, si puedo emplear este inadecuado término. Estos cinco períodos de crisis señalan la trasferencia de la vida del alma de una raza a otra. Cada vez que esto sucede se produce un desarrollo racial y la raza se apropia, más o menos conscientemente, de otro vehículo de expresión. La clasificación dada a continuación demuestra las apropiaciones que caracterizan a las cinco crisis raciales.

 

1.      En la civilización Lemuriana                        la apropiación del cuerpo físico y sus cinco sentidos.

 

2.      En la civilización Atlante                             la apropiación del cuerpo astral.

 

3.      En la actual raza Ariana                              la apropiación del cuerpo mental y el desarrollo intelectual consiguiente.

 

4.      En la raza futura                                         la apropiación e integración conscientes de la triple personalidad.

 

5.      En la última raza                                         la expresión, en toda su plenitud, del alma y sus vehículos, y cierta medida de manifestación espiritual

 

Tenemos aquí por lo tanto cinco períodos de crisis en la vida del individuo conjuntamente con la totalidad; la primera etapa (llamada de individualización) tuvo lugar en Lemuria; la tercera etapa acontece en nuestra raza, y una etapa final tendrá lugar al fin de la era. Estas etapas transcurren durante un período de tiempo tan extenso y están tan estrechamente interrelacionadas que cada etapa y cada período permiten realizar el siguiente y, únicamente, las mentalidades analíticas ven o tratan de ver la diferencia que existe. El reflejo de esta quíntuple experiencia en la vida individual se efectúa en el siguiente orden, durante la vida del aspirante común inteligente, que responde a, y saca provecho de la civilización y la educación de la época actual:

 

1.      La apropiación de la envoltura física. Tiene lugar entre los cuatro y los siete años, cuando el alma que hasta ese momento había influido, toma posesión del vehículo físico.

 

2.      Una crisis durante la adolescencia, en la que el alma se apropia del vehículo astral. La gente no reconoce esta crisis y sólo el sicólogo común la percibe tenuemente debido a las momentáneas anormalidades que presenta, el cual no reconoce la causa sino únicamente los efectos.

 

3.      Una crisis similar ocurre entre los veintiuno y los veinticinco años, en que el alma se apropia del vehículo mental; entonces el hombre común debería empezar a responder a las influencias egoicas, y en el caso del hombre evolucionado frecuentemente lo hace.

 

4.      Una crisis entre los treinta y cinco y los cuarenta y dos años, en que se establece el contacto consciente con el alma; entonces la triple personalidad comienza a responder como unidad, al impulso del alma.

 

5.      Durante los restantes años de vida debería establecerse una acrecentada y fuerte relación entre el alma y sus vehículos, lo cual conduce a otra crisis entre los cincuenta y seis y los sesenta y tres años. De esa crisis dependerá la futura utilidad de la persona, de si el ego continuará utilizando los vehículos hasta la vejez, o si tendrá lugar un retiro gradual de la entidad que mora internamente.

 

En el transcurso de las épocas, han habido muchos ciclos de crisis durante la historia de la vida de un alma, pero estas cinco crisis mayores pueden ser delineadas con claridad desde el punto de vista de la visión superior.

 

Una de las formas en que la historia de la vida de un alma es registrada en los archivos de los Maestros (en el experimento planetario actual), se hace por medio de gráficos -que demuestran las crisis racial e individual. A veces, a los aspirantes más avanzados, se les registra hasta las crisis fisiológicas de importancia. La historia completa de las relaciones del alma con sus diversos vehículos de expresión en los tres mundos, es la historia de los diversos tipos de energía que se relacionan magnéticamente entre sí y están momentáneamente subordinados a los distintos aspectos de la fuerza, con el fin de producir esos campos de actividad magnética en los cuales pueden establecerse determinados y necesarios grados de vibración. Desde el ángulo de los iniciados de la Sabiduría Eterna, la historia del hombre, el aspirante, es la historia de su respuesta a las energías aplicadas, o su rechazo a ellas. El hecho de que la interacción entre los diversos tipos de energía dé por resultado la formación de esos agregados o condensación de fuerzas que denominamos cuerpos, envolturas o vehículos (materiales o inmateriales), es incidental a la principal cuestión, la del desarrollo de una consciente respuesta a la vida de Dios.

 

Hablando en sentido figurado, pequeñas unidades de energía son impelidas a hacer contacto con grandes campos de fuerza denominados planos. Según la intensidad del impacto (que está determinado -hablando simbólicamente- por el poder de la voluntad originadora, la seudo edad del alma, el poder de la actividad grupal y el karma planetario o grupal), así será la respuesta entre la unidad de energía y el campo con el que se ha hecho contacto y, análogamente, la calidad y la actividad vibratoria de los átomos de materia atraídos y agrupados. De esta manera, éstos constituirán una forma temporaria que puede verse exteriorizada y ser relativamente tangible y actuar como modo o medio para que el alma pueda ponerse en contacto con formas y expresiones superiores de vida divina. Cuanto más intrincada es la organización de la forma y más complejo y perfecto el mecanismo de respuesta, con mayor claridad se definirá la edad del alma; la perfecta intención o el poder de su voluntad no estará entonces tan sujeto a las limitaciones kármicas del vehículo condicionante no desarrollado.

 

No es posible efectuar aquí un estudio más profundo de este tema. La apropiación, por parte del alma, de las unidades de energía que constituirán su cuerpo o envoltura, al pasar de un plano a otro y de un estado de conciencia a otro, es un estudio tan abstruso y complicado que sólo pueden comprender su complejidad los iniciados cuyo desarrollo los faculta y cuyo interés los impele a trabajar aplicando la ley del karma (identificada en tiempo y espacio con la sustancia y la fuerza). La sicología utiliza dos palabras que tienen estrecha relación con esta difícil ley; indican dos ideas básicas con las cuales trabajan los iniciados entrenados. La idea de los cánones y los condicionamientos, encierran definidas implicaciones ocultas. Los que actúan en este sector del trabajo esotérico tienen que ver principalmente con el mundo de los cánones que subyacen en todas las actividades de la super Alma y de las almas individuales. Recuerden que este término "almas individuales" sólo es una frase limitadora, empleada por la mente separatista para definir los aspectos de una misma realidad.

 

En último análisis, cánones son sólo esos tipos de energía que luchan por emerger a la expresión material y que eventualmente subordinan las energías evidentes y más superficiales (que han abierto su camino hacia la superficie durante el proceso de manifestación a un nuevo ritmo impuesto). Producen así el cambio de tipo, las nuevas formas y las diferentes notas, tonos y apariencias. Estos cánones son literalmente ideas divinas, pues surgen de la conciencia grupal subjetiva y adoptan esas formas mentales que pueden ser apreciadas y apropiadas por la mente y el cerebro del hombre durante determinada época. Por lo tanto, podría pensarse que esos cánones o ideas fundamentales que toman forma y parecen controlar "el camino del hombre sobre la tierra", como se dice esotéricamente, producen el condicionamiento que estamos tratando aquí. En forma curiosa y textual esto no es así. De acuerdo al pensamiento esotérico, el condicionamiento (si es correctamente comprendido) concierne a la respuesta, innata e inherente, de la materia o sustancia a ese canon. Podríamos decir que el canon evoca y despierta respuesta, pero el condicionamiento de la actividad resultante es determinado por la calidad del mecanismo de respuesta. Esta calidad es inherente a la sustancia misma, y la interacción entre el canon y el material condicionado produce el tipo de envoltura del cual se apropia el alma en tiempo y espacio, a fin de experimentar y adquirir experiencia. En consecuencia, al estudiar este tema y meditar profundamente sobre sus implicaciones, se evidenciará con más claridad que, a medida que el hombre avanza en el sendero evolutivo y se acerca al estado de iniciado, el condicionamiento de la forma, innata e inherente, se acercará cada vez más a los requisitos de ese canon. Debe establecerse también que el canon es relativamente inmutable e incambiable en su propia e ingente naturaleza, cuando proviene tanto de la mente de la Deidad macrocósmica como del pensador microcósmico, pero el proceso interno de condicionar la materia es mutable y se halla en estado de continuo flujo. Cuando en la tercera iniciación se lleva a cabo la unión del canon con la forma condicionada, tiene lugar la Transfiguración del iniciado, que lo conduce a la crisis final donde ambos son conocidos como uno, entonces la forma (incluyendo tanto al cuerpo causal como a los vehículos inferiores) se desintegra y desaparece.

 

Desde el punto de vista del verdadero canon que existe eternamente en los cielos, las primeras etapas del desarrollo humano -como todo lo demás en la naturaleza- son aparentemente incipientes y amorfas. Existe una forma física, pero la naturaleza interna fluida y subjetiva, emocional y mental, de modo alguno concuerda con el canon y, por consiguiente, la forma externa es también inadecuada. Sin embargo tiene lugar una crisis tras otra, y la naturaleza interna de la forma responde de manera más definida y precisa, al impacto externo del impulso del alma (observen esta frase paradójica), hasta que el vehículo astral y el cuerpo mental son apropiados y utilizados conscientemente. No debe olvidarse que la evolución (tal como la entendemos y como debe ser estudiada por el intelecto humano) es la historia de la evolución de la conciencia y no la historia de la evolución de la forma. Esta última evolución está implícita en la otra y es de importancia secundaria desde el punto de vista oculto. La conciencia es, textualmente, la reacción de la activa inteligencia al canon. Es como si hoy respondiéramos conscientemente y con creciente propósito inteligente al diseño creado por el Maestro Constructor. Por ahora no podemos ni podremos penetrar en esa mente cósmica y vibrar al unísono conscientemente con la divina Idea, ni captar el Plan tal como lo ha sentido y visto el Pensador cósmico. Debemos trabajar con el diseño, el canon y el Plan, porque recientemente estamos en el proceso de iniciarnos en ese Plan y no conocemos la verdadera significación de esas grandes Identificaciones que hicieron que el carpintero de Nazaret exclamara: "Yo y mi Padre somos uno

 

Sin embargo, debe también recordarse (y aquí reside la clave del desarrollo del mundo y del misterio del pasado, del presente y del futuro) que tratamos con materia-sustancia y con formas que están condicionadas y lo estaban cuando comenzó el proceso creador. El material que existe en las canteras del propósito manifestado es, simbólicamente hablando, el mármol, y tiene la condición del mármol. No es arcilla ni pizarra. Es con este mármol, y todos los atributos inherentes al mismo, que el Templo del Señor debe ser construido de acuerdo al diseño o canon. Esta sustancia condicionada debe ser aceptada tal como existe y utilizada tal como es. Tal la parábola de las edades. El diseño, el material y el futuro templo están todos subjetivamente relacionados, y esto es lo que el alma sabe. El alma es quien se apropia del material (condicionado y calificado) y durante épocas lucha con ese material, empleándolo para construir formas experimentales, descartándolas a voluntad, reuniendo nuevamente el material necesario y construyendo continuamente modelos más adecuados a medida que visualiza el canon. Algún día el modelo será descartado, el canon será visto como verdaderamente es y el trabajador, el alma, comenzará entonces a edificar conscientemente el Templo del Señor, utilizando el material condicionado y preparado durante largas épocas, en las canteras de la vida de la forma, la vida personal.

 

Por lo tanto, se indican aquí dos crisis en la vida subjetiva del alma:

 

1.      La crisis en la que el alma, cegada, limitada e impedida por la forma, empieza a trabajar en la cantera de la experiencia, lejos de su país, con herramientas inadecuadas y momentáneamente en completa y autoimpuesta ignorancia, respecto al diseño o Canon.

 

2.      La crisis que tiene lugar mucho más tarde, durante la experiencia del alma, en la que ésta conoce mejor el diseño y el material con que ha sido preparado. El alma ya no está ciega y puede trabajar en colaboración con otras almas en la preparación del material para el último Templo del Señor. El alma, encarnada en la forma humana, entrega a ese templo la contribución particular que hace al todo, la cual simbólicamente podría decirse que es:

 

a.       La piedra colocada en los cimientos que tipifica la vida física consagrada.

 

b.      La columna del Templo que tipifica el deseo o la vida aspiracional.

 

c.       El diseño trazado sobre el tablero que coincide con el Gran Canon o Diseño, y constituye un fragmento de ese diseño que el individuo tuvo que proporcionar y buscar.

 

d.      La radiación o luz que aumentará el Shekinah, luz que "brilla siempre en el Este".

 

Cuando el alma se apropia de una envoltura tras otra para expresarse, surgen tres cosas relacionadas con la tarea:

 

1.      La condición que prevalece en la sustancia de las envolturas determinan el equipo.

 

2.      La capacidad de responder al canon depende del grado de desarrollo de la conciencia.

 

3.      La capacidad para trabajar en conexión con el Plan depende de la cantidad y cualidad de las crisis sufridas.

 

Todo esto tiene lugar a medida que el alma pasa una y otra vez por la experiencia de la encarnación física; más adelante progresa conscientemente de un plano a otro, y todo lo emprende con definida intención. El trabajo se hace más fácil y se progresa con mayor rapidez a medida que el alma, activa, inteligente e intuitivamente, comienza a trabajar con el canon, trasmitiéndole, cuando pasa de una crisis a otra (cada una de las cuales marca una expansión de conciencia), un mayor desarrollo y una fresca captación del gran Diseño, conjuntamente con un equipo mejor y más adecuado para llevar a cabo el trabajo.

 

Al considerar la segunda parte de la afirmación expuesta en este tratado, que se ocupa de las relaciones existentes entre el alma y su instrumento -el mecanismo por y en el cual expresa cualidad, actividad y eventualmente expresará divinidad (en lo que pueda significar esta palabra ambigua)- tenemos que encarar el tema de dos maneras:

 

Primero, debemos considerar la utilización del mecanismo en el Sendero de Salida.

 

Segundo, la utilización del mecanismo en el Sendero de Retorno.

 

El primer caso se refiere a lo que podría ser considerado como el aspecto fisiológico, porque es en la naturaleza física donde está enfocada principalmente la conciencia; en el segundo, se refiere al mecanismo exclusivamente mental, aunque la palabra "mecanismo" es muy inadecuada.

 

Podríamos detenernos aquí y considerar por un instante la idea del mecanismo y de la divinidad, porque tienden a ser una materialización de la idea de la divinidad particularmente en occidente. La divinidad del Cristo se la describe, por ejemplo, mencionando a menudo Sus milagros y poderes supranormales que frecuentemente evidenciaba. Los poderes supranormales no evidencian en si ninguna divinidad. Grandes exponentes del mal pueden hacer los mismos milagros y demostrar la misma capacidad para crear y trascender las facultades normales del hombre. Estos poderes son inherentes al aspecto creador de la Divinidad, el tercer aspecto o materia, y están vinculados a la inteligente comprensión de la materia y al poder de la mente para dominar la sustancia. En consecuencia, este último poder es divino o no; es una demostración de la capacidad de la mente y puede ser empleado con igual facilidad por un Hijo de Dios encarnado, actuando como Salvador del Mundo o el Cristo, y por esos seres que están en el sendero de destrucción, y quienes no tienen otros conocimientos los denominan Magos negros, Fuerzas diabólicas y Demonios.

 

La divinidad (empleando esta palabra en su sentido separatista) expresa las cualidades del segundo aspecto o constructivo, de Dios -magnetismo, amor, inclusividad, no separatividad, sacrificio en bien del mundo, altruismo, comprensión intuitiva, colaboración con el Plan de Dios y muchas otras frases cualitativas similares. Después de todo, el mecanismo implica la creación de la forma empleando la materia para encubrirla con el principio vida que se demostrará en el poder de crecer, reproducir, preservar su identidad, cualquiera sea, expresar sus reacciones instintivas y preservar su propia naturaleza cualitativa específica. La vida se asemeja al combustible que, en conjunción con el mecanismo, proporciona el principio motriz y hace posible la actividad y el movimiento necesarios. Sin embargo, existe en la manifestación algo más que las formas que poseen el principio vida. Existe una gran diversidad que se extiende por toda la naturaleza y un principio cualitativo que diferencia los mecanismos; existen una síntesis y un propósito general que desafían a los poderes del hombre para emularlos creativamente, característica sobresaliente de la divinidad. Se expresan por medio del color y la belleza, la razón y el amor, el idealismo y la sabiduría y esas innumerables cualidades que, por ejemplo, además del propósito, animan al aspirante. Breve e inadecuadamente expresado, esto es la Divinidad. No obstante, es una expresión relativa de la Divinidad. Cuando cada uno de nosotros nos encontremos donde se hallan los Maestros y el Cristo, veremos todo esto desde otro punto de vista. El desarrollo de las virtudes, el cultivo de la comprensión, la demostración de un buen carácter y de elevados objetivos y la expresión de un punto de vista ético y moral, son todos fundamentos necesarios y preceden a ciertas experiencias definidas que introducen al alma en mundos de realización tan distintos de nuestro actual punto de vista, que cualquier definición de los mismos no tendría ningún sentido. Estamos empeñados en desarrollar esas cualidades y virtudes que "aclararán nuestra visión", porque producen la purificación de los vehículos para que pueda empezar a emerger en nuestra conciencia la real significación de la divinidad.

 

b. ALGUNAS PREMISAS FUNDAMENTALES

 

Después de lo expuesto pasaremos a considerar el mecanismo que lo anima y le da vida e inteligencia. Ciertas y reconocidas premisas fundamentales pueden ser mencionadas brevemente:

 

1.      El alma anima al mecanismo de dos maneras y por intermedio de dos puntos de contacto en el cuerpo:

 

a.       El "hilo de la vida", introducido en el corazón. Allí se encuentra el principio vida y desde ese lugar compenetra todo el cuerpo físico por medio de la corriente sanguínea, pues "la sangre es la vida".

 

b.      El "hilo de la conciencia o de la inteligencia, introducido en la cabeza en la región de la glándula pineal, y desde ese lugar de percepción ordena o dirige las actividades en el plano físico por intermedio del cerebro y del sistema nervioso.

 

2.      La actividad directriz del alma, o su aferrada autoridad sobre el mecanismo del cuerpo, depende del grado de desarrollo o de la así llamada "edad del alma". En lo que respecta a la humanidad, el alma no tiene edad, y lo que realmente se quiere significar es la duración del tiempo que el alma ha empleado aplicando el método de la encarnación física.

 

3.      El resultado de este doble aferramiento sobre el mecanismo durante edades ha consistido en condicionar lo material conjuntamente con su inherente naturaleza condicionada. Se produce una forma adecuada a la necesidad temporaria del alma, y refleja, en tiempo y espacio, su "edad relativa" o grado de desarrollo. Por lo tanto, esto produce el tipo de cerebro, la conformación del cuerpo, la condición del sistema endocrino y, en consecuencia, la serie de cualidades, el tipo de reacción mental y el carácter con el cual un sujeto dado viene a la existencia en el plano físico. Desde ese punto prosigue el trabajo. Éste puede ser considerado como un esfuerzo para intensificar el dominio que el divino Pensador tiene sobre su mecanismo. Esto conducirá a una dirección más inteligente y plena, a una comprensión más profunda del propósito y a un mayor esfuerzo, a fin de allanar el camino para el alma, instituyendo esas prácticas que tienden a la correcta conducta, correcta palabra y buen carácter. Las ideas contenidas en este párrafo vinculan las conclusiones de la escuela materialista de sicólogos con la escuela introspectiva y las que aceptan el ego, alma o ente espiritual, demostrando que ambos grupos tratan con hechos y deben desempeñar su parte en forma unida al entrenar al aspirante de la Nueva Era.

 

4.      A medida que se sigue el método introspectivo y estudiamos al sujeto humano, descubrimos que, subyacentes en todas las partes del cuerpo humano y constituyendo una parte definida de su mecanismo, existe un vehículo denominado "cuerpo etérico", compuesto totalmente de hilos de fuerza que forman a su vez los canales a través de los cuales fluyen tipos de energía aún más sutiles y variados y están también condicionados, por el estado del alma durante sus manifestaciones. Estos hilos subyacen en, e interpenetran todo el cuerpo y el sistema nervioso y son, en realidad, el poder que pone en actividad el sistema nervioso. Su capacidad de respuesta a los impactos externos e internos, es increíblemente grande. Las reacciones nerviosas del discípulo y de la persona altamente desarrollada, cuyo cuerpo etérico se halla en estrecha armonía con su sistema nervioso, está más allá de la comprensión común.

 

5.      La suma total de nervios, con los millones de nadis o la "contraparte de los hilos" que hay en el cuerpo etérico, forman una unidad, y esta unidad, de acuerdo a las enseñanzas de la Sabiduría Eterna, contiene puntos de enfoque para los distintos tipos de energía, denominados "centros de fuerza", de los cuales depende la experiencia de la vida del alma y su expresión, no la del cuerpo. Estos factores condicionan el sistema glandular del cuerpo.

 

6.      Este sistema subjetivo y objetivo rige la manifestación del alma sobre el plano físico. Indica, a quienes verdaderamente pueden ver, el dominio o aferramiento que el alma tiene sobre su instrumento y puede observarse también si ese dominio es ocasional o parcial, total o pleno. Esto está maravillosamente expresado en el apretón de manos de los masones, que expresa una parte culminante de la experiencia pasada por el candidato a los misterios.

 

He dicho anteriormente que el canal principal de comunicación entre el alma y su mecanismo es:

 

a.       El centro en la base de la columna vertebral.

 

b.      El centro en la cima de la cabeza, donde está situado el centro más importante del cuerpo desde el punto de vista del alma. Allí se halla el punto de entrada y de salida, la gran radio estación de recepción y el centro de distribución directriz.

 

c.       El bazo. Centro subsidiario y órgano que se vincula con el centro cardíaco.

 

Por intermedio del bazo se establece el vínculo entre el principio vida (situado en el corazón) y el sistema de la conciencia, interrelacionando todos los órganos materiales y la sustancia atómica del cuerpo físico. Esto indica que en el cuerpo humano, en el lugar donde se halla el bazo, con su correspondiente centro de fuerza subjetiva, se cruzan dos grandes corrientes de energía: la corriente de la vitalidad física o vida, y la corriente de La conciencia de los átomos que construyen la forma. Se observará que consideramos aquí el grupo de vida subconsciente y no la vida consciente y la autoconciencia. El bazo es el órgano mediante el cual se recibe y distribuye el prana planetario o la vitalidad, que penetra por la ‘puerta abierta" del centro de fuerza del bazo y pasa al corazón. Allí se une al principio de vida individual. Por el centro del bazo pasa también la vida consciente de la totalidad de las células del cuerpo que, a su vez, son los receptores de la energía del aspecto conciencia o principio de todos los átomos y las formas en el cuarto reino de la naturaleza. No espero que esto sea comprendido todavía, pero la verdad podrá ser mejor captada más adelante a medida que la raza evoluciona. Aquí tenemos un indicio de la excesiva sensibilidad del centro plexo solar a los impactos e impresiones grupales circundantes de tipo astral. Existe una estrecha armonía entre el centro del bazo y el plexo solar, y también con el corazón.

 

7.      Estas dos corrientes de energía subjetiva y subconsciente se cruzan en la región del bazo y forman una cruz en el cuerpo humano, porque cada una atraviesa la línea de fuerza de la otra, esta es la analogía en el cuerpo humano de la cruz de la materia, que a menudo se la menciona en conexión con la Deidad. La conciencia y la vida forman una cruz. La corriente de vida que desciende desde el corazón y la corriente de energía dadora de vida, procedente del bazo, pasan (después de cruzarse y producir un remolino de fuerza) a la región del plexo solar, de allí, en determinada etapa de la vida del aspirante avanzado, se unen definitivamente en una sola corriente, donde se fusionan con todas las energías, empleando los tres puntos mencionados -la cabeza, la base de la columna vertebral y el bazo- como un modo definido de comunicación, distribución y control, y finalmente salen, consciente o inconscientemente, en el momento de la muerte o al practicar la técnica que lleva a esa etapa de control conocida como Samadhi.

 

8.      Cuando el Agente directriz de la cabeza, premeditadamente y por un acto de voluntad, hace ascender las energías acumuladas en la base de la columna vertebral, las lleva a los campos magnéticos de los centros que se hallan a lo largo de la columna vertebral, y las mezcla con la energía dual que emana del bazo. Entonces la región de la columna vertebral entra con sus cinco centros en actividad y, finalmente, todas las fuerzas se unen en una sola corriente de energía fusionada y mezclada, y tienen lugar tres cosas:

 

a.       El fuego kundalini asciende e inmediatamente consume todos los tejidos etéricos, barreras protectoras que separan los distintos centros.

 

b.      El cuerpo etérico intensifica su vitalidad y, en consecuencia, el cuerpo físico es vitalizado, activado y energetizado poderosamente.

 

c.       Toda el aura se coordina e ilumina y, el alma puede, a voluntad, retirarse de su vehículo físico en plena conciencia vigílica, o permanecer en él como un Hijo de Dios encarnado, teniendo plena conciencia en el plano físico, en el plano astral y en los niveles mentales, como también en los tres aspectos de la mente inferior, la conciencia causal y la realización nirvánica. Este proceso llega a su culminación en la tercera iniciación.

 

En la vida del aspirante, el poder para producir este formidable acontecimiento depende de que el trabajo interno subjetivo y espiritual descritos, como la "construcción del puente en el plano mental", se lleve a cabo entre los tres aspectos ya mencionados. Este trabajo para la entera raza humana, comenzó su evolución y mediados de nuestra raza aria, y en la actualidad se lleva a cabo con mucha rapidez. El aspirante individual ha podido efectuar dicho trabajo en el transcurso de las épocas y es la tarea principal que han emprendido hoy los discípulos. Debemos agregar que el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo está compuesto por quienes llevan a cabo este trabajo para la raza, y cada persona que construye este puente se une al grupo oculto de "los constructores del puente". Por lo tanto, el trabajo que realizan nuestros modernos constructores del puente es en parte simbólico, porque salva los abismos, atraviesa las aguas y evidencia, en forma concreta, el trabajo que realiza hoy la humanidad avanzada.

 

Es posible ahora considerar el proceso por el cual el hombre construye el puente sobre el abismo o brecha, hablando simbólicamente, que existe entre el yo inferior y personal y el Yo superior, cuando éste actúa en su propio mundo. El puente debe ser erigido antes de poder lograr la unificación y la realización de la total integración del entero hombre. Para comprender con más claridad lo que sucede, será de valor definir con mayor exactitud lo que es y en qué consiste esta naturaleza superior.

 

En estudios anteriores vimos que el alma es una mezcla dual de energías -las energías de la vida y de la mente- en lo que concierne momentáneamente a su relación con el mecanismo. La fusión de ambas energías en el mecanismo humano produce lo que llamamos conciencia -primero, autoconciencia y, finalmente, conciencia grupal. El mecanismo es, en su propia naturaleza, también una mezcla o fusión de energías -la energía de la sustancia misma que toma la forma de la estructura atómica del cuerpo físico, más la vitalidad que anima a ese cuerpo, y la energía de ese cuerpo que llamamos astral, caracterizado por la sensibilidad, la actividad emocional y esa fuerza magnética denominada deseo. Por último tenemos la energía de la mente misma. Estas cuatro clases de energía forman lo que llamamos el yo personal inferior, pero lo que vincula subjetivamente esta personalidad con el alma es el aspecto mental superior. La conciencia inferior (cuando está desarrollada) le permite al hombre, con el tiempo, establecer contacto consciente con la conciencia superior. La mente concreta inferior debe ser despertada, comprendida y utilizada en forma definida antes de que la mente superior pueda ser el medio por el cual se adquiere el conocimiento de esas realidades que constituyen el reino de Dios. El intelecto debe ser desarrollado antes de que la intuición pueda ser evocada correctamente.

 

Por lo tanto, tenemos en el caso del hombre dos grupos de energías mayores dominantes, resultado de la larga experiencia obtenida al encarnar en la forma, la energía de naturaleza astral o deseo, y la energía de la mente. Cuando éstas están fusionadas y mezcladas, perfectamente organizadas y utilizadas, entonces tenemos una personalidad activa y poderosa. La unidad de energía fusionada, denominada alma, trata de imponerse a esas energías y subordinarlas a objetivos elevados y diferentes. Sus dos energías (la de la mente y la del amor, siendo esta última también una energía dual) están introducidas, si se puede emplear esta palabra en sentido simbólico y esotérico, en el cerebro humano, mientras que el principio vida, como ya lo hemos visto, está arraigado en el corazón humano. Las cuatro energías del yo inferior –las energías atómica, vital, sensoria y mental- más las dos energías del alma, conforman las seis que el hombre emplea en la experiencia de la vida; pero, por lo general, a la energía del átomo no se la considera energía humana porque es utilizada uniformemente en todas las formas de vida y en todos los reinos; por lo tanto al hombre se lo considera una suma total de cinco energías y no seis.

 

El alma humana (en contradicción al alma cuando actúa en su propio reino, libre de las limitaciones de la vida humana), durante la mayor parte de su experiencia, está aprisionada por las energías inferiores y sujeta a su control. Luego, en el Sendero de Probación, la energía dual del alma empieza a acrecentar su actividad y el hombre trata conscientemente de emplear su mente y expresar amor-sabiduría en el plano físico. Esto explica sencillamente el objetivo de todos los aspirantes. Cuando las cinco energías comienzan a utilizarse consciente e inteligentemente para prestar servicio, se establece un ritmo entre la personalidad y el alma. Es como si se estableciera un campo magnético, y ambas unidades vibratorias y magnéticas, o energías agrupadas, comenzarán a introducirse cada una en el campo de influencia de la otra. En las primeras etapas esto sucede sólo en forma ocasional y muy raras veces. Luego es más frecuente, y se establece un sendero de contacto que, eventualmente, llegará a ser la línea de menor resistencia, "modo familiar de acercamiento" como a veces se lo denomina esotéricamente. Así se construye la primera parte del "puente", el antakarana, camino que debe haber sido transitado cuando se recibe la tercera iniciación, y el iniciado puede "pasar a voluntad a mundos más elevados, dejando muy atrás los mundos inferiores; o puede volver a recorrer el camino que lleva de la oscuridad a la luz, de la luz a la oscuridad y de los mundos y submundos inferiores a los reinos de la luz".

 

En esta forma los dos se convierten en uno y se consuma la primera gran unión en el sendero de retorno. Entonces se debe hollar una segunda etapa del camino que conduce a una segunda unión, aún de mayor importancia, porque lleva a la completa liberación de los tres mundos. Cabe recordar que el alma es a su vez la unión de dos energías, además de la energía del espíritu, de la cual las tres inferiores son el reflejo. Es una síntesis de la energía de la Vida misma (que se demuestra como el principio vida en el mundo de las formas), de la energía de la intuición o amor-sabiduría, o comprensión espiritual (que se manifiesta como sensibilidad y sentimiento en el cuerpo astral), y de la mente espiritual, cuyo reflejo en la naturaleza inferior es la mente o el principio inteligente en el mundo de las formas. En estas tres energías tenemos al atma-budhi-manas de la literatura teosófica, las cuales forman esta triplicidad superior que se refleja en los tres inferiores y se enfoca a través del cuerpo del alma en los niveles superiores del plano mental, antes de ser "precipitada a la encarnación" según se dice esotéricamente.

 

Modernizado el concepto, podemos decir que las energías que animan al cuerpo físico y a la vida inteligente del átomo, a los estados emocionales sensorios y a la mente inteligente, deben mezclarse oportunamente con, y trasmutarse en energías que animan al alma, y son: la mente espiritual, que otorga iluminación; la naturaleza intuitiva, que confiere percepción espiritual, y la vivencia divina.

 

Después de la tercera iniciación el Camino se lleva a cabo con mayor rapidez y se termina de erigir el "puente" que vincula perfectamente la Tríada espiritual superior con el reflejo material inferior. Los tres mundos del alma y los tres mundos de la personalidad se convierten en un sólo mundo, donde el iniciado trabaja y actúa sin percibir diferencia alguna, viendo a un mundo como el de la inspiración, y al otro como el campo de servicio, y considerando a ambos como un solo mundo de actividad. El cuerpo etérico subjetivo (o cuerpo de inspiración vital) y el cuerpo físico denso, son símbolos de estos dos mundos en el plano externo.

 

¿ Cómo se construye el antakarana? ¿ Cuál es el método que debe seguir el discípulo? No vamos a considerar aquí el Sendero de Probación en el cual se eliminan los grandes defectos y se desarrollan las grandes virtudes. Gran parte de la instrucción espiritual dada en el pasado ha permitido exponer las reglas para cultivar las virtudes y cualidades requeridas en el discipulado y también la necesidad de obtener autocontrol, tolerancia y altruismo, que son etapas elementales, y quienes estudian este tratado deben darlas por supuestas. Se presume que dichos estudiantes no sólo se ocupan de definir la naturaleza del discipulado, sino los requisitos más abstrusos y difíciles que se exige a quienes tienen como meta la iniciación.

 

Lo que consideramos aquí es el trabajo de los "constructores del puente". Primero, la verdadera construcción del antakarana tiene lugar únicamente cuando el discípulo comienza definidamente a enfocarse en los planos mentales y la mente funciona en forma inteligente y consciente. En esta etapa, debe tener ya una idea más exacta de las diferencias que existen entre el Pensador, el mecanismo del pensamiento y el pensamiento mismo, comenzando por su función esotérica dual que es:

 

1.       El reconocimiento y la recepción de Ideas.

 

2.       La facultad creadora de construir conscientemente las formas mentales.

 

Necesariamente esto implica una fuerte actitud mental y una reorientación de la mente hacia la realidad. Cuando el discípulo logra enfocarse en el plano mental (intención primordial del trabajo de meditación), comienza a trabajar con materia mental y a entrenarse para emplear el pensamiento y sus poderes. Obtiene cierta medida de control mental; puede dirigir el faro de su mente en dos direcciones -hacia el mundo del esfuerzo humano y hacia el mundo de la actividad del alma. Así como el alma forja un camino para sí misma proyectándose en un hilo o corriente de energía en los tres mundos, el discípulo va proyectándose conscientemente en los mundos superiores. Su energía surge a través de la mente controlada y dirigida, hacia el mundo de la mente espiritual superior y el reino de la intuición. De esta manera se establece una actividad recíproca. Simbólicamente se habla en términos de luz al referirse a la respuesta entre la mente superior e inferior, y el "camino iluminado" (término frecuentemente empleado) aparece entre la personalidad y la Tríada espiritual, por mediación del cuerpo del alma, así como el alma entró en contacto definido con el cerebro por intermedio de la mente. Tal "camino iluminado" es el puente iluminado, que se erige por la meditación y se construye por el esfuerzo constante de atraer la intuición por la subordinación y obediencia al Plan (que comienza a reconocerse en cuanto están en armonía la intuición y la mente), por la incorporación consciente en el grupo mediante el servicio y para el propósito de que sea asimilado en el todo. Tales cualidades y actividades se basan en el fundamento de un buen carácter y en las cualidades desarrolladas en el Sendero de Probación.

 

El esfuerzo para atraer la intuición requiere una dirigida meditación ocultista (no aspiracional). Exige poseer una inteligencia entrenada, para que la línea de demarcación entre la comprensión intuitiva y las formas del siquismo superior puedan verse con claridad. Demanda una constante disciplina de la mente, a fin de poder "mantenerse firme en la luz" y desarrollar la debida y cultivada interpretación para que el correcto conocimiento intuitivo alcanzado pueda revestirse de las correctas formas mentales.

 

La subordinación o la obediencia al Plan implica algo más que una comprensión vaga y nebulosa de que Dios tiene un Plan y que estamos incluidos en él. Es algo más que ocultarse en la sombra de la voluntad de Dios. Es necesario diferenciar inteligentemente entre:

 

1.       la perspectiva general y el gran Plan mundial para el planeta, y

 

2.       esas etapas inmediatas al Plan en las cuales se exige una colaboración inteligente, ahora y en el presente inmediato.

 

Quizás sea interesante profundizar el conocimiento sobre las últimas razas raíces y hacer conjeturas sobre la vida existente en otros planetas, pero eso es relativamente fútil e inútil, pues excita indebidamente la imaginación, da origen a un amor desmedido por los detalles, produce pérdida de tiempo en presunciones ilógicas y crea quimeras en los intelectos no iluminados. Lo interesante y útil es esa parte del Plan que se refiere a su aplicación inmediata. La característica del discípulo entrenado es obediencia al propósito y al deber inmediatos. Quienes conocen el Plan mucho más que nosotros, no se ocupan de las hipótesis improbables, aunque posibles, de un futuro desarrollo racial. Enfocan Su atención sobre lo que requiere ser inmediatamente atendido. Exhorto a todos los discípulos a hacer lo mismo, porque al hacerlo hacen posible erigir un puente sobre la brecha y vincula las dos orillas de las etapas superior e inferior de la conciencia, entre la era pasada y la nueva, el reino de Dios y el reino de los hombres, para ocupar el lugar que les corresponde en las filas del nuevo grupo de servidores del mundo, cuya ardua tarea reclama nuestro esfuerzo y sacrificio. Para la incorporación consciente en el grupo se exige no vivir la vida de la personalidad, lo cual producirá la subordinación del pequeño yo al trabajo de la totalidad. Estas palabras se escriben y se leen muy fácilmente; sin embargo, encierran la tarea que deben efectuar todos los discípulos en la actualidad. Allí donde no existen este incentivo y esta comprensión, el discípulo está todavía muy lejos de la meta.

 

También podría decirse que la construcción del puente mediante el cual la conciencia puede actuar con facilidad en ambos mundos, superior e inferior, se lleva a cabo principalmente por una dirigida y definida tendencia de la vida que, constantemente, impele al hombre en dirección al mundo de las realidades espirituales y a ciertos movimientos dinámicos de orientación y enfoque planeados y cuidadosamente regulados y dirigidos. El proceso mencionado, lo adquirido durante los últimos meses o años se valora cuidadosamente, y el efecto de esa adquisición en la vida diaria y en los mecanismos corpóreos también se estudia detenidamente; entonces la voluntad de vivir como ser espiritual e introduce en la conciencia con tal definición y determinación que produce un progreso inmediato.

 

A los discípulos, que pertenecen a los grupos de algunos maestros (no de todos), se los alienta cada siete años a hacer esto y a someterse a lo que esotéricamente se denomina crisis de polarización". Este proceso es una especie de recapitulación, como la que se impone conscientemente durante la noche, sólo que se extiende sobre un período de años en lugar de horas, lo cual merece ser considerado.

 

En el caso de los aspirantes consagrados prosigue la construcción del antakarana. Cuando el trabajo se lleva a cabo en forma inteligente y con plena conciencia del propósito deseado, y cuando el aspirante no sólo reconoce el proceso sino que está alerta y activo para cumplirlo, el trabajo continúa rápidamente y el puente se construye.

 

Agregaré algo más en conexión con la construcción del antakarana, y es el significativo hecho de que cuanto más personas puedan lograr vincular los aspectos superior e inferior de la naturaleza humana, más rápidamente se efectuará la tarea de salvar al mundo. Cuanto más concienzuda y persistentemente se efectúe este trabajo, más pronto la Jerarquía del planeta reasumirá Su antigua tarea y ocupará el lugar que le corresponde en el mundo y también se restaurarán los Misterios y, por lo tanto, el mundo funcionará más conscientemente de acuerdo al Plan. Cada ente de la familia humana que ha triunfado en el Sendero del Discipulado puede, por sí mismo, ser relativamente de poca importancia, pero el conjunto de entes tiene un enorme poder. A fin de alentarlos y alegrarlos diré que aumenta grandemente el número de discípulos en el mundo. El sufrimiento y las dificultades, la aversión y los procesos por los cuales se lleva a cabo el desapego y el desapasionamiento, están realizando un trabajo necesario. Diseminados por todo el mundo, en cada nación y prácticamente todas las semanas, hombres y mujeres salen del Sendero de Probación y entran en el Sendero del Discipulado. En esto reside hoy la esperanza del mundo. En lo antedicho puede verse la actividad grandemente acrecentada de los Maestros.

 

Tal acontecimiento o transición, nunca tiene lugar antes que el primer y sutil hilo de energía (análogo al primer cable de acero de un puente en el plano físico) se haya arraigado en la orilla opuesta; de este modo se establece un sutil y (al principio) nebuloso canal de comunicación entre la naturaleza superior y la inferior y entre el mundo del alma y los mundos de los asuntos humanos. Todos los meses, en el momento de la Luna llena, los Maestros intensifican Sus esfuerzos y preparan a hombres y mujeres para el proceso iniciático con la mayor rapidez y dentro de los límites de seguridad. Recuerden que la comprensión debe ir siempre paralela a la captación intelectual de un tema dado, y esto impide que algunos discípulos den este gran paso adelante.

 

El trabajo se lleva a cabo cumpliendo el siguiente deber que establece la tendencia consagrada de la vida hacia la realidad, disipando la ilusión y sirviendo con amor y comprensión. ¿Está este esfuerzo más allá de nuestro alcance? ¿ O sus implicaciones están más allá de nuestra comprensión? No lo creo.

 

c. MÉTODOS DE APROPIACIÓN DE LOS SIETE RAYOS

 

Como ya hemos visto, este proceso de apropiación es una cuestión dual o, más bien, implica una actividad dual -la de recibir y dar, acaparar y renunciar, adueñarse de lo que se desea y desprenderse de lo que se ha retenido. Los diversos tipos de seres humanos que pertenecen a uno de los siete rayos, tienen cada uno su modo especifico de hacerlo, que lo indicaré, y deben al mismo tiempo recordar que la verdadera significación de lo que se está describiendo y el significado de lo que sucede, sólo puede ser comprendido por quienes llevan a cabo el proceso de desprendimiento. La etapa de la apropiación se produce ciega e inconscientemente. El hombre no sabe lo que hace. Sólo al final de su largo peregrinaje y del proceso de apropiación descubre cuán cansado está de aferrarse a lo no esencial y material, y cuán dispuesto está a desapegarse de todo. En la vida de cada ser humano que ha vivido plenamente en el plano físico y ha completado el ciclo de años de su vida, este proceso dual se observa simbólicamente. En la juventud, los irreflexivos (todos los jóvenes son irreflexivos, pues así actúa la naturaleza) se aferran a la vida y no piensan en el momento en que deben desprenderse de la existencia física. La juventud olvida, y con derecho, la inevitabilidad de ese último desprendimiento simbólico que llamamos Muerte. Pero cuando la vida ha desempeñado su parte y los años han cobrado su tributo en intereses y fuerza, el hombre cansado y agotado no teme al proceso de desprendimiento ni trata de aferrarse a lo que anteriormente deseaba. Da la bienvenida a la muerte y abandona voluntariamente lo que antes acaparaba su atención.

 

Al considerar los procesos de apropiación, deben estudiarse las frases que se dan a continuación, pues arrojan luz sobre las distintas etapas y desde diferentes ángulos:

 

1.      La etapa de concreción y materialización. El alma se posesiona de lo que necesita y desea para la construcción de la forma.

 

2.      La etapa de la encarnación, a la cual se entra ciegamente.

 

3.      El período durante el cual el objetivo principal es la satisfacción de los deseos, los cuales abarcan toda la gama, desde el deseo físico y su satisfacción, hasta el deseo general e indefinido de la liberación.

 

4.      El proceso detallado de apropiarse de:

 

a.       un cuerpo o cuerpos,

 

b.      una envoltura o envolturas,

 

c.       un vehículo o vehículos,

 

d.      una forma o formas.

 

5.      El sumergimiento en la oscuridad, resultado del deseo. Se eligió la oscuridad de la ignorancia, y el hombre empezó, por el deseo, a abrirse camino de la oscuridad a la luz, de la ignorancia al conocimiento, de la irreal a lo Real. Éste es el gran trabajo simbólico de la Masonería. Constituye la definición del Camino del Desprendimiento.

 

6.      El Sendero de salida a fin de adquirir posesiones.

 

7.      El egoísmo es la característica principal del yo en relación con el no-yo y su identificación con el mismo.

 

8.      El amor a las posesiones, la prostitución del amor espiritual.

 

9.      El afán de adquirir, la ilusión de la necesidad material.

 

10.  El período llamado en la Biblia "vida licenciosa" del Hijo Pródigo.

 

11.  La aplicación y el empleo de la energía para fines personales y egoístas.

 

12.  La vida de la personalidad y todo lo que ella implica -ambición, propósito egoísta, etc.

 

13.  El apego a lo que se ve y conoce y a las formas conocidas, familiares, externas y objetivas.

 

14.  La etapa en que se construyen formas mentales, primero sin darse cuenta, luego con deliberado egoísmo.

 

15.  El período en que se está absorbido en las cosas terrenales.

 

16.  El mundo, la carne y el demonio.

 

En lo que respecta a la expresión del alma, regida por el apego, las siguientes frases y párrafos darán una idea del progreso de la intención:

 

1.            La etapa de la espiritualización y de la desmaterialización. El alma actúa teniendo ante sí el propósito de liberarse y no de adquirir experiencia en el plano físico.

 

2.            El desprendimiento de la forma.

 

3.            El período donde se llega a la saciedad; los deseos han dominado tanto y han sido satisfechos tan frecuentemente que ya no tienen atractivo.

 

4.            El proceso detallado de liberarse de:

 

a.       un cuerpo o cuerpos,

 

b.      una envoltura o envolturas,

 

c.       un vehículo o vehículos,

 

d.      una forma o formas.

 

5.            El surgimiento en la luz, modo simbólico de expresar lo contrario: el sumergimiento en la oscuridad.

 

6.            El sendero de Retorno, que tiene como móvil no desear nada para el yo separado. Comienzo de la conciencia y del trabajo grupales.

 

7.            El altruismo, característica principal del Alma o Yo.

 

8.            La liberación del deseo de poseer y del afán de adquirir, que es por lo tanto un estado carente de deseos.

 

9.            El establecimiento del sentido de la realidad como principio regente de la vida.

 

10.        El retorno del Hilo Pródigo al hogar del Padre.

 

11.        La aplicación y el empleo de la energía para propósitos grupales, en colaboración con el Plan para la totalidad.

 

12.        La vida del alma con todo lo que implica esa frase.

 

13.        El amor de Dios en contradicción con el amor propio.

 

14.        El apego a lo invisible, verdadero, subjetivo y Real, sólo posible cuando se ha desapegado de lo visible, falso, objetivo o irreal,

 

15.        La liberación total del control de la mente inferior.

 

16.        El período cuyo centro de interés es el reino de Dios y del alma.

 

17.        La Realidad. Lo amorfo. Dios.

 

Debe recordarse que, cuando se consideran los métodos de apropiación de los siete rayos y las etapas opuestas, tratamos con energías. Los estudiantes ocultistas deben pensar y trabajar acrecentadamente en términos de energía. Se dice esotéricamente que estas energías "tienen efectos impulsores, atracciones magnéticas y actividades enfocadas". Las corrientes o emanaciones de energía existen, como es bien sabido, en siete aspectos o cualidades principales. Llevan a los hijos de los hombres a la encarnación y los sacan de la encarnación. Tienen sus propias cualidades y características específicas, las cuales determinan la naturaleza de las formas construidas, la cualidad de la vida que expresa en cualquier época o encarnación, la extensión del ciclo de vida y la aparición o desaparición de cualquiera de los tres aspectos de la forma. Breves párrafos serán suficientes para definir cada una de las etapas de apropiación. Los párrafos que detallan los métodos del desapego han sido dados anteriormente en Tratado sobre Magia Blanca.

 

Primer rayo.   La Energía de la Voluntad o Poder.

El Aspecto Destructor.

 

De las almas que pertenecen a este rayo se dice ocultamente "que vienen a la encarnación por la violencia". Se apropian dinámicamente de lo que necesitan. No tienen dificultades para satisfacer sus deseos. Permanecen solas en un aislamiento orgulloso, vanagloriándose de su fuerza y de su impiedad. Estas cualidades deben ser trasmutadas por el inteligente empleo del poder que los hace factores poderosos para el Plan y centros magnéticos de fuerzas, reuniendo a su alrededor trabajadores y fuerzas. Un ejemplo de ello puede observarse en el trabajo que realiza el Maestro Morya, el cual es el centro magnético que atrae a todos los grupos esotéricos, confiriéndoles, por Su poder, la capacidad de destruir lo indeseable en la vida de los discípulos. Recuerden que el trabajo de estimular lo que es necesario, es una de las tareas más importantes de un Maestro, y el poder del discípulo para destruir aquello que lo limita es grandemente necesario. Las almas que pertenecen a este rayo, cuando vienen a la encarnación por medio del deseo, son codiciosas, demostrando la índole de la fuerza que emplean. Hay cierta medida de violencia en su técnica. Oportunamente "toman el reino de los cielos por la fuerza".

 

Segundo Rayo. La Energía de Amor-Sabiduría.

 

Las almas que pertenecen a este rayo emplean el método de reunir o juntar. El alma emite una vibración (aunque poco podemos comprender el verdadero significado de esta palabra), y esa vibración afecta su medio ambiente y atrae al punto central de energía los átomos de sustancia de los tres planos. El método es relativamente moderado comparado con el del primer rayo, y el proceso es algo más prolongado, mientras que el período de ejercer su influencia (llevado a cabo antes de penetrar en los tres mundos, con el propósito de venir a la existencia) es mucho más extenso. Esto se refiere a la influencia ejercida sobre la sustancia utilizada para construir la forma y no sobre la forma terminada, por ejemplo, el niño en la matriz de la madre. En el primer caso

podría decirse que las almas de primer rayo, rápida y súbitamente, desean encarnar y emplean métodos rápidos. Las almas de segundo rayo tardan más en llegar a esa actividad impulsiva (en el sentido de verse impulsados a actuar, o no hacerlo a tiempo) que conduce a elaborar ocultamente una apariencia para manifestarse.

 

Cuando las almas que pertenecen a este rayo vienen a la encarnación por medio del deseo, atraen. Son más magnéticas que dinámicas; son constructivas y trabajan en esa línea que, dentro de nuestro universo, constituye para todas las vidas y formas la línea de menor resistencia.

 

Tercer Rayo. La Energía de la Inteligencia Activa.

 

Así como codicia y atracción, son los términos aplicables a los métodos empleados en los dos primeros rayos, el proceso de "manipulación selectiva" es la característica de este tercer rayo. Este método es totalmente diferente en su técnica de los dos mencionados anteriormente. Podría decirse que la tónica que genera la actividad iniciada por las almas de este rayo es de tal índole, que los átomos de los distintos planos se mueven como si respondieran conscientemente a un proceso selectivo. La actividad vibratoria del alma se hace sentir, y los átomos van llegando desde puntos ampliamente diferentes en respuesta a cierta cualidad de la vibración. Es mucho más selectiva que en el caso del segundo rayo.

 

Así como en el primer caso las almas aparentemente se posesionan indiscriminadamente de lo que necesitan, y obligan a la sustancia así apropiada a tomar la forma o apariencia requerida, revistiéndola con la cualidad necesaria, en forma dinámica y potente, análogamente a como las almas de segundo rayo inician un movimiento que reúne material del circundante ambiente inmediato y le imponen la cualidad deseada por medio de la atracción magnética, así también en las almas de tercer rayo el material requerido es seleccionado de distintos puntos, pero el elegido ya tiene las cualidades necesarias (observen esta diferencia) y nada se lo impone. Por lo tanto, es evidente que la sustancia misma existe en tres categorías principales, las cuales son la analogía de la sustancia de las tres Personas de la Trinidad, o los tres cuerpos del hombre encarnado. Constituyen también la analogía entre el tercer aspecto de la divinidad (la vida de la tercera Persona de la Trinidad) y la cualidad de los tres vehículos periódicos, por medio de los cuales tiene lugar la manifestación.

 

Una parte o tipo de esta sustancia está electrificada dinámicamente, y los egos de primer rayo eligen el material que necesitan en los tres mundos. Otro tipo de sustancia está electrificada magnéticamente, y los egos de segundo rayo seleccionan lo que necesitan de ella, en tiempo y espacio, a fin de manifestarse. El tercer tipo de sustancia está electrificada difusamente (no conozco otra palabra mejor para expresar la idea), y los egos de tercer rayo extraen de ella la cantidad necesaria de sustancia con la cual construyen las formas para manifestarse.

 

Respecto a los métodos, técnicas y tipos de sustancia empleados por las almas de los cuatro rayos menores restantes, se califican necesariamente por las características del tercer rayo mayor que, con el tiempo, las sintetiza.

 

La clasificación que se da a continuación intenta definir lo que resulta casi imposible expresar en palabras inteligibles. Desde el punto de vista del ocultista iluminado no tiene sentido, pero aún menos lo tiene para el estudiante común, pues hasta ahora el misterio de la electricidad y la verdadera naturaleza de los fenómenos eléctricos (no existe otra cosa) es un secreto no revelado hasta para los científicos modernos más destacados.

 

Rayo                Energía            Técnica            Cualidad          Origen

 

ler.                          Poder o Voluntad                Codicia                  Propósito              Formas dinámicamente

Dinámico                                                                                                             electrificadas.

 

2do.                        Amor-Sabiduría                   Atracción              Amor                     Formas magnéticamente

electrificadas.

 

3er.                         Actividad                             Selección              Intelecto                Formas difusamente

Inteligente                                                                                                          electrificadas.

 

4to.                         Belleza o Arte                      Unión                    Unificación           Formas armonizadoras

electrificadas.

 

5to.                         Ciencia                                  Diferenc.               Discriminación     Formas cristalizadoras

electrificadas.

 

6to.                         Idealismo                              Respuesta             Sensibilidad          Formas fluidas

electrificadas.

 

7mo.                       Organización                        Coordinación       Apariencia            Formas físicas

electrificadas.

 

Existe algo denominado electricidad, que probablemente explica todo lo que se puede ver, sentir y conocer, y todo el universo es una manifestación del poder eléctrico -todo esto puede enunciarse y hoy se está reconociendo. Pero aunque se haya dicho eso, sigue el misterio y no será revelado, ni aún parcialmente, hasta mediados del próximo siglo. Entonces será posible revelarlo, pues habrá más iniciados en el mundo y existirá la visión y se reconocerá en forma más general el oído interno. Cuando el hombre llegue a comprender mejor el cuerpo etérico y sus siete centros de fuerza (que se relacionan con los siete rayos y expresan las siete características y técnicas clasificadas de los rayos), podrá arrojarse inteligiblemente más luz sobre la naturaleza de los siete tipos de fenómenos eléctricos denominados siete rayos.

 

En el Sendero de Retorno y en relación con el proceso de desprendimiento, que marca el progreso del alma hacia la liberación y el final del período de apropiación, ciertos párrafos extraídos de la página 210 del Tratado sobre Magia Blanca, explican claramente la técnica correspondiente y son:

 

Primer Rayo: "Que se reúnan las Fuerzas. Que asciendan al Lugar Elevado, y desde esa cima, que el alma contemple un mundo destruido. Entonces que surjan las palabras: ‘¡Yo persisto!'"

 

Segundo Rayo: "Que toda la vida sea atraída al Centro, y penetre así en el corazón del Amor Divino. Entonces desde ese punto de Vida Sensible, que el alma reconozca la conciencia de Dios. Que surjan las palabras, repercutiendo a través del silencio: ‘¡ Nada existe sino Yo!'

 

Tercer Rayo: "Que las Huestes del Señor, sensibles a la palabra, cesen sus actividades. Que el conocimiento termine en sabiduría. Que el punto vibrante llegue a ser el punto de reposo y que todas las líneas se reúnan en Una. Que el alma reconozca al Uno en los Muchos, y que surjan las palabras con perfecta comprensión: ‘Yo soy el Trabajador y el Trabajo, el Uno que Es'."

 

Cuarto Rayo: "Que la gloria externa desaparezca y la belleza de la Luz interna revele al Uno. Que la disonancia se convierta en armonía, y desde el centro de la Luz oculta, que hable el alma: ‘Que resuene la palabra: La Belleza y la gloria no Me velan. Permanezco revelado. Yo soy'."

 

Quinto Rayo: "Que las tres formas de energía eléctrica asciendan al Lugar de Poder. Que se mezclen las fuerzas de la cabeza, del corazón y de todos los aspectos inferiores. Que el alma contemple entonces un mundo interno de divina luz. Que surja la palabra triunfante: ‘Yo dominé la energía porque Yo soy la energía misma. El que domina y el dominada son Uno'."

 

Sexto Rayo: "Que cese todo deseo. Que la aspiración termine. La búsqueda ha terminado. Que el alma comprenda que ha alcanzado su objetivo, y desde ese portal que da a la Vida eterna y a la Par cósmica, que resuene la Palabra: ‘¡ Yo soy el buscador y el buscado. Yo descanso!'."

 

Séptimo Rayo: "Que los constructores cesen su trabajo. El templo está terminado. Que el Alma tome posesión de su herencia desde el Santo Lugar ordene cesar todo el trabajo. Que entonces en el silencio, entone la Palabra: ‘El trabajo creador ha finalizado. Yo soy el Creador. Nada queda sino Yo'."

 

II. Las Siete Leyes de la Vida del Alma o Vida Grupal

 

Llegamos ahora a esa parte del estudio del alma y su vida, de gran importancia para todos aquellos que viven (o comienzan a vivir) y actúan como almas conscientes por medio del alineamiento definido y la unificación. Sin embargo, esta parte será algo abstrusa para aquellos cuyas vidas están centradas en la personalidad. A través de las épocas, los que han tratado de dilucidar las Escrituras del mundo, se han preocupado por hacer comprender a la humanidad la naturaleza de esas cualidades que deberían caracterizar a todos los verdaderos creyentes y aspirantes y a los sinceros discípulos, cristianos o no. Esta enseñanza se ha basado en la buena conducta y la correcta acción y, por lo tanto, en los efectos producidos por causas internas que no siempre han sido especificadas. Fundamentalmente, todas esas virtudes, buenas intenciones y sanas cualidades, representan el surgimiento de ciertas energías y tendencias y su expresión en el plano físico, que son inherentes al alma misma, y están a su vez regidas por energías y leyes de naturaleza distinta de las que gobiernan a la personalidad. Es importante insistir sobre esto y tener presente que los poderes del alma, tal como se presentan hoy en el mundo, constituyen (en su desarrollo) un grupo de fenómenos que, varios siglos atrás, hubieran sido considerados mágicos, imposibles y sobrehumanos. Los descubrimientos de la ciencia, la adaptación de las leyes que rigen la materia y la energía material dirigida para servir al género humano y satisfacer sus crecientes necesidades, y el sutil y delicado mecanismo del cuerpo humano y su sensibilidad, que aumenta constantemente, han creado una conciencia mundial y una civilización que -a pesar de sus evidentes defectos, basados en las actitudes separatistas y egoístas de la personalidad, a través de la cual el alma tiene aún que trabajar- son una garantía de la divinidad innata en el hombre, con todo lo que puede ser inherente a la misma y lo que se infiere de esa frase. Lo que aún no se ha alcanzado a comprender es que las emergentes cualidades deiformes, las características benéficas y las virtudes de la humanidad, que aparecen lentamente, sólo indican las potencialidades ocultas que no han sido estudiadas científicamente. A las buenas cualidades se las denomina así porque constituyen, en esencia, las energías que controlan las relaciones grupales; los poderes llamados sobrehumanos expresan fundamentalmente la actividad grupal; las virtudes son únicamente efectos correctamente manejados de la vida grupal, que tratan de expresarse en el plano físico. La creciente ciencia de relaciones sociales, de responsabilidad social o vida cívica coordinada, de economía científica y de interrelaciones humanas, el constante desarrollo del sentido de internacionalismo, de unidad religiosa y de interdependencia económica, indican las energías de la vida del alma que actúan en el plano físico y en la familia humana. De allí el conflicto de ideales en el mundo de hoy, el dualismo masivo que produce tal confusión y de allí los compromisos y la inconsistencia. Tenemos aquí la causa de todas las divergencias en el mundo de ideales civilizados, y los móviles antagónicos de amplias diferencias que impelen a las personas de buenas intenciones y nobles propósitos y de elevados principios, a emprender actividades antagónicas.

 

Dos series de principios controlan la vida humana -el egoísmo y el altruismo, el bien individual y el bien grupal, la meta objetiva y la meta subjetiva, el incentivo material y el impulso espiritual, el patriotismo nacional y el ideal mundial, la creencia religiosa separatista, la federación de religiones y el conjunto de dualidades que indican sencillamente el realismo de quienes son personalidades (integradas y separatistas) o almas (alineadas y conscientes del grupo). Tal la principal divergencia que existe hoy en el mundo; el peso del poder está a favor de la separatividad y de las diferenciaciones críticas, pues son la línea de menor resistencia. Gradualmente ambas se equilibrarán con el peso del idealismo mundial que entrará paulatinamente en el reino de la unificación del alma, hasta que oportunamente (pero no antes de cierto tiempo) el énfasis del pensamiento mundial se pondrá definitiva y permanentemente "del lado de los ángeles". Observen la verdad oculta que encierra esta conocida frase. En consecuencia, podemos esperar que las nuevas leyes que rijan la vida del alma, que significa vida grupal, comenzarán a actuar y hacer sentir su presencia. Al principio esto traerá acrecentadas dificultades mundiales, de allí la necesidad de aclarar el significado de estas leyes, simplificar sus objetivos y hacer comprensible sus potencialidades.

 

1. La Ley del Sacrificio

 

El tema que estudiaremos ahora es difícil y suscitará controversias. El hilo que nos sacará del intrincado laberinto del pensamiento y en el cual debemos por fuerza entrar, es el hilo dorado del amor, de la comprensión, de las relaciones y de la conducta

grupales.

 

Nombre                       Nombre

Exotérico                     Esotérico         Símbolo                       Energía de Rayo

 

1. La ley del Sacrificio  La ley de          La cruz rosada El cuarto rayo

quienes            con un              afIuyente,

eligen morir      pájaro                          energía

dorado            unificadora,

 

La ley del sacrificio es la primera de las leyes que debe ser captada por la inteligencia humana y es la más fácilmente comprendida por el hombre (porque está regido por y es consciente de ella) y tuvo su primera y principal expresión en la era que va desapareciendo lentamente, la actual era pisciana; esta ley siempre ha estado activa y en vigencia en el mundo, pues es una de las primeras leyes subjetivas internas que se expresan conscientemente como ideal activo en la vida humana. Todas las religiones mundiales han tenido por tema el sacrificio divino, la inmolación de la Deidad cósmica por medio del proceso de la creación universal y de los Salvadores del mundo, mediante Su muerte y sacrificio como medio de salvación y eventual liberación. La ceguera y la influencia contaminadora del hombre separatista inferior son tales, que esta ley divina del sacrificio se utiliza con la intención egoísta de una salvación personal e individual. Pero la verdad disfrazada permanece siendo la verdad inmaculada en su propio plano, y esta dominante ley mundial rige a la aparición y desaparición de universos, sistemas solares, razas y naciones, líderes y gobernantes mundiales, a los seres humanos que encarnan y a los que se revelan como Hijos de Dios.

 

Veamos ahora si podemos interpretar o definir la verdadera significación de esta ley, que realmente es la expresión de un impulso divino, que conduce a una actividad definida, con sus consiguientes y subsiguientes resultados y efectos. Este aspecto del sacrificio condujo a la creación de los mundos y a la manifestación del divino Creador.

 

Para una mejor comprensión de la Ley del Sacrificio será de utilidad expresarla por medio de palabras y términos sinónimos.

 

a. LA SIGNIFICACIÓN DE LA LEY DEL SACRIFICIO

 

Significa el impulso de dar. El secreto de la doctrina del perdón de los pecados" y de la "expiación" está oculto en esta simple frase. Es la base de la doctrina cristiana del amor y del sacrificio. De allí el énfasis puesto en la era pisceana y la influencia ejercida por el cristianismo sobre ambas cosas –perdón y expiación. Ciertamente el hombre, como de costumbre, desfiguró e interpretó erróneamente la enseñanza y la verdad, y fueron absorbidas, como comúnmente sucede en la actualidad, por el espejismo y la ilusión del plano astral, más la influencia pisciana. El pensamiento del hombre dominó y distorsionó el ideal y produjo una doctrina tan condenable como la del elegido de Dios, la del preferido del Señor, de los que podían beneficiarse por el sacrificio y la muerte del gran Hilo de Dios, que debido a los méritos de esa muerte vicaria, pasan a un estado de bienaventuranza en el cielo, simplemente por su elección emotiva que ignoran los millones de seres que no han hecho ni han tenido la oportunidad de hacer tal elección. La actividad simbólica del gran Instructor de Nazaret será bien comprendida y su significación convenientemente apreciada, sólo cuando sus implicaciones grupales se estudien más cuidadosamente, cuando el significado del sacrificio y de la muerte ocupen su correcto lugar en la conciencia humana y cuando la ley de dar, con todo lo que ella implica, sea correctamente comprendida y aplicada. Quienes así se sacrifican son:

 

La Deidad solar que dio Su vida al universo, al sistema solar, al planeta y a los mundos manifestados que en consecuencia aparecieron. La Deidad cósmica ha obrado del mismo modo, pero ¿ qué significado tiene para nosotros? Ninguno, excepto un símbolo. Fueron Su impulso, Su voluntad, Su deseo, Su incentivo, Su idea y propósito de aparecer. Entonces tuvo lugar el acto creador, comenzando con el proceso de la manifestación, su cíclica existencia evolutiva. El Cristo cósmico fue crucificado sobre la cruz de la materia y, debido a ese gran sacrificio, se les ofreció la oportunidad a las vidas evolucionantes de todos los reinos de la naturaleza y los mundos creados. Y así pudieron progresar. Comenzó el trabajo en tiempo y espacio y se inició la admirable marcha de los seres vivientes hacia la meta hasta ahora ignota. No es posible dar la razón de por qué la Deidad decidió actuar así. Nosotros no conocemos el ultérrimo propósito o plan, y únicamente en las mentes iluminadas comienzan a aparecer aspectos de Su técnica y método. Quienes saben más que nosotros, debido a su extenso ciclo de vida y a sus mayores experiencias, insinuaron que comienza a despuntar una vislumbre de la intención eterna y cósmica en la conciencia de Aquellos que han recibido algunas de las iniciaciones superiores. Su naturaleza necesariamente permanece incomprensible para el género humano. Todo lo que el ser humano inteligente puede captar, echando una mirada retrospectiva a la historia del planeta (hasta donde puede proporcionar la historia moderna) es que:

 

1.       Ha progresado la facultad humana de ser consciente.

 

2.       Ha habido un refinamiento creciente y paralelo de las formas de vida en los distintos reinos de la naturaleza.

 

3.       Se ha intensificado la actividad consciente, dentro de una escala de vida acelerada y progresiva que, como se sabe, ha llevado constantemente a trascender el tiempo tal como lo conocemos. Se ha producido un amplio progreso de una dimensión a otra, y hoy hablamos en términos de un estado de conciencia cuadridimensional y captamos el hecho de que son maravillosamente posibles cinco o seis dimensiones.

 

4.       Se ha acrecentado el control científico de los elementos en que vivimos y de las fuerzas de la naturaleza. Actualmente hablamos del dominio del aire, así como hace quinientos años (cuando se lo consideraba imposible) hablábamos del dominio de los mares. Contrarrestamos la atracción de la fuerza de gravedad de la tierra a fin de poder "volar hacia la faz del sol".

 

5.       Se ha progresado desde la vida instintiva de la conciencia sensoria en la forma material, hasta la vida intelectual de los seres humanos autoconscientes, incluyendo la comprensión intuitiva de los que comienzan a actuar como entidades superhumanas. Todo ello ha sido el resultado de la actividad determinante y condicionada de la Gran Vida, que prefirió sacrificarse y ser crucificada en la Cruz cardinal de los Cielos, a fin de pasar una iniciación cósmica, la Cual, según nuestro punto de vista mediocre y relativamente ignorante, está crucificada en la Cruz fija de los Cielos, y por medio de la Cruz mutable, produce, no obstante, cambios durante el ciclo evolutivo, para lograr el desarrollo de la conciencia, el refinamiento constante de la forma y la intensificación de la vida que caracteriza Su creación.

 

El estudio de los objetivos mencionados:

 

a.       El desarrollo de la conciencia,

 

b.      El refinamiento de las formas,

 

c.       La intensificada realización de la vida

 

impartirán a los ansiosos estudiantes una pobre comprensión de los aspectos inferiores del divino propósito. La imaginación humana vacila ante la maravilla que encierra dicha idea. Si la enunciación de estos hechos e ideas sólo son la mera expresión de los propósitos cósmicos más profundos y bellos ¿ no podría ser que la meta estuviera más allá de todo cálculo humano, si únicamente su expresión inferior abarca los conceptos intuitivos y abstractos más avanzados, de que es capaz la conciencia humana más elevada? Les recomiendo que reflexionen profundamente sobre este pensamiento.

 

Por lo tanto, se evidenciará por qué la energía de cuarto rayo se relaciona con la Ley del Sacrificio y por qué en este cuarto sistema planetario y en nuestro cuarto globo -la Tierra- se pone tanto énfasis sobre la Ley del Sacrificio, "la Ley de los que eligen morir". El cuarto rayo de conflicto (conflicto que eventualmente termina en armonía) no es en la actualidad uno de los rayos que están en manifestación, sin embargo -a la luz del ciclo mayor- este rayo es uno de los principales factores que controlan la evolución en la tierra y en nuestro sistema solar, que es de cuarta categoría. Esto, bien comprendido, nos dará una idea de por qué nuestro pequeño planeta Tierra tiene aparentemente tanta importancia en el sistema solar. No es simplemente porque queremos creerlo y con ello nutrir nuestro orgullo, sino porque el cuarto rayo de conflicto y esta primera ley, son, en tiempo y espacio, factores predominantes en el cuarto reino de la naturaleza, el reino humano. Nuestro planeta, el cuarto en la serie de la divina expresión, con la cual estamos asociados, tiene una relación particular con la posición de nuestro sistema solar en la serie de sistemas solares que constituyen el cuerpo de expresión de Aquel del Cual Nada Puede Decirse.

 

Nunca debemos olvidar que el cuarto rayo de conflicto es aquel cuyas energías, correctamente aplicadas y comprendidas, traen armonía y unificación. Esta actividad armonizadora produce belleza, la belleza obtenida por medio de la lucha. Trae vivencia a través de la muerte, armonía mediante la lucha y unión por medio de la diversidad y la adversidad.

 

El sacrificio de los ángeles solares trajo a la existencia el cuarto reino de la naturaleza. Los "nirvanas que regresan" (según se los denomina en la literatura esotérica), deliberadamente y con plena comprensión, tomaron cuerpos humanos a fin de que esas formas inferiores de vida se acercaran más a la meta, y nosotros fuimos y somos esos nirvanas. Los "Señores del Conocimiento y de la Compasión y los de la perseverante e incesante Devoción" -nosotros- eligieron morir a fin de que las vidas inferiores pudieran vivir y este sacrificio permitió que evolucionara la conciencia que mora internamente en la Deidad. Al abrirse camino a través de los reinos suhhumanos de la naturaleza esta conciencia necesitó de la actividad de los ángeles solares para poder seguir progresando. Aquí reside:

 

a.       Nuestro servicio a Dios, por medio del sacrificio y la muerte.

 

b.      Nuestro servicio a otras almas, por medio del propósito deliberado de autosacrificarse.

 

c.       Nuestro servicio a otras formas de vida en otros reinos.

 

Todo esto implica la muerte y el sacrificio de un hijo de Dios, un ángel solar, pues desde el punto de vista de la Deidad, al descenso a la materia, la manifestación por medio de la forma, la apropiación de un cuerpo y la expansión de la conciencia mediante el proceso de la encarnación, se lo considera ocultamente que es la muerte. Pero los ángeles "eligieron morir, y al morir, vivieron”. Debido a su sacrificio la materia es ascendida a los Cielos. Éste tema predomina en las páginas de La Doctrina Secreta y está expuesto más detalladamente en el Tratado sobre Fuego Cósmico. El sacrificio de los ángeles, la muerte de los Hijos de Dios, la inmolación del Cristo místico, la crucifixión en tiempo y espacio de todas las entidades vivientes llamadas almas, es el tema tratado en dichos libros. Es el misterio insinuado en las Escrituras del mundo y el secreto de las edades, sólo descubierto por las almas de los hombres a medida que cada uno individualmente se relaciona conscientemente con su propia alma y descubre lo que ha realizado gozosamente en el pasado, llegando así a comprender el supremo sacrificio realizado premeditadamente en los albores del tiempo, y vuelve a repetirlo consciente y simbólicamente en alguna etapa de su transcurso en la tierra como alma, para beneficio de otras almas, a fin de acelerar su progreso hacia sus respectivas metas. Luego, en determinada vida, representa o desarrolla en sí mismo y también ante el mundo expectante, el gran drama simbólico denominado:

 

El Sacrificio de un Salvador del Mundo. Éste es el tema del romance histórico de todos esos Hijos de Dios que, en el transcurso de las épocas, han llegado a comprender la significación del propósito divino de Dios, del Verbo encarnado a través de un planeta, de los ángeles solares que a su vez son el Verbo encarnado en una forma humana. Aunque represente este drama, como lo hizo el Cristo, para presentar al hombre el simbolismo de la muerte y del sacrificio, o como lo hizo el Buddha, para demostrar al hombre el sacrificio y la muerte del deseo personal (mencionando sólo dos de los manifestados Hijos de Dios), el tema sigue siendo el mismo -la muerte de lo inferior a fin de liberar lo superior- o –en escala mayor- la muerte de lo más elevado en el orden y la escala del ser, a fin de liberar lo inferior.

 

Pero la lección que debe ser aprendida (y el hombre la está aprendiendo), es que, muerte, dolores y tristezas, pérdidas y desgracias, alegrías y aflicciones, tal como lo comprende la conciencia humana, existen porque el hombre todavía se identifica con la vida de la forma y no con la vida y la conciencia del alma, el ángel solar, cuya percepción es, potencialmente, la de la Deidad planetaria, cuya mayor percepción es, a su vez, potencialmente la de la Deidad solar. El momento en que el hombre se identifica con su alma y no con su forma, comprende el significado de la Ley del Sacrificio; espontáneamente está regido por ella, convirtiéndose en aquel que premeditadamente elegirá morir. Pero no hay dolor ni tristeza y tampoco verdadera muerte.

 

Tal el misterio de la ilusión y del espejismo. Todos los Salvadores del Mundo están libres de estos dos factores esclavizantes. No son engañados. Sería bueno señalar, al margen, que en la Nueva Era se ampliará el concepto que tenemos acerca del término Salvador Mundial. En la actualidad se aplica predominantemente a las almas que pertenecen al rayo de la enseñanza, el segundo rayo o crístico, las cuales están representando el drama de la salvación. Pero esto es un error, y se debe al poderoso espejismo emocional de la era pisciana, influencia astral que tiene sus raíces en la anterior civilización Atlante que precedió a la nuestra. En esa época el cuerpo astral era el tema de atención. Gran parte de lo que sucede hoy y puede suceder, tiene sus raíces en ese aspecto de la energía. Las simientes entonces sembradas, florecen ahora. Esto es muy bueno y necesario, aunque cause angustia al experimentarlo.

 

Pero debe reconocerse que los Salvadores del Mundo vienen para servir a la raza, sacrificándose de diversas maneras y en muchas formas. Pueden aparecer como grandes gobernantes, dictadores, políticos, estadistas, científicos y artistas. Su trabajo es salvar, restituir o renovar y revelar, y lo cumplen sacrificándose a sí mismos. Por lo tanto, deben ser reconocidos por lo que son, siendo hoy incomprendidos, mal interpretados y juzgados erróneamente por sus errores, más que por sus objetivos, pero son almas consagradas. Rescatan, elevan, integran e iluminan, y el resultado neto de su trabajo, desde el punto de vista histórico, es bueno.

 

La Ley del Sacrificio y el impulso de dar, pueden observarse también en todos los reinos de la naturaleza. Tenemos su ejemplo en los sacrificios básicos que tienen lugar entre los reinos. Las cualidades esenciales de los elementos minerales y químicos de la tierra podrían servir de ejemplo. Son necesarios para otras formas de vida y fueron otorgados al hombre por medio del reino vegetal y el agua que bebe, por eso en el primero y más denso reino de la naturaleza (cuya conciencia está tan distanciada de la nuestra) tiene vigencia el proceso de dar. Sin embargo, no es posible delinear esta Ley del Sacrificio en los reinos subhumanos, y aquí debemos confinar nuestra atención al mundo de la conciencia y del vivir humano.

 

b. EL TRABAJO DE SALVAR O LA SALVACIÓN

 

La Ley del sacrificio también significa salvar y subyace en todo el proceso evolutivo, y surge con clara significación en la familia humana. El instinto de perfeccionarse, el ansia de progresar (física, emocional e intelectualmente), el esfuerzo por aliviar la mala situación, la tendencia a la filantropía, que tan rápidamente se está extendiendo por el mundo, y el sentido de responsabilidad, que permite al hombre comprender que es el custodio de su hermano, son todas expresiones de este instinto de sacrificio. Este factor, reconocido por la sicología moderna, tiene una significación mucho más amplia que la que tuvo hasta ahora. Tal tendencia instintiva rige la Ley de Renacimiento. Es la expresión de un factor aún mayor del proceso creador; principal impulso determinante que impelió al Alma de Dios Mismo a entrar en la vida de la forma, e impele a la vida, en el arco evolutivo, a descender a la materia, produciendo así la inmanencia de Dios. También constituye lo que obliga a la humanidad a luchar implacablemente por el bienestar material. Es además lo que impulsa al hombre, con el tiempo, a volver la espalda "al mundo de la carne y del demonio", según El Nuevo Testamento, y a orientarse hacia las cosas que tienen importancia espiritual. El hijo pródigo sacrificó el hogar del Padre cuando decidió alejarse hacia lejanos países. Desperdició y sacrificó su sustancia por haber abusado de la experiencia de la vida en la tierra, hasta que agotó todos sus recursos y tuvo que sacrificar lo que tanto había querido, pero descubrió que no lo satisfacía. Por las cosas de menor valor sacrificó los valores superiores y tuvo que regresar a su punto de origen. Ésta es la historia de la vida de todos los Hijos de Dios que vinieron a la encarnación, expuesta en forma simbólica en la Biblia, tema que está en todas las Biblias del mundo.

 

El anhelo de sacrificarse, de abandonar esto por aquello, de elegir una forma o línea de conducta sacrificando otra, de perder para eventualmente ganar, es la historia que subsiste en la evolución, lo cual debe ser comprendido en forma sicológica. Es el principio que rige la vida misma y corre como canon dorado de belleza a través de los oscuros elementos con los cuales se forja la historia humana. Cuando este impulso de sacrificio para conquistar, adquirir o salvar, lo que se considera deseable, sea comprendido, se revelará la clave del desarrollo del hombre. Esta tendencia o anhelo es algo distinto del deseo, tal como hoy se comprende y estudia académicamente, pero lo que en verdad significa es el surgimiento de lo más divino en el hombre. Constituye un aspecto del deseo; es la parte activa y dinámica, no la parte sentimental-sensual; es la característica predominante de la Deidad.

 

Sin embargo, es interesante que los que estudian esoterismo observen que este anhelo de salvar y sacrificarse, con el fin de redimir, obra de distintas maneras en los diferentes esquemas planetarios. Cada Señor de Rayo de un esquema, que se manifiesta por medio de un planeta, expresa este impulso de diferente manera y cada manifestación es tan distinta de las otras, que lo único que puede hacer el ser humano es presentir el método que existe en nuestro propio planeta. Los iniciados saben que las características sicológicas variables de las Vidas de rayo condicionan muy especialmente el método de expresar el sacrificio en el transcurso de la manifestación. La gran corriente de energía viviente que se manifiesta en el esquema evolutivo de nuestra Tierra está condicionada por el temperamento, la actitud y la orientación de un "Divino Rebelde". Sólo la rebelión produce dolor y tristeza, pero dicha rebelión es inherente a, e innata en la Deidad de nuestro planeta, "Aquel en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser". En consecuencia, constituye una tendencia mayor que la del ente individual. Esta verdad asombrosa respecto a la Vida planetaria, sólo puede expresarse en forma velada mediante la simbología y en términos del pensamiento humano. Incluso en esto, existe siempre un riesgo, pues los hombres interpretan lo que leen, oyen y experimentan, relacionándolo con ellos mismos.

 

El Antiguo Comentario reza:

 

"Entró en la vida y supo que era la muerte.

"Tomó una forma y se entristeció porque era oscura.

“Se obligó a salir del lugar secreto y buscó el lugar de la luz, y la luz le reveló lo que menos buscaba.

"Esperaba obtener permiso para regresar.

"Buscó el Trono en lo alto y a Aquel que estaba sentado en él. Exclamó: ‘No buscaba esto. Buscaba la paz, la luz, la libertad de servir, de demostrar mi amor y de revelar mi poder. Aquí no hay luz. Aquí no hay paz. Dejadme regresar.'

"Pero Aquel que estaba sentado en el Trono no volvió la cabeza. Parecía no escuchar ni oír.

"Entonces desde la esfera inferior de las tinieblas y del dolor, surgió una voz que exclamó: ‘Aquí sufrimos. Buscamos la luz. Necesitamos la gloria de un Dios entrante. [Sólo he hallado estas dos últimas palabras para poder expresar el antiguo símbolo que estoy traduciendo.]

“Elévanos a los Cielos. Entra, Oh Señor, en la tumba. Resucítanos a la luz y haz el sacrificio.

‘Derriba los muros de la prisión y penetra en el dolor.'

"El Señor de la Vida retornó. No le agradó, de allí el dolor."

 

Las mismas condiciones que fusionan la ley del Sacrificio con el dolor, la tristeza y la dificultad, existen también en los planetas Marte y Saturno, pero no en los demás planetas. Quienes han leído detenidamente La Doctrina Secreta y el Tratado sobre Fuego Cósmico, saben que la Tierra no es un planeta sagrado. Sin embargo, Saturno, Marte y la Tierra, constituyen, de manera esotéricamente curiosa, la personalidad de una maravillosa Vida de rayo, cuya energía es de tercer rayo. Existen, como ya se ha especificado, siete planetas sagrados, pero sólo diez esquemas planetarios y, en tres casos (los de los tres rayos mayores), tres planetas constituyen la personalidad de cada Vida de rayo. Algunos pensadores esotéricos creen que nuestro sistema solar incluye doce planetas, pero su conclusión tiene una base. La personalidad de dicha Vida de tercer rayo actúa por intermedio de los siguientes planetas:

 

1.       El cuerpo mental se expresa por intermedio del planeta Saturno.

 

2.       El cuerpo astral se expresa por medio del planeta Marte.

 

3.       El cuerpo físico se expresa mediante el planeta Tierra.

 

La potencia de esta Vida es tal que requiere tres esquemas completos -los tres están estrechamente aliados y son interdependientes- para que ella pueda expresarse. Urano, Júpiter y Venus están similarmente aliados a fin de manifestar o expresar una gran Vida.

 

Estos hechos constituyen un grandioso misterio y no niegan la afirmación de que Venus tiene una relación particular e íntima con la Tierra. Lo que se quiere subrayar es difícil de expresar, pero tiene gran importancia. Permítaseme ser más explícito, empleando las siguientes afirmaciones:

 

1.       Sólo tres esquemas planetarios son conscientes del dolor y la tristeza tal como comprendemos estos términos; ninguno de ellos conoce tan bien o los siente tanto como nuestro Logos planetario.

 

2.       El dolor y la tristeza son el resultado de la rebelión y del divino descontento. El instinto de perfeccionamiento, basado en el descontento, ha implicado necesariamente el temperamento o la actitud planetaria que reconoce las dualidades.

 

3.       Existe una etapa que se debe alcanzar en la conciencia humana donde aquello que está detrás de las dualidades -la etapa de unificación esencial- puede ser y será reconocido.

 

4.       Cuando esto tenga lugar, la conciencia de nuestra humanidad se fusionará con la subyacente conciencia del todo, que no reconoce el dolor ni la tristeza y ha quedado fuera de la comprensión que rige predominantemente la conciencia de las tres grandes Vidas de nuestro sistema solar.

 

5.       Esta verdad vagamente sentida se halla detrás del más elevado pensamiento metafísico, por ejemplo, el de la Ciencia Cristiana (Christian Science), Unidad (Unity), Ciencia Divina (Divine Science) y el énfasis puesto sobre la unificación por el cristianismo y las escuelas esotéricas.

 

El instinto de perfeccionamiento mediante el sacrificio es diverso.

 

Primero, el instinto por el mejoramiento individual que conduce al egoísmo, a la codicia y lleva, a los que poseen mente materialista, a adquirir posesiones materiales.

 

Segundo, el instinto de aliviar la mala situación de otras personas, ante todo por el móvil egoísta (para evitar la angustia personal que proporciona ver sufrir a otros) y, después, por el servicio puro y desinteresado, que es una cualidad del alma.

 

Tercero, tenemos la dedicación activa y el total sacrificio del yo inferior separado, mediante el poder de "permanecer en el ser espiritual"; lógicamente significa haber alcanzado ese estado de conciencia que trasciende lo que puede ser denominado simbólicamente el estado de conciencia "Tierra, Saturno y Marte".

 

Sin embargo, no debe olvidarse que la contribución que se haga a estas tres grandes Vidas planetarias, puesto que personifican preeminentemente la Ley del Sacrificio mediante el dolor y la rebelión, contribuyó grandemente a la totalidad y a enriquecer la suma total. Las unidades de vida divina y los átomos de energía eléctrica que pasan a través de estos tres esquemas planetarios están sujetos a ellos con el fin de adquirir esa sensibilidad síquica que, de otra manera, sería imposible. Únicamente esas unidades de vida que están predominantemente coloreadas por el tercer rayo de actividad, pasan durante un tiempo a través de estos tres esquemas. Aquí hay un indicio de por qué predominan las Mónadas de tercer rayo entre los hijos de los hombres. El rayo de inteligencia activa, que se expresa por medio de los siete tipos de rayo, es sobre todo el rayo al cual pertenecen la mayoría de las mónadas humanas, especialmente en la actualidad. Por lo tanto, hallaremos que los tipos sicológicos dados a continuación coloran el grueso de la humanidad, y que el rayo de inteligencia activa se expresa a través de:

 

1.     La voluntad, evoca el propósito divino.

 

2.     El amor, expresa la cualidad divina.

 

3.     El intelecto, refleja la intuición.

 

4.     El conflicto, produce la armonía.

 

5.     El conocimiento o la ciencia, conduce a la irradiación.

 

6.     El idealismo, establece el canon divino.

 

7.     El ritual u organización, manifiesta la Deidad.

 

Por lo tanto, hablando sicológicamente, cuando se haya obtenido un mayor conocimiento de las energías que determinan el tipo de un hombre, por ejemplo, un individuo cuya Mónada se presume que pertenece al tercer rayo, su ego al cuarto rayo y su personalidad al séptimo, se designará como Tres, IV, 7. Dentro de esta simple fórmula habrá diferenciaciones menores; una personalidad de séptimo rayo puede tener un cuerpo mental de primer rayo, un cuerpo astral de quinto, y un cuerpo físico de tercer rayo. La fórmula que la describiría sería:

 

                        1

Tres, IV. 7 .     5

                        3

 

Esta interpretación significa:

 

Mónada                       tercer rayo.

Ego                             cuarto rayo.

Personalidad                séptimo rayo.

Cuerpo mental primer rayo.

Cuerpo astral   quinto rayo.

Cuerpo físico               tercer rayo.

 

De acuerdo a la fórmula que antecede será útil para los estudiantes hacer un análisis de sí mismos y de otros, y establecer sus fórmulas personales, lo cual debe hacerse consultando conjuntamente sus horóscopos. Esto será tratado más detalladamente después de haber considerado las implicaciones astrológicas de los rayos en el siguiente tomo de esta serie.

 

Por lo tanto, la Ley del Sacrificio no puede ser eliminada del esquema de nuestra Tierra, en lo que se refiere a las reacciones humanas y subhumanas, respecto al pesar y al dolor, como tampoco puede ser eliminada de los planetas Saturno y Marte. Es relativamente desconocida en los otros esquemas. Bienaventuranza y Sacrificio son términos sinónimos en lo que concierne a nuestro Logos solar y también para la mayoría de los Logos planetarios. Esto no debe olvidarse. Los más evolucionados hijos de los hombres en la Tierra han logrado, en ínfima medida, liberarse de las limitaciones impuestas por el pesar y el dolor, y conocen el éxtasis del místico, la exaltación del iniciado, la exquisita agonía del sacrificio o cualquier otro sentimiento llevado a la sublimación. Cuando esto ha sido logrado, el mecanismo del sufrimiento y la capacidad para registrar percepciones sensorias son trascendidas y, momentáneamente, el hombre pasa al plano de la unidad, donde no existe dolor, pena, rebeldía ni sufrimiento. Cuando el viviente y vibrante antakarana o puente, ha sido construido, este "camino de escape" se convierte en sendero normal de la vida. Entonces se evade automáticamente del dolor, pues enfoca su conciencia en otro lugar. En los casos mencionados y donde el antakarana no es un hecho consumado y establecido, el delgado filamento del "camino de escape" parcialmente construido, al estar bajo una enorme presión y excitación, surge violentamente como un trémulo haz de luz y toca momentáneamente esa luz que es el Yo. De allí el éxtasis y la exaltación. Pero esto no dura y no se repite conscientemente hasta no haber pasado la tercera iniciación. Después de eso el "camino de escape" se convierte en el "camino de la vivencia diaria" (traducción inadecuada de una oculta y antigua frase). Luego se trasciende paulatinamente el sufrimiento, y los pares de opuestos -placer y dolor- ya no dominan al discípulo.

 

Lo antedicho constituye el tema de la sicología esotérica y, cuando se comprenda correctamente, explicará:

 

1.      La influencia saturnina en la vida humana.

 

2.      La cesación de la rebelión, o el fin de la influencia marciana.

 

3.      La construcción del antakarana, que libera al hombre del control de la vida de la personalidad.

 

4.      La evocación de la conciencia grupal.

 

5.      La consiguiente negación del dolor y el pesar.

 

6.      La entrada en el Nirvana y el comienzo del verdadero Camino.

 

La Ley del Sacrificio significa también:

 

c. RENUNCIAR A LO ADQUIRIDO

 

Éste es el tema básico de El Bhagavad Gita. En este tratado sobre el alma y su desarrollo, se enseña a "realizar la acción sin apegos", estableciendo así las bases para posteriores renunciamientos que pueden efectuarse sin dolor ni sentido de pérdida, porque se ha adquirido el poder, latente siempre en nosotros, de desprendernos de las posesiones adquiridas.

 

Esta ley actúa de diversas maneras y sólo es posible indicar algunas de las significaciones generales que contienen las principales lecciones que debe aprender todo discípulo.

 

Primero, el alma debe desprenderse de la personalidad. Durante épocas, ésta se ha identificado con el yo personal inferior y, por intervención del mismo, ha adquirido experiencia y mucho conocimiento. Llegará el momento en que ese medio "no será tan apreciado" por el alma, y se invertirán sus respectivas posiciones. El alma ya no se identifica con la personalidad, pero ésta se identifica con el alma y pierde su cualidad y posición separatista. Todo lo que ha adquirido en el transcurso de largos siglos de lucha y contienda, dolor y placer, desgracias y deseos satisfechos y todo lo que la rueda de la vida, girando incesantemente, ha puesto en posesión del alma, Todo debe ser abandonado. La vida del discípulo se convierte entonces en una serie de desprendimientos, hasta haber aprendido la lección del renunciamiento.

 

La secuencia consiste en lograr, primero, el desapasionamiento, luego, la discriminación y, finalmente, el desapego. Los discípulos deben meditar sobre estas tres palabras, si alguna vez quieren cosechar los frutos del sacrificio.

 

"Habiendo compenetrado los mundos con un fragmento de Mí Mismo, Yo permanezco". Tal es el tema del esfuerzo del alma y tal es el espíritu que debe subsistir en todo trabajo creador. En este pensamiento reside la clave del símbolo de la Ley del Sacrificio -una cruz rosada con un pájaro que vuela sobre ella. Ésta es la cruz amada (el rosado es el color del afecto), y el pájaro (símbolo del alma) que vuela libre en tiempo y espacio.

 

Segundo, el alma también debe desprenderse, no sólo de su atadura y adquisiciones logradas por el contacto con el yo personal, sino definitivamente de su atadura con los otros yoes personales. Los discípulos tienen que aprender a conocer a las personas únicamente en el plano del alma, y aquí reside una dura lección para muchos discípulos. Pocos son los que se han preocupado de sí mismos y lograron el desapego personal y no les interesa el contacto con el yo personal inferior. Están aprendiendo a trascender todo eso, o lo habrán trascendido en cierta medida, pero su amor por los hijos, la familia, los amigos y los íntimos, es para ellos de suprema importancia, amor que los mantiene prisioneros en los mundos inferiores. No se han detenido a pensar que esa amor es primordialmente amor a las personalidades y sólo secundariamente amor por las almas. Contra esta roca, muchos discípulos se estrellan durante vidas, hasta que llega el momento en que por el dolor, el pesar y las constantes pérdidas de lo que más quieren, su amor entra en una faz nueva, superior y verdadera. Se elevan por encima de lo personal y vuelven a encontrar -después de las pérdidas y el sufrimiento- a quienes ahora aman como almas. Entonces se dan cuenta que en vez de perder han ganado, que sólo ha desaparecido lo ilusorio, efímero y falso, adquiriendo al Hombre verdadero que jamás volverán a perder.

 

Tal es el problema que frecuentemente deben enfrentar los padres que se hallan en el Sendero del Discipulado y aprenden, por intermedio de sus hijos, la lección que los liberará para recibir la iniciación. Retienen a sus hijos, y por ser esto contrario a la ley de la naturaleza, les ocasionan desastre. Éste es el máximo egoísmo. Sin embargo, si sólo pudieran saber y ver correctamente, se darían cuenta que para retener hay que desapegarse y para conservar hay que liberar. Tal es la ley.

 

Tercero, el alma debe también aprender a renunciar a los frutos, o a lo adquirido, sirviendo, y a servir sin apegarse a los resultados, a los medios, a las personas o a las alabanzas. Trataré esto más delante.

 

Cuarto, el alma debe también desprenderse del sentido de responsabilidad por lo que otros discípulos puedan hacer. Algunos ávidos servidores retienen a sus colaboradores y no quieren perder el dominio que ejercen sobre ellos y sus actividades en el plano externo. Éste es un error sutil que se oculta detrás de un sentido de virtuosa responsabilidad y adhesión a los principios, tal como lo concibe el individuo, y la acumulada experiencia del discípulo -que lógicamente es una experiencia incompleta. La relación que existe entre los discípulos es egoica y no personal. Es el vínculo del alma, no de la mente. Cada personalidad sigue su propio curso, debe hacerse cargo de sus propias responsabilidades, cumplir su propio dharma, y agotar su propio karma, la cual será responsable de sí misma ante su Señor y Maestro, el Alma. Y tendrá que responder. ¿ Esto en sí, infiere separación y soledad? Sí, en lo que a las actividades externas concierne. La única forma de llevar a cabo un trabajo unido consiste en que los servidores colaboren desde el punto de vista del vinculo subjetivo interno.

 

En esta época de la historia del mundo, de su periódica salvación de las condiciones que están destruyendo la actual civilización, es necesario que los aspirantes comprendan que la salvación debe llevarse a cabo bajo la Ley del Sacrificio y que sólo puede lograrse una relativa unidad externa en estos momentos. La mayoría de los servidores no poseen aún una visión suficientemente clara, como para trabajar con perfecta unidad de propósitos y objetivos, técnicas y métodos, o una completa comprensión y unicidad en el acercamiento. Esta fluida y perfecta colaboración reside todavía en el futuro. Es magníficamente posible establecer contacto y conexión internos basados en la comprensión de la unidad de propósitos y en el amor del alma y, para ello, todos los discípulos deben luchar y esforzarse. Debido a que predomina en esta época la mente separatista, no es posible en el plano externo llegar a un completo acuerdo sobre los detalles, métodos e interpretaciones de los principios. La colaboración y las relaciones internas deben ser establecidas y desarrolladas a pesar de las divergentes opiniones externas. Cuando el alma mantiene ese vínculo interno y los discípulos se desprenden del sentido de autoridad sobre los demás y de su responsabilidad por las actividades ajenas y, al mismo tiempo, contribuyen mutuamente en el Trabajo Uno, entonces las diferencias, las divergencias y los puntos d desacuerdo serán automáticamente superados. Existen actualmente tres reglas de importancia para los discípulos:

 

Primero, no deben permitirse las divergencias en las recíprocas relaciones internas, sino ha de permanecer intacta la integridad del grupo interno de servidores.

 

Segundo, cumplir con el deber y desempeñar cada uno su tarea, cargar con la propia responsabilidad y dejar que los condiscípulos hagan lo mismo, libres del impacto del pensamiento y de la crítica. Los caminos y los medios son muchos, y los puntos de vista varían en cada personalidad. El fundamento del trabajo es amor hacia todos los hombres y servicio a la raza, conservando al mismo tiempo un profundo amor interno hacia aquellos con quienes se está destinado a trabajar. Cada alma progresa en el camino de la luz por medio del servicio realizado, la experiencia adquirida, los errores cometidos y las lecciones aprendidas. Eso debe ser necesariamente personal e individual. Pero el trabajo es uno. El Sendero es uno. El amor es uno. La meta es una. Y éstos son los puntos más importantes.

 

Tercero, mantener siempre en el trabajo esa actitud mental que debe surgir de las dos reglas anteriores, seguidas fielmente. Los puntos de vista y la conciencia del discípulo le pertenecen y, por lo tanto, son para él correctos. Lo que le parece claro y de vital importancia no es, necesariamente, del mismo valor o de la misma importancia para sus hermanos. Aquello que para un discípulo puede ser un principio importante, otro más avanzado, con una mente más capaz, puede interpretarlo como aspecto de un principio mayor y una interpretación de un principio correcto y apropiado en determinado momento, pero susceptible de ser aplicado en distinta forma en otro momento y por otra mente. Bajo la Ley del Sacrificio estas tres reglas pueden interpretarse de la manera siguiente:

 

1.       Abandonar o sacrificar la antigua tendencia a criticar y a inmiscuirse en el trabajo de otro y, así, conservar la integridad del grupo interno. Muchos planes para el servicio han sido desviados y muchos trabajadores han sido también obstaculizados por la crítica más que por cualquier otro factor.

 

2.       Abandonar o sacrificar el sentido de responsabilidad por la acción de otros y, particularmente, de los discípulos. Traten de que la propia actividad se ajuste a la de ellos y, en la alegría de la lucha y por medio del servicio, las diferencias desaparecerán y se logrará el bien general.

 

3.       Abandonar el orgullo mental que considera correctas y verdaderas sus modalidades e interpretaciones, y las de los demás, falsas y erróneas, lo cual conduce a la separación. Adhesión al camino de integración, el del alma, no el de la mente.

 

Estas palabras son severas, pero constituyen las reglas por las cuales los Instructores internos guían Sus actos y pensamientos, cuando trabajan juntos y con Sus discípulos. La integridad interna es lógicamente un hecho probado para ellos, pero no para los discípulos. Los Instructores internos consideran detestables las diferencias externas. Cada uno da libertad al otro para servir al Plan. Entrenan a Sus discípulos (sin distinción de grado) para servir libremente al Plan, porque el mejor trabajo se realiza cuando existe libertad y alegría más la fortaleza del amor interno- colaborador. Ellos buscan la sinceridad y la disposición a sacrificar lo menor cuando se percibe lo mayor. Están guiados por el espontáneo abandono de los ideales largamente sustentados, cuando se presentan otros mejores y más incluyentes. El sacrificio del orgullo y de la personalidad los impele a colaborar cuando comprenden la vastedad del trabajo y la urgencia de la necesidad. Es esencial que los discípulos aprendan a sacrificar lo no esencial, para que el trabajo pueda ir adelante. Aunque no sea bien comprendido, las variadas técnicas, métodos y procedimientos, son secundarios en comparación con la gran necesidad mundial. Hay innumerables modalidades y puntos de vista, experimentos y esfuerzos que fracasan o triunfan, y todos aparecen y desaparecen, pero la humanidad permanece. Todos evidencian la multiplicidad de pensamientos y experiencias, pero la meta permanece. Las diferencias existen siempre en la personalidad. Cuando esta Ley del Sacrificio rija la mente, conducirá inevitablemente a que los discípulos abandonen lo personal en bien de lo universal y del alma, que no conoce separación ni diferencia alguna. Entonces el orgullo, la perspectiva estrecha y miope, el placer de entrometerse (tan caro a muchas personas) y la incomprensión del móvil, no impedirán la mutua colaboración como discípulos, ni su servicio prestado al mundo.

 

2. La Ley del Impulso Magnético

 

Nombre                       Nombre          

        Exotérico                     Esotérico         Símbolo                                   Energía de Rayo

2          La Ley del im- La Ley de la     Dos esferas ígneas                   Energía Radiante

pulso Mag-                  Unión Polar.     y un triángulo.              El segundo Rayo ma-

nético.                                                                                                nifestando Energía.

 

Sería bueno recordar que no estamos considerando ese aspecto del segundo rayo que concierne particularmente a la forma y constituye el agente coherente y magnético en cualquier forma determinada, sea átomo, hombre o sistema solar. No nos referimos a la relación que existe entre las formas, aunque se establece (como realmente es) por la energía de segundo rayo. Tampoco nos ocupamos de considerar la relación del alma con la forma, ni la del Alma Una con las innumerables formas, o la de un alma individualizada con la forma que la aprisiona. Las leyes que estamos considerando se refieren enteramente a la relación que existe entre las almas y la síntesis que subyace en las formas. Rigen el contacto consciente establecido entre los múltiples aspectos del Alma Una. He elaborado esta frase con mucho cuidado.

 

La Ley del Impulso Magnético rige la relación, la interacción, el intercambio y la interpenetración entre los siete grupos de almas en los niveles superiores del plano mental, el cual constituye la primera de las mayores diferenciaciones de la forma. Sólo podemos estudiarlas inteligentemente desde el ángulo de los siete grupos de rayo, ya que componen el aspecto espiritual de la familia humana. Esta ley rige también la relación entre las almas que, al manifestarse por medio de la forma, entran en mutua armonía. En consecuencia, es una ley que concierne a la interrelación de todas las almas, dentro de la periferia que los cristianos denominan "el Reino de Dios". Por la correcta comprensión de esta ley el hombre llega a conocer su vida subjetiva, a manejar el poder subjetivamente y a trabajar conscientemente en y con la forma, mientras mantiene su polarización y su conciencia en otra dimensión y actúa dinámicamente detrás de la escena. Dicha ley concierne a esas actividades esotéricas internas que no se relacionan primordialmente con la vida de la forma.

 

Esta ley es muy importante porque la Deidad Misma pertenece al segundo rayo; pues el nuestro es un sistema solar de segundo rayo y por lo tanto todos los rayos y los distintos estados o agrupaciones de conciencia y todas las formas, dentro y fuera de la manifestación física, están coloreados y dominados por este rayo y, finalmente, controlados por esta ley. La Ley del Impulso Magnético es en el reino del alma lo que la Ley de Atracción en el mundo de los fenómenos. En realidad, es el aspecto subjetivo de dicha Ley. Constituye la Ley de Atracción cuando actúa en el reino de las almas, pero debido a que funciona en esos niveles donde no existe la "gran herejía de la separatividad", es difícil -con nuestras mentes activas y discriminadoras- comprender sus implicaciones y significaciones. Dicha Ley gobierna el reino del alma, y a ella responden también los Ángeles Solares, y por su estímulo se abren los lotos egoicos. Podría quizás ser mejor comprendido si la consideramos como:

 

a.       La interacción impulsiva existente entre las almas en y fuera de la forma.

 

b.      La base existente para el reconocimiento egoico.

 

c.       El factor que produce la reorientación en los tres mundos.

 

d.      La causa de la relación magnética que existe entre un Maestro y Su grupo, o un Maestro y Su discípulo.

 

Se la denomina ocultamente "la Ley de la Unión Polar". Cuando digo que esto implica la unión de los pares de opuestos, la fusión de las dualidades y el maridaje de las almas, pronuncio palabras sin sentido o, en el mejor de los casos, representan un ideal que está tan estrechamente ligado con las cosas materiales en la mente del aspirante y vinculado con el proceso del desapego (por el cual los discípulos trabajan con tanta vehemencia), que no espero poder presentarles la verdad respecto a las almas y a su relación entre sí.

 

Dicha ley rige también la relación del alma de un grupo con las almas de otros grupos. Gobierna la interacción, interacción vital, pero que aún no ha sido reconocida como potencia entre el alma del cuarto reino de la naturaleza, el humano, el alma de los tres reinos subhumanos y análogamente el alma de los tres reinos superhumanos. Debido a la parte preponderante que la humanidad debe desempeñar en el gran esquema, o sea el Plan de Dios, ésta ley determinará la ley de la raza. Sin embargo, esto no sucederá hasta que la mayoría de los seres humanos comprendan algo de lo que significa actuar como alma. Luego, cuando la humanidad obedezca a esta ley, actuará como transmisor de luz, energía y potencia espirituales, para los reinos subhumanos, y constituirá un canal de comunicación entre "lo que está arriba y lo que está abajo"- Tal es el alto destino que tiene ante sí la raza.

 

Así como ciertos seres humanos, por medio de la meditación, la disciplina y el servicio, han establecido definitivamente contacto con su propia alma y pueden convertirse en canales para expresarla y ser intermediarios para distribuir en el mundo la energía del alma, similarmente los hombres y mujeres que tienden a vivir como almas, forman grupos de almas en armonía con la fuente de provisión espiritual. Como grupo y desde el punto de vista de la Jerarquía han establecido contacto y están en comunicación con el mundo de las realidades espirituales. En cuanto el discípulo individual estabiliza dicho contacto y aprende a alinearse con rapidez, entonces y no antes, entra en contacto con el Maestro de su grupo y responde inteligentemente al Plan; análogamente, el grupo coordinado de almas puede entrar en contacto con ciertas grandes Vidas y Fuerzas de Luz como el Cristo y el Buddha. La unida aspiración, consagración y devoción inteligente del grupo, eleva a los individuos que lo componen a alturas imposibles de alcanzar por sí solos. El estímulo grupal y el esfuerzo mutuo conducen al grupo a una intensa realización, que no la lograrían de otra manera. En la misma forma en que la Ley de Atracción, al actuar en el plano físico, unió a los hombres y mujeres en un esfuerzo grupal, así la Ley del Impulso Magnético puede empezar a controlarlos, cuando, repito, únicamente como grupo, constituyan en forma unida canales para prestar servicio con total olvido de sí mismos.

 

Este pensamiento encierra la oportunidad inmediata que se abre ante los grupos de aspirantes y personas afines de buena voluntad que existen hoy en el mundo. Si trabajan juntos como grupos de almas pueden realizar mucho, lo cual ilustra también el significado de que esta ley produce la unión polar. Es necesario comprender que en este trabajo no puede haber ambición personal ni espiritual. Tampoco se trata de establecer unión personal. Esto no se refiere a la unión mística de las escrituras ni a la tradición mística. Mucho menos significa alineamiento ni unión con el grupo de un Maestro, ni fusión con el propio grupo interno de discípulos consagrados, ni con el propio Rayo de la vida. Estos factores constituyen implicaciones preliminares y se aplican individualmente. Les pido que reflexionen sobre esta frase. La unión que debe establecerse es mucho más importante y vital, porque es una unión grupal.

 

Estamos tratando de llevar adelante un esfuerzo grupal de tal magnitud que, en el momento apropiado, producirá, con acrecentado empuje, un impulso potente y magnético que llegará a esas Vidas que vigilan a la humanidad y a nuestra civilización y trabajan por intermedio de los Maestros de Sabiduría y de la Jerarquía. Este esfuerzo grupal exigirá de Ellos una respuesta e impulso magnético que unirá, por intermedio de todos los grupos aspirantes, las Fuerzas influyentes y benéficas. Por medio del esfuerzo concentrado de estos grupos mundiales (que subjetivamente constituyen el Grupo Uno>, la luz, la inspiración y la revelación espiritual podrán ser liberadas con tal afluencia de poder que efectuarán definidos cambios en la conciencia humana y ayudarán a mejorar las condiciones de este mundo necesitado. Abrirá los ojos de los hombres a las realidades fundamentales, hasta ahora sólo vagamente sentidas por el público reflexivo. La humanidad misma debe aplicar los necesarios correctivos, apoyándose en la fuerza de su propia sabiduría y fortaleza; sin embargo, siempre se hallará detrás de la escena el conjunto de aspirantes mundiales que trabajan silenciosamente al unísono, entre sí y con la Jerarquía, manteniendo abierto el canal por el cual puede fluir la sabiduría, la fortaleza y el amor necesarios.

 

Por lo tanto, tenemos en esta gran tarea las siguientes relaciones y grupos, y son:

 

1.          Las Fuerzas de la Luz y el Espíritu de Paz, Vidas personificadas y de gran potencia grupal.

 

2.          La Jerarquía planetaria.

 

3.          El Buddha.

 

4.          El Cristo.

 

5.          El Nuevo Grupo de Servidores del Mundo.

 

6.          La Humanidad.

 

Observarán que el Buddha enfoca en Sí Mismo las fuerzas descendentes, mientras que el Cristo enfoca en Sí Mismo la demanda externa y las aspiraciones espirituales de todo el planeta. Esto produce un alineamiento planetario de gran poder. Si se realiza el trabajo necesario, podrán hacerse los reajustes esenciales en el mundo. El éxito o el fracaso residen mayormente en las manos de los hombres y mujeres que diseminados por el mundo, pero espiritualmente unidos, constituyen lo que se denomina el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo.

 

La clasificación anterior nos aclara muy poco lo que implican las palabras "La Ley de la Unión Polar". Todo el proceso concierne a la conciencia, a los resultados conscientemente obtenidos y a los consiguientes acontecimientos en el plano físico, lo cual depende de las realizaciones conscientes de los hombres de buena voluntad que pertenecen o no, al Nuevo Grupo de Servidores del Mundo.

 

Este trabajo, llevado a cabo con éxito y en forma inteligente, posibilitará la introducción de una nueva relación entre la Jerarquía y el género humano. Este esfuerzo podría señalar (y esperamos que así sea) el principio de un nuevo tipo de trabajo mediador, llevado adelante por un grupo de servidores salvadores que se está entrenando para establecer ese grupo que, eventualmente, salvará al mundo bajo la Ley del Sacrificio. Sin embargo, este trabajo de mediación incluye el reconocimiento de la Ley del Impulso Magnético y el deseo de comprenderla y de colaborar con Quienes la manejan. Por su intermedio y por la correcta comprensión de la Ley, seria posible establecer la unión necesaria entre las almas liberadas (que son en sí mismas el símbolo del Alma de todas las formas) y las almas aprisionadas. Gran parte del éxito de este esfuerzo planeado depende del alcance intelectual de los miembros del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo en conexión con la técnica necesaria. Dependerá también de la voluntad que tengan para aceptar la idea de la oportunidad, y de su disposición para trabajar de acuerdo con las líneas indicadas. No tienen la garantía de la exactitud de lo expuesto respecto a la importancia de este período, ni poseen conocimiento personal de la situación tal como se la describe aquí. Algunos ni siquiera saben que existe una Jerarquía que vigila, pero son almas consagradas y altruistas y, como tales, pertenecen al Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. Si pueden aspirar, orar, meditar y servir, enfocándose al unísono con los demás servidores, la salvación de la humanidad se llevará a cabo con más rapidez que nunca, y muchos responderán a este llamado.

 

Para el discípulo individual la significación de la Ley del Impulso Magnético y las relaciones correspondientes en su propia vida deben ser también clasificadas:

 

1. El mundo de las almas en los niveles mentales superiores.

 

2.      El Maestro de su grupo.

 

3.      El ángel solar.

 

4.      El discípulo aspirante que se halla en los niveles mentales inferiores.

 

5.      La personalidad integrada, causa frecuente de dificultades.

 

6.      Los aspirantes y los asociados circundantes.

 

Será de utilidad que los estudiantes recuerden estas analogías, porque pueden liberarlos frecuentemente de las limitaciones de sus vidas y obtener una mayor y verdadera comprensión de los acontecimientos más importantes, cuando observan que sus insignificantes vidas son sólo el reflejo de factores mayores y más trascendentales.

 

Es conveniente recordar que en el plano de la existencia del alma no hay separación ni existe "mi alma y tu alma". Sólo en los tres inundo de la ilusión y de maya pensamos en términos de almas y cuerpos. Ésta es una verdad oculta muy repetida y conocida, pero la repetición constante de una verdad bien conocida, sirve a veces para hacer comprender su exactitud.

 

La segunda ilustración que quizás aclare más el significado y el propósito de esta ley, que será de profundo interés para los esotéricos, se halla conectada al símbolo que especifica esta ley en los registros sagrados y en los archivos de la Logia. Es el símbolo del triángulo y las dos esferas de fuego. Esto no sólo tiene un significado planetario y cósmico, sino también una relación muy definida con el desarrollo individual (en el cuerpo físico) de la vida espiritual del discípulo. Permítaseme explicarlo en forma más sencilla. Los estudiantes saben que en la cabeza existen dos centros: ajna y coronario -dos esferas de fuego que simbolizan la conciencia ígnea del alma y no la conciencia animal del cuerpo.

 

Estos dos centros (exteriorizados por dos glándulas, la pineal y el cuerpo pituitario) vibran, se vivifican y entran en intensa actividad por medio del servicio, la meditación y la correcta aspiración. Con el tiempo se establece una línea de contacto entre ambos, que aumenta su poder. Existe también otra línea de saliente poder ígneo que se dirige hacia la parte superior de la columna vertebral. A medida que la vida del alma se fortalece, aumenta la radiación de los centros y se establece la periferia de su esfera de influencia, creando un campo magnético dual. Hablando en forma esotérica, son "impelidos magnéticamente el uno hacia el otro" y hacia la energía acumulada que se encuentra en la columna vertebral y localizada en los cinco centros a lo largo de la misma. Oportunamente la interacción es can poderosa que un triángulo de fuerza aparece dentro del radio del campo magnético, y este triángulo de luz, de fuego viviente, une los tres "centros laya". Entonces el símbolo se completa y esto indica que el discípulo es controlado por la parte subjetiva de su naturaleza. Lo rige la Ley del Impulso Magnético (tal como lo demuestra la vinculación de los centros de la cabeza), y los dos aspectos de su naturaleza, el superior y el inferior, se unen y constituyen los dos polos que a él le conciernen. Así se produce la unión polar.

 

El tema de esta interacción magnética contiene material para pensar, e indica el método de servir en forma grupal e individual. A medida que los aspirantes individuales se olvidan de sí mismos al servir y llegan a ser indiferentes a las demandas y exigencias de la personalidad, aprenden a valorar el profundo y duradero espíritu de confianza, alegría y amor mutuos y también a trabajar unidos de todo corazón, para ayudar al mundo y ayudar a la Jerarquía.

 

3. La Ley del Servicio

 

Nombre                       Nombre

        Exotérico                     Esotérico                     Símbolo                       Energía de Rayo

3.         La Ley del                   La Ley del agua y        El hombre con  La energía que afluye

Servicio                       de los peces                 un cántaro de   del Sexto Rayo.

agua.                           Vida vivificadora.

 

Llegamos así a considerar la tercera Ley del Alma que rige toda la actividad del alma. Es la Ley del Servicio. Sin embargo, antes de entrar a dilucidar este tema, trataré de exponer tres cosas que merecen cuidadosa atención:

 

Primero, el resultado de todo contacto efectuado en la meditación y la medida de nuestra realización, estarán determinados por el consiguiente servicio prestado a la raza. Si hay correcta comprensión, habrá necesariamente correcta acción.

 

Se ha establecido anteriormente que las tres grandes ciencias que tendrán preponderancia en la Nueva Era y llevarán a la humanidad de lo irreal a lo real y de la aspiración a la realización, son:

 

1.       La ciencia de la Meditación, la futura ciencia de la mente.

 

2.       La ciencia del Antakarana, o la ciencia de erigir el puente, entre la mente superior y la inferior.

 

3.       La ciencia del Servicio, definida técnica de unificación. Consideraremos ahora los amplios delineamientos generales de esta ciencia, porque es el principal factor liberador en la vida del discípulo.

 

Segundo, esta Ley del Servicio no puede ser evadida. Eludirla trae el consiguiente castigo, si se hace conscientemente. La capacidad de servir marca una definida etapa de progreso en el Sendero y, hasta no llegar a esa etapa, no puede prestarse un servicio espontáneo, brindado con amor y guiado por la sabiduría. Hasta ese momento lo único que habrá serán buenas intenciones, diversidad de móviles y frecuente fanatismo. Esto lo dilucidaré más adelante.

 

Esta ley consiste en imponer sobre el ritmo planetario ciertas energías e impulsos que emanan de ese signo del zodíaco hacia el cual nos dirigimos firmemente. Por lo tanto, no hay escapatoria. El efecto de esta fuerza, en algunos países, regimenta a las masas en tal forma que el individuo sirve al grupo debido a una negación forzada de su yo personal. Sus propias ideas, bienestar personal e individualidad, están subordinados al todo y queda relativamente inutilizado en lo que respecta al desarrollo de su alma. Está obligado voluntariamente o no, a conformarse con las condiciones del grupo. Ésta es una de las manifestaciones inferiores del impacto de esta ley sobre la conciencia humana. En su expresión más elevada tenemos el servicio prestado en el planeta por la Jerarquía de Maestros a todos los reinos de la naturaleza. Hay una gran diferencia entre estas dos expresiones extremas, pero ambas son similarmente producidas por la respuesta (una prestada conscientemente y la otra dirigida inconscientemente) a la Ley del Servicio.

 

Tercero, esta Ley del Servicio la expresó plenamente, por primera vez, el Cristo hace dos mil años. Fue el precursor de la era acuariana y de allí el constante énfasis puesto sobre el hecho de que Él era el "agua de la vida", el "agua viviente" que los hombres necesitaban. Por eso el nombre esotérico de esta ley es el agua y los peces". La era pisciana preparó lenta, muy lentamente, el camino para la divina expresión del servicio, que será la gloria de los siglos venideros. Hoy el mundo está llegando firmemente a comprender que "ningún hombre vive para si mismos' que sólo cuando el amor, sobre el cual se ha escrito y hablado tanto, se exterioriza como servicio, el hombre puede estar a la altura de su capacidad innata.

 

El signo de la era acuariana representa a un hombre que lleva sobre sus hombros un cántaro de agua que rebalsa sobre todo y todos y, sin embargo, se mantiene lleno. El signo de la Ley del Servicio es muy similar al de la era acuariana, pero la diferencia reside en que el hombre está perfectamente equilibrado en forma de cruz, con los brazos extendidos y el cántaro de agua sobre la cabeza. Una real significación reside en esta diferencia. El cántaro de agua sobre los hombros significa la obligación de servir. No es fácil servir. Recientemente el hombre comienza a aprender a servir. El cántaro de agua sobre la cabeza del hombre, que ha permanecido en la cruz del sacrificio durante tanto tiempo, que tal posición ha llegado a ser para él perfectamente natural, indica que la cruz que lo ha sostenido también durante tanto tiempo, ha desaparecido. El hombre con el cántaro sobre la cabeza indica aplomo, ecuanimidad y equilibrio. La comprensión de la Ley del Impulso Magnético lo ha preparado para este equilibrio. Ésta es la ley de la Unión Polar y su símbolo el originador del signo zodiacal de la constelación de Libra -equilibrio y servicio. Éstas son dos expresiones de la Divinidad que, en la actualidad, representan para el hombre el siguiente gran objetivo.

 

El servicio generalmente se interpreta como algo muy deseable, pero raras veces se comprende cuán difícil es servir. Implica sacrificar tiempo, todo aquello que nos interesa y las propias ideas; requiere un trabajo excesivamente arduo, porque necesita un esfuerzo deliberado, sabiduría consciente y habilidad para trabajar sin apego. Estas cualidades no las logra fácilmente el aspirante común; sin embargo, la tendencia a servir es una actitud que posee hoy una vasta mayoría de personas en el mundo. Tal el éxito obtenido por el proceso evolutivo.

 

A menudo se considera que servir consiste en lograr que las personas adopten el punto de vista de aquel que sirve, porque para el seudo servidor es bueno, verdadero y útil y, lógicamente, creerá que será bueno, verdadero y útil para todos. Muchos creen que servir es darle algo al pobre, al afligido, al enfermo y al desgraciado, porque consideran que deben ayudarlos, sin comprender que esta ayuda se ofrece primordialmente porque se sienten incómodos ante las condiciones afligentes y, por lo tanto, deben esforzarse por mejorar tales condiciones a fin de sentirse nuevamente cómodos. Esta forma de prestar ayuda, alivia el propio malestar, aunque no logre liberar ni aliviar a los que sufren.

 

El servicio demuestra con frecuenta un temperamento preocupado o superactivo, o bien una disposición de autosatisfación que lleva a su poseedor a realizar ingentes esfuerzos para cambiar las condiciones y convertirlas en lo que él cree que deben ser, obligando así a las personas a estar de acuerdo con lo que el servidor cree que debe hacerse.

 

También el servicio puede surgir del deseo fanático de seguir los pasos del Cristo, el gran Hijo de Dios que "hizo el bien" y dio el ejemplo para que siguiéramos Sus pasos. Por lo tanto estas personas sirven por el sentido de obediencia y no por el sentimiento espontáneo de exteriorizarse hacia el necesitado. Allí no existe esa cualidad esencial de prestar servicio, y todo se reduce a tentativas. El servicio puede similarmente efectuarse por un profundo y arraigado deseo de alcanzar la perfección espiritual, considerada una de las facultades necesarias para el discipulado, y el que quiere llegar a ser un discípulo debe servir. Esta teoría es correcta, pero carece de la sustancia viviente del servicio. El ideal es correcto, verdadero y meritorio, pero el móvil que subyace en él es completamente erróneo. El servicio puede ser prestado porque está de moda y se ha convertido en una costumbre el estar ocupado haciéndolo de algún modo. La marea sube. Todo el mundo sirve activamente en sociedades de beneficencia, en empresas filantrópicas, en la Cruz Roja, en instituciones de elevación cultural y en la tarea de aliviar las malas condiciones del mundo. Servir está en boga. Servir da la sensación de poder, conquista amigos y es una forma de actividad grupal y, con frecuencia, beneficia mucho más al servidor (en el sentido mundano) que al servido.

 

Sin embargo, a pesar de los móviles erróneos y las falsas aspiraciones, se presta un constante y espontáneo servicio. La humanidad va hacia una correcta comprensión de lo que significa servir; cada vez responde más a esta nueva ley y está aprendiendo a reaccionar a la voluntad de esa gran Vida que se impone constantemente y anima a la constelación de Acuario, análogamente a como el Logos solar lo hace con nuestro sistema solar, y el Logos planetario con nuestro planeta Tierra.

 

En la actualidad el servicio es la principal idea que debe ser captada, porque (al captarla) nos abrimos ampliamente a las entrantes nuevas influencias. La Ley del Servicio es la expresión de la energía de una gran Vida que, en colaboración con "Aquel en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser", está sometiendo a la familia humana a ciertas influencias y corrientes de energía que producirán oportunamente tres cosas:

 

1.      Despertarán el centro coronario de todos los aspirantes y discípulos.

 

2.      Capacitarán a la humanidad, emocionalmente polarizada, a enfocarse en la mente en forma inteligente.

 

3.      Transferirán la energía del plexo solar al corazón.

 

Este desarrollo que podríamos denominar "la conciencia del corazón" o el desarrollo del verdadero sentimiento, es el primer paso hacia la percepción grupal. Esta percepción e identificación con el aspecto sensorio de todos los grupos, es la cualidad que conduce a prestar servicio, el cual debe prestarse como lo hacen los Maestros, y e Cristo nos lo demostró en Galilea.

 

a. CIERTAS PREGUNTAS RESPECTO AL SERVICIO

 

El servicio que hoy se presta es lo que es, porque constituye la respuesta de los hombres a estas nuevas influencias acuarianas que se registran actualmente en el cuerpo astral, a través del plexo solar. Esto explica por qué gran parte del servicio prestado ahora en el mundo, es de naturaleza emocional y responsable del odio engendrado por quienes reaccionan sensiblemente al sufrimiento y, debido a su identificación emocional con el sufrimiento, culpan a una persona o grupo de las penosas condiciones enfrentadas. También es responsable de la insuficiencia de gran parte de lo que se realiza ahora para aliviar las condiciones insuficientes desde el elevado punto de vista del alma.

 

Sin embargo, cuando el servicio constituye la respuesta mental a la necesidad humana, todo el problema se aparta del velo de la ilusión y del valle del espejismo mundiales. Entonces el impulso de servir se registra en el centro cardiaco y no en el plexo solar, y cuando esto se generalice tendremos una demostración más feliz y exitosa del servicio.

 

En este tratado procuro expresarme en forma muy práctica, pues la nueva ciencia del servicio debe tener una base sólida y una comprensión sensata. Quizás la forma más simple para poder tratar un tema tan nuevo y, sin embargo, tan trillado, es formulando ciertas preguntas y contestando tan completa y concisamente como sea posible.

 

1.      ¿Cómo se define la palabra "servicio"?

 

2.      ¿ Cuál es el campo de esta ciencia, y por qué la denominamos ciencia?

 

3.      ¿ Cuáles son las características del verdadero servidor?

 

4.      ¿ Qué efecto tiene el servicio sobre:

 

a.       la mente?

 

b.      las emociones?

 

c.       el cuerpo esotérico?

 

5.      ¿ Comprueba esta ciencia que los siete tipos de rayo emplean métodos distintos para servir?

 

Estas preguntas me permitirán hacer tres cosas:

 

1.      Demostrar en mis respuestas que el servicio no es un sentimiento ni un ideal, sino un efecto y, al mismo tiempo, un procedimiento científico.

 

2.      Señalar la necesidad actual de comprender correctamente la técnica que, cuando sea aplicada por el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, conducirá a la humanidad al mundo del verdadero significado y de los valores reales. Trataré de demostrar cómo trabajará el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo.

 

3.      Dar una idea de la forma en que ciertos grupos de Maestros de Sabiduría prestan hoy servicio en nuestro planeta.

 

Responderé a estas preguntas una por una

 

¿Cómo se define la palabra "Servicio"?

 

Definir esta palabra no es fácil. Se ha intentado infinidad de veces definirla de acuerdo al conocimiento que posee la personalidad. En forma breve, el servicio puede definirse como el efecto espontáneo del contacto con el alma, el cual es tan definido y estable que la vida del alma puede afluir al mecanismo que el alma debe obligatoriamente emplear en el plano físico. Así puede expresarse la naturaleza de esa alma en el mundo de los asuntos humanos. El servicio no es una cualidad ni una acción, tampoco una actividad que la gente debe realizarla esforzadamente, ni un método para salvar al mundo. Debe captarse con claridad esta diferencia, de lo contrario será errónea la actitud que adoptemos respecto a esta trascendental demostración del éxito que ha obtenido la humanidad en el proceso evolutivo. Servir es una manifestación de la vida. Es un anhelo del alma y es tanto un impulso evolutivo del alma como el instinto de autopreservación, o la reproducción de la especie es la demostración del alma animal. Éste es un enunciado de gran importancia. Es un instinto del alma, si podemos emplear una expresión tan inadecuada y, por lo tanto, innato y peculiar al desarrollo del alma. Constituye la característica sobresaliente del alma, así como el deseo es la característica sobresaliente de la naturaleza inferior. Es un deseo grupal, así como en la naturaleza inferior existe el deseo personal. Es el impulso hacia el bien grupal. Por lo tanto, no puede ser enseñado ni impuesto sobre persona alguna como evidencia deseable de la aspiración, que actúa desde afuera y está basada en la teoría del servicio. Es sencillamente el primer efecto verdadero que se evidencia en el plano físico, de que el alma comienza a expresarse externamente.

 

Ni la teoría ni la aspiración harán ni podrán hacer de un hombre un verdadero servidor. ¿ Por qué se demuestra tanta actividad para prestar servicio en el mundo?

 

Sencillamente porque la vida, las palabras y los hechos del primer gran Servidor del Mundo, Aquel que vino a demostrar con toda claridad lo que es esencialmente el servicio, han producido lógicamente efectos, y los hombres intentan hoy ansiosamente imitar Su ejemplo, sin comprender que por la imitación no obtendrán resultados verdaderos, sino que sólo llegarán a ver las posibilidades existentes.

 

Estas leyes del alma (y la Ley del Servicio no es una excepción), se manifiestan inevitablemente de dos maneras. Primero, tienen efectos sobre el individuo. Esto sucede cuando se ha hecho en forma definida contacto con el alma y su mecanismo comienza a responder. Se evidencia ya entre los estudiantes esotéricos diseminados en el mundo, pues han llegado al punto en que el verdadero servidor puede salir de sus filas y demostrar que ha establecido contacto con el alma. Segundo, las leyes del alma comienzan a producir un efecto grupal en la humanidad y a influir en la raza de los hombres en su totalidad. Este efecto tiene un parecido con el reflejo de la conciencia superior en la naturaleza inferior, por eso, en la actualidad, se busca con tanto ahínco dónde poder servir y se realizan tantos esfuerzos filantrópicos. Sin embargo, todo ello está profundamente coloreado por la personalidad y, con frecuencia, produce mucho daño, porque la gente procura imponer sus ideas sobre cómo servir y también sus técnicas personales a otros aspirantes. Quizás sean sensibles a la impresión, pero interpretan erróneamente la verdad y son influidos por los objetivos de la personalidad. Deben aprender a poner el énfasis sobre el contacto con el alma y familiarizarse con la vida egoica y no sobre el aspecto forma del servicio. Quisiera pedirles a quienes responden a estas ideas y son sensibles a la impresión del alma (que interpretan a menudo erróneamente la verdad y son influidos por los objetivos de la personalidad) que pongan el énfasis sobre el contacto con el alma y no en el aspecto físico del servicio. La actividad del aspecto físico realiza la ambición personal, y los envuelve en el espejismo del servicio. Al poner cuidadosa atención en lo esencial del servicio -el contacto con el alma-, éste será expresado en forma espontánea, en líneas correctas y dará muchos frutos. El servicio altruista y la profunda afluencia de la vida espiritual demostrada últimamente en el trabajo mundial, es un esperanzado indicio.

 

¿ Cuál es el campo de esta ciencia y por qué la denominamos ciencia?

 

El próximo punto que se considerará es el campo donde se presta el servicio y su naturaleza como ciencia. El campo de servicio se manifiesta ante todo como la vida del espíritu, que actúa dentro de la órbita de la propia naturaleza del hombre. Lo primero que debe hacer el alma cuando ha establecido contacto y el hombre lo reconoce en su conciencia cerebral, debido a la impresión activa de la mente, es lograr que él sea consciente de que constituye un principio viviente de la divinidad, y luego prepare su triple naturaleza inferior para someterla automáticamente a la Ley del Sacrificio. Entonces no obstaculizará la vida que debe fluir y fluirá a través de aquélla. Ésta es la primera y más difícil tarea que desempeñan actualmente los aspirantes del mundo. ¿ No significa esto, acaso, el grado de evolución alcanzado por la mayoría? Cuando el ritmo de esta ley se ha impuesto, el impulso natural del hombre encarnado es llegar a ser una expresión del alma, y cuando este ritmo puede establecerse como diaria expresión natural, el hombre empieza a "permanecer en el ser espiritual" y la vida que fluye a través de él, suave y naturalmente, ejercerá un efecto sobre su medio ambiente y sus asociados. Entonces este efecto puede denominarse vida de servicio

 

Se ha puesto demasiado énfasis sobre el proceso por el cual la naturaleza inferior debe ser subyugada a la Ley del Servicio superior, y se ha desarrollado la idea del sacrificio, en sus peores implicaciones. Esta idea hace resaltar el necesario e inevitable choque que existe entre la naturaleza inferior que actúa bajo sus propias leyes, y los aspectos superiores que actúan bajo las leyes espirituales. La palabra sacrificio es muy apropiada cuando adquiere grandes proporciones el sacrificio de lo inferior a lo superior. Hay sacrificio, hay sufrimiento y hay un doloroso proceso de desapego, y también hay el prolongado esfuerzo de permitir que la vida fluya, mientras que la personalidad constantemente interpone una barrera y una obstrucción tras otra. Esta etapa y esta actitud pueden ser observadas con simpatía y comprensión, pues muchas personas poseen tanta teoría respecto al servicio y su expresión, que no prestan servicio alguno ni captan comprensivamente el período de dolor que precede siempre a un mas amplio servicio. Las teorías obstruyen el camino hacia la veraz expresión y cierran la puerta a la verdadera comprensión. El elemento mente es demasiado activo.

 

Cuando el yo personal inferior se subordina a los ritmos superiores y obedece a la nueva Ley del Servicio, entonces la vida del alma comienza a fluir a través del hombre y llega a los demás; el efecto que produce en su familia y en su grupo inmediato se demuestra en real comprensión y en prestar verdadera ayuda. A medida que se aplique esa corriente de vida afluirá con más fuerza y se extenderá desde el pequeño grupo familiar circundante hasta quienes se hallan en las inmediaciones. Entonces se hace posible una amplia serie de contactos hasta que, oportunamente (si han vivido varias vidas influidos por la Ley del Servicio), el efecto de la vida afluyente puede llegar a ser nacional y mundial. Pero esto no debe ser planeado y tampoco se luchará para imponerlo como un fin en sí mismo. Será una expresión natural de la vida del alma, adquiriendo forma y orientación de acuerdo al rayo a que pertenece el hombre y a la expresión de su vida pasada, y estará coloreada y ordenada por las condiciones ambientales -de tiempo, período, raza, edad. Será una corriente viviente y una dación espontánea, y la vida, el poder y el amor demostrados, provenientes de los niveles del alma, tendrán una fuerza poderosa y atractiva sobre las unidades del grupo con las cuales el discípulo puede entrar en contacto en los tres mundos de expresión del alma. No existen otros mundos, actualmente, donde el alma pueda expresarse a sí misma. Nada puede impedir o detener el poder de esta vida de servicio natural y amoroso, excepto en esos casos en que se entromete la personalidad. El servicio, tal como lo entienden los Instructores del aspecto interno de la vida, es tergiversado y alterado y luego se convierte en intromisión; se trasforma en ambición; se realiza el esfuerzo a fin de que otros sirvan en la forma que nosotros creemos que debe servirse, y se trueca en amor al poder, que obstaculiza el verdadero servicio en vez de convertirlo en amor a nuestros semejantes. Existe una etapa peligrosa en toda vida cuando se capta la teoría del servicio y se reconoce la ley superior; entonces la cualidad imitadora de la personalidad, su naturaleza simiesca y el anhelo que proporciona la aspiración de grado superior, pueden fácilmente confundir la teoría con la realidad, y las acciones externas de la vida de servicio con la natural y espontánea afluencia de la vida del alma a través de su mecanismo de expresión.

 

Es necesario poseer una constante y creciente sutileza para poder discernir, y a todos los estudiantes consagrados se los exhorta hoy a hacer un balance de sí mismos. Enfrentan un nuevo ciclo de servicio y deben beneficiarse de un nuevo día de oportunidad. Existe la gran necesidad de permanecer en el ser espiritual; donde existe este equilibrio permanente, no habrá necesidad de que otros los inciten a servir. Dejen que las "Fuerzas de la Luz" afluyan, y las filas de los servidores del mundo aumentarán rápidamente. Permitan que el "Espíritu de Paz" utilice la naturaleza inferior como instrumento y reinará paz y armonía en el campo del servicio personal. Permitan que el "Espíritu de Buena Voluntad" domine nuestras mentes y no habrá lugar para la crítica ni se difundirán las discusiones destructivas. Por esta razón, y con el objeto de desarrollar un grupo de servidores que puedan trabajar con fines verdaderos y espirituales, debe acentuarse ampliamente la necesidad de ser Inofensivos. La inofensividad prepara el camino para que afluya la vida; elimina las obstrucciones que impiden la libre afluencia del amor, y es la llave que libera la naturaleza inferior de las garras de la ilusión mundial y del poder de la existencia fenoménica.

 

Hemos expresado la creencia de que una de las principales ciencias de la era venidera se erigirá alrededor de la prestación de un servicio activo. Hemos empleado la palabra "ciencia", pues el servicio, como cualidad espiritual, será rápidamente reconocido como expresión fenoménica de una realidad interna, y cuando se comprenda correctamente lo que significa servir, se revelarán muchas cosas sobre la naturaleza del alma. Servir es un método que produce resultados fenoménicos externos y tangibles en el

plano físico; llamo la atención sobre esto porque evidencia su cualidad creadora. Por virtud de esta cualidad creadora, el servicio eventualmente se considerará una ciencia mundial. Es un anhelo, un impulso y una importante energía creadora. Esta cualidad creadora ha sido ya vagamente reconocida en el mundo de los asuntos humanos con diversos nombres, tal como la ciencia del entrenamiento vocacional. Ya se reconoce el impulso proveniente de la correcta comprensión y el estudio de las relaciones sociales. Se están realizando muchas investigaciones sobre estas mismas líneas en conexión con la criminología y el correcto manejo de la juventud de las naciones, o de grupos nacionales.

 

El servicio es, por excelencia, la técnica de las correctas relaciones grupales, sea la correcta orientación de un niño antisocial en una familia, la inteligente asimilación del agitador de un grupo, el manejo de los grupos antisociales de nuestras grandes ciudades, la técnica correcta a emplear en la conducción de los niños en nuestros centros educativos, o la relación existente entre las religiones, entre los partidos políticos o entre las naciones. Todo esto forma parte de la nueva y creciente Ciencia del Servicio. La imposición de esta ley del alma traerá oportunamente la luz a un mundo perturbado y liberará las energías humanas hacia la correcta dirección. Sólo es posible dar breves indicaciones sobre esto. El tema es demasiado vasto pues incluye el despertar de la conciencia espiritual, con sus correspondientes responsabilidades, y el amalgamamiento del individuo en un grupo espiritualmente despierto; implica también la imposición de un ritmo nuevo y más elevado en los asuntos mundiales. Constituye en consecuencia un esfuerzo científico definido y merece la atención de las mejores mentalidades. Con el tiempo demandará también el esfuerzo consagrado de los discípulos mundiales.

 

¿Cuáles son las características del verdadero servidor?

 

Estas características pueden describirse fácil y brevemente. No son exactamente lo que se nos ha hecho creer. No me refiero aquí a las cualidades requeridas para hollar el Sendero del Discipulado o el Sendero de Probación. Son bien conocidas y constituyen verdades trilladas de la vida espiritual y el campo de batalla o el "kurukshetra", para la mayoría de los aspirantes. Aquí nos ocuparemos de esas cualidades que surgirán cuando el hombre actúe impelido por la Ley del Servicio, y aparecerán cuando se convierta en un verdadero canal para la vida del alma. Tres serán sus principales características:

 

1.      Como es de esperar, se caracterizará por su inofensividad, y la abstención de actos y palabras que puedan ser mal interpretadas. No dañará al grupo mediante palabras o sugerencias, indirectas e insinuaciones que expresan verbalmente disconformidad. Observen que no digo "que dañará al individuo". Es innecesario recordar a quien trabaja de acuerdo a la Ley del Servicio, que no debe perjudicar a individuo alguno, pero cuando actúa bajo un excesivo estímulo espiritual e intensa aspiración, se ha de recordar a menudo que debe demostrar inofensividad grupal.

 

2.      La segunda característica consistirá en dejar a los demás servir como mejor les parezca, pues sabe que la vida que fluye a través del servidor individual debe tener salida y hallar sus propios canales; dirigir esas corrientes sería peligroso y podría impedir la realización del servicio designado. El servidor orientará su esfuerzo en dos direcciones:

 

a.       En ayudar a los demás a "permanecer en el ser espiritual", así como él lo está aprendiendo.

 

b.      En ayudar al individuo para que preste servicio en el campo elegido y como desea hacerlo y no como cree que debería efectuarlo quien lo ayuda y observa.

 

Aquí se debe aclarar un punto. La tarea de quienes actúan de acuerdo a la Ley del Servicio no la llevan a cabo primordialmente con ese grupo que trabaja hoy en el mundo bajo el efecto de la respuesta general a la que ya me he referido. Tales efectos pueden ser fácilmente clasificados como actividades que, en conjunto, constituyen las instituciones filantrópicas, los experimentos educativos o los movimientos sociales en la vida de la comunidad. Los que responden a esto son legión, y la voluntad para servir de esta manera específica no requiere estimulo alguno, lo cual se evidenció definidamente en la admirable respuesta a las diversas y recientes campañas de beneficencia. El nuevo tipo de servidor deberá trabajar con quienes están estableciendo contacto con el alma y, por lo tanto, pueden trabajar regidos por la entrante nueva Ley acuariana, centralizados en la capacidad de permanecer no sólo en el ser espiritual, sino unidos a los demás trabajando subjetiva, telepática y sintéticamente. Esta diferencia merece cuidadosa atención, pues fácilmente hará un esfuerzo inútil si se introduce en campos que ya están bien organizados, desde el punto de vista de lo logrado por los entes en ese campo.

 

3.      La tercera característica del nuevo servidor es alegría, la cual reemplaza a la crítica (creadora de disidencias), y el silencio elocuente.

 

Sería conveniente reflexionar sobre estas últimas palabras, pues su verdadero significado no puede describirse con palabras, sino únicamente por medio de una vida dedicada a los nuevos ritmos y al servicio de la totalidad. Entonces esa "alegría elocuente" y ese "elocuente regocijo" pueden hacer sentir su verdadero significado.

 

¿ Qué efecto produce el servicio sobre la mente, las emociones y el cuerpo etérico?

 

Cabe recordar que, mediante sus efectos, el científico del futuro comenzará a deducir la existencia efectiva de una causa y de una realidad internas, o de un yo o alma. Vimos que servir no es simplemente la actividad desarrollada por una persona o grupo cuando realiza algo con buena intención para otra persona o grupo. Servir es el resultado definido de un grandioso acontecimiento interno, y cuando tiene lugar ese resultado habrá producido un sinnúmero de causas creadoras secundarias, que son principalmente un cambio en la conciencia inferior, una tendencia a apartarse de las cosas del yo personal y dirigirse a los asuntos esenciales del grupo, una real reorientación que expresa el poder de cambiar las condiciones (por medio de la actividad creadora), demostrando algo dinámicamente nuevo. Cuando tal acontecimiento interno se convierta en una condición interna estabilizada y equilibrada, los cambios citados se efectuarán con más regularidad y serán menos esporádicos, observándose en los tres cuerpos los efectos de las nuevas fuerzas que afluyen a la personalidad, y se utilizarán después en forma creadora. Así el verdadero servidor toma posesión de sus instrumentos para servir, y desde ese momento el trabajo creador, de acuerdo al Plan, puede seguir adelante en los tres planos. Así Dios, en Su sabiduría, decidió limitarse a Sí Mismo y así prosigue el trabajo de la evolución, únicamente por intermedio de Sus constructores elegidos y dirigidos -en este planeta- por esos hombres cuyas vidas están siendo trasformadas por medio del contacto con el alma y el servicio creador. Ellos constituyen la Jerarquía planetaria.

 

Cuando se ha efectuado el alineamiento, cuando se ha obtenido con más regularidad la unificación y cuando el antakarana (puente que conecta lo superior con lo inferior) está definidamente en proceso de construirse, la verdadera naturaleza del servicio, tal como la practica cualquier individuo, comienza a evidenciarse. El primer efecto de la afluyente fuerza del alma, factor principal que conduce a prestar servicio, es integrar la personalidad y unir los tres aspectos inferiores del hombre en una sola unidad de servicio. Esta etapa es elemental y difícil, respecto al estudiante que está en el Aula de la Sabiduría. El hombre llega a ser consciente de su poder y capacidad después de comprometerse a prestar servicio, lo hace impetuosamente; crea un canal tras otro a fin de expresar la fuerza que lo impele, y derriba y destruye tan rápidamente como crea. Momentáneamente se convierte en un serio problema para los otros servidores con los cuales está asociado, pues sólo percibe su propia visión; entonces el ambiente de crítica que lo circunda y el fuerte empuje de la fuerza impulsora contenida dentro de él, constituyen el obstáculo con que tropiezan los "pequeños", lo cual obliga a los discípulos más antiguos y experimentados a hacer constantemente reparaciones, en vez de hacerlas él, quien es momentáneamente víctima de su propio anhelo de servir y de la fuerza que fluye a través de él. En algunos casos, en esa etapa, se aventará la llama de la ambición latente. En último análisis, esta ambición es sólo el anhelo de la personalidad por mejorar, constituyendo en su debido lugar y tiempo un haber divino que debe ser extirpado cuando la personalidad se convierte en instrumento del alma. En otros casos, la visión del servidor será más amplia y amorosa y, se despreocupará de sus propias realizaciones, trabajará al unísono y silenciosamente con los grupos de verdaderos servidores y sumergirá sus tendencias personales, sus ideas y ambiciones en el bien del todo, y el yo se perderá de vista. Quizás la sugerencia más valiosa que puede hacerse al hombre o a la mujer que tratan de actuar como verdaderos servidores, es pedirles que pronuncien diariamente, poniendo detrás de las palabras el corazón y la mente, la dedicación del Catecismo Esotérico que se halla al final del libro Iniciación Humana y Solar. Quisiera recordar a dichos servidores que si se rebelan o desalientan por las ideas contenidas en las palabras, quizás indique cuán necesario es que este objetivo de la vida se plasme en sus conciencias. La promesa es:

 

"Desempeño mi parte con firme decisión y decidida aspiración; miro arriba, ayudo abajo; no sueño ni descanso; trabajo; sirvo; ruego; Yo soy la Cruz; Yo soy el Camino; olvido mi trabajo realizado; me elevo sobre mi yo vencido; mato el deseo; me esfuerzo, olvidando toda recompensa; renuncio a la paz; rechazo el descanso y, en la tensión del dolor, me pierdo a mi mismo, para encontrarme a Mí mismo, y así penetrar en la paz. Solemnemente me comprometo a realizar todo esto, invocando a mi Yo Superior."

 

A medida que el trabajo de aprender a servir prosigue y el contacto interno se afirma, le seguirá la profundización de la vida de meditación, y la luz del alma iluminará con mayor frecuencia a la mente. Así se ha revelado el Plan. Esto no significa que se arrojará luz sobre los planes del servidor, en lo que concierne a su propia vida o al campo elegido para servir, lo cual debe ser bien comprendido. Si así ocurriera indicaría la capacidad mental del servidor para buscar medios que justifiquen su propia ambición. Ello se debe a que su mente reconoce el Plan de Dios que corresponde al mundo en ese momento particular en que vive el servidor, y la parte que él puede desempeñar para desarrollar los objetivos de quienes son responsables de llevar a cabo ese Plan. Entonces, voluntariamente, se convierte en una ínfima parte de ese gran Todo, actitud que no varía aunque el discípulo llegue a ser un Maestro de Sabiduría. Se pone en contacto con un concepto mucho más vasto del Plan, y su humildad y sentido de proporción permanecen inmutables.

 

Una personalidad integrada e inteligente es la adecuada para ejecutar la parte que le corresponde al servidor en el trabajo activo mundial, siempre y cuando su visión no sea empañada por la ambición personal ni su actividad degenere en acciones precipitadas y en un despliegue de febril actividad. Le corresponde al alma trasmitir las ideas que revelarán a la mente equilibrada y pacífica el próximo paso que debe dar en la tarea de la evolución mundial. Tal es el Plan para la humanidad.

 

A medida que la fuerza afluye a través de la personalidad y otorga al servidor la visión requerida y el sentido de poder necesario que le permitirá colaborar, se va abriendo camino hacia el cuerpo emocional o astral. Aquí también el efecto será dual, debido a la condición del cuerpo astral del servidor y su orientación interna. Puede magnificar el espejismo y ahondar la ilusión, llevando al servidor a sufrir los efectos síquicos ilusorios que allí existen. Cuando esto sucede, vuelve al plano físico ilusionado por la idea, por ejemplo, de los asombrosos contactos personales que ha hecho, aunque sólo sea el contacto con una forma mental grupal de los Grandes Seres. Estará bajo la ilusión de que ha sido elegido como agente transmisor o portavoz de la Jerarquía, cuando lo que sucede en realidad es que ha sido engañado por las innumerables voces, porque la Voz del Silencio ha sido apagada por el clamoreo del plano astral; entonces lo engañará la idea de que no existe otro camino más que el suyo. Estos engaños e ilusiones son comunes entre los instructores y trabajadores de todas partes, porque son innumerables las personas que establecen definidamente contacto con sus almas y, luego, se sienten impelidas a servir; sin embargo, no se han liberado todavía de la ambición y su orientación está aún dirigida básicamente a expresar la personalidad y no a fusionarse con el Grupo de Servidores del Mundo. Pero sí ellos pueden eludir el espejismo y discernir entre lo Real y lo irreal, entonces la corriente de fuerza que afluye inundará sus vidas con un efectivo amor altruista y se dedicarán al Plan, a aquellos a quienes el Plan sirve y a Aquellos que sirven al Plan. Observen la secuencia de estas actitudes y ríjanse de acuerdo a ellas. Entonces ya no habrá lugar para la imposición o el interés propios, ni para la ambición egoísta. Todo lo que se tendrá en cuenta es la necesidad y la apremiante urgencia de dar el paso inmediato a fin de enfrentar esa necesidad que se manifiesta ante los ojos del servidor.

 

Cuando el corazón y la mente actúan unidos (ya por la unión egoísta para aparentar una personalidad activa, o por la consa­gración altruista y la búsqueda de la guía del alma) la fuerza que afluye a través del servidor energetizará al cuerpo etérico para que entre en actividad. Entonces el cuerpo físico responderá automáticamente. En consecuencia, es muy necesario que el servidor haga una pausa en el plano astral y espere allí, en silencio santi­ficado y controlado, antes de permitir que la fuerza afluya a los centros del cuerpo etérico. Este periodo de silencio constituye uno de los misterios del desarrollo espiritual. Una vez que la fuerza o la energía del alma -preservada en su pureza, o mancillada y desviada cuando está en camino de manifestarse físicamente- ha llegado al cuerpo etérico, nada más puede hacer el discípulo común. Cuando alcanza ese punto, el resultado es inevitable y efectivo. El pensamiento interno y la vida de deseo determinan la actividad que se expresará físicamente. Cuando la fuerza aflu­ye en toda su pureza, pone en actividad los centros situados arri­ba del diafragma; cuando la fuerza afluye mancillada por las tendencias de la personalidad, utiliza principalmente el plexo so­lar y, entonces, provoca la manifestación de todas las ilusiones astrales, los grandes engaños y el espejismo producido por los fenómenos egotistas, empleando la palabra egotista en su acep­ción mundana y sicológica. Esto puede fácilmente observarse hoy en los líderes de los distintos grupos.

 

 

b. MÉTODOS CARACTERÍSTICOS QUE EMPLEAN LOS RAYOS PARA SERVIR

 

¿ Comprueba esta ciencia que los siete tipos de rayo emplean característicos métodos para servir?

 

A medida que transcurre el tiempo esto será definidamente comprobado y cada trabajador y servidor de rayo prestará ser­vicio de acuerdo a sus líneas peculiares y específicas, las cuales le indicarán las líneas de menor resistencia y, en consecuencia, las más eficaces. Dichos métodos y técnicas constituirán la estructura interna de la futura ciencia del Servicio, y serán descubiertos cuando se acepte la hipótesis de los rayos y se analicen los mé­todos empleados por esos tipos y grupos aislados de rayo. Todas estas diversas maneras de servir se llevan a cabo de acuerdo al Plan y constituyen en conjunto un todo sintético. El rayo o rayos en manifestación, en cualquier momento dado, determinará la tendencia general del servicio mundial, y esos servidores cuyo rayo egoico está en encarnación y que se esfuerzan por dedicarse a una actividad correcta, hallarán que su trabajo se facilitará si comprenden que la tendencia de los asuntos mundiales está de acuerdo con ellos y que siguen la línea de menor resistencia de ese período. Trabajarán con mayor facilidad que los discípulos y aspirantes cuyo rayo egoico no está en manifestación. Tal reco­nocimiento conducirá a un estudio concienzudo de las épocas y es­taciones, a fin de no desperdiciar los esfuerzos y aprovechar real­mente las cualidades y aptitudes de los servidores disponibles.

 

Todo estará de acuerdo al Plan. La consideración de los ra­yos en o fuera de manifestación y el reconocimiento de los dis­cípulos y servidores que están disponibles en el plano físico, en cualquier momento determinado, es parte del trabajo que deben realizar los Maestros de la Jerarquía.

 

La aparición del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo in­dica que hay suficientes tipos de rayo egoico en manifestación física y que innumerables personalidades responden al contacto con el alma, de manera que puede formarse un grupo que será definidamente impresionado como grupo. Esto ha sido posible por primera vez. Antes del siglo actual sólo podían ser impresio­nados los individuos de distintas partes del mundo y en épocas y períodos muy distantes. Hoy un grupo puede responder y su nú­mero es comparativamente tan grande que podría formarse en el planeta un grupo de personas de tan radiante actividad que sus auras podrían encontrarse y establecer contacto entre sí. Así un sólo grupo (subjetivo y objetivo) puede actuar.

 

Existen hoy muchos centros de luz diseminados por el mun­do y tantos discípulos y aspirantes, que los pequeños haces o hilos de luz (hablando simbólicamente) que irradia cada uno de ellos, se encuentran y entrelazan formando una red de luz en el mundo, lo cual constituye el aura magnética del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. Cada individuo en el grupo es sensible al Plan, ya por el conocimiento personal obtenido en el contacto con su alma, o porque intuye lo que el grupo -que lo atrae- acepta como su tarea inmediata y es para él la verdadera y correcta, pudiendo colaborar y dar de silo más elevado y mejor. Cada in­dividuo de ese grupo trabajará en su propio y particular ámbito, de acuerdo a su rayo y tipo de rayo. También estará coloreado por su raza y nación, pero el trabajo es más eficaz cuando las unidades del grupo satisfacen las necesidades de su propio am­biente, en la forma que para ellos es la más simple y mejor, pues pertenecen por hábito o entrenamiento a ese ambiente particular. Esto no debe olvidarse.

 

Cada uno de los siete tipos de rayo actuará de la manera si­guiente. Los describiré brevemente, porque de otro modo limitaría la expresión de quienes no tienen el conocimiento necesario para discriminar sobre sus características, lo cual podría, indebidamen­te, calificar y colorar la experiencia de esos servidores que reco­nocen, como algunos ya lo hacen, a su rayo. Podrían, con toda buena intención, forzar a que predominen las cualidades de rayo de sus almas antes que el rayo de la personalidad sea adecuadamente conocido y controlado. Otros servidores confunden fre­cuentemente los dos rayos y creen que el rayo de su alma es de un tipo particular, en cambio no es más que el rayo de la perso­nalidad al cual obedecen predominantemente y los rige preemi­nentemente. ¿ No demuestra esto, acaso, el cuidado con que de­ben proceder los Instructores de estas verdades y los custodios de la revelación futura? Deben proteger a los aspirantes contra el conocimiento prematuro que podrían captar mediante la teo­ría, pero que no están aún preparados para aplicarla en forma práctica.

 

Primer Rayo. Los servidores que pertenecen a este rayo, si son discípulos entrenados, podría decirse que trabajan imponien­do la Voluntad de Dios sobre las mentes de los hombres. Lo hacen mediante el poderoso impacto de las ideas sobre las mentes de los hombres y acentuando los principios regentes que la humanidad debe asimilar. Cuando el aspirante capta estas ideas, obtiene dos resultados. Primero, inicia un período de destrucción y desinte­gración de lo antiguo y caduco que, luego, es seguido por el brillo luminoso y claro de las nuevas ideas y la consiguiente captación por las mentes de la humanidad inteligente. Estas ideas encierran grandes principios y constituyen las ideas de la nueva era. Por lo tanto, dichos servidores actúan como ángeles destructores envia­dos por Dios, destruyendo las antiguas formas, no obstante existir detrás de ello el impulso del amor.

 

Sin embargo, el aspirante común que pertenece al primer rayo, no actúa tan inteligentemente. Capta la idea que la raza necesita, tratando de imponerla como si fuera propia, algo que ha visto y captado y que impacientemente quiere imponer, según cree, para bien de sus semejantes. En forma inevitable destruye con la misma rapidez que construye y, finalmente, se destruye a sí mismo. Muchos valiosos aspirantes y discípulos que se entrenan para servir hoy, actúan en forma tan lamentable.

 

Algunos de los Maestros de Sabiduría y Sus grupos de dis­cípulos están, en la actualidad, activamente empeñados en el esfuerzo de imponer ciertas ideas fundamentales y necesarias a la raza humana, y gran parte de Su trabajo es preparado por un grupo de Discípulos Destructores y también por un grupo de Dis­cípulos Enunciadores, debido a que ambos tipos de trabajadores realizan su tarea como una unidad. La idea que ha de predominar en el futuro es enunciada por escrito o verbalmente, por un solo grupo. El grupo de Destructores la toma y comienza a destruir los viejos conceptos de la verdad para dar lugar y abrir el camino a la nueva idea emergente.

 

Segundo Rayo. Los servidores de este rayo piensan, meditan sobre las ideas nuevas asociadas con el Plan y las asimilan, y por el poder de su atractivo amor, reúnen a quienes se hallan en esa etapa de evolución que les permite responder a la medida y ritmo de dicho Plan. Por lo tanto, seleccionarán y entrenarán a quienes puedan introducir más profundamente la idea en la masa humana. No debemos olvidar que el trabajo de la Jerarquía en la actualidad y la tarea del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo se asocian primordialmente con las ideas. Los discípulos y servi­dores que pertenecen al segundo Rayo “construyen activamente las moradas para esas entidades dinámicas cuya función siempre ha sido cargar dinámicamente los pensamientos de los hombres a fin de inaugurar esa mejor y nueva era que permitirá nutrir las almas de los hombres”. Así lo explica El Antiguo Comentario, aunque he modernizado su antigua terminología. Por medio de la comprensión magnética, atractiva y simpática, y la inteligente y lenta aplicación de la acción, basada en el amor, actúan los servidores de este rayo. Hoy su poder está llegando a predominar.

 

Tercer Rayo. Los servidores de este rayo tienen en la actua­lidad la función especial de estimular el intelecto de la humanidad, agudizándolo e inspirándolo. Actúan en la manipulación de ideas, a fin de que sean hoy captadas con más facilidad por la masa de hombres y mujeres inteligentes del mundo, cuya intuición aún no ha despertado. Se debe observar que los verdaderos servidores trabajan mayormente con las nuevas ideas y no se ocupan de organizar y censurar, pues ambos van unidos. El aspirante de tercer rayo toma las ideas a medida que surgen de la elevada conciencia de Aquellos para quienes trabaja el primer rayo; el trabajador de segundo rayo las presenta en sentido esotérico en forma elocuente, adaptándolas a la necesidad inmediata, y la fuerza del intelecto de los tipos de tercer rayo las plasma en pala­bras. En esto hay una sugerencia para muchas personas que pertenecen al tercer rayo y están trabajando hoy en distintos campos del servicio.

 

Cuarto Rayo. Este rayo no se halla actualmente en encar­nación y, por lo tanto, pocos egos del cuarto rayo hay disponibles para dedicarse a servir mundialmente. Sin embargo, existen innumerables personalidades de cuarto rayo, y mucho podrán aprender si estudian el trabajo que realiza el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. La principal tarea del aspirante que per­tenece al cuarto rayo consiste en armonizar las nuevas ideas con las antiguas, para que no se produzca una interrupción o grieta peligrosa. Hay quienes “contemporizan equilibradamente” y adap­tan lo nuevo y lo viejo para que se conserve el verdadero canon. Se dedican a construir el puente, pues son los verdaderos intuiti­vos y poseen el arte de la síntesis, de manera que su trabajo puede ayudar definidamente a llevar a cabo la genuina presentación de la idea divina.

 

Quinto Rayo. Los servidores de este rayo están predomi­nando rápidamente. Son los que investigan la forma a fin de encontrar la idea oculta, su poder motivador y, con este fin, trabajan con las ideas, comprobando si son verdaderas o falsas. Incluyen en sus filas a esas personalidades que pertenecen a este rayo y las entrenan en el arte de la investigación científica. Partiendo de Las ideas espirituales presentidas, que están detrás del aspecto forma de la manifestación, de los innúmeros descubri­mientos sobre la actuación de Dios en el hombre y en la naturaleza, de los inventos (ideas materializadas) y del testimonio sobre el Plan que la Ley representa, preparan ese nuevo mundo en el cual los hombres trabajarán y vivirán una vida espiritual más profundamente consciente. Los discípulos que trabajan hoy en cada país de acuerdo a estas líneas, están más activos que en cualquier otro momento de la historia humana. A sabiendas o no, llevan a los hombres hacia el mundo de significados; sus descu­brimientos pondrán fin, oportunamente, a la presente era de desocupación; sus inventos y mejoras, anexados a la creciente idea de la interdependencia grupal (el principal mensaje del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo), mejorarán con el tiempo las condiciones humanas para que pueda sobrevenir una era de paz y sosiego. Observarán que no digo “sobrevendrá”, pues ni el Cristo Mismo puede predecir exactamente el límite de tiempo en que podrán producirse estos cambios, ni cómo reaccionará la humani­dad a cualquier punto dado de revelación.

 

    Sexto Rayo. El efecto que ha tenido la actividad de este rayo durante los últimos dos mil años ha sido entrenar a la humanidad en el arte de reconocer los ideales, los anteproyectos de las ideas. El trabajo principal de los discípulos de este rayo es aprovechar la tendencia que ha desarrollado la humanidad para reconocer las ideas y -esquivando las rocas del fanatismo y los peligrosos escollos del deseo superficial- entrenar apasionadamente a los pensadores del mundo en el deseo hacia lo bueno, lo verdadero y lo bello, de modo que la idea que debe materializarse en alguna forma en la tierra, pueda desplazarse del plano mental y reves­tirse con una forma en la tierra. Dichos discípulos y servidores trabajan conscientemente con el elemento deseo del hombre y científicamente, a fin de evocarlo en forma correcta. Su técnica es científica porque está basada en Ja correcta comprensión del material humano con el cual tienen que trabajar.

 

    Algunas personas deben ser energetizadas por una idea para que entren en actividad. Para ellas el discípulo de primer rayo puede serles muy eficaz. Se puede llegar a otras más fácilmente por medio de un ideal, y luego subordinarán sus vidas y deseos personales a ese ideal. Con éstas trabaja con facilidad el discípulo de sexto rayo; debe tratar de hacerlo enseñándoles a reconocer la verdad, presentándoles constantemente el ideal y evitando que demuestren un interés demasiado enérgico y fanático, ante la necesidad de una ardua y prolongada tarea. Debe recordarse que el sexto rayo, cuando es el rayo de la personalidad de un hombre o grupo, puede ser mucho más destructivo que el primer rayo, pues éste no contiene tanta sabiduría y, como actúa por medio de un tipo de deseo, sigue la línea de menor resistencia para las masas y, por lo tanto, puede producir con más facilidad efectos en el plano físico. Las personas de sexto rayo deben ser tratadas con cautela, porque están demasiado centralizadas, pues los deseos personales las dominan casi por completo; las personas que per­tenecen a este rayo han estado evolucionando durante largo tiem­po. Sin embargo, es indispensable el método de sexto rayo para evocar el deseo de materializar un ideal y, afortunadamente, tene­mos muchos aspirantes y discípulos de este rayo, disponibles en la actualidad.

 

    Séptimo Rayo. Este rayo proporciona hoy un necesario y activo grupo de discípulos que ansían ayudar al Plan. Su trabajo lo efectúan lógicamente en el plano físico. Pueden organizar el ideal evocado que personificará la idea de Dios dentro de la medida capaz de evidenciar la época y la humanidad y darle forma en la tierra. Su trabajo es poderoso e imprescindible y exige gran habilidad en la acción. Este rayo está entrando en el poder. Ninguno de los que pertenecen a este rayo y participan en la actual cruzada jerárquica puede trabajar solo; tampoco grupo alguno pue­de hacerlo por sí solo. La diferencia que existe entre los métodos de la vieja y la nueva era es que, en el primero, subsiste la idea de ser guiado por una persona y en el otro por un grupo. La dife­rencia existe entre la imposición a sus semejantes de la respuesta de un individuo a una idea, y la reacción de un grupo a una idea, que trae el idealismo grupal y lo enfoca en forma definida, lo cual hace surgir la idea sin que predomine ningún individuo. Ésta es la tarea actual más importante del discípulo de séptimo rayo, y debe abocar toda la energía para lograr este fin. Debe pronunciar esas Palabras de Poder que constituyen un grupo de palabras, y encierran la aspiración del grupo en un movimiento organizado, que como se verá, es muy distinto de una organización. Un ejem­plo sobresaliente del empleo de la Palabra de Poder enunciada por un grupo fue dado últimamente en la Gran Invocación, la cual ha sido empleada con marcado efecto. Se debe seguir empleando, porque es el mántram que inaugurará la entrada del séptimo rayo. Por primera vez ha sido puesto a disposición de la humanidad un mántram de esta naturaleza.

 

Todos estos rayos actúan actualmente para llevar a cabo la específica idea grupal de siete Maestros, que, por intermedio de Sus servidores seleccionados, participan activamente en el trabajo iniciático de séptimo rayo, que está también vinculado con la entrante influencia acuariana. Los Maestros y Su numeroso grupo de discípulos, actuando en los cinco planos del desarrollo humano, han estudiado minuciosamente a Sus discípulos aceptados, a los discípulos bajo su supervisión -que aún no han sido aceptados- y a los aspirantes del mundo. Ellos los han seleccionado y fusio­nado en un grupo en el plano físico externo, basando esta elec­ción es:

 

a.         La sensibilidad a la influencia acuariana.

 

b.        La voluntad de trabajar en un grupo como parte integran­te del mismo, sin tener ambición personal ni deseo de ser un líder. El discípulo que desea llegar a ser un líder, está automáticamente (aunque sólo provisoriamente) descali­ficado para este esfuerzo particular. Podrá realizar un buen trabajo pero será secundario y estará más estrecha­mente relacionado con la era anterior que con el trabajo del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo.

 

c.         La dedicación desinteresada que nada retiene de lo que le corresponde dar correctamente.

 

d.        La inofensividad que, aunque imperfecta, existe como ideal, hacia el cual el aspirante se esfuerza constantemente.

 

    Muchas personas pueden participar en este trabajo. La Ley del Servicio ha sido descrita así en un esfuerzo por aclarar en nuestras mentes una de las influencias más esotéricas del sistema solar. Los exhorto a servir, pero les advierto que el servicio aquí presentado sólo será posible realizarlo cuando tengamos una visión más clara del objeto de la meditación y aprendamos a mantener durante el día la actitud de la orientación espiritual interna. A medida que aprendamos a eliminarnos y a borrarnos de nuestra conciencia como figura central del drama de la vida, sólo entonces podremos estar a la altura de nuestra verdadera potencialidad como servidores del Plan.

 

4.      La Ley de Repulsión

 

    Debemos considerar aquí una ley muy interesante. Es una de las principales leyes divinas que rige al peregrino en su agota­dor y largo camino de regreso al centro. Es la cuarta ley que gobierna o controla la vida del alma.

 

Nombre          Nombre

N0                Exotérico        Esotérico                    Símbolo           Energía de Rayo

 

4. La ley de          La ley de los Án-         El Ángel con la             La energía que

    Repulsión.        geles Destructo-           Espada Flamí-  repele, la del

                            res.                              gera.                            Primer Rayo.

 

Ante todo sería conveniente comprender que esta ley posee ciertas características y produce efectos básicos que pueden ser brevemente enumerados:

 

1.          La energía desplegada tiene efectos disipadores. Esta ley actúa como agente disipador.

 

2.          Cuando se expresa activamente causa dispersión o rechaza los aspectos de la vida de la forma.

 

3.          Produce un contacto discriminador que conduce a lo que se llama esotéricamente “el Camino de la negación divina

 

4.          Sin embargo, es un aspecto de la Ley del Amor, el aspecto Vishnu o Cristo, y concierne a esa actitud del alma, cuya naturaleza esencial es amor.

 

5.          Esta ley se expresa por medio de la mente y, en consecuencia, sólo puede hacer sentir su presencia e influencia en el Sen­dero del Discipulado.

 

6.          Es el principal requisito para el verdadero autoconocimiento. Revela y al mismo tiempo divide o dispersa.

 

7.          Actúa por mediación del amor y para bien de la unidad -la forma y la existencia, las cuales rechazan finalmente la forma.

 

8.          Es un aspecto de una de las más grandes leyes cósmicas, la Ley del Alma, que es la Ley cósmica de Atracción, pues lo que es atraído, con el tiempo es automática y eventualmente rechazado por lo que lo atrajo en primer lugar.

 

Esta ley plasma primordialmente el propósito divino sobre la conciencia del aspirante y le dieta los impulsos superiores y deci­siones espirituales que marcan su progreso en el Sendero. Demues­tra la cualidad de primer rayo (la influencia del subrayo del segundo rayo), pues debe recordarse que rechazar una forma, una situación o una condición, puede evidenciar el amor espiritual del agente repulsor. Esto nos lo describe muy bien el antiguo símbolo del ángel con la espada flamígera, que se halla ante el portal del paraíso para alejar a quienes buscan la seguridad imaginaria de ese refugio y condición. Este ángel actúa con amor, y así lo ha hecho en el transcurso de las épocas, pues el estado de realización que llamamos paraíso es esencialmente peligroso para todos, ex­cepto para quienes han adquirido el derecho de alcanzarlo. El ángel no protege a ese estado, sino al aspirante que no está pre­parado y lo salvaguarda de los riesgos y peligros de la iniciación que debe recibir antes de poder pasar las cinco divisiones del paraíso, hasta llegar al lugar donde mora la luz y los Maestros de Sabiduría viven y trabajan. Esta idea subyace detrás del pro­cedimiento masónico donde Tyler permanece ante la puerta de la Logia con una espada desenvainada a fin de proteger los secretos de la artesanía masónica de aquellos que no están preparados,)

 

Quisiera recordarles también que, como esta ley es un aspecto de la ley fundamental del Amor, concierne a la siquis o alma y, por lo tanto, su función consiste en desarrollar los intereses espi­rituales del hombre verdadero y demostrar el poder del segundo aspecto, la conciencia erística, y el poder de la divinidad. “Rechaza lo indeseable a fin de encontrar lo que el corazón anhela, lo cual conduce al cansado peregrino a rechazar una cosa tras otra, hasta que infaliblemente toma la Gran Decisión”. Esto ha sido extraído del Antiguo Comentario.

 

Dividiré lo que tengo que decir, respecto al funcionamiento y efecto de la Ley de Repulsión, en tres partes:

 

a.                   La Ley de Repulsión y la función y la cualidad del deseo.

 

b.                  La Ley de Repulsión tal como se expresa en los Senderos del Discipulado y de la Iniciación.

 

c.                   La Ley de Repulsión tal como “impele en siete direcciones y obliga a todo aquello con lo que entra en contacto a volver al seno de los siete Padres espirituales”.

 

Esta ley actúa por medio del alma en todas las formas. Lite­ralmente no afecta a la materia, excepto en lo que puede ser afectada la forma, cuando el alma se retira u ocultamente ‘repudia. Por lo tanto, se evidenciará que la comprensión de su actividad dependerá en gran parte de la medida de la fuerza del alma, de la cual podemos individualmente ser conscientes de la medida del contacto con el alma. El grado alcanzado en la escala de la evolu­ción regirá la manipulación de esta ley (si tal término puede emplearse) que determinará la capacidad de ser sensibles a su impacto. Si somos incapaces de responder a su influencia en cual­quier medida, basta para indicar nuestro desarrollo. A no ser que la mente esté activa y empecemos a emplearla inteligentemente, no hay medio o canal por el cual esta influencia pueda fluir o actuar. No debe olvidarse nunca que la influencia o ley de nuestro ser espiritual revela la voluntad, el plan o el propósito de la vida divina, al expresarse en el individuo o en la humanidad como un todo. Tampoco olvidemos que si no hay un hilo de luz que actúe como canal, lo que esta ley imparta será desconocido, incompren­dido e inútil. Estas leyes rigen predominantemente a la Tríada espiritual, esa divina triplicidad que se expresa por intermedio del alma, así como los tres aspectos del alma se reflejan a su vez por medio de la personalidad.

 

Por lo tanto, todo lo que puede comunicarse en relación con esta ley puede ser captado solamente por el hombre que ha empezado a despertar espiritualmente. Las tres leyes que hemos considerado conciernen a las específicas influencias espirituales que emanan de las tres hileras de pétalos que componen el loto egoico. (Véase el Diagrama IX en Tratado sobre Fuego Cósmico. pág. 655).

   

1. La Ley del Sacrificio                Los Pétalos del Sacri­ficio. La voluntad de

sacrificarse del Alma.

 

2. La Ley del Impulso Magnético Los Pétalos del Amor.

 

3. La Ley del Servicio                             Los Pétalos del Cono­cimiento.

 

Esta cuarta Ley de Repulsión actúa a través de la primera Ley del Sacrificio y le otorga al aspirante la cualidad, la influen­cia y la tendencia de la Triada espiritual, la triple expresión de la Mónada. Su fuerza puede ser sentida plenamente sólo en la tercera iniciación, cuando, por primera vez, el poder del espíritu es conscientemente sentido. Hasta ese momento lo que especial­mente se había registrado era el creciente control ejercido por el alma. Tenemos por lo tanto:

 

1.      La Ley de Repulsión          Atma. Voluntad espiritual. Esta influencia llega por medio de los pétalos egoi­cos de sacrificio y la Ley subsidiaria del Sacrificio.

Cuarta Ley

 

2.      La Ley del Progreso Grupal           Budhi. Amor espiritual. Llega por mediación de los pétalos de amor del loto egoico y la ley subsidiaria del Impulso Magnético.

Quinta Ley

 

3.      La Ley de la Amplia Respuesta. Manas. Mente espiritual superior, llega por medio de los pétalos del conoci­miento y la subsidiaria Ley del Servicio.

Sexta Ley

 

Estas leyes espirituales superiores se reflejan en las tres leyes espirituales inferiores, y llegan a la conciencia inferior mediante el loto egoico y el antakarana. Tal afirmación constituye el segun­do postulado básico en conexión con el estudio de la Ley de Repul­sión. El primer postulado que fue enunciado anteriormente expresa que si no hay un hilo de luz que actúe como canal, lo que esta ley imparta será desconocido e incomprendido.

 

Estas seis leyes nos dan la clave para el entero problema sicológico de cada ser humano y no existe condición que no sea producida por la reacción consciente o inconsciente del hombre a estas influencias básicas -las leyes naturales y espirituales. Si los sicólogos aceptaran las tres leyes básicas del universo y las siete leyes por intermedio de las cuales ellas ejercen su influencia, llegarían a comprender al ser humano mucho más rápidamente que hasta ahora. Las tres leyes principales, tal como han sido enunciadas en otra parte, son:

 

1.                  La Ley de Economía, rige principalmente la naturaleza ins­tintiva del hombre.

 

2.                  La Ley de Atracción, rige el aspecto alma en el hombre y en todas las formas de vida, desde un átomo hasta un sistema solar.

 

3.                  La Ley de Síntesis, regirá al hombre cuando haya llegado al Sendero de Iniciación, pero poco significa en el actual estado de desarrollo del hombre.

 

También existen siete Leyes menores que producen el desarrollo evolutivo del hombre como persona y del hombre como alma. Dichas leyes son:

 

1.                  La Ley de Vibración, la ley atómica del sistema solar.

 

2.                  La Ley de Cohesión, un aspecto de la Ley de Atracción.

 

3.                  La ley de Desintegración.

 

4.                  La Ley del Control Magnético, que rige el control de la per­sonalidad por la naturaleza espiritual a través de la natura­leza del alma.

 

5.                  La Ley de Fijación, por la cual la mente controla y estabiliza.

 

6.                  La Ley del Amor, por la cual se trasmuta la naturaleza infe­rior de deseos.

 

7.                  La Ley del Sacrificio y de la Muerte. (Extraído del Tratado sobre Fuego Cósmico, págs. 466-67).

 

Estas siete leyes se relacionan con el aspecto forma de la vida. A las diez leyes se deben agregar las siete leyes del alma que estamos considerando, las cuales comienzan a actuar sobre el hombre y producen un desarrollo espiritual más rápido después que ha sido sometido a la disciplina del Sendero de Probación o Sendero de Purificación. Entonces está preparado para hollar las etapas finales del Sendero.

 

Estas siete leyes constituyen la base de la verdadera com­prensión sicológica; cuando su influencia sea mejor comprendida, el hombre llegará al verdadero conocimiento de sí mismo. Enton­ces estará preparado para la cuarta iniciación que lo liberará de la necesidad de renacer. Ésta es la verdad que subyace en la enseñanza masónica impartida en el simbolismo de los primeros dieciocho grados. Pueden ser divididos en cuatro grupos de gra­dos: Aprendiz Aceptado, Compañero o Artesano (al cual sigue el grado de la “Marca”). Maestro Mason (al cual sigue la S . A. R. o H. R . A.) y los grados agrupados del cuatro al diecisiete en el Rito Escocés. Estos diecisiete grados preparan al hombre para el cuarto grado o fundamental, aprobado por el Maestro Masón. Puede recibirse, únicamente, cuando el Maestro posee la Palabra Perdida. Ha resucitado de entre los muertos; ha sido admitido, aprobado y ascendido, y ahora puede ser perfeccionado, lo cual encierra un gran misterio. Los diecisiete grados que llevan a dar el primer gran paso (que dio el Maestro resucitado) están subje­tivamente relacionados con las diecisiete leyes mencionadas. Existe un paralelismo digno de observarse entre:

 

1.                  Las dieciocho leyes:

 

a.                   Las tres leyes mayores del universo.

 

b.                  Las siete leyes menores del sistema solar.

 

c.                   Las siete leyes fundamentales del alma,

además de lo que podríamos denominar la gran ley de la Deidad Misma, la ley del propósito sintético de Dios.

 

2.                  Los dieciocho subplanos a través de los cuales el hombre abre su camino:

 

a.                   Los siete subplanos físicos.

 

b.                  Los siete subplanos astrales o los del deseo emocional.

 

c.                   Los cuatro subplanos mentales inferiores.

 

3.                  Los dieciocho grados de la masonería, desde el de Aprendiz Aceptado hasta el de iniciado perfecto del capítulo Rosacruz.

 

4.                  Los dieciocho centros de fuerza con los cuales tiene que tra­bajar el hombre espiritual:

 

a.                   Los siete centros en el cuerpo etérico.

 

b.                  Los siete centros en el cuerpo astral.

 

c.                   Las tres hileras de pétalos del loto egoico.

 

d.                  La “Joya en el Loto”, en el corazón de la “flor del alma”, que es el décimo octavo centro.

 

Comprender estas relaciones simbólicas ayudará mucho a aclarar cómo actúa el alma en un cuerpo, y constituirá la base del verda­dero estudio de la sicología esotérica.

 

a. LA LEY DE REPULSIÓN Y LA LEY DEL DESEO

 

En esta parte nos ocuparemos especialmente del problema principal que enfrenta la humanidad. Sin embargo tocaremos el tema muy brevemente y trataremos en particular ese aspecto del problema que se transfiere del aspirante al discípulo. En todo el problema sicológico de la humanidad reside esa destacada tenden­cia a existir, caracterizada como Deseo. Todas las complejidades menores están fundadas en, subordinadas a, o emergen de este anhelo básico. Freud llama a este anhelo “sexo”, que sólo es otro nombre para designar el impulso atractivo del no-yo. Otros sicólogos denominan a esta actividad predominante, “vida de deseo” de la humanidad, y con ello explican todas las tendencias y carac­terísticas afines, todas las reacciones emocionales y las tenden­cias de la vida mental en términos de deseos latentes, anhelos y aspiraciones adquisitivas, como “mecanismos de defensa” o “vías de escape” de la inevitabilidad de las condiciones circundantes. Los hombres dedican su vida a satisfacer dichos anhelos y deseos y realizan la consiguiente tarea para lograrlo; esto se efectúa con el fin de satisfacer la necesidad sentida, de hacer frente al desafío de la existencia, demandando esa felicidad, cielo y logro eventual del estado ideal anhelado.

 

Todo está regido por cierto imperativo para lograr la satis­facción, y esto caracteriza la búsqueda del hombre en cada etapa de su desarrollo -se trate del impulso instintivo de la auto-conservación, que puede observarse en el salvaje, en su búsqueda por el alimento o en los problemas económicos del hombre civili­zado moderno; la procreación y la satisfacción del apetito demos­trado hoy en la compleja vida sexual de la raza; el deseo de ser popular, amado y estimado; el anhelo de sentir satisfacción inte­lectual y la apropiación mental de la verdad; el deseo profunda­mente arraigado de lograr el cielo y el descanso que caracteriza al cristiano; la aspiración de obtener la iluminación que demanda el místico, o el anhelo de identificarse con la realidad que es el deseo del ocultista. Todo es deseo en una u otra forma, y la huma­nidad está regida y controlada por estos deseos; diría muy defi­nidamente controlada, pues es simplemente un enunciado del caso.

 

La comprensión de esta inclinación fundamental o factor controlador del hombre, está detrás de las enseñanzas dadas por el Buddha y personificada en la filosofía budhista de las Cuatro Nobles Verdades:

 

a.                   La existencia en el universo fenoménico es inseparable del sufrimiento y de la aflicción.

 

b.                  La causa del sufrimiento se debe al deseo de venir a la existencia en el universo fenoménico.

 

c.                   La cesación del sufrimiento se logra eliminando el deseo de existir fenoménicamente.

 

d.                  El sendero que conduce a la cesación del sufrimiento es el Noble Sendero Óctuple.

 

La comprensión de la imperiosa necesidad del hombre de ser liberado de su naturaleza de deseos condujo al Cristo a acentuar la necesidad de buscar el bien de nuestros semejantes, en vez del bien propio y aconsejó llevar una vida de servicio, autosacrificio, olvido de sí mismo y amor hacia todos los seres. Sólo así la mente y “el ojo del corazón” del hombre pueden apartarse de las propias necesidades y satisfacer las demandas más profundas de la raza.

 

Hasta que el hombre no recorra el Sendero de la Perfección, no podrá captar realmente la demanda imperativa de su propia alma para liberarse de la externa búsqueda de la satisfacción material y tangible y también del deseo. Tal demanda indica la necesidad del alma de encarnar y actuar durante un período determinado bajo la Ley de Renacimiento. A medida que se lleva a cabo el trabajo de depuración en el Sendero de Purificación, la demanda de liberación es cada vez más fuerte y clara y cuando el hombre entra en el Sendero del Discipulado, la Ley de Repul­sión puede, por primera vez, empezar a controlar sus reacciones. Al principio esto tiene lugar inconscientemente, pero es más poderosa y se aprecia más conscientemente medida que el dis­cípulo recibe una iniciación tras otra, agudizándose cada vez más su comprensión.

 

En este tratado no intento considerar el desenvolvimiento del hombre no evolucionado ni desarrollado, en lo que a las Leyes del Alma concierne. Sólo trato de despejar el camino para el hombre muy inteligente, los aspirantes del mundo y los discípulos mun­diales. El progreso del hombre no desarrollado y del hombre común está detallado en las siguientes afirmaciones dadas a con­tinuación en forma sucesiva, que describen las etapas de su pro­greso impelido por el deseo:

 

1.      El anhelo de experimentar, existir y satisfacer la naturaleza instintiva.

 

2.      La existencia, experiencia, captación, seguidas por la de­manda de cumplir en forma más satisfactoria el designio o destino.

 

3.      La exigencia de la satisfacción, ciclo tras ciclo; el período de momentánea satisfacción, luego mayores demandas. Tal la historia de la raza.

 

4.      La experiencia, adquisición que se busca y persigue cons­tantemente en los tres planos de la evolución humana.

 

5.      La misma experiencia, pero esta vez como personalidad integrada.

 

6.      La demanda satisfecha hasta llegar a la saciedad, pues con el tiempo todos los hombres logran lo que han anhelado.

           

7.      La exigencia de cumplir las demandas espirituales internas, la felicidad y la bienaventuranza. El ansia de alcanzar el cielo llega a ser poderosa.

 

8.      La vaga comprensión de que dos cosas son necesarias: la purificación y la facultad de elegir correctamente, que significa correcto discernimiento.

 

9.      La visión de los pares de opuestos.

 

10.  El conocimiento del estrecho sendero que se extiende entre estos pares de opuestos.

 

11.  El discipulado y la repulsión, o el repudio (durante un largo período) del no-yo.

 

Tal es, breve e inadecuadamente expresada, la historia del hombre cuando va en busca de la felicidad, la alegría y la dicha o (expresado en términos de realización), a medida que progresa de la vida del instinto a la vida del intelecto, y de esta captación intelectual, a la etapa de la iluminación e identificación final con la realidad, de allí en adelante se libera de la Gran Ilusión.

 

Dos cosas determinan la rapidez con la cual el puede -en el Sendero del Discipulado- poner en actividad la Ley de Repulsión. Una, es la cualidad de su móvil. Sólo el deseo de ser ‘ir es apropiado para lograr la reorientación y el sometimiento nece­sarios para la nueva técnica de la vida, y la otra, la voluntad de obedecer a toda costa la demanda de la luz que está en él y a su alrededor. El servicio y la obediencia son los grandes métodos de liberación y las causas subyacentes que hacen actuar la Ley de Repulsión, ayudando así al aspirante a alcanzar la anhelada libe­ración. El servicio hace que el hombre se libere de su vida de pensamientos y determinaciones propias. La obediencia a su pro­pia alma lo íntegra en el todo mayor donde sus propios deseos y anhelos son negados para bien de la entera vida de la humanidad y de Dios Mismo. Dios es el Gran Servidor y expresa Su divina vida por el Amor que siente Su corazón hacia la humanidad.

 

Sin embargo, cuando estas simples verdades son enunciadas y se nos pide servir a nuestro hermano y obedecer a nuestra alma, nos resulta tan familiar y tan poco interesante que evoca poca respuesta. Si se nos dijera que, siguiendo una forma de meditación prescrita, practicando una fórmula definida de respiración y concentrándonos regularmente sobre un centro específico, nos liberaríamos de la rueda de la vida y nos identificaríamos con el yo espiritual y el mundo del ser, seguiríamos las instrucciones con alegría, voluntad y gozo. Pero cuando se nos dice -empleando términos de la ciencia ocultista- que debemos servir y obedecer, no nos interesa. No obstante, servir es el método, por excelencia, porque despertar el centro cardíaco y obedecer, son igualmente poderosos para evocar de los dos centros de la cabeza la respuesta al impacto de la fuerza del alma y unificarlos en un sólo campo de reconocimiento del alma. ¡ Cuán poco comprenden los hombres el poder de sus anhelos! Si el anhelo de satisfacer el deseo es fundamental en la vida de la forma del hombre, el anhelo de servir es similarmente fundamental para el alma del hombre. Esta afirmación es una de las más importantes de esta parte del tratado. Hasta ahora raras veces ha sido satisfecha. Sin embargo, siempre está presente hasta en los tipos de seres humanos más indeseables, y surge en los momentos más cruciales del destino o de la imperiosa necesidad, o suprema dificultad. El corazón del hombre es sano, pero, por lo general, está adormecido.

 

¡ Servir y obedecer! Ésta es la consigna de la vida del dis­cípulo; palabras que han sido distorsionadas por la propaganda fanática que han hecho surgir fórmulas de filosofía y teología religiosas, fórmulas que han velado al mismo tiempo la verdad. Además fueron presentadas para que el hombre las considere como devoción a la personalidad y obediencia a los Maestros y líderes, en vez de servir y obedecer al alma que existe en la tota­lidad. Sin embargo, la verdad emerge constantemente, y debe inevitablemente triunfar. Una vez que el aspirante en Sendero de Probación ha tenido una vislumbre de ello (no importa cuan insignificante sea) la ley del deseo, que lo ha regido du­rante épocas, dará lugar lenta y seguramente a la Ley de repulsión que lo liberará a su debido tiempo de la esclavitud del no-yo. Esto lo conducirá a practicar la discriminación y el desapasiona­miento, características del hombre que está en el camino de la liberación. Recordemos, por lo tanto, que la discriminación basada en la determinación de ser libre y el desapasionamiento que indica un corazón duro, aprisionarán al aspirante en un cascarón cris­talizado, mucho más difícil de romper que la prisión normal de la vida del hombre egoísta común. Este deseo espiritual egoísta es por lo general el mayor pecado de los seudo esotéricos, y debe evitarse muy cuidadosamente. Por lo tanto, el que es inteligente se dedicará a servir y a obedecer.

 

b. LA LEY DE REPULSIÓN EN LOS SENDEROS DEL DISCIPULADO Y DE LA INICIACIÓN

 

Cuando el sentido discriminador (la analogía espiritual del sentido del olfato, el último de los cinco sentidos que aparecen en el ser humano) está desarrollado adecuadamente en el aspirante y ha conocido los pares de opuestos y obtenido la visión de eso que no es ninguno de los opuestos, entonces puede entrar en el Sendero del Discipulado y emprender la ardua tarea de colaborar con las leyes espirituales, especialmente con la Ley de Repulsión. Al principio, difícilmente reconoce la influencia de esta Ley. Le es tan difícil llegar a comprender sus implicaciones y medir sus posibles efectos, como lo sería para el trabajador común, que posee mediana cultura y una total ignorancia del esoterismo, llegar a comprender el significado de la verdad oculta tal como está expresada en las palabras: “La construcción del antakarana entre manas superior y manas inferior, realizada por el divino Agnish­vatta, el ángel solar, el cual actúa por medio del loto egoico en la tarea que debe realizarse durante la etapa contemplativa de la meditación”. Esta afirmación puede comprenderla intelectual­mente con facilidad el estudiante común de ocultismo, pero carece absolutamente de significado para el hombre mundano. Análoga­mente la Ley de Repulsión es difícil que pueda comprenderla el discípulo que entra en el Sendero. Primero, debe aprender a cono­cer la influencia que ejerce esta ley y luego hacer tres cosas a través de:

 

1.      El servicio; aprender a descentralizarse constantemente y comenzar ocultamente a repeler la personalidad; cuidar que su móvil sea el amor a todos los seres y no desear su propia liberación.

 

2.      La comprensión de los pares de opuestos y comenzar esoté­ricamente a aislar el “noble sendero medio”, al cual se refirió el Buddha.

 

3.      La comprensión de las palabras del Cristo, que exhorta a los hombres a dejar “que brille su luz”, el discípulo comienza a construir el sendero de luz que conduce al centro de la vida que lo guía de la oscuridad a la luz, de lo irreal a lo real y de la muerte a la inmortalidad. Éste es el verdadero sendero del antakarana que él va tejiendo internamente y exteriorizando (hablando en forma simbólica), análogamente a como la araña teje su hilo.

 

El servicio, la comprensión del Camino y la construcción de la verdadera línea de escape, constituyen la tarea que se ha de realizar en el Sendero del Discipulado. Tal el objetivo que tienen hoy ante sí los estudiantes de las ciencias esotéricas -siempre y cuando lo deseen suficientemente y se entrenen para trabajar en forma altruista en bien de sus semejantes. A medida que logran realizarlo y se acercan más a lo que no constituye los pares de opuestos (para llegar “al Camino Central”) la Ley de Repulsión empieza a actuar constantemente. Cuando se ha pasado la tercera iniciación, esta ley comienza a regir la vida en forma predominante.

 

La palabra repulsión tiene una acepción poco feliz para mu­chas mentes, y la aversión que existe hacia esta palabra indica la innata predisposición espiritual del hombre. Repulsión es deseo de repudiar, y la actitud, las palabras y los actos, evocan en nuestra mente la repulsión de todo lo que nos resulta desagradable contemplar. Sin embargo, considerada espiritualmente y vista científicamente, la palabra repulsión indica simplemente “una actitud hacia lo indeseable”. Dicha actitud, a su vez (al tratar de determinar lo deseable), pone en actividad las cualidades de la discriminación, el desapasionamiento y la disciplina en la vida del discípulo, así como también el poder de descentralizarse. Estas palabras indican el anhelo de desvalorizar lo irreal y lo indeseable y de disciplinar la naturaleza inferior hasta que se hagan rápida y fácilmente esas elecciones que llevan a desechar lo que aprisiona y traba al alma. Los conceptos principales constituyen el camino o el procedimiento definido y cuidadosamente elegido que liberará al alma del mundo de las formas y la identificará, ante todo, consigo misma (liberándola así de la ilusión mundial) y, luego, con el mundo de las almas, que es la conciencia de la super Alma.

 

No es necesario que me extienda aquí sobre la técnica por la cual se establece esta elección. La manera de discriminar el método del desapasionamiento y la disciplina de la vida, han sido simplificados y aclarados por las enseñanzas de los últimos dos mil años y por los libros dedicados a acentuar la enseñanza del Cristo y del Buddha, que si se comprenden correctamente, pueden llevar a hacer una correcta elección y repeler lo que no se quiere ni desea. A muchos estudiantes sensatos (como los que leerán este tratado) les será útil anotar lo que han comprendido de las cuatro palabras siguientes:

 

1.      Discriminación.

2.      Desapasionamiento.

3.      Disciplina.

4.      Descentralización.

 

Una sola página sería suficiente para definir cada una de estas palabras, y encerrará verdaderamente nuestro pensamiento más elevado. Los estudiantes comprenderán que a medida que practican estas cuatro virtudes, principales características de un discípulo, ponen automáticamente en acción la Ley de Repulsión que, en el Sendero de Iniciación, proporciona revelación y comprensión. Expresar esta ley en el Sendero de Iniciación está muy lejos de aquellos que aún no están versados en las discriminaciones fundamentales y en el desapasionamiento. Por lo tanto, ¿ creen que es necesario explicar cómo actúa esta ley en la vida del ini­ciado? Creo que no. El discípulo procurará hallar, sin pasión, dolor o sufrimiento, la diferencia que existe entre:

 

1.     Correcto y erróneo.

2.     Bien y mal.

3.     Luz y oscuridad, entendido espiritualmente.

4.     Prisión y libertad.

5.     Amor y odio.

6.     Introversión y extroversión. Sería conveniente reflexionar sobre esta dualidad.

7.     Verdad y falsedad.

8.     Conocimiento místico y ocultista.

9.     Yo y no-yo.

10. Alma y cuerpo.

 

Infinidad de dualidades podrían ser enumeradas. Habiendo des­cubierto la existencia de estos pares de opuestos, la tarea del discípulo consiste en descubrir aquello que no es ni uno ni otro. Constituye el camino central e intermedio revelado al iniciado por la actuación de la Ley de Repulsión que ocultamente le per­mite “con una de sus manos, alejar de su camino lo que obstaculiza y vela el camino central de luz. La seguridad del hombre que busca el camino iluminado no está ni a la derecha ni a la izquierda”. ¿ Significa realmente algo esta frase para la mayoría de nosotros? Tratemos de expresar en palabras las cualificaciones y el nombre de este tercer camino o central, que no es, por ejemplo, ni luz ni oscuridad, ni amor ni odio. No podemos ver con claridad lo que podría ser, ni lo veremos hasta que el acrecentado estímulo libe­rado en nosotros en el Sendero de la Iniciación efectúe su trabajo designado. Una idea de lo que esto significa aparecerá, aunque confusamente, ante nuestra visión al tratar la tercera parte.

 

e. LA LEY DE REPULSIÓN Y EL PEREGRINO EN EL CAMINO DE LA VIDA

 

Fundamentaré mis conceptos en las palabras citadas ante­riormente:

 

“La Ley de Repulsión impele en siete direcciones y obliga a todo aquello con lo cual entra en contacto, a volver al seno de los siete Padres espirituales.”

 

Voy a considerar definidamente el Camino de Repulsión, regido por esta ley, que es el camino o la técnica para cada tipo de rayo. Aunque puede observarse que la misma ley actúa en los siete casos y en las siete direcciones, los resultados diferirán sin embargo, porque la cualidad y la apariencia fenoménica sobre las cuales la ley de la voluntad divina hace su impacto, y la consi­guiente impresión, difieren ampliamente. Por lo tanto, la com­plejidad del problema es grande. Estas siete leyes del alma están detrás de todas las diversas presentaciones de la verdad, tales como han sido dadas por los Instructores mundiales en el transcurso de las edades. No obstante, se requiere mucha visión interna espiritual para ayudar al discípulo común a comprender la analo­gía o la tendencia de las ideas que, por ejemplo, vinculan:

 

1.      Las beatitudes (enunciadas por el Cristo) y las siete leyes.

 

2.      Las etapas del Noble Óctuple Sendero y las potencias del alma.

 

3.      Los ocho Medios de la Yoga o unión con el alma, y el septe­nario de influencias.

 

4.      Los Diez Mandamientos de la religión semítica y las siete leyes espirituales.

 

Los estudiantes hallarán de interés poner a prueba su compren­sión, acerca de las relaciones esotéricas que existen en este con­junto de enseñanzas, y ver si pueden, por sí mismos, desentrañar los significados básicos. A título de ilustración, trazaré e indicaré la relación que existe entre las siete leyes y los ocho medios de la yoga, porque esclarecerá la diferencia que existe entre los mé­todos de la yoga, tal como la entienden el yogui y el esotérico comunes, y como la comprenden el discípulo entrenado y el ini­ciado.

 

1. Los cinco Manda-               La fuerza del segundo              La Ley del Impulso

mientos                                   rayo                                        Magnético

El deber universal                                                       Inclusión. Atracción

2. Las Reglas                           La fuerza de cuarto                  La Ley del Sacrificio

Para el autoentre-        rayo                                        “Muero diariamente”

namiento.

3. Posición                              La fuerza de sexto rayo                       La Ley del Servicio

Actitud equilibra­da                                                      Correctos ideales o

hacia el mundo.                                                                      relaciones

4. Pranayama                          La fuerza de séptimo                La Ley de Progreso

La ley del vivir                         rayo                                        Grupal. La Ley del De-

rítmico.                                                                                   sarrollo Espiritual

5. Abstracción                         La fuerza de primer                  La Ley de Repulsión

Pratyahara. Abs-         rayo                                        El repudio del deseo

tenerse de desear.

6. Atención                              La fuerza de tercer rayo                       La Ley de la Amplia

Correcta orienta-                                                        Respuesta.
ción.

7. Meditación                          La fuerza de quinto                  La Ley de los Cuatro

Correcto empleo         rayo                                        Inferiores: “El alma está

de la mente,                                                                en profunda meditación”.

8. Resultado                           Contemplación                        Total desapego espiritual.

 

Un estudio minucioso de estas relaciones será sugestivo para el discípulo, e iluminador para el iniciado. Sin embargo, no se debe confundir iluminación con una nueva o brillante idea. Es algo muy distinto. La diferencia es comparable a la que existe entre la luz de una estrella y la luz de un sol, que aumenta cons­tantemente. Una revela la realidad de la noche, la otra el mundo de la luz diurna y del Ser consciente.

 

d. LAS SIETE DIRECCIONES DE LA LEY DE REPULSIÓN

 

Debe recordarse que la Ley de Repulsión, la Ley de los Angeles destructores, actúa en siete direcciones, produce efectos sobre siete distintos tipos de seres y de hombres y, debido a su actividad, trae al Hijo pródigo de vuelta al hogar del Padre, lo cual hace que él “se levante y ande”. Debe recordarse que cuando el Cristo narró esta historia dejó bien aclarado que el peregrino no sintió el impulso de regresar hasta que volvió en sí y recobró su sentido como resultado de haber satisfecho los deseos de una vida licen­ciosa. Luego vino la consiguiente saciedad y el descontento, y un período de intenso sufrimiento y perdió la voluntad de ambular y desear. Un estudio sobre esta historia será revelador. En ninguna Escritura se explica la secuencia de estos acontecimientos (al hablar de la existencia del peregrino, su vida en un país lejano y su regreso), concisa y bellamente narrados como El lo expreso. Estudien esta parábola en la Biblia y también la trayectoria del peregrino.

 

El efecto de la Ley de Repulsión, a medida que actúa en el mundo del discipulado y destruye lo que obstaculiza, hace que el peregrino regrese en forma apresurada y consciente por uno de los siete rayos que conducen al centro, lo cual no puede ser detallado aquí. Nuestra tarea actual es hollar el Sendero de Pro­bación o del Discipulado, y aprender la disciplina, el desapasio­namiento y las otras dos necesidades del Camino, discriminación y descentralización. No obstante, es posible indicar la meta y señalar la potencia de las fuerzas a las cuales estaremos acrecen­tadamente sometidos cuando entremos -como algunos de nosotros podemos hacerlo- en el Sendero del Discipulado aceptado. Esto lo impartiré en siete estrofas, que darán al aspirante un indicio de la técnica a la cual estará sometido. Si ha recorrido en parte el Camino, le impartirán una orden que como discípulo, con visión espiritual interna, obedecerá porque habrá despertado; si es un iniciado exclamará “Esto lo sé”.

 

La Orientación del Primer Rayo

 

“El jardín se descubre. En ordenada belleza viven sus flores y árboles. El zumbido del alado vuelo de las abejas y de los insectos se oye en todas partes. El aire está saturado de perfume. Los colores se revelan por el azul del cielo.

El viento de Dios, Su divino aliento, sopla a través del jardín... Marchita las flores. Doblega los árboles devastados por el viento. A la destrucción de la belleza le sigue la lluvia. Negro es el cielo. Todo es ruina. Luego, la muerte...

“Después, ¡otro jardín!, que parece estar muy lejos en el tiem­po. Se invoca a un jardinero. El jardinero, el alma, responde. Se invoca a la lluvia, al viento y al sol calcinante. Invoquen al jardinero. Luego dejen que continúe el trabajo. La destrucción precede siempre al reinado de la belleza. La ruina precede a lo real. El jardín y el jardinero deben despertar. El trabajo prosigue.”

 

 

La Orientación del Segundo Rayo

 

“El estudioso conoce la verdad. Todo le es revelado. Rodeado por sus libros y protegido por el mundo del pensamiento horada como un topo y abre su camino hacia la oscuridad; obtiene el conocimiento del mundo de las cosas naturales. Su ojo está cerrado. Sus ojos están am­pliamente abiertos. Mora en su mundo con profunda satisfacción.

“Detalle tras detalle penetra el contenido de su mundo mental. Acopia las pepitas del conocimiento del mundo, así como una ardilla almacena sus nueces. El depósito está colmado... Repentinamente des­ciende una azada, porque el pensador cuida el jardín de sus pensa­mientos, y así destruyen los pasajes de la mente. Llega el desastre destruyendo rápidamente el depósito de la mente, y la seguridad, la oscuridad y la calidez de la investigación satisfecha. Todo ha sido eliminado. Penetra la luz estival y los rincones oscuros de la mente ven la luz... Nada queda sino la luz, y ésta no puede ser utilizada. Los ojos están cegados y el único ojo aún no ve...

“Lentamente debe ir abriéndose el ojo de la sabiduría. Paulati­namente el amor de lo verdadero, lo bello y lo bueno debe penetrar los pasajes oscuros del pensamiento mundano. Gradualmente la antorcha de la luz y el fuego de la rectitud debe consumir los tesoros acumu­lados durante el pasado, aunque demuestren aún su utilidad funda­mental...

“Los siete caminos de luz deben alejar la atención del estudioso de todo lo que ha descubierto, acumulado y utilizado. Él lo rechaza y halla su camino hacia el Aula de la Sabiduría, construida sobre una colina, no profundamente en la tierra. Sólo el ojo abierto puede hallar este camino.”

 

La Orientación del Tercer Rayo

 

“Rodeado por una multitud de hilos y encerrado en la infinidad de los pliegues de la tela está el Tejedor. Ninguna Luz llega donde Él se encuentra. Mediante la luz de una pequeña vela, ubicada en la cima de su cabeza, ve confusamente. Recoge un puñado tras otro de hilos y trata de tejer la alfombra de sus pensamientos y sueños, deseos y objetivos; sus pies se mueven constantemente; sus manos trabajan rápidamente; su voz entona sin cesar las palabras: ‘Yo tejo el diseño que busco y quiero. La urdimbre y la trama están planeadas por mi deseo. Recojo un hilo aquí y un color allá. Tomo otro allí. Mezclo los colores y fusiono los hilos. Aún no puedo ver el diseño, pero segura­mente estará a la altura de mi deseo’.

“Se oyen agudas voces y se percibe un movimiento fuera de la oscurecida cámara donde está el Tejedor, aumentando en volumen y poder. Una ventana se rompe y, aunque el Tejedor grita cegado por la fuerte luz, el sol brilla sobre su alfombra tejida. Así queda reve­lada su fealdad...

“Una voz exclama: ‘Mira Tejedor desde tu ventana y observa el canon en los cielos, el modelo del plan, el colorido y la belleza del todo. Destruye la alfombra en la que has trabajado durante edades

No satisface tu necesidad... Entonces teje nuevamente Tejedor. Teje a la luz del día. Teje, como tú ves el plan’.”

 

La Orientación del Cuarto Rayo

 

“‘Tomo, mezclo y fusiono. Reúno lo que deseo. Armonizo el todo’.

Así habló el Mezclador, cuando permanecía en la cámara oscura. ‘Comprendo la belleza invisible del mundo. Conozco el color y el sonido. Oigo la música de las esferas, y nota sobre nota, acorde sobre acorde, me comunican su pensamiento. Las voces que escucho me intrigan y atraen y trato de trabajar con los veneros de donde surgen estos so­nidos. Intento pintar y mezclar los pigmentos necesarios. Tengo que crear la música que atraerá hacia mí a aquellos que aman las obras pictóricas que ejecuto, los colores que mezclo, la música que evoco. Por lo tanto, es a mí a quien querrán y adorarán...’

“Pero una nota musical estridente sobrevino, acorde que silenció al Mezclador de dulces sonidos. Sus notas parecieron dentro del Sonido y sólo se escuchó el gran acorde de Dios.

“Afluyó un haz de luz. Sus colores se desvanecieron. Sólo existía a su alrededor la oscuridad, pero a la distancia brillaba la luz de Dios. Permaneció entre la densa oscuridad y la luz cegadora. Su mundo en ruinas yacía a su alrededor. Sus amigos habían desaparecido. En vez de armonía había disonancia. En vez de belleza la oscuridad de la tumba...

“Entonces, la voz entonó estas palabras: ‘Crea nuevamente hijo mío, construye, pinta y mezcla los tonos de la belleza, pero esta vez para el mundo no para ti. Entonces el Mezclador volvió a comenzar su trabajo y trabajó nuevamente.”

 

La Orientación del Quinto Rayo

 

“En la profundidad de una pirámide, cuyos contornos eran de piedra, y en la impenetrable oscuridad de ese maravilloso lugar, una mente y un cerebro -personificados por el hombre- trabajaban. Fuera de la pirámide se estableció el mundo de Dios. El cielo era azul; los vientos soplaban libremente; los árboles y las flores se abrían al sol. Pero en la pirámide, en el oscuro laboratorio, un trabajador se ocupaba de su trabajo. Empleaba con destreza los tubos de ensayo y los frágiles instrumentos. Hilera tras hilera, ardían con sus lla­meantes fuegos las retortas para fusionar y mezclar, cristalizar y dividir. El calor era muy intenso, la tarea ardua...

“Pasajes oscuros, en constante ascenso, conducían hasta la cima Una amplia ventana, abierta hacia el azul del cielo y por ella descen­día un claro rayo de luz hasta el trabajador que estaba en las pro­fundidades... Trabajaba y se afanaba. Luchaba por lograr su sueño, el descubrimiento final. A veces encontraba lo que buscaba, otras fra­casaba, pero nunca halló lo que podría darle la llave de todo lo do­mas... En profunda desesperación, pidió al Dios que había olvidado: ‘Dadme la llave. Nada bueno puedo hacer solo. Dadme la llave’. Luego

reino el silencio..

“A través de la abertura, en la cima de la pirámide, desde el azul del cielo cayó una llave a los pies d& desalentado trabajador. La llave era de oro puro; la barra era de luz; sobre la llave un rótulo y, escritas en azul, se leía: ‘Destruye lo que has construido y cons­truye de nuevo. Pero construye solamente cuando hayas ascendente por el camino ascendente, atravesado la galería de la tribulación y penetrado en la luz dentro de la cámara del rey. Construye desde las alturas y demuestra así el valor de las profundidades’.

“Entonces, el Trabajador destruyó los objetos de su arduo tra­bajo anterior, reservando tres tesoros que sabía que eran buenos y sobre los cuales la luz podría brillar. Luchó para llegar hasta la cá­mara del rey. Y aún sigue luchando.”

 

La Orientación del Sexto Rayo

 

“‘Amo y vivo y vuelvo a amar’, exclamó el Seguidor enervador cegado por el deseo de llegar al instructor y lograr la verdad, pero sólo vio lo que estaba ante sus ojos. Llevaba a cada lado las anteojeras cegadoras de cualquier fanática aventura divina. Sólo el largo y estrecho túnel constituía su hogar y el lugar donde realizaba su elevado esfuerzo. No podía ver, excepto el espacio ante sus ojos. No tenía ningún alcance visual, tampoco altura, profundidad ni ex­tensión. Solamente podía ir en una sola dirección, y en esa dirección fue solo, arrastrando consigo a quienes le preguntaban cuál era el camino. Tuvo una visión, que cambiaba y adquiría diversas formas; cada visión era para él el símbolo de sus sueños más elevados, la culminación de sus deseos.

“Se precipitó a lo largo del túnel, buscando lo que había delan­te. No vio mucho, solo una cosa a la vez -¡ una persona, una verdad, una biblia o una imagen de su Dios, un apetito, un sueño, pero sólo uno! Algunas veces recogió en sus brazos la visión que tuvo, y des­cubrió que no era nada. Otras llegó hasta la persona que amaba y encontró que en lugar de la belleza visualizada era una persona como él. Y así siguió esforzándose. Se fatigó en su búsqueda; se azotó a sí mismo, a fin de hacer un nuevo esfuerzo.

“La abertura oscureció su luz. Pareció cerrarse una persiana. La visión que tuvo ya no brilló. El Seguidor tropezó en la oscuridad. La Vida terminó y el mundo del pensamiento se perdió... Parecía estar suspendido. Pendía sin nada debajo, delante, detrás, ni arriba de él. Para él nada existía.

“Desde las profundidades del templo de su corazón oyó una Pa­labra, que habló con claridad y poder: ‘Mira profundamente hacia adentro, alrededor y hacia todas partes. La luz está en todas partes, dentro de tu corazón, en Mí, en todo lo que respira, en todo lo que es. Destruye tu túnel, que has construido durante largas edades. Perma­nece libre, custodiando a todo el Mundo’. El Seguidor contestó: ¿,Cómo puedo destruir el túnel? ¿Cómo hallaré la forma de hacerlo?’ La res­puesta no llegó...

“Ascendió otro peregrino desde la oscuridad y, a tientas encon­tró al Seguidor. ‘Guiame a mí y a otros hacia la luz’, exclamó. El Seguidor no hallé palabras, ni Guía apropiado, ni fórmulas de la ver­dad, ni formas ni ceremonias. Se encontró a sí mismo como guía, y atrajo a los otros hacia la luz -la luz que brillaba en todas partes. Siguió trabajando y combatiendo. Su mano sostuvo a los demás y en bien de ellos ocultó su vergüenza, temor, desesperanza y desesperación. Pronunció las palabras de seguridad y fe en la vida, en la luz y en Dios, en el amor y en la comprensión.

“Su túnel desapareció. No sintió su pérdida. Sobre la arena del mundo permaneció con varios de sus compañeros abiertos a la luz del día. En la lejanía había una montaña azul, y desde su cima surgió una voz: ‘Avanza hacia la cumbre de la montaña y en su cúspide aprende la involución de un Salvador’. A esta gran tarea dedicó sus energías el Seguidor, convertido ahora en guía. Aún continúa su camino.. .“

 

La Orientación del Séptimo Rayo

 

“Bajo un arco, entre dos habitaciones, permanecía el séptimo Mago. Una habitación estaba llena de luz, vida y poder, de quietud que era propósito, y de belleza que era espacio. La otra habitación era todo movimiento, sonido producido por la gran actividad, caos amorfo, y trabajo que no tenía verdadero objetivo. Los ojos del Mago estaban fijos en el caos. No le agradó. Daba la espalda a una habi­tación de intensa quietud. No lo sabia. El arco oscilaba sobre su cabeza...

“En su desesperación murmuró: ‘Durante épocas he soportado y tratado de resolver el problema de esta habitación, para reorde­nar el caos de manera que pueda resplandecer la belleza y el objetivo de mi deseo. He tratado de tejer esos colores en un bello sueño y de armonizar los diversos sonidos. Falta la consumación. Sólo puede verse mi fracaso. Y, sin embargo, sé que hay una diferencia entre lo que tengo ante mis ojos y lo que comienzo a sentir detrás mío. ¿Qué debo hacer?’.

“Entonces sobre la cabeza del mago, y exactamente detrás de él, aunque dentro de la habitación de ordenada belleza, un inmenso imán empezó a oscilar.. . Causó la rebeldía del hombre dentro del arco, que tambaleaba antes de su futura caída. El imán hizo girar al hom­bre hasta que enfrentó la escena y la habitación que antes no había visto...

“Entonces a través del centro de su corazón, el imán proyectó su fuerza de atracción y repulsión. Redujo el caos hasta no percibir sus formas. Emergieron algunos aspectos de la belleza, no revelados. Una luz brillé desde la habitación y, sus poderes y vida obligaron al Mago a ir hacia la luz y abandonar el peligroso arco.”

 

Estos son algunos de los pensamientos traducidos de un anti­guo y mesurado arreglo, que pueden arrojar cierta luz sobre la dualidad de la personalidad y el trabajo que deben realizar los seres que pertenecen al septenario de los rayos. ¿ Sabemos dónde estamos? ¿Sabemos qué tenemos que hacer? Cuando nos esforza­mos por alcanzar la luz, ningún precio será demasiado elevado para pagar esa revelación.

 

Hemos estudiado la interesante secuencia de las Leyes. En la primera Ley, surgen tres ideas principales:

 

Primero, el Eterno Peregrino, por propia conformidad y voluntad, prefirió ocultamente la muerte y adoptó un cuerpo o una serie de cuerpos, a fin de resucitar o elevar las vidas de la natu­raleza forma que él personificaba. Durante el proceso de realizar esto murió, en el sentido de que para un alma libre, morir y tomar una forma y el consiguiente sumergimiento de la vida en la forma son términos sinónimos.

 

Segundo, al obrar así, el alma recapitula en menor escala lo que análogamente han realizado y realizan el Logos solar y el Logos planetario. Estas grandes Vidas aparecen regidas por las leyes del alma durante los períodos de manifestación, aunque no estén regidos o controlados por las leyes del mundo natural como lo denominamos nosotros. Sus conciencias no se identifican con el mundo fenoménico, mientras que nuestra conciencia se identifica con éste, hasta el momento en que nos rigen las leyes superiores. Por la Muerte oculta de estas grandes Vidas, todas las vidas me­nores viven y pueden vivir, ofreciéndoseles así una oportunidad.

 

Tercero, por la muerte se lleva a cabo un gran proceso unificador. En la “caída de una hoja” y su consiguiente identifi­cación con el suelo, tenemos un pequeño ejemplo de este grandioso y eterno proceso de unificación, mediante el proceso de llegar a ser y morir, como resultado de llegar a ser.

 

En la segunda Ley el ente que se sacrifica -por propia elección y volición- queda bajo la influencia del método por el cual se produce esta muerte. Por el impacto de los pares de opuestos y por estar pendiente entre ambos, conoce la oscuridad externa que conoció finalmente el Cristo en la Crucifixión, donde pendía, simbólicamente, entre el cielo y la tierra, y la potencia de Su vibración y magnetismo internos ha atraído y siempre atraerá hacia Sí a los hombres. Esta es la primera gran idea que surge, y la segunda se refiere al equilibrio de las fuerzas que han podido ser dominadas. El símbolo de la balanza es aquí adecuado, y las tres cruces sobre el Monte del Gólgota son también símbolos de esta verdad. Libra rige esta ley, y ciertas fuerzas provenientes de esta constelación pueden percibirse cuando la conciencia del alma queda bajo la influencia de la ley. Estas fuerzas permanecen pasivas en lo que concierne a la personalidad; su efecto no es registrado, aunque está presente.

 

En la tercera Ley, el Dios que se sacrifica y el Dios de las dualidades queda bajo ciertas influencias que producen efectos fácilmente reconocibles. A través de la muerte y el triunfo de los pares de opuestos el discípulo llega a ser tan magnético y vibrante que sirve a la raza, convirtiéndose en lo que él sabe que es. Sumer­gido físicamente, desde el ángulo de la personalidad, en las aguas de la existencia terrena, sin embargo percibe conscientemente al mismo tiempo otras condiciones de su esencial propósito de morir por otras vidas y también el método que debe emplear para llevar a cabo el equilibrio liberador. Cuando estas ideas predominen en la mente, podrá servir a sus semejantes. Estas leyes producen efecto únicamente cuando surgen en la conciencia del hombre que está construyendo el antakarana y aplicando la Ciencia de la Unión.

 

Cuando la cuarta Ley de Repulsión comienza a producir sus efectos, el discípulo se hace consciente del Ángel de la Espada Flamígera que se halla ante el portal de la iniciación. Por ese portento sabe que puede entrar pero, esta vez, no como un pobre y ciego aspirante, sino como un iniciado en los misterios del mundo. Esta verdad ha sido resumida en un Antiguo cántico que se acostumbraba a entonar en la antecámara de los Templos. Algunas de las palabras pueden más o menos ser expresadas así:

 

“Entra libre quien ha conocido los muros de la prisión. Entra en la luz con los ojos abiertos quien durante eones ha ido a tientas por el corredor oscuro. Sigue su camino quien ha permanecido du­rante edades ante una puerta herméticamente cerrada.

“Pronuncia con poder la Palabra que abre de par en par el Por­tal de la Vida. Permanece ante el Ángel y le arrebata la espada, liberando así al Ángel para una tarea más elevada. Ahora él custodia el portal de! Lugar Sagrado.

“Murió. Entró en la lucha. Aprendió la forma de servir. Ahora permanece ante la puerta.”

           

 5. La Ley del Progreso Grupal

 

            Nombre           Nombre           Símbolo                       Energía de Rayo

        Exotérico        Esotérico

 

5          La Ley del       La Ley de la     La Montaña y la           La Energía Progresi­-

            Progreso          Elevación.        Cabra,             va. Séptimo Rayo.

            Grupal.                                                           El factor de la Evolución.

 

Esta ley comienza a actuar y a captarse en la conciencia personal cuando el aspirante ha llevado a cabo ciertas realizacio­nes definidas y reconoce que ciertos ideales son realidades en su experiencia. Esto podría enumerarse en forma muy simple y sig­nificaría para el estudiante superficial las realizaciones más sen­cillas en el Sendero de Probación. Sin embargo, sería conveniente captar con toda claridad que esta simple descripción de los requi­sitos y sus realizaciones en la conciencia del aspirante, se mani­fiestan como veladas y externas reacciones de su mente a algunas verdades cósmicas profundamente esotéricas. Este enunciado con­tiene la verdadera esencia del conocimiento esotérico. Las formu­laciones muy comunes de la vida activa y del autosacrificio instintivo diario se empequeñecen debido a que son vitalmente familiares y sin embargo -si sólo lo comprendieran- apenas tocan los bordes de las verdades mundiales más profundas. Cons­tituyen el abecé del esoterismo, y sólo por su intermedio se llegará a las palabras y frases que a su vez son la llave esencial para el conocimiento más elevado.

 

Un breve ejemplo servirá para ilustrarlo, y podrán conside­rarse algunos hechos simples que indican que el aspirante comienza a actuar como alma y está preparado para vivir conscientemente en el reino de Dios.

 

Al discípulo que se entrena para lograr estas realizaciones superiores, se lo exhorta a practicar la discriminación. A ustedes se les ha hecho la misma exhortación. La interpretación inicial y normal y el resultado inmediato de la práctica consiste en ense­ñar al discípulo a diferenciar entre los pares de opuestos. Así como el discípulo al comenzar su entrenamiento descubre que el proceso discriminador nada tiene que ver con la capacidad de diferenciar entre lo malo -así llamado- y lo bueno, sino que se refiere más bien a los pares de opuestos más sutiles, el buen o el mal empleo del silencio, la correcta o la errónea palabra, la correcta compren­sión y la correcta indiferencia y sus opuestos, así también el hombre que reacciona a estas leyes superiores descubre que la discriminación a demostrar debe ser todavía más sutil, y para la mayoría de los aspirantes es aún hoy un objetivo sin sentido. Este tipo de discriminación no está ni siquiera siendo evocado. Esto es lo que debe demostrarse en conexión con los siguientes contactos sutiles:

 

1.      La vibración del alma.

 

2.      La vibración del grupo interno con el cual está afiliado, aun­que sea inconscientemente.

 

3.      La vibración del Maestro como punto focal del grupo.

 

4.      La vibración de su rayo, tal como la siente por conducto de su alma y del Maestro.

 

5.      La vibración resultante de la interacción entre su alma y su personalidad.

 

6.      Las tres vibraciones distintas de su cuerpo vital y emocional y de la mente.

 

7.      La vibración de los grupos o del grupo, con el cual debe tra­bajar en el plano externo.

 

8.      La vibración del alma de otras personas con las cuales entra en contacto.

 

9.      La vibración de un grupo, como el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo.

 

Lo antedicho son algunos ejemplos del tipo de discriminación que se requiere. Esto se aprenderá a diferenciar instintivamente cuan­do se haya logrado una mayor evolución. Quisiera recordarles que cuando se trata de hacer una discriminación estrictamente mental, el problema parece ser insuperable. Cuando se hayan establecido firmemente la regencia y el reconocimiento del alma, los distintos reconocimientos se convertirán en reacciones instintivas. Res pues­ta. in8tintivr( es el nombre dado a la vida instintiva del alma -analogía superior de la vida instintiva del cuerpo humano. Los párrafos que anteceden encierran un sencillo resumen de algunos de los significados más profundos del conciso mandato: “Aprende a discriminar”. ¿ Hemos comprendido verdaderamente este man­dato? En forma intelectual la mente dirá que sí. En forma prácti­ca, a menudo, las palabras no significan nada. ¿ Significan acaso el poder que tiene el alma de dividir las vibraciones en distintas categorías? ¡ Sin embargo se nos dice que el alma no conoce divi­siones! Tales son algunas de las paradojas del esoterismo que se le presentan al no iniciado.

 

La Ley del Progreso Grupal puede comenzar a tener un efecto consciente únicamente en la vida del discípulo consagrado y aceptado. Cuando ha establecido ciertos ritmos, cuando está tra­bajando eficazmente en ciertas líneas grupales bien conocidas y cuando con definida y consciente comprensión se prepara para alcanzar las expansiones que otorga la iniciación, entonces esta ley empieza a impelirlo y aprende a obedecerla instintiva, intuitiva e intelectualmente. En obediencia a esta ley el discípulo insti­tuye esa preparación para la iniciación. La frase que antecede está redactada en tales términos, porque es muy importante que todos lleguen a comprender por sí mismos la necesidad de recibir la iniciación. ¿ Comprenden la importancia que tiene esto? Se enu­merarán algunos de los efectos mencionados al principio cuando se consideró inicialmente esta quinta ley. No olvidemos su signi­ficación esotérica e invisible:

 

1.      El discípulo aprenderá eficazmente a descentralizarse. Esto significa que:

 

a.       Nada exigirá para el yo separado. Se puede observar fácil­mente por qué se les enseña a los aspirantes a ser leales con su Yo superior y a rechazar todas las exigencias del yo separado. También podrá observarse por qué muchos reaccionan contra ello. Es porque no están aún preparados y, por lo tanto, tal consagración actúa como gran agente discriminador. Para quienes es demasiado elevado el canon del altruismo, no lo comprenden ni lo desean. Por esta razón, los que no están preparados lo critican. Más ade­lante volverán y comprensivamente aceptarán esta obliga­ción en la luz.

 

b.      Fija la mirada hacia la luz y no hacia el deseo de hacer contacto con el Maestro. En consecuencia se elimina el egoísmo espiritual expresado por el deseo, innato y pro­fundo, de ser reconocido por uno de los Grandes Seres. Cuando se ha logrado esta liberación de las cosas perso­nales, entonces el Maestro puede atreverse a entrar en contacto y establecer una relación con el discípulo. Sería conveniente meditar sobre esto.

 

2.      Entonces ya habrá aprendido a servir instintivamente. Tendrá la necesidad, generalmente la tiene, de aprender a discriminar cuando presta servicio; pero la actitud que adopta hacia la vida y los hombres, es un impulso divino de ayudar, elevar, amar y socorrer.

 

3.      Habrá aprendido a emplear la mente en dos direcciones, en forma acrecentada, a voluntad e instantáneamente:

 

a.       Puede dirigir el faro de su mente hacia el mundo del alma y conocer y reconocer esas verdades que, para él, deben convertirse en conocimiento experimentado.

 

b.      También puede dirigirlo hacia el mundo de la ilusión y disipar los espejismos personales. Cuando llega a hacerlo, comienza a disipar los espejismos mundiales, pues se está acercando a la iniciación.

 

a. EL VÍNCULO DE LOS GRUPOS MUNDIALES

 

 

Podríamos continuar enumerando los distintos desarrollos que indican a la Jerarquía observadora cuándo un discípulo o un grupo de discípulos, está preparado para recibir “más luz”. Sin embargo, el principal indicio lo proporciona su reacción a la Ley del Pro­greso Grupal. Ésta es la nueva ley que vendrá y será presentida por los discípulos mundiales, siendo su eficacia cada vez más poderosa, aunque pasará mucho tiempo antes de que la humanidad la comprenda. Pondrá en actividad el trabajo de los grupos mun­diales. En el pasado se han formado grupos para lograr beneficio, interés, estudio y fortalecimiento mutuos. Esto ha sido una ben­dición y también una maldición, pues por grandes y buenos que hayan sido sus móviles, estos grupos fueron básica y primordial­mente egoístas, un tipo de egoísmo espiritual muy difícil de supe­rar, lo cual exige la aplicación de la verdadera discriminación a la que me he referido anteriormente. Estos grupos siempre han sido el campo de batalla donde los menos aptos y menos inte­grados fueron absorbidos, estandarizados o regimentados; opor­tunamente han dominado los más poderosos y fueron eliminados y sosegados totalmente los indefinidos. El grupo que triunfó ha quedado compuesto por almas afines que piensan de la misma manera, porque ninguna piensa intuitivamente, pero están regidas por alguna escuela de pensamiento, o porque algún personaje central del grupo domina a todos los demás, los hipnotiza y lleva a una condición instintiva, pasiva y estática. Esto puede ser para gloria del instructor y del grupo, pero, ciertamente, no para gloria de Dios.

 

Los nuevos grupos vienen hoy lenta y gradualmente a la existencia y están regidos por estas leyes del alma. Por lo tanto, emitirán una nota distinta y formarán grupos fusionados por una aspiración y un objetivo unidos. Estarán constituidos por almas libres, individuales y evolucionadas, que no reconocen autoridad alguna, sino a su propia alma, sumergiendo su interés en el pro­pósito egoico de todo el grupo. Así como la realización del individuo en el transcurso de las épocas ha servido para elevar a la raza, así también una realización paralela, en forma grupal, ten­derá a elevar a la humanidad con mayor rapidez. De aquí que a esta ley se la denomine la Ley de la Elevación.

 

Ha llegado el momento en que se comience a poner a prueba este método de elevar a la raza. Quienes han entrado en el Sen­dero de Probación trataron de elevar a la humanidad, pero han fracasado. Los que han pasado al Sendero del Discipulado también lo intentaron y fracasaron. Aquellos que han dominado la expe­riencia y la ilusión de la muerte y, por consiguiente, resucitaron a la vida, pueden hoy intentar realizar dicha tarea en forma unida. Y triunfarán. Ya se ha hecho la demanda pidiendo que se desarrolle tal actividad unida y se los exhorta a hacer cualquier esfuerzo para resucitar el cuerpo muerto de la humanidad. La Logia de Maestros emprenderá inminentemente una grande y posible realización y todos los aspirantes y discípulos podrán reconocer sintéticamente el poder y la oportunidad.

 

La enseñanza sobre el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo se ha difundido ampliamente con este fin. Es la primera tentativa de formar un grupo que trabaje como grupo e intente realizar una tarea mundial. Podrá actuar como grupo intermediario entre el mundo de los hombres y la Jerarquía. Está ubicado entre lo que ocultamente se denomina el “Maestro muerto” y los “Maestros vivientes”. Los masones comprenderán lo que aquí se expone. El verdadero esotérico comprenderá también la misma verdad desde otro punto de vista.

 

Quisiera exponerles algunas ideas sobre los nuevos grupos que entrarán en actividad bajo la Ley del Progreso Grupal. Debe recordarse constantemente, cuando consideramos la venida de estos nuevos grupos, que constituyen principalmente un experi­mento en la Actividad Grupal, y no han sido formados con el propósito de perfeccionar a un miembro individual de cualquier grupo. Ésta es una enunciación fundamental y esencial si se quie­ren comprender correctamente los objetivos. En dichos grupos, los miembros se complementan y fortifican mutuamente y en el con­junto de cualidades y capacidades, deberán con el tiempo proporcio­nar grupos suficientemente capaces de expresar la espiritualidad en forma útil, y a través de los cuales pueda fluir ininterrumpi­damente la energía espiritual para ayudar a la humanidad. El trabajo que debe realizarse, se llevará a cabo mayormente en los niveles mentales. El campo del servicio diario de los componentes de los nuevos grupos continuará siendo lo que su destino e impulso interno le indican en el plano físico, pero -a los diversos campos del esfuerzo individual- se le agregará (y esto es lo importante> una actividad grupal que será un servicio unido y conjunto. Cada miembro de esos grupos debe aprender a trabajar en estrecha colaboración mental y espiritual con los demás, y esto toma tiempo debido al actual grado de desarrollo evolutivo de los aspirantes del mundo. Cada uno debe poner amor en todas las cosas, lo cual no es fácil. Cada uno debe aprender a subordinar las ideas que tiene sobre su personalidad y su progreso personal a los requi­sitos del grupo, pues en la actualidad algunos tendrán que apre­surar su progreso en ciertas direcciones y otros reducirlo, como servicio prestado a los demás. Este proceso tendrá lugar automá­ticamente a medida que la identificación e integración grupales lleguen a convertirse en el pensamiento predominante en la con­ciencia grupal, y el deseo de progreso personal y satisfacción espiritual sean relegados a segundo término.

 

Esta proyectada unidad grupal tendrá sus raíces en la medi­tación grupal, o en la vida contemplativa (en la cual el alma se reconoce como una con todas las demás). A su vez, esto redundará en alguna actividad grupal, contribución que caracterizará a cual­quier grupo determinado y elevará esotéricamente a la raza huma­na. En la vida grupal, quienes tratan de entrenar, enseñar y fusionar al grupo en un instrumento para prestar servicio, no se ocuparán del individuo en particular. Cada uno será considerado como transmisor de un tipo de energía, energía predominante de cualquier tipo de rayo -sean los rayos del ego o de la personali­dad. Cada uno puede, a su debido tiempo, aprender a trasmitir al grupo la cualidad del rayo de su alma, estimulando a sus herma­nos para infundirles más valor, clara visión, pureza de móviles y profundo amor, evitando no obstante el peligro de vitalizar las características de su personalidad. Ésta es la mayor dificultad. Para poder hacerlo en forma eficaz y correcta debemos aprender a pensar que cada uno es un alma y no sólo un ser humano.

 

Como postulados preliminares tenemos los siguientes obje­tivos en el trabajo grupal de la nueva era, ahora que se hallan en los procesos iniciales. Los objetivos posteriores y más esotéricos surgirán a medida que se alcancen los primeros:

 

1.      Unidad Grupal. Debe lograrse aplicando el amor, que es par­te de la práctica de la Presencia de Dios, mediante la subor­dinación de la vida de la personalidad a la vida grupal y a la vida de constante, amoroso y vital servicio.

 

2.      Meditación Grupal. Estos grupos eventualmente conocerán el reino de las almas, y el trabajo que realicen será animado y llevado adelante desde los niveles mentales más elevados mediante la expresión de la vida contemplativa. Esto invo­lucra la actividad dual de la vida del discípulo, en la cual actúa conscientemente como personalidad y alma. La vida de la personalidad debería ser de actividad inteligente; la vida del alma es amorosa contemplación.

 

3.      Actividad Grupal. Cada grupo tendrá una característica dis­tintiva, que estará dedicada a alguna forma específica de servir.

 

Cuando los grupos estén convenientemente establecidos (esto es inminente) y después que hayan trabajado juntos subjetiva­mente durante cierto y necesario período de tiempo (que será determinado por la cualidad de la vida de los individuos que lo componen, por su altruismo y su servicio), entonces comenzarán actuar externamente y su aspecto vida comenzará a hacer sentir su presencia. Las diversas líneas de actividad emergerán cuando la vibración grupal sea suficientemente fuerte para hacer un impacto definido en la conciencia de la raza. Por lo tanto, es evidente que los primeros y principales requisitos son la integri­dad y la cohesión grupales. Nada puede realizarse sin ellos. El vínculo subjetivo que exista entre los miembros del grupo y el surgimiento de una conciencia grupal constituirá el objetivo vital de las próximas décadas. Así se establecerá una transmisión y circulación grupal de energía que será de gran valor para salvar al mundo. En lo que concierne al individuo debe recordarse que la pureza del cuerpo, el control de las emociones y la estabilidad mental son requisitos fundamentales y deberían ser la meta de la práctica diaria. Una y otra vez volveré sobre el tema respecto a los principales requisitos del carácter, por cansadora que resulte su repetición, por lo tanto los exhorto a que cultiven dichas cuali­dades. Por intermedio de estos grupos será posible restablecer ciertos antiguos misterios, y algunos de los grupos mencionados en el libro Cartas sobre Meditación Ocultista, se hallarán entre los emergentes grupos de la Nueva Era.

 

b. LAS CARACTERÍSTICAS DE LOS NUEVOS GRUPOS

 

Este breve resumen describirá algunos de los requisitos ele­mentales y, mediante una amplia generalización, indicará las principales razones de por qué se están formando dichos grupos. Quizás podríamos ahora ampliar algo más nuestra visión y  al mismo tiempo, considerar a los grupos en forma más detallada.

 

Una de las características que distinguirá a los grupos de servidores y conocedores del mundo, es que la organización exter­na que los mantendrá integrados será tan nebulosa y sutil que prácticamente no podrá observarse externamente. El grupo se mantendrá unido por una estructura interna de pensamiento y una estrecha interrelación telepática. Los Grandes Seres, a Quienes todos tratamos de servir, se vinculan de esta manera y pueden, con el mínimo requerimiento y el menor desgaste de fuerza, poner­se en contacto mutuo. Ellos están sintonizados con una vibración particular, y estos grupos tendrán que sintonizarse así. De esta manera se agruparán personas de naturalezas muy variadas que pertenecen a los distintos rayos y nacionalidades, producto de los diversos patrimonios y del medio ambiente. Además de estos factores que atraen inmediatamente la atención, habrá tam­bién una diversidad similar en la experiencia de la vida, adquirida por las almas implicadas. La complejidad del problema que en­frentan los miembros del grupo aumenta su magnitud si se recuer­da el largo camino que cada uno ha recorrido y los numerosos factores y características que emergen del distante y oscuro pasado, contribuyendo a hacer de cada persona lo que es. Si nos detenemos a pensar sobre las dificultades y las posibles barreras que pueden anteponerse al éxito, lógicamente surgen los interrogantes: ¿ Qué hace posible el establecimiento de esta interrelación grupal? ¿ Qué proporciona el nivel común de igualdad? Es de trascendental importancia responder a estas preguntas y exige tratarlas con franqueza.

 

En la Biblia se dice: “En Él vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser”. Tal afirmación es una fundamental ley de la natu­raleza y la base enunciada de la relación que existe entre el alma individual que actúa en un cuerpo humano y Dios. Esto determina, hasta donde puede comprenderse, la relación entre alma y alma. Vivimos en un mar de energías. Constituimos un conglomerado de energías y todas están estrechamente interrelacionadas y forman el cuerpo sintético de energía de nuestro planeta.

 

Debe recordarse que el cuerpo etérico de cada forma de la naturaleza es una parte integrante de la forma sustancial de Dios Mismo -no la forma física densa, sino lo que los esotéricos con­sideran como la sustancia que construye la forma. Empleamos la palabra “Dios” para significar esa expresión de la Vida Una que anima a todas las formas del plano objetivo externo. Por lo tanto, el cuerpo etérico o de energía, de cada ser humano, es parte inte­grante del cuerpo etérico del planeta mismo y, por consiguiente, del sistema solar. Por este medio todo ser humano se relaciona básicamente con toda expresión de la Vida divina, sean diminutas o gigantescas. La función del cuerpo etérico consiste en recibir impulsos de energía y en ser llevado a la actividad por esos impul­sos o corrientes de fuerza, que emanan de alguna fuente de origen. En realidad, el cuerpo etérico no es nada más que energía, com­puesto por minadas de hilos de fuerza o diminutas corrientes de energía, relacionadas, por su efecto coordinador, con los cuerpos emocional y mental y con el alma, constituyendo corrientes de energía que a su vez tienen su efecto sobre el cuerpo físico, poniéndolo en actividad de acuerdo a la naturaleza y al poder de la clase de energía que pueda predominar en el cuerpo etérico en cualquier momento dado.

 

A través del cuerpo etérico circula energía que emana de alguna mente. Las masas humanas responden inconscientemente a los mandatos de la Mente Universal; esto se complica en nuestra era y época debido a la creciente respuesta a las ideas masivas de las mentalidades humanas que evolucionan rápidamente, deno­minadas a veces opinión pública. Dentro de la familia humana existen también quienes responden a ese grupo interno de Pen­sadores que, cuando trabajan con materia mental, controlan desde el aspecto subjetivo de la vida el surgimiento del gran Plan y la manifestación del propósito divino.

 

Este grupo de Pensadores abarca siete divisiones principales, y está presidido por tres grandes Vidas o entidades supercons­cientes. Son el Manu, el Cristo y el Mahachohan. Emplean prin­cipalmente el método de influenciar las mentes de los adeptos e iniciados. Estos últimos influencian a su vez a los discípulos del mundo, los cuales cada uno en su propio lugar y bajo su respon­sabilidad, desarrollan su concepto del Plan y tratan de expresarlo hasta donde les es posible. Hasta ahora esos discípulos han traba­jado muy solos, excepto cuando por relación kármica se conocen mutuamente y la intercomunicación telepática ha sido fundamen­talmente limitada a la Jerarquía de adeptos e iniciados en encar­nación o fuera de ella, y a Su trabajo individual con Sus discípulos. Por lo tanto, los grupos que hasta ahora han trabajado en forma totalmente subjetiva, pueden ser y serán duplicados externamente, y los nuevos grupos que vendrán a la existencia serán mayormente exteriorizaciones -experimental aún- de los grupos que han actuado detrás de la escena, impulsados por el grupo central, la Jerarquía de Maestros.

 

Este experimento se ha efectuado primordialmente para lograr la integración grupal y también hallar el método por el cual pueda llevarse a cabo. La razón de por qué están experimentando esta idea grupal quienes se hallan en el aspecto interno, se debe a que es definidamente una tendencia de la nueva era. Tratan de emplear la preponderante tendencia del ser humano hacia la coherencia y la integración. Sin embargo, debe recordarse cons­tantemente que si no hay una coherencia subjetiva, todas las formas externas deben oportunamente desintegrarse, o de lo con­trario nunca se fusionarán. Únicamente los vínculos y el trabajo subjetivos determinan el éxito, lo cual (particularmente en el nuevo trabajo grupal) debe basarse en las relaciones egoicas y no en los apegos y predilecciones personales, que son de ayuda cuando hay un reconocimiento de la relación egoica. Donde esto existe entonces se puede formar algo tan inmortal y duradero como el alma misma.

 

Debería aclarar un punto práctico. Durante algún tiempo tales grupos constituirán lo que podrían denominarse “grupos cánones , y deben ser formados lentamente y con mucho cuidado. Cada persona que forme parte de los nuevos grupos será exami­nada, probada y sometida a una gran presión, necesaria si se quiere que los grupos perduren durante el actual período de tran­sición. Resulta difícil a los discípulos formar estos grupos. Los métodos y las técnicas serán muy diferentes de las del pasado. La gente podrá demostrar un verdadero deseo de participar en la vida grupal y formar parte de la actividad grupal, pero la verdadera dificultad consistirá en adaptar su vibración y vida personales a la vida y al ritmo del grupo. El estrecho sendero que todos los discípulos deben recorrer (y en las primeras etapas estos grupos estarán compuestos principalmente por quienes se hallan en el Sendero de Probación o en el Sendero del Discipulado) exige obediencia a ciertas instrucciones que fueron trasmitidas desde la antigüedad. Deben ser seguidas voluntariamente y con los ojos abiertos, pero no se exige ni se espera al pie de la letra el cumplimiento de la ley. Siempre es necesario que haya cierta flexibilidad dentro de los límites autoimpuestos, pero esa flexibi­lidad no debe ser consecuencia de la inercia personal o dudas mentales.

 

Este gran experimento en el entrenamiento grupal, que está siendo ahora iniciado en la tierra por medio de una nueva activi­dad de la Jerarquía, demostrará a los Guías observadores de la raza hasta qué punto los discípulos y aspirantes mundiales están preparados para subordinar sus intereses personales al bien gru­pal, y hasta qué punto son sensibles, como grupo, a la instrucción y a la orientación, y cuán libres están los canales de comunicación entre los grupos del plano externo y el grupo interno, y entre ellos y las masas a las cuales esperan eventualmente llegar. El grupo de discípulos de un Maestro, en el mundo interno de la vida, forma un organismo integrado, caracterizado por la vida, la interacción y el amor mutuos. Las relaciones de ese grupo son totalmente mentales y astrales, de allí que no se perciban las limi­taciones de la fuerza del cuerpo etérico, del cerebro físico y del cuerpo físico denso. Esto facilita grandemente la comprensión interna y la interacción recíproca. Sería conveniente recordar que el poder astral se siente aquí con mayor fuerza que en los niveles físicos, por eso que en todos los tratados sobre el discipulado y en el entrenamiento para lograrlo se insiste que debe ser controlado el deseo emocional.

 

Actualmente se está haciendo un esfuerzo para ver si se pueden establecer la actividad y la interacción grupales en el plano físico, lo cual, como consecuencia, incluirá el mecanismo del cuerpo físico y el cerebro. Por lo tanto, las dificultades son muy grandes. ¿ Qué técnica debe emplearse para manejar esta difícil situación, que sólo es posible porque el trabajo realizado por los grupos de los Maestros ha sido tan eficaz? Mucho dependerá de cómo se reaccione a esta interacción y de lo que ella significará en nuestras vidas. Esto implica un método ocultista muy práctico de trabajo. Las reacciones físico-astrales del cerebro deberían considerarse que no existen y ser relegadas debajo del umbral de la conciencia grupal, para que mueran por inanición. Deben ponerse constante­mente de relieve las relaciones mentales y egoicas.

 

c. LA NATURALEZA EXPERIMENTAL DE LOS GRUPOS

 

He dicho que estos grupos constituyen un experimento. Este experimento es de naturaleza cuádruple y una concisa enunciación al respecto podría aclarar cualquier conjetura.

 

I. Los experimentos son para establecer e iniciar puntos fo­cales en la familia humana, por cuya mediación pueden afluir ciertas energías a toda la raza humana, y éstas son diez.

 

II. Los experimentos son para inaugurar ciertas nuevas téc­nicas para trabajar y establecer los medios de comunicación. Debe observarse que las últimas tres palabras resumen toda la cuestión. Estos grupos están destinados a facilitar la interrelación o comunicación, de la manera siguiente:

 

1.      Tratarán de facilitar la comunicación entre los individuos a fin de conocer las reglas y los métodos por los cuales pueda ser trascendida la palabra e iniciar el nuevo sistema de intercambio. Oportunamente las comunicaciones se harán:

 

a.       Entre alma y alma, en los niveles superiores del plano mental. Esto implica un total alineamiento a fin de que alma-mente-cerebro estén completamente unificados.

 

b.      Entre mente, en los niveles inferiores del plano mental, lo cual implica la total integración de la personalidad o yo inferior, a fin de que la mente y el cerebro se unifiquen.

 

Los estudiantes deben recordar estos dos contactos característicos y tener presente también que no es necesario que el contacto mayor incluya al menor. Es muy posible realizar la comunicación tele­pática entre los distintos aspectos del ser humano, en los variados grados de evolución.

 

2.      Estos grupos trabajarán para establecer la comunicación entre el plano de la iluminación y de la razón pura (el plano búdhico) y el plano de la ilusión (el plano astral). Debe recor­darse que nuestra gran tarea es disipar la ilusión mundial me­diante la iluminación o la afluencia de luz. Cuando se hayan formado suficientes grupos que tengan este objetivo, entonces habrá en el plano físico canales de comunicación que actuarán como mediadores entre el mundo de la luz y el mundo de la ilusión. Estos serán los transmisores de ese tipo de energía que destruirá el maya o la ilusión existente y disipará las antiguas formas mentales, y liberarán la luz y la paz iluminará el plano astral, disipando así la naturaleza ilusoria de su vida.

 

3.      A través de otros grupos debe afluir otro tipo de energía que producirá un tipo distinto de interrelación y comunicación. Dichos grupos curarán debidamente las personalidades individua­les, en todos los aspectos de su naturaleza. El trabajo propuesto consiste en trasmitir inteligentemente la energía a las diversas partes de la naturaleza -mental, astral y física- del ser humano, por la correcta circulación y organización de la fuerza. Oportu­namente la curación deben llevarla a cabo los grupos que actúan como intermediarios entre el plano de la energía espiritual (la energía del alma, la intuitiva o de la voluntad) y el paciente, o el grupo de pacientes, y esto debe tenerse en cuenta y también pre­sente la idea grupal, porque establecerá la diferencia entre los métodos de la nueva era y los del pasado, y el trabajo será grupal y para el grupo. Sus miembros trabajarán como almas y no como individuos. Aprenderán a trasmitir a los pacientes energía curativa extraída de la reserva de fuerzas vivientes.

 

4.      Otros grupos de comunicadores actuarán como transmisores de dos aspectos de la energía divina -conocimiento y sabidu­ría, considerados en términos de energía. Su tarea será educar a las masas, como intermediarios directos entre la mente superior y la mente inferior y se ocuparán de la construcción del antaka­rana, pues su tarea es vincular los tres puntos de valor en el plano mental -la mente superior, el alma y la mente inferior- a fin de establecer el antakarana grupal entre el reino de las almas y el mundo de los hombres.

 

5.      Algunos grupos se ocuparán especialmente del trabajo po­lítico más que de cualquier otra actividad. Trasmitirán esa “cuali­dad que impone” autoridad, de la cual carecen otras ramificaciones de esta actividad grupal divina. El trabajo es mayormente de primer rayo. Incluye el método por el cual la divina Voluntad; actúa en la conciencia de las razas y las naciones. Los miembros de este grupo estarán regidos en gran parte por el primer rayo. Su trabajo consiste en actuar como canales de comunicación entre el departamento del Manu y la raza humana. Es algo honroso llegar a ser canales de la Voluntad de Dios.

 

6.      Otros grupos serán, en forma excepcional, canales entre la actividad del segundo rayo, la del Instructor Mundial (cargo que el Cristo desempeña en la actualidad) y el mundo de los hom­bres. La energía de segundo rayo debe fluir a través de los grupos de estudiantes, creyentes y los grupos afines de pensadores y trabajadores, de los cuales se formaron muchos. Esto debe tenerse en cuenta. Repito, habrá muchos de estos grupos que erigirán la estructura de la nueva religión mundial.

 

7.      Unos pocos grupos desempeñarán una interesante fun­ción, sin embargo pasará mucho tiempo antes de que se materia­lice, o por lo menos hasta que se comprenda mejor el trabajo de las fuerzas constructoras del Universo. Esto coincidirá con el desarrollo de la visión etérica. Dichos grupos actuarán como canales de comunicación o intermediarios, entre las energías que constituyen las fuerzas constructoras de formas, las que confeccionan la vestidura externa de Dios y los espíritus humanos. Por lo tanto, se observará que existe la posibilidad de que el principal trabajo inicial se relacione con el problema de la reencarnación. Tal problema tiene que ver con la apropiación de una vestidura externa o forma, de acuerdo a Ley de Renacimiento. Por lo tanto, cuando estos grupos se organicen, al principio sus miembros trabajarán sobre dicho tema. Emprenderán un estudio más pro­fundo y distinto sobre la Ley de Renacimiento que hasta ahora.

 

8.      Algunos grupos de comunicadores y transmisores de ener­gía llevarán la luz a los grupos de pensadores. Serán los ilumina­dores de los pensamientos grupales. Trasmitirán la energía de un centro de pensamiento a otro, sobre todo la energía de las ideas. Que es su principal función. Debe recordarse que el mundo de las ideas constituye un mundo de centros de fuerza dinámica. Esto no debe olvidarse. Se debe establecer contacto con esas ideas y tenerlas en cuenta. Su energía debe ser asimilada y trasmitida, y ésta es la función de esos centros de fuerza que se expresarán en estas líneas de actividad.

 

9.      La tarea específica de los grupos que trabajan en otra categoría consistirá en estimular las mentes de los hombres a fin de que tenga lugar el alineamiento. Ahora actúan principalmente como canales de comunicación entre el alma de un hombre y el alma de una forma, los cuales serán grandes sicometrístas, porque su alma es sensible al alma de otras formas de vida -humana o no-, evocan, principalmente, el alma del pasado, vinculándola con el presente y descubren indicios del futuro.

 

10.  Los miembros de otros grupos serán los comunicadores entre el tercer aspecto de la Deidad, que se expresa por medio del proceso creador y el mundo del pensamiento humano. Unirán o fusionarán creadoramente la vida y la forma. Sin darse cuenta ni comprenderlo logran ya concretizar la energía del deseo que, a su vez, produce la concretización del dinero, que en consecuencia requiere la materialización de cosas. Su tarea es muy difícil, por eso apareció en los últimos ciento cincuenta años la ciencia finan­ciera mundial. Se ocuparán del aspecto divino del dinero, consi­derándolo como un medio por el cual puede llevarse a cabo el propósito divino. Manejarán el dinero como agentes por cuyo intermedio las fuerzas constructoras del universo pueden hacer el trabajo necesario; estas fuerzas constructoras (y aquí reside la clave) se ocuparán cada vez más de construir el Templo sub­jetivo del Señor, y de materializar lo que satisface los deseos del hombre. Esta diferencia merece ser considerada.

 

III. Los grupos son la exteriorización de una existente condición interna. Debe comprenderse que estos grupos no son una causa sino un efecto. Podrán sin duda tener un efecto inicial a medida que trabajan en el físico, pero en sí son el producto de una actividad interna y subjetivo de fuerza que, forzosamente, debe llegar a ser objetivo. El trabajo de los miem­bros del grupo consiste en mantenerse, como grupo, en estrecha relación con los grupos internos, que forman, sin embargo, un gran grupo activo. Esta central fuerza grupal afluirá entonces a través de los grupos mientras sus miembros, como grupo:

 

a.       Están en armonía con las fuentes internas de poder.

 

b.      No pierden de vista el objetivo grupal, cualquiera sea.

 

c.       Cultivan la capacidad dual de aplicar las leyes del alma a la vida individual y las leyes del grupo a la vida grupal.

 

d.      Emplean todas las fuerzas que puedan afluir al grupo como servicio, y aprenden, por lo tanto, a registrar esa fuerza y a utilizarla correctamente.

 

La siguiente secuencia de afirmaciones ¿ impartirá al respecto algo a nuestra mente? Son afirmaciones de hecho y no contienen nada simbólico en su terminología, excepto hasta donde las pala­bras constituyen símbolos inadecuados para expresar verdades internas:

 

1.      Cada grupo tiene su contraparte interna.

 

2.      La contraparte interna constituye un todo. Los resultados externos sólo son parciales.

 

3.      Estos grupos internos forman un grupo, y cada uno es la expresión de, o está regido por ciertas leyes que constituyen los factores controladores del trabajo grupal. Una ley es sólo una expresión o manifestación de fuerza, que un pensador o grupo de pensadores aplica por el poder del pensamiento.

 

4.      Estos grupos internos, que contienen distintos tipos de fuerza y trabajan sintéticamente para expresar ciertas leyes, consti­tuyen un esfuerzo para establecer nuevas y diversas condicio­nes y producir, en consecuencia, una nueva civilización. Ésta es la Nueva Era que llegará a su culminación en la Era acuariana.

 

5.      Los grupos externos constituyen un intento y un esfuerzo experimentales para comprobar hasta qué punto la humani­dad está preparada para realizar tal esfuerzo.

 

IV. Estos grupos constituyen un experimento, y su objetivo consiste en manifestar ciertos tipos de energía que establecerán en la tierra cohesión o unificación. La actual condición de descon­cierto que prevalece en el mundo. el “impase” internacional, la disconformidad religiosa, la confusión social y económica de las últimas décadas, son el r de energías tan poderosas -debido a su enorme ímpetu- que sólo se pueden poner en acti­vidad rítmica por la imposición de energías más poderosas y más definidamente dirigidas. Cuando los grupos actúen adecua­damente y hayan logrado no sólo unidad grupal interna sino también armonía entre los grupos, entonces podrá realizarse un trabajo peculiar y esotérico.

 

Éstos son algunos de los planes que la Jerarquía trata de lle­var adelante, y los verdaderos discípulos y aspirantes pueden desempeñar su parte. Se nos llama la atención sobre estos pla­nes a fin de evocar nuestra permanente colaboración.

 

d. LA ASTROLOGÍA Y LOS NUEVOS GRUPOS

 

La Ley del Progreso Grupal contiene una de las energías que se han liberado gradualmente durante los últimos dos siglos. Una oleada más plena entró en actividad durante la Luna llena de Tauro, en mayo de 1936, y ahora podemos esperar el inminente progreso de la idea grupal, en sus aspectos buenos y malos. En diversas oportunidades se ha llamado la atención a los estudian­tes sobre esta ley que está relacionada con cierto impulso origi­nado en las mentes de los hombres, que es a su vez el efecto de los diversos tipos de energía que actúan sobre la tierra. “Ley del Progreso Grupal” es el nombre aplicado por los seres humanos a un tipo particular de energía que produce coherencia en los entes de un grupo, estructurándolos así en un organismo viviente. La afinidad, el objetivo y la meta grupales serán eventualmente re­conocidos. En último análisis, es el surgimiento en la conciencia subjetiva, del mismo tipo de energía que produce ese aspecto de acción cohesiva que se demuestra como unión tribal, nacional o racial. Sin embargo, en este caso, el factor determinante no es una designación física, ni estos grupos tienen una base en el plano físico. Se fundamentan en el idealismo grupal que puede ser cons­cientemente captado cuando las unidades del grupo comienzan a funcionar en el plano mental y a desarrollar la capacidad de “re­flexionar a fondo las cosas” -es decir, registrar en el cerebro lo que el alma ha comunicado a la mente. Tenemos aquí una defi­nición del proceso de la meditación tal como debe ser practicado por quienes han logrado, mediante el alineamiento en alguna me­dida, contacto con el alma. Estos grupos actúan totalmente a tra­vés de una relación subjetiva que produce integración y actividad subjetivas.

 

Cuando lleguemos al estudio de las implicaciones astrológi­cas, descubriremos, en relación con estas leyes, que las energías de los signos zodiacales tienen un efecto especifico sobre la ener­gía de un Ser, cuyo propósito se manifiesta por medio de dichas leyes, consideradas por nosotros como grandes e inevitables leyes naturales y también espirituales. Este efecto produce una mezcla de energías que al mismo tiempo equilibra e impele.

 

En diciembre de 1935 aumentaron las energías de Capricor­nio debido a la afluencia de fuerzas de una constelación aún ma­yor, que representa para nuestro zodíaco, lo que el zodíaco repre­senta para la tierra. Otro acrecentamiento tendrá lugar en 1942. Debe recordarse que, desde cierto punto de vista, el círculo de los doce signos o constelaciones, constituye una unidad especial que gira dentro de nuestro universo de cielos, así como nuestro planeta gira en el centro de nuestro círculo de influencias. Por medio de este acrecentamiento -durante el ciclo zodiacal acua­riano venidero- los grupos que existen en la tierra podrán dis­poner de una oleada de influencias capricornianas que afluirán a nuestra radio de captación cada siete años. El que acaba de pasar dio un gran impulso al trabajo del Nuevo Grupo de Servi­dores del Mundo y fue la causa de que el mundo reaccionara muy bien a ese impulso particular. Se demostró en cada nación y grupo como una marcada tendencia hacia la buena voluntad. En 1942 tendremos otra afluencia planetaria de la cual se nos pide que dispongamos de ella y se nos exhorta a que hagamos la debida preparación. La “semana de impacto grupal” que acontece cada siete años, tendrá lugar desde el 21 hasta el 28 de diciembre y, si esto coincide con la Luna llena, la oportunidad será muy signi­ficativa. Debemos estar atentos a esta posibilidad. Esa semana debería ser considerada como preeminentemente la “semana del Festival” del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo y, después de 1942, debe aprovecharse este período y hacerse una prepara­ción especial. Este hecho reclama la atención de todos nosotros.

 

Nuevos grupos aparecen en todas partes. Los grupos en el plano externo, con su diversidad de nombres y miras estableci­das, no están conectados con este grupo interno que fomenta o “proyecta” los nuevos grupos, siempre que tengan una conexión definida, aunque ambigua. Esto siempre es posible cuando haya tres miembros del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo en cual­quier grupo exotérico; entonces se vincula “por un triple hilo de luz dorada” al Nuevo Grupo de Servidores del Mundo que puede ser utilizado en cierta medida. Este grande y espiritual agrupa­miento de servidores está superficialmente vinculado en el plano físico; en el plano astral el vínculo es más fuerte y se basa en el amor a la humanidad, y en el plano mental se establece un vínculo mayor desde el punto de vista de los tres mundo, como un todo. Por lo tanto, es evidente que en el individuo deben efectuarse ciertos desarrollos antes de que pueda llegar a ser, consciente­mente, un miembro activo del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, grupo principal que, en la actualidad, trabaja definidamente bajo la Ley del Progreso Grupal.

 

1.      El individuo tiene que haber despertado el centro cardíaco y exteriorizar su conducta en tal forma, que el corazón se vincu­le rápidamente con los centros cardíacos de por lo menos ocho personas. Entonces el centro cardíaco del Logos planetario podrá ocultamente absorber los grupos formados por nueve aspirantes conscientes. A través del centro cardiaco, Su vida afluirá y los miembros del grupo contribuirán con su cuota de energía a las influencias de la vida que circulan a través de Su cuerpo. La información que antecede es sólo de interés para quienes han despertado espiritualmente, y sig­nificará poco o nada para quienes aún duermen.

 

2.      El centro coronario debe estar también en proceso de des­pertar, y la capacidad para “mantener la mente firme en la luz” debe estar algo desarrollada.

 

3.      Tienen también que emprender alguna actividad creadora, y el servidor debe estar activo en algunos de los movimientos humanitarios, artísticos, literarios, filosóficos o científicos.

 

Todo esto implica la integración y el alineamiento de la persona­lidad y esa simpatía atractiva y magnética que de un modo u otro, caracteriza a los discípulos. Así, desde el punto de vista eso­térico, existen en el individuo ciertos grandes triángulos de ener­gía y, en consecuencia, en mayor grado en la humanidad. También las “fuerzas de la vida creadora” circularán desde el “punto den­tro de la cabeza” (el centro coronario) a lo largo de la “línea que va al corazón” y, luego, con el centro laríngeo, formarán un “triángulo de luz ígnea”. Tal es el camino del progreso grupal y, cuando se va consumando, la Ley del Progreso Grupal comienza entonces definidamente a actuar y a controlar. Seria interesante enumerar los efectos conocidos de las cinco leyes que hemos estado considerando:

 

LEY                EFECTO                     EFECTO                     REACCION               CUALIDAD

 

1. Sacrificio.     Salvadores del Mundo.            Muerte deliberada        Amor al           Salvador          Altruismo

                        El Cristo                      “Muero todos los días”            Deseo de seguirlo

 

                               Unidad en el Plano Físico                                                              Las Masas

 

2. Impulso.       Religión Mundial          Iglesias                        Amor a las Ideas          Devoción

    Magnético.   Mundial.                      Organizaciones            Filosofía                       Idealismo

Escuelas de

pensamiento.

 

Unidad Etérica o Vital.                                                                   Los Aspirantes

 

3. Servicio.      Actividad Humanitaria  La Cruz Roja               Amor a la Humanidad  Simpatía

y activi­dades afines.                                        Compasión

 

Unidad Astral.                                                                                   Los Probacionistas

 

4. Repulsión.    La lucha contra el mal  Cruzadas de todo tipo  Amor al Bien               Discriminación

 

Unidad Mental                                                                                  Los Discípulos

 

5. Progreso      Nuevos Grupos.          Nuevo Grupo de          Amor a la Síntesis        Inclusividad

     Grupal                                            Servidores del Mundo

 

Unidad del Alma                                                       Iniciados.

 

6. La Ley para ampliar la Respuesta.

 

Ahora podemos dedicarnos brevemente a la sexta y séptima leyes y las trataremos en conjunto. Las otras cinco leyes actua­ron definidamente en el plano físico. Los efectos o las consecuen­cias de los impulsos que están detrás de ellas, producen el desa­rrollo del propósito del Altísimo y pueden ser reconocidos en el plano fenoménico. Todos pueden serlo, pero la percepción cons­ciente de la humanidad en la actualidad es tal, que sólo en cinco casos se ha podido observar el efecto que producen estas leyes, y únicamente por los aspirantes mundiales más avanzados, porque sólo los discípulos e iniciados pueden comenzar a percibir tenue­mente los efectos de las leyes sexta y séptima, pero nadie más en la actualidad.

 

Estas dos leyes no son susceptibles de ser interpretadas como las anteriores, porque sólo quienes son iniciados o están prepa­rándose para la iniciación, pueden empezar a comprenderlas. Es necesaria la iluminación, resultado de la iniciación, antes de po­der llegar a la idea que está detrás de estas manifestaciones del propósito. Por lo tanto, no perderemos tiempo en tratar La Ley para expandir la Respuesta o La Ley de los Cuatro Inferiores, y sólo transcribiré dos antiguas estanzas que tendrán gran signifi­cado para el iniciado, pero para el lector y el estudiante comunes únicamente serán palabras resonantes y frases simbólicas sin sen­tido.

 

“El Sol, en toda su gloria, ha despuntado y ha lanzado sus rayos hacia el cielo de Oriente. La unión de los pares de opuestos produce, en los ciclos de tiempo y espacio, nubes y brumas. Ellas ocul­tan una grandiosa conflagración...

“Se produce el diluvio. El arca flota libremente. . . las llamas devoran. Los tres están libres; entonces nuevamente las brumas en­vuelven.

“Por sobre las nubes de la tierra brilla un signo... Sólo el ojo de la visión puede verlo. Sólo el corazón en paz puede escuchar el trueno de la Voz que surge desde las oscuras profundidades de la nube. Sólo la comprensión de la Ley que eleva y exalta puede en­señar al ‘hombre del fuego y al hijo del agua’ a penetrar en la bruma. Desde allí asciende a la cima de la montaña y nuevamente se libera.

“La triple libertad obtenida nada tiene que ver con la tierra, el agua o el fuego. Es la liberación de triple naturaleza, que da la bien­venida al hombre que pasa libremente de la esfera de la tierra al océano de la esfera acuosa y de allí al suelo ardiente del sacrificio. El sol acrecienta el fuego, disipa la bruma y seca la tierra, y así se realiza el trabajo.”

 

7.         La Ley de los Cuatro Inferiores.

 

“Partieron cuatro hijos de Dios. Pero sólo uno regresó. Cua­tro Salvadores se fusionaron en dos, luego ambos se convirtieron en el Uno.”

 

Estas dos escrituras antiguas -una mística, la otra oculta- nada significan para muchas mentes, y esto puede ser compro­bado fácilmente. Por lo tanto, de nada sirve considerarlas más minuciosamente. Aún no ha llegado el momento. Fueron dadas porque contienen un poder magnético que ayudará a estimular la comprensión.

 

Estamos hoy en vísperas de grandes acontecimientos. La hu­manidad sigue su camino con renovado impulso. Ya no está en la encrucijada, sino que ha hecho decisiones irrevocables y la raza se encamina por un sendero que la conducirá oportunamen­te a la luz y a la paz. Hallará su camino hacia “la paz que tras­ciende toda comprensión”, porque será una paz independiente de las condiciones externas, y no se basará en lo que la actual huma­nidad define como paz. La raza tendrá la paz de la serenidad y de la alegría -la serenidad basada en la comprensión espiritual, y la alegría que no la afectarán las circunstancias. Alegría y sere­nidad no son una condición astral sino una reacción del alma. Estas cualidades no son el resultado de la disciplina de la natura­leza emocional, sino la reacción natural y automática del alma y la recompensa por haber logrado un alineamiento definitivo. Estas dos cualidades del alma, serenidad y alegría, indican que el alma, el ego, el Uno, que permanece solo, controla o domina a la personalidad, las circunstancias y todas las condiciones ambien­tales de la vida en los tres mundos.

 

III. Los Cinco Grupos de Almas

 

Ahora iniciaremos el estudio de los cinco grupos de almas. A fin de clasificar y comparar, dividiremos a la humanidad te­rrestre en los siguientes grupos:

 

1. Egos lemurianos                                          nuestra verdadera Humanidad te­rrestre.

2. Egos que aparecieron                                  en la Atlántida.

3. Egos de la cadena lunar                               provenientes de la Luna.

 4. Egos                                                          provenientes de otros planetas.

            5. Egos raros y avanzados                               que esperan encarnar.

 

Consideraremos brevemente un tema que para el sicólogo y el estudiante comunes, que no están familiarizados con las ense­ñanzas y los términos ocultistas, podrán parecerles ilusorios e ininteligibles. La razón de esto se debe a que estamos tratando el origen de las almas que se expresan mediante seres humanos, los yoes que actúan a través de la forma y son intangibles y -hablan­do científicamente- no pueden ser verificadas. Sólo pueden ser inferidas por quienes aceptan los presentimientos, deducciones y conclusiones que no pueden ser verificadas con el tipo de equipo humano empleado ahora. La sicología moderna, generalizando, considera al alma de diversas maneras:

 

1.      Que no existe, y lo único evidente y comprobable es el meca­nismo inteligente.

 

2.      Que constituye la suma total de las reacciones conscientes de las células del cuerpo, en otras palabras, la sensibilidad del organismo.

 

3.      Que es un yo que evoluciona gradualmente, imparte vida y a medida que transcurre el tiempo imparte percepción; consi­dera que el cuerpo lo condiciona y que es un producto de la evolución de ese cuerpo durante las edades. Sin embargo, afirma que no existe en seres humanos de tipo inferior; que posiblemente sea inmortal, pero eso no se lo puede comprobar y no se lo considera un hecho.

 

4.      Que es un yo definido, una entidad, que anima un cuerpo, actúa en distintos niveles de la conciencia humana y posee continuidad, inmortalidad y potencialidad.

 

La enseñanza ocultista acepta estas hipótesis como correctas, pero relativas en tiempo y espacio y se refieren a las diferentes formas de vida divina y a los distintos aspectos de esas formas. Hoy nos abocamos a la enseñanza oculta, correcta o errónea, y nuestras premisas y conclusiones pueden ser establecidas en las siguientes proposiciones:

 

1.      Cada ser humano, en encarnación o no, es un “fragmento de la divinidad” y una avanzada de la conciencia divina, actuando en tiempo y espacio para expresarse.

 

2.      Todas estas almas, yoes o seres humanos, se hallan, como hemos visto, en una de las siete emanaciones de la energía espiritual que surge de Dios al comenzar una era de actividad creadora y vuelven a la fuente de donde emanaron cuando ese ciclo particular ha terminado.

 

3.      En el intervalo de la emanación y absorción, estas almas pasan a través de diversas experiencias, hasta el momento en que pueden “brillar en toda su exacta verdad”.

 

4.      Se las denomina, como se ha expuesto, en el Tratado sobre Fuego Cósmico, (pág. 680).

1.      Lotos de revelación.

2.      Lotos perfumados.

3.      Lotos radiantes.

4.      Lotos cuya flor está por abrirse.

5.      Lotos cerrados y sellados.

6.      Lotos incoloros.

7.      Lotos en capullo.

 

5.      Estas almas, que cíclicamente adoptan distintas formas de vida en el largo proceso evolutivo, llegan con el tiempo a una exis­tencia plena y autoconsciente, lo cual significa que son auto­determinadas, autocondicionadas y autoconscientes. También son conscientes de, y responden a su medio ambiente.

 

6.      Una vez obtenida esta percepción consciente, el progreso es más rápido. Debe tenerse en cuenta que muchos seres huma­nos no poseen dicha percepción. Las agrupaciones que surgen de esta percepción (manteniendo nuestras ideas dentro del radio de la familia humana) son:

 

a.       Las almas que viven, pero su conciencia está dormida. Es­tos seres humanos aletargados, tienen un grado muy infe­rior de inteligencia y la percepción de sí mismos y de la vida es tan tenue y nebulosa que sólo las formas más inferiores de la existencia humana entran en esta catego­ría. En forma racial, nacional y tribal no existen como tipos puros, sino que ocasionalmente nacen en los bajos fondos de las grandes ciudades. Son como una reversión y nunca nacen entre los salvajes, nativos o campesinos.

 

b.      Las almas que son simplemente conscientes del plano físico y de las sensaciones. Estas personas son lentas, inertes e inarticuladas; el medio ambiente les trae confusión, pero los acontecimientos no las perturba tanto como a los tipos más avanzados y emocionales. No tienen sentido del tiem­po ni del propósito; muy raras veces pueden estar prepa­radas mentalmente y pocas veces demuestran capacidad alguna. Si se las dirige pueden hacer trabajo de pico, de pala y de acarreo; comen, duermen y procrean, siguiendo los instintos naturales del cuerpo animal. Sin embargo, aún no han despertado emocionalmente y mucho menos mentalmente. Son individuos raros y existen miles de ellos en nuestro planeta. Pueden ser reconocidos por su total incapacidad para responder al entrenamiento emocional y mental y a la cultura.

 

c.       Las almas que comienzan a integrarse y están emocional y síquicamente despiertas. En ellos, lógicamente, está des­pierta la naturaleza animal y comienza a predominar la naturaleza del deseo. Muy pocas de estas personas se en­cuentran en las razas, algunas se hallan entre los negros, raza que posee un gran número de personas que está aún en la etapa infantil. Estas almas infantiles poseen equipo mental, y algunas pueden ser entrenadas para que lo em­pleen; ponen el énfasis de la vida preponderantemente en la actividad física; están animadas por el deseo de lograr satisfacciones y una superficial vida o naturaleza de deseo, orientada, casi totalmente, hacia la vida física. Tales almas son la analogía moderna de la antigua cultura lemuriana.

 

d.      Las almas que son primordialmente emocionales, cuya men­te no es muy ágil y sólo raras veces entra en actividad, y cuyo cuerpo físico se desliza constantemente hacia el reino de lo inconsciente. En cada raza y nación existen millones de almas en estas condiciones. Pueden ser consideradas como atlantes modernos.

 

e.       Las almas que pueden ser clasificadas como seres humanos inteligentes, aptos para aplicar la mente si se los entrena y demuestran que pueden pensar cuando surge la necesi­dad. Sin embargo siguen siendo predominantemente emo­tivos. Constituyen la mayoría de la moderna humanidad actual. Son los ciudadanos del promedio de nuestro mundo moderno, buenos, bien intencionados, capaces de desplegar una intensa actividad emotiva, con una naturaleza senso­ria casi superdesarrollada, fluctuando entre la vida de los sentidos y de la mente. Oscilan entre los polos de la expe­riencia. Sus vidas transcurren en una continua agitación astral, pero tienen momentos, cada vez más frecuentes, en que la mente puede momentáneamente hacerse sentir y en casos necesarios tomar importantes decisiones. Estas personas agradables y buenas, están mayormente contro­ladas por la conciencia de la masa, porque no piensan. Pueden ser regimentadas y estandarizadas con facilidad por una religión y un gobierno ortodoxos y son las ovejas de la familia humana.

 

f.        Las almas que piensan y son mentales. Aumentan constan­temente y adquieren poder a medida que los procesos educativos y descubrimientos científicos obtienen algunos resultados y logran expandir la percepción humana. Cons­tituyen la elite de la familia humana y son los que triunfan en algún sector de la vida. Incluye a los escritores, artistas, pensadores en diversos campos del conocimiento y dirigen­tes religiosos, científicos, trabajadores técnicos y artesanos de la aspiración humana, políticos, y a todos aquellos que, aunque están en primera fila, toman las ideas y proposi­ciones y las desarrollan para el ultérrimo beneficio de la familia humana. Son los aspirantes mundiales y los que comienzan a introducir en su conciencia el ideal del ser­vicio.

 

g.       Las almas cuyo sentido de percepción se ha desarrollado en grado tal en el plano físico que pueden pasar al Sendero de Probación. Son los místicos, conscientes de la dualidad, hostigados por los pares de opuestos, pero que no pueden descansar hasta haberse polarizado en el alma. Son las personas sensibles que luchan y no quieren fracasar ni vivir en el mundo actual. Su mente es ágil y activa, pero no pueden controlarla debidamente, y la iluminación supe­rior es aún una alegre esperanza y una última posibilidad.

 

h.       Las almas cuya inteligencia y amor se han desarrollado e integrado en tal forma, que pueden comenzar a hollar el Sendero del Discipulado. Son los místicos prácticos o los ocultistas de los tiempos modernos.

 

i.         Las almas que se han iniciado en los misterios del reino de Dios. No solamente son conscientes de sus vehículos de expresión, la personalidad integrada, sino también de sí mismas como almas, que saben, más allá de toda con­troversia, que no existe “mi alma ni tu alma”, sino simplemente “el alma”. No sólo la conocen como un principio mental y una realidad sentida, sino también como un hecho en su propia conciencia.

 

j.        Las almas que han logrado liberarse de todas las limita­ciones de la naturaleza forma y moran eternamente en la conciencia del Alma Una; no se identifican con ninguna aspiración de la vida de la forma, por muy desarrollada que esté. Pueden emplear y emplean, en bien de todos, la forma a voluntad. Son los Maestros de la Vida, los adeptos perfectos.

 

No es necesario que me extienda más sobre esto, sólo haré inferencias. No se puede hacer un análisis detallado dada la limita­ción de la mente humana. Lo que antecede es una amplia generali­zación, y las distintas agrupaciones se mezclan en forma confusa. Hay millares de diferentes tipos intermedios, pero este análisis servirá de estructura sobre la cual se podrá construir.

 

7.      Debido al desarrollo actual de la raza podemos ahora estudiar los tipos, las cualidades de esas almas, el mecanismo de res­puesta que deben emplear y la naturaleza del mecanismo de contacto que han construido, a fin de permitirles actuar en el mundo tal como hoy lo conocemos. La ciencia y la religión están desarrollando la última de las ciencias denominada sicología. El momento es propicio para ello.

 

8.      Todas las almas que vienen a la existencia han surgido de alguna Fuente en determinado momento de su expresión cíclica. Esto podrá parecerle al pensador moderno que son simples conjeturas y probablemente las considere de poco valor o interés, pero presumiblemente imaginarias. Puedo decir que el ocultista considera las afirmaciones antedichas como que constituyen una ciencia exacta comprobada, pero presen­tada en forma simbólica a la consideración de las mentes de los hombres. Los esotéricos y teósofos harán bien en recor­darlo y comprender que sus divisiones y agrupaciones, sus afirmaciones y enunciados, respecto a la enseñanza oculta, y sus pronunciamientos sobre tiempo y lugar, son en su ma­yoría simbólicos y deben considerarse como tales.

 

9.      Al proceso mediante el cual la naturaleza del alma y la de la forma se encuentran y mezclan, se lo denomina individualización:

 

a.       Individualización es la entrada del alma al sendero de ex­teriorización por medio de una forma. De esta manera, mediante el empleo de la forma, le es posible expresarse en los tres mundos.

 

b.       Iniciación es el proceso mediante el cual un alma, habiendo agotado los recursos de la vida de la forma y alcanzado el dominio y la expresión, vuelve a su fuente de origen. El alma realiza esto en cinco etapas, pasos o iniciaciones, que constituyen la analogía de la vida interna del alma y las cinco etapas mediante las cuales se desarrolla la expresión en las razas estrictamente humanas, empezando por la etapa lemuriana, pasando a través de la atlante y de la aria, y así sucesivamente hasta las dos razas finales de nuestro planeta en este ciclo mundial.

 

En lo que a la individualización concierne deben recordarse los siguientes puntos:

 

1.      En la cadena lunar la individualización tuvo lugar en la quin­ta raza de la tercera ronda.

 

2.      En los días lemurianos tuvo lugar la individualización, porque era la tercera raza raíz y la cuarta ronda.

 

3.      En la época atlante se abrió el portal de la iniciación a lo más selecto de la familia humana, convirtiendo la iniciación en objetivo obligado. Todos los que pudieron o pueden llegar a iniciarse de esta manera son “luces que siempre irradian”. En los días lemurianos vinieron a la existencia las “luces que siempre arden”.

 

4.      En nuestra raza tenemos las “luces que siempre brillan”. Es la individualización de los tipos de la sexta raza que vinieron en la segunda ronda.

 

Sería bueno recordar que el alma que vino a la encarnación en la antigua Atlántida, se individualizó en la cadena llamada lunar. Este período de desarrollo fue anterior al de nuestra tierra, y .sobre él nada sabemos. Por consiguiente, estos egos no se indi­vidualizaron en nuestra tierra, sino que aparecieron en nuestro ciclo evolutivo como seres humanos -de orden tan inferior como el más inferior de nuestra actual humanidad, pero algo más supe­rior a los egos que se individualizaron en la antigua Lemuria.

 

Sería interesante observar aquí que el Cristo fue el primero de nuestra humanidad terrena que alcanzó la meta, mientras que el Buddha fue el último en realizarlo en la humanidad de la cadena lunar. Respecto al desarrollo de estos dos hijos de Dios, el del Cristo fue muy rápido, pues en la época atlante se hallaba en el Sendero de Probación al igual que el Buddha. Éste, cuando vino a la encarnación desde la cadena lunar (que hasta ese momento se hallaba en estado de “pralaya”, como lo denomina la enseñanza ocultista) entró en el Sendero de Probación poco tiempo antes que su hermano el Cristo. Desde el punto de vista evolutivo, el rápido desarrollo de la evolución del Cristo no ha tenido paralelo. Nunca ha sido igualado, aunque en la actualidad hay personas en nuestro planeta que han comenzado a desarrollarse ya con igual rapidez (pero no antes, de manera que tienen un trasfondo de un lento desarrollo individual que sólo ahora está siendo acelerado). Sin Embargo, tal rapidez es algo muy distinto, pues muchos de los discípulos actuales han venido a la evolución terrena desde la cadena lunar donde ya habían logrado cierto desarrollo. No han llegado a su etapa desde la época lemuriana como lo hizo el Cristo, por eso es un ejemplo único.

 

Sería muy interesante saber cómo y por qué vinieron a la evolución de nuestro planeta egos de ciclos anteriores y de otros sistemas planetarias, pero no tiene real importancia para quie­nes estudian este tratado. Por lo tanto, no lo consideraremos, pues es hipotético e imposible de corroborar o sustanciar. No hay un canon para hacer comparaciones, ni puede establecerse lo que es importante mediante conjeturas. Todo lo que puede decirse es que los tres tipos monádicos mayores vinieron a la existencia de la cadena lunar, o durante la etapa lemuriana de individualización, y los tres determinan en gran parte lo que hoy transcurre. Aquí sólo puede darse alguna información que arroje luz sobre el tema y matice la generalidad de los pensamientos; pero resulta imposi­ble comprobarlo o aceptarlo como inferible o posible. El estudiante podrá determinarlo cuando su conocimiento y poderes sean mayo­res que los actuales y aptos para ese propósito.

 

Como es bien sabido, los tres tipos principales monádicos son voluntad o poder, amor-sabiduría e inteligencia activa. Por lo tanto deben recordarse los siguientes hechos:

 

1.      Los egos de inteligencia activa, individualizados en la cadena lunar, constituían el 75 %, y el 25 % restante estaba repar­tido entre los otros dos.

 

2.      En la época lemuriana predominaban los egos de amor-sabi­duría y a su vez constituían el 75 %, y el 25 % restante eran egos de inteligencia activa. Muy pocos en verdad, un número prácticamente insignificante, se individualizó en la línea de poder o de voluntad de ese período.

 

3.      Hubo una gran afluencia de egos que se individualizaron en los primeros días atlantes y pertenecían prácticamente al tipo poder-voluntad. Puede decirse que el 80 % de los que entra­ron en la evolución humana en ese tiempo eran egos que expresaban el aspecto voluntad de la deidad, y el 20 % restante pertenecía a la línea de amor-sabiduría.

 

Todos éstos, conjuntamente con los egos que se individualizaron en la cadena lunar y que iban llegando continuamente a las etapas finales del período atlante, a medida que las condiciones planeta­rias los condicionaban, constituyen el grueso de la humanidad moderna, además de algunos raros egos que se deslizan en nuestra evolución planetaria por una razón u otra y nunca se adaptan ni encajan adecuadamente en nuestra vida planetaria. Éstos siguen siendo persistentemente anormales.

 

Dos acontecimientos de gran importancia ocurrirán no antes de mucho tiempo. La puerta se abrirá a fin de admitir almas raras y peculiares que traerán a nuestra civilización aspectos nuevos y cualidades extrañas y nuevas de la Deidad, aunque no se abrirá para la individualización común. Estos tipos raros e inesperados provocarán gran confusión a nuestros sicólogos. Se debe observar aquí que la individualización es una crisis y no un desarrollo. Esto es muy importante y debería tenerse en cuenta al considerar este difícil tema. Es el resultado del desarrollo, desarrollo que no debe conducir necesariamente a esta crisis particular. La causa de esta crisis en la vida de las almas está aún oculta en la conciencia del Logos planetario y solo será revelada en la iniciación. Existen características y cualidades del Logos planetario que siguen siendo incomprensibles para nosotros.

 

Cuando el reino animal, considerándolo desde el punto de vista del todo y no desde el punto de vista de las especies, alcanzó una etapa particular de desarrollo, entonces simultáneamente se produjo una precipitación de energía de los siete rayos en la vida planetaria. Esto sucede muy raras veces, y el enorme estímulo que sufrieron entonces las formas sensibles de la vida (los animales en esa época eran muy sensibles), produjo el surgimiento de una nueva forma, la humanidad infantil. Fue la reacción de ese reino, expresada a través de la vida que mora internamente, el Ser animal (que es la vida animadora de ese reino de la naturaleza), la que produjo la individualización en los más avanzados hombres-animales de entonces.

 

Lo expuesto en libros ocultistas de que los perros y otros animales respondieron al impulso divino por medio de la actividad de la voluntad o del amor, podrá ser de naturaleza simbólica, pera literalmente no es correcto, aunque lo creen muchos fervorosos estudiantes ocultistas. Dichas formas específicas de vida no exis­tían en tiempos tan remotos, principalmente en la cadena lunar. La consideración de las especies y tipos no es conveniente y~ resultaría inútil y una pérdida de tiempo. Lo que verdaderamente ocurrió fue una reacción de todo el reino animal a la afluencia de los tres tipos principales de energía, que se expresaron por medio de los siete tipos comunes y evocaron así respuesta de esas formas de vida que fueron energetizadas mediante los tres centros prin­cipales -cardíaco, coronario y laríngeo- del Ser, que es la vida animadora. Como respuesta, surgió un enorme impulso ascendente, que hizo posible el establecimiento de un nuevo reino.

Un acto creador es siempre el resultado de la inspiración captada, reconocida por lo que es, desarrollada por el aspecto forma, comprendida y fomentada por el cerebro y el corazón del hombre. Así se producen cosas nuevas. Aquí no me refiero al instintivo acto creador del cuerpo físico. De esta manera y por haber respondido a la inspiración, vino a la existencia el reino animal. Primero tuvo lugar la afluencia de energía estimulante e inspiradora; luego vino el reconocimiento, por parte de la forma, que dio por resultado la iniciación de la actividad; después se produjo lo que no había existido hasta entonces. Así apareció un nuevo reino de la naturaleza.

 

Esto mismo está sucediendo hoy en el mundo. Hay una afluen­cia de energía espiritual que vitaliza, trasforma y hace creadora a la humanidad. Por lo tanto es posible realizar el trabajo iniciá­tico con el fin de que aparezca en la tierra un superior y nuevo reino. Pero esto se deberá, como anteriormente, a que la triple energía afluye de siete maneras. El poder de estas fuerzas reside detrás de los disturbios de los momentos actuales, pero un nuevo reino de la naturaleza será creado.

 

El valor de esto, sicológicamente hablando, no reside detrás de los históricos hechos establecidos, sino en los tipos de egos superiores que han aparecido actualmente en la tierra y existen entre los hombres en todas partes. Las almas que corresponden al aspecto voluntad son relativa y naturalmente pocas; las almas que pertenecen al aspecto amor aparecen más frecuentemente; las almas inteligentes están más diseminadas. Se está estableciendo actualmente un equilibrio entre las almas que pertenecen al aspecto amor y al aspecto inteligencia, y unidas deben inaugurar e inaugurarán la nueva civilización que constituirá el campo para la futura cultura del reino de Dios en la tierra. La llegada de este reino será tanto la precipitación de una realidad interna, como un factor invisible, similar a un germen que actúa dentro del cuerpo humano. La precipitación y el cultivo del reino germen va sucediendo lentamente.

 

IV. Reglas para Obtener el Control por el Alma

 

Al considerar las reglas para obtener el control por el alma no recapitularé las innumerables reglas que el aspirante debe seguir mientras se esfuerza perseverantemente por recorrer el sendero hasta su fuente de origen -sendero que conduce a lo que los budhistas denominan Nirvana. En realidad, ese Sendero es sólo el comienzo del Camino superior que conduce a una vida incomprensible, hasta para los más evolucionados Seres de la Jerarquía planetaria. Tampoco es esencial que insistamos sobre los detalles del vivir que debe controlar el hombre que, frecuente y adecuadamente, trata de actuar como alma que dirige a la perso­nalidad. Éstos han sido delineados y reducidos a palabras por los discípulos en el transcurso de las épocas. En mi anterior libro titu­lado Tratado sobre Magia Blanca y en otros, me he ocupado de ello. Nuestro problema inmediato consiste en aplicar estas reglas para el discipulado, a fin de que progrese firmemente su técnica práctica. Mi propósito actual es mucho más difícil, pues este tra­tado ha sido escrito para los estudiantes del futuro, no para los del presente. Trato de indicar las reglas básicas que determinan el gobierno jerárquico y condicionan los asuntos mundiales. Por lo tanto, nos ocuparemos de las actividades sutiles de las energías que, en el aspecto interno, animan las actividades externas y pro­vocan esos acontecimientos en el mundo de los hombres que más tarde formarán parte de la historia.

El problema que tiene ante sí la Jerarquía es doble y puede ser expresado con dos interrogantes:

 

1.      ¿En qué forma puede expandirse la conciencia de la huma­nidad a fin de que se desarrolle desde el germen de la auto­conciencia (así como era en la individualización), para ser llevada hasta la total conciencia e identificación grupales, como ocurre al recibir la última iniciación?

 

2.      ¿ En qué forma la energía ascendente del cuarto reino de la naturaleza puede ponerse en tan estrecha relación con la energía descendente del espíritu, para que otra gran expresión de la Deidad -la expresión grupal- pueda surgir a la manifestación a través del hombre?

 

Por lo tanto dos cosas deben tenerse en cuenta: Primero, la atención de los miembros de la Jerarquía, que en la actualidad trabajan con el género humano, no está centrada en el aspirante individual, en tal forma que pueda ser interpretada como d~ inte­rés personal. El interés puesto en él depende de su preocupación por los asuntos que conciernen al bien del grupo. El segundo punto es muy conocido y ha sido últimamente muy acentuado. En la actualidad atravesamos un período de oportunidad y crisis sin precedentes y, en consecuencia, la atención de la Jerarquía está enfocada en los hombres en forma excesivamente centralizada, a fin de valerse de la oportunidad en bien del hombre. Aquí reside la responsabilidad y la base de la esperanza.

 

Por lo tanto, las reglas que consideraremos no son las leyes del alma, o las leyes que controlan las etapas del desenvolvimiento humano en el Sendero. Ellas tienen un alcance mucho más amplio y pertenecen al extenso ciclo evolutivo, en lo que concierne a toda la familia humana, especialmente la contribución que aporta al entero esquema evolutivo. Sin embargo -dada la falta de una comprensión desarrollada- tendremos que limitarnos a considerar estas reglas únicamente cuando rigen el desenvolvimiento humano.

 

Trataremos de revelar, si es posible, algunos de los factores que rigen el esfuerzo que la Jerarquía controladora y los Custodios del Plan hacen cuando trabajan con los factores que están presen­tes en el hombre y con las energías que ya se emplean objetiva­mente en este planeta. Lo que expondré no es sencillo, pues les resulta aún difícil a los discípulos avanzados percibir el propósito de algunos de estos factores. Lo que aquí se expone acerca de estas cuestiones, podrá ser apreciado cuando se produzcan ciertos acon­tecimientos posteriores durante el siglo venidero, pues ciertas líneas de desarrollo científico y espiritual deben tener lugar antes de que las implicaciones ocultas puedan ser convenientemente com­prendidas. Si esto les parece sencillo y claro sería inteligente desconfiar de las obvias interpretaciones. El tema es muy abstru­so. Conviene reflexionar sobre el concepto presentado, pero no crean que lo van a comprender rápidamente. Hay muchos modos de expresar el trabajo de la Jerarquía, y la interpretación estará de acuerdo al tipo de mente.

 

1. El Objetivo de estas Reglas

 

Puede decirse que para nuestro propósito, las finalidades que persiguen estas Reglas son cuatro, pero cada una es factible de ser expresada de muchas maneras. Indican simplemente las cuatro metas principales que los Trabajadores del Plan se han fijado. Las enunciaré concisamente y luego las detallaré algo más.

 

1.      El primero y principal objetivo radica en. establecer, por inter­medio de la humanidad, una avanzada de la Conciencia de Dios en el sistema solar. Ésta es una analogía, macrocósmi­camente entendida, de la relación que existe entre un Maestro y Su grupo de discípulos. Si se reflexiona sobre ello se puede obtener la clave de la significación de nuestro trabajo planetario.

 

2.      Establecer en la tierra (como ya se ha indicado) una usina de tal poder y un punto focal de tal energía que toda la huma­nidad pueda ser un factor en el sistema solar, que produzca cambios y acontecimientos de naturaleza excepcional en la vida y vidas planetarias (y por consiguiente en el sistema) e inducir a una actividad interestelar.

 

3.      Fundar una estación de luz, por intermedio del cuarto reino de la naturaleza, que servirá no sólo a nuestro planeta y a nuestro sistema solar en particular, sino también a los siete sistemas, de los cuales el nuestro es uno. Este problema de la luz, ligado como está a los colores de los siete rayos, es por ahora una ciencia embrionaria y sería inútil extendernos sobre ello.

 

4.      Establecer un centro magnético en el universo, en el cual el reino humano y el reino de las almas, unidos y unificados, constituirán el punto de poder más intenso, que prestará ser­vicio a las Vidas evolucionadas dentro del radio de irradiación de Aquel del Cual Nada Puede Decirse.

 

En estas cuatro afirmaciones hemos tratado de expresar las amplias posibilidades y oportunidades, tales como la Jerarquía las ve actualmente. Sus planes y propósitos están destinados y orien­tados a una mayor realización, hasta ahora no visualizada por el hombre normal. Si no fuera así, el objetivo principal a lograrse en el planeta sería el desarrollo del alma en el hombre, pero no lo era. Podría serlo desde el punto de vista del hombre, considerándolo como un ente esencialmente separable e identificable en el gran esquema cósmico, pero no es así para el todo mayor del cual la humanidad es sólo una parte. Los grandes Hijos de Dios, que han ido más allá de la etapa de desarrollo de los Maestros que trabajan exclusivamente con el reino humano, tienen proyectos de un alcan­ce mucho más vasto y amplio y Sus objetivos incluyen a la huma­nidad, sólo como un detalle del Plan de la grandiosa Vida “en Quien Vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser”.

 

Quizás se pregunten, y con razón, hasta qué punto esta infor­mación puede servirnos en este mundo atormentado y confuso. Por evidentes razones, una visión nebulosa del Plan, como nece­sariamente será, confiere un sentido de proporción y también de estabilidad. Conduce a un muy necesario reajuste de valores, que indica, tal como lo hace, que existe un propósito y un objetivo detrás de todos los acontecimientos de la vida diaria. Ensancha, amplía y expande la conciencia cuando se estudia el gran libro de la vida planetaria que abarca, como realmente lo hace, los detalles y la estructura terminada, el factor hombre y la entera vida del planeta en su relación con el Todo mayor. Esto es de mucha mayor importancia que los minuciosos detalles de la capacidad individual del ser humano para llegar a comprender cuál es el lugar inmediato que le corresponde dentro del cuadro mayor. Es fácil y lógico para el hombre recalcar esos aspectos del trabajo jerárquico que le conciernen. A los Maestros de Sabiduría, que están suficientemente avanzados como para trabajar en zonas más amplias del plan espiritual, les causa gracia conocer la importancia que los discí­pulos y aspirantes del mundo les atribuyen y la forma en que se Los sobreestiman. ¿ Cuándo comprenderemos que existen miembros de la Jerarquía cuya captación de la verdad y conocimiento del Plan divino, es mucho más avanzado que el de los Maestros que conocemos, así como Ellos son más evolucionados que el salvaje y el hombre no evolucionado? Debería reflexionarse sobre esto.

 

Sin embargo, no es una tarea inútil para los discípulos y aspirantes captar el nebuloso delineamiento de esa estructura, propósito y destino, que será el resultado de la culminación y fructificación del Plan en la tierra. No es necesario evocar el sentido de futilidad, de interminable lucha y de un casi continuo bregar. Dado el hecho de que el hombre y su vida son finitos, dada la enorme periferia del cosmos y la diminuta naturaleza de nuestro planeta y dada la vastedad del universo y la comprensión de que sólo es uno de los incontables (textualmente incontables) universos, mayores y menores, sin embargo existen en el hombre y en nuestro planeta un factor y una cualidad que hacen posible que todos esos hechos puedan percibirse y comprenderse como partes de un todo, permitiendo al hombre (escapar, como puede hacerlo, de su autoconciencia) expandir su sentido de percepción e identificación, de modo que el aspecto forma de la vida no oponga barreras a su espíritu omniabarcante. Es de valor escribir estas palabras y ocuparse de estas ideas, pues algunos de los que vienen ahora a la encarnación pueden comprenderlas, y las comprenderán cuando los lectores actuales hayan muerto y desaparecido. Ustedes y yo pasaremos a otro trabajo, pero habrá en la tierra quienes podrán visualizar el Plan con claridad y cuya visión será mucho más incluyente y comprensiva que la nuestra. La visión es de natu­raleza divina. La expansión es un poder vital y una prerrogativa de la Deidad. Por lo tanto, esforcémonos por captar lo que sea posible en nuestra etapa particular de desarrollo y dejemos a la eternidad revelar sus secretos ocultos.

 

Los factores determinantes de este proceso peculiar del tra­bajo jerárquico, constituyen por lo tanto siete reglas principales de la vida evolutiva de Dios en la familia humana. Éstas determi­nan la actividad jerárquica -si podemos expresarlo así- dejando un amplio margen para el esfuerzo individual, pero proporcionando las vitales y activas tendencias más allá de las cuales el trabajador del Plan no se atreve a ir. Debemos comprender que existen fuerzas y energías que se mantienen en suspenso, como resultado de la interposición, conscientemente realizada, de la Jerarquía. Es posi­ble para nosotros captar el hecho de que existen vidas y tipos de actividad que no han podido manifestarse (afortunadamente para el planeta) desde que la Jerarquía fue fundada en la tierra. No siempre ha existido una Jerarquía de almas perfectas, y este con­cepto abre perspectivas en los reinos de la expresión inmadura (desde el ángulo de la visión humana), tan difícil de comprender como las que se abrirán ante nosotros cuando pasemos imaginativa, tenue y nebulosamente, con incipiente conciencia, más allá de ese sector de la Jerarquía que se ocupa de los asuntos humanos, y captemos débiles destellos de otros sectores que se ocupan de asun­tos más amplios e incluyentes.

 

2. Las Siete Reglas

 

Las siete reglas o factores para “Obtener el control por el Alma” son:

 

1.      La tendencia innata e inextirpable de mezclar y sintetizar.

 

Constituye la ley o regla de la vida misma:

 

a.       Esta tendencia da por resultado en el aspecto forma, la destrucción y la ruina, con su corolario de dolor y sufri­miento. En el aspecto vida, da por resultado la liberación y la consiguiente expansión.

 

b.      Es la causa básica de toda iluminación -individual, ra­cial, planetaria y del sistema.

 

c.       Es el resultado de un acto de la voluntad, causado por el impulso presentido e innato propósito de Dios. Sin embar­go -y esto a menudo se olvida- tal tendencia se inicia cuando el Logos planetario reconoce que Su plan a su vez también está condicionado y es parte integrante de un plan aún mayor -el de la Deidad solar. Dios, el Logos solar, está igualmente condicionado por un propósito de vida más elevado.

 

2.      La cualidad de la visión oculta:

 

a.       Esta cualidad, en el aspecto forma, produce la vista física, la ilusión astral y el conocimiento concreto. En el aspecto vida produce iluminación, incluyendo la extensa ilumina­ción reflejada por nuestro planeta en el cielo, similar a la que hace al individuo un portador de luz, que eventualmen­te permitirá que la entera humanidad constituya una estación en la tierra.

 

b.      Es la causa fundamental de toda percepción sensoria y el anhelo instintivo de llegar a la conciencia, en sus nume­rosas fases. La Jerarquía tiene que trabajar con esta cualidad, intensificándola y proporcionándole poder mag­nético.

 

c.       Es el resultado superior del deseo que se funda intrínsecamente en la voluntad para formar un Plan y un propósito.

 

3.      El instinto para formular un plan. Este instinto rige toda actividad que, en el proceso evolutivo, se divide en actividad instintiva, inteligente, intuitiva o plena de propósito, y en actividad iluminada, en lo que al género humano concierne. Esto incluye a ese sector de la Jerarquía que trabaja con la humanidad Los aspectos más elevados de actividad planeada son muchos y diversos y todos se sintetizan por la actividad del tercer rayo, enfocada hoy en el séptimo rayo:

 

a.       Observada desde el aspecto forma, esta facultad de hacer planes conduce a la actividad separatista y egoísta. Obser­vada desde el aspecto vida, conduce a una colaboración fusionada que pone en actividad cada unidad de energía en todas las formas y aspectos subjetivos y unificados, a fin de que emprendan la tarea de unificación. Esto está sucediendo hoy poderosamente en el mundo actual. La tendencia a la unificación conduce, ante todo, al ser humano a desarrollar una personalidad integrada, para luego subordinar esa personalidad en bien del todo mayor.

 

b.      Constituye la causa básica de la evolución misma -indi­vidual, planetaria y del sistema.

 

c.       Este instinto es el resultado del desarrollo de la mente o manas, y el surgimiento de la inteligencia. Es la cualidad particular o naturaleza instintiva, mediante la cual la humanidad expresa el primer rayo de intención volitiva, fomentada por el deseo y trasmutada en actividad inte­ligente.

 

4.      El anhelo de vivir una vida creadora, por medio de la facul­tad divina de la imaginación. Dicho anhelo, como podrá verse fácilmente, está estrechamente relacionado con el cuarto Rayo de Armonía, que produce unidad y belleza, adquiridas a través del conflicto:

 

a.     En el aspecto forma conduce a la guerra, a la lucha y a la construcción de formas que luego deben ser destruidas. En el aspecto vida, conduce a la cualidad, a la irradiación vibratoria y a la revelación, en la tierra, del mundo de significados.

 

b.     Por lo tanto, es la causa básica de la esencia sutil o reve­lación, que trata de expresarse a través de todas las formas de cada reino de la naturaleza. No hay un término mejor para expresar la maravilla oculta que debe ser revelada: la revelación del significado. En la actualidad ya comien­za a suceder.

 

c.     Es el resultado de la capacidad -unas veces adecuada y otras inadecuada- que posee la conciencia interna de reve­lar en qué medida controla por medio del Plan y cómo responde a la intención superior. Actualmente los miem­bros de la Jerarquía dependen de esta respuesta, al tratar que aflore en la conciencia humana el significado oculto.

 

5.      El factor análisis. Este factor sorprenderá a quienes sufren la consecuencia del abuso del poder de discriminar, analizar y criticar. Sin embargo, es una cualidad fundamental y divina que produce una participación inteligente en el Plan y una habilidad en la acción:

 

a.       En el aspecto forma se manifiesta como la tendencia a separar, dividir y crear posiciones contradictorias. En el aspecto vida, conduce a esa comprensión que tiende a la identificación, por medio de la elección y la comprensión más amplias.

 

b.      Es el impulso y la causa básica que conducirá a la apari­ción eventual de ese reino de la naturaleza, superior al humano, el cual pertenecerá estrictamente al alma y ma­nifestará en la tierra el quinto reino de la naturaleza, el reino de los dioses. Debe tomarse nota de esta frase.

 

c.       Es el resultado del trabajo activo de los hijos de Dios, los hijos de la mente, y también su aporte a la contribución total planetaria, como parte del gran Plan del sistema. La Jerarquía misma es la manifestación externa e interna del sacrificio de los divinos Manasaputras (tal como se los denomina en La Doctrina Secreta). y sus miembros res­ponden a la visión que han presentido del Plan para la totalidad. La Jerarquía es esencialmente el germen o el núcleo, del quinto reino de la naturaleza.

 

6.      La cualidad innata que posee el hombre para idealizar. Se funda en el éxito del Plan mismo. Originalmente dicho Plan trató de despertar en el hombre las siguientes respuestas: correcto deseo, correcta visión y correcta actividad creadora, basados en la correcta interpretación de los ideales. Estos tres propósitos merecen ser considerados detenidamente:

 

a.       En el aspecto forma se ha desarrollado como deseo mate­rial, conduciendo eventualmente a la crueldad y, con frecuencia, a una extrema expresión sádica. En el aspecto vida, ha conducido al sacrificio, a un centrado propósito, al progreso en el sendero y a la devoción.

 

b.      Constituye la causa básica de toda organización y colabo­ración. El ideal que tiene ante sí la Jerarquía es la reali­zación del Plan. El Plan es trasmitido a la humanidad en forma de ideas que, con el tiempo, se convierten en ideales -ideales que deben desearse y luchar por ellos. A fin de materializar esos ideales, surge la tendencia a organizar.

 

c.       Es el resultado -en forma curiosa- del trabajo de un grupo peculiar de trabajadores mundiales que la huma­nidad conoce con el nombre de Salvadores Mundiales. Son los Fundadores de esas formas mediante las cuales las ideas divinas se convierten en ideales de las masas, en todas las esferas del pensamiento humano. Todo gran con­ductor mundial es necesariamente un “Salvador sufriente”.

 

7.      La interacción de las grandes dualidades es la séptima regla o fuerza controladora, con la que trabaja la Jerarquía. Debido a la actividad engendrada por esta interacción y a los resul­tados obtenidos (que producen siempre un tercer factor> el mundo manifestado es impulsado a seguir la línea del Propó­sito divino. Esto no es evidente para el hombre que está sumergido en los detalles de la vida, pero si pudiéramos ver la vida planetaria tal como la pueden ver los Maestros, veríamos aparecer el diseño en toda su belleza y la estructura de la idea de Dios acerca del universo, parecería hoy más nítidamente delineada y poseería mayor síntesis y belleza de detalles que en el pasado:

 

a.       En el aspecto forma da la impresión de estar aprisionado por el factor tiempo, víctima de la velocidad y de las implacables fuerzas de todas las actividades de la vida, cuando actúan sobre el aprisionado ser humano. En el aspecto vida, proporciona un vivir rítmico y la consciente adaptación de la energía al propósito y a la meta in­mediatos.

 

b.      Necesariamente es la causa fundamental de la aparición y desaparición de las formas humanas y de las que han sido construidas por los seres humanos.

 

c.       Es el resultado de la unificación efectuada en el plano físico que produce las unificaciones inferiores, así como las efectuadas hasta ahora en la conciencia humana han producido la unificación con el alma. Las unificaciones más elevadas hechas hasta ahora en el plano de la mente se han de expresar oportunamente en el plano de la vida física.

 

En el precedente delineamiento de la introducción hemos considerado muy brevemente las reglas que pueden producir en la tierra ese control que ejerce el alma, objetivo inmediato del proceso evolutivo. Como se verá, no hemos considerado simples ejercicios o disciplinas, ni tratado el desarrollo de las caracterís­ticas requeridas que anteceden a la etapa de la Iniciación técnica. En realidad, nos hemos ocupado de esas tendencias fundamentales e inclinaciones innatas, contenidas en la divina expresión que finalmente producirán la manifestación de la super Alma en nuestro planeta. Hemos visto también que estas tendencias regi­doras comienzan ya a ser expresadas y comprendidas, y que el cuarto reino de la naturaleza o humano, ocupa una posición única en este desarrollo. En la afluencia descendente y ascendente de la vida divina, tal como se expresa por medio de los impulsos invo­lutivo y evolutivo, la humanidad constituye uno de los fundamen­tales “centros originales de fuerza” que pueden formar y formarán una avanzada de la Conciencia divina, expresión de la divina Siquis que manifestará eventualmente esas tres características sicológicas sobresalientes de la divinidad: Luz, Energía y Magne­tismo. En el ser humano, reflejo microcósmico del Macrocosmos, estas cualidades se expresan mediante las palabras: Iluminación o Sabiduría, Actividad Inteligente y Atracción o Amor. Sería bueno meditar sobre esta tentativa de simplificar las potencias divinas en palabras e indicar cómo pueden expresarse en y a través de un vehículo humano.

 

Podríamos ahora ampliar algo las enunciaciones anteriores para que tengan una idea más clara sobre estos dos asuntos:

 

1.      La relación que tienen ambas cualidades divinas a medida que las capta y desarrolla el hombre.

 

2.      La responsabilidad futura de una humanidad iluminada al entrar en la Nueva Era. Así se establecerán las bases para la enseñanza que impartiremos más adelante en este tratado.

 

Uno de los puntos que he tratado de exponer en todo lo publi­cado anteriormente es que las Leyes del Universo, las Leyes de la Naturaleza y los factores básicos controladores que determinan toda vida y circunstancia, y son para nosotros fijos e inalterables, constituyen la expresión -hasta donde el hombre puede compren­derla- de la voluntad de Dios. Las reglas o factores vivientes que estamos considerando y que (cuando sean comprendidos y obedecidos) inducirán a que el alma controle al individuo y al universo, constituyen la expresión de la Cualidad o Naturaleza de Dios, que conducirán finalmente a la plena expresión de la divina Siquis. Evidenciarán la naturaleza instintiva y emotiva de la Deidad, si estas palabras humanas pueden llegar a expresar algo de las divinas potencias cualitativas.

 

Las Leyes del Universo expresan la divina Voluntad y con­ducen a la manifestación del Propósito divino. Esto es sabiduría. Ordenan y nutren al Plan.

 

Las Reglas que inducen a que el alma controle expresan la cualidad divina y conducen a la revelación de la naturaleza de Dios, que es amor.

 

Las Leyes de la Naturaleza, o las llamadas leyes físicas, expresan la etapa de manifestación, o el punto alcanzado en la expresión divina. Se refieren a la multiplicidad o aspecto cualidad.

 

Rigen o expresan lo que el Espíritu divino (la voluntad actuando con el amor) ha podido realizar en conjunción con la materia, a fin de producir la forma. Esta emergente revelación permitirá el reconocimiento de la belleza.

 

La primera serie de leyes, las Leyes del Universo, son abor­dadas en el Tratado sobre Fuego Cósmico y ocasionalmente men­cionadas en otros escritos. La ciencia moderna ha hecho mucho para lograr una comprensión de las Leyes de la Naturaleza y confiamos en que seguirá haciéndolo, pues el alma dirige todas las cosas hacia el conocimiento. En lo que aquí expongo, trato de establecer las base